Las venas de la globalización

La web de noticias de ciencia, medio ambiente, salud y tecnología MATERIA ha publicado una reseña de un artículo científico del matemático español Carlos Pais en el que aplica análisis de redes al tráfico mundial de contenedores.

Su mapa del mundo muestra el enorme flujo de mercancías que sale de Asia, cómo Rotterdam es la gran puerta de entrada de Europa y sobre todo la emergencia de puertos en Oriente Medio, África y América Central, que demuestran la creciente conexión de esos lugares con la economía mundial.

Y en un orden de cosas no muy lejano, Ajai Shukla, autor del blog Broadsword sobre India y su defensa, publicó el pasado 1 de septiembre un artículo en el suplmemento de fin de semana del diario financiero Business Standard sobre el “Nuevo Gran Juego” en el Océano Índico, del que aquí llevamos hablando un cierto tiempo. Iván Giménez, por su parte, habla de “El océano Índico: escenario clave de la geopolítica mundial” en la edición española del Huffington Post.

Y a la India se le fundieron los plomos

Hace semanas la India sufrió el mayor apagón de la historia. 600 millones de habitantes, casi la mitad del país, se quedaron sin luz. El asunto de fondo no sólo es la capacidad de la red eléctrica en un país que en el siglo XXI ha empezado a crecer económicamente a ritmo asiático, sino las necesidades energéticas de un país que necesita modernizar su infraestructura y asegurar sus fuentes de suministro energéticas. David Ruyet lo cuenta en su estupendo blog con un despliegue de datos, fuentes y enlaces apabullantes.

Por qué India y China se disputan la hegemonía del Océano Índico

El Océano Índico es el tercero en extensión del planeta. Históricamente fue atravesado por rutas comerciales de largo alcance mucho antes de la era de las grandes exploraciones gracias a la regularidad de los vientos monzónicos que permitieron el establecimiento de una Ruta de la Seda por mar. Está documentado el intercambio de mercancías ya entre los imperios de Roma y China. Mediante rutas marinas el Islam llegó a la isla de Zanzíbar a finales del siglo X y al sur de Filipinas a finales del siglo XI. Hoy las rutas comerciales que lo atraviesan conectan los países productores de hidrocarburos y materias primas de África y el Golfo Pérsico con las zonas industrializadas del Sudeste Asiático y los mercados de Europa. Como gran vía de comunicación entre Europa, África Oriental, el Golfo Pérsico y la región de Asia-Pacífico el comercio marítimo en el Océano Índico supone la la mitad del tráfico mundial de contenedores.

India, que le da nombre al océano, ocupa una posición central en su parte septentrional. Es el segundo país más poblado del planeta y es el cuarto mayor consumidor de energía del mundo. Las proyecciones estiman que el volumen de su población superará a la de China y ascenderá al puesto del tercer mayor consumidor de energía a mediados de la próxima década. Es bien conocido el interés que genera al ascenso de China como gran potencia asiática, a la modernización de su armada y cómo todo ello afectará a la hegemonía naval de de Estados Unidos en el Pacífico. Pero el ascenso de China e India plantea igualmente desafíos estratégicos. Las proyecciones estadísticas para las próximas décadas del siglo XXI de cualquier variable de estos dos países alcanzan cotas superlativas. El desarrollo económico de China e India se sustenta sobre un creciente consumo de materias primas y recursos energéticos que se acelerá según se expandan las clases medias de ambos países con patrones de consumo cercanos a los occidentales.

China se convirtió en un importador neto de hidrocarburos en 1993 y en el transcurso de una década multiplicó por dos su consumo. En 2003 era el tercer mayor importador del mundo de petróleo y el segundo mayor consumidor. El origen del 40% de las importaciones chinas es el Golfo Pérsico y en su transporte por mar hasta aguas del Pacífico han de cruzar el Estrecho de Malaca, por donde atraviesa el 80% de todas las importaciones chinas de hidrocarburos. En el caso de la India, el país es de la misma forma dependiente de una forma creciente de las importaciones de recursos energéticos. India cubre con importaciones el 80% de sus necesidades de petróleo de las que dos terceras partes proceden de Oriente Medio. India importa además carbón de varios países ribereños del Océano Índico: Sudáfrica, Mozambique, Indonesia y Australia.

El Océano Índico se ha convertido en la gran vía de comunicación por la que fluyen las vitales importaciones de recursos energéticos de India y China. Garantizar la libre navegación por sus aguas se ha convertido en una necesidad de primer orden para ambos países. Por ello ambos país están lanzados en una carrera de toma de posiciones y han lanzado ambiciosos planes de construcción naval que convertirán el Océano Índico en un importante tablero geopolítico en las próximas décadas.

[Esta es la introducción a uno de dos artículos que estoy preparando sobre la rivalidad geopolítica de India y China en el Océano Índico]

La rivalidad de China e India después de la geopolítica

Hay dos hitos que señalar en estas últimas semanas. La India probó con éxito su misil balístico Agni V con 5.000 kilómetros de alcance. Y entró en servicio el submarino INS “Chakra”, un submarino nuclear ruso de la clase Akula II en leasing por 10 años.

Ya adelanté por aquí una y otra vez la rivalidad entre India y China en el Océano Índico bajo la que hay que entender los movimientos indios. Uno de esos fenómenos geopolíticos que bien merecerían la atención de un blog en español pero que yo aquí sólo me animo a recordar.

Robert D. Kaplan, que va a sacar un libro sobre geopolítica, le ha dedicado un artículo a la rivalidad entre India y China. Plantea algo interesante. Las nuevas tecnologías en el plano militar y el comercio marítimo acaban con las distancias y con las áreas de influencia geográfica en el sentido clásico. Una idea en consonancia con mis argumentos de crítica a la geopolítica clásica que saldrá pronto como artículo de revista.

A vueltas con India y China en el Océano Índico

El pasado 5 de marzo hice un apunte breve sobre el posicionamiento de China e India en el Océano Índico. Cinco días después Eurasian Hub publicó una entrada sobre el mismo tema. Serendipias, que diría Íker Jiménez, o bien síntoma de que Asia se ha convertido en una señal bien grande y evidente en el radar por lo que el mismo tema se nos cruzara a la vez. Precisamente vía Eurasian Hub he llegado a “Collar de perlas frente a telón de acero en el pulso estratégico del Índico” de Diego Agúndez desde Nueva Delhi.

La India y China han iniciado una lucha estratégica no declarada por el control del océano Índico, nudo del transporte petrolero y, según mantienen buena parte de los analistas, políticos y diplomáticos indios, posible foco de futuras tensiones.

Para la India, el Índico -al que da nombre- ha sido siempre y casi de un modo sentimental “su” mar, pero esa concepción se ve desafiada por la creciente presencia de China y su intento por garantizarse el suministro de combustibles y materias primas.

India en el centro del Gran Juego de Asia

Mientras voy adelantando materiales de lo que serán capítulos de mi segundo libro y próximos artículos para el Boletín de Infantería de Marina sobre la transformación de la guerra o la Revista General de Marina sobre la necesidad de una nueva geopolítica para el siglo XXI, estoy tratando de dibujar sobre el mapa las grandes dinámicas que creo merecen la pena estudiar. Mi sueño es encontrar, o al menos animar a otros para que los hagan, blogs en español de temática regional al estilo de Flanco Sur, al que pronto tendré que poner al día. Como no paro de insistir, echo en falta cierta mirada sobre el mundo en español.

Regiones geopolíticas

Si repasamos de nuevo el mundo dividido en regiones que propuse estoy seguro que alguno habrá notado un hueco en el nuevo Gran Juego de Asia. Según el mapa, la India no es un lugar donde pasen cosas interesantes. No es así. Simplemente sucede que India, un país continente, es un mundo en sí mismo y requiere atención aparte.

Ciertamente la rivalidad con Pakistán implica una carrera de armamento y hay de por medio armas nucleares. Pero no es un proceso dinámico y fluido, como ha sido en los últimos cinco años la evolución de la piratería en el Cuerno de África o la violencia de los narcotraficantes en México. India es un actor también en Asia Central, pero un actor externo. El asunto central aquí es la evolución de la India misma como potencia emergente y el desarrollo de sus fuerzas armadas y su industria de armamento. Mi referencia es el blog Broadsword del periodista Ajai Shukla después de que Manu Sood dejara de publicar 8ak. Otro descubrimiento es el blog del periodista Shiv Aroor que acudió como reportero de guerra a Libia y que escribe el blog “Livefist”.

Creo que son muy poco conocidas en España las insurgencias comunistas conocidas en la India como Naxalitas. Shlok Vaidya escribió durante cuatro años el blog Naxalite Rage. Interrumpido quedó también, por otra parte, el blog de Michael Spacek “India’s Forgotten War”. Quien ha cogido la antorcha y con brío es Eric Randolph con su blog “Subcontinental”.

Y hay un asunto transcendental en el que India forma parte. India es el país que da nombre a todo un océano y por donde sus ciudadanos se expandieron en el pasado. India tiene relaciones especiales con las Seychelles, Isla Mauricio, las Maldivas y posee las islas Nicobar y Andabán. Si superponemos las grandes rutas comerciales marítimas que desde Europa pasan frente al Cuerno de África y desde el Golfo Pérsico atraviesan el Estrecho de Ormuz para llegar al Sudeste Asiático a través del Estrecho de Malaca encontraremos una colisión entre los intereses marítimos indios y chinos en el Océano Pacífico. China ha buscado alianzas con los países de la zona y dispone de bases de apoyo en Gwadar (Pakistán), Hambantota (Sri Lanka) y Sittwe (Birmania). Es lo que se conoce como el Collar de Perlas.

Océano Índico

Al menos puedo decir que de este último tema hay dos interesantes referencias en español. El Instituto Español de Estudios Estratégicos publicó el 1 de junio de 2011 el documento “La transformación del escenario marítimo del Océano Índico” del que es autor el capitán de navío Alejandro Mackinlay Ferreirós y el 16 de agosto de 2011 publicó el documento “Las Marinas India y China en la Geopolítica del Océano Índico” del que son autores el teniente coronel Ángel Gómez de Agreda y el capitán de corbeta Francisco Martínez Vázquez. Dejaré para otro día lanzar el debate sobre por qué las aportaciones desde la geopolítica naval son más interesantes y pertinentes que las hechas desde la vieja geopolítica clásica de Mackinder. “Geopolitics”, es por cierto el título de un revista india que si buscan por ahí en Internet podrán leer.

No he tenido reparos en compartir fuentes porque he renunciado a seguir de cerca el Gran Juego de Asia para centrarme en las orillas del Atlátntico como gran espacio de las guerras posmodernas. Ya me gustaría a mí que brotaran blogs en español con una mirada profunda sobre el mundo. Pero resulta que la semana pasada era el cumpleaños del desaparecido Jorge Aspizua Turrión, autor de La Harka, amigo y maestro. Él fue el que me animó a prestarle atención a la India y fui así reuniendo fuentes a la espera de aventuras futuras. Algún día las viviremos y brindaremos por él.

La ola del terrorismo futuro

-El 24 de diciembre de 1994 cuatro terroristas secuestraron el vuelo 8969 de Air France que hacía la ruta Argel-París. El avión terminó en Marsella, siendo asesinados durante el secuestro tres rehenes, donde el Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional realizó un asalto que se saldó con la muerte de los cuatro secuestradores y salvando la viida el resto de pasajeros y tripulantes.

Recuerdo comentar mis impresiones no muy positivas del asalto del GIGN al avión con un grupo de amigos en una de aquellas tertulias frikis del sábado noche. Sóo años más tarde leería en Internet que dos terroristas atrincherados en la cabina del avión barrieron literalmente al primer grupo de asalto con sus armas automáticas. Recuerdo debatir con mis amigos el secuestro de avión perfecto y hablar del desafío que significaría el terrorismo suicida o el impacto que supondría estrellar una avión lleno de pasajeros contra un lugar simbólico. Por ejemplo, la Torre Eiffel. Sólo años más tarde leería en Internet que los terroristas que secuestraron el avión pensaban posiblemente estrellarlo en París contra… la Torre Eiffel.

-El 1 de mayo de 2001 el presidente George W. Bush propuso en un discurso en la National Defense University que su país contara con una defensa antimisiles efectiva. Comenté el asunto con el que sería más tarde mi profesor de Relaciones Internacionales y los dos entendíamos que era un error. La amenaza del hipotético puñado de solitarios ICBM procedentes de un rogue state era poco creíble. La principal amenaza era el terrorismo yihadista. Yo pensaba en aquel entonces en un arma nuclear táctica detonada en Nueva York. Mi modelo era una lectura de la pubertad, “El Quinto Jinete”.

-El viernes 3 de diciembre de 2004, comienzo del “puente” de la Constitución de aquel año, conocí en persona a la gente de Las Indias. Me presenté en su oficina con mi cámara digital y un ejemplar de “11-M: Redes para ganar una guerra” con la única aspiración de saludarlos y conseguir que David me firmara el libro. Almorzamos en un restaurante sefardí de la calle Santísima Trinidad. Y cuando volvimos por la tarde a la oficina saltó la noticia de la explosión de varios artefactos de ETA en varias de las vías de salida de la ciudad. Para mí fue impactante vivir un tibio ensayo de ataque simultáneo a las redes de comunicación de Madrid por parte de ETA en pleno cuartel general indiano. Había sido precisamente la Bitácora de las Indias la que en los meses de marzo y abril de aquel año me habían abierto los ojos hasta decidir que en adelante no me iba a dedicar a estudiar los conflictos armados en el mundo subdesarrollado sino que estábamos ante una transformación general de los conflictos armados.

-El 12 de mayo de 2006 el Primeiro Comando da Capital lanzó un ataque masivo en la ciudad de Sao Paulo coordinado mediante telefonía móvil. Las comisarías de policía fueron asediadas, los agentes de la ley asesinados en sus propias casas y autobuses públicos incendiados en los cruces de calles… Las autoridades quedaron totalmente superadas por la situación y la ciudad quedó paralizada durante varios días. En un principio por el colpaso en las calles y luego por el miedo de la gente a salir de casa.

Lo he discutido muchas veces. Hacer mucho daño y provocar el terror no requiere una planificación brillante. Requiere principalmente una voluntad terrrible para el mal. Porque no cuesta mucha imaginación plantearse ataques terroristas más contundentes. En eso, curiosamente, los buenos siempre van por delante. Uno lee “Global Guerrillas” de John Robb y más parece un manual para las guerras posmodernas que un libro que alerta sobre la evolución de los conflictos armados y el terrorismo.

Será una noche larga en Mumbai. Pero no digan que asistimos a una nueva página del terrorismo. Ya estaba escrita.