El último atentado con éxito supervisado por Bin Laden

Para mi artículo sobre la muerte de Bin Laden en el contexto del declive de la yihad global realicé varias tablas de atentados atribuidos a Al Qaeda y sus franquicias regionales. Había dos conclusiones llamativas. La primera es que después del atentado del 7-J de Londres en 2005 no ha tenido ningún atentado de importancia en los países occidentales atribuible a Al Qaeda y sus partidarios. La segunda es que por esa fecha empezaba una larga lista de atentados fallidos en los que la célula terrorista era detenida en una fase poco avanzada del plan, el aspirante a terrorista suicida sólo lograba morir sin producir víctimas o la bomba fallaba por un error en su elaboración.

La semana pasada The Guardian publicó algunas de las conclusiones alcanzadas tras el estudio de material encontrado en la casa donde vivía Bin Laden. Lo que se llama en términos militares estadounidenses Document Exploitation (DOCEX). Según fuentes estadounidenses el 7-J fue “the last successful operation Osama bin Laden oversaw”. Será interesante analizar el declive del núcleo central de Al Qaeda.

El último que apague la luz (I)

Cuando los aspirantes del PSOE a candidatos a la presidencia del gobierno maniobraban en los medios de comunicación afines le mostré mi extrañeza a alguien de que la ministra de defensa se postulara para el puesto. En mi opinión no tenía una gestión brillante que presentar como aval a su candidatura. Más bien lo contrario. La persona con la que hablaba sentenció con algo parecido a: “Da igual. En España a nadie le interesa los asuntos de defensa. La gente sólo se queda con eso que dicen en el Telediario sobre misiones de paz”.

Chacón quedo finalmente fuera tras el dedazo que aupó a Rubalcaba. ¿Pero y si hubiera sido candidata? ¿A alguien le hubiera importado su gestión del Ministerio de Defensa? ¿Alguien habría tenido criterios para hacer un balance?

La trayectoria del Ministerio de Defensa español en los últimos años parece seguir el paradigma de las Guerras Posmodernas interpretado por alguien que leyó el libro y no entendió nada. Los documentos oficiales del Ministerio de Defensa establece que España no tiene enemigos potenciales y las amenazas son por tanto tan imprevisibles como indefinidas. Sin embargo España, al contrario que Portugal, Suiza, o Bélgica, tiene un país vecino que reclama la soberanía de ciertos territorios. El asunto nunca supuso un problema mayor por la abismal diferencia cualitativa de las fuerzas armadas. Esa brecha se ha acortado en numerosos aspectos. Pero como ya hemos dicho en otras ocasiones resulta en el fondo irrelevante porque ante la disparidad de fuerzas Marruecos ha empleado siempre estrategias “asimétricas” con pleno éxito contra España.

Descartado el paradigma de la defensa nacional como defensa del territorio pareciera que la política oficial española es la construcción de alianzas estratégicas a través de la implicación en misiones internacionales. Es la política que siguen países como Noruega, Letonia, Estonia, Polonia o Mongolia. Teniendo por vecinos cercanos a una potencia nuclear se han implicado en las guerras de Estados Unidos para labrarse el apoyo de Washington en sus problemas locales. España ha seguido esa misma política pero de forma harto chapucera.

La primera decisión tomada por el primero de los gobiernos de Rodríguez Zapatero fue la inmediata retirada de las tropas de Iraq. Una historia que todavía no ha sido contada en sus precisos detalles. Lo que se vendió en España como una decisión fulminante producto de la coherencia con una promesa electoral fue en realidad una huída precipitada de un área de operaciones donde una estrategia errónea propició el auge y fortalecimiento de la milicia del líder shií Muqtada al-Sadr delante de las narices de las fuerzas españolas en lo que fue además un fallo clamoroso de inteligencia.

El asunto estalló el 4 de abril de 2004 en Nayaf y sólo la decidida actuación de los contratistas de Blackwater impidió que se viviera un desastre propio de las coloniales del primer tercio del siglo XX. Los responsables militares de aquella jornada fueron, por supuesto, debidamente recompensandos por el gobierno entrante. Aunque me pregunto qué versión habrían dado en el reportaje que a mayor gloria de uno de ellos le dedicó un suplemento dominical si cierto contratista de Blackwater no se hubiera contenido y tal como se le cruzó por la cabeza le hubiera partido la cara aquel día en Nayaf por cobarde e incompetente.

La Brigada “Plus Ultra” española en Iraq la componían contigentes de países centroamericanos que dependían de la cadena logística española. La retirada española los arrastró y la decisión no cayó nada bien en Washington, que se vio de pronto con un agujero en el despliegue en Iraq. La primera decisión del gobierno de Rodríguez Zapatero, que ya se había lucido manteniéndose sentado al paso de la bandera de EE.UU. en el desfile militar de un 12 de octubre, marcó durante años las relaciones diplomáticas entre España y Estados Unidos.

Evidentmente en la primavera de 2004 la actual ministra de Defensa no ocupaba la cartera y no se le puede vincular a aquellas decisiones. Suyo sin embargo fue el protagonismo de la segunda retirada de tropas españolas y el segundo encontronazo con los países aliados. Se trató por segunda vez de una cuestión de coherencia política. Se había realizado un referéndum de autodeterminación en Kosovo en el que salió ganadora la opción a favor de la independencia de aquella provincia serbia. Y el gobierno español que no veía con simpatías tal clase de referéndum, no fuese que alguien cercano pidiera uno, decidió retirar las fuerzas españolas de la KFOR.

La decisión la anunció la ministra de defensa sin que el ministro de asuntos exteriores hubiera sido ni consultado ni informado y confundiendo los plazos. No se trataba de una decisión a ejecutar inmediatamente, sino que para evitar el desastre iraquí se llevaría a cabo con tiempo suficiente para que el resto de países de la KFOR compensaran la retirada española. La ministra se olvidó de ese detalle y tuvo que ser corregida desde Moncloa para pitorreo de la prensa de derechas en España e indignación de los países aliados.

El desastre diplomático que supuso la retirada española de Iraq tuvo que ser compensando ante Washington de alguna forma. Y el gobierno de Rodríguez Zapatero decidió entonces aumentar la contribución española en Afganistán teniendo mucho cuidado de que no se vinculara con las operaciones contrainsurgencia contra los talibán llevadas a cabo por EE.UU., Reino Unido, Canadá y Australia principalmente. El esfuerzo español quedaría encuadrado en ISAF, la fuerza de reconstrucción y asistencia a la instituciones locales comandada por la OTAN.

[Continuará]

Líbano, hace cinco años

El 25 de junio de 2006 un comando del grupo palestino Hamás cruzó la frontera con Israel desde la Franja de Gaza mediante un túnel. Dentro de territorio israelí atacaron un puesto militar donde mataron a dos soldados y capturaron al cabo Gilad Shalit. Tres días más tarde las fuerzas armadas israelíes lanzaron una operación militar en la Franja de Gaza que recibió el nombre de “Lluvias de Verano”. Los objetivos declarados de la operación fueron la liberación de Gilad Shalit e impedir el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza, que había dejado de estar bajo ocupación israelí.

En 2005 el gobierno de Ariel Sharon había llevado a cabo el desmantelamiento de las comunidades israelíes en la Franja de Gaza, unas 10.000 personas, y la retirada de las fuerzas militares. La Autoridad Palestina tomó el control de la zona pero en medio de un creciente conflicto entre Hamás y al-Fatah. En las elecciones legislativas de enero de 2006 habían ganado los islamistas de Hamás, pero la presidencia de la Autoridad Palestina anuló el resultado. El conflicto estallaría finalmente de forma violenta en 2007 con la toma de poder de Hamás en Gaza y de al-Fatah en Cisjordania, convirtiendo al territorio palestino en dos entidades diferentes en la práctica: Hamastán y Fatahland.

Las operaciones militares israelíes del verano de 2006 no obtuvieron resultado. Finalmente se impuso un alto el fuego informal en noviembre de 2006 que dura hasta hoy (véase mi artículo en el número de febrero de 2011 de la revista “Fuerzas de Defensa y Seguridad”). Pero a los pocos días del comienzo de la Operación “Lluvias de Verano” el grupo libanés Hezbolá trató de liberar presión sobre Gaza creando un segundo foco de atención para Israel.

En la maañna del 12 de julio de 2006 una patrulla israelí formada por dos vehíulos “Humvee” blindados viajaba entre las poblaciones de Zar’it y Shtula cuando fue emboscada por una fuerza de Hezbolá que había cruzado la frontera con Israel. En la madrugada había saltado una alarma que alertaba de una intrusión en la valla que separa Israel y Líbano pero no se mandó a ninguna fuerza a investigar precisamente por el miedo a intentos de secuestro. Los dos vehículos formaba parte de una de tantas patrullas aleatorias que se envíaba a recorrer la frontera. Los soldados que la integraban pertenecían a una unidad reservista a punto de terminar su período de servicio anual y sus estándares de servicio eran un tanto bajos.

El segundo vehículo de la patrulla recibió el impacto de varias granadas anticarro RPG y empezó a arder. Los soldados que sobrevivieron abandonaron el vehículo sólo para ser abatidos por ráfagas de ametralladora pesada. El primer vehículo inexplicablemente se detuvo sólo para quedar aún más expuesto a los disparos de lanzagranadas anticarro RPG. Dos de los soldados que ocupaban el vehículo resultaron heridos. La fuerza incursora de Hezbolá los capturó y llevó al interior del Líbano. Murieron en aquel momento o poco después de sus heridas.

El ejército israelí lanzó una incursión al interior del Líbano. Un carro de combate siguió las huellas de los vehículos con los que los miembros de Hezbolá huyeron del lugar sólo para encontrarse una carga explosiva de entre 200 y 300 kilos que mató a los cuatro ocupantes del Merkava Mk.II. Hezbolá respondió con lanzamiento de cohetes contra instalaciones militares y poblaciones civiles en el norte de Israel. El gobierno de Israel de Ehud Olmert replicó con ataques aéreos.

Lo que comenzó como una maniobra de distracción secundaria al conflicto en Gaza se convirtió en la segunda Guerra del Líbano para Israel y duró más de un mes.

El jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas fue durante la guerra un general de la fuerza aérea que dio prioridad al poder aéreo y a las estrategias estadounidenses de “Operaciones Orientadas a Efectos”. En las tres primeras semanas de la guerra la fuerza aérea israelí arrojó tantas bombas como en toda la Guerra del Yom Kippur sin lograr sus objetivos. Los cohetes de Hezbolá siguieron cayendo hasta el último día de la guerra. La campaña terrestre se lanzó más por la presión de la opinión pública que porque formara parte de una plan bien establecido.

He acumulado decenas y decenas de informes y artículos sobre aquella guerra. Y creo, tengo que confirmarlo, que no se ha escrito casi nada serio en español. Guillem Colom, en su artículo “Los límites del paradigma estratégico israelí” la menciona como un fracaso israelí. ¿Fue así? ¿Qué lecciones se pueden sacar de aquella guerra? Hezbolá es uno de esos actores no estatales altamente empoderados y aquella guerra un ejemplo de libro de “guerra híbrida”. Me parece que es materia para un trabajo académico.

[Cinco años después Gilad Shalit sigue en manos de Hamás]

“La guerre probable” del general Vincent Desportes

En mi propósito de no dejar atrás ninguno de los libros “imprescindibles” sobre transformación de la guerra mientras avanzo en la preparación de la segunda edición corregida y aumentada de “Guerras Posmodernas”, terminé de leer estos días la traducción al inglés de la segunda edición de “La guerra probable” del general de división (ret.) francés Vincent Desportes.

El libro data de 2009, un año antes del paso a la situación de retiro del general propiciado por unas “inoportunas” declaraciones sobre la situación en Afganistán. A Desportes se le tenía por una de las mentes más preclaras de las fuerzas armadas francesas. Este libro es su sexta obra en un período de diez años. Y si ahora lo he descubierto es por la acogida que ha tenido en Estados Unidos.

La aparición del libro no es casual. Desportes participa sin dudas del debate suscitado por las guerras de Iraq y Afganistán. Su tesis fundamental es que las guerras del futuro (“Tomorrow’s Wars” es el título en inglés) serán irregulraes y vendrán protagonizadas por actores no estatales. La fuerza bruta sola será inútil y contraproducente. Tendrán mucho de reconstrucción del aparato estatal y ayuda al desarrollo para lograr la estabilización de las áreas de conflicto y en ellas tendrá un lugar muy importante la inteligencia y la información pública. Desportes, en definitiva, está hablando de lucha contrainsurgencia.

La acogida en Estados Unidos del libro de Desportes tiene mucho que ver con la atención puesta allí a la “escuela francesa” de contrainsurgencia mientra tenía lugar el cambio de estrategia en Iraq. Precisamente me queda la duda si el libro, que no dice nada que entre en conflicto con el paradigma de las Guerras Posmodernas, le debe demasiado a la experiencia histórica reciente. ¿Qué pasará cuando las tropas aliadas se retiren de Afganistán? ¿Seguiremos hablando de contrainsurgencia o de Guerras Posmodernas?

El libro no es que me haya descubierto nada nuevo. Pero, por ejemplo, me ha gustado la referencia a la creciente urbanización del planeta y la importancia futura del “combate urbano”. Es una de las ideas que primero eché en falta en Guerras Posmodernas cuando lo vi acabado. Me ha llamado la atención también que Desportes toma como referente a “The Utility of Force” del también general (ret.) Sir Rupert Smith. Otra razón más para retomarlo y acabar el libro de una vez.

La pregunta que queda en el aire es, ¿dónde están los generales Desportes de Iberoamérica?

La Flotilla hace aguas (y IV)

¿Qué pasó en el MV Mavi Marmara en la madrugada del lunes 31 de mayo de 2010? En el barco iban alrededor de 600 personas. Muchas de ellas periodistas y muchas dotadas de cámaras. Hay suficiente vídeos y fotos como para hacernos una idea.

El Mavi Marmara fue comprado por la organización turca IHH ante la negativa de ninguna naviera de fletar sus barcos para la Flotilla. ¿Qué es IHH? Una ONG turca de corte islamista a la que algunas fuentes consideran conectada con grupos terroristas. Pero eso podría formar parte de la guerra descalificaciones posteriores a la Flotilla y es un asunto que quedaría fuera del vídeo. Lo que sí es notorio son las diferentes declaraciones y proclamas de sus miembros antes de partir la Flotilla sobre su intención de convertirse en “mártires” en el intento de romper el bloque naval a Gaza.

Los activistas occidentales que participaron en la Flotilla por desconocimiento del turco y del árabe posiblemente asistieron a actos de despedida de la Flotilla en Turquía sin saber qué se decía. Se embarcaron creyendo formar parte de una acción pacífica con un grupo de radicales que tenían intención de resistir de forma violenta cualquier intento de abordaje del buque. Curiosamente en el reportaje de Telesur “Fuego sobre el Mármara” no interviene ningún directivo o portavoz de la organización, a pesar de ser lo dueños del barco y organizadores de la flotilla.

Tenemos las imágenes de Iara Lee, fundadora de la Caipirinha Foundation, que muestran aproximadamente una hora de grabación en aquella madrugada. Las imágenes no están editadas pero tienen cortes significativos. Se puede descargar en diferentes formatos aquí.

Iara Lee se pasea por el barco mientras la gente duerme, algunos rezan y otros montan guardia. Su grabación se interrumpe en el minuto 02:52 cuando se encuentra con un grupo armado con barras de metal (se oye el ruido de una al golpear el suelo, como si la hubieran tirado) y alguien le impide grabar. No se ven las caras del grupo como si supiera de antemano que a ese grupo de personas no convenía filmarlo. ¿De dónde salen las barras? No se ve pero se oye. En el minuto 00:14 y en el 22:52 se oye el sonido característico de una sierra radial. Alguien en alguna parte del barco no muy lejana está usando herramientas eléctricas pero el asunto no llama la atención de quien graba las imágenes, que se entretiene en filmar a un grupo hablando o rezando. La oración en el segundo segmento con ruido de sierra radial de fondo es terminada abruptamente cuando cerca del barco se ven las lanchas rápidas israelíes “Morena”, típicas de los comandos navales. Un par de pasajeros se abraza tras la oración. ¿Una despedida?

Según uno de los oficiales del Mavi Marmara el corte de las tubos de metal procedente de pasarelas y barandaje lo llevó a cabo miembros de la organización IHH con herramientas que no formaban parte de la dotación del barco. Algo así sólo podía tratarse de un plan establecido antes de embarcar.

En el minuto 36:04 se ve llegar por la banda de estribor una de las embarcaciones RHIB israelíes. Los comandos israelíes tratan de izar con una pértiga una escala. Se oyen ruidos de disparos de algún tipo de arma no letal. Se aprecia perfectamente en el minuto 36:33 las pistolas de bolas de pintura en manos de dos de los comandos en la lancha. Se trata de un arma fácilmente identificable por su silueta característica con un depósito abultado de bolas de pintura sobre encima del cañón.

Los pasajeros del Mavi Marmara responden lanzando cosas a las lanchas israelíes. En el minuto 36:06 los tripulantes de una de las lanchas, que se aleja del Mavi Marmara, tiran al agua una silla que les ha caído desde el barco. El lanzamiento de objetos sigue. En el minuto 37:42 vemos claramente por primera vez a una persona encapuchada con una barra de metal en la mano.

Se nos ofrece imágenes de unas manchas rojas en una pared. Y mirando a cámara uno de los pasajeros occidentales del Mavi Marmara dice en inglés que no parece que estén usando “munición real” y que posiblemente sea algún tipo de pistola de bolas de pintura.

Suena de fondo ruido de helicópteros. Y vemos un Blackhawk acercarse al Mavi Marmara. Larga dos maromas por las que bajan comandos israelíes. Es difícil precisar su número. En una cubierta inferior a donde están posándose los comandos israelíes tres pasajeros del Mavi Marma disparan al helicóptero con tirachinas y alguno más se pasea con barra de metal. Sólo están a la vista los fotógrafos, cámaras y activistas dispuestos a enfrentarse a las fuerzas israelíes.

Aparecen entonces los primeros heridos que son introducidos al interior del barco y conducidos a una cubierta inferior. Ello sólo puede significar que proceden de una cubierta superior a la que el cámara se mueve. Sin duda debe tratarse de la cubierta en la que los soldados israelíes descendieron desde el helicóptero. Alguien dice que hay dos soldados israelíes heridos en poder de los pasajeros.

A continuación viene la confusión, las idas y venidas. Como son imágenes en bruto no sabemos qué pasa exactamente. Hay gases lacrimógenos. Parece que de alguna forma los israelíes consiguen poner pie en el barco y los pasajeros se atrincheran dentro. Los periodistas se esconden bajo las mesas del salón mientras un grupo con máscaras de gas y barras de metal esperan en las escaleras que bajan a una cubierta inferior con gritos en árabe de “Alá es grande” y “no hay más Dios que Alá”.

Las imágenes grabadas por Iara Lee terminan en una de las cubiertas exteriores mientras clarea el día. Abundan los pasajeros con máscaras antigás y barras de metal. Se ve una de las fragatas Sa’ar 5 lejos del Mavi Marmara que es seguido por lanchas RHIB y Morena. Hay un intento de aproximación de una RHIB por la aleta de estribor que es recibida otra vez con el lanzamiento de objetos. Esta vez se ven israelíes subir por el costado del Mavi Marmara y el capitán hace un anuncio en inglés que me resulta incomprensible. Posiblemente sea el anuncio final de que el puente está ya en manos de comandos israelíes y se pide a todos los pasajeros que desistan de la violencia y entren en el salón principal.

Sólo ha bastado un vídeo grabado por miembros de la Flotilla ha bastado para ver que hubo pasajeros que resistieron de forma violenta los intentos de abordaje. Que estaban organizados y que los intentos de control del barco por fuerzas israelíes se demoró. ¿Qué pasó en esa cubierta superior tras el descenso de los soldados israelíes? Tenemos las imágenes grabadas con cámara infrarroja por las fuerzas israelíes.

En este primer vídeo vemos que tan pronto los soldados pisan el barco son rodeados y golpeados con las barras de metal. Por la forma y dirección en que golpean los pasajeros del Mavi Marmara se ve que están golpeando hacia abajo. Los soldados israelíes están en el suelo y reciben golpes con saña. A uno lo tiran por encima de la borda y cae en una cubierta inferior. Hay varios cortes en la imágenes. En el minuto 1:02 se ve a dos soldados levantar una pistola de bolas de pintura y a un tercero una pistola mientras se reagrupan. Deben ser de un segundo grupo que camina hacia atrás encarando a los pasajeros mientras se reagrupan.

Este otro vídeo muestra las mismas imágenes complementadas con vistas cenitales desde otro aparato. Vemos el lanzamiento a la cubierta inferior de un soldado, diferente al del otro vídeo, en el minuto 10:56. Fue en esos momentos cuando los soldados israelíes abrieron fuego. Estaban superados en número, heridos y acorralados frente a una turba violenta.

Si hubiera sido una acción de violencia gratuita israelí como cuentan miembros de la Flotilla, no habría habido heridos entre los soldados israelíes. Y de haber disparado indiscriminadamente con arma automáticas habrían muerto muchísimas más personas. Que todas las víctimas fueran hombres, turcos y en 8 de los 9 casos relacionados con la organización IHH concuerda con la idea de que los miembros de esa organización buscaron y se prepararon para un enfrentamiento con los soldados israelíes.

Şefik Dinç es un periodista turco que viajó en la Flotilla y escribió un libro donde cuenta cómo la violencia contra las soldados israelíes la ejerció un grupo reducido pero violento de miembros de la organización IHH.

Dinç considera una irresponsabilidad por parte de la organización que tratara de romper el bloqueo cuando era evidente que no lo iban a conseguir y que una vez el Mavi Marmara fue abordado por soldados israelíes un grupo de meimbros de IHH atacara violentamente a soldados armados. El resultado no pudo ser otro. Que es probablemente lo que los dirigentes de IHH buscaban.

¿Y de todo esto qué se vio en el reportaje “Fuego sobre el Mármara”. Si conocemos lo que pasó y miramos con atención veremos que siempre rápidamente desfilan fragmentos que dan una idea de la reacción violenta a los intentos de abordaje. Vemos apenas un instante a alguien tirar algo a una embarcación israelí en el minuto 34:28 mientras los pasajeros se agolpan en la borda. En el minuto 34:54 vemos a alguien con una barra de hierro, pasajeros con palos en el minuto 40:13 y con tirachinsa en el 40:25. Son siempre imágenes fugaces y descontextualizadas.

Las imágenes siempre se cortan justo a tiempo de impedir vernos qué pasa con los soldados israelíes que tratan de abordar el barco. Apenas durante un instante vemos imágenes grabadas en la cubierta superior donde pisan los soldados que bajan de los helicópteros. Para ver qué pasa es preciso que le demos a la barra de desplazamiento del visualizador multimedia con mucha precisión. Es en el minuto 36:09 cuando vemos imágenes en color de un soldado israelí posándose en la cubierta e inmediatamente siendo agredido con una barra de metal. Imágenes siempre cortadas que vuelven a verse en el minuto 36:21.

Manuel Tapial contaba compungido hace poco en TVE que los soldados abordaron el barco disparando de forma indiscriminada. Sin embargo ya vimos en las imágenes grabadas por Iara Lee que los primeros soldados que se aproximan en lanchas al barco llevan pistolas de bolas de pintura, fáciles de identificar por su forma. Pero si miramos atentamente en el reportaje de “Fuego sobre el Mármara” en el minuto 36:12 veremos cómo uno de los soldados que baja haciendo “fast rope” lleva una.

Manuel Tapial miente sobre qué pasó en el barco. Supongo que se cree que lo hace por una buena causa: Despertar conciencias adormecidas en Occidente. Y ello permite coger atajos. Cuenta también a TVE que a un palestino residente en Gran Bretaña le pusieron una bolsa en la cabeza y le dieron “patadas y culatazos”. En “Fuego en el Mármara” sale un palestino residente en Gran Bretaña en el minuto 53:43 contando que se puso muy violento y le pusieron entonces la bolsa en la cabeza. Pudo tratarse de otro palestino residente en Gran Bretaña el que recibiera los golpes. Pero cualquiera diría que es una de esa clase de anécdotas que crece y crece cuanto más lejano va quedando el momento en que ocurrió.

“Fuego sobre el Marmara” oculta y tergiversa lo sucedido para contarnos una historia de ficción. Es una pieza de propaganda torpe porque nos muestra la violencia de los pasajeros que desencadenó la reacción de los soldados israelís y nos permite tirar del hilo. Incapaz de demostrar su tesis principal, que las fuerzas israelíes asaltaron el barco matando pasajeros de forma indiscriminada, se entretiene en mil asuntos que Masha Gabriel desmenuza para Revista de Medio Oriente Medio. La situación es tan ridícula que todo el reportaje gira en torno a un asunto, la muerte de nueve personas, que no nos es contado.

En esto quizás esté la lección. Tras cuatro partes sobre la Flotilla, las intenciones de la primera y lo que pasó con la segunda, tengo la sensación de haber gastado mucho de mi tiempo y energías en dar la réplica a alguien para quien decir las cosas a medias o mentir le resulta una tarea sencilla y sin esfuerzo. Como en las teorías de la conspiración se pone la carga de la prueba no en quien lanza la acusación sino en el acusado. Creo que hay mucho que estudiar y reflexionar sobre la propaganda y el papel de los medios en las guerras posmodernas.

La Flotilla hace aguas (III)

En una era en la que es irrelevante lo que pasa frente a la construcción del relato mediático la propaganda es el arma de guerra definitiva.

Ayer vi “Fuego sobre el Mármara”, documental producido por la cadena TeleSur sobre el abordaje israelí al barco Mavi Marmara el 31 de mayo de 2010. El reportaje resulta una pieza de propaganda que irónicamente hurta al espectador la respuesta de lo que supuestamente lo motiva. ¿Qué pasó en el Mavi Mármara aquella madrugada cuando comandos israelíes del Shayetet 13 descendieron sobre el barco mediante “fast rope”?

El Mavi Marmara era el barco más grande de la Flotilla y transportaba unos 600 activistas y periodistas de diferentes credos y nacionalidades que convivieron de forma idílica, según el reportaje, durante la navegación. En palabras de la española Laura Arau, el barco era “como el Arca de Noé” (sic). Se ven imágenes de cómo los pasajeros cantan juntos sin que unos entienden el idioma de los otros (ver minuto 24:05). Se entiende entonces que muchos pasajeros occidentales del barco fueron incapaces de entender la ideas, consignas y proclamas de muchos de los islamistas radicales embarcados en el Mavi Marmara.

En el barco viajaban centenares de potenciales testigos del incidente pero la mayoría de las personas que muestra el documental sólo cuentan sus motivaciones para formar parte de la Flotilla, la convivencia a bordo y las sensaciones vividas tras el abordaje israelí. Falta un relato claro y preciso de diferentes testigos que reconstruya de primera mano qué sucedió en el momento en que los comandos israelíes descendieron sobre la cubierta superior del barco.

Podemos ver las imágenes grabadas por los pasajeros en la despedida y en la travesía. De la madrugada del abordaje sólo se nos ofrecen los momentos previos y posteriores al asalto israelí. ¿Qué pasó para que no haya imágenes de ese momento crucial que demostraría la violencia injustificada de las fuerzas israelíes que provocó nueve muertos? Misterio. No hay imágenes grabadas por los integrantes de la Flotilla. Sí las hay desde el punto de vista israelí, grabadas por un cámara infraroja israelí. En los minutos 00:47 y 00:55 del documental se ven a los comandos israelíes descendiendo por la cuerda y justo cuando están a punto de pisar el barco el “dinámico” montaje salta a otras imágenes. Qué casualidad. Lástima.

Pero antes de llegar a ese fatídico 31 de mayo de 2010 hablan varios miembros de la flotilla. Tenemos al músico Dror Feiler, nacido en Israel y residente en Suecia, miembro del consejo editorial de una web de noticias de las FARC y coautor de una instalación artística donde la foto de una terrorista suicida palestina flotaba en una barco de papel sobre una piscina color sangre.

Interviene hablando de forma afectada Kimberly Soto Aguayo, ciudadana sueca de origen chileno, que cuenta cómo un día escuchando música en su casa la emisión de radio fue interrumpida por una voz “diabólica”. El reportaje pasa a mostrar imágenes del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 en Chile. Un momento histórico que difícilmente vivió la activista considerando que el golpe sucedió antes de que naciera (la prensa chilena menciona 34 años como su edad en junio de 2010). No queda claro qué pinta Pinochet y el golpe de estado de Chile en todo esto porque ni siquiera el documental aprovecha para contar una historia de exilio y desarraigo.

Habla también la española Laura Arau que recientemente confesaba sin rubor a TVE que “yo era antes de esas personas que se creía todo lo que se dice en la tele” y que en el documental cuenta que hasta que las noticias de televisión mostraron la “Operación Plomo Fundido” no había tenido nunca referencias de la situación del pueblo palestino. En esa idea de que los medios esconden el conflicto de Oriente Medio inciden dos palestinos residentes en el Reino Unido. ¿Realmente a estas alturas del siglo XXI queda gente joven cuya única referencia informativa es la televisión?

El documental muestra imágenes de los check-points israelíes y las colas de palestinos en ellos. El asunto presenta un problema. Israel se retiró de Gaza en 2005. Laura Arau habla de un intento de entrar desde el lado egipcio que fue bloqueado por las autoridades egipcias. “No conseguimos entrar y fuimos muy mal tratados por las autoridades egipcias”, dice en el minuto 14:58. El bloqueo de las fronteras terrestres de la Franja de Gaza lo mantenían en mayo de 2010 los gobiernos de Egipto e Israel pero el “malo de la película” es siempre Israel. Cómo no.

A mitad de reportaje llegamos a la madrugada del lunes 31 de mayo de 2011. Sobrevuela el Mavi Marmara un UAV israelí, al que llaman “avión espía” porque esas cosas dan siempre mayor dramatismo, mientras tres buques israelíes se acercan a la flotilla. Uno de ellos se ve claramente que es una corbeta clase Sa’ar 5. Se trata del tipo de buque más grande de armada israelí, con 1.227 toneladas de desplazamiento a plena carga. Insuficiente para cortarle el paso al Mavi Marmara.

Hay llamadas a la oración y rezos. ¿Preparando la batalla? ¿Una rogatoria? No sabemos. El autor del reportaje no sabe árabe así que no tiene el contexto. La viuda de una de las víctimas cuenta la última conversación con su marido. Es una despedida, como si supiera que va a pasar algo grave.

Aparecen los primeros comandos navales israelíes tratando de acercarse al Mavi Marmara con sus embarcaciones RHIB. El reportaje nos muestra como siempre movimientos rápidos de cámara e imágenes entrecortadas que nunca nos permiten saber qué está pasando. Es de noche y apenas podemos ver qué pasa en el mar con las lanchas israelíes mientras algunos pasajeros se asoman por la borda. La calidad del vídeo en formato .flv que permite descargar TeleSur tampoco es muy buena. Las lanchas parecen alejarse.

El siguiente intento es mediante helicóptero. Un UH-60 Blackhawk israelí se coloca sobre el Mavi Marmara y deja caer una maroma para que los comandos del Shayetet 13 hagan “fast rope” sobre la cubierta superior. Alguien dice que los soldados están disparando. Se oyen disparos pero no suena a munición real de combate. Tampoco sabemo a qué momento correspondene esas imágenes de pasajeros en una de las cubiertas superiores mirando al helicóptero.

Pasamos a las imágenes infrarrojas captadas por las fuerzas israelíes. Pero justo tan pronto cada uno de los soldados que descienden por la maroma toca el barco la imagen se corta y pasa al descenso del siguiente soldado. Lo vemos en el minuto 36:00 e incluso en un segundo segmento en el minuto 36:30 ¿Qué pasó cuando los soldados israelíes tocaron la cubierta? No lo sabemos. Tampoco lo saben los pasajeros. “Lo que debe estar pasando arriba es horrible” dice Fátima Al Mourabiti, una de las pasajeras, en el minuto 37:20.

Aparece entonces en las cubiertas inferiores el flujo de muertos y heridos. Tres soldados israelíes quedan en poder de los pasajeros. Al menos dos están heridos. Uno de los pasajeros turcos cuenta que los llevaron allí “por su propia seguridad” ya que los israelíes habían estado disparando. Uno de los palestinos residentes en el Reino Unido añade que de lo contrario “algunos podrían haber tratado de atacar al soldado”. Quién hirió a los soldados no se explica. Pero que los pasajeros después de desarmarlos no los mataran allí mismo con sus propias armas es una prueba de que aquel era un “barco humanitario” según Laura Arau. Queda sin explicar cómo fue que los pasajeros de un barco humanitario desarmaran a tres soldados de una fuerza de élite israelí y estos terminaron heridos.

Vemos imágenes del periodistas turco Cevdet Kılıçlar, una de las víctimas. Habla su viuda, su hija y otros pasajeros del barco. Habla el médico que le practicó la autopsia. No parece hablar con mucha soltura. Como si no se sintiera cómodo hablando en inglés o sintiera que no tiene mucho que contar. Menciona dos calibres diferentes. Uno de los tipos de munición fue disparado entre 35 y 45 centímetros. El otro en torno a un metro (minuto 45:48) . Los disparos fueron hechos a muy corta distancia. El periodista turco es el único de los nueve muertos del que nos hablan. ¿Quiénes eran los otros ocho? ¿En qué circunstancias murieron? ¿No tendría mucho más fuerza el reportaje si pusiera cara a cada una de los nueve muertos?

El documental termina en Gaza, una vez la frontera con Egipto fue abierta. Se ve la instalación de un parque infantil. Se ve a niños plantar árboles. Uno de los palestinos de la Flotilla concluye que la muerte, las pistolas y los barcos de guerra no son el idioma que hablamos en 2010″. ¿Se habrá enterado Hamás y la docena de grupos islamistas de la Franja de Gaza? Uno de ellos secuestró y mató al activista italiano Vittorio Arrigoni, primera persona a la que se dedica el documental.

Llegado al final del reportaje podemos atribuirle el gran mérito de haber dedicado 69 minutos a la Flotilla a Gaza sin que aparezca un solo palestino habitante de la Franja de Gaza hablando. ¿Tienen opinión? ¿Tienen algo que contar? ¿Tienen voz? Ni siquiera se le da voz a una sola persona para que denuncie la situación humanitaria en la Franja, los ocasionales ataques aéreos israelíes y el bloqueo naval. Laura Arau cuenta en el minuto 1:05:14 que hasta implicarse en la causa palestina “estaba buscando qué hacer con mi vida, cuál era mi lugar”. Pobres palestinos. Son una mera excusa, el decorado de fondo sobre el que occidentales vuelcan sus fantasías aventureras y frustaciones personales.

Pero al final. ¿Qué pasó en el Mavi Marmara? Lo veremos en la última parte de esta improvisada serie sobre la Flotilla.

La Flotilla hace aguas (II)

Resulta obvio a estas alturas que el propósito de la Flotilla a Gaza es desafiar el bloqueo naval de Israel para provocar un incidente con alto impacto mediático. La Flotilla tiene nulas posibilidades de burlar la vigilancia de la armada israelí por lo que todo lo que tiene que ver con la entrega de ayuda humanitaria es pura escenficación de cara a la opinión pública. Si las razones humanitarias fueran la verdadera motivación los organizadores de la Flotilla podrían asegurar la entrega de la ayuda desembarcándola en el puerto egipcio de Al Arish y coordinándose con el Creciente Rojo de ese país para hacerla llegar por tierra, ahora que está abierta la frontera entre Egipto y Gaza. Algo que por ejemplo hizo el pasado mes de junio la tercera caravana “Miles for Smiles”. Pero para enterarse de una noticia así, una caravana humanitaria entra en Gaza, hay que leer el Teheran Times. porque parece que a nadie le interesa contar esa clase de historia en la prensa.

Las intenciones de los integrantes de la primera Flotilla resultan obvias viendo las fotos de los pasajeros del Mavi Mármara, donde los activistas y periodistas aparecen siempren en las fotos con portátiles y cámaras.

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¿Cómo resuelve un Estado desafiado de esta manera una acción así? Desescalando el conflicto. Resolviéndolo de la forma más sosegada posible de tal forma que no genere un titular llamativo. Hoy todo el mundo ha oído hablar de los muertos a bordo del Mavi Marmara pero una iniciativa discreta y eficaz como “Miles for Smiles” es perfectamente desconocida porque es la antinoticia: La ayuda humanitaria ahora entra en Gaza con toda normalidad.

Es interesante que descubramos a estas alturas uno de los aspectos que resultaban novedosos de la lectura de “Las guerras del futuro” de Alvin y Heidi Toffler allá por 1995: La relevancia creciente para las fuerzas armadas del armamento no letal para resolver incidentes de forma no violenta en una era en que todo es susceptible de ser filmado con móvil o cámara digital y ser publicado en Internet.

La democratización de la comunicación y el imperio de lo medático nos lleva a otro punto relevante: La construcción del relato por encima de la propia realidad. En mi primer libro ponía a la “Ofensiva del Tet” de 1968 durante la guerra de Vietnam como ejemplo de que las victorias militares resultan irrelevantes si el relato que construyen los medios de comunicación establece una narrativa opuesta.

En el caso que nos ocupa podríamos decir ¿qué importa lo que realmente pasó en el Mavi Marmara el 31 de mayo de 2010 durante el abordaje israelí? ¿A quién le interesa los detalles de lo que sucedió? Lo que importa es el relato elaborado.

La Flotilla hace aguas (I)

Estos días la II Flotilla a Gaza espera en puertos griegos la autorización del gobierno de ese país para partir. El objetivo de la Flotilla es entregar ayuda humanitaria a la población civil rompiendo el bloqueo a Gaza. Curiosamente nadie en la organización de la Flotilla parece haberse enterado que el bloqueo israelí a la Franja de Gaza ya no es efectivo desde que el gobierno egipcio abrió la frontera. Algo que tampoco parece ser de conocimiento general. El bloqueo a Gaza lo impusieron los gobiernos de Israel y Egipto conjuntamente pero las quejas y proclamas han ido siempre dirigidas hacia el lado que todos conocemos.

Así que en las actuales circunstancias si el verdadero objetivo de la Flotilla fuera asegurar la entrega de ayuda humanitaria habrían elegido como destino Egipto para desde allí llevarla por tierra a Gaza. La “opción terrestre” fue ofrecida por el anterior gobierno de Israel a la anterior Flotilla. En tal caso la ayuda hubiera sido descargada en un puerto israelí y desde allí transportada por carretera a Gaza como toda la ayuda humanitaria que Israel permite que entre en la Franja. Teniendo en cuenta que aquella primera flotilla transportaba material de construcción, mercancía que el gobierno de Israel impedía introducir e Gaza, hubiera supuesto una buena oportunidad de tener un show mediático con los activistas internacionales denunciando las restricciones impuestas. Pero sospecho que a pesar de todo se habría ofrecido una imagen demasiado colaborativa de las autoridades israelíes, que al fin y al cabo hasta permiten que los suministros y relevos de personal militar que Jordania envía por carretera al hospital de campaña desplegado en Gaza atraviesen regularmente su territorio.

La “opción terrestre” vía Egipto hubiera supuesto además un enorme ahorro porque nada impide contratar a cualquier naviera que viaje a Egipto el transporte de los container de 20 pies precisos para llevar la ayuda. Pero ante la negativa de ninguna naviera de alquilar sus barcos para viajar a Gaza se optó por comprarlos. Ese es un aspecto que desde el punto de vista de la ayuda humanitaria en la era de las flotillas y caravanas solidarias se pasa por alto. Si el puerto de Nuackhot en está conectado con Algeciras gracias a la naviera Maersk y con el puerto de Las Palmas gracias a la Naviera Armas, ¿qué sentido tenía montar en 2009 una caravana de camiones desde Barcelona para llegar hasta Mauritania atravesando la Penísula Ibérica, Marruecos y el Sáhara Occidental? No tiene sentido llamar “cooperantes” a los tres españoles que fueron secuestrados por Al Qaeda en el Magreb Islámico en 2009. Eran turistas con su chaleco de Coronel Tapiocca y cámara de fotos al cuello, dispuesto a vivir un safari aventura donde los pobres cumplen el papel de los animales de Masai Mara.

Los desproporcionados gastos en logística revelan siempre la verdadera naturaleza e intención de los organizadores. El presidente de la organización turca IHH declaró en mayo de 2010 que habían gastado 800.000 dólares en la compra del Mavi Marmara, un barco de pasajeros cuyo principal misión era transportar activistas y periodistas. ¿Cuánta ayuda humanitaria se podría haber comprado con lo que costó el barco? Me gustaría saber el valor de la ayuda transportada por el resto de barcos y hacer la comparación.

Tan escasa preocupación por reducir los gastos logísticos y maximizar la ayuda entregada junto con el completo desprecio a la realidad del bloqueo antes y después sólo puede significar que el verdadero objetivo de la Flotilla es político. No es una flotilla a favor de Gaza. Es una Flotilla contra Israel.

Swarming naval

Ayer me llegó la confirmación que la Revista General de Marina, la veterana revista académica de la Armada Española, publicará en su número de julio mi artículo “Irán y la guerra naval asimétrica”. En él relato las experiencias iraníes durante los 80 que han llevado al desarrollo de una doctrina militar propia que establece la descentralización de las fuerzas en tierra y el empleo del swarming como táctica fundamental en el mar.

La Revista General de Marina publica en Internet con cierto retraso sus contenidos de forma gratuita, así que en el futuro será posible que todos puedan leer el artículo.

Tras la publicación de “La muerte de Bin Laden y el declive de la yihad global” el artículo sobre “Irán y la guerra naval asimétrica” es el segundo aporte a lo que será mi segundo libro. Mis próximos artículos versarán sobre la ciberguerra distribuida y la guerra en el desierto.

“Hizbullah. El brazo armado de Dios” de Javier Martín

Suelo esperar a finalizar los libros para hacer una reseña en el blog. Aunque a veces haya excepciones. Y hoy tendremos una de ellas.

Estoy leyendo estos días, entre otras cosas, la edición de 2005 de “Hizbullah. El brazo armado de Dios” de Javier Martín. Los autores españoles no aportan casi nunca nada nuevo porque se limitan a hacer refritos que sirven de ligeras introducciones al tema en cuestión, pero puestos a profundizar en un tema hay que leerlo todo aunque sea para estar al tanto del estado de la cuestión en España y así, al menos, poder criticar. Así que empecé con el libro de Javier Martín antes de pasar a otros en inglés.

Al poco de empezar a leer me encontré el término “ejército judío” para hablar del ejécito de Israel. Gobierno galo, ministro teutón, economía helena, artista nipón… Es un recurso para no reiterar en un texto un gentilicio. Pero el término se repetía siempre en cada referencia al ejército israelí. ¿Alguna vez leí “armada sintoísta” para referirse a la de Japón o “fuerza aérea shií” para hablar de la de Irán?

Resulta además que el “ejército judío” entró en el Líbano “hollando” su suelo. “Hollar” según el diccionario de la Real Academia Española es “pisar, dejando señal de la pisada” pero también “abatir, humillar, despreciar”. Se menciona en el libro también la presencia del ejército sirio en el Líbano, pero no se trata de un “ejército musulmán” ni sus soldados “hollan” el suelo libanés. Los sirios, cualquiera diría, pasaban por allí.

La cosa se pone interesante cuando llegamos a la descripción de los atentados contras las fuerzas israelíes en el Líbano.

“El 4 de noviembre de 1983, un joven partisano de 20 años arrancó un automóvil rojo que un vecino había aparcado delante de su puerta y repartió besos y bendiciones a los cuatro hombres que le miraban de frente, con las pupilas cuajadas de orgullo” (pág. 58)

¿Era un coche rojo y no azul o verde? ¿Cuatro hombres y no cinco o seis, que además miraban de frente? ¿Cómo puede saberlo Javier Martín? No lo sabemos porque no cita las fuentes (Ay, las fuentes. Qué diferencias con el mundo anglosajón). Pero que dé datos tan precisos es el resultado de asumir el papel de narrador omnisciente capaz de penetrar en la mente de aquellos cuatro testigos de la partida del pronto mártir de la causa y así poder saber que en su mirada había orgullo.

Tenemos aquí un recurso literario y un relato novelado de algo que no podemos saber más que por fuentes del grupo que ayudó a perpetrar un atentado terrorista suicida. Y que por tanto, no es más que una pieza de propaganda islamista presentada como relato periodístico. Pasemos a otro atentado.

“Aquel día, se subió a un Mercedes blanco, se abrochó el cinturón de seguridad y recitó la fatiha (primera oración del Corán). Con la mano firme, la mente en Alá y una letanía permanente entre sus labios, recorrió los intrincados caminos del sur libanés hasta llegar a la puerta principal del cuartel, que las tropas israelíes ocupaban en la ciudad meridional libanesa de Tiro” (pp. 74)

Si en el caso anterior cabía un margen de duda sobre que la fuente directa sobre la despedida del terrorista suicida pudo ser uno de los testigos de la despedida que elaboraró un relato idealizado en este caso tenemos nuevamente al narrador omnisciente contándonos ¡qué hizo y pensaba un terrorista suicida poco antes de morir! “Mano firme” y “mente en Alá” suena a expresiones sacadas directamente de un martirologio. Aquí entramos en el terreno donde se confunde relato periodístico con la recreación novelada que nuevamente se hace al servicio de una causa.

¿Mantuvieron la “mano firme” y la “mente en Yahvé” los soldados judíos en sus acciones? En la página 76 nos cuentan la muerte de Raghab Harb a manos de “un grupo de pistoleros de élite israelíes” que le “esperaban emboscados”. “Pistolero”, según el diccionario de la RAE, es “hombre que utiliza de ordinario la pistola para atracar, asaltar, o, como mercenario, realizar atentados personales”.

El término mercenario, por cierto, aparece para señalar a un personaje que Javier Martín encuentra “inquietante”: Imad Mughniyeh. El libro que tengo en mis manos es de 2005 y dudo mucho que en aquel entonces, tres años antes de su muerte, se tuviera dudas sobre la afiliación de Mugniyeh. Sin embargo Javier Martín lo presenta como un personaje ávido de sangre sin excesiva formación ni ambición política cuya vinculación con Hizbullah era “difícil de demostrar” (pág. 82).

Estamos ante un recurso típico de los relatos épicos y heroicos de las organizaciones armadas. Cuando una acción o un personaje resulta especialmente reprobable se le pone bajo la sombra de la duda. (Esa es la fuente de todas las teorías conspiranoicas sobre el 11-S lanzadas por simpatizantes de la yihad islasmista). La cuestión es que Mughniyeh no se trataba de un oscuro personaje cuyas vinculaciones fueran difíciles de trazar. Hasta la Wikipedia en inglés lo identifica como “a senior member of Lebanon’s Hezbollah organisation”. Si antes sabíamos por mano de Javier Martín hasta los últimos pensamientos de un terrorista suicida ahora resulta que las vinculaciones con Hizbullah de uno de sus miembros más destacados es un dato discutible e indemostrable.

A Mughniyeh se le responsabiliza del atentado contra las fuerzas internacionales (estadounidenses y franceses) en Beirut el 23 de octubre de 1983. Javier Martín nos proporciona qué pasaba por la cabeza de uno de los conductores de los atentados suicidas camino de su muerte.

“[V]olvió a pensar en Hur al-Ayan, la ninfa de insuperable belleza que le aguardaría a la entrada del paraíso de Alá con los brazos abiertos, dispuesta a lamer sus heridas de mártir” (pág 83).

También nos proporciona los pensamientos de otro terrorista suicida que murió al año siguiente.

“[T]odos su recuerdos pasaron deprisa y la imagen de Alá y del paraíso prometido atoró sus sentidos” (pág. 77).

No digan que no parece sacado de “Más allá de la vida”, ese programa de la televisión donde una mujer habla con los muertos. Y todo esto en las primeras 89 páginas de un libro de unas 250 páginas. Lo que me queda…