11-M: La conspiranoia de los necios (III)

Tras un descanso retomo aquí mi repaso a la serie conspiranoica de Luis del Pino en Libertad Digital acerca del 11-M.

Antes de entrar en materia añadiré unas cuantos comentarios de cosecha propia. Esta tercera parte se titula ¿Participó ETA en el 11-M?”. No sé si lo recuerdan todavía. Pero tras la masacre hubo quien insitió e insistió que ETA era la verdadera responsable, a pesar de que las pruebas que iban apareciendo apuntaban en otra dirección. La cuestión es que las teorías conspiranoicas sobre el 11-M han ido variando en el tiempo.

Primero se dijo con mucha insistencia que el atentado había sido obra de ETA y que en el transcurso de las semanas posteriores al 11-M saldría a la luz la verdad. En los foros de debate político que frecuentaba por aquel entonces decían (lo mismo leí respecto a las armas de destrucción masiva) que el último que ríe, ríe mejor. El grupo PRISA quedaría en evidencia y a Zapatero no le quedaría más remedio que dimitir. Iba a ser una legislatura breve, anunciaban. Pero pasó el tiempo y no aparecieron pruebas sólidas e irrefutables de la participación de ETA en el 11-M.

Luego vino la publicación de “11-M: La venganza” de Casimiro García Abadillo que introdujo una nueva hipótesis. El 11-M había sido una venganza marroquí por la crisis del islote de Perejil. Partes del libro fueron adelantadas por entregas en el diario El Mundo. Al leer el libro resultó que el autor simplemente se había limitado a mencionar el contenido de unas carta recibidas en la redacción de El Mundo en la que alguien contaba que en el C.N.I. habían estado esperando “la venganza del moro” tras el conflicto por el islote de Perejil.

La teoría en sí resulta plausible. Marruecos en sus conflictos con España nunca se ha enfrentado directamente. En la olvidada guerra de Ifni (1957-1958) lo hizo a través de un supuesto movimiento de liberación nacional detrás del que todo el mundo sabía que estaba Mohammed V. En 1975 tras varios tanteos de las defensas españolas en el norte del Sáhara español, que le llevaron a la conclusión de que en el terreno militar Marruecos no tenía nada que hacer, Hassan II con el apoyo de EE.UU. lanzó la Marcha Verde. Uno de esos movimientos de masas “espotánenos” y “populares” tan habituales en las dictaduras árabes.

El 11-M podría ser entonces un ejemplo de “guerra sin reglas”, un modelo de guerra asimétrica teorizado por dos coroneles chinos en 1999. Especulando sobre un posible conflicto con Estados Unidos llegaron a la conclusión que ante una aplastante superioridad tecnológica un hipotético rival de EE.UU. para vencer tendría que romper el marco conceptual de guerra convencional para el que los ejércitos occidentales están pensados. Ese marco no sólo incluye las doctrinas militares, sino el conjunto de convenciones morales reflejadas en las leyes internacionales de guerra. El temo lo toqué tangencialmente en su momento, inagurando la sección de Guerras Posmodernas.

La cuestión es que al “11-M La venganza”, la única prueba concreta que presentaba Casimiro García Abadillo era la poca colaboración de Marruecos en la investigación de ciertos aspectos de los atentados. La validez o no de la “pista marroquí” es algo que difícilmente sabremos con información pública. Si existen pruebas de la implicación marroquí debe tratarse de la clase de información a la que sólo ha tenido acceso el CNI. Y en tal caso los servicios de inteligencia no van por ahí contando que saben tal o cual información para no no dar a entender a los “malos” que tienen un topo metido en la mismísima cocina o que la clave de sus comunicaciones ha sido rota. Aunque luego suceda que llegue el gobierno de turno y revele a un periódico afín información para desprestigiar a un político de un partido de la oposición, sin importar que se queme a un topo dentro de una organización terrorista y se produzca una crisis de confianza con el servicio de inteligencia nacional.

Por el camino se colaron también los masones. Y finalmente hemos llegado a la megaconspiración que yo denominaba la “Mano Negra del 11-M” y a la que introduciría al final de la serie. Pero ha llegado Pedro J. y se me ha adelantado: “[C]ada vez más indicios apuntan a que el 11-M se gestó en el seno de los aparatos policiales y los servicios del Estado democrático”. Lo decía en una conferencia en Castellón. Tan dados a comparar el 11-M y el 7-J, imaginense al director de un diario británico sin pruebas en la mano soltando en unas charletas de verano en Bristol que el 7-J fue un contubernio del MI-5 y Scotland Yard… Periodismo de altura, sin duda. El resultado es personas diciendo en Internet cosas como esta.

Alguno dirá, ¿pero acaso eres tan iluso para creer la versión oficial y crees innecesario investigar los cabos sueltos del 11-M? No si se habrán entendido que soy escéptico tanto con la versión oficial como con las conspiranoias. Creo que las piezas del puzzle pueden ordenarse de otra manera. Pero además creo que tenemos que tener mucho cuidado con las “nuevas y sorprendentes revelaciones” y con el manejo de los titulares.

¿Alguien recuerda que alguna vez un diario de tirada nacional haya sacado en portada a un implicado en una causa judicial por terrorismo denunciando supuestas torturas? Hace poco “El Mundo” sacaba en portada la noticia de que un implicado en la trama del 11-M acusaba a la Guardia Civil de haberle torturado para forzarle una declaración que relacionaba el 11-M con Iraq. ¿Alguien se imagina el mismo trato a un supuesto terrorista de ETA? Todo el mundo sabe (nótese la cursiva, y lo digo para el que copie y pegue mis palabras), es lo que se dice habitualmente, que los etarras son aleccionados para declarar que han sido sometidos a tortura bajo custodia policial o que se autolesionan, buscando con ello se culpe a la policía. Y el asunto queda así relegado a las páginas interiores de la sección “Nacional” del periódico de turno. En el caso de este implicado en el 11-M no sé que sucedió. Yo no estaba allí. Y no sé si está hecha la pertinente denuncia. Pero de todo esto ha quedado un bonito titular.

¿Y qué decir de esos otros titulares del tipo “El gobierno de Zapatero asciende a general a fulano de tal, delante de cuyas narices pasaron los explosivos del 11-M? Resulta que en España los oficiales del ejército ascienden por antigüedad y méritos hasta el grado de coronel. El salto de coronel a general es potestad del Consejo de Ministros, que realiza los nombramientos a partir de los informes que le presenta la rama de las fuerzas armadas pertinente o la Guardia Civil pero que no son necesariamente vinculantes. Mientras la tormenta mediática sobre el 11-M crecía el Consejo de Ministros, según recomendación de los informes que le ponía encima la propia Guardia Civil, decidió el ascenso a general de tal o cual coronel. Cuando las oportunas investigaciones internas se hicieron y se elevaron los preceptivos informes, el gobierno se encargó de proceder a la destitución. Y entonces, oh sorpresa, los titulares cambian. El 16 de noviembre de 2004 el periódico El Mundo titulaba: “Destituido el jefe de la Guardia Civil de Gijón tras las revelaciones sobre la trama de los explosivos de Avilés”. Y a continuación la noticia empezaba: El Ministerio del Interior ha destituido de su cargo como jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Gijón al teniente coronel José Antonio Rodríguez Bolinaga a propuesta del director general del cuerpo, Carlos Gómez Arruche. Vaya, menos mal. Mientras ZP y sus secuaces premian a los malos, algunos encuentran su justo castigo gracias a que la Guardia Civil se encarga de limpiar su propia casa.

Pero si algo ha producido revuelo en el post-11M ha sido la cascada de revelaciones hechas por los confidentes de la Guardia Civil o la Policía Nacional. Implicados en el tráfico de droga y explosivos. Ciudadanos ejempleares. Gente de fiar seguro. Como José Ignacio Fernández Díaz alias “Nayo”. Huido de España para no cumplir una condena de tres años de cárcel y con dos juicios pendientes, publicaba El Mundo el 24 de febrero de 2005 que según él la dinamita de la trama asturiana tenía como destino la banda terrorista ETA. ¿Cómo llegaría esa dinamita al País Vasco? Transportada por un guardia civil dedicado a la lucha antiterrorista. ¿Verosímil?

Al día siguiente (en lo que era una entrega por capítulos de una entrevista realizada en el Caribe ya que está en búsqueda y captura) contaba que otro implicado, José Emilio Trashorras, “quería una mina anticarro para volar un Patrol de la Guardia Civil”. La patrulla de la Benémerita tenía, al parecer, la molesta costumbre de pasar “por un camino al lado de su casa todos los fines de semana”. La historia suena delirante (si alguien entiende qué es una mina anticarro). Son bravatas propias de barra de bar que en las actuales circunstancias se convierten en una valiosa información periodística. Un verdadero pulso de la naturaleza de los confidentes y el mundo en que se movían.

O qué decir de la entrevista a Francisco Javier Lavandera el 28 de febrero de 2005, en el decimoséptimo capítulo de “Los agujeros negros del 11-M” (no, ¡ni jarto grifa le hago un guerraypacing a 17 capítulos!). La de Lavandera es una de esas tragedias personales paralelas al 11-M. Era testigo protegido del caso hasta que se compró una pistola y se negó a aceptar la oferta de trabajo que se le ofreció: Guardia jurado en el País Vasco (!). Su mujer se ahogó en una playa llena de gente. En este caso en su aparente mejor voluntad de contar todo lo que sabe afirmaba: “Siempre estuve seguro de que [Toro y Trashorras] les vendían explosivos a ETA”. Sólo un detalle, ETA no usa Goma 2 desde el año de la nana. Los explosivos que ha usado en los últimos han sido de producción propia o robados en Francia.

Y dicho lo cual procedamos a internarnos en el tercer capítulo de “Los enigmas del 11-M”.

3. ¿Participó ETA en el 11-M?

Empezamos fuerte. El lugar, Bilbao. El momento, 31 de diciembre de 2003. Jamal Ahmidan alias “El Chino” entra en un bar de Bilbao y le suelta un tiro en la rodilla a otro magrebí por una cuestión de deudas relacionadas con el tráfico de droga. Y así, sin anestesia, nos encontramos con una pirueta lógica.

-”El Chino” tenía vínculos con el narcotráfico en el País Vasco

-Cualquiera que conozca el País vasco sabe que nada se mueve en el submundo de la droga sin que ETA tenga constancia”ETA” controla el narcotráfico del País Vasco (sic)

-”El Chino” tenía vínculos con ETA

Para Del Pino es sospechoso que varios implicados en el 11-M hubieran residido en el País Vasco. Eso los convierte automáticamente en sospechos de haber tenido contactos con ETA.

Lo que sigue es mejor. Luis del Pino había dedicado el segundo capítulo a convencernos que si bien algunos yihadistas estuvieron implicados en el 11-M, Al Qaeda no tuvo nada que ver. Ahora para convencernos que ETA sí pudo tener algo que ver presenta argumentos de que no hay que descartar una posible colaboración de ETA y Al Qaeda en un “joint venture” terrorista. ¿En qué quedamos?

Uno de esos argumentos, que he llegado a escuchar en otros lugares, es que no hay que olvidar el vínculo que existió entre ETA y el régimen argelino además de con organizaciones terroristas árabes allá por los 80. El vínculo de ETA con el FLN argelino, ¡que tiene por enemigos al GIA y al GSPC!, y con grupos terroristas palestinos de corte marxista, y que ahora tienen por rivales a HAMAS, son prueba de las posibles relaciones de ETA con el yihadismo. Sobra decir que aquí Del Pino confunde lo que significa “árabe” y lo que significa “musulmán”.

Pero lo interesante es que si en el capítulo anterior, en torno a Al Qaeda, su base argumental era una supuesta rigidez de Al Qaeda en torno a una manera de funcionar, en este segundo capítulo se nos pide un ejercicio de apertura mental. No tenemos prueba de esto o lo otro. Pero podría ser. O no. Él mismo lo reconoce. A partir de aquí entramos en el campo de la fe, del “I want to believe”.

Las palabras captadas a Josu Ternera en el aeropuerto de Francfort pocas semanas antes de los atentados: “Se van a enterar los españoles de lo que somos capaces”. ¿Se refería al 11 de marzo?

¿Y por qué no iba referirse a los atentados que ETA trató de cometer antes de las elecciones?

Curiosamente, al informador que captó aquella conversación parece habérselo tragado la tierra, de acuerdo con nuestras noticias.

Al igual que a tanto testigo que vio o escuchó cosas el 11-M.

Los papeles distribuidos en el casco viejo de San Sebastián el día 10 de marzo de 2004 en los que el entorno de ETA instaba a boicotear a Renfe durante la campaña electoral. ¿Un aviso a los miembros de su entorno para que no tomaran trenes hasta el 14 de marzo?

¿Una advertencia si por casualidad vais a Madrid cerca de la fecha de las eleecciones no cojáis trenes de cercanías? ¿Y si lo sabía ETA por qué no lanzó su entorno una huelga general en contra de RENFE? ¿Qué tenía de inusual esa campaña de boicot? ¿Era la primera vez que se lanzaba algo así?

La aparición en la celda de Abdelkrim Beresmail (el lugarteniente de Allekema Lamari con el que departía Fernando Huarte) de los teléfonos de Henri Parot y Harriet Iragui, dos sanguinarios etarras, y de la fórmula de la cloratita, el explosivo utilizado por ETA habitualmente.

¿Y eso qué significa? ¿Que los contactos ya estaban hechos y las negociaciones cerradas? Entonces se habrán hecho llamadas. ¿Alguien las grabó?

El robo de un coche por parte de ETA en el callejón de Emilio Suárez Trashorras, coche con el que atentaría en Santander utilizando un explosivo de tipo dinamita cuya marca no ha podido ser determinada ¿Era quizá Goma-2 ECO?

Esto es algo llamativo de entrada. Pero pensémoslo mejor. No sabemos que explosivo se usó en ese atentado porque al volatilizarse la dinamita empleada no quedó rastro que permitiera identificar el tipo concreto. Teniendo ETA arsenales de dinamita francesa y no habiendo usado Goma 2 en los últimos años ¿tendría sentido que comprara dinamita para un solo atentado?

Pero la “casualidad” más inquietante de toda esta historia es la que afecta a la simultaneidad temporal de las dos caravanas de la muerte. Para el actual gobierno, el que la caravana etarra interceptada en Cañaveras saliera con menos de 24 horas de diferencia con respecto a la que bajaba de Asturias y el que ambas caravanas siguieran rutas paralelas obedece, asimismo, a la casualidad

Otro detalle inquietante. Hasta que recordamos que no hubo una única y tenebrosa “caravana de la muerta” yihadista. Aparte de un viaje en coche, la dinamita fue transportada por varios “correos” en bolsos de viaje y viajando en autobús de línea. La dinamita, por tanto, se transportó en varios viajes desde Asturias (en el norte de España, si no me equivoco) con destino Madrid (en el centro de España, si no me equivoco) con el propósito de atentar en una fecha cercana a las elecciones generales. Los terroristas de ETA por su parte llevaron su furgoneta cargada desde explosivos desde el norte con destino a Madrid con la intención de atentar en una fecha cercana a las elecciones generales. ¿Extrañísima casualidad que la “caravana de la muerte” etarra coincidiera en un margen de menos de 24 horas con uno de los varios traslados de la dinamita del 11-M? Quién sabe.

El trayecto que siguió el vehículo de los yihadistas resulta también sospechoso. En vez de viajar directamente en dirección sur siguió al princio la costa cantábrica, para luego poner rumbo a Madrid. ¿Tan relevante es? ¿Que el coche siguiera una ruta en principio “extraña” significa algo necesariamete?

Todo lo que tenemos sobre ETA y el 11-M está cogido con alfileres:

Fueron etarras los que colocaron las mochilas en los trenes? Según los datos que tenemos, no. ¿Participaron etarras en la logística de los atentados? No lo sabemos, pero hay extrañas casualidades que alguien nos debería aclarar. ¿Fue ETA quien realizó la contratación de los mercenarios? No tenemos datos que permitan demostrarlo, así que a lo mejor no lo hizo. Pero atribuir de nuevo a la simple casualidad los cebos tendidos por ETA en las semanas previas al atentado es cerrar los ojos a una de las pocas realidades incuestionables de todo el asunto 11-M: de entre todos los posibles sospechosos de haber contratado a los mercenarios que colocaron las bombas en los trenes, ETA es el único que no tenía nada que perder con la operación y sí mucho que ganar.

Es decir, no tenemos prueba ninguna de la implicación de ETA. Pero deberíamos seguir buscando las pruebas de esa conexión porque ETA iba a salir beneficiada de una derrota del PP. Al igual que el PSOE, por ejemplo. ¿No?

Lo curioso es que en toda el desarrollo de las conspiranoias sobre ETA y el 11-M se pide que se tire de los hilos difusos, vagos y circunstanciales que de la trama yihadista nos llevaría a ETA. Pero nadie se ha parado a pensar en el trayecto final de ese periplo. ¿Cuántos etarras han sido detenidos en los dós últimos años? ¿Cuántos documentos de la banda se han incautado? ¿Cuántos teléfonos se han pinchado? Y en este tiempo, qué casualidad, no ha aparecido ni una sola prueba. ¿Casualidad?

La serie de Luis del Pino va por su octavo capítulo. Y me resulta muy aburrido escribir las réplicas. Cuando encuentre el tiempo y los ánimos seguiré pero con comentarios más generales que abarquen varios capítulos a la vez.

Creo que con estas tres partes he demostrado lo que pretendía, que tras los llamativos titulares de “agujeros negros”, “misterios” y “tramas ocultas” hay demasiadas suposiciones forzadas, contradicciones y usos gimnásticos de la imaginación ante hechos que aplicando la navaja de Occam encuentran una respuesta más plausible. Ya saben. La verdad está ahí fuera.

11-M: La conspiranoia de los necios (II)

Tras la introducción entramos al meollo del asunto, el segundo capítulo de “Los enigmas del 11-M”, publicada por Luis del Pino en Libertad Digital. En este y en el siguiente se pregunta ¿participaron ETA y Al Qaeda en el 11-M? Se trata de una cuestión de fe. Para unos a pesar de que no haya pruebas que demuestren la participación del terrorismo vasco nada impide pensar que existe un vínculo para el que TODAVÍA no hayamos encontrado pruebas irrefutables. Para otros el que no haya pruebas materiales esclarecedoras de una implicación de ETA en el atentado les lleva a pensar que JAMÁS aparecerán. Ambos son dos actos de fe. Pero hay una pequeña diferencia. Lanzada una acusación el peso de demostrar la veracidad de tales acusaciones no cae en el escéptico. Cae en que lanza la acusación. De lo contrario estamos ante un caso de probatio diabolica: Alguien es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. Y juraría que en nuestro sistema de justicia las cosas son justo al revés.

En el caso de Al Qaeda, el razonamiento ¡qué casualidad! es dado la vuelta. Existen pruebas de que personas relacionadas con Al Qaeda participaron en el 11-M. Pero eso para conspiranoicos como Luis del Pino no significa que Al Qaeda como organización esté detrás. Su argumento principal es porque el 11-M no responde al modelo de atentado típico yihadista. ¿Por qué usar entonces el modus operandi como criterio para una organización terrorista pero para otra no?

Dicho lo cual entremos en materia.

2. ¿Participó Al-Qaeda en los atentados del 11-M?

Adelantábamos que el principal argumento de Luis del Pino para dudar de que Al Qaeda, como organización, esté detrás del 11-M es que distintos elementos del atentado no corresponden, supuestamente, a lo que suele ser habitual en Al Qaeda. Para explicarlo cada uno de ellos se saca de la chistera el manual del perfecto terrorista de Al Qaeda. Una especie de procedimientos operativos estándares publicados en el BOE de Al Qaeda. Aquí llegamos a una de las claves de las teorías conspiranoias: La imposible falsación. Del Pino se permite lanzar afirmaciones del tipo “un auténtico terrorista de Al Qaeda nunca haría esto o lo otro”. ¿Cómo saberlo?

Del Pino da perfectamente a entender que anda mentalmente todavía por los tiempos de la Guerra Fría pensando en organizaciones terroristas de carácter marxista-leninista. Y se refiere a Al Qaeda en todo momento como una organización monolítica y altamente coherente: “Al Qaeda siempre hace esto” y “Al Qaeda nunca hace lo otro” con un líder supremo omnipotente y omnisciente. Que es como decir ciberpunk.net o redliberal.com piensan, dicen o hacen.

Creo que aburriría poniéndome a explicar ¡una vez más! lo de Al Qaeda como red de redes. Podría en todo caso remitirles a lo dicho por David, pero ya he enlazado esa página muchas veces. Así que hoy les remito a Javier Jordán y a Gustavo de Arístegui.

En esos y otros lugares encontrarán diferentes ideas sobre Al Qaeda como una red de redes, con células franquiciadas en su periferia que toman de Bin Laden y Al Zawahiri, como referentes carismáticos, orientaciones ideológicas y estratégicas pero operan con un cierto grado de autonomía. Y más desde que en el período posterior al 11-S ambos andan perdidos por las montañas de las provincias tribales de Pakistán. Habría que recordar que los yihadistas del 11-M se ofrecieron a ciertos contactos europeos de Al Qaeda, que sólo les permitieron usar el nombre al no considerarles muy de fiar. Si el plan se llevaba a cabo con éxito, Al Qaeda se llevaba el triste mérito. Si salía mal, no perdía ningún recurso valioso. Así que se de cajón que “las evidencias apuntan a que esos elementos integristas no actuaron al dictado de la dirección de Al-Qaeda”.

Pero veamos una a una las razones de Del Pino.

* No hubo terroristas suicidas *

No tengo a mano una lista de los atentados yihadistad en los últimos diez años. Así que no sabría qué hay de cierto en la afirmación de que en los atentados yihadistas siempre toman parte terroristas suicidas. Pero Del Pino nos da a entender que las organizaciones yihadistas e islamistas andan sobradas de terroristas suicidas y que es inexplicable por tanto que no hubiera sucididas en el 11-M. Como ejemplo cita una noticia, y no es un mal chiste, de cómo “un semanario iraní había reclutado decenas de miles de voluntarios para realizar atentados suicidas”. De entrada mezcla las churras shiiíes con las merinas salafistas, pero sólo hay que recordar cómo Saddam Hussein hacía desfilar su particular “Ejército de Jerusalem” en Bagdad de cientos de voluntarios vestidos con una sábana blanca por la cabeza en plan fantasma y cartuchos de dinamita de pega a la cintura.

La realidad es que las organizaciones jslamistas y yihadistas no andan sobradas de canditatos a shahid. Para el caso palestino les remito a Lorena Napoleoni (Yihad. Ediciones Urano, Barcelona, 2004; pp.235-236). Podemos especular que los yihadistas del 11-M no andaban sobrados de recursos humanos y dado que pensaban organizar una campaña de atentados no iban a volarse en el primero de ellos. Toda pura especulación.

* La participación de personas no musulmanas *

“Los terroristas de Al-Qaeda, fanáticos integristas, no recurren jamás a una persona no musulmana para organizar un atentado”. Que sepamos, de momento, españoles sólo hay implicados en la trama de los explosivos. ¿Jamás han contado los yihadistas con un no musulmán para proveerse de explosivos, armas, pasaportes falsos o cualquier otra cosa? Podríamos comprobar lo veraz de esta afirmación si tuviéramos la lista pormenorizada de TODOS los implicados en TODAS las tramas terroristas de Al Qaeda. Quizás la tengo Del Pino. ¿Puede probar entonces con total certeza que JAMÁS hubo un infiel colaboró vendiendo nada a alguna trama de Al Qaeda? ¿De dónde salió entonces los subfusiles Sterling con los que contaban la célula yihadista del 11-M? (Yo mismo me respondo, de mafias búlgaras)

* La presencia de confidentes policiales *

Este es un punto delicado. Del Pino dice que los terroristas del 11-M fueron unos chapuceros por relacionarse con un número muy amplio de confidentes policiales. Yo pensaba que un confidente era alguien que proveía información de forma confidencial (de ahí la palabra). Pero Del Pino da entender que los miembros de la trama asturiana iban por la calle con la expresión “confidente policial” tatuada en la frente y de ahí la torpeza de los terroristas por contar con ellos. Una torpeza que no está a la altura de los altos estándares de calidad delictiva de Al Qaeda: “Si Al-Qaeda actuara de una manera tan permeable a las infiltraciones, hace tiempo ya que los servicios secretos americanos tendrían a Osama Ben Laden en una celda de Guantánamo”. Eso mismo se decía tras el 11-S: Que Al Qaeda era una organización impenetrable por estar basada en vínculos tribales, de clan y familiares. Entonces hubo una revuelta en la fortelaza de Qala-I-Jangi , usada como prisión por Alianza del Norte para mantener prisioneros talibanes y ¡oh, sorpresa! * La utilización de delincuentes mercenarios *

Otra vez volvemos a Al Qaeda como una organización piramidal, jerárquica, y rígida. Del Pino imagina las órdenes proveniendo de la cumbre en dirección vertical y descendente. Y realiza afirmaciones del tipo “Al Qaeda piensa/ordena/exige…”

Sabemos que el grupo que perpretó el 11-M se ofreció a Al Qaeda, pero para el contacto de la organización les resultó de de poco fiar. Así que no les proporcionó ayuda, sino simplemente les permitió usar el nombre de Al Qaeda. Terrorismo en franquicia.

Otra cuestión es la implicación de “chorizos” y “camellos” en el atentado. Precisamente los yihadistas aquí y allá, aparte de recibir ocasionalmente fondos de los redes más centrales e importantes, se autofinancian. Y ello implica tráfico de drogas, robo de tarjetas de créditos, fraudes a la Seguridad Social, etc. El libro de Loreta Napoleoni arriba citado se subtitula precisamente “Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía”. 340 páginas (más glosario, notas, bibliografía e índice analítico) de lo más recomendables.

* La finalidad electoral de los atentados *

¿Tenía Al Qaeda algún interés en el cambio de gobierno? Del Pino afirma que el objetivo de los atentados era producir un cambio de gobierno. Eso resulta obvio. Pero según él para Al Qaeda era indistinto el partido que gobierne en España. Y que los autores del atentado mostraron un buen conocimiento de la realidad política española, impropia de unos chiflados islámicos. Del Pino dice que los terroristas “fueron convenientemente manipulados (y utilizados) desde otras instancias que contaban con un grado de conocimiento de la realidad política española y de las posibles reacciones de la opinión pública ante los atentados mucho mayor del que Ben Laden pudiera llegar jamás a tener”. Aquí tenemos un adelanto de quién se encuentra tras la Mano Negra del 11-M, como la llamaba en la entrada anterior. Y es otro ejemplo de imaginar a Bin Laden, escondido en su cueva pakistaní leyendo La Razón y Expansión, como el Dr. Maligno escondido en su base secreta ultimando sus planes maléficos hasta el último detalle.

La realidad es que Al Qaeda no tenía interés en el partido que gobierna España, per se. Buscaba la caída del gobierno de Aznar, que había convertido a España en el tercer pilar del trío de las Azores siendo un país donde el rechazo a la invasión de Iraq superaba el 90%. Es algo que se trataba en un documento atribuído al entorno de Al Qaeda y analizado por el FFI, un instituto de estudios estratégicos del Ministerio de Defensa noruego del que creo ya hemos hablado alguna vez. Es ese famoso documento encontrado por dos investigadores noruegos en Internet y donde se señalaba a a España como un objetivo asequible antes del 11-M (tengo el PDF en el disco duro pero no encuentor el enlace en la web del FFI).

A quien crea que Al Qaeda es una organización de cuatro pringados fanatizados le recomiendo lea el capítulo 5 de Black Ice: La amenaza invisible del ciberterrorismo de Dan Verton (Mc Graw Hill, Aravaca, 2004; pp. 89-123. El que viva en Madrid y no quiera soltar la pasta lo puede pedir prestado en la Biblioteca de las Indias Electrónicas).

* Los detalles logísticos *

Aquí Del Pino compara el 11-S, el 11-M y el 7-J según el modus operandi de Al Qaeda. El 11-M se aparta de los otros dos, claramente. Pero tendríamos que contar con una lista mucho más amplia para establecer unas regularidades con mayor base estadísticos. Además, está por ver que en el futuro el modelo del 11-M se repita. Pero esto es lo de menos.

El meollo de este punto es la adquisición y traslado de los explosivos desde Asturias. Al parecer “El Chino”viajó con un coche robado, matrículas dobladas y documentación falsa. Parece que estaba pidiendo a gritos que lo parara la Guardia Civil. Y así sucedió. ¿Qué pasó? Nada, siguió su marcha. ¿Extraño? A saber qué pasó. A saber cómo ocurrió realmente todo. Porque ese famoso viaje resulta que no fue el único. Se usaron otras personas como correo, viajando con mochilas y en autobuses de línea. Pero como veremos, de ese único viaje de “El Chino” se ha hecho un mundo.

* La desinformación *

Del Pino concluye con un tour de force: [Q]uienes idearon la masacre habían previsto hasta en sus mínimos detalles: furgonetas llamativas, oportunas cintas coránicas, mochilas bomba que aparecen por ensalmo, pistas que conducen a personas que son detenidas en plena jornada de reflexión para luego ser puestas en libertad a las pocas semanas. Volvemos a la Mano Negra del 11-M. Una mano negra hiperinteligente, omnisciente y con una bola de cristal para saber cómo se iba a comportar cada actor social entre el 11-M y el 14-M. Volveremos sobre ella en próximas entregas.

[Continuará]

11-M: La conspiranoia de los necios (I)

Hay una parte de la derecha española que se echó al monte durante tres días de marzo de 2004. Por allí andan todavía. Mientras se le ha dado tantas vueltas al papel de la SER en aquellos días, por no hablar de la cadena de SMS del 13-M, está todavía por elaborar un estudio del papel, por no decir papelón, de los medios del Lado Oscuro. Basta escuchar perlas como esta para llegar a pensar que lo salido de la boca y la pluma de tanta figurilla mediática desde entonces ha sido una huida hacia adelante, una justificación atropellada de las gilipolladas dichas y escritas en aquellos tristes días de marzo. En vez de rectificar y excusarse, han construido sobre aquello un discurso rocambolesco y disparatado. Si la realidad los ha ido dejando con el culo al aire, se reescribe la realidad. Siempre habrá una masa de borregos, de los que sólo sintonizan una emisora de radio y leen un sólo periódico, dispuestos a creer.

La verdad ahí está fuera, dicen. Pero a estas alturas de la vida empiezo sólo a confiar en los datos que manipulo yo mismo, que diría Acebes. Jugar a ser un esperto antiterrorista es divertido. Pero yo lo hago en un blog abierto a réplicas y contra-réplicas y como un juego intelectual que me sirva de arranque para otras reflexiones. Es algo que requiere tener cierto sentido del humor del que muchos carecen.

Aunque Google, determinadas páginas webs temáticas y varios foros frikis proporcionen toneladas de información que hacen que cuando algo gordo pasa los telediarios sólo me produzcan hastío, desde tu casa nunca eres consciente de cuánta información no está en la Red. Así existe el riesgo de que al jugar a los expertos antiterroristas uno se monte una enorme paja mental que se desharía con sólo tener conocimiento de unos pocos datos contenidos en una carpeta que coje polvo en la estantería de un juzgado o cierto edificio de la carretera de La Coruña en Madrid.

Otro segundo peligro es pretender conocerlo todo, como si la vida fuera un capítulo de “Se ha escrito un crimen” donde al final la señora Fletcher nos explica detenidamente cómo encajan perfectamente las piezas. La vida es impredecible y aletaoria. Las personas hacemos cosas a veces sin saber por qué. Confiamos en alguien que nos traicionó una vez a pesar de que nos prometimos que no volveríamos a hacerlo. Regresamos un día a casa por un camino diferente. Una tarde de domingo tirados en el sofá nos levantamos y nos vamos al cine. Es algo de lo que no nos damos cuenta y no nos produce ningún quebradero de cabeza… Hasta que nos dedicamos a reconstruir los actos de un grupo de personas en un tiempo determinado. Si esas personas están muertas o sus actos son perseguibles por la ley la tarea se complica aún más. En esto último caso es evidente que podemos esperar que mientan como bellacos para salvar su pellejo. Y si hay dinero sobre la mesa puesto por medios de comunicación salvapatrias aún más.

La Wikipedia señala las teorías conspirativas como una vía de desahogo de la frustación política: Una manera de esquivar la responsabilidad moral y política por un suceso, culpando a otros. Parece que hablan del comportamiento de la derecha ultramontana española.

LibeloDigital está sacando estos días una serie de artículos bajo el título “Los enigmas del 11-M” con la firma de Luis del Pino que me ha tocado la fibra sensible. Y como el blog Tres Días de Marzo está de vacaciones voy a encargarme yo de someter al panfleto de Del Pino a un guerraypacing (expresión acuñada por Manel). Sé que estamos apurando las vacaciones de verano y hay muchas cosas más interesantes por hacer. Pero es que me niego que me tomen por idiota. Aquì va la primera entrega.

1. Las tramas superpuestas

Del Pino arranca con dos frases de Aznar pronunciadas en su comparacencia en la inútil comisión del 11-M y que sirven de hilo conductor a sus pesquisas: “[L]os atentados tenían por objetivo el vuelco en las elecciones” y “[L]os que planificaron y escogieron precisamente esa fecha no andan en montañas lejanas ni en desiertos remotos”. Resulta que yo siempre había creído que las elecciones las perdió el PP no por el atentado en sí, sino por la campaña de intoxicación y propaganda llevada a cabo por un “grupo fáctico fácilmente reconocido” y por las maquinaciones de Rubalcaba (el “golpe de estado mediático”). Pero ahora estoy confundido. ¿En qué quedamos? Es una empanada mental que veremos se repite a lo largo del “informe Del Pino” (llamemoslo así, ya que otros han hablado del “informe Múgica”): Viendo conspiraciones a diestro y siniestro detrás del 11-M se lanzan hipótesis que son contradictorias entre sí. Y claro, o nos creemos unas o nos creemos otras. Porque leyendo los medios y blogs libelelos la lista de implicados la componen Marruecos, ETA, los masones, el PSOE, policías afines al PSOE y Carod Rovira (sí, sí… juro por Snoopy que he encontrado estos nombres aquí y alla). Tiran la piedra y esconden la mano. ¿Por qué no nos cuentan de una puta vez quién estuvo detrás del 11-M? ¿Porque no lanzan una UNA teoría que nos explique los cacareados “agujeros negros” del 11-M de una vez por todas? Del Pino nunca le pone nombre ni cara a quién está detrás del 11-M, pero se intuye. Pero es algo que abordaré en otro momento. Por ahora lo llamaremos la Mano Negra del 11-M.

Pero vamos al meollo. La primera cuestión es la de las tramas superpuestas. Según Del Pino existen cuatro tramas superpuestas en el 11-M. A saber:

- Los “pelanas” (sic) detenidos el 13-M

- Un grupo de delincuentes magrebíes que actuaron como mercenarios en el 11-M

- El grupo de españoles que proporcionaron explosivos procedentes de Asturias

- Un “núcleo duro” con vínculos con Al Qaeda.

Los “pelanas” se trata de los propietarios de una tienda donde fueron vendidos los móviles usados por los terroristas. (Fueron puestos en libertad y considerarlos una “trama” me parece exagerado). Según Del Pino esto se trataba de un cortina de humo perfectamente calculada. Los organizadores del atentado habrían previsto con total precisión que se tardarían dos días exactos en llegar a los “pelanas”, para que en plena jornada de reflexión saltara el titular “Detenidos varios extranjeros en relación al atentado del jueves 11-M”. Para ello fue necesario que se encontrara una mochila-bomba sin explotar y por tanto intacta.

Si alguien no lo recuerda, revisando las pertenencias que habían quedado en los vagones y habían sido llevadas a una comisaría de Vallecas apareció una mochila bomba sin explotar. Según Del Pino fue “colocada” a propósito, preparada para NO estallar y así convertirse en una prueba que llevara a un callejón sin salida.

La realidad es que fueron tres las bombas que no estallaron. Dos explotaron al tratar de desactivarlas. Pero al menos contamos con la inspección ocular de los policías que confirmaron que por color y textura no se trataba de Titadyne. Además da la casualidad que el técnico de desactivación de explosivos (TEDAX) de Policía Nacional que la desactivó fue entrevistado por Tele 5 en el primer aniverasrio del atentado, realizando una reconstrucción de los hechos. Fue realmente interesante a la vez que inquietante ver lo que hizo el 12-M de madrugada. Sabiendo que era la única bomba sin explotar, y por tanto la única posibilidad de tener un montón de pruebas, el TEDAX por su propia cuenta y riesgo decidió llevarla a un parque cercano y proceder a su desactivación. Según sus palabras la bomba estaba preparada para estallar pasadas las siete y media de la mañana. No lo hizo el 11-M por motivos que el TEDAX no podía contar a las cámaras (¿un mal contacto como especulaba la redactora en off), pero el 12-M quizás sí se activaría. Así que se la estaba jugando manipulándola contra reloj. Sin embargo no tenemos que creer sus palabras. ¡Podría ser un miembro más de la conspiración!

La tarjeta SIM en el móvil de la bomba que no estalló fue el primer paso para tirar de la madeja y llevarnos a diferentes grupos de pringados que deberían actuar de cabeza de turco. Curiosamente, tratándose de una pista falsa y una cortina de humo llevó hasta un grupo “vinculado a algunas personas pertenecientes a la trama española de Al Qaeda”. Como todo el mundo sabe, Al Qaeda sale en las Páginas Amarillas. Así que la Mano Negra sólo tuvo que llamar a un teléfono de estos del uno-uno-ocho-no-sé-qué y preguntar por la célula de Al Qaeda más cercana a casa. Entonces se encargó de contratar a un grupo de delincuentes magrebíes con vínculos con esa célula para que se convirtieran en terroristas de alquiler. Curiosamente tan mercenario y pasota del Islam era este grupo de terroristas externalizados, verdaderos pringados a sueldo sin convicciones, que se volaron por los aires en Leganés, junto con miembros del “núcleo duro”, al verse rodeados por la policía. Que no se diga que los moros cuando trabajan a sueldo no tienen una profunda ética del trabajo bien hecho.

Por último tenemos a los asturianos. Fueron los que proporcionaron los explosivos supuestamente empleados en el 11-M. Y digo “supuestamente” porque Del Pino apunta que a día de hoy si descartamos la mochila que no estalló y desactivada en Vallecas no sabemos qué explosivos contenían las bombas que explotaron el 11-M. Resulta un tanto acongo-jonante a priori, dicho así. Si no fuera porque es algo que sucede a veces. Al estallar una bomba la policía no encuentra restos del explosivo que permitan identificarlo más allá de una categoría genérica (dinamita, explosivo plástico militar, pólvora negra prensada, etc.) Como por ejemplo con la bomba de ETA en Santader, en diciembre de 2002.

Así que si descartamos la mochila por ser una pista falsa colocada a propósito, sólo nos queda la Goma 2 Eco procedente de una mina asturiana que apareció en las vías del AVE y en el piso de los suicidados en Leganés. Lo cual nos lleva a una nueva bifurcación de hipótesis contradictorias. ¿Para qué insistir en que el explosivo usado es desconocido y fueron colocadas por personas desconocidas si la trama mercenaria contaba ya con dinamita de procedencia asturiana y se les ofreció dinero por colocar las mochilas-bomba? Vaya manera más tonta tuvo en esto la Mano Negra de complicarse la vida. ¡Con lo lista que parecía al principio! ¿Verdad MiniYo?

[Continuará]

El fantasma de Ulrike Meinhof

A principios de agosto de 1999 el Reichstag aún no había sido nagurado como nuevo parlamento de la Alemania reunificada y estaba abierto al público. Durante el día había largas colas amenizadas con música clásica pero descubrimos que por suerte el horario de visita se prolongaba hasta bien entrada la noche. Así que lo intentamos esperando que hubiera menos cola. El viejo parlamento de los tiempos del IIº Reich había sido modernizado según un proyecto de sir Norman Foster que sustitía la vieja cúpula desaparecida por una mayor y transparente. El recorrido habilitado para los visitantes y turistas serpenteaba por el edificio, incluyendo un corredor donde la restauración había respetado las pintadas hechas por los soldados soviéticos en 1945 (sólo acerté a leer el nombre de la ciudad ucraniana de Odesa). Cuando por fin pudimos ver el hemiciclo desde lo alto, la alemana con la que hice la visita me explicó que el azul de los sillones había sido “creado” por Foster especialmente para la ocasión y me señaló el atril de oradores que estaba especialmente diseñado para que accediera al él un diputado en silla de ruedas.

Tiempo después, leyendo “El día que acabó el siglo XX” de J. M. Martí Font descubrí su identidad. Se trataba de Wolfgang Schäuble, ministro del interior del gobierno Kohl. Había recibido un disparo poco después de que un grupo de cuatro generales de la Stasi hubieran lanzado a través de la televisión una oferta de “convencer” a sus antiguos agentes que se entregaran a cambio de amnistía y pensiones para los oficiales de la Stasi. El ataque a Schauble se atribuyó a un loco solitario. Eran tiempos convulsos en los que incluso reapareció la Rote Armee Fraktion (Fracción del Ejército Rojo) asesinando al presidente de la Treunhandanstalt, la comisión encargada de liquidar las empresas públicas de la RDA. La RAF fue uno de aquellos grupos terroristas que surgieron en Europa post-mayo del 68. Las revueltas estudiantiles no habían dado paso al alzamiento del proletariado y dentro de la izquierda radical algunos decidieron que había que dar una vuelta de tuerca más para galvanizar a las masas.

En Alemania el punto de arranque fue anterior, la muerte de un estudiante por los disparos de la policía durante las protestas por la visita del sha de Persia a Berlín Occidental en junio de 1967. Un grupo de cuatro estudiantes decidieron pasar a la “acción” prendiendo fuego a varios grandes almacenes. Tras ser detenidos en junio de 1968 el juicio fue cubierto por una periodista, Ulrike Meinhof, que había estado publicando artículos elogiosos hacia el grupo en la revista konkret. Dos miembros del grupo, Andreas Baader y su novia Gudrun Ensslin, consiguieron huir de la justicia. Baader fue detenido en abril de 1970. Pero el 14 de mayo Ulrike Meinhof, que se había unido al grupo, participó a tiro limpio en una nueva fuga de Andreaas Baader. A partir de ese momento para la policía el grupo se convirtió en la Baader-Meinhof Bande.

No mucho tiempo después una encuesta reflejaba que el 20% de los alemanes debajo de los 30 años sentía “una cierta simpatía” por el grupo terrorista. Y uno de cada diez daría refugio por una noche a un terrorista del grupo si le pidiera ayuda. El grupo se convirtió en el epítome del radical chic. Sus miembros tendían a usar sólo coches deportivos BMW 2002, creándose la broma de que BMW era el acrónimo de Baader-Meinhof Wagen. Cuando tras una espectacular cacería humana en Frankfurt Baader fue detenido unos años después se le pudo ver en TV siendo introducido en un furgón policial con un tiro en la cadera pero sin dejar de lucir sus Ray Ban. Antes muerto que sencillo. El índice del semanario conservador y sensacionalista Bild clasificaba las noticias por “nacional”, “internacional”, “cultura”, etc… y “B-M”. Toda un sección dedicada a ellos.

En el verano de 1971 Alemania fue empapelada con 7 millones de carteles de “Se Busca”, lo que convirtió al grupo en omnipresente en las calles alemanas. El cartel policial se convirtió en la mejor propaganda del grupo. En la primera fila, destacando los líderes del grupo, había tres hombres y dos mujeres intercalados. El resto de fotos mostraba casi igual número de fotos de mujeres como hombres. Sin querer, o a sabiendas, el cartel daba a entender que en la conservadora y machista Alemania en el seno de un grupo terrorista se desafíaba la tradicional triada que esperaba a toda mujer: Niños-cocina-iglesia (Kinder, Küche, Kirche). Jóvenes airados, paritarios, muy guays y fuera de la ley, el público imaginaba que en el seno del grupo se follaba mucho.

Tras su fuga de mayo de 1970 el grupo viajó a Oriente Medio a entrenarse en un campamento terrorista de la OLP pero fueron expulsados por su falta de disciplina. En sus memorias, Markus Wolf, el jefe del servicio secreto en el exterior de la RDA los despacha calificándolos de “alienados proscritos sociales” y “niños malcríados e histéricos que en su mayoría provenían de la clase alta”. Cuando regresaron de Oriente Medio, el grupo lanzó su primer comunicado con el nombre de RAF y en mayo de 1972 cometieron cinco atentados en los que resultaron muertos entre otros varios soldados estadounidenses y policías. Baader, Meinhoff, Ensslin y otros miembros del grupo fueron detenidos al mes siguiente. Fue el fin de la primera generación. A partir de entonces el grupo reapareció con asesinatos de personas implicadas en el juicio o secuestros con el objetivo de forzar la liberación de los detenidos.

El clímax se alcanzó con el secuestro el 13 de octubre de 1977 de un Boeing 737 de la compañía aérea Lufthansa que hacía la ruta Mallorca-Frankfurt. El avión terminó en Somalia, tras pasar por Roma, Larnaca, Dubai y Omán, donde el capitán del avión fue asesinado. Los secuestradores, dos alemanes y dos árabes, exigieron la liberación de once miembros de la RAF (incluyendo a Baader, Meinhoff y Ensslin). En la madrugada del 18 de octubre el grupo de intervención especial GSG-9 de la policía alemana de fronteras asaltó el avión. Los cuatro terroristas resultaron muertos y ningún pasajero fue herido. Aquella misma y según la versión oficial Baader, Ensslin y un tercer miembro, Jan-Carl Raspe, se suicidaron. La versión oficial establece que a pesar de estar en celdas aisladas en una cárcel de máxima seguridad con un régimen de visitas estricto Baader consiguió introducir en su celda una radio y una pistola, Raspe una pistola y los tres habían establecido un sistema de intercomunicación usando los cables de la corriente eléctrica. Ulrike Meinhof se había sucidido el año anterior, así que la percepción general, sea cierto o no, es que se trató de un crimen de estado. De ahí que de vez en cuando haya quien reclame en España una solución “a la alemana” al terrorismo de ETA.

En sus primeros diez años de historia diez acciones terroristas con un saldo de trece muertos y 43 heridos bastaron para que la atención de la sociedad alemana se centrara en el grupo. Se hicieron modificaciones de leyes a medida, se refozaron los poderes del Estado y se creó una unidad de investigación criminal de alcance nacional (el Bundeskriminalamt). Los antentados del grupo nos hacen pensar más en un GRAPO formado por niños de papá (el presidente de la patronal alemana murió en un intento de secuestro a cargo de ¡su propia nieta!), pero hay que imaginarse la satsifecha y autocomplacienta sociedad alemana del despegue económico keynesiano de posguerra para entender el shock que supuso la aparición de un grupo terrorista de ultraizquierda. Sin embargo, a pesar de su popularidad entre la gente joven, del impacto mediático de sus acciones y de la percepción de una amenaza al sistema político y económico tejido tras la Segunda Guerra Mundial el proletariado alemán no hizo revolución alguna.

Ahora que estoy de vacaciones les dejo a ustedes mismo el ejercicio de hacer las comparaciones con los yihadistas nacidos en suelo europeo y criados en familias bien integradas en la sociedad de acogida, y esas masas de musulmanes simpatizantes con los atentados que se van a levantar como quinta columna para venir a degollarnos a todos. Les recomiendo empezar a leer aquí.

Lectores despistados

Callejeando esta mañana encontré la prensa inglesa. Volví a casa con The Daily Telegraph” y “The Times”. La noticia de portada en todas las cabeceras inglesas era que se había confirmado la autoría del atentado del jueves 7 por cuatro suicidas y que al menos tres habían sido identificados. Y además un detalle importante, el explosivo plástico sí era de tipo militar. Esto último es importante porque implica unos canales de acceso a un material difícil de obtener y una cierta pericia técnica en su manejo.

El que quiera puede constratar lo que hemos dicho en estos días y ver en cuánto acertamos. Creo que bastante. Pero me apatece ahora ponerle un punto y aparte. Han sido días intensos de mucho googlear en busca de noticias y datos. Y me apetece volver a tomarme las cosas con humor y poder contar batallitas personales sin que desentonen entre lo que escriba de nuevas guerras, terrorismo y tecnología.

La cobertura del 7-J en ciberpunk.net ha hecho que batamos algunas marcas en cuanto lectores. En el lapso de una semana este blog ha batido el número de lectores por tres veces. Pero he ahí que tan contento me puse a revisar con detenimiento los datos sobre qué llevó exactamente a los navegantes de Internet a mi blog. Y en esto llegué a qué palabras usadas en las herramientas de búsqueda hicieron que navegnates de Internet terminaran en mi blog. ¿Buscarían información sobre los atentados de Londres? ¿Acaso terrorismo? ¿Guerras y conflictos en general? ¿Alguno de los términos al uso: Guerras posmodernas, de cuarta generación, asimétricas, nuevas guerras, etc.? ¡No! En el mes de julio el criterio de búsqueda que más navegantes ha enviado a mi blog es… ¡”tíos buenos”!. Sí señor. Con un 40,81% y muy lejos del segundo, “lobo.lamatriz.org”, que se queda en un raquítico 3,36%. Eso para lo que llevamos del mes de julio. En el pasado mes de junio “tíos buenos” era igualmente el primer criterio de búsqueda con “sólo” un 19,13%. El segundo en ese mes fue “el lobo estepario” con un 6,03%. Miedo me da tener que sacar conclusiones sobre cómo atraer más lectores a este blog. Una prueba: ¡Pasen y vean! ¡Fotos de Jessica Alba en bikini!. ¡Las letras de las canciones de Operación Triunfo!. ¡Angelina Jolie y Brad Pitt haciendo nudismo en Formentera!. ¡Las recetas de Arguiñano!. Todo por la audiencia. Sí, señor… Y ah… Las reclamaciones de los decepcionados en “comentarios” por favor.

Por cierto, ayer puse un enlace a los nuevos blogs marroquíes de ciberpunk.net Se me olvidó uno. Error imperdonable. Como compensación por el despiste, aquí pongo el enlace que faltó y de paso propongo a David que invite a Nahid al próximo evento off-line de ciberpunk.net en Madrid. :P

Londres y las Guerras de 4º Generación

Llevamos varios días de análisis sobre la marcha sobre los atentados en Londres. Como decíamos ayer ya sólo queda esperar los avances en la investigación, y ver qué línea de investigación es la buena.

La forma en que los medios de comunicación abordan el terrorismo en red recuerda en cierta forma a cómo tratan la propia Internet. Se entretienen hablando de pornografía infantil, virus informáticos y “piratería”, sin entender que estamos en un medio abierto al que quiera usarlo. El mundo de las redes es una nueva forma de entender el mundo, organizarse y actuar. Para bien y para mal.

Entender el atentado ha sido estos días un reflejo de una inquietud personal por entender las nuevas guerras y las nuevas formas de conflicto armado. Pero lo que más ha de preocuparnos ahora es, más allá de las medidas para evitar la ejecución material de otro atentado, cómo enfrentamos el reto de quienes a un lado y a otro nos quieren llevar a un “choque de civilizaciones”. Llegará el momento de abordar la obra de Huntington que es más un programa político que un análisis de la realidad. Pero ya mismo, basta moverse por la blogsfera española para leer verdaderos horrores. Sin ir más lejos, el comentario dejado aquí por alguien desde LibeloDigital que afirma literalmente: “La única solución es la expulsión absoluta de los musulmanes de Occidente” (sic).

Que bajo la máscara de pseudointelectualidad los libelelos españoles son la vieja ultraderecha nacional-católica es de sobra conocido, pero vemos que el tal “lelo_pensador” está en la línea de los viejos conservadores que llevan anunciando el catastrófico final de Occidente. Aunque las ideas occidentales de democracia avancen en Kuwait y Kîrguîzstán. Aunque falláramos a esos ideales en Bosnia. Es el viejo conservadurismo rancio, asociado al racismo y la exaltación del ombligo propio de siempre.

En el Foro de Armas y las Letras debatían qué nombre ponerle a las nuevas guerras. El moderador se decantaba por Guerras de 4ª Generación (yo prefiero “posmodernas”), y citaba a William S. Lind. Esta semana Lind publicaba el primer borrador de un manual para combatir en las Guerras de 4ª Generación”. No se trata de un manual al uso, porque utiliza una pequeña narración para ilustrar los principios de lo que quiere explicar. En un país ficiticio en una guerra ficiticia que evidentemente es Iraq, un oficial se niega a que se desarrolle la “Operación Goliath” en su área de operaciones. La “Operación Goliath” implica entrar a sangre y fuego en una zona donde operan las guerrillas enemigas. Mientras este oficial opera con principios distintos: I wanted to operate so that the locals would not hate us enough to fight us. Lind recoge la enseñanza de unidades de la Reserva y la Guardia Nacional desplegadas en Iraq y entre cuyos soldados hay policías y sheriffs acostumbrados a patrullar las calles de barrios peligrosos. Allí donde el ejército se comporta como la policía de un suburbio de EE.UU. hay mucha menos violencia.

Gente como “Lelo_pensador” quieren lanzar la “Operación Goliath” en los barrios habitados por musulmanes de nuestras ciudades. Quieren arrasarlo todo a sangre y fuego. Viven en los tiempos de la Reconquista. Siguen sin entender que lo de Londres es otra cosa. El 11-M fue otra cosa. Un nuevo mundo. No tenemos que conseguir que los musulmanes nos amen. No tenemos que conseguir que sean exactamente como nosotros. Que piensen como nosotros. Y no podemos encarcelarlos por tener ideas que no nos gustan. Nos basta que entre ellos no haya quienes quieran hacernos saltar por los aires.

De la pista extranjera a la batalla de las ideas

Tras escribir “Cerrando el círculo” me quedé dándole vueltas a las apreciaciones de César:

La colocación de las bombas en estaciones de metro de segundo orden ( excepto Ling’s Cross) y cercanas a los límites de la zona en la que vive la comunidad musulmana en Londres me lleva a pensar, no en equipos locales , conocedores de la realidad del transporte urbano, idioma y comunidades musulmanas de Londres, sino mas bien en el injerto ( al estilo Jean Valjean) de varias células de mujahidines ( al menos dos, perfectamente sustituibles) .

Células sin contacto con el entorno ( especialmente sin contacto con los líderes de la comunidad musulmana , en permanente vigilancia policial) pero perfectamente mimetizadas con el paisaje, del que sólo han salido para realizar los atentados y sin necesidad siquiera de conocer el idioma local.

La prensa habla de ese hilo de yihadistas extranjeros que intuía César.

En una de tantas listas de “leyes de Murphy”, esta vez aplicadas a la guerra, cuentan que “professional soldiers are predictable; the world is full of dangerous amateurs”. ¿Y si estuviéramos buscando un patrón racional en lo que no es más que un comportamiento aleatorio? Por ejemplo, la elección de las líneas de metro en la que se colocaron las bombas. E. Luttwak, al que debemos al menos dos libros sobre terrorismo en español, señala que la escasa competencia técnica no es obstáculo hoy en día con un mínimo de conocimientos y voluntad de hacer el mal.

Quizás con el tiempo vayamos descubriendo una trama en la que se entremezclan yihadistas extranjeros con jóvenes locales. Pero eso ya lo veremos según se vayan produciendo las primeras detenciones.

La cuestión ahora es el ¿y ahora qué?. Porque si por un lado el gobierno británico plantea recortes de libertades, los comentaristas y la blogosfera neococa están pidiendo a gritos la caza del moro. ¿Esa batalla como la luchamos?

Cerrando el círculo

El goteo de informaciones sobre los detalles del atentado en Londres continúa. Llama la atención como las piezas van encajando en las ideas que hemos apuntado desde el jueves.

Ahora sabemos que las bombas que estallaron en los vagones de metro lo hicieron en un lapso de 50 segundos. Eso lleva a descartar la idea de suicidas, y en cambio pensar en una célula de al menos cuatro terroristas que colocaron bombas con temporizadores.

El explosivo parece ser algún tipo de explosivo plástico no militar que las propias autoridades policiales reconocen fácil de obtener en el mercado negro de Europa del Este. Associated Press cita a dos empleados de Jane´s, A. Oppenheimer y A. Standish.

Según el primero:

The bombs were probably made from simple, relatively easy-to-obtain plastic explosives, not the higher-grade military plastics like Semtex that would have killed far more people

Según el segundo:

Any crook with ready cash could obtain this stuff if they knew where to look for it

Éste añade además:

“I suspect that this is a low-level, possibly locally recruited al-Qaida cell. [...] [T]he bombers’ choice of targets reflected a lack of knowledge about the mechanics of explosions that suggests they were not highly trained or experienced. [...] Bombing a tightly enclosed space like an Underground train is likely to kill fewer people than targeting a more open space where debris can fly through the air and devastate a wider area.[...]In a crowded Tube train, the primary force of a blast is likely to be absorbed by a small number of people around the explosion and by the train itself.

No hace falta recordar que el primer día hablábamos aquí de yihadistas “aficionados” fuera del círculo habitual de radicales del mundillo conocido como Londonistán. Una idea en la que coinciden Standish, como hemos visto, y el anterior jefe de Scotland Yard:

He said that he believed last week’s attackers were almost certainly British-born, “brought up here and totally aware of British life and values”.

Oportunamente el Sunday Times revela un documento oficial en el que se señala cómo los yihadistas están reclutando estudiantes musulmanes, especialmente de ingeniería e informática. Unos conocimientos mínimos bastan para saber montar un circuito temporizador o activado por presión, como cualquiera que haya estudiado electrónica sabe.

David nos explicaba ayer como entramos en una era de terrorismo de hágaselo-usted mismo, en el que ya no hace falta conexiones con el núcleo duro de una gran organización ni canales de acceso a información técnica especializada. Todo está en la Red: Las directrices ideológicas y los manuales de explosivos. Un terrorismo “open source”.

Standish, al que hemos citado anteriormente afirma:

Al-Qaida is now an ideology. It’s moved beyond being a structural organization. All one has to do to form an al-Qaida cell is to get together with a group of like-minded individuals and say, ‘We are going to start an al-Qaida cell.’ … If one is prepared to carry out an attack in the name of al-Qaida, one becomes an al-Qaida operative.”

La pregunta es ahora, ¿qué nos enseña esto del 11-M y las teorías conspiranoicas?

La onda de choque del yihadismo

En 1968 una onda telúrica recorrió el mundo: Berkeley, México D.F., París, Praga, Kosovo… Los airados jóvenes occidentales ondearon banderas rojas y llenaron sus habitaciones con fotos del Ché Guevara. Pero a las vanguardias revolucionarias no les siguió ningún proletariado en armas. Una minoría decepcionada decidió dar un giro de tuerca y empuñar las armas en un intento desesperado de galvanizar las conciencias de las muchedumbres adormecidas. En los años 70 aparecieron en Alemania la Fracción del Ejército Rojo (la “banda Baader-Meinhof”) y en Italia las Brigadas Rojas. 21 años después del Mayo francés caía el Muro de Berlín.

En 2005 en el espacio mediterráneo el único país musulmán con un gobierno islamista es Turquía, cuyo Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) fue admitido el pasado 1 de febrero en el Partido Popular Europeo. Al Qaeda representa la estrategia de echarse al monte del islamismo radical tras su fracaso político en los países musulmanes. Bin Laden tendrá más o menos simpatía entre las multitudes musulmanas que se alegran de ver a uno de los suyos atacando a Occidente. Pero está aún por ver que todos esos inmigrantes que fuera de cámara y con las grabadoras apagadas afirman que “los atentados terroristas nos parecen mal pero…” realmente quieren que el Reino Unido se parezca a los países subdesarrollados de donde vienen.

El sentido de los atentados terroristas es generar un titular, una enorme operación de guerra psicológica. De ahí el apagón informativo británico, que Juan Varela resumía en:

Desde el principio la información ha estado controlada con tres objetivos principales:

evitar el pánico,

atajar los rumores y la desinformación,

y reducir en lo posible el dolor de las víctimas.

Pero a diferencia de los años 7o no estamos con grupos terroristas de ámbito nacional y una marcada estructura jerárquica, producto de la inspiración marxista-leninista (partido, vanguardia, ideología). Aquí la línea la marca líderes que como Bin Laden, aislado en las montañas de Waziristán, no tienen capacidad de decisión sobre lo que una célula concreta del círculo más externo de Al Qaeda hará. De hecho la novedad es que cada célula no tiene necesariamente que tener vínculos con el núcleo central. Toman como referencia las páginas web, los foros, las cassettes que circulan con discursos de predicadores radicales… Se autofinancian mediante pequeños delitos y en ese submundo de la delincuencia común es de dónde obtienen armas y explosivos.

Andy Hayman, Assistant Commissioner of Specialist Operations de la policía metropolitana de Londres informaba hoy que se calcula que cada una de las cuatra cargas explosivas que estallaron ayer estaba formada por menos de 10 libras (4,54 kilos). Una cantidad total muy pequeña, y que nos refuerza en la idea de un grupo con recursos limitados en la periferia de Londonistán.

La Yihad llega a Londonistán

El 7-J me pilló todo el día por las calles de Madrid. Y al revisar ciberpunk.net me entero que estaba a menos de seis grados de separación de Londres. Y encontrarme con lo sucedido en este día bien triturado da una perspectiva diferente.

Durante la celebración en Madrid de la Cumbre Internacional sobre Democracia, Terrorismo y Seguridad un responsable antiterrorista británico había salido en la prensa diciendo que ellos daban por seguro un atentado yihadista en Londres. Que trabajaban con todas sus fuerzas para pararlo, pero algún día alguien fuera de sus redes de información lo lograría cometer. Era el resignado fatalismo que la entrada de la Wikipedia en inglés sobre Londonistán, recogía:

However, senior police officers have warned that despite greater surveillance, a terrorist attack on London on the scale of 9/11 or the Madrid train bombings is ‘inevitable’

En la enorme variedad étnica de Londres (véase los idiomas a los que está traducido su mapa del metro), Londonistán es ese espacio imaginario de mezquitas donde hay predicadores que apoyan públicamente a Bin Laden y jóvenes que se reúnen para ver vídeos de la guerra de Chechenia. De allí surgían donaciones y voluntarios para la Yihad.

El año pasado el Norwegian Defence Research Establishment (FFI en su idioma original) publicaba un estudio de Peter Nesser sobre las motivaciones de los yihadistas. Concluía que se trataba de la radicalización política a partir de los acontecimientos internacionales principalmente, y en segundo lugar la radicalización identitaria de las comunidades inmigrantes. (El FFI, por cierto, es es el mismo centro que había analizado un documento de Al Qaeda aparecido en Internet donde se señalaba a España como uno de los eslabones débiles de la coalición que apoyaba la invasión de Iraq).

La radicalización identitaria no es algo que tenga que ver necesariamente con la pertenencia a una minoría discriminada. Aparece en las comunidades emigrantes que tienden a crear estrechos lazos con sus paisanos inmigrantes junto con una idealización de la tierra dejada atrás. El sueño de un Jalistán independiente se siente hoy más en el Reino Unido, Canadá e Internet que en el propio Punjab. Franjo Tuđman encontró la financiación para crear la Unión Democrática Croata y financiar la guerra de independencia croata gracias a los millones que Gojko ¦u¨ak consiguió recaudar en Canadá.

Como en el caso del 11-M, el 7-J es un salto cualitativo dado por una nueva hornada de yihadistas dispuesta a llevar la Yihad al propio suelo que pisan. Que hayan logrado su objetivo pero sin que haya sido un atentado tremendamente catastrófico, como el 11-S, tiene mucho que ver que no sean cercanos al núcleo duro de yihadistas de Londonistán, sometido a una intesa vigilancia de los servicios de seguridad británicos. Podrían ser un grupo de voluntaristas que querían pasar a la acción “aquí y ahora”, sin contar con mucha cualificación técnica ni medios. Pero aprovechan no estar bajo el escrutinio del aparato de seguridad del estado. De “Al Qaeda” sólo toman el nombre en un modelo que tiene mucho de “terrorismo franquiciado”. Al Qaeda pasa a ser entonces una idea, un concepto, un virus de ordenador…