El mayor halago del GEES

He perdido la cuenta las veces que he mencionado aquí el GEES a cuenta del lugar elevado en que muchos mantienen, inmerecediamente en mi opinión, al think tank neocón patrio por excelencia. Pero no hay que negar que son un referente en el panorama español.

Sin ir más lejos alguien me pasó el enlace a “Cartas Batuecas. Hablan los militares”. Iba por el segundo párrafo cuando me dije: “¡Vaya! Por una vez coincido con el GEES en algo”. Y tanto que coincido. Como que párrafos del artículo del GEES en cuestión es un copia-pega de este blog:

Decíamos el 7 de agosto en “¿Un ejército en crisis?”:

Mientras, el Ejército de Tierra vive en una permanente crisis existencial desde el fin de la Guerra Fría. Ya hemos perdido la cuenta de los planes de reestructuración (META, NORTE, RETO…) y del batiburrillo de entidades (Fuerza de Maniobra, Fuerza Terrestre, Fuerza de Acción Rápida) que han ido generando. Cada plan de modernización ha sido siempre un plan de reducción y tras el plan NORTE (Nueva Organización del Ejército de Tierra) corrió el chiste que el siguiente en aplicar sólo podría ser ya el plan SUR (Supresión de las Unidades Restantes).

En el artículo de el GEES con fecha 24 de septiembre leeemos:

El Ejército de Tierra español vive en una permanente crisis existencial desde antes del fin de la Guerra Fría, y casi ya se ha perdido la cuenta de los planes de reestructuración y de nuevas unidades (Fuerza de Maniobra, Fuerza Terrestre, Fuerza de Acción Rápida) que se han ido creando. Cada plan ha supuesto siempre una nueva reducción y nunca ha conllevado mejoras sustanciales, aunque no se duda de la buena voluntad de los planificadores.

El siguiente párrafo de “¿Un ejército en crisis?” decía:

En cuanto a los materiales el Ejército de Tierra sufre un retraso histórico. Entrado el siglo XXI está incorporando los elementos fundamentales de la guerra mecanizada aeroterrestre adoptada por los países de la OTAN en los años 80: El carro de combate pesadamente blindado y ágil, el vehículo de combate de infantería y el helicóptero de ataque cazacarros. Los tres programas (carro Leopard 2E, el VCI Pizarro y el helicóptero Tigre) no sólo llegan tarde, sino que han sufrido enormes retrasos y problemas.

En “Cartas Batuecas. Hablan los militares” leemos:

En cuanto a los materiales el Ejército de Tierra sufre un retraso histórico. Entrado el siglo XXI está incorporando ahora los elementos fundamentales de la guerra mecanizada aeroterrestre adoptada por los países de la OTAN en los años ‘80, la llamada Batalla Aeroterrestre (Airland Battle): el carro de combate Leopard 2E, el vehículo de combate de infantería Pizarro y el helicóptero de ataque Tigre. Los tres programas no sólo llegan tarde, sino que han sufrido enormes retrasos y problemas, debido a los problemas de contratación y de puesta a punto de un esquema industrial a gusto de los políticos del momento.

Y seguía un servidor en un tercer párrafo:

Para colmo el Ejército de Tierra ha vivido la paradoja de que sus principales programas tecnológicos hayan sido irrelevantes, desde el punto de vista práctico, en el quehacer diario de las misiones internacionales donde nuestros soldados se la están jugando. En Bosnia, Kosovo, Líbano, Iraq y Afganistán las patrullas diarias se han hecho y se hacen en los ya superados BMR. Aún peor: Los programas de adquisición de vehículos especialmente protegidos a pruebas de minas que fueron lanzados con carácter de urgencia también han tenido problemas y retrasos.

Que encuentra su reflejo en:

Para colmo, para el Ejército de Tierra sus principales programas tecnológicos han sido irrelevantes, desde el punto de vista práctico, en el quehacer diario de las misiones internacionales, ya sea en Bosnia, Kosovo, Líbano, Iraq y Afganistán, donde las misiones diarias se han hecho y se hacen en los ya superados y obsoletos BMR, que han costado ya no menos de 10 muertos. Y lo que es aún peor: los programas de adquisición de nuevos vehículos protegidos MRAP que fueron lanzados con carácter de urgencia, por no haber efectuado la previsión conveniente, tienen problemas y retrasos y todavía no hay ninguno en servicio operativo.

¿Cómo era aquello del mayor halago?

¿Un ejército en crisis?

Si tuviéramos que hablar de los problemas de las fuerzas armadas españolas empezaríamos por dos cuestiones cruciales: La insuficencia de los presupuestos y la falta de tropa (soldados y marineros).

España es uno de los países desarrollados que menos gasta en defensa. Dentro de la OTAN es el país que tras Luxemburgo menor porcentaje de su P.I.B. dedica a defensa. El salto de un ejército de soldados de reemplazo a uno profesional se hizo durante la primera legislatura en la que gobernó el Partido Popular con apoyo de CiU. Fue en aquellos tiempos en que los cachorros del PP pasaron de corear “Pujol, enano Habla castellano” al “Pujol, guaperas. Habla como quieras”.

En los llamados “Pactos del Majestic” quedó enterrado el sistema de conscripción y se abrieron las puertas a un ejército profesional. En un país donde el servicio militar obligatorio había llegado a ser tan impopular cabe imaginar que se podía haber abierto el debate partiendo de la idea evidente que un ejército profesional tenía un mayor coste económico. Al fin y al cabo, de aquellas decenas de miles de soldados de reemplazo que cobraban poco más de mil pesetas al mes se iba a pasar a unas fuerzas armadas cuya tropa debían cobrar un sueldo digno. Se decía además que aquellas fuerzas armadas profesionales siendo más pequeñas serían capaces de lo mismo o más al modernizarse sus medios.

Pero no hubo debate. No hubo aumento de los presupuestos de defensa. Eran los tiempos de apretarse el cintura para ajustarse a los Criterios de Convergencia europeos. Y lo que es peor: El sistema de profesionalización de las fuerzas armadas adoptado por el gobierno del PP concebía a los soldados profesionales como trabajadores temporales. En un país donde la aspiración del currito medio es un contrato permanente que le permita hipotecarse y pagar las letras del coche, las fuerzas armadas ofrecían contratos de tres años renovables a un máximo de seis.

Que no se cubrieran las plazas de tropa y marinería llevó a la disolución de unidades, al amarre de fragatas, a la incorporación de extranjeros y a la bajada del listón en los requisitos físicos e intelectuales aplicados a la tropa. El necesario cambio de la legislación sobre tropa y marinería lo llevó a cabo el gobierno socialista en la anterior legislatura. Pero estaríamos equivocados si creyéramos que todos los problemas de las fuerzas armadas españolas se acabarían mañana derramando sobre ellas millones de euros y alistando las decenas de miles de soldados y marineros que faltan. Porque cabe preguntarse primero qué criterios habría que seguir en el gasto de ese hipotético dinero caído del cielo y en la distribución de los soldados. Y lanzada la pregunta el siguiente paso es preguntarse sobre lo acertado de los criterios que se siguen al respecto actualmente.

Es un debate que he mantenido ya en su momento y resulta que somos unos cuantos los que observando nuestras fuerza armadas desde fuera apreciamos una notable diferencia entre las fuerzas de tierra, mar y aire. Pareciera que con los magros presupuestos actuales y el déficit de tropa la Armada y el Ejército del Aire han sabido dotarse de los medios necesarios y adaptar tanto los esquemas organizativos como las doctrinas operativas.

Mientras, el Ejército de Tierra vive en una permanente crisis existencial desde el fin de la Guerra Fría. Ya hemos perdido la cuenta de los planes de reestructuración (META, NORTE, RETO…) y del batiburrillo de entidades (Fuerza de Maniobra, Fuerza Terrestre, Fuerza de Acción Rápida) que han ido generando. Cada plan de modernización ha sido siempre un plan de reducción y tras el plan NORTE (Nueva Organización del Ejército de Tierra) corrió el chiste que el siguiente en aplicar sólo podría ser ya el plan SUR (Supresión de las Unidades Restantes).

En cuanto a los materiales el Ejército de Tierra sufre un retraso histórico. Entrado el siglo XXI está incorporando los elementos fundamentales de la guerra mecanizada aeroterrestre adoptada por los países de la OTAN en los años 80: El carro de combate pesadamente blindado y ágil, el vehículo de combate de infantería y el helicóptero de ataque cazacarros. Los tres programas (carro Leopard 2E, el VCI Pizarro y el helicóptero Tigre) no sólo llegan tarde, sino que han sufrido enormes retrasos y problemas.

Para colmo el Ejército de Tierra ha vivido la paradoja de que sus principales programas tecnológicos hayan sido irrelevantes, desde el punto de vista práctico, en el quehacer diario de las misiones internacionales donde nuestros soldados se la están jugando. En Bosnia, Kosovo, Líbano, Iraq y Afganistán las patrullas diarias se han hecho y se hacen en los ya superados BMR. Aún peor: Los programas de adquisición de vehículos especialmente protegidos a pruebas de minas que fueron lanzados con carácter de urgencia también han tenido problemas y retrasos.

El asunto da para un amplio debate en el que no voy a entrar aquí. Aunque sin duda es un debate necesario. Por eso es destacable que el Grupo de Estudios Estratégicos publicara el 8 de julio de este año uno de los primeros intentos de plantear la cuestión en público. El artículo “Rompiendo moldes. ¿Qué Ejército necesita España?” es obra de Antonio J. Candil Muñoz, coronel del Ejército de Tierra en la reserva. Lo cual le confiere más valor a las opniones de su autor.

El coronel Candil Muñoz no se anda con rodeos:

Si el Ejército fuese auditado hoy, como se hace en la mayoría de las empresas serias de España, las conclusiones serían tremendas y la mayor parte de la estructura de dirección sería reemplazada. (pág. 2, 1ª columna)

Si decíamos que el Ejército de Tierra no pasaba la comparación con las otras dos ramas de las fuerzas armadas españolas en la manera de superar el reto de la modernización es porque hay problemas de fondo. El coronel Candil Muñoz apunta también:

Posiblemente la raíz de los principales males que aquejan al Ejército español esté, después de todo, en el propio Ejército. (pág. 2, 2ª columna 2)

A pesar de que el GEES sea un think tank en la órbita del Partido Popular en el anális no se pasa por alto las responsabilidades del gobierno de Aznar:

[L]a profesionalización, llevada a cabo muy demagógicamente por el Sr. Eduardo Serra y el gobierno anterior del PP. (pág. 8, 2ª columna)

El análisis tiene su enjundia y merece ser la pena leído. Pero resulta que va al meollo del asunto a partir de la mitad de la segunda columna de la página 8 (tomo como referencia la versión en PDF). Todo lo anterior es una puesta de antecedentes donde el señor Candil Muñoz, coronel en la reserva, nos cuenta que el mundo y los conflictos armados han cambiado. Que es precisamente el asunto principal de este blog. Y esa parte del artículo me parece más que discutible. Pero de eso hablamos otro día.

Antes se pilla

La idea de ponerme a divagar sobre asuntos de actualidad en un blog me surgió ante el rebote diario leyendo tonterías. Tengo la “mala” costumbre de pasar más tiempo leyendo noticias, artículos de opinión y blogs de derecha que de izquierda. Para saber que “jarl… la cosa está malita” no hay que leer Rebelión.org, nos sobra con Chiquito de la Calzada.

La cuestión es saber qué dicen los miembros del Lado Oscuro. Y esa sensación de “¡seguro que habrá gente que se trague esto!” me llevó a ir a la contra. A lo mejor esto de los blogs es un fenómeno recursivo. Sólo los leen los autores de otros, para ver si los nombran, y de paso tener el trabajo hecho: Se pone un enlace a otro blog con el comentario “MenganoPundit lo borda hoy explicando que la culpa de la crisis del Real Madrid la tiene ZP”“.

Así que a lo mejor no merece la pena ni comentarlo. ¿Pero qué decir de un titular como “Apunte para el nacional socialismo gay” en, ¡cómo no!, LibeloDigital. Ya le vale al tal José María Marco, escribiendo desde Yorstaun. Que el actual gobierno del Partido Socialista tenga apoyo de un partido nacionalista, ERC, lo convierte automáticamente en un gobierno “nacional socialista”. Contraído en alemán: Nazi. Ese jueguecito lingüístico es algo que he visto repetidas veces, (ya lo abordaremos en otra ocasión). Ni siquiera hay excusa de que sea algo casual, ya que nos encontramos en el texto del artículo la expresión “gestapo gay“. ¡Como se echa de menos a Juanjo de la Iglesia y su “Curso de Ética Periodística”!.

Vista la “burrada tendenciosa”, pasemos a otro recurso del Lado Oscuro: La “mentira complaciente”. Pero primero he de aclarar que soy un friki irredento en cuestiones militares. Dicho lo cual veamos qué nos cuentan en erpayo.com de los acuerdos alcanzados por el gobierno de ZP con Alemania sobre compra de armamento.

Para abreviar nos quedaremos sólo con la noticia de la prórroga con derecho a compra del alquiler de los carros de combate Leopard 2A4. ErPayo cuenta que el Gobierno ZP ha cerrado un acuerdo con Alemania para adquirir unos tanques Leopard del año catapúm…” (así con falta de ortografía y todo). Primero hay que tener bastante poca idea para llamar a los Leopard 2A4tanques Leopard del año catapúm…” . La cuestión es que España firmó a mediados de los noventa la compra de carros de combate Leopard 2A6 modificados, unas auténticas bestias pardas, llamados Leopard 2E que serían entregados a partir de 2004. Mientras tanto España alquilaba 109 Leopard 2A4 con lo que se instruían tripulaciones y mecánicos, pero sobre todo se daba un salto tecnológico enorme y se contaba por fin con un carre de combate avanzado. Lo que se ha firmado es una prolongación del contrato de alquiler (supongo que un “leasing”) al final del cual los carros pasarán a ser de propiedad española. Resumiendo, se ha pasado del SEAT 127 a un Volkswagen Golf de 140CV, a la espera de que nos entreguen el GTI de 200CV.

ErPayo enlaza con un artículo del Grupo de Estudios Estratégicos, un grupo de coleguitas que recopilan los artículos que publican por separado en una web y se pretenden think tank. El GEES se desmelenó con la guerra de Iraq y salió del armario neocon pidiendo la cabeza de Saddam por las montañas de armas de destrucción masiva que escondía (ni se cortan un pelo en enlazar con Project for the New American Century). Los del GEES siendo tal listos dicen que España no necesita carros de combate, que son muy pesados para ser “proyectados”, ironizan que siendo ahora amigos de Mohamed VI no hace falta reforzar las fuerzas armadas, etc… Podría añadir las boutades que aparecen en los comentarios: Lo que hace falta son más helicópteros, o ahora podemos olvidarnos de los Tomahawk y tendremos que adaptar las fragatas para que usen los misiles alemanes que le acaba de comprar ZP a Alemania para los Eurofighter… Chorradas todas que me llevaría estar aquí horas rebatiendo esas tonterías para nada, porque dudo que alguien se molestara en leer varios soliloquios sobre la “proyectabilidad” del Ejército de Tierra español, el refuerzo de Ceuta y Melilla en caso de conflicto con Marruecos, el papel de los helicópteros en el campo de batalla moderno, etc.

La cuestión, llegados a este punto es observar ese método de coger una artículo de opinión que introduce ideas disparatadas, añadirle más tonterías y criticar al gobierno de ZP por inepto a la vez que quedar el que hace la reflexión como muy listo. En este caso, han topado con un friki y les he pillado. ¿Qué no harán en otros temas fuera de nuestro alcance? No en vano un autor francés dedicó un libro “a todos esos gurús de la economía que nos toman por idiotas“.

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Lobo Estepario de Zona Libre]