El petróleo sigue cayendo

Cuando el precio del barril de petróleo se acercaba a los 80 euros escribí “Más dura será la caída“. Contaba entonces que se daba la circunstancia de que Estados Unidos había vuelto a convertirse en país exportador de petróleo gracias a los yacimientos no convencionales de hidrocarburos, así que podíamos olvidarnos por un tiempo de las teorías conspirativas sobre “guerras por petróleo” en el Gran Oriente Medio. La tremenda caída del precio del petróleo tenía perdedores: Rusia, Irán y Venezuela. “Casualmente” los principales miembros de uno de los bandos de la Nueva Guerra Fría. Ha pasado casi un mes y hay varios novedades que contar, con el petróleo ya por debajo de los 70 dólares por barril.

El rublo sufrió ayer lunes 1 de diciembre su mayor caída frente al dólar desde 1999, aunque al final del día remontó. La siguiente gráfica muestra su evolución frente al dólar desde 1995. Se aprecia cómo en la primera mitad de 2014 se recuperó para luego caer en picado.

wJBINFSEn Irán el rial también ha caído frente al dólar, marcando mínimos desde la llegada al poder del presidente Rouhaní. Mientras que el gobierno de Venezuela ya ha anunciado los primeros recortes en el gasto público. Sobra decir, que es una economía que arrastra problemas desde hace ya mucho tiempo y la caída del precio del petróleo sólo agrava aún más la situación.

No todas ganan en Occidente. Las petroleras han visto cómo cae su valor bursátil. Alguno habla de que podría caer hasta los 40 dólares para rebotar y estabilizarse sobre los 70, un precio lejos del que gobiernos como el de Venezuela necesitan para cuadrar las cuentas. Martin Feldstein cuenta en este artículo “las consecuencias geopolíticas del petróleo barato” y lo hace en la misma línea que yo hice en “Más dura será la caída“. Algunos gobiernos nacional-populistas nacional-populares, en la jerga argentina, tendrán problemas para mantener su base de apoyo popular con mucho meno dinero público que gastar.

Rusia e Irán ofrecen aviones a Iraq

El primer F-16D iraquí.

El primer F-16D (Block 52) iraquí, también conocido como F-16IQ

Al comienzo de la presente crisis en Iraq la fuerza aérea iraquí todavía estaba en proceso de reconstrucción. Recientemente Lockheed Martin entregó el primer F-16 iraquí, el primer avión de combate a reacción nuevo en ser recibido desde 2003. Los tres o cuatro primeros llegarán a Iraq antes de fin de año. El país se lanzó en los últimos años a compras multimillonarias con criterios, digamos discutibles,. Por ejemplo, Iraq ha comprado tres modelos diferentes de helicópteros de ataque: Mi-35, Mi-28 y Apache. El contrato por 36 aviones de ataque ligero AT-6B nunca se ejecutó. Un nuevo contrato por 24 aviones de la variante AT-6C se firmó el pasado mes de mayo. Y mientras Iraq se decidía por la compra de aviones de combate ligero de origen checo L-159 para luego cambiar por KAI T-50 coreanos y finalmente añadir también los L-159, el día a día de las operaciones aéreas lo llevaban a cabo tres C-130E de segunda mano o un puñado de los humildes Cessna 208 Caravan dedicados a misiones ISR y armados con tan sólo un par de misiles Hellfire.

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Cessna 208 Caravan de la fuerza aérea iraquí.

La realidad es que más de diez años después de la caída del régimen de Saddam Hussein, la capacidad de la fuerza aérea iraquí es limitada. Antes de la caída de Mosul en manos del grupo yihadista ISIS, el ejército iraquí ya estaba desmoralizado y mostraba grandes carencias. Con la presente ofensiva yihadista, la necesidad de aviones con capacidad de ataque a tierra es urgente. Así que, mientras EE.UU. sólo ofrecía asesores militares (tropas y drones armados son para proteger el personal diplomático), Rusia e Irán han acudido en ayuda del gobierno iraquí ofreciendo ayuda militar en forma de aviones de combate Sujoi Su-25.

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Su-25 ruso a su llegada a Iraq.

En primer lugar el gobierno ruso ha vendido con carácter de urgencia 12 Su-25 de segunda mano (y no en muy buen estado) al gobierno de Bagdad para ser tripulados posiblemente por pilotos rusos. Iraq fue durante los años del régimen de Saddam Hussein un importante cliente de la industria de defensa rusa, como lo eran la Libia de Gadafi o la Siria de Assad. Como en el caso de Libia, el cambio de régimen no supuso una ruptura total con Moscú, a pesar de que muchos pensaran que Washington impondría a la Libia post-Gadafi o a la Siria post-Saddam el monopolio de su industria de defensa y petrolera. De hecho, la rusa LUKoil explota el campo West Qurna-2, el segundo más grande del mundo. Recientemente anunciaba que ese yacimiento alcanzaría su pico de producción (“peak oil”) en 2019.

Iraq firmó un contrato por la compra de 40 helicópteros de ataque Mi-35M y 30 helicópteros de ataque Mi-28NE. En lo que va de año, las fuerzas iraquíes han perdido 6 helicópteros y 60 han sido dañados en ataques insurgentes contra sus bases. El mes pasado el ministro de defensa checo reveló el interés iraquí por media docena de helicópteros Mil Mi-24. Con la presenta crisis, Rusia ha acelerado la entrega de los helicópteros contratados. Al parecer un primer lote de tres Mi-28NE y 4 Mi-35M ya habría llegado a Iraq por vía aérea. Según IHS Jane’s Defence Weekly la cifra final de helicópteros comprados de ambos modelos es inferior, aunque podría tratarse de cifras parciales de lotes diferentes.

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Un Mi-28NE con probable destino Iraq en su factoría en Rusia.

El segundo país en acudir en ayuda de Iraq con ayuda material es Irán. Los siete Su-25 en servicio con las fuerzas aéreas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (los “pasdarán”) han sido desplegados en Iraq con las escarpelas iraníes ocultadas por una mano de pintura. Se trata de cuatro monoplazas SU-25KM y tres biplazas Su-25UBKM que serán tripulados por pilotos iraníes e iraquíes. En una vuelta del destino, algunos de estos aviones se trata de ejemplares iraquíes que huyeron al país vecino durante la Operación “Tormenta del Desierto”.

Comparación de uno de los Su-25 desplegados por Irán con una foto de archivo.

Comparación de uno de los Su-25 desplegados por Irán con una foto de archivo.

Los Su-25 iraníes sólo están preparados para disparar armamento no inteligente (cohetes y bombas de caída libre), aunque recientemente se presentó en público el misil Bina. Consiste en un engendro tecnológico que combina un misil de origen estadounidense Maverick al que se le ha acoplado la cabeza buscadora de una bomba guiada por láser Paveway. Probablemente se hayan empleado componentes del armamento recibido por el régimen del sha de Persia en los años 70.

Su-25UBKM iraní tras su llegada a una base iraquí.

Su-25UBKM iraní tras su llegada a Iraq.

Bastantes aviones iraquíes sobrevivieron a la guerra en 1991 huyendo hacia Irán, que los puso en servicio como pudo. Es el caso de los Su-25, pero también de los Mirage F1, Sujoi Su-22 y Sujoi Su-24. Ahora se habla de que Iraq estaría interesado en recuperar los Su-22. En el trato se incluiría que Iraq hiciera de intermediaria para Irán en la compra de armamento en el exterior para así saltarse el embargo internacional. Sería el caso de 6 Sujoi Su-30K revendidos por India de vuelta a Rusia y puestos al día en Bielorrusia. Mientras, se habla de más aviones de segunda mano provenientes de los arsenales de la fuerza aérea rusa. El plazo de entrega sería muchísimo más corto que los aviones que Estados Unidos fabrica mucho más lentamente. Cubrir esa necesidad del gobierno iraquí acercaría al gobierno de Bagdad a Moscú, una jugada que ya realizó Putin ofreciendo aviones MiG-35 al gobierno de Al Sisi en Egipto mientras Washington congelaba su ayuda militar en respuesta al golpe militar.

Siria, tablero geopolítico regional

10341552_10152073862296689_2762793447197036193_nMi colaboración de esta semana para Sesión de Control se titula “Lo que está en juego en Siria”. En ella explico como la guerra civil que sufre el país se ha convertido en el terreno de juego de los poderes regionales. Mientras la atención occidental se ha centrado en los grupos yihadistas y sus voluntarios extranjeros, Irán ha intervenido decisivamente junto con Hezbolá y milicias chiitas iraquíes. Es la internacionalización extrema de un conflicto que ahora parece quedar olvidado.

Cómo Irán cerraría el Estrecho de Ormuz

rgm_261_1-pixgEn su número de julio de 2011 la Revista General de Marina, que edita la Armada Española desde 1877, publicó mi artículo “Irán y la guerra naval asimétrica” (disponible aquí aparte del resto de la revista). En él contaba cómo Irán desarrolló una doctrina de guerra naval asimétrica tras sus enfrentamientos con fuerzas estadounidenses en el Golfo Pérsico durante los años 80. La doctrina iraní compensa su debilidad frente a la más potente armada del mundo con, entre otras, tácticas de ataque en enjambre de embarcaciones ligeras y aprovecha las peculiares condiciones para la navegación marítima del Estrecho de Ormuz, el más importante “punto de estrangulamiento” para el comercio marítimo de hidrocarburos. La estadísticas de Academia.edu, la red social académica y repositorio de artículo donde subo mis textos, refleja bastantes lecturas. No en vano, es el único artículo dedicado al tema en español que conozco, si obviamos dos someros textos posteriores al mío y cuyos autores encontraron “inspiración” en un lugar fácilmente reconocible. Tratándose de oficiales de la Armada, consideremos que se trata de un halago…

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David Cenciotti, autor del imprescindible blog The Aviatonist, ha recogido una ilustración con presumible origen en Irán que traduce al farsi una ilustración del The Wall Street Journal.

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Cenciotti afirma que la cuenta de Twitter donde apareció la imagen pertenece a los pasdarán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. Aunque yo sospecharía de un perfil llamado @IRGCspy. En cualquier caso, se trata de que en Irán da por bueno el esquema dibujado en EE.UU. de cómo sería un ataque iraní contra un destructor estadounidense de la clase Areligh Burke. Considerando que en Irán han construido una réplica de un portaaviones estadounidense con el único propósito de hundirlo en unas maniobras, el asunto dará que hablar.

Y por fin, un acuerdo con Irán

Comencé a interesarme por Irán hace ya bastante tiempo. En 2006 publiqué aquí una serie de seis entradas sobre el tema porque ya entonces sonaban tambores de guerra ante la posibilidad de que Irán estuviera a punto de desarrollar el arma nuclear mientras se publicaban noticias tremebundas y alarmistas sobre una hipotética amenaza terrorista iraní.  Hablé entonces del enriquecimiento de Uranio, de las instalaciones relacionadas con el programa nuclear iraní y de lo que sabíamos sobre la tecnología de enriquecimiento iraníes. Lo que planteé entonces es que íbamos camino de una “Guerra Fría” con Irán, de la misma manera que Occidente convivió con una Unión Soviética nuclear. “¿Podríamos vivir con un Irán nuclear?” me pregunté en SesióndeControl, donde además hablé de las pocas probabilidades de éxito definitivo de un ataque militar estadounidense o israelí en “Teléfono Rojo, ¿volamos a Teherán?”. Habría que recordar que 2006 eran los tiempos en que alguno preguntaba cuál sería el siguiente país a invadir tras Afganistán e Iraq.

Pasaron varios años y la noticia de un posible ataque a Iran volvió a estar en los titulares. Recuerdo que fue a la vuelta de mi viaje a Uruguay cuando me sentí obligado a explicar por qué creía que no iba a tener lugar un ataque militar. Usé términos tan claros como “Irán y la guerra que no viene”. Es divertido leer ahora el repaso que hizo Masha Gabriel a los vaticinios de los expertos que pusieron fecha al ataque a Irán. Pero recuerdo las caras del público en una mesa redonda sobre “La amenaza nuclear iraní” que tuvo como escenario la Sinagoga de Madrid cuando arranqué mi intervención diciendo que si algún día el régimen iraní desarrollara un arma nuclear no sería para usarla a continuación contra Israel.

Una de las cuestiones que más me llamó la atención y más me interesó es el debate sobre si Irán es un actor racional en su política exterior. Más allá de la apariencia y los discursos interesados en Occidente, muchos afirmaban que sí y recomendaban un acercamiento del gobierno de Estados Unidos a Irán. Lo que me resultaba evidente es que para Estados Unidos no era viable políticamente la opción militar ni para Israel no era técnicamente posible realizar un ataque militar. Pero para Irán tampoco era posible parar un ataque estadounidense ni era posible mantener su economía y empresas bajo embargo y sanciones por tiempo indefenido. Un acuerdo negociado era la única salida posible para todos.

Cuando el director de la CIA, Leon Panetta, volvió de un viaje a Israel y anunció en febrero de 2012 que el ataque israelí a Irán podría tener lugar en primavera resultó evidente que los gobiernos de Washington y Jerusalén estaban jugando a “poli bueno, poli malo”. Resultó áun más evidente cuando se supieron detalles del virus Stuxnet, un arma cibernética que sólo pudo ser desarrollada e introducida en los sistemas iraníes con el trabajo conjunto de empresas estadounidenses y los servicios secretos israelíes. Quizás algún día sepamos cuántas de la declaraciones altisonantes de unos y otros en estos años correspondieronn a un guión preestablecido para preparar unas negociaciones cuyos contactos preeliminares parece que arrancaron en 2011 y en cuyo éxito tuvo un papel destacado el discreto y eficaz sultán de Omán.

131123225830-iran-agreement-01-horizontal-galleryJordi Pérez Colomé lo llama un “miniacuerdo”. Y Dina Esfandiary dice que es el mejor acuerdo para todos. Ahora sólo queda esperar el desarrollo de estos seis meses y ver si Irán cumple sus compromisos. Sería estupendo poder cerrar un tema del Gran Oriente Medio para poder volcarme en 2014 en Iberoamérica y el Flanco Sur.Sólo me queda añadir unas pocas cosas. Tenemos la costumbre de periodistas y expertos de escribir sesudos artículos explicándonos por qué lo que sucedió ayer es el gran fenómeno que es un tendencia imparable. Después de la muerte de Bin Laden, Estados Unidos iba a resolver todos su problemas estratégicos con una operación relámpago. Después del asalto al centro comercial Westgate en Nairobi, África iba a ser el gran escenario de la yihad global en el siglo XXI. Y después de este acuerdo Lady Ashton es el “arma secreta” de la UE a pesar de que sus habilidades diplomáticas, su inteligencia y su peso político en la burocracia europea es la misma que hace un mes.

Me ha producido hastío la avalancha de ruidosos análisis sobre el acuerdo con Irán proclamando el fin de los tiempos. ¡Peor que Munich en 1938! Otra vez más. Siempre fue así, pero me resultó llamativo el sesgo y la tendenciosidad de los análisis sobre Oriente Medio a ambos lados del Atlántico. Se ha convertido en un motivo más para querer desentenderme de Oriente Medio.

 

Irán y un extraño déjà vu

Quedé bastante satisfecho con mi artículo “Irán y la guerra naval asimétrica”, que salió en el Tomo 261 nº1 de la Revista General de Marina en junio de 2011. Es un artículo corto, 3.000 palabras y 23 referencias bibliográficas. Pero, como se trataba del primer artículo que enviaba a una revista que publica la Armada Española desde 1877, lo redacté con esmero, con la aprensión de someterme al escrutinio de los profesionales de la guerra naval. Creo que tomé el tema, hice un repaso exhaustivo de sus diferentes vertientes (desde el contexto histórico a la geopolítica de los hidrocarburos) y logré condensarlo.

Así que año y medio después de aquel artículo, que me ganó alguna que otra felicitación, me llamó la atención positivamente que el Instituto Español de Estudios Estratégicos haya publicado el Documento de Opinión “El Estrecho de Ormuz y la estrategia de disuasión agresiva de la República Islámica de Irán”. Yo les propongo aquí un juego. Lean mi artículo de 2011 y luego lean el documento del IEEE publicado en enero de 2013, pero yendo en este último caso directamente al epígrafe 6 titulado “La guerra asimétrica y la mar”. Luego vienen por aquí y me comentan qué les parece.

“La Ola Verde”

Témoris Grecko es un periodista mexicano que se encontraba de viaje atravesando Asia cuando su paso por Irán le pilló el estallido de la “Revolución Verde” tras las elecciones presidenciales de 2009. Armado con su visado de turista, un red de amigos y un aspecto físico que le permitía pasar hasta cierto punto desapercibido vivió a pie de calle las manifestaciones, corrió delante de los antidisturbios, tragó gas lacrimógeno y fue salvado in extremis por iraníes anónimos. El libro es una mezcla de diario de viaje, crónica periodística y análisis que se parece poco a los textos escritos por autores anglosajones aunque el Irán que describe empieza a serme ya familiar.

Grecko describe el Irán ya conocido. Un país que vive la contradicción entre vida pública y la privada, entre las esperanzas de la gente joven urbana y los jerarcas del régimen. Desde la experiencia a ras de tierra, las elecciones de 2009 resultan un fraude. Musaví, un hombre producto del régimen, congregó un extenso apoyo sólo porque su candidatura fue convertida por la gente en un símbolo de cambio. En la hora definitiva, con el aparato de represión del régimen encarcelando, torturando y haciendo desaparecer gente, Musaví fue el gran ausente. La Revolución Verde perdió fuelle por falta de liderazgo, consumida por los rumores, la falta de comunicaciones libres y la falta de dirección estratégica.

Confirmamos que en la elecciones de 2009 se produjo un “golpe interno” que aplastó los pequeños márgenes permitidos dentro de la República Islámica. Pero el relato de Grecko sirve sobre todo para comprender que la naturaleza del régimen de Irán tiene más que ver con los hombres y sus miserias que con Dios.

“La estrategia del perro loco” de Íñigo Sáenz de Ugarte

“La estrategia del perro loco. Israel, Irán y la bomba nuclear” es un librito en formato digital publicado recientemente por Íñigo Sáenz de Ugarte, periodista y autor del blog Guerra Eterna. Se trata de un producto publicado vía Amazon por el autor en un experimento de nuevas vías para el periodismo que conecta al autor con sus lectores de una forma más inmediata y fomentando la posibilidad de extenderse más allá de los límites de la página del periódico o la entrada del blog. Habrá que estar atentos al formato.

El libro parte de la premida de que con la actual crisis a cuenta de los planes nucleares de Irán “[p]uede originarse un conflicto bélico que definirá las relaciones internacionales de la próxima década“. La obra trata sobre el Irán nuclear con Israel de protagonista principal. El título hace referencia a una frase del general y luego ministro Moshe Dayan en el que se refería a que Israel debería ser percibida por sus enemigos como impredecible e inestable como una forma de disuación. Según Íñigo Sáenz de Ugarte esa intención explica la política israelí aunuqe “ese efecto no haya existido a lo largo de la historia”.

El texto recoge la construcción de la amenaza iraní, el impacto de las recientes sanciones contra Irán, las relaciones de Israel y Estados Unidos en torno a la carrera nuclear junto con el retorcido papel de Pakistán en el programa nuclear iraní a pesar de ser aliado de Estados Unidos. He echado en falta un análisis sobre el papel de Irán en Oriente Medio. Las ambiciones hegemónicas en la zona del régimen de Teherán son despachadas con un es “improbable que los wahabíes saudíes aceptaran recibir órdenes de la jerarquía religiosa iraní”. A mi modo de ver olvida el peso de los shiíes en Arabia Saudita, Bahrein e Iraq junto con los caminos de la diplomacia subterránea que pueda respaldar el arma atómica. Creo que está por escribirse un análisis de la situación que prescinda del papel de Israel. Las conclusiones podrían ser muy interesantes.

Tortilla iraní

Williy Pulido (alias Madison Republicano) se ha puesto las pilas y ha vuelto a hacer sus propios análisis sobre la crisis con Irán más allá de publicar contenido de otros como nos tenía acostumbrado.

Masha Gabriel hace un repaso para ReVista de Medio Oriente de las predicciones de los analistas y expertos sobre el ataque al programa nuclear iraní en la onda de “El ataque de los analistas pésimos”. Todos hablan con la misma seguridad que si se fueran de cañas y tapas con Netanyahu o tuvieran un primo en el Mossad. Masha ha encontrado analistas que cuentan que el programa nuclear iraní ya ha sido destruido en secreto por Israel y otros que aprovechan para cargar las tintas contra Israel por algo que todavía no ha pasado. En el caso de Medio Oriente, cuando llegues a casa critica a Israel. Ellos sabrán por qué.

Gonzalo Martín apuntaba en los comentarios a mi entrada sobre la publicación de correos internos de Stratfor en la edición digital del diario Público que todo esto reflejaba más el estado del periodismo que el de la inteligencia privada.

Los titulares de Público trataban de darle un carácter sórdido a la naturaleza del trabajo de Stratfor. David de Ugarte aclara sobre el asunto y apunta a la enorme contradicción entre la promesa de libertad y apertura de Wikileaks con su alianza con medios de comunicación que hagan de cuello de botella con sus “exclusivas”.

Por cierto, que yo fui subscriptor de Stratfor por dos años y sus noticias de las áreas que me resultan familiares me parecieron un tanto flojitas. Por no hablar de las enormes dosis de propaganda en ciertos análisis recientes sobre Irán que parecían un intento de generar profecías autocumplidas. John Robb también tiene algo que decir sobre el asunto.

Y termino con dos apuntes sobre Irán y la naturaleza de su régimen.

Is the Iranian Regime Rational? de Michael Singh y “Ahmadineyad: el presunto dictador pierde las elecciones” de Íñigo Sáenz de Ugarte.

Teléfono Rojo, volamos hacia Teherán

Por indicación en un comentario hecho por su autor, José Lozano Gallardo, he descubierto la serie “Good morning, Teherán” publicada (, y ) en el blog colectivo colectivo Passim. Reconforta encontrar un análisis sensato después de hartarme de tanto profeta del Apocalipsis.

En la primera parte se hace un repaso a la historia de las ambiciones nuclares iraníes y se especula con el panorama que crearía un Irán nuclear. Me ha llamado la atención una idea que he escuchado varias veces:

Desde el punto de vista de Washington, el componente religioso del sistema político iraní es un factor que no infunde tranquilidad a la hora de tener en cuenta que la decisión sobre pulsar el botón rojo recaerá sobre mullahs religiosos…

Personalmente creo que la percepción de Irán como una teocracia gobernada por “chiflados religiosos” que no se atienen a razones de este mundo es pura proganda. El régimen iraní ha demostrado sobradamente que orienta sus acciones con una lógica bastante terrenal con su balance racional de objetivos y medios o costes y beneficios. Incluso cuando esos medios son el terrorismo o aliarse con grupos sunníes o un régimen árabe socialista dirigido por alawitas.

En la segunda parte se evalúan las opciones que tiene Occidente para detener el propgrama nuclear iraní, desde la fuerza a la presión económica. Coincido aquí en que la opción militar es inviable, como ya conté en su momento, porque no asegura el cumplimiento del objetivo, por el contexto económico y por las represalias que podría llevar a cabo Irán.

Por último en la tercera parte plantea el juego geopolítico de Oriente Medio que esconde la crisis nuclear con Irán, repasando las invasiones de Afganistán e Iraq en relación a Irán para llegar a la conclusión de que Irán más que enemigo debería ser aliado natural de Estados Unidos en la zona si fueran capaces de entablar el diálogo. Una tesis interesante de contrastar con los argumentos en esa misma dirección de Robert Baer en su libro “The Devil We Know”.