¿Qué harías tú en un ataque preventivo de Moscú?

2096625388Entre 2003 y 2005 discutía en Internet sobre la posible invasión de Iraq primero y luego sobre la ocupación estadounidense. Yo había leído Guerra contra Irak del que era coautor Scott Ritter, un ex-inspector de la United Nations Special Commission (UNSCOM). En el libro se exponían argumentos razonados de por qué el régimen de Saddam Hussein carecía de Armas de Destrucción Masiva, la tríada NBQ. También se hablaba de que en el paíse estallaría una lucha por el poder definida en términos étnico-religiosos. A esto último le presté menos atención y resultó ser la clave de lo que vendría después de la caída del régimen. Yo pensaba que el problema sería la reacción de los gobiernos árabes. Tras recopilar y cotejar documentos encontrados junto con entrevistas a personajes claves, una comisión de investigación determinó que las Armas de Destrucción Masiva no existían. Pero eso ya no le importó a nadie ante el transcurso de los acotencimientos durante la ocupación de Iraq.

En 2004 comencé a escribir un blog y precisamente los acontecimientos en el Iraq ocupado fueron los que me llevaron de contar batallitas personales a dedicarme a la realidad del mundo. A comienzos de 2005 escribí sobre qué estaba pasando en Iraq en sesiones maratonianas delante del portátil (63 horas despierto estuve una vez). Era la primera vez en mi vida que tenía banda ancha y era toda una novedad tener aquel 9780143038917Bcaudal ilimitado de información a mi disposición. Mi conclusión es que Estados Unidos estaba perdiendo la guerra en Iraq frente a la insurgencia. El mando militar llegó a esas conclusiones al año siguiente, como contó Tom Ricks en Fiasco, pero los neocón sostenían que los medios de comunicación mostraban una imagen negativa de Iraq por un sesgo idelógico. Fue en aquel entonces cuando desde la derecha estadounidense se empezó a hablar despectivamente de los MSM (MainStream Media) y nació Pajamas Media. En España eran los tiempos de las “redes de pensamiento agitiativo” y a los que señalábamos el fracaso estadounidense en Iraq nos llamaban “ayatolás del retroprogresismo”. Da un poco de risa recordar el entusiasmo de los neocón españoles por aquel entonces. Estoy seguro que muchos de ellos recordarán las tonterías que dijeron como pecadillos de juventud.

Contratistas de Blackwater en los combates de Najaf del 4 abril de 2004.

Contratistas de Blackwater en los combates de Najaf del 4 abril de 2004. Todavía hay preguntas sin respuesta sobre qué pasó aquel día y el papel de las tropas españolas.

Hoy mis libros de la guerra de Iraq están en una caja guardados en un altillo y el país rara vez sale en las noticias. Pero si uno mira atrás, aquellas discusiones giraban en torno a dicotomícas: “Invasión de Iraq es buena idea”, “armas de destrucción masiva existen”, “la guerra va bien”... Eran debates enconados y con posiciones muy encontradas, pero creo que al menos compartíamos una cierta visión de la realidad internacional. Discutíamos sobre un tablero de juego compartido. Hoy ante la crisis de Ucrania me siento perplejo porque lo que leo ahí fuera en español ni siquiera comparte la identificación de la naturaleza de la crisis. Es decir, ni siquiera parece que estamos hablando de la misma cosa.

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Soldados rusos sin identificación en Crimea. El de la izquierda lleva un AKMS (en otras fotos lleva silenciador) y el de la derecha lleva un VSS Vintorez, ambas armas propias de las fuerzas especiales rusas.

La primera tentación sería atribuirlo a una cuestión ideológica. Es algo que ya esbocé aquí hace no mucho y que quiero tratar con profundizar próximamente. Pero no es difícil encontrar personas de derechas que dicen comprender la postura del Kremlin en esta crisis y que sienten envidia de Rusia por tener un líder como Vladimir Putin. Quedarnos en el plano ideológico es darle demasiado importancia al descerebrado medio que opina en Menéame.net que se siente “emocionado” al ver gente armada en las calles de la Ucrania oriental para “defender a su país del FMI” o a la tuitera que se muestra preocupada porque los “mercenarios de Blackwater” puedan desplegarse en Ucrania. La infantilización del discurso viene dada por la propia “democratización” del acceso a la red. Recuerdo los comentarios en foros de Internet hace diez años sobre cómo abaratamiento de las conexiones había propiciado un desembarco de adolescentes que los veteranos encontraban irritantes (un “septiembre eterno”). Pero en aquel entonces también había voces delirantes como la del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe que exaltaba a la insurgencia iraquí cuando la formaban principalmente yihadistas extranjeros y ex-cuadros del régimen caído. Y estos días respetabilísimos profesores de universidad se encuentran entre quienes han cruzado al otro lado de la realidad paralela, donde mostrarse sarcástico con Occidente confiere ese je ne sais quoi que te da el ser un “intelectual crítico” ante lo que dicen las cancillerías y los titulares de los periódicos.

En Rusia hay dos tipos de fascistas: Los fascistas ultranacionalistas y los antifascistas ultranacionalistas.

En Rusia hay dos tipos de fascistas: Los fascistas ultranacionalistas y los antifascistas ultranacionalistas.

Ya conté aquí como tras a Unión Soviética personalidades rusas manifestaron que la independencia de Ucrania les parecía un error histórico y auguraban que tarde o temprano la parte oriental del país y en especial Crimea volverían al seno de Rusia. En aquel entonces resurgió el euroasianismo para ocupar el vacío ideológico post-soviético con un discurso nacionalista y revanchista, compartido en parte por el nacional-bolchevismo. Personajes como Aleksandr Dugin y Eduard Limonov han tenido siempre públicos minoritarios en Rusia pero se pueden decir que ayudaron a moldear una renacida conciencia imperial rusa asumida por el gobierno ruso tras la llegada a la presidencia de Vladimir Putin. La invasión rusa de Crimea puede considerarse la aceptación de unos hechos consumados. Por segunda vez en diez  años una parte del pueblo ucraniano había desalojado del poder en Kiev a un gobierno prorruso, así que Putin concedía la derrota y aprovechaba la debilidad del nuevo gobierno para anexionarse Crimea sin disparar un tiro y tras años de gastar en asociaciones culturales prorrusas. La debilidad militar estadounidense y la debilidad económica europea dieron margen para la acción a Moscú. Al fin y al cabo, ¿quién estaba dispuesto a un enfrentamiento directo con tropas rusas sin saber hasta dónde podía llegar la escalada bélica? ¿Iba a aplicar en caso de conflicto la OTAN su doctrina de ataques en profundidad a la retaguardia enemiga aunque eso implicara bombardear suelo ruso? Y sobre todo, ¿iba buena parte de Europa, con Alemania y Francia, a la cabeza a renunciar al suministro de gas ruso o a sus contratos comerciales con Moscú?

Uniformes de camuflaje pixelado, chalecos tácticos y fusiles de asalto. Lo que cualquier asamblea vecinal reúne cuando monta una "patrulla de barrio".

Uniformes de camuflaje pixelado, chalecos tácticos y fusiles de asalto. Lo que cualquier asamblea vecinal reúne cuando monta una “patrulla de barrio”.

Ante la inacción occidental, el Kremlin repitió la estrategia con Ucrania oriental. Pero si la presencia de militares rusos en la base naval de Sebastopol y la cercanía geográfica al Distrito Militar del Cáucaso Norte había permitido movilizar rápidamente tropas, aquí el papel de aquellos soldados sin identificación y que se negaban a hablar con los periodistas lo han cumplido unas “milicias populares” surgidas “espontáneamente”. El valor de Crimea y el puerto de Sebastopol son bien conocidos, sin tener que entrar en la proyección de fuerzas navales rusas al Mediterráneo Oriental. Menos conocidos son los intereses del Kremlin en el sureste de Ucrania, una región para la que ha recuperado la misma denominación que acuñó el imperialismo ruso en el siglo XVIII, “Nueva Rusia”. Hace un par de semanas hablé en Sesión de Control sobre la red empresarial que une al Kremlin con oligarcas ucranianos en el negocio de la exportación de armamento usando los puertos de Oktyabrsk y Odesa, en la costa ucraniana del Mar Negro. Y en su momento hablé de la ubicación de la industria aerospacial ucraniana, localizada en el este del país: El fabricante de motores Motor Sich está en Zaporizhia, el fabricante aerospacial Yuzhmash está en Dnipropetrovsk y el fabricante aeronáutico KSAMC está en Járkov. El complejo militar industrial ucraniano no sólo participaba en aquella red de exportación con ramificaciones hasta el Kremlin, sino que como legado de los planificadores soviéticos, está profundamente ligada con el complejo militar industrial ruso. Basta repasar la lista de productos del fabricante de motores de aviación MotorSich. Por ejemplo, sus turboejes mueven helicópteros rusos como los Mi-8, Mi-17, Mi-24, Mi-26, Mi-28, Ka-27, Ka-32, Ka-50 y ANSAT que Moscú exporta a países como Venezuela, Brasil, Argelia, Iraq, India o China. Pero no sólo es una cuestión de los motores de los ubicuos Mi-8 y Mi-17 que operan más de 70 fuerzas armadas de todo el mundo, incluidas las decenas que Estados Unidos emplea de forma discreta en operaciones especiales y clandestinas. La lista de componentes y sistemas ucranianos que integra la industria de defensa rusa es larga e importante, incluyendo elementos claves de misiles balísticos intercontinentales. No es difícil imaginar que las interdependencias industriales vienen aparejadas con conexiones empresariales en un negocio multimillonario que colocan a Ucrania entre los diez mayores exportadores de armas del mundo.

La bandera del Movimiento Eurasianista ondeando en Ucrania oriental junto a la de la República Popular del Donetsk.

La bandera del Movimiento Eurasianista ondeando en Ucrania oriental junto a la de la República Popular del Donetsk.

Nada de lo anterior aparece en la composición de lugar de los que analizan y debaten en España sobre la crisis ucraniana. Al fin y al cabo, Rusia es ese país profundamente desconocido. Pero es inaudito que el Kremlin, sus intereses, su chantaje económico y sus peones en esta crisis (espías, agitadores, contrastistas privados, cosacos, etc.) sean el “elefante en la sala” mientras se habla de los manifestantes ucranianos que salieron a la calle como marionetas de Washington, se dediquen sesudos análisis a los espúreos intereses económicos de Occidente en Ucrania y se publiquen en Twitter comentarios sarcásticos sobre la torpeza de Bruselas. Ya no es una diferencia de criterio o de valores. Es estar en otra partida sirviendo de tonto útil al Kremlin.

Desplumar la gallina de los huevos de oro

Mientras atendía la crisis ucraniana han pasado cosas interesantes en los dos países sudamericanos cuyas economías disfuncionales auguraban desde hace meses un 2014 inquietante. En cambos casos, tenemos dos gobiernos que han abusado de la impresora de dinero y el endeudamiento para financiar las cuentas públicas con el esperable resultado de una inflación galopante. Intentaron parar esta última subvencionando productos e imponiendo un control de precios que, como todo el mundo sabe, genera desabastecimiento. Con la inflación descontrolada, aumentan los incentivos para que los ciudadanos compren dólares en búsqueda de un refugio para sus ahorros. Así que para impedir la caída de la divisa nacional impusieron un control cambiario. El resultado fue nuevamente el esperable: Un mercado de divisas paralelo. Da la sensación de que quienes gobiernan ambas economías han actuado ignorado las más elementales reglas económicas. El remedio a estos desastres suele ser terrible. En Iberoamérica conocen bastante bien las terapias de choque de los Planes de Ajuste Estructural y sus efectos. Pero no creo que haya que apostar sobre a quién le tocará pagar los platos rotos.

Empecemos hoy con Venezuela. El presidente de su banco central reconoció hace poco que la economía del país sufre una crisis. Es un paso. Las cifras para 2013 fueron de un 56,2% de inflación y una devaluación del 31,7%. Los medios oficiales hablaban del “sabotaje económico que han desatado sectores de la derecha venezolana contra el país”. Este año se ha dado un primer paso de dejar flotar el bolívar fuerte pero sólo a medias. El titular de GurusBlog del 25 de marzo “Lunes negro en Venezuela: El Bolívar se devalua un 723%” era engañoso. El gobierno venezolano mantiene tres precios para el dólar. En un extremo uno fijado artificialmente para la compra de productos básicos (tipo de cambio CADIVI) y en el otro extremo otro que se rige por precios de mercado (tipo de cambio SICAD II). Este último es del que hablaba GurusBlog y es un tipo de cambio a aplicar a un número restringido de bienes. La realidad es que los problemas para importar productos y la escasez de productos básicos persisten. La solución del gobierno es implantar una cartilla de racionamiento en forma de tarjeta. Venezuela tiene así el peor de los dos mundos. Un capitalismo de amiguetes en el que el gobierno favorece a una oligarquía que se enriquece ilícitamente a costa del Estado y el comunismo del a escasez y penuria.

La pregunta es cómo puede estar pasando todo este desastre en un país con tanto petróleo. La empresa nacional de petróleos, PDVSA, resulta que tiene ya más deudas que patrimonio. En el caso de una petrolera puede tener sentido si está invirtiendo en una renovación tecnológica, nuevos yacimientos o grandes infraestructuras de oleoductos que reportarán beneficios en el futuro. Pero según Reuters, en 2013, PDVSA vendió bonos por un valor de 4.500 millones de dólares para financiar gastos operativos. Resulta que PDVSA era socia de la brasileña Petrobras en la refinería Abreu e Lima de Pernambuco. Pero no ha hecho frente a los pagos debidos que suponen el 40% del proyecto. Petrobras le condonó la deuda a PDVSA sin exigir el pago de las sanciones acordadas en el contrato del proyecto, quedándose con la refinería.

Cuenta Pablo Otero en su blog:

La infraestructura petrolera venezolana no es ajena a los problemas que viven otros sectores. Una tasa de cambio que dificulta la adquisición de repuestos en el mercado internacional, un control político que afecta a la calidad de los puestos gerenciales, una caída del poder adquisitivo que propicia el mangoneo, el contrabando a Colombia y una situación generalizada de deterioro en factores técnicos y humanos, provoca el aumento de frecuencia de las paradas y el consiguiente aumento de las importaciones de derivados del petróleo. Estas importaciones de derivados del petróleo ascienden a un total de 8.400 millones de dólares. Para hacernos a una idea de la gravedad del asunto, las exportaciones venezolanas no petroleras suponen 3.300 millones.

Toda la Revolución Bolivariana giraba en torno a una sola idea. Venezuela era el país de la gallina de oro cuyos beneficios no llegaba a la inmensa parte de la población, que vivía pobre y excluida en un orden político bipartidista que gobernaba sólo para una minoría. La Revolución vino a poner la gallina de los huevos de oro al servicio de la mayoría y hacerla participar del nuevo orden político. La corrupción y los atropellos a las minorías eran perdonables. El gobierno chavista ha obrado el milagro. PDVSA es un pozo de deuda pública y el país importa derivados del petróleo. ¿Habrá aterrizaje o plan de choque?

Venezuela y los horrores iberoamericanos

El mes pasado los estudiantes del campus de la Universidad de los Andes en San Cristóbal (estado Táchira) de Venezuela se manifestaron por la persistente inseguridad ciudadana tras el intento de violación de una estudiante. La inseguridad ciudadana es uno de los grandes problemas de Venezuela. El listado de las ciudades más violentas del mundo que recogí aquí hablando de la violencia urbana colocaba a Caracas en el tercer puesto. Pero al contrario de lo que alguno piensa, no es un problema que apareció en Venezuela con el chavismo. Los que tenemos vínculos con el país recordamos como en plena Guerra de Bosnia se decía que morían más personas un fin de semana cualquiera en Caracas que en Sarajevo.

En Venezuela, como en el resto de Iberoamérica, la izquierda de inspiración marxista tiene un problema a la hora de diagnosticar la violencia social. Si la delincuencia no sólo es resultado de la pobreza en una sociedad de valores consumistas y muy desigual, sino una reacción a la marginación social, se espera que disminuya en aquellos países con un gobierno con políticas sociales activas y con una especial sensibilidad hacia las clases más bajas. No es el caso de Venezuela (y otros países), lo que deja a los chavistas sin un discurso coherente sobre la delincuencia y la violencia social, más allá de las culpas que el presidente Maduro ha echado a Hollywood y los valores que transmiten sus películas.

En el campo contrario tampoco es que abunden los análisis con fundamento. Basta recordar cómo un libro antichavista tan contundente y exhaustivo como Venezuela: La Revolución como espectáculo alude a la delincuencia colombiana sin que ni el mismo autor parezca convencido. A día de hoy, ni chavistas ni oposición tienen un diagnóstico certero de las causas de la inseguridad en Venezuela y mucho menos una solución.

La cuestión es que las protestas estudiantiles en San Cristóbal, que arrancaron el 4 de febrero, entraron en una espiral en la que la fuerte represión policial y las detenciones de estudiantes bajo acusacionse truculentas de “terrorismo y conspiración” generaron más protestas y se terminaron extendiendo al resto del país. El 12 de febrero se convocó una marcha en Caracas. En esa ocasión la solidaridad con los estudiantes sirvió para canalizar el descontento por la situación económica del país, que como anticipé el año pasado, generará un estallido social del que sólo estamos viendo el prólogo.

La combinación de hidrocarburos nacionalizados y Estado del Bienestar da ejemplos como el de Noruega. Juan Pablo de Santis habla del país nórdico como el “único socialismo del siglo XXI” en el diario argentino La Nación. Pero no se trata de “pan para hoy y hambre para mañana”. El fondo de inversiones globales del fondo de pensiones públicas noruego es el más grande de su tipo en Europa (siendo un país de 5 millones de habitantes) y está excelentemente gestionado, incluyendo un consejo ético que supervisa que no se invierta en empresas vinculadas con las violaciones de los Derechos Humanos. En el caso venezolano también tenemos socialismo e hidrocarburos.

petróleo-en-la-era-ChávezEl chavismo coincide en Venezuela históricamente con una era de precios altos del petróleo. Desde sus inicios el chavismo lanzó toda una serie de programas sociales (las “misiones”)  y luego realizó importantes compras de armamento avanzado a Rusia y no tan avanzado a China con el propósito de defenderse de una hipotética agresión exterior. Tras el paro petrolero de 2002-2003 directivos y cuadros de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) fueron despedidos para ser sustuidos por personas de lealtad política pero no necesariamente con la cualificación necesaria. Desde entonces se suceden las acusaciones de mala gestión y corrupción en PDVSA. Por ejemplo, la explosión en la refinería de Amuay que mató a 55 personas en 2012 se atribuye a un mantenimiento defectuoso. Además, como parte de su política exterior, el gobierno venezolano ofreció petróleo a precios rebajados a Cuba y países del Caribe, reduciendo sus ingresos por esta vía. Un dato curioso. Empresas petroleras estadounidenses están presentes en Venezuela, como es el caso de Chevron. De hecho, Estados Unidos importa petróleo venezolano.

Uno de los indicadores de la situación económica del país es la constatación de que las exportaciones de hidrocarburos no están sirviendo para respaldar el gasto público y generar divisas. El gobierno venezolano optó por la típica medida contraproducente de los gobiernos populistas: Darle a la máquina de imprimir dinero. Si uno consulta los indicadores del Banco Central de Venezuela encuentra que el valor de los billetes y monedas en poder del público y las instituciones bancarias pasó de sumar 31.471.573,4 (x1000) bolívares en enero de 2010 a sumar 139.480.479,5 (x1000) bolívares en enero de 2014. Esto es que el valor del dinero circulando en efectivo en Venezuela en cuatro años se ha multiplicado por más de cuatro. Descartando que la riqueza del país ha crecido por cuatro en este tiempo, podemos sospechar que la creación de moneda se ha hecho a ratio superior que la creación de riqueza en el país. El resultado previsible es que se ha depreciado el valor del bolívar. Para una cantidad parecida de bienes y un crecimiento desmesurado de billetes ahora hacen falta más billetes para intercambiarlos por bienes. En otras palabras, el Banco Central de Venezuela ha provocado una inflación galopante. La respuesta del gobierno venezolano ha sido también la típica medida cortoplacista de los gobiernos populistas: Control de precios. Sin entender el mecanismo causante de la inflación, el gobierno ha culpado de la subida de los precios a los comerciantes y ha fijado los precios. El resultado esperable es que la venta de productos a precios artficialmente bajos hace que desaparezcan rápido de los lineales de los supermercados y que haya comerciantes que no deseando incurrir en pérdidas hayan decidido no vender ciertos productos.

Con el bolívar perdiendo valor por la inflación el refugio típico en Iberoamérica es ahorrar en dólares. Así que el gobierno venezolano ha establecido controles cambiarios. Las restricciones para comprar dólares ha generando el consiguiente mercado paralelo que está tan asentado que uno puede encontrar datos y estadísticas de la evolución en él del tipo de cambio.

dolar_paralelo_shortLos problemas de los comerciantes para comprar legalmente dólares con los que pagar la mercancía importada ha generado otra distorsión. Los comerciantes vendían sus productos con precios que reflejaban el valor del dólar paralelo. El gobierno acusó a los comerciantes de especular y les obligó a vender la mercancía importada a pérdida, reflejando el valor del dólar oficial. En esas circunstancias sucedió la expropiación de la cadena Daka, cuya mercancía se vendió al público que formó largas colas a un “precio justo”. Hasta ahora se ha hecho famoso el desabastecimiento de productos como papel higiénico y compresas. Pero, ¿qué pasará cuando resulte difícil conseguir productos básicos como la harina para arepas? ¿Qué grado de contestación está dispuesto a permitir el gobierno chivista antes de escalar la violencia en nombre de la razón de Estado? Ya hemos tenido una pista. Ante protestas estudiantiles no tan diferentes a las de Londres, Atenas y Santiago de Chile se enviaron a los “colectivos”, grupos armados en la órbita del chavismo, a realizar el trabajo sucio para la Guardia Nacional Bolivariana. Iberoamérica se prepara para nuevos horrores.

La crisis argentina que predije ya está aquí

Me decía un amigo argentino que mi predicción de noviembre de 2012 de que Argentina se dirigía hacia una nueva crisis económica no tenía ningún mérito. A varios argentinos les he escuchado el mismo fatalismo y resignación ante la idea de que el país cumple una suerte de maldición histórica que lo condena a una eterna decadencia. Sin embargo, no faltaban en 2012 creyentes del “relato” kirchnerista, como los comentarios de aquella entrada reflejan. Ni han faltado intelectuales, como Ernesto Laclau y Pablo Iglesias, aplaudiendo el “Modelo” desde Europa. Hasta Paul Krugman le dedicó una columna al crecimiento argentino. Sin embargo, no hace falta ser un Premio Nobel de Economía para entender que algo no iba bien en un país donde el gobierno sostenía el gasto público con un fuerte endeudamiento interno, metiendo mano en la caja de las pensiones y dándole a la máquina de imprimir billetes.

La paradoja argentina es que los gobiernos kirchneristas han construido su legitimidad popular precisamente sobre lo que no son. Abanderaron la causa de los Derechos Humanos, que en aquel país es sinónimo exclusivo de lo sucedido durante la dictadura militar, mientras han reprimido violentamente a los grupos indígenas de provincias periféricas gobernadas de forma casi feudal. Incorporaron a sus redes clientelares a la Asociación “Madres de Plaza de Mayo“, lo que derivó en hacerla partícipe de la corrupción generalizada. Y por último nombraron Jefe de Estado Mayor General del Ejército a un general procedente de la inteligencia militar cuyo nombre aparece vinculado con la represión durante los tiempos de la dictadura militar.

Los problemas económicos argentinos, como la fallida reindustrialización, llevaron a los gobiernos kirchneristas a tratar de obtener mayores ingresos fiscales de uno de los sectores económicos más modernos y globalizados del país: El sector agroexportador. El “conflicto con el campo” se presentó como un enfrentamiento del gobierno “nacional y popular” contra las oligarquías terratenientes. Pero como en el caso de los Derechos Humanos, la paradoja es que los dirigentes kirchneristas se han constituido en una oligarquía en sí misma formada por los allegados al matrimonio Kirchner, los líderes provinciales y los dirigentes de la constelación de organizaciones que los sostienen. La gestión de Aerolíneas Argentinas fue entregada a la organización juvenil La Cámpora con resultados de sobra conocidos. Desde su renacionalización, sólo entre 2008 y 2011 acumuló pérdidas por 2.100 millones de dólares, casi tanto el valor en aquel momento de la brasileña TAM. Se puede decir que los argentinos subvencionan con sus impuestos los billetes de la minoría que puede permitirse hacer turismo por el interior del país. A Aerolíneas Argentinas le cabe el dudoso honor de ser, junto a la petrolera YPF, una de esas compañías que estuvo en manos privadas españolas antes de ser renacionalizada y caer en una mala gestión. Siendo un país productor de hidrocarburos, en 2013 creció el déficit energético argentino.

Dice Gabriel Oddone que Argentina marcha hacia la estanflación. Cualquiera diría que nunca se pierde apostando a que Argentina pierde.

 

 

En el País Vasco o yo gano o tú pierdes

Dije un casi un mes antes de las elecciones del 20-N que tan pronto el Partido Popular se viera en el poder abandonaría su discurso duro sobre ETA para capitalizar el rédito político del fin del grupo terrorismo. Pero que también con el terrorismo fuera de la ecuación política del País Vasco subiría el voto nacionalista. Así fue. El Partido Popular rectificó y las encuentas auguraban que dos tercios de los escaños del parlamento vasco serían ocupados por los nacionalistas. Pero en aquella entrada de octubre añadí algo más que a algún lector no hizo gracia. La idea de que muchos nacionalistas españoles iban a lamentar el transcurso de los acontecimientos hasta echar de menos la situación anterior.

Han pasado unos meses y todo el aparato mediático afín al Partido Popular está a otra cosa. No hay editoriales pidiendo mano dura contra ETA y llamando al gobierno de Mariano Rajoy traidor o cualquier otra barbaridad por tomar medidas que son “señales” al entorno de ETA. Pero tenemos Internet y algunos nacionalistas españoles se han manifestado. Cayetano González, que tuvo un cargo en el Ministerio de Interior con Jaime Mayor Oreja, contaba sus vivencias del angustioso fin de semana en que asesinaron a Miguel Ángel Blanco y concluía con un balance de la situación actual. Sentencia que “ETA ha ganado” y que “en el campo político, sería de necios no reconocer que ETA va ganando la batalla: sin pegar un solo tiro desde hace ya varios meses han conseguido ser legalizados” por lo que “ETA puede conseguir muy pronto el poder en el País Vasco y desde el mismo, trabajar por llevar a cabo aquello por lo que han asesinado a 858 personas: la independencia de Euskadi y por lo tanto, la ruptura con España”.

El sofisma me parece profundamente revelador. Se trata de, una vez desaparecida ETA de la ecuación política vasca, convertir a la izquierda abertzale en ETA para reciclar el mismo discurso desligitimador. Durante años se les conminó a renunciar a la violencia para entrar en la vida política y ahora que ETA va camino de la disolución se pretende dejarles fuera porque la política resulta ser el terrorismo por otros medios.

Standard & Poor’s ha valorado la deuda pública vasca dos notas por encima de la española. Me pregunto qué cálculos estará haciendo la clase empresarial vasca. Seguro que alguno le salen las cuentas si “sueltan lastre”. Después del inevitable castañazo de España en lo que queda de 2012 y tras las próximas elecciones autonómicas vascas vamos a presenciar un “test de stress” de los ideales democráticos de unos cuantos.

El Cono Sur y la crisis europea

He leído y oído comparaciones entre la crisis argentina de 1999-2002 y la actual crisis española. Supongo que la paridad peso-dólar provocó rigidices en Argentina equivalentes a las sufridas por Grecia al entrar en el euro, privadas ambas de su propia política monetaria al no poder fijar sus propios tipos de interés ni contar con la baza de las devaluaciones. Y de romperse el euro alguno de los PIIGS amanecería con un corralito y colas frente a los bancos. Pero creo que las comparaciones se realizan porque suponen una metáfora potente sobre la “decadencia de Europa” y por ende, de Occidente.

Mientras las economías del Cono Sur crecen, en Europa se ven sometidos a una disciplina parecida a los Planes de Ajuste Estructural impuestos por el Banco Mundial en los 90. Hay algo de revanchismo y ganas prematuras de impartir lecciones. ¿Pero cuáles podrían ser las enseñanzas a aplicar ¿Plantar soja para venderla a China? No manejo cifras pero tengo las sospechas de que las bases del crecimiento en lugares como Argentina son bastante endebles y conyunturales. ¿Estarán aprovechando esta bonanza para sentar las bases de un verdadero desarrollo?

Son todo temas que quedan lejos de este blog. Pero me llaman la atención esos pequeños síntomas de cómo Mercosur adopta medidas comunes en política exterior que de rebote afectan a España. De pronto alguien empieza a decir que promover la integración regional fuera de Europa es una mala idea. ¿Demasiado tarde para empezar a plantear alianzas estratégicas?

Japón es el país del futuro

En tiempos de crisis parece que no interesa hablar de miseria. “Ya tenemos otro tema de Japón, robots” y “Estamos apostando por el life style, por el mundo amable” le dijeron. Bernardo Gutiérrez cuenta lo que le costó vender un reportaje con fotos de Carlos Cazalis y textos suyos sobre “una favela secreta dominada por la mafia yakuza donde residen alcohólicos, ancianos y promotores inmobiliarios arruinados tras la burbuja, con teología de la liberación de por medio”.

Japón vuelve a ser “el país del futuro”. Como una novela de William Gibson.