¿Fue el terrorismo yihadista sólo un momento?

En el artículo que acabo de terminar cuento muy someramente cómo el entusiasmo por los avances tecnológicos en el campo militar estrenados en la Operación “Tormenta del Desierto”, la primera guerra de la era de la información, llevó a pasar por alto la verdadera naturaleza de la transformación de la guerra tras el fin de la Guerra Fría. Y entonces, claro, llegó el 11-S. Es una historia que expliqué en mi charla grabada para la Jornada sobre la Sociedad Red en Montenvideo el 16 de agosto pasado. Y que compondrá el primer capítulo de mi segundo libro.

Me he quedado con la sensación de que en mi artículo falta algo. Que hay un salto entre esa historia sobre el fallo colectivo en Estados Unidos en entender la transformación de la guerra durante la primera década de la Posguerra Fría y mi explicación de las guerras posmodernas. Y es lo sucedido en la segunda década de Posguerra Fría. Entre el 11-S y el debate actual sobre la retirada estadounidense de Iraq y Afganistán. La idea me vino de una forma curiosa. Estaba ordenando mis estanterías de libros por enésima vez, teniendo que tomar la dolorsa decisión de condenar libros a una caja al trastero para dejar espacio a libros más útiles y relevantes. Y entonces tuve un mi mano “Osama de cerca” de Peter Bergen, un libro gordo y pesado. Y miré el espacio que ocupan los libros sobre la guerra de Iraq: Los dos tochos de Tom Ricks, la versión de bolsillo de Cobra II o el libro de Scott Ritter sobre la inexistencia de las armas de destrucción masiva en Iraq publicado en 2002. Sí, puedo restregarle a cualquier neocón que yo sabía cosas que Aznar y el CNI no. ¿Pero eso importa ahora?

Bin Laden está en el fondo del mar. Y la retirada definitiva de Iraq está prevista. ¿Importa ahora todos aquellos debates sobre el éxito del “Surge”, el Despertar de al-Anbar y las verdaderas razones de la pacificación del país? Un día miraremos la guerra de Afganistán con lejanía y extrañeza. Con la misma indiferencia con la que los medios de comunicación ignoran actualmente todo lo que está pasando en Iraq.

He añadido a mi biblioteca dos libros escritos recientemente por militares españoles sobre la transformación de los conflictos armados y me ha sorprendido la gran importancia dada al islamismo. Para ellos el orden internacional del siglo XXI se reduce a una pugna global contra el salafismo yihadista. ¿Dónde están los hackers rusos y chinos, los diamantes de la guerra de África Occidental, las maras centroamericanas, los estados fallidos o las empresas militares privadas? En la revista académica del CESEDEN no aparecen. Están atrapados en la narrativa de la “Global World On Terror” porque necesitan dotarle de épica a la profesión militar que ya no gira en torno a la defensa de la Patria y la lucha contra el Comunismo, sino a las nada glamourosas misiones de paz en países perdidos.

Una vez hice el experimento de mirar en la base de datos del ISBN que mantiene el Ministerio de Cultura con datos de los libros publicados en España desde 1972. Y lo voy a repetir. Estos son los datos:

-Libros con la palabra “islamismo” en su título.

Antes del 11-S: 11. Después del 11-S: 29

-Libros con la palabra “yihad” en su título.

Antes del 11-S: 2. Después del 11-S: 25

Evidentemente hay más libros sobre ambos temas con otros títulos. “Qaeda” genera 26 resultados y “Laden” genera 32, todos posteriores al 11-S.

El mundo se llenó de expertos en terrorismo, yihad y Bin Laden. Las masas musulmanes, oprimidas por dictadores apoyadas por Occidente, eran una olla a presión por el profundo sentimiento de humillación por el postergamiento de sus sociedades y las frustaciones económicas y sexuales de los varones jóvenes. ¿Se acuerdan? El mundo musulmán iba a estallar. Islam significa “sumisión a Alá”. Y la voluntad de Alá expresada en el Corán, que no admite interpretación, es que todo musulmán debe participar en la yihad para que el Islam se expanda. Se reinstauraría el Califato desde Marruecos al Sur de Filipinas y entonces vendrían a por nosotros. La Revolución Verde. La Primavera Árabe. ¿Quién lo podría haber anticipado? ¡Nadie!

No sé qué va a pasar con la Primavera Árabe. Pero una cosa es segura, el futuro no va a ser lo que nos contaron.

La infantería de marina y las guerras posmodernas

El 4 de junio de 2010 elementos de la I Marine Expeditionary Force llevaron a cabo en la costa de California el ejercicio “Dawn Blitz”, las mayores maniobras anfibias del U.S. Marine Corps desde el 11-S. El objetivo era retomar las capacidades anfibias perdidas tras casi una década de combates en Afganistán e Iraq. Para muchos marines que participaron en aquellas maniobras, bastantes de ellos veteranos de ambas guerras, era la primera vez que pisaban un barco. Ese mismo mes de junio, el U.S. Marine Corps publicó la tercera versión del documento “Marine Corps Operating Concepts”, donde se hacía hincapié en la flexibilidad y adaptabilidad de la Infantería de Marina como fuerza expedicionaria anfibia preparada para luchar en guerras irregulares. El documento, de índole institucional, lleva un prólogo del teniente general George J. Flynn como segundo comandante de la oficina Combat Development and Integration que recientemente había declarado “Tras ocho años de guerra terrestre, donde el Cuerpo ha estado actuando como si fuera un segundo ejército de tierra, necesitamos volver a nuestras raíces expedicionarias anfibias”.

Ambos hechos no fueron casuales. Los gobiernos de los países occidentales viven tiempos de recortes presupuestarios y cada rama de las fuerzas armadas se ve obligada a justificar la existencia de unidades, la continuidad de programas y la necesidad de proyectos. Para el U.S. Marine Corps las alarmas habían saltado en el mes de mayo de 2010. El día 3 de ese mes, el Secretario de Defensa Robert M. Gates dio una conferencia durante unas jornadas de la Navy League. Refiriéndose al recurrente debate sobre la “brecha” entre las capacidades deseadas y las existentes, apuntó que la más importante que se corría el riesgo de crear era entre las capacidades que se aspiran a obtener y las que realmente serán necesarias en el futuro. Puso como ejemplo al Expeditionary Fighting Vehicle, uno de tantos casos de proyectos cuyo desarrollo se había retrasado notablemente y cuyo coste se había disparado. Mostró su duda sobre si sería “necesario o sensato lanzar otro gran desembarco anfibio de nuevo, especialmente según los avances en sistemas anti-buque van llevando el punto de lanzamiento potencial cada vez más lejos de la orilla”. Cuatro días más tarde, el secretario Gates dio una nueva conferencia, esta vez ante los alumnos del Command and General Staff College del U.S. Army. Algunos de ellos pudieron hacer preguntas a su término. Una de ellas fue sobre el futuro del U.S. Marine Corps y el secretario Gates contestó, reconociendo que no tenía las respuestas, que el papel de “segundo ejército de tierra” ejercido en Afganistán e Iraq llevaba a cuestionarse qué le diferencia entonces del U.S. Army y hacia dónde evolucionarían las misiones tras la experiencia de esas dos guerras.

El debate al otro lado del Atlántico fue recogido en España por la prensa. El 14 de agosto de 2010 el diario madrileño ABC titulaba “El mítico Cuerpo de Marines puede tener los días contados”. Más de un año después tan funesto augurio no se ha cumplido pero sí es cierto que la Infantería de Marina estadounidense ha entrado en una era de debate interno, recortes y reformas. El debate allí es transladable, con sus matices, a España. La Infantería de Marina española ha participado en misiones internacionales que sin duda escapan al perfil de misiones características de una unidad expedicionaria anfibia, lejos del mar como en Bosnia Herzegovina, Chad, Líbano y Afganistán. También aquí, como toda rama de la Administración del Estado se enfrenta a presupuestarios menguantes en el actual contexto de crisis económica mientras han de tomarse decisiones sobre los medios realmente necesarios para las misiones a cumplir. Merece entonces recoger la pregunta que el secretario Gates se hacía el 3 de mayo de 2010 ante la Navy League: “En el siglo XXI, ¿qué clase de capacidades anfibias realmente necesitamos para encarar los escenarios más probables y en qué cantidad?”. Para ello hace falta primero entender cuál es la naturaleza de los conflictos armados de la Postguerra Fría.

[Así comienza mi último artículo que a la espera de respuesta de los beta-testers irá destinado al Boletín de Infantería de Marina]

Mi mapa del mundo para el siglo XXI

He dedicado varias entradas a contar cómo echo en falta especialistas de área y blogs temáticos en español. He encontrado algunos blogs interesantes en español, de los que ya hablaré, pero sigo echando en falta muchos más blogs como FlancoSur.com y Latoc.info dedicados a otras regiones del planeta.

Como dije, la ausencia de blogs en español especializados en áreas regionales no es el resultado del desinterés por la blogsfera de los especialistas sino simplemente una preocupante carencia de especialistas producto del ensimismamiento español. Sobran aspirantes a burócrata que escriben sobre el “Eje Euroatlántico” y la “Política Europea de Seguridad y Defensa” mientras faltan análisis sobre actores no estatales, nuevas amenazas y nuevas realidades.

Creo que al igual que FlancoSur.com trata los asuntos de seguridad y defensa en el Magreb y África Occidental hay espacio para soñar otros blogs que traten otras áreas.

Mapa

El espacio ex-soviético.

Rusia, las repúblicas caucásicas (Georgia, Armenia, Azerbaiyán) y las repúblicas de Asia Central (Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán).

Un blog así debería prestar atención a:

-La crisis demográfica, económica y tecnológica de las fuerzas armadas rusas y su complejo militar industrial.

-La geopolítica de los hidrocarburos en torno al Mar Caspio y los ductos de suministro a Europa.

-La política rusa hacia Asia Central y la Organización de Cooperación de ShangHái.

-La competencia entre EE.UU., China e India por establecer alianzas y áreas de influencia en Asia Central.

China y la región Asia-Pacífico.

China, Japón, Corea del Sur y Taiwán

Filipinas, Vietnam, Indonesia, Malasia, Tailandia, Brunei y Singapur.

Un blog así debería prestar atención:

-La modernización de las fuerzas armadas y el “Ascenso Pacífico” de China.

-Los planes de modernización naval de China, Japón y Corea del Sur.

-ASEAN y los procesos de integración regional.

-La lucha conjunta contra la piratería de Indonesia, Malasia y Singapur para mantener la libre navegación en el Estrecho de Malaca, uno de los “puntos de estrangulamiento” marítimos fundamentales del mundo.

-Las disputas de los países en torno al Mar de la China Meridional por las Islas Spratly.

-La modernización de las fuerzas armadas de Indonesia, Malasia, Tailandia y Singapur.

Oriente Medio y su periferia.

Los países del Golfo Pérsico y la Península Arábiga (Irán, Iraq, Kuwait, Arabia Saudita, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Yemen). Los países y territorios limítrofes con Israel (Líbano, Siria, Jordania, Cisjordania, Gaza y Egipto). Turquía y Somalia y Afganistán.

Esa zona corresponde con lo que Zbigniew Brzezinski llamaba “zona global de infiltración de la violencia” (The Global Zone of Percolating Violence) y que coincide más o menos con la antigua área de responsabilidad del mando regional estadounidense CENTCOM. Tratar los acontecimientos de este área es una tarea descomunal pero habría que saber prestar atención a dinámicas fundamentales:

-La competencia entre Turquía, Irán y Arabia Saudita por la primacía en la zona.

-La modernización de las fuerzas armadas de los países del Consejo de Cooperación del Golfo.

-La evolución de Al Qaeda en la Península Arábiga y de Al Shabab en Somalia.

-El desarrollo nuclear iraní.

-La evolución de Hamás y Hezbolá.

-La evolución de la guerra de Afganistán.

Magreb y África Occidental.

Los países del Magreb en su sentido más amplio (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Sáhara Occidental y Mauritania) y los países de África Occidental (Níger, Malí, Senegal, Gambia, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Costa Verde, Benin, Burkina Faso, Ghana, Togo y Nigeria).

Los temas fundamentales del Flanco Sur y su vertiente extendida (Flanco Sur Profundo) son:

-La modernización de las fuerzas armadas del Magreb.

-La evolución de Al Qaeda en el Magreb Islámico.

-La evolución de la piratería en el Golfo de Guinea.

-El narcotráfico hacia Europa desde América.

Iberoamérica.

Tras los procesos de paz después del fin de la Guerra Fría y la “ola democratizadora” se ha convertido en una zona libre de conflictos armados y guerras civiles. Sin embargo hay una violencia social elevada que forma parte de un nuevo tipo de conflicto que no podemos dejar de identificar como guerras posmodernas.

Un blog que tratara los aspectos de seguridad y defensa en Iberoamérica debería dedicar atención a:

-Las iniciativas de integración regional y la aparición de una agenda exterior, de seguridad y defensa común frente a la fragmentación en bloques.

-La convergencia de guerrillas y narcotráfico en Colombia y Perú.

-La desestabilización provocada en México y Centroamérica por el narcotráfico y la “guerra contra las drogas”

-La violencia urbana.

Evidentemente en esta visión regionalizada del mundo hay asuntos que saltan regiones, como la rivalidad naval entre India y China en el Océano Índico, la naturaleza unitaria de Afganistán y Pakistán (AfPak) junto con los vínculos con Asia Central para entender la guerra de Afganistán, la relación Rusia y China mencionada en el contexto de la Organización de Cooperación de ShangHái.

Lo interesante es que si uno se fija en los asuntos relevantes en el espacio ex-soviético y el área Asia-Pacífico encuentra que los actores fundamentales siguen siendo los estados-nación. Las armadas están modernizándose y expandiéndose en el Asia Pacífico con islotes insignificantes convertidos en campo de disputas. Mientras que en torno al Mar Caspio existe la pugna por las rutas de los ductos que favorecen a unos países u otros. Asia Central y Asia-Pacífico son las regiones donde la geopolítica clásica sigue vigente, la del Gran Juego de Asia.

En Oriente Medio y su periferia encontramos un área intermedia donde los estados-nación y los actores no estatales (Hamás, Hezbolá, Al Qaeda, piratas) tienen un elevado protagonismo por igual.

Sin embargo en América y África Occidental la rivalidad entre países hace a día de hoy difícil imaginar un conflicto armado convencional y la agenda de seguridad y defensa la protagonizan actores no estatales: Terroristas, guerrillas, narcotraficantes, grupos de crimen organizado.. Además los procesos más interesantes son la convergencia entre todos esos fenómenos. Lo interesante es que Iberoamérica y África Occidental están conectados por el desvío de la ruta de la cocaína colombiana hacia Europa por África Occidental creando un Gran Espacio Atlántico como región geopolítica. Pero la geopolítica en América y África no es la de los oleoductos, los estrechos y las “naciones pivotes”. Es la geopolítica de los tráficos ilícitos y los espacios ingobernados. Es otra geopolítica, la de las guerras posmodernas, que merece la pena reflexionar.

El otoño de la Primavera Árabe

Imitando a Baudrillard y su “La Guerra del Golfo no ha tenido lugar” lancé el otro día la provocación de “La primavea árabe no ha tenido lugar”.

Tras la caída de los líderes de Túnez y Egipto la atención mundial pareció olvidarse del Norte de África. La caída de Trípoli a finales de agosto pilló por sorpresa a algunos, que ya se habían olvidado de Libia. Pero el reloj no se paró en la zona. Este fin de semana hubo elecciones en Túnez. Ganaron los “islamistas moderados”. Por qué, qué está pasando y qué podemos esperar son los temas de los que ayer hablé en una entrevista en RadioSefarad.com.

El último que apague la luz (y II)

Ver 1ª parte: El último que apague la luz (I).

La necesidad de compensar a Estados Unidos por la retirada precipitada de Iraq asumiendo un mayor papel en Afganistán y de contentar a la masa social que en 2003 había salido a la calle bajo el lema de “No a la guerra” obligó al gobierno español a un extraño equilibrio. Se mandaron más tropas a Afganistán pero se asumió un perfil lo más bajo posible. En España y en Afganistán.

De cara a la opinión pública se vendió que en Afganistán no había guerra, los talibán no eran el enemigo y las tropas españolas estaban allí en misión humanitaria. Al embrollo contribuyó el ministro Moratinos con sus brillantes declaraciones de que la solución de Afganistán pasaba por más cooperantes internacionales y menos soldados, cuando los que había eran insuficientes para dar seguridad en el área de responsabilidad española.

Al negar la verdadera naturaleza de la guerra de Afganistán, para no provocar el rechazo del electorado y dar munición política a la oposición, ni la estrategia ni los recursos puestos a disposición de los soldados españoles fueron los idóneos. Muchas vidas fueron puestas en peligro y hubo muertos. Sólo la presión de un puñado de frikis en Internet, cuya campaña a favor de la compra de vehículos a pruebas de minas fue recogida por medios digitales, provocó la reacción de un gobierno que tiempo atrás decía por boca del ministro Alonso que los vehículos blindados BMR desplegados en Afganistán estaban “entre los mejores para este tipo de tareas”. La situación de la región de Afganistán bajo responsabilidad española empeoró y el mando militar estadounidense le quitó responsabilidades a las tropas españolas sobre un distrito para dárselas al contigente noruego, mucho más pequeño pero mucho más efectivo.

El delirante discurso de Afganistán y la “ayuda humanitaria” fue recogido por la ministra Chacón que lo llevó a un nivel superior. Cuando se presentaron en público los vehículos Iveco LMV “Lince”, la ministra apuntó que el compartimento de carga trasero serviría para “transportar ayuda humanitaria”.

Les queda poco y dejan tierra quemada con un ministerio que pide a gratis un sistema racional y transparente de compras. ¿Se atreverá el próximo gobierno a abrir la caja de los truenos?

Su peor pesadilla

Aquí estamos. El fin de ETA. Un anticlímax total. ¿No era este el momento más ansiado de la democracia española? ¿El día en que ETA anunciara el fin del terrorismo? Pero estamos en precampaña electoral y el asunto no es más que otro proyectil de mierda.

El candidato del Partido Popular a la presidencia del gobierno en un mundo paralelo dijo allá por abril:

“Quiero decirlo bien claro: el PP nunca ha negociado con los terroristas”

Basura para desmemoriados. Será divertido el cambio de discurso tras el 20-N. Entonces el Partido Popular hablará de generosidad, perdón y estar a la altura de las circunstancias históricas. Mientras tanto habrá que soportar a gente que sólo se informa por la radio y televisión repitiendo que “ETA no mata porque está más fuerte que nunca”.

Vendrán tiempos en el que se hará evidente lo que era una mera intuición hace tiempo y ahora es evidente. La derecha nacionalista española no aspiraba a la desaparición del terrorismo de ETA en nombre de la democracia. Lo hacían en nombre del nacionalismo español. Su peor pesadilla es un país en el que el terrorismo haya desaparecido de la ecuación y un buen número de vascos se atrevan a pedir más autogobierno o la Luna sin que nadie les pueda acusar de compañeros de viaje del terrorismo. Descubrirán entonces que contra ETA vivían mejor.

Publicado en ETA

Manual del perfecto analista internacional

La explosión de canales de televisión gracias a la Televisión Digital Terrestre y la proliferación de medios digitales gracias a Internet ha generado en España una gran demanda de tertulianos, comentaristas y expertos con los que rellenar programas de debate y columnas de opinión.

Tras ser entrevistado en RNE1, citado en El Mundo y mencionado en El País y ABC, GuerrasPosmodernas.com te ofrece su experiencia para ayudarte a convertirte en un fino analista internacional en tres cómodas lecciones.

1. Usa cualquier cosa como credencial.

¿Experto en cerámica aqueménida? ¿Profesor de latín y griego clásico en un centro de enseñanza secundaria? ¿Periodista del corazón que vio mejores horas? ¡Ya eres un experto en el mundo árabe y Oriente Medio! Tan fácil cómo decir:

-“El actual conflicto de Oriente Medio no es más que la repetición del milenario conflicto Occidente-Oriente. Ya los griegos decían…”

-“Yo que entrevisté a Farah Diba en su palacio de Teherán puedo decir que la clave profunda de la Revolución verde es…”

-“Para entender la guerra civil libia tenemos que entender la rivalidad de lo que para los romanos eran las provincias de Tripolitana y Cirenaica”.

-“Yo acudo frecuentemente a comer shawarmas en un restaurante libanés y puedo decir que son gente encantadora…”

2. Llévale la contraria a todo el mundo

Nunca conseguirás escribir para reputadas cumbres del periodismo como Público o La Razón siendo un medianías. ¡Llévale la contraria a todo el mundo! Estamos en la era de Internet, la prensa internacional al alcance de un click de ratón, los confidenciales, los blogs especializados… Si dices algo que suena chocante haz que la gente crea que tú accedes a mejor información. Aprende a decir con desprecio “Ah, pero ¿tú eres uno de esos que se informa viendo las noticias en la tele y leyendo periódicos?”. El siguiente paso estará chupado.

Si todo el mundo coincide que el triunfo de las revueltas populares contra el rey Oblongo de Zamunda pidiendo libertades es un avance para la democracia en África Central tú argumenta que la noticia es preocupante porque la mano de hierro del rey era un garante de la estabilidad en la zona. Si el ejército de Absurdistán frena la ofensiva de los rebeldes que habían dejado una estela de pillaje y violaciones tú di que son una fuerza revolucionaria que representan los intereses del pueblo.

2.1 Ante la duda lléale la contraria a Washington.

Si encuentras todo muy confuso aplica la regla más simple: Critica todo lo que haga el gobierno de los Estados Unidos. Si Hillary Clinton reclama el respeto de los derechos humanos en Cuba tú di que el régimen de los hermanos Castro está en el punto de mira por tratarse de una verdadera democracia popular y sus grandes logros en educación y sanidad. Si Barack Obama alaba el desarrollo económico y social de Emiratos Árabes Unido tú recuerda que las petromonarquías árabes están muy lejos de ser una democracia a la occidental. Si Washington reclama democracia y el derechos a la autodeterminación tú defiende el respeto al ordenamiento político de cada país y la inamovilidad de las fronteras. Si Washington adopta una postura pragmática para mantener el status quo y la estabilidad regional tú denuncia la cruel y fría razón de estado.

3. Si hay petróleo, no les des más vueltas. Entonces es eso. Si no lo hay, también.

Leer sobre la toma de decisiones en el seno de la primera legislatura de George W. Bush es muy pesado. Bob Woodward escribió varios libros tochísismos. Entender las bases intelectuales de los neoconservadores y el auge de los “Vulcanos” es un rollo. Trata de entender entonces por qué el gobierno de Iraq ha concedido contratos petroleros a empresas chinas o el gobierno kurdo había dado licencias de exploración a un joint-venture sino-noruego un lío. Así que todo es más fácil cuando dices que la invasión de Iraq fue por el petróleo. Y cuando no hay petróleo también.

¿La intervención de la OTAN en Kosovo en 1999? Petróleo.

¿La invasión de Afganistán en 2011? Gasoductos.

¿Bin Laden? Un invento de la CNN.

¿El 11-S? Un espectáculo de efectos especiales de los judíos de Hollywood.

Si profesores de universidad o colaboradores en Rebelión.org y Público han dicho todo esto en conferencias o por escrito, ¡no dudes en hacer analista internacional tu carrera profesional!

¿Es relevante la geopolítica en el siglo XXI?

Durante el cuarto día del XIX Curso Internacional de Defensa en Jaca intervino el general de brigada Miguel Ángel Ballesteros Martín, actual director del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Su conferencia versó sobre los países BRIC y comenzó explicando el paradigma “clásico” de la geopolítica hablando de Mackinder (1861-1947), Spykman (1893-1943) y Brzezinski (1928-…)

La geopolítica es según la RAE el “estudio de los condicionamientos geográficos de la política”. Y cabe preguntarse si en la era de los flujos inmateriales, los actores transnacionales desterritorializados y la economía postindustrial es pertinente estudiar la disposición de penínsulas, ríos y cordilleras para comprender ell actual panorama internacional.

La geopolítica nació con la Segunda Revolución Industrial, en pleno apogeo de los imperios coloniales, cuando la riqueza de las naciones se medía por su producción de trigo, carbón y acero. Ayudó a entender las ambiciones de la Alemania nazi sobre el carbón de Silesia y los trigales de Ucrania. ¿Ayudaría hoy a entender el poderío militar de Israel, Singapur y Japón si meramente estudiamos la superficie y recursos naturales de esos tres países?

Mackinder, tal como expuso el general Ballesteros, consideraba Eurasia la masa terrestre más importante del mundo. “Quien domina Eurasia domina el mundo” y para dominar Eurasia es preciso el control del “área pivote”, formado por la extensión de los Urales a Siberia, el Cáucaso y Asia Central. La Unión Soviética estaba entonces en la mejor de las condiciones para ser una potencia hegemónica global. Sin embargo se colapsó al término de la Guerra Fría, cuyos episodios “calientes” tuvieron lugar en América, África y el Sudeste Asiático. Tampoco hemos visto que Rusia haya ocupado un puesto destacado como potencia emergente en el siglo XXI.

Sería injusto reclamarle a Mackinder, fallecido en 1946, un marco teórico para comprender el siglo XXI. Y es preferible estudiar a sus continuadores. En Jaca se nombró a Zbigniew Brzezinski y su libro “El Gran Tablero Mundial” de 1997. Partiendo de la idea de que la geografía es el destino, Brzezinski augura un inverosímil eje Francia-Alemania-Polonia-Ucrania como “núcleo fundamental de la seguridad europea” (pág. 92) que sospecho le debe más a su condición de nativo polaco que a un análisis sosegado.

La verdadera aportación de Brzezinski es el concepto de Balcanes euroasiáticos para referirse al conjunto formado por las repúblicas ex-soviéticas caucásicasy centroasiáticas junto con los “candidatos potenciales” Irán y Turquía. La idea, aunque no expresada con estas palabras, es que el proceso de descolonización rusa tras la caída de la Unión Soviética dejó un legado de estados frágiles que se han convertido en generadores de inestabilidad. Brzezinski habla además de la “zona global de infiltración de la violencia” (pág. 61) o “zona de inestabilidad” (pág. 130) para referirse a un área que desborda los “Balcanes euroasiáticos” y llega desde Asia Central a prácticamente a las aguas del Cuerno de África, casi reproduciendo el antiguo área de responsabilidad del mando regional estadounidense CENTCOM. El análisis de Brzezinski sobre Asia Central es bastante pobre y se limita a apuntar al complejo puzzle étnico de la zona como fundamental elemento belígeno sin entrar en consideraciones económicas, históricas, sociales y políticas que podemos encontrar en cualquier estudio al respecto. Tal es el caso de “La nueva Asia Central o la fabricación de naciones” de Oliver Roy o Asia Central: Conflictos étnicos, nuevo nacionalismo e Islam de Luis-Tomás Zapater Espí.

Brzezinski hace además un análisis de la geopolítica de los hidrocarburos del Mar Caspio y señala las rivalidades entre Rusia, Irán y Turquía en la zona. La ubicación geográfica de los yacimientos de hidrocarburos y la instalación de los ductos (oleo- y gaso-) condicionan la política internacional en torno al Mar Caspio y el Golfo Pérsico. Pero algo tan obvio no necesitaba de las teorías universales de Mackinder para el que Oriente Medio y Asia-Pacífico eran regiones periféricas.

Me resulta preocupante que nada menos que el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, laboratorio de ideas del Ministerio de Defensa, usara como marco teórico para hablar del auge de los países BRIC en el siglo XXI ideas tan viejunas. ¿Habrán oído hablar de Thomas P.M. Barnett y su “The Pentagon’s New Map” de 2004? Mejor no preguntar por otros nombres.

P.S.: Es mi sino. Llevaba semanas rumiando lo que vi en Jaca y me encuentro esto: El retorno de Eurasia, 1991-2011, un libro editado por Francisco Veiga y Andrés Mourenza.

Boca a boca

Es fácil adivinar la hora de la marcha: sólo hay que contar treinta minutos después de que la red de telefonía móvil se quede sin cobertura. En cuanto al lugar, toda la ciudad lo sabe. No gracias a Tweeter (sic), Facebook ni otras tecnologías californianas cuyos fundadores presumen de ser capaces de provocar la caída de una dictadura, sino por el más antiguo y oriental de los métodos: el boca a boca. La historia lo juzgará, pero quizás al cortar las líneas telefónicas el régimen ha conseguido que sus enemigos se unan, obligando a los iraníes a hablarse, mientras que hasta entonces se habían refugiado en la búsqueda de la felicidad personal. En los taxis colectivos o en las tiendas de barrio, en la manifestación del día anterior o gritando esa noche de un tejado a otro, la población se pone de acuerdo, se anima y descubre la magnitud de su fuerza.

Serge Michel en “Puedes pisar mis ojos” pp. 67-68

Alianza Editorial, Madrid 2011.

La Primavera Árabe no ha tenido lugar

El último día en Jaca asistí a una miniconferencia sobre la Primavera Árabe y terminé por marcharme a mitad por estar totalmente en desacuerdo con lo que allí se estaba contando. Fue algo que vi muchas veces en aquellas jornadas. Gente opinando de cualquier cosa porque todos sabemos que sobre China, el mundo árabe, Operación Triunfo y la alineación del Real Madrid cualquiera es un experto. Basta ocupar espacio en una barra de bar o ser profesor universitario. En el segundo caso ya podemos opinar como experto. Aunque se sea catedrático de botánica y el tema de hoy sea la papiroflexia en la Baja Edad Media.

La primera reflexión que me surgió allí es, ¿tenemos la suficiente perspectiva como para poder hablar ya con autoridad de un proceso político INACABADO? Quizás haya que recordarle a más de uno que la transición política a la democracia no terminó en Egipto con la renuncia de Mubarak y que la deriva de los acontecimientos es impredecible. Esto último una característica intrínseca de toda transición política. Hasta que no acaben no podremos valorar y analizar la naturaleza de las transformaciones políticas en el mundo árabe.