El lío de las redes

Uno de los libros que me traje de Uruguay el año pasado es “La revolución imposible” de Alfonso Lessa. Lo fui leyendo a rachas. En Montevideo di un salto y me fui directamente al capítulo 24 donde el autor trata un tema central del fracaso del MLN-Tupamaros. Uruguay era en el momento de su aparición un país con una democracia consolidada y población principalmente urbana. El trayecto desde Colonia del Sacramento a Montevideo me permitió comprobar otra característica de Uruguay: Es un país de praderas. En definitiva, un país pésimo para lanzarse a la lucha de guerrillas. Así que los Tupamaros fueron una insurgencia principalmente urbana que adoptó la denominación de “guerrilla urbana” para lo que en otros lugares se habría llamado simplemente terrorismo.

Alfonso Lesa, en ese capítulo donde habla del problema que supuso para los Tupamaros ser un movimiento urbano, termina hablando de los problemas en una organización en la que al principio entraron personas de la comunidad real para luego crecer y crecer hasta que terminaron entrando conocidos de conocidos que la convirtieron en un coladero de infiltrados de la policía. La “crisis del crecimiento” provocó también un problema con la formación de los miembros de bases y cuadros. Exactamente los mismos problemas que comentaba un estratega de Al Qaeda practicamente desconocido en España a pesar de tener la ciudadanía.

Tras la caída del régimen de los talibán, Mustafá Setmarian Nasar, alias Abu Musab Al Suri, publicó en Internet un libro de 1.600 páginas titulado “La llamada a la resistencia islámica global” donde hace un repaso a la historia de los grupos islamistas en su lucha contra los estados árabes y defiende el abandono del modelo tradicional de organización clandestina piramidal. Propone un modelo de “yihad individual” y “organizaciones fantasma” que resumen con el lema “un sistema, no una organización” (nizam la tanzim).

Las ideas de Setmarian llamaron mucho la atención en Occidente. Un investigador de un centro de investigación del Ministerio de Defensa noruego le dedicó un libro y varios informes. Un resumen del libro fue publicado por la armada de los Estados Unidos. Y varios artículos de prensa lo definían como “cerebro” o “arquitecto” del “plan maestro” de la yihad global. Aquí en España sólo salió en las noticias porque tras su detención en Pakistán desapareció rumbo a algún centro de detención secreto de la CIA y el juez Garzón solicitó información de su paradero.

Yo decidí dedicarle un capítulo de mi segundo libro, que estoy montando a piezas. Recientemente presenté como trabajo de clase en los cursos de doctorado un texto que con las debidas amplaciones espero mandar a una revista académica y convertir en la base del capítulo sobre Setmarian. En su preparación me llamó mucho la atención cómo se habla de la innovación organizativa que introdujo Al Qaeda con su “estructura de red” frente a los tradicionales grupos del terrorismo de los años 70, como los Tupamaros, que estaban fuertemente centralizados. ¿Pero acaso un grupo centralizado no deja de ser una red centralizada y por tanto podemos hablar de “red”? Me he quedado con la sensación de que hay pendiente por hace un trabajo que explique aplicados al terrorismo conceptos básicos sobre organización, red, topología de redes…