Terrorismo en el Sahel, ¿no estaremos abusando del término?

El martes pasado fui al campus en Villaviciosa de Odón de la Universidad Europea de Madrid y casi por casualidad terminé teniendo una brevísima participación en un programa de radio con el profesor Bienvenido Gazapo y cinco alumnas del grado de Relaciones Internacionales. El tema era el Sahel. Se pueden imaginar las razones por las que no rechacé la oferta para participar. El tema. Claro.

Se tocaron casi todos los temas: La crisis libia, la revuelta tuareg en Malí, la Primavera Árabe y el ascenso de los partidos islamistas, el papel de EE.UU. y Europa en la zona, la sequías y hambrunas… Yo que siempre decía que mi interés por el Flanco Sur Profundo era un acto de predicar en el desierto, me encuentro que ahora está en todas partes. En 2010 el ministro Moratinos llamó la atención sobre el “Flanco Sur”. Un reciente documento del Instituto Español de Estudios Estratégicos hablaba del “arco de inestabilidad” de África, término que acuñé como subtítulo de mi comunicación académica sobre el tema en 2008. Ahí están varios documentos del IEEE sobre el Sahel. Incluso he encontrado que en el último número de la revista Atenea, dedicado a la Estrategia Nacional de Seguridad española, aparece un brevísimo apunte sobre el Sahel, cosa que no se hace para ninguna otra aérea geográfica.

Si uno busca, encontrará decenas de textos sobre “terrorismo en el Sahel”. Y ahora que está popularizado el concepto me pregunto si lo que sucede allí, bandas nómadas en Toyota Land Cruiser serie 70, se puede etiquetar como terrorismo. Ataques a puestos militares en campo abierto y secuestros de occidentales no difieren de acciones guerrilleras. Evidentemente Al Qaeda en el Magreb Islámico ha operado en las ciudades argelinas y mauritanas como un grupo terrorista “clásico” con atentados contra personas y edificios civiles. Pero me pregunto si hablar de terrorismo, como si fueran grupos clandestinos cuando en realidad corren a sus anchas por el Sahel, no es limitar la perspectiva que tenemos sobre el tema.

Voces que claman en el desierto

Hace ya más de cuatro años de la publicación del informe del International Crisis Group “Islamist Terrorism in the Sahel: Fact or Fiction?”. En aquel entonces la amenaza terrorista se percibía como un espejismo más del desierto creado por la maquinaria de propaganda estadounidense necesitada de justificar su presencia en lugares recónditos del planeta. Pero los acontecimientos son tozudos.

Al año siguiente Ayman al-Zawahiri anunciaría la conversión del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate en la franquicia local de Al Qaeda. Una de las fuentes de financiación resultó ser el robo de chalets en España. ¿Alguien recuerda ahora aquellas tontería sobre los “moritos de Lavapiés” y el 11-M? Aquellas de que Al Qaeda no se mezclaba con delincuentes comunes. Por lo que el atentado tuvo que ser obra de un contubernio del PSOE con ETA.

Siento que hoy no tenga mucho que aportar a lo que venimos diciendo en estos cuatro años. Siempre resulta algo divertido ver a otros llegar tarde (¿“nuevo” escenario?).

Quizás señalar los apuntes de dos blogs bastantes diferentes a este sobre los recientes acontecimientos de Mauritania. El Baluarte hacía algunas aclaraciones sobre Al Qaeda en el Magreb Islámico el pasado jueves 3 de diciembre. Y la mala leche irreverente que refleja “Tú coopera que yo te secuestro” en “ma sha allah!”, un blog que no es para tomarse a broma considerando el tiempo que su autor ha pasado en Dar al-Islam.

Pero no quería quedarme sin las ganas de comentar una noticia que arranqué la semana pasada de un ejemplar arrugado de 20 Minutos que cayó en mis manos. La noticia se titulaba “España, sin medios para buscar a los voluntarios secuestrados en Mauritania”.

Enseguida me vino el recuerdo de una de las primeras entradas del blog El Tirador Solitario. Me acuerdo porque fue de las primeras y porque me hizo pensar “este tío sabe de lo que habla”. La he buscado y fue escrita en diciembre de 2006: “La modernización de los P-3 del E[jército] D[el] A[ire]: Peor Imposible”.

Los P-3 “Orión” son una avión de patrulla marítima diseñado a partir de un viejo modelo de pasajeros a hélice. No es la clase de avión en el que la gente querría ir a Cancún hoy en día. Pero el P-3 es un avión excelente en su cometido: Es lo suficientemente grande para llevar bastantes sistemas y armas a bordo además de tener una gran autonomía. Es la clase de avión que puede pasarse horas y horas rastreando con su radar la inmensidad del océano y si es preciso hacer una pasada lenta sobre un punto para echarle un vistazo. Algo que se parece mucho a patrullar un desierto desde el aire. Los franceses lo hicieron allá en los 80 en Chad con sus aviones de patrulla marítima “Atlantique”. Y es algo que los P-3 “Orión” estadounidenses hoy en día hacen en Afganistán al igual que los “Nimord” británicos en lo que ahora se llama ISTAR (Intelligence, Surveillance, Target Acquisition, and Reconnaissance).

Así que la cuestión es que esos viejos cuatrimotores por su características pueden resultar los más útiles hoy en día vigilando barcos piratas en el Índico, nodrizas de cayucos en el Atlántico o yihadistas en el Sahel. Y sin embargo los tenemos para el arrastre. Tiene su gracia porque cuando uno piensa en las Guerras Posmodernas se encuentra que las prioridades pasan de los llamativos cazabombarderos con armamento inteligente que cuestan una fortuna a un avión de patrulla basado en un modelo civil cuyo primer vuelo tuvo lugar en 1957. Las Guerras Posmodernas no requieren de grandes tecnologías desarrolladas por grandes corporaciones industriales con su red de lobbies. No tienen a nadie que las defienda. Más que cuatro gatos que clamamos en el desierto. Nunca mejor dicho.

Un Flanco Sur Profundo

Allá en el lejano 2005 acuñé el término “Flanco Sur Profundo” para referirme a todo aquello que pasaba más allá de la ribera sur del Mediterráneo occidental, que nos terminaría afectando y que por lo general pasaba desapercibido en España.

En noviembre de aquel año descubrí que la Infantería de Marina española había entendido también la importancia del “Flanco Sur Profundo” y rescaté el concepto de aquel efímero blog titulado precisamente “Flanco Sur”.

En 2007 me resultó interesante cómo en Australia se manejaba el concepto de “Arco de Inestabilidad” y cómo tenía su equivalente en África Occidental. Ese arco ascendía por la costa atlántica y se adentraba en el Sahel, nuestro particular “desierto lejano”.

Animado por el desinterés hacia la zona presenté una comunicación en el III Congreso Internacional de Seguridad organizado en noviembre de 2008 por la Universidad de Granada y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra.

Mi presencia en el congreso fue posible gracias a la empresa UC Global. Con los recientes acontecimientos de Mauritania, y los que vendrán, es hora de compartir gracias a ellos también aquel trabajo:

http://www.ucglobal.es/articulos/unflancosurprofundo.pdf“>“Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental”.

Un desierto lejano llamado Sahel

El Sahel es la franja meridional del Sáhara. Allí donde termina el desierto y comienza una zona de sabana . Habitada por pueblos nómadas, las rayas de los mapas trazadas con tiralíneas en las metrópolis de las potencias coloniales son una mera ficción cartográfica. Allí en el vacío del desierto, donde no llega la acción del Estado, se dan las circunstancias para que el vacío de poder lo ocupen fuerzas subestatales que no prestan servidumbre a las fronteras y tratados internacionales.

Las redes yihadistas han llegado al Sahel. Y Estados Unidos ha considerado la zona un escenario más de la Operación “Enduring Freedom”. Mientras las fuerzas de operaciones especiales entrenan a los ejércitos locales, personal sanitario militar antiede a la población civil con vistas a ganar corazones y mentes a largo plazo. A las iniciativas estratégicas para el Sáhara y Sahel se añade la creación de un mundo militar regional orientado a África.

Mientras tanto, en un planeta lejano llamado España parte de la derecha política y mediática se empeña en convencernos con ridículas teorías que el atentado del 11-M no fue cosa de redes yihadistas sino de una especie de GAL. Para ellos Rodríguez Zapatero es más culpable que Bin Laden.

José María Irujo, periodista de El País nos cuenta lo que allí pasa en la edición dominical de ese diario. El que avisa no es traidor.