La Nueva Guerra Fría

Russian servicemen, dressed in historical uniform, take part in a military parade rehearsal in Red Square in Moscow

El concepto “Guerra Fría” se convirtió en un cliché. Basta buscar en Internet la expresión “fantasmas de la Guerra Fría” para encontrar repetidamente su uso. “Rusia pide al G8 que “entierre los fantasmas de la guerra fría, “El conflicto sirio desempolva los fantasmas de la guerra fría, “Tensión en Ucrania despierta fantasmas de la Guerra Fría en Europa del Este”… Los “fantasmas de la Guerra Fría” despiertan viejos demonios. Siempre que se invoca la Guerra Fría se hace en el fondo con ánimo de reproche. Como si desconfianza, recelo o rivalidad con Rusia fuera una actitud reprochable, digna de una época felizmente superada. La Guerra Fría terminó para siempre. Y el mundo entró en una nueva era postmaterial y postheroica. Pero esa insistencia en considerarlo algo superado, ¿no sería contraproducente en caso de aparecer una nueva Guerra Fría? ¿Y si en vez de “fanstamas de la Guerra Fría” estuviéramos directamente ante una Nueva Guerra Fría?

La primera Guerra Fría no fue un conflicto que surgió de un día para otro, como una guerra convencional que tiene una fecha de comienzo. Es más, existe un cierto debate académico sobre la fecha de comienzo de la Guerra Fría. Por ejemplo, en España se publicó en 1996 el libro La paz simulada. Una Historia de la Guerra Fría, 1941-1991 de Enrique U.Da Cal, Ángel Duarte y Francisco Veiga. Dos años más tarde Ronald E. Powaski publicó The Cold War: The United States and the Soviet Union, 1917-1991. Ambas obras coinciden en señalar 1991, año de la disolución de la Unión Soviética, pero discrepan en el año de comienzo. .

1c8ab9827af5b2226eeb1d5ae847e7fbLa idea es que la Guerra Fría fue un período histórico de discutible fecha de comienzo que sólo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, con el discurso de Churchill donde habló del “Telón de Acero” y el Telegrama Largo de Kennan, se tomó conciencia en Occidente de haber entrado en una fase muy diferente a la alianza temporal con la URSS para luchar contra Alemania y Japón. De hecho, fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando el término “Guerra Fría” para referirse a la nueva era de rivalidad geopolítica con la Unión Soviética fue puesto en circulación por varios autores, entre ellos George Orwell.

LA HIPERPOTENCIA CANSADA.
En el año 2011 cayeron los regímenes egipcios y tunecino además de empezar las guerras civiles de Libia y Siria. El 2 de mayo, una operación de fuerzas especiales acabó con la vida de Osama Bin Laden. En noviembre, durante la cumbre del Foro  de Cooperación Económica Asia-Pacífico celebrada en Hawái, el presidente Obama afirmó:

“Creo que pasamos una década en que, comprensiblemente, tras el 11-S, estuvimos muy enfocados en asuntos de seguridad, particularmente en la región de Oriente Medio. Y continúan siendo importantes. Pero hemos vuelto nuestra atención de vuelta a la región Asia-Pacífico”.

A ese giro del foco estratégico se le conoció como el “Pivot to Asia”. La idea nada disimulada era hacer frente al ascenso de China. Tras una década de operaciones contrainsurgencia en lugares como Afganistán e Iraq, se empezó a trabajar en una nueva doctrina de guerra aeronaval para una hipotética guerra convencional de alta tecnología en el Índico o Pacífico. Un mes después de la cumbre de Hawái, las últimas fuerzas estadounidenses abandonaron Iraq. 2011 fue el año en que empezó a hablarse de un mundo post-post-11S.

enhanced-buzz-wide-14770-1378904868-17Con operaciones especiales, drones y ciberguerra, el presidente Obama, premio Nobel de la Paz, quiso entrar en una era de intervenciones en el exterior discretas. Se implicó a regañadientes en la guerra civil libia, vista en Washington como un problema europeo, arrastrado por Reino Unido y Francia. Pero la evidencia de que el “momento unipolar” anunciado por Charles Krauthammer al término de la Guerra Fría concluía y que la “hiperpotencia” de la que el ministro francés Hubert Vedrine habló en 1999 estaba cansada tras más de una década de guerra, se presentó con el ataque con armas químicas llevado a cabo en agosto de 2013 por fuerzas del régimen sirio.

El presidente Obama dudó tras haber fijado previamente una “línea roja” con el uso de armas químicas. Y la situación fue aprovechada por Rusia, que acudió al rescate de su único aliado en el Mediterráneo Oriental mientras arreciaba la desinformación sobre la autoría del ataque. Se hizo patente los intereses compartidos por Rusia con el “Eje de la Resistencia” (Irán, Siria y aliados en Oriente Medio). Sus órganos de propaganda tuvieron bastante eco en Occidente gracias a los críticos del “imperialismo yanki”, dispuestos a difundir cualquier información contraria a las políticas de Washington en Oriente Medio aunque estuvieran cocinadas en Moscú, Damasco o Teherán.

El momento definitivo llegó en febrero de 2014 con la invasión rusa de Crimea y la posterior agitación desde Moscú de una insurgencia separatista en Ucrania oriental. Que Ucrania se colocara en el área de influencia occidental fue una alteración del status-quo geopolítico para Moscú, que había visto como la OTAN y la Unión Europea había ido incorporando antiguos países soviéticos y antiguos aliadosEn 1996 Samuel P. Huntington planteaba en su libro El Choque de Civilizaciones que la inclusión de Ucrania en el área de influencia rusa era vital para Moscú porque le permite crear un núcleo de países eslavos que le anclan a Europa. Mientras que Zbigniew Brzezinski afirmaba en 1998 en El Gran Tablero Mundial  cómo la exclusión de Ucrania del área de influencia rusa haría de Rusia “una entidad más asiática y más distante de Europa”.

Los intereses geopolíticos de Rusia en Ucrania en abstracto estaban acompañados de asuntos más mundanos. Ucrania se había convertido en los últimos años en vía de salida del tráfico de armas rusas del que se nutría una red de oligarcas con conexiones con el Kremlin mientras que la industria de defensa rusa mantenía fuertes lazos de dependencia con la industria de defensa ucrania, establecida principalmente en la parte oriental del país. Los misiles balísticos rusos emplean sistemas de control ucranianos y los helicópteros rusos vuelan con motores ucranianos.

La crisis de Ucrania marca el regreso de Rusia, lejos ya de la docilidad mostrada ante la intervención de la OTAN en Kosovo en 1999.  Ahora Moscú construye su propia comunidad económica dentro de los límites de la Unión Soviética y ha incremento el gasto de defensa para modernizar sus fuerzas armadas realmente por primera vez desde la disolución de la Unión Soviética.

PROXY WARS
La Guerra Fría evoca la idea de una constante elevada tensión entre las dos superpotencias. No en vano, el mundo estuvo al borde de la catástrofe en ocasiones como la Crisis de los Misiles en Cuba. Así que se instaló en la imaginación colectiva occidental el miedo a un apocalipsis nuclear. Pero la realidad es que el enfrentamiento directo y abierto entre Estados Unidos y la Unión Soviética fue puntual. Se cuentan las excepciones, como los combates aéreos en el “Mig Alley” sobre Corea del Norte y algunas misiones clandestinas de espionaje.

Sostiene Noam Chomsky en Deterring Democracy que la Guerra Fría, aunque tuviera su escenficación más visible en Europa, fue en realidad una pugna geopolítica por el control de territorios en Hispanoamérica, África, y Asia. Cada bando de la Guerra Fría realizó intervenciones militares directas, como por ejemplo Estados Unidos en Vietnam, Reino Unido en Malasia, Francia en Chad, la Unión Soviética en Afganistán, China en la Península de Corea y Cuba en Angola. Pero principalmente financiaron, entrenaron y armaron a fuerzas armadas y grupos armados mientras se dedicaban al espionaje, subversión y propaganda.

13

Rusia ha desplegado en Crimea y Ucrania oriental a miembros de unidades de operaciones especiales de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia, a voluntarios a sueldo reclutados entre veteranos de guerra, milicianos cosacos, milicianos chechenos y últimamente a soldados regulares cuyo fallecimiento en combate se disimula como un accidente durante maniobras o permisos. Todo con tal de disimular la intervención rusa en el conflicto que ya pocos niegan. Estados Unidos, por su parte, ha entrenado a rebeldes del Ejército Sirio Libre en las instalaciones del King Abdullah Special Operations Training Center (KASOTC) a las afueras de Ammán mientras dudaba si proporcionarles armas, creando un vacío que propició el ascenso del Frente Islámico, el Frente Al Nusra y el actualmente llamado Estado Islámico.

Georgia en 2008, Siria desde 2011 y Ucrania desde febrero de este año son los puntos calientes de la rivalidad rusa con Occidente. Pero no sólo hemos de esperar conflictos armados con participación encubierta de Rusia y Occidente. La Nueva Guerra Fría se juega en otros ámbitos como Internet y los medios de comunicación, como anticipó la oleada de ciberataques rusos contra Estonia en 2007. Por aquellas fechas arrancaba la organización Wikileaks, que se presentó en sus comienzos como una plataforma para que ciudadanos de países sin democracia en lugares como África y Asia publicaran de forma anónima informaciones sobre corrupción y abusos. Tras obtener una gran cantidad de información secreta de las fuerzas armadas y la diplomacia estadounidenses, Julian Assange afirmó que “su próximo objetivo era Rusia”. De aquella promesa nunca más se supo. Julian Assange terminó presentando un programa de televisión en un canal ruso y un personaje tan cuestionable como el ruso Israel Shamir cobró relevancia en la organización. Cuando en junio de 2013 Edward Snowden huyó de Estados Unidos rumbo a Hong Kong con grandes cantidades de información secreta de organizaciones de inteligencia estadounidenses, Wikileaks fue quien le facilitó el contacto con el gobierno ruso y su traslado a Moscú.

EURASIA CONTRA OCCIDENTE
El último y definitivo elemento que definió la Guerra Fría fue la rivalidad ideológica. En principio, Occidente y Rusia comparten las formas democráticas y el sistema capitalista. Los millonarios rusos se encuentran cómodos en “Londongrado” y Putin esconde una inmensa fortuna vía testaferros que podría convertirlo en el hombre más rico de Europa. Pero el conflicto ideológico de Rusia con Occidente tiene otra dimensión.

190492_100360273307355_1265586_n

En el vacío ideológico provocado por el colapso de la Unión Soviética reapareció el Euroasianismo, una vieja corriente nacionalista surgida en el exilio que negaba el anclaje ruso en Occidente. Rusia sería entonces una entidad singular a caballo entre Occidente y Asia. Su figura más visible es Alexander Dugin. En su obra, rara de encontrar en español pero no en portugués, presenta el mundo como el gran escenario de una confrontación entre dos cosmovisiones. Por un lado, tenemos las democracias liberales occidentales con economías de mercado, donde el individuo es el sujeto de los derechos y libertades. Dugin considera que el Imperio Británico primero con su poder naval como gran sustentador primero y luego los Estados Unidos son los grandes representantes de esos valores, que asocia con la modernidad y la globalización, e identifica como potencias del mar (“talasocracia”). Por otro lado, tenemos los gobiernos autoritarios implantados en sociedades con valores tradicionales y colectivistas dentro de la gran masa continental euroasiática y que rechazan los valores occidentales y la globalización. Dugin considera que Rusia e Irán son los dos grandes representantes de eso valores y que él identifica como potencias de la tierra (“telurocracia”). Las conclusiones de Dugin son obvias. Rusia se tiene que enfrentar a Occidente, cerrándose a la globalización y aliándose con Irán.

Dugin propone una alianza de Rusia con fuerzas de izquierda que defiendan la “justicia social”, lo que justificaría la alianza con la Venezuela chavista, y con fuerzas de derecha que defiendan la “Tradición”. Las ideas de Dugin tienen resonancia en la Nouvelle Droite francesa y otras ultraderechas europeas que se renovaron renegado del nazismo. Todos comparten el sueño de una Europa que rompa lazos con Estados Unidos para formar un bloque desde “Dublin a Vladivostok”, en palabras del belga Jean-François Thiriart.

En España, el discurso antioccidental ruso ha tenido eco no sólo en la ultraderecha, Dugin fue invitado el año pasado a dar una charla en Madrid por el Movimiento Social Revolucionario, sino que encontramos a medios de izquierda en Internet reproduciendo el discurso ruso sobre los conflictos de Siria y Ucrania. La confusión ideológica es tal, que encontramos artículos de la Nouvelle Droite francesa en Tercera Información o que el diario “republicano y obrero” La República informa sobre el conflicto ucraniano reproduciendo el punto de vista de Moscú. Por no hablar de la páginas webs “antifascistas” españolas que ofrecen información para incorporarse a luchar en Ucrania con las milicias de Lugansk y Donetsk, nutridas de ultraderechistas rusos.

Es difícil, por tanto, encuadrar directamente el conflicto ideológico en el eje tradicional de izquierda-derecha si repasamos los aliados y amigos de Rusia: La teocracia revolucionaria de Irán, el socialismo árabe de Assad, el nacionalismo popular kirchnerista y el chavismo venezolano. Es más, el propio Dugin participó en los años 90 junto con otra figura peculiar del panorama ruso, Eduard Limonov, en la creación del Partido Nacional Bolchevique que proponía una síntesis del fascismo y el socialismo soviético.

26213A la confusión ideológica ha contribuido el gobierno de Putin, que ha puesto en marcha la trituradora histórica para rescatar símbolos, personajes y discursos del pasado ruso que incorporar a su discurso nacionalismo. Así, la región sudoriental de Ucrania es referida como “Nueva Rusia”, el mismo nombre que le dio el imperio zarista en el siglo XVIII. De aquella época data la Orden de San Jorge, una condecoración zarista reinventada por la URSS y reinstaurada por Putin en 2010 para convertirse de paso en un símbolo patriótico que emplean los milicianos secesionistas en Ucrania Oriental para identificarse. La reivindicación de las glorias zaristas y del stalinismo caben en el mismo discurso en Rusia. Pero el revisionismo histórico de Putin no es tanto nostalgia en Rusia por el pasado imperial soviético en Rusia, como la última manifestación de la continuidad histórica del imperialismo ruso que pasó de los zares a Stalin.

CONCLUSIONES PROVISIONALES
La cuestión que queda por debatir no es si la rivalidad con Rusia puede considerarse o no una Nueva Guerra Fría, sino cuándo será una realidad asumida  en Occidente. No se trata evidentemente de una repetición de la Guerra Fría anterior, sino que tiene elementos más difusos. Las fronteras están abiertas, el euroasianismo es sólo instrumental para la oligarquía rusa y el posicionamiento de terceros, como Argentina, es ambivalente. El conflicto de Ucrania ya ha refortalecido ciertos vínculos trasatlánticos, mientras que la OTAN parece que ha despertado del sueño de la Postguerra Fría. Posiblemente junto con la irrupción del Estado Islámico, habrá que ir despertando en Occidente del letargo de la sociedad postmaterial y postheroica.

Hablar de una Nueva Guerra Fría no supone que de pronto los conflictos armados protagonizados por actores no estatales en la era de la globalización y la sociedad de la información (las Guerras Posmodernas) pasen a segundo plano. La violencia seguirá en lugares como México y el Sahel. Seguiremos viendo terroristas, piratas, contratistas privados y ciberactivistas. Lo que cambiará serán los escenarios y las dimensiones de la Nueva Guerra Fría. Habrá que hablar de Stuxnet como un arma diseñada conjuntamente por Estados Unidos e Israel, de empresas militares privadas rusas y de los bulos que circulan por Internet que dejan malparados a Estados Unidos o Israel con un origen trazable hasta Moscú. Las guerras híbridas, proxy wars, InfoOps, ciberguerra, etc. son las Guerras Posmodernas de los estados nación en el siglo XXI.

Para seguir leyendo:
No soy el primero que habla de Nueva Guerra Fría. Lo hizo primero Mark MacKinnon en un libro de 2007. Edward Lucas lo hizo al año siguiente en un libro que tuvo en el pasado mes de julio una nueva edición. Ambos están en mis estanterías a la espera de ser leídos. Mientras, les recomiendo Mafia State del antiguo corresponsal de The Guardian en Moscú y Putin’s Wars: The Rise of Russia’s New Imperialism, un libro que tuvo la genial ocurrencia de llegar a las librerías mientras las tropas rusas invadían Crimea. Hice una reseña  de estos dos últimos en “Trípico ruso“.

En el origen del Estado Islámico

Hace once años el grupo que ahora conocemos por Estado Islámico se dio a conocer al mundo con un gran atentado en Bagdad. En la tarde del 19 de agosto de 2003 un camión bomba se empotró contra el Hotel Canal, lugar de la sede en Iraq de Naciones Unidas. En el atentado murieron 22 personas y 100 resultaron heridas. Entre los fallecidos se encontraba, el brasileño Sérgio Vieira de Mello, representante especial del secretario general de Naciones Unidas para Iraq, y el español Manuel Martín-Oar, capitán de navío de la Armada Española.

1467156-3x2-940x627El grupo fue fundado en torno a 2000 por el jordano Abu Musab Al Zarqawi, que tras, una juventud como delincuente y alcohólico, se pasó al islamismo radical. En los años 90 estuvo en los campamentos yihadistas de Afganistán y coincidió allí con Bin Laden. Creó o se incorporó a otros grupos antes de fundar “Yama’at al-Tawhid wal-Yihad”, que en la prensa española fue conocido por “Monoteísmo y Yihad”

A Al Zarqawi se le relaciona con el fallido “Complot del Milenio”, una cadena de atentados terroristas que iba a tener lugar coincidiendo con el fin de año de 1999. Uno de los objetivos era el hotel Radisson SAS de Amán, la capital de su Jordania natal. En el año 2002, el grupo de Al Zarqawi mató en Amán a Laurence Foley, un diplomático estadounidense. La justicia jordana juzgó a Al Zarqawi en rebeldía y lo sentenció a pena de muerte.

En marzo de 2003 los Estados Unidos invadieron a Iraq y Abu Musab Al Zarqawi se trasladó al país para luchar contra las fuerzas de ocupación. El 7 de agosto su grupo realizó su primer gran atentado. Un coche bomba fue plantado por fuera de la embajada jordana en Bagdad. Los muros de protección protegieron el interior de la sede diplomática, donde sólo se produjeron varios heridos leves. En el exterior, murieron 17 personas. Todas eran iraquíes.

El siguiente objetivo fue la sede de Naciones Unidas en Iraq. Al contrario que la embajada de Jordania o la Zona Verde, la sede de las fuerzas de ocupación estadounidenses, los funcionarios y trabajadores de Naciones Unidas no estaban atrincherados en unas instalaciones con grandes medidas de seguridad. Un segundo atentado el 22 de septiembre de 2003 llevó a Naciones Unidas a retirar su personal del país.

Al parecer, Al Zarqawi tenía ambiciones de lograr con su grupo la misma notoriedad que Bin Laden había alcanzado con Al Qaeda y los atentados del 11-S. Pero en octubre de 2004 se hizo público un comunicado donde Al Zarqawi juraba lealtad a Bin Laden. Tras su incorporación a la órbita de Al Qaeda, Monoteísmo y Yihad sufrió el primero de varios cambios de nombres. Pasó a llamarse Al Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos, en referencia a los ríos Éufrates y Tigris. Para la prensa occidental la organización se convirtió simplemente en Al Qaeda en Iraq.

Al Zarqawi no olvidó sus intenciones de organizar un gran atentado en Ammán, la capital de su país de origen. En la noche del 9 de noviembre de 2005 tres terroristas suicidas hicieron detonar bombas en tres hoteles con clientela internacional, entre ellos el Radisson SAS. Murieron un total de 60 personas. Pero los terroristas fallaron en provocar una masacre de ciudadanos estadounidenses e isralíes. El atentado generó rechazo en la sociedad jordana y la tribu de Al Zarqawi lo repudió públicamente.

zarqawi_a01A pesar de la incorporación a Al Qaeda, la organización de Al Zarqawi mostró características propias que hoy es posible hallar en el Estado Islámico. Su objetivo no sólo era echar a las fuerzas de Estados Unidos de Iraq, sino reislamizar los territorios “liberados” y buscar la confrontación con los chiítas iraquíes. Para lo primero le hizo la vida imposible a los iraquíes sunníes que ellos no consideraban verdaderos creyentes, con matanzas de civiles y ataques a locales comerciales como bares y barberías. Para lo segundo, lanzó una campaña de atentados en lugares concurridos de los barrios chiitas de Bagdad.

El país entró en lo que fue prácticamente una guerra civil, con policías y soldados chiitas actuando por su cuenta como bandas paramilitares que realizaban asesinatos y secuestros de iraquíes sunníes. El punto de partida fue el atentado contra un santuario chiita en 2006, la mezquita de Al-Askari en Samarra, donde se venera a dos imanes. La mezquita volvería a ser atacada de nuevo en 2007.  Para el Estado Islámico la devoción a personalidades del Islam es politeísmo y darle carácter sagrado a monumentos religiosos es idolatría. Por eso en julio de 2014, destruyeron la Tumba de Jonás en Mosul.

Abu Musab Al Zarqawi se convirtió en el hombre más buscado en Iraq por Estados Unidos. Se ofreció una recompensa de diez millones de dólares. Tony Camerino, un interrogador de la fuerza aérea, fue escalando la red jerárquica y piramidal de Al Qaeda en Iraq hasta identificar a un mentor espiritual de Al Zarqawi. Como en el caso del interrogador que llevó a la captura de Saddam Hussein, Camerino no creía en la tortura como método de interrogación. Los dos usaron psicología, tretas y labia para obtener información. Ambos contaron su experiencias en sendos libros que reseñé conjuntamente aquí. Finalmente, la ubicación de Al Zarqawi fue descubierta y el 7 de junio de 2006 la casa donde se escondía al norte de la ciudad de Baquba fue bombardeada.

Aquel año, Al Qaeda en Iraq y otras organizaciones insurgentes sunnís encuadrados en una coalición conocida como el Consejo Consultivo de los Muyahidines de Iraq cambiaron el nombre a la organización para pasar a llamarse el Estado Islámico de Iraq. Su intención era reflejar que su luchar no era sólo por expulsar a los estadounidenses de Iraq sino también crear un gobierno islámico. A su frente se colocó Abu Omar al-Baghdadi. A la muerte de Al Zarqawi, el mando en Al Qaeda en Iraq lo asumió Abu Ayyub al-Masri.

Al Qaeda en Iraq estaba formada entonces principalmente por células yihadistas formadas por árabes que habían acudido a Iraq a luchar contra Estados Unidos. Su violencia contra sunníes poco practicantes y chiitas en general mereció una reprimenda por parte de Aymán al Zawahiri, el nº2 de Al Qaeda entonces. Pero sobre todo la brutalidad de su gobierno en las áreas “liberadas” y su disputa contra las estructuras tradicionales del poder tribal llevó a que líderes iraquíes sunníes establecieran una alianza con las fuerzas estadounidenses para expulsar a los miembros de Al Qaeda en Iraq. Antiguos insurgentes fueron armados y pagados por Estados Unidos para luchar contra los yihadistas bajo el nombre de “Hijos de Iraq”.

Una de las principales rutas de entrada a Iraq de los yihadistas árabes fue Siria, que fue empleada como retaguardia por Al Qaeda en Iraq. En octubre de 2008 fuerzas especiales de Estados Unidos lanzaron una operación en el interior de territorio sirio contra la red logística de Al Qaeda en Iraq. El gobierno sirio condenó el ataque “criminal y terrorista” a su soberanía pero luego se habló de que todo había sido una escenificación ya que el ataque habría contado con la complicidad siria.

En abril de 2010, Abu Omar al-Baghdadi y Abu Ayyub al-Masri murieron juntos en una operación militar estadounidense. La violencia había descendido en Iraq tras la aplicación por parte de las fuerzas estadounidenses de una nueva estrategia contrainsurgente. Los críticos lo atribuyeron al final de la violencia sectaria. Ya no quedaba nadie que matar del credo opuesto en los barrios de Bagdad que ahora eran homogéneos. Estados Unidos finalmente ser retiró de Iraq en diciembre de 2011. El mes anterior, el presidente Obama había anunciado en la cumbre de la APEC el “pivot to Asia” de su política exterior.

El Estado Islámico de Iraq se recuperaría de los golpes sufridos. El liderazgo recayó en Abu Bakr al-Baghdadi. Aprovechó la debilidad militar de Iraq tras la retirada de Estados Unidos y el caos surgido en Siria, donde dispuitó la hegemonía entre las fuerzas yihadistas a la franquicia local de Al Qaeda, el Frente Al Nusra. Cambió una vez más de nombre. De Estado Islámico de Iraq pasó a llamarse Estado Islámico de Iraq y el Levante (ISIS en inglés). Aymán Al Zawahiri, ahora líder de Al Qaeda, trató de mediar en el conflicto en 2013 sin éxito. Tras consolidar sus dominios en la Siria oriental y apoderarse de una buena parte del Iraq occidental, Abu Bakr al-Baghdadi se proclamó Califa con un último cambio de nombre a Estado Islámico (al-Dawla al-Islāmīya).

Mientras tanto, hay quienes van por ahí dejando comentarios en Facebook o Menéame sobre que el grupo fue creado y financiado por Estados Unidos para luchar contra el régimen de Assad. Sería curioso trazar las fuentes de tales “análisis”. Apostaría algo a que llegamos a Russia Today y Voltairenet.

Más en Sesión de Control:
“La sombra del Califato” (4 de julio de 2014)
“Así se hizo fuerte ISIS en Irak” (23 de junio de 2014)

Siria, tablero geopolítico regional

10341552_10152073862296689_2762793447197036193_nMi colaboración de esta semana para Sesión de Control se titula “Lo que está en juego en Siria”. En ella explico como la guerra civil que sufre el país se ha convertido en el terreno de juego de los poderes regionales. Mientras la atención occidental se ha centrado en los grupos yihadistas y sus voluntarios extranjeros, Irán ha intervenido decisivamente junto con Hezbolá y milicias chiitas iraquíes. Es la internacionalización extrema de un conflicto que ahora parece quedar olvidado.

¿El fin del acuerdo Sykes–Picot?

Estoy leyendo estos días A Line in the Sand: Britain, France and the Struggle That Shaped the Middle East de James Barr, autor de Setting the Desert on Fire: T.E. Lawrence and Britain’s Secret War in Arabia, 1916-18. El libro arranca con el acuerdo Sykes-Picot y la posterior pugna de Francia y Reino Unido por imponer sus intereses en Oriente Próximo no sólo durante la Primera Guerra Mundial sino en las décadas posteriores.

Íñigo Sáenz de Ugarte citaba no hace mucho un artículo de Patrick Cockburn en la Londo Review of Books titulado Is it the end of Sykes-Picot? . Si hacemos caso a Robert D. Kaplan, será difícil que las fronteras de Siria sobrevivan a la guerra civil y por lo tanto será efectivamente el fin de las fronteras trazadas por el acuerdo Sykes-Picot, el destino de Oriente Próximo trazado por caballeros europeos con una regla sobre un mapa. Jon Stewart y un über British John Oliver han hecho una parodia al respecto.

Robert D. Kaplan sobre Siria

Abu Saif al-Andalusi, autor del blog El Baluarte de la Hispanidad, me hacía saber hace poco que había releído el espacio que dedica Robert D. Kaplan a Siria en Rumbo a  Tartaria. Pueden leer aquí las líneas que llamaron la atención a Abu Saif al-Andalusi.

Por su parte, Demócrito de Abdera me avisó de la entrevista que a Robert D. Kaplan le han hecho en el ABC con motivo de la edición en España de La venganza de la geografía. Se muestra muy pesimista sobre el futuro de Siria:

Siria no es un país, es una expresión geográfica. Describe vagamente el área entre las montañas de Turquía y los desiertos de Arabia Saudí. Incluye los países de Siria, Líbano, Israel y Jordania. Siria tiene diferentes grupos étnicos localizados regionalmente: drusos en el sur, kurdos en el noreste, suníes en el centro, chiíes-alauíes en el noroeste. Esos grupos no son leales a Siria, sino a sus referentes regionales y étnicos. Esencialmente, no hay país que salvar. [...] Va a ser muy difícil que Siria se mantenga unida. [...] Me resulta difícil ver que Siria permanezca como un único país controlado desde el centro.

A día de hoy, tristemente, me parece que la única salida política a la guerra civil es un partición del país.

¿El comienzo del fin del “Imperio estadounidense”?

Una vez le preguntaron al ministro de asuntos exteriores chino Zhou Enlai sobre los acontecimientos de Mayo de 1968 en París. Contestó que le parecía pronto para valorar su significado. En algún momento la frase se tergiversó y hoy en día se cita la respuesta en una versión en la que Zhou Enlai de lo que se mostraba reacio a emitir una valoración era de la Revolución Francesa de 1798. Normalmente quien atribuye esa cita apócrifa a Zhou Enlai señala la tradicional prudencia china y su visión a largo plazo. La misma que llevó a Den Xiapoing a plantear reformas que alejaran a China del modelo soviético para convertir al país en potencia mundial avanzado el siglo XXI.

Llevo interesado en los asuntos de seguridad y defensa desde finales de los 80 y recuerdo en aquel entonces cómo todo lo que fabricaba China era una evolución de tecnología soviética recibida antes de la ruptura con la URSS. China llegó a ofrecerle a Brasil el F-7M Airguard, su copia del MiG-21, a cambio de dos turbohélices EMB-312 Tucano por ejemplar. Hoy, China desarrolla su propio caza de quinta generación (Europa no está ni se le espera en ese campo) mientras Brasil pone como condición a los ofertantes de su programa FX-2 altas transferencias tecnológicas.

Chengdu-J-XX-VLO-Prototype-27S
Siempre insisto en que lo importante respecto a China no es dónde está hoy, sino dónde va estar. Cada paso tecnológico dado es acogido con comentarios negativos por algún pretendido escéptico que señala lo que a China le queda por recorrer y lo improbable de que alcance ese hito. Tiempo después ese hito es superado y de nuevo escuchamos que el desarollo chino es un espejismo carente de bases sólidas porque se dan las circunstancias para que el siguiente hito tecnológico nunca sea superado. Y así desde finales de los años 80 hasta el presente y más allá.

El ascenso chino no presenta ningún problema de acotación temporal a los historiadores. Su inicio está bien delimitado en el tiempo. Pero en estos días, siguiendo la posible intervención estadounidense en Siria, me he empezado a preguntar si lo que hemos vistos son síntomas de lo que en un futuro y con la perspectiva del tiempo señalaremos como el comienzo del declive de la condición de Estados Unidos como solitaria híper potencia. No tanto porque hayan mermado los medios con los que Washington pueda actuar, pero sí porque haya disminuido su capacidad de actuar de forma unilateral.

Al contrario que en la guerra de Kosovo, ya no tenemos a una Rusia débil pendiente de la renovación de créditos por parte del Banco Mundial y por tanto dispuesta a dejar pasar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una resolución contra un aliado. Putin lanzó una renovación de sus fuerzas armadas a raíz de las lecciones de la guerra con Georgia en 2008 que en el futuro seguro aumentará el perfil internacional del país, como estamos viendo ahora en el Mediterráneo.

2219579019_a16cf000dc_oLa invasión de Iraq en 2003 y su posterior ocupación agotó por largo tiempo la disposición de la opinión pública estadounidense de embarcarse en aventuras en el extranjero. La idea de invadir un país para cambiar su régimen político está totalmente fuera del debate político. Irónicamente, la mentira que se usó para justificar la invasión de Iraq sobre las armas de destrucción masiva del régimen de Hussein han retornado como un bumerang. A pesar de las informaciones ofrecidas por Médicos Sin Fronteras sobre el presunto ataque con armas químicas del 21 de agosto en Ghouta existe una desconfianza generalizada a pesar de que los indicios sean de que efectivamente se usaron armas químicas o al menos armas termobáricas. La crisis en Siria es un ejemplo de que hay problemas que superan la capacidad de Estados Unidos de generar orden a bombazos y que tenemos ahora crisis con demasiados actores internacionales implicados para que una accción unilateral sea capaz de ofrecer resultados. Pero antes de que alguno arranque a aplaudir el comienzo del fin del imperio estadounidense habría que recordar que asistiremos en paralelo al ascenso del nuevo imperialismo ruso y un creciente imperalismo chino.

Un vídeo sobre Siria y una diatriba

Ya estoy de vuelta en casa tras tres días fuera. Y me he encontrado una explosión de noticias, análisis y artículos de opinión sobre Siria en menéame.net y muros de Facebook. (En el momento de escribir este párrafo la primera noticia de portada es “Corresponsal de Associated Press afirma que el ataque en Damasco fue obra de los rebeldes“).

La misma gente que ha estado callada estos dos últimos años sobre las atrocidades sucedidas en Siria ha estallado indignada ante un posible ataque punitivo y limitado de Estados Unidos contra el régimen de Assad. La misma gente que ha mostrado de forma sarcástica su incredulidad ante la “propaganda estadounidense” y ha denunciado tanto al “imperialismo yanki” como a los intereses del “complejo militar industrial”, no ha parado de enlazar y citar informaciones provenientes de Russia Today e ignorar en sus análisis los intereses del neoimperialismo ruso en Siria. La misma gente que ha mostrado su escepticismo sobre las informaciones sobre un presunto ataque con armas químicas por parte del régimen de Assad no ha parado de enlazar a informaciones que responsabilizan a los rebeldes de lo sucedido.

Resulta interesante ver que lo que ha disparado este súbito interés por un conflicto al que sólo cuatro gatos le estábamos prestando atención es que Estados Unidos pretendiera adoptar un papel visible y notorio. Y nótese que digo “papel” sin emplear términos como intervención armada, ataque, injerencia, imperialismo, etc… porque si eso fuera lo que realmente ha indignado a la gente que ha salido en tromba a criticar a Estados Unidos, habríamos leído previamente sus artículos de condena al papel de Rusia, Irán y Hezbolá. Así que sólo podemos decir que lo que asistimos estos días es un brote del “antiamericanismo” ignorante e infantil de la izquierda europea. Considerando el desprecio mostrado todo este tiempo por las víctimas civiles, podemos descartar sin reparos que Siria sea para la izquierda europea una cuestión ética y asumir ya que se trata de una mera cuestión estética. Sin ideas y alternativas desde hace mucho tiempo, en medio de la presente crisis, para muchos simpatizantes de la izquierda posicionarse ante una cuestión de relevancia pública se ha convertido únicamente en un medio para obtener votos en menéame.net y “Me gusta” en Facebook.

Dicho todo esto, pasaré a analizar un vídeo titulado “Lo que no te cuentan sobre Siria: Nuevo fraude de las pruebas de las armas químicasen Siria”, del que un amigo me ha pedido que dé mi opinión.

Arranca contando que el 21 de agosto se produjo un ataque con gas sarín y que la noticia del ataque fue difundida segun el vídeo por los “medios de desinformación masivos” sin existir prueba alguna. Fuera de lo que hayan dicho los gobiernos, tenemos la información dada por Médicos Sin Fronteras, que cita como fuente a los médicos sirios que trabajan sobre el terreno y con los que la organización mantiene contacto. Médicos Sin Fronteras especificaba que los consideraba de máxima confianza y que consideraba creíble su testimonio. Es necesario añadir que tan pronto el gobierno de los Estados Unidos anunció su intención de tomar represalias, Médicos Sin Fronteras rechazó públicamente que su información fuera usada como excusa para un ataque militar. Habrá, además, que esperar a que el equipo de inspectores de Naciones Unidas publique su informe tras haber estado en el terreno tomando muestras para poder tener un veredicto sobre el asunto.

Pasamos a continuación a “las muchas cosas que no cuadran”, según el vídeo. Se nos cuenta cómo se publicaron en Internet y la prensa para ilustrar la noticia imágenes con cadáveres que corresponden a acontecimientos en Egipto e Iraq. Esto en sí mismo no significa nada. Quienes no movemos en estos asuntos estamos acostumbrados a que inmediatamente tras una noticia impactante aparezcan fotos y vídeos en Internet que alguien intenta colar como un documento gráfico del acontecimiento. A veces son de sucesos anteriores y a veces son montajes. Recordemos, por ejemplo, aquellas “fotos del cádaver de Bin Laden” o incluso aquellas presuntas fotos del accidente de Diana de Gales que alguien señaló como falsas porque ni las ambulancias ni los enfermos se parecían a los que se pueden ver en París. Es una obviedad, pero que aparezcan fotos manipuladas o se intente engañar con fotos de otros acontecimientos no es una prueba de que algo no pasó.

Pasamos entonces al cuestionamiento de que una masacre con armas químicas haya sucedido en las afueras de Damasco. En el vídeo dicen que la zona había sido evacuada y que en ella no quedaba población civil. Me parece que los autores del vídeo desconocen que el presunto ataque con armas químicas no se produjo en un solo punto aquel día, sino en varios. Se habla del ataque de Ghouta, pero Ghouta es una región de la provincia de Damasco. La Wikipedia en inglés lo define como “un cinturón agrícola al sur y este de Damasco”. Añade el vídeo otra idea errónea. Se pregunta qué sentido tiene que el régimen de Assad usara armas químicas “porque ya está ganando en todos los frentes”. Las razones del régimen sirio para cruzar la “línea roja” marcada por Washington es materia de discusión y debate aparte. Lo relevante aquí es que es no es cierto que el régimen de Assad esté “ganando en todos los frentes”. Precisamente estas últimas semanas una de las noticias relevantes sobre la guerra civil siria era que los rebeldes estaban ganando terreno en Damasco, la capital del país. El diario francés Le Figaro hablaba de la entrada en acción a mediados de agosto de un grupo de 300 rebeldes del Ejército Sirio Libre entrenados por Estados Unidos y que había cruzado la frontera desde Jordania para operar en la región de Ghouta. Esa apoyo directo de Estados Unidos sería, según el periódico francés, lo que habría llevado al régimen de Assad a tomar medidas contundentes. Por su parte, el Institute for the Study of War informaba ya el 9 de agosto de los avances de los rebeldes en Damasco.

A continuación, el vídeo cuenta que las informaciones sobre presuntos ataques con armas químicas por parte del régimen de Assad han coincidido a lo largo del tiempo con visitas de representantes de la ONU y de personalidades de proyección internacional. No se mencionan esas fechas, aunque sabemos que hasta ahora el asunto no había alcanzado tanta transcendencia porque nunca se habían dado por buenas las informaciones. Lo que sí es una “coincidencia” es que haya sucedido el presunto ataque con la llegada de un equipo de inspectores de la ONU. El argumento aquí es que el régimen de Assad no sería tan tonto como para hacer algo así contando con la presencia de inspectores interncionales en el país. El argumento considera que el régimen toma decisiones enteramente racionales o que existe una cadena de mando totalmente férrea y vertical por la que tal decisión sólo la pudo tomar el presidente Assdad. Ambas ideas podrían no ser ciertas. Sólo puedo decir que sí, que es un dato extraño.

El siguiente argumento es que la “única” prueba es un vídeo que muestre a presuntas víctimas del ataque. En un momento se dice que podría ser un vídeo de las matanzas de kurdas cometidas por los rebeldes. En otra parte dice que es un montaje. Señala que los “niños no presentan convulsiones ni símtomas de asfixia, típicos de la intoxicación con gas sarín” y “parecen más bien drogados”. Se ha hablado en la prensa del uso de gas sarín. La cuestión es que hay varios tipos de armas químicas (vesificantes, asfixiantes, neurotóxicas..) y varios tipos de gases de cada uno de ellos, con lo que los síntomas de armas químicas no son uniformes. Pero de la misma forma que en el vídeo se dice que los síntomas no corresponden a los de un ataque con armas químicas, hay testimonios de médicos que dicen justo lo contrario.

Otros argumentos para desacreditar el vídeo que muestra a niños víctimas del presunto ataque con armas químicas es que no hay madres gritando en la sala, que aparecen niños sin camiseta pero las niñas siempre llevan una prenda que les cubre el torso… Son argumentos bastantes tontos. Pero el más tonto de todos es que “los cuerpos no presentan ningún signo de haber sufrido un bombardeo”. Argumento realmente tonto si tenemos en cuenta que estamos hablando de las víctimas de un presunto ataque con armas químicas. Es decir, personas afectadas por ¡un gas! En esa misma idea ahonda el argumento de que el personal médico no presenta manchas de sangre en su ropa de trabajo. Igualmente tontos me parecen los argumentos de que los cadáveres hayan sido alineados en el suelo de una sala “como para una representación” o que el lugar donde se ve que son atendidos los afectados no parezca un hospital. Cualquiera que haya seguido la guerra civil siria y haya prestado atención a las organizaciones que tratan de ayudar a la población siria sabe que una de las grandes carencias es la de material médico. Posiblemente las personas que aparecen en el vídeo fueran atendidas en un hospital improvisado. En cuanto a que los cadáveres fueran alineados en el suelo de un lugar que no parece una instalación médica bastaría recordar que tras los atentados del 11-M los cadáveres fueron llevados a un pabellón del IFEMA en Madrid, un recinto ferial. En el caso del vídeo de Siria podemos imaginar que al recoger un número alto de muertos y agonizantes por los que no se pudo hacer nada, los cuerpos fueran llevados a un lugar para ser identificados y recogidos por sus familias.

Resumiendo, que tenemos un vídeo que trata de argumentar que no hubo un ataque con armas químicas al este de Damasco recientemente. Utiliza como argumento las informaciones erróneas publicadas al respecto y cuestiona la verosimilitud de una grabación que muestra a las víctimas del presunto ataque. Creo que el autor del vídeo ha seleccionado arbitrariamente las fuentes al presentar el “engaño” de aquellos que intridujeron imágenes de matanzas en Iraq y Egipto pero no menciona la existencia de una fuente como Médicos Sin Fronteras. En cuanto a la grabación de una atención improvisada a los afectados y víctimas del presunto ataque químico concuerda perfectamente con la precariedad de las instalaciones médicas, falta de preparación del personal y escasez de recursos que sufre la población en las áreas controladas por los rebeldes, tal como cuentan quienes han estado allí. Por ejemplo, Antonio Pampliega en su libro Siria. Más allá de Bab Al-Salam.

Creo que tenemos que esperar a que los inspectores de la ONU emitan su informe. Pero este vídeo ya llega tarde. Ahora mismo la línea argumental del gobierno sirio es que el ataque sí se produjo pero fue culpa de los rebeldes, tal como recogía la noticia que aparecía en la portada de menéame.net Un periodista afirma que los muertos en Ghouta se produjeron por la explosión de una munición química proporcionada por Arabia Saudita a los rebeldes al ser erróneamente manejada. Sobra decir que la noticia parte de la idea de que hubo un sólo foco de propagación del gas, cuando sabemos que los testimonios hablan de varios lugares de la provincia de Ghouta atacados el mismo día presuntamente con armas químicas. [Actualización gracias a Manel Gozalbo: Varios medios han difundido la noticia "Corresponsal de Associated Press afirma que..." Paul Colford, director de relaciones con los medios de Associated Press ha salido al paso para desmentir que el periodista citado en la noticia esté en plantilla en la agencia. Y en otro orden de cosas, un experto británico en armas químicas afirma que la hipótesis de un supuesto accidente en un depósito rebelde de armas químicas no es consistente con la aparición de víctimas en varios focos tal como dije incialmente. Gracias a Manel Gozalbo por ponerme en conocimiento ambos enlaces]

Sospecho que podría pasarme hasta el fin de los tiempos destripando todas las noticias, análisis y opiniones surgidas estos días sobre Siria. Pero creo que ya he dicho casi todo lo que tenía que decir sobre Siria. Sólo tengo que añadir que mientras muchos han estado estos dias denunciando el “imperialismo yanki”, la opinión casi unánime en Estados Unidos es que una intervención militar limitada en Siria es sólo un mal sustituto de una política coherente y determinada ante el conflicto. El rechazo del parlamento británico a intervenir al lado de Estados Unidos y la propia decisión de Obama de retrasar su decisión hasta someterla a un apoyo parlamentario ha provocado una imagen de duda y debilidad. Si esta crisis tiene algo que ver con el imperialismo de Washington es su ocaso. Que Estados Unidos pierda su naturaleza de híperpotencia solitaria para dejar vacios que ocupan Rusia o Irán no es algo que deba alegrarnos precisamente.

Lo que está en juego en Siria (y 3)

El régimen de Gadafi cayó porque las extravagancias de su líder le granjearon pocas amistades sinceras. Cuando cesó el embargo internacional contra Libia, a pesar de las múltiples noticias al respecto, no se materializaron las grandes compras de armamento que hubieran modernizado sus fuerzas armadas. La intervención militar fue relativamente fácil. Las defensas aéreas eran débiles y antiguas. La mayoría de los blancos estaban en la franja costera del país. Nadie lloró la muerte de Gadafi.

El régimen de Assad no sólo cuenta con el respaldo de Rusia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Forma parte de una alianza dentro del Gran Oriente Medio, el “Eje de la Resistencia”, que ha proporcionado suministros, combatientes y apoyos durante la presente guerra civil. El puente aéreo Irán-Siria, con Boeing 747 e Il-76 iraníes aterrizando en Damasco, ha proporcionado suministros y asesores, aparte de la ayuda económica iraní a Siria. Por su parte, la ofensiva lanzada desde el Líbano por la organización Hezbolá ayudó a aliviar la presión rebelde sobre Homs y darle la vuelta al conflicto, cuando a finales de 2012 los rebeldes estrechaban su cerco sobre la ciudad para cortar la autopista M5 que conecta Damasco con el norte del país. Por último, la organización chiita iraquí “Badr” anunciaba que había desplegado en Siria a 1.500 voluntarios. Es decir, los apoyos del régimen de Assad provienen de un corredor chiita que arranca en Líbano, conecta con el sur de Iraq y llega a Irán.

En el bando opuesto tenemos a las petromonarquías de la península arábiga que, tras las revoluciones en Túnez y Egipto, decidieron cabalgar la ola y no dejarse arrastrar por ella (véase mi artículo en Fuerzas de Defensa y Seguridad de julio 2012). Ya vimos en Libia la inédita intervención de Qatar y Emiratos Árabes Unidos, que mandaron aviones de combate para integrarse en el dispositivo de la OTAN y apoyaron abiertamente a los rebeldes, con C-17 qataríes aterrizando en Bengazi a plena luz del día. Así que en Siria, aparte de Qatar y Emiratos Árabes Unidos tenemos también a Arabia Saudita apoyando a grupos rebeldes. Una caída del régimen de Assad cortaría al “Eje de la Resistencia”, privando a Irán de una insistituible plataforma logística para apoyar a Hezbolá e intervenir en Líbano. La paradoja es que en la búsqueda de un buen posicionamiento de cara a la Siria post-Assad, Qatar y Arabia Saudita están apoyando a grupos rebeldes diferentes y riviales.

Estamos, por tanto, asistiendo en Siria a una guerra por delegación (proxy war) entre sunníes y chiitas que significa para el Gran Oriente Medio lo que la guerra del Congo, la “Primera Guerra Mundial Africana”, lo fue para África. Es indudable que el significado e importancia de la guerra civil siria transciende las fronteras del país. En esa búsqueda de metáforas históricas, Itxaso Domínguez de Olazábal recogía en Miradas de Internacional una idea que ya ha empezado a circular por ahí: “¿Pueden trazarse paralelismos entre el conflicto sirio y la guerra civil española?”. Queda por ver si la guerra civil siria podría contaminar a Líbano o si los kurdos iraquíes cumplen su amenaza de intervenir. Lo que sí podemos estar seguros es que, a pesar de las elucubraciones sobre el “imperialismo yanki”, esta es una guerra interna en el seno de Dar al Islam.

[Ver Parte 1 y Parte 2]

Lo que está en juego en Siria (2)

Resulta siempre sorprendente y descorazonador cómo un conflicto armado cuando se prolonga “demasiado” puede caerse de los temas de actualidad. Recuerdo que en el verano de 2011 la guerra civil libia pasó a un segundo plano y más de uno se preguntó si había merecido la pena intervenir allí. Luego, la caída de Trípoli pilló a todos por sorpresa.

Creo que quién mejor ha sabido recoger la situación en Siria es el blog de noticias satíricas The Duffel Bag. En abril de 2012 titulaba “El general Amos le pide a los rebeldes sirios que se trasladen al Pacífico”. Tras la salida de Iraq, la muerte de Bin Laden y los planes de repliegue de Afganistán el Pentágono tenía prisa por cerrar la década de “guerra global contra el terrorismo” para volver a los buenos viejos tiempos de la guerra convencional, centrando su atención en el área Asia-Pacífico. El auge chino se ha convertido en la perfecta excusa para desarrollar costosísimos sistemas de armas orientados a la guerra convencional. La broma de The Duffel Bag era que si los rebeldes sirios querían estar en el radar del Pentágono, mejor montaban su guerra en Asia.

Lo que no se puede negar es que la experiencia libia pesó a la hora de afrontar la crisis siria en sus inicios. La caótica y violenta postguerra en Libia se convirtió en un mal presagio de lo que podría suponer hacer caer el régimen de Assad, que como en el caso de Saddam en Iraq, había mantenido unido con puño de hierro un estado multiétnico y multiconfesional que los europeos trazaron sobre un mapa al término de la Primera Guerra Mundial. Pero la indecisión occidental de intervenir en Siria es secundaria frente a las circunstancias que los pacifistas y humanistas de última hora, que se han escandalizado porque el “imperialismo yanki” quiere “iniciar una guerra” en Siria para proteger sus “intereses económicos”, han pasado por alto. Al contrario que en el caso de Libia, la idea de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que autorizase una intervención en Siria es imposible por el inevitable bloqueo de Moscú. Siria fue un aliado de la Unión Soviética y el vínculo especial fue heredado por Rusia, que tiene en el régimen de Assad un buen cliente para su industria de armamento y cuenta en el puerto de Tartus con la única base logística en el Mediterráneo para la armada rusa. (Siempre me quedará la duda de si la carta blanca que parte de la izquierda occidental le ha dado al neoimperialismo ruso se debe a la ignorancia, la hipocresía o la simple estupidez). Supongo que si finalmente el ataque contra el régimen de Assad se produce, no faltarán en Internet largos y sesudos analisis que achacarán la intervención estadounidense al paso de oleoductos por el país o a que el socialismo árabe del partido Baaz es una intolerable alternativa al modelo de la globalización neoliberal.

Siguiendo con la parodia, Duffel Bag anunciaba que Obama enviaría dos batallones de jugadores de airsoft a Siria como parte de una forma de pretender que su administración tiene una política para el conflicto. Podemos tener claro que un ataque punitivo puntual no tendrá un efecto decisivo en el conflicto y puedo que sirva para calmar alguna conciencia. El problema es que el momento de intervenir ya pasó. La acción de la OTAN en Libia llevó a la población de Bengazi a ondear banderas de Francia (y España). Cuando un grupo yihadista atacó instalaciones diplomáticas estadounidenses, muriendo el embajador estadounidense en Libia y un técnico informático, la población de Bengazi reaccionó de nuevo con una manifestación de repulsa. A pesar de la inestabilidad política y la violencia, la guerra civil en Libia no contagió a Europa como lo hizo la guerra civil argelina con lo que fueron los antecedentes a los atentados del 11-M. En Siria, en cambio, ha ocurrido como en Bosnia. A falta de apoyos externos, han llegado voluntarios yihadistas con la experiencia militar, recursos económicos y apoyos externos que les faltan a otros gurpos rebeldes seculares. Las atrocidades cometidas por los yihadistas contra las minorías alawitas, kurdas y cristianas no sólo harán más difícil la reconciliación postbélica, con cada grupo acumulando agravios contra otros, sino que constituyen una guerra dentro de la guerra. Si mañana cayera el régimen de Assad sólo veríamos el comienzo de la segunda fase de la guerra civil siria.

[Ver Parte 1 y Parte 3]

Lo que está en juego en Siria

La guerra civil siria estalló, como la guerra civil libia, con revueltas populares cuya dura represión por parte del régimen de Assad generó un ciclo de acción y reacción que llevó a una parte del ejército declararse en rebeldía y denominarse el Ejército Sirio Libre. Pero al contrario que en Libia, no acudió la comunidad internacional al rescate de la población civil y de los rebeldes. El Ejército Sirio Libre terminó por convertirse en un mero nombre bajo el que se aglutinaba una miríada de organizaciones (seculares, islamistas sunníes, kurdas, cristianas…) que hacían la guerra cada uno por su cuenta y que han terminado peleando entre ellas.

El año pasado, el gobierno de los Estados Unidos advirtió que el empleo de armas químicas sería considerado una “línea roja” a no cruzar por el régimen de Assad y que en tal caso tomaría represalias. No deja de ser paradójico que en una guerra que ha producido ya más de 100.000 muertos y dos millones de refugiados, donde el régimen de Assad ha atacado poblaciones civiles indiscriminadamente con todo tipo de armamento, el empleo de un determinado tipo de armamento se considere una “línea roja”. Los civiles muertos por cohetes “Grad” de 122mm. o bombas de caída libre FAB-500 no están menos muertos que las víctimas de ataques con agentes neurotóxicos que fuentes de Médicos Sin Frontera en Siria dicen haber tratado.

Como ha dicho el general ruso Evgueni Buzhinski, “Obama se arrinconó a sí mismo”. “Él mismo se impuso esta ‘línea roja’ y ahora no puede ceder o quedará claro que sus palabras no valían nada, que sus amenazas no cuestan ni un centavo”. La posible intervención en Estados Unidos en Siria pone en juego la credibilidad de Obama.

Está por ver el alcance de las operaciones militares estadounidense contra el régimen sirio. En estos casos el guión habitual marca la destrucción de centros de mando y control, defensas aéreas y bases aéreas. La destrucción de almacenes de armas químicas sería contraproducente por las posibles emanaciones. En el corto plazo no veremos ningún resultado. Pero la destrucción de la aviación siria daría algún respiro a los rebeldes. Pero sobre todo, la destrucción de helicópteros, aviones de transporte e infraestructuras aéreas en Damasco cortaría el hilo vital que permite al régimen mantener abastecidas las guarniciones aisladas, además de recibir suministros de Irán.

Lo que sin duda podemos tener claro es que una operación militar de represalia contra el régimen de Siria no es sustituto para una falta de política occidental para Siria.

[Ver Parte 2 y Parte 3]