1. La promesa de la guerra tecnológica
1.1 Espejismo en el Desierto
En la madrugada del 17 de enero de 1991 un grupo de helicópteros del ejército estadounidense cruzó la frontera de Arabia Saudita rumbo al interior de Iraq. El grueso de la denominada “Task Force Normandy” lo componía seis helicópteros de ataque AH-64A “Apache” pertenecientes al primer batallón de aviación de la 101ª División Aerotransportada, una de las divisiones paracaidistas que saltó sobre Normandía el 6 de junio de 1944. A los seis helicópteros “Apache” les acompañaba un séptimo de reserva, por si alguno de los otros tenía que dar la vuelta, además de dos helicópteros de transporte UH-60 “Blackhawk” para rescatar las tripulaciones en el eventual caso de que algún helicóptero resultara derribado. Encabezaba aquella fuerza guiándola dos helicópteros pesados de la fuerza aérea MH-53J “Pave Low III” que contaban con la ventaja de un sistema de navegación GPS. Con tal de de servir de referencia al resto pero manteniendo el silencio radio los tripulantes de los “Pave Low” agitaban cada cierto tiempo barritas de luz química.
Los seis “Apache” se dividieron en dos secciones de tres helicópteros cada una en el último tramo de la ruta hasta el objetivo para encargarse de atacar por separado sendos radares de vigilancia aérea iraquíes. A las 02:38 hora local, el teniente 1º Tom Drew rompió el silencio de las comunicaciones para anunciar los segundos que faltaban para el impacto de misiles contra el objetivo. Privada de los dos radares destruidos, la red de defensa iraquí quedó con una brecha por la que se colaron aviones de guerra electrónica EF-111 “Raven” que despejaron el camino hasta la capital iraquí de los aviones de ataque invisibles al radar F-117A “Nighthawk”. Con unos pocos minutos de diferencia sobre Bagdad cayeron las bombas de los “Nighthawk” y misiles de crucero disparados desde buques estadounidenses en el Golfo Pérsico. La defensa antiaérea iraquí en Bagdad reaccionó disparando sus cañones en todas direcciones y ninguna a la vez. El cielo se llenó con las estelas de las balas trazadoras que recogieron las cámaras de visión nocturna de la CNN en un tono monocromo verde. Aquella noche empezó la Operación “Tormenta del Desierto”, la campaña militar para la liberación del emirato de Kuwait. Durante más de un mes Estados Unidos y sus aliados bombardearon edificios gubernamentales, instalaciones militares, infraestructuras y concentraciones de tropas de Iraq. Era la primera guerra en la que Estados Unidos se embarcaba desde el fracaso de Vietnam.
A las 01:00, hora local, del 24 de febrero de 1991 comenzó la fase terrestre de la Operación “Tormenta del Desierto”. Al oeste del punto donde confluyen las fronteras de Iraq, Kuwait y Arabia Saudita el VIIº Cuerpo de Ejército estadounidense atravesó los obstáculos plantados por las fuerzas iraquíes y avanzó hacia el norte colapsando todas las fuerzas enemigas que encontró a su paso. 48 horas más tarde viró hacia el este para chocar contra el grueso de la Guardia Republicana al norte de Kuwait. Las decenas de miles de bajas previstas, para cuya eventualidad hasta España había ofrecido camas hospitalarias, no se produjeron. Al oeste del VIIº Cuerpo, mientras tanto, el XVIIIº Cuerpo de Ejército Aerotransportado avanzó por el desierto casi sin oposición mientras que las fuerzas con la misión de entrar en Kuwait se encontraron que las tropas de ocupación iraquíes se rendían o huían en masa.
La fase terrestre de “Tormenta del Desierto” apenas duró cien horas. Y aunque el ejército iraquí desplegado en Kuwait y el sur de Iraq no era ni de lejos por entidad, material y preparación el Grupo de Fuerzas Soviético desplegado en la República Democrática Alemana, se consideró que la guerra había validado las doctrinas y los sistemas de armas concebidos para derrotar a las fuerzas del Pacto de Varsovia en las llanuras de Europa Central. Desde la perspectiva estadounidense un enemigo más numeroso dotado con material soviético había sido batido de forma contundente. Hubo desfiles triunfales en las grandes ciudades de Estados Unidos con globos y confeti. La guerra supuso una especie de apoteósico clímax final de la Guerra Fría con el que se había vencido al “síndrome de Vietnam” de una vez por todas. En Europa Oriental habían caído los regímenes comunistas y el mundo entró en una nueva era en el que ni la República Popular China ni la Unión Soviética obstaculizaron con su capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidos la voluntad de Estados Unidos, Reino Unido y Francia de liberar Kuwait por la fuerza ante la negativa del régimen de Iraq a retirar sus tropas. En la fase terrestre de “Tormenta del Desierto” participaron además de las fuerzas del trío de potencias occidentales, fuerzas de Egipto, Siria y los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo. El presidente George H. W. Bush había logrado formar una coalición multinacional con decenas de países de todos los continentes. Países como Checoslovaquia o Senegal mandaron fuerzas terrestres para defender Arabia Saudí de una posible invasión iraquí y hasta Argentina aportó buques de guerra para el establecimiento del embargo naval contra Iraq, lo que escenificaba menos de una década después de la Guerra de las Malvinas un acercamiento a Estados Unidos formando parte de una coalición internacional donde estaba presente el Reino Unido. En un discurso el 11 de septiembre de 1990 ante una sesión conjunta del Congreso de los Estados Unidos el presidente Bush habló de las tropas estadounidenses desplegadas en el Golfo Pérsico: “Sirven junto a árabes, europeos, asiáticos y africanos en defensa de principios y del sueño de un nuevo orden mundial”. Era posible entonces imaginar un futuro de paz donde los estados transgresores de la legalidad internacional se arriesgaban a sufrir el castigo de la comunidad internacional.
Los acontecimientos entre 1989 y 1991 se produjeron a un ritmo vertiginoso. La Unión Soviética retiró sus tropas de Cuba y Afganistán, mientras que los acuerdos entre Washington y Moscú permitieron llegar al fin de la guerra en Etiopía, Mozambique, Angola y Camboya. Se iniciaron procesos de paz en América Central y Oriente Medio. Las armas nucleares de las dos superpotencias fueron retiradas de Europa y el Pacto de Varsovia se disolvió. Antes del final del año en que había tenido lugar la Guerra del Golfo la Unión Soviética se disolvió.
Pingback: Espejismo en el desierto « Guerras Posmodernas