Un Flanco Sur Profundo

Allá en el lejano 2005 acuñé el término “Flanco Sur Profundo” para referirme a todo aquello que pasaba más allá de la ribera sur del Mediterráneo occidental, que nos terminaría afectando y que por lo general pasaba desapercibido en España.

En noviembre de aquel año descubrí que la Infantería de Marina española había entendido también la importancia del “Flanco Sur Profundo” y rescaté el concepto de aquel efímero blog titulado precisamente “Flanco Sur”.

En 2007 me resultó interesante cómo en Australia se manejaba el concepto de “Arco de Inestabilidad” y cómo tenía su equivalente en África Occidental. Ese arco ascendía por la costa atlántica y se adentraba en el Sahel, nuestro particular “desierto lejano”.

Animado por el desinterés hacia la zona presenté una comunicación en el III Congreso Internacional de Seguridad organizado en noviembre de 2008 por la Universidad de Granada y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra.

Mi presencia en el congreso fue posible gracias a la empresa UC Global. Con los recientes acontecimientos de Mauritania, y los que vendrán, es hora de compartir gracias a ellos también aquel trabajo:

“Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental”.

Un eterno retorno

Terminé de leer hace poco “León el Africano” de Amin Maalouf y sintiendo curiosidad por la historia del Mediterráneo en el siglo XVI cogí de la estantería “Cervantes y la Berbería: Cervantes, mundo turco-berberisco y servicios secretos en la época de Felipe II” que había comprado hace poco por recomendación de “La Harka”.

Quien quiera buscar en el libro las raíces de un centenario choque de civilizaciones se llevará un chasco. Entre piratas y corsarios abundaron los renegados, conversos, “turcos de profesión” que no de nacimiento y demás supervivientes y buscavidas que pudieron ascender socialmente de una forma que no hubiera sido posible en las sociedades estamentales europeas. A su vez los más notables corsarios fueron tentados de cambiar de bando con oro, títulos y honores. Y las propuestas bien fueron escuchadas.

Y cuento la batallita porque el topónimo que figura en el título del libro, Berbería, aunque tenga resonancias de los tiempos que relata fue empleado hasta el siglo XIX dando nombre a las Guerras de Berbería. Alguien las recordó en los comentarios de una entrada reciente del blog “Materias Grises” sobre el secuestro del “Alakrana”. El papel del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU., los marines, en aquellos conflictos inspiraron que en la primera estrofa de su himno se diga “Desde los salones de Moctezuma hasta las costas de Trípoli”. Aunque tenga su gracia que quien recordaba las Guerras de Berbería yla estrofa del himno desconocía a qué se refería lo de los salones de Moctezuma.

Si México es una vieja asignatura pendiente de este blog, me apunto abordar el futuro de Afganistán. Me llamó la atención encontrarme hace poco que allí quieran reinventar las harkas y se reabran viejos debates sobre modernización, estado y su monopolio de la violencia. Es todo cosa vieja. Está todo ya inventado y dicho.

¿Me preguntan por Mauritania? A costa de resultar pesado rescataré lo dicho en aquel efímero blog “Flanco Sur” allá por marzo de 2005. En diciembre de 2007 “El Tirador Solitario” sentenciaba: “España pasa de África”. No creo que merezca la pena añadir mucho más.

Brecha generacional

Alguien me decía que escribiendo cosas como la del otro día sobre la piratería en Somalia me cerraba yo solo las puertas a la prensa de izquierdas. Con mi instinto kamikaze estos días me entraban ganas de repartir hacia el otro lado viendo las tonterías escritas por cierto militar retirado a cuenta del mismo asunto. Me goteaba el colmillo pero razones tengo, y me las reservo, para no destripar los artículos de militares a pesar de estar retirados. Quién sabe si algún día de estos toco a degüello que bien sabe Dios la de veces que me he tenido que morder la lengua.

Decían en mayo de 1968 “no confíes en nadie mayor de 30 años”. Yo diría “no te fíes de nada escrito por alguien de coronel para arriba”. En alguna parte tengo guardado con notas a mano un artículo publicado por el GEES de cierto coronel retirado que hablaba de la necesaria transformación del Ejército de Tierra español y en seis u ocho páginas mencionaba el 11-M cuatro veces. ¿Qué tendrán que ver las fuerzas armadas con la amenaza terrorista en las grandes ciudades españolas?

Conservo también otro artículo firmado por un general retirado cuyo último destino había sido una de las brigadas “cañeras” del Ejército de Tierra. Hablaba de Marruecos y armaba un lío entre las reclamaciones territoriales del Estado con la amenaza terrorista islamista que es de carácter regional y subestatal. Es decir, para él Marruecos y Al Qaeda en el Maghreb Islámico formaban un súper enemigo único que amenaza a España. La releche si no fuera porque ambas entidades son enemigas. Por no olvidar su mención al “rearme marroquí” tomando aquellos datos inventados por el diario “La Razón”. El general, por cierto, ha escrito un libro sobre la transformación de la guerra reseñado con alabanzas por el GEES. Todo queda en casa, ya ven.

Fuera del Ejército de Tierra también ejemplos dignos de mencionar. Como aquel coronel de Infantería de Marina que firmaba un artículo sobre cierta teoría de la transformación de la guerra en el que en las notas a pie de página mencionaba a los teóricos de la “netwar”, Arquilla y Ronfeldt, escribiendo mal el nombre del segundo. Una errata, diría alguno, si no fuera porque para hacer mención del concepto no se citaba su obra principal que está disponible gratis en Internet y en papel traducida al español. Mencionaba un artículo menor encontrado, supongo, en una búsqueda rápida en Google. Cosas que pasan cuando te pones a escribir de oídas. Que es como hablar de Internet y escribir “Gogle” o “Fasebook”. Y el artículo, ah por cierto, era malo. El asunto todavía está por tratarse a fondo.

Quizás sea cuestión que los militares retirados que salen en los medios sean aquellos con una predisposición innata para alcanzar notoriedad. Y los más inteligente y sensatos se guardan mucho de expresar ideas u opiniones en público. Pero percibo un corte radical en nuestras fuerzas armadas. Lo más interesante lo he leído siempre de la pluma de capitanes y comandantes. Militares que por edad les ha tocado pasar por los Balcanes, verdadera escuela de nuestras Fuerzas Armadas, y otras misiones internacionales. Posiblemente lo será también Afganistán. Esperemos la hora de esa “Generación Afgana”.

Berlín, hora cero

Tengo dos recuerdos televisivos de la infancia y la más temprana adolescencia: La explosión del transbordador espacial Challenger (TVE interrumpió Barrio Sésamo para dar la noticia) y la caída del Muro de Berlín.

Por eso para mí el corto siglo XX terminó antes del año 2000. Y aceleró aquel vértigo, en cierto medida, mi despertar ante el mundo. A los pocos meses de la caída del Muro, en febrero de 1990, entró en mi casa el primer ordenador, un Philips 286. Recuerdo la tarde del siguiente verano en que mi madre me contó que habían anunciado en la radio que Kuwait había sido invadido por Iraq.

Con 15 años empecé a comprar de mi bolsillo el diario El País para seguir las noticias con profundidad. Y durante meses nunca falté a la cita del domingo porque venían las hojas de un atlas por entrega. Aquel atlas quedaría obsoleto enseguida con la ruptura de Yugoslavia y la U.R.S.S. En algún lugar guardo el texto del discurso de dimisión de Gorbachov que publicó la prensa local.

En dos años pasé de la infancia a la adolescencia. Y el viento de la historia barrió Europa. Cayó el comunismo y volvió la guerra al continente. Por eso me parece un acto de desmemoria llamar al 11-S “el día que comenzó el siglo XXI”. El mundo cambió cuando se rompió la polítca de bloques y se abrieron las compuertas de mil cosas.

Los conflictos armados o sociales en Centroamérica o África austral dejaron de ser explicados bajo el manto de la ideologí­a de bloques para mostrarse en su crudeza étnica. Los arsenales de armamento de la Europa comunista llovieron sobre Asia y África transportados por aviones Il-76 y An-12 ex-militares capaces de aterrizar en pistas poco preparadas. Las guerrillas sin apoyo económico de Moscú, La Habana o Pekín tuvieron que firmar la paz o lanzarse a la explotación de recursos naturales, fuesen los diamantes o la hoja de coca. La crisis del modelo árabe-socialista y el retorno a casa de los árabes-afganos abrió un nuevo ciclo histórico de terrorismo. Sólo a los perezosos sorprendió el 11-S.

Pero hay algo más que cambió en aquel tiempo. La desaparición del comunismo en Europa puso en crisis no sólo a la izquierda, sino al tradicional modelo de organización marxista-leninista con su órgano del partido, su comité y su estructura jerárquica dando paso al nuevo mundo de las redes distribuidas. Un mundo que está todavía por explorar.

Desmitificando la piratería en Somalia

Una semana después de que El Mundo publicara un artículo sobre la privatización de la seguridad de los pesqueros españoles, en el que aparezco citado, y de vuelta a la rutina veo que el secuestro del atunero Alakrana sigue pendiente de resolverse.

Me ha llamado la atención encontrar no uno, sino dos artículos sobre el asunto escritos desde la óptica de la izquierda perro-flauta en el diario Público. Qué esperar de esa izquierda que vive confortablemente en el mundo desarrollado y siempre encuentra alguna realidad que retorcer para así aplaudir a un tirano, un terrorista o un simple criminal.

El argumento de que los piratas somalíes son depauperados pescadores no cuadra con el dato de que los pesqueros no son más que una escasa minoría de los barcos que sufren ataques. Según el informe anual del ICC International Maritime Bureau del total de 293 barcos que sufrieron ataques en 2008 sólo 9 eran pesqueros. Habría que desglosar las estadísticas por cada región del mundo. Pero estoy seguro que en el área del Cuerno de África las proporciones resultantes serían las mismas.

Más aún, la idea de que los piratas somalíes actúan como reacción a la explotación de los recursos pesqueros de la ZEE somalí tendrá sentido si fuera dentro del radio de 200 millas náuticas en donde tuvieran lugar los ataques piratas. Pero un vistazo a la distribución geográfica de los ataques rápidamente desmiente el bulo. Ahí está el ejemplo del carguero chino secuestrado a 700 millas de la costa de Somalia. Algo así sólo es posible por el uso de barcos-nodriza desde los que lanzar el par de lanchas que emplean los piratas en la mayoría de los ataques.

El mapa de la localización de los ataques piratas refleja otra cosa importante: La mayor concentración de ataques se produce en el Golfo de Adén, en el corredor de entrada y salida del Mar Rojo. Por allí pasa el tráfico marítimo que conecta Europa y el Mediteráneo con el Golfo Pérsico y Asia Oriental. La respuesta internacional ha sido tratar de concentrar todo el tráfico en una ruta prefijada a la que proporcionar especial vigilancia a la vez que procurar reunir convoyes de barcos.

Por otro lado la dispersión de los ataques piratas en la cuenca somalí refleja lo tremendamente atomizado que es el tráfico de buques en la zona. Lo mismo podría decirse de la actividad de los atuneros en la zona. Esa es la principal razón de lo difícil que se le presenta a la misión europea dentro de la Operación Atalanta solventar el problema de la piratería que afecta a los pesqueros españoles. Sólo seguridad in situ en los barcos puede ser una solución viable, tal como apuntábamos en una columna de opinión en InfoDefensa.com

Hasta ahora el uso de seguridad privada suficiente y eficaz en los atuneros españoles pasaba por la superación de los límites legales de la Ley de Seguridad Privad española. En primero luegar fueron el secretario de Estado de Defensa, el secretario general del Mar y el de Política de Defensa los primeros en hablar de un cambio de la ley. Ahora hizo lo propio el Ministro de Interior. Se avecinan tiempos interesantes.

[Actualización 27/10/2009: Corregido el enlace al artículo de El Mundo. Gracias al Tirador Solitario por el aviso]

Piratería y seguridad privada en InfoDefensa.com

Anoche estuve entre el público de la mesa redonda “La piratería en el siglo XXI” organizada por el Cluster Marítimo Español. Tiempo habrá para ver las repercusiones de todo lo interesante que anoche se habló allí.

Me llamó la atención que un representante de los armadores dijera que llevan tratando de llamar la atención sobre el problema desde hace tres años. Yo les gano. No fue casual mi presencia allí. Precisamente ayer el portal de noticias Infodefesensa.com publicaba “Una nueva seguridad privada para un mundo complejo”.

Es la hora de las hostias en Afganistán

Lo que tenía que decir sobre Afganistán lo dije en su momento, octubre de 2007. En enero de 2008 reiteré que España debía incrementar su misión en el país, cosa que en noviembre de aquel año conté que Obama pediría a Zapatero. Incluso David Beriain, que publicó una excelente serie de reportajes sobre Afganistán en aquel mes está de nuevo en Afganistán. El que ha querido enterarse, tiempo ha tenido.

Llaman de forma jocosa “repartir magdalenas” a las misiones de estabilización y reparto de ayuda humanitaria. Tareas despreciables que los políticos imponen a los militares, se entiende, que distraen de la fundamental tarea de salvar a la Patria. Se olvidan que la primera línea de defensa de los estado-nación empiezan hoy muy lejos de sus fronteras. Y que no hay misión sencilla. Que se lo digan a los que estaban en An Nayaf el 4 de abril de 2004. Pero en Afganistán ni siquiera hay margen para confundirse. Es un país en guerra. Y ahora parece que nos damos cuenta,

Ya no quedan justos en Sodoma

¿Se acuerdan de aquella vez que mostré un vídeo de Youtube que habían grabado los miembros del Grupo 43 del Ejército del Aire español? Sí, aquella en que contaba qué bueno era encontrar un vídeo divertido que daba una imagen diferente de las Fuerzas Armadas. Y mencionaba de paso un blog colectivo escrito por varios pilotes de combate. ¿Se acuerdan? ¿No? Da igual. Porque el vídeo tuvo que ser retirado por órdenes llegadas de arriba. Y el blog ha desaparecido sin que sus autores dieran explicación alguna. Se pueden imaginar cómo y por qué. Justo lo que me metía en uno de los comentarios que hice en aquella entrada de este blog.

Mientras lamento la desaparición de ambas iniciativas, hechas de forma amateur por gente tan bien intencionada como amante de su profesión, se me ocurrió hoy leer algo hecho por verdaderos profesionales de la comunicación. Gente que estudió carreras y posgrados sobre la materia. Que hizo prácticas, intercambios y trabajó hasta llegar a tomar responsabilidades de tan alto nivel como la comunicación pública del Ministerio de Defensa. Y leo:

HERIDO LEVE UN SARGENTO ESPAÑOL EN AFGANISTÁN POR EL REBOTE DE UN PROYECTIL

Sólo queda “el cachondeo”. O llorar.

Las maras otra vez en el mapa

Me entero de la muerte del fotógrafo Christián Poveda en El Salvador. Poveda había dirigido un documental sobre las maras, un tema al que casualmente le recuperé la pista hace dos semanas al encontrarme con “La mara al descubierto” del sargento 1º de la Guardia Civil Pedro Gallego Martínez. Un libro que de momento está en la estantería pero que en cuanto lo lea daré debida cuenta aquí.

Cuando me tocó hacer presentación pública de mi comunicación académica sobre las maras la primera pregunta del público fue sobre la posibilidad de que las maras centroamericanas se implantaran en España. Estaba candente en aquel entonces, la primavera de 2007, el tema de las bandas latinas tipo Latin Kings. Las conclusiones del autor de “La mara al descubierto” son bien distintas de las mías. Yo considero que la miseria y debilidad del estado en Centroamérica suponen unas conciciones sociales de partida bien distintas. Pero creo que no debemos perderle la pista a la evolución de la delincuencia organizada en Iberoamérica, porque están acotenciendo mutaciones sociales tan inquietantes como interesantes.

Por cierto, nunca me canso de contar cómo al bajar del estrado tras mi presentación se me acercó una persona para felicitarme por la pasión y esmero que había puesto en analizar un fenómeno tan tremendo que acontecía allá en mi país… ¡Qué peligro tiene siendo español no hablar el español mesetario!

La guerra de Iraq no ha acabado

Me quedó pendiente hacer algunos comentarios a mi intervención en Radio Sefarad. Es lo que nos pasa a los que estamos acostumbrados a la reflexión pausada. Sólo a posteriori nos resultan algunas cosas más claras pero entonces ya es demasiado tarde.

No me quedé a gusto con lo que dije sobre los Territorios Ocupados e Iraq. Aunque debería haber estado preparado. Yo cuando hablo de de “Guerras Posmodernas” pienso en los cárteles de la droga de México o la piratería en Somalia. Sin embargo la gente tiene siempre presente aquellos conflictos que se consideran más de actualidad.

Aún así tengo mis dudas a incluir Io que pasa en Iraq en el marco teórico de las Guerras Posmodernas. Una insurgencia contra una fuerza extranjera de ocupación llegada al país bajo el pretexto de imponer el progreso y la modernidad no es muy distinta de acontencimientos de hace 200 años. Lo que me hizo comprender allá a finales de 2004 lo que sucedía en Iraq fue precisamente un libro de memorias sobre la guerra de Vietnam. Lo cual no quita que haya seguido en este blog el actual conflicto en el país. Y sentía que tenía que elaborar unos apuntes mínimos (el borrador más viejo que he encontrado es de noviembre de 2007).

Hace poco leí de un tirón The Gamble”, el segundo libro de Tom Ricks sobre la ocupación estadounidense de Iraq. En el primer libro, “Fiasco”, contó por qué la ocupación del país resultó ser un fracaso.

En este segundo explica cómo partiendo de una situación de derrota en 2006 (aquí lo que decíamos en este blog en enero de 2005) las fuerzas de ocupación estadounidenses consiguieron un enorme descenso del nivel de violencia. El libro puede entenderse como una loa a aquellas personas que entendieron lo equivocada que era la estrategia militar de las fuerzas de ocupación hasta 2006 y lucharon contra viento y marea para aplicar una nueva manera de hacer las cosas a partir de 2007. Pero el propio Ricks apunta a cómo los cambios en Iraq son reversibles.

El cambio de rumbo en Iraq llegó cuando en 2006 se asumió que las fuerzas de ocupación estaban siendo derrotadas. El descrédito de quienes habían llevado la dirección de la guerra abrió la puerta a que se intentaran nuevas estrategias. Y queda simbolizada en la dimisión del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el mismo que había impuesto una fuerza de invasión mínima que luego resultó insuficiente para mantener la estabilidad del país. Una soberbia intelectual de la que en España tenemos su equivalente en boca de quien reclamaba más cooperantes y la retirada de soldados en Afganistán.

Con gran oposición polítican dentro de EE.UU. se elevó el número de tropas en Iraq a lo largo de 2007, en lo que daría en conocer como el “Surge”. La idea era obtener un cambio de tendencia en la situación del país que permitiera luego una retirara progresiva de las tropas.

Aunque en la portada de “The Gamble” aparezca el general Petraeus, al que se le suele atribuye todo el mérito, la lectura del libro deja clara que fue la suma de varios factores lo que llevó al cambio en Iraq:

-El agotamiento de la violencia entre grupos iraquíes cuando la limpieza étnica convirtió Bagdad en una urbe de barrios homogéneos. El resultado fueron miles de desplazados y refugiados.

-El alto el fuego decretado por el líder shií Muqtada Al Sadr en lo que se intuyó un intento de convertir a su “Ejército del El Mahdi” en una fuerza política y social con un fuerte brazo armado al estilo de Hizbolá en el Líbano.

-La percepción de los líderes sunníes que en el largo plazo tenían las de perder frente a la mayoría shií y que los yihadistas extranjeros eran una amenaza para sus comunidades. El movimiento obvio fue aliarse con las fuerzas de ocupación en lo que se llamó el “Despertar de Al Anbar”.

-La suma de la nueva visión incorporada por el general Petraeus, que había sido el impulsor del nuevo manual de contrainsurgencia FM 3-24, con las lecciones aprendidas sobre el terreno por las tropas del general Odierno. La alianza con los clanes sunníes locales, a los que se financió y armó, surgió de la interacción sobre el terreno. Y se llegó a hacer a espaldas de los políticos estadounidenses e iraquíes.

Se puede entender, en cierta manera, que la cuestión en Iraq se redujo a que sunníes y shiíes entendieron que por una cuestión estratégica les convenía llegar a un alto el fuego con las fuerzas de ocupación sabiendo que en el largo plazo se retirarían. Iraq corre el riesgo de convertirse en unos nuevos Balcanes donde la presencia extranjera sea precisa durante veinte años para asegurar que las comunidades locales no entren en guerra.

Pero donde peligra la estrategia de pacificación del país, y ahí entra la perspectiva posmoderna, es que las fuerzas de ocupación abandonaron su objetivo de modernizar el pais y se aliaron con las fuerzas tradicionales premodernas. EE.UU. armó y financió a jeques que veían su poder amenazado por los yihadistas extranjeros, alquilando su lealtad a espaldas del gobierno de Bagdad y convirtiédolos en señores de la guerra. La paz con los clanes sunníes durará cuanto dure la financiación estadounidense y la tolerancia de las autoridades de Bagdad. Ninguna de las dos será eterna.