Los muchos Estados Unidos

En enero publiqué aquí una reseña de An Empire Wilderness de Robert D. Kaplan. El autor viajaba por Estados Unidos con la misma mirada con la que normalmente viaja por lugares remotos del planeta, compaginando los apuntes del natural con datos estadísticos y perspectiva histórica. Entonces destaqué:

Lo que preocupa a Kaplan es si Estados Unidos como nación tiene futuro. Y lo que se encuentra es que la política “nacional” interesa cada vez menos y las preocupaciones fundamentales de la gente son de tipo local. Washington D.C. se ve como un poder lejano e intrusivo. Pero el debate no es sólo “Washington D.C. se lleva nuestro dinero con impuestos”, sino que incluso los gobiernos estatales se ven como un poder ajeno. Las verdaderas preocupaciones son las cuestiones del municipio, el condado o la región.

ha recopilado en Buzzfeed una lista de territorios que en Estados Unidos quieren formar su propio estado y algunas citas de personas que defienden esas iniciativas. Encontramos recurrentemente el rechazo a las políticas dictadas por la capital del estado, sea Phoenix (Arizona), Annapolis (Maryland) o Trenton (New Jersey). En las razones para la secesión hay una recurrente brecha entre megaurbes y el resto del estado (Chicago y Miami) o condados rurales y el resto más urbanizado del estado. En algunos casos las inciativas suponen la secesión de un estado para unirse en uno nuevo a otros territorios que también se separan del suyo. Si todos las iniciativas tuvieran éxito el mapa de Estados Unidos se redibujaría de la siguiente manera: buzz-wide-gif

Sobra a estas alturas explicar que hay muchos y diferentes Estados Unidos. Colin Woodard ha identificado nada menos que “once culturas regionales” que se caracterizan por sus valores colectivos que encuentran expresión en dicotomías como individualismo vs colectivismo , el papel de la religión en la vida pública o su tolerancia hacia las minorías religiosas, étnicas y sexuales. Así en Nueva Inglaterra, la costa de California, Nueva York, el sur de Louisiana y Canadá occidental encontramos élites intelectuales, valores socialdemócratas e inclusión de las minorías mientras que en los antiguos territorios confederados del Sur y las grandes llanuras del oeste encontramos desconfianza hacia el gobierno de Washington y sus políticas fiscales o medioambientales. Estas diferencias se reflejan de forma práctica en el voto y el apoyo a leyes relativas a la tenencia de arma o pena de muerte.

upinarms-map

¿Una revolución energética?

La noticia está en todas partes. Estados Unidos va camino de una “revolución energética” gracias a la explotación de yacimientos no convencionales de hidrocarburos con nuevas técnicas (shale oil, fracking, arenas bituminosas…)

Robert D. Kaplan ya sueña con un futuro donde Estados Unidos recupere un vínculo especial con Europa convirtiéndose en proveedor privilegiado de hidrocarburos mientras Rusia pierde su capacidad de influencia vía los oleoductos transiberianos. Augura un futuro poco halagüeño a países sin mar y que dependen de la exportación de hidrocarburos, como Sudán del Sur o Chad. Thomas P. M. Barnett imagina las posibilidad de reindustrialización que ofrece a Estados Unidos la energía barata.

Antes de correr a celebrar la transformación del valor geopolítico de Oriente Medio merece la pena leer sobre el desafío tecnológico que supone explotar esos yacimientos no convencionaoles. Marie Vandendriessche, investigadora del Centro para la Economía Global y la Geopolítica de ESADE, ha publicado un primer documento de una serie de tres sobre el asunto.

La verdadera revolución sigue pendiente. Se planteó después del 11-S. ¿No serviría una apuesta decidida por las energías renovables para reducir la dependencia de los hidocarburos y por tanto para reducir la dependencia hacia los acontecimientos en Oriente Medio? La armada de los Estados Unidos ha decidido seguir ese camino, aunque sólo sea por cuestiones operativas y tácticas.