Al Qaeda y el efecto mariposa

Estos días actualizaba y enlazaba una página con la lista de los libros que componen mi biblioteca sobre los temas que trato en el blog (faltan por incluir algunos). Encabezando la página coloqué una foto de un recorte de periódico que conservo como una especie de reliquia: La primera noticia que recuerdo en la que se nombra a Osama Bin Laden. Enseguida encontré el comentario de Arístides Wrangel, columnista de Xornal.com, que me dejaba un enlace a una noticia de El País con una referencia aún más antigua (17.08.1994) a un tal “Dussama Ben Laden”.

Ahora todo el mundo se apunta a hacer de experto en yihadismo. Hay varios blogs por ahí que se dedican a hablar de Islam y yihadismo. Pero se encuadran en esa corriente islamofóbica que presenta al yihadismo, una corriente política, como un producto directo de la religión islámica. Creen que basta coger citas de Corán al azar para probar que el Islam es una religión peligrosa.”.

Es interesante, sin embargo, repasar la yihad afgana en los años ochenta para conocer los giros y quiebros que dio la historia. Y entender o especular qué otros caminos podría haber cogido el Islam político de no haber EE.UU. apoyado a ciertos grupos. En aquel momento nadie previó las consecuencias políticas de tener una visión a corto plazo a la hora de engendrar monstruos o apoyarse en ellos. El objetivo era dañar a la U.R.S.S. por encima de todo, y vengar Vietnam. Pero la mala experiencia de aquella guerra llevó a la CIA a ceder el control a los nativos, sin saber o queriendo no saberlo que el Inter Service Intelligence tenía su propia agenda política. Un estado dentro del estado, con sus propios intereses y objetivos. Por no hablar de la alianza monarquía saudí al respecto y la consiguiente propagación del wahabismo.

Pero la historia menos conocida es la del origen de la organización Al Qaeda. Por aquel entonces es llamaba MAK. Sus principios fueron formulados entre 1987 y 1988 por el palestino Abdulá Azzam. Había vivido en Egipto la represión contra los Hermanos Musulmanes y era escéptico sobre las posibilidades del terrosimo como estrategia insurgente. Entendía que la misión de los voluntarios islamistas debían convertirse en una especie de “fuerza de acción rápida” islamista que acudiera allí donde se declarara una yihad para defender a los musulmanes de una agresión externa. Y que los recursos recaudados para la yihad afgana no debían emplearse para entrenamiento terrorista. No es que fuera una hermanita de la caridad. Justificaba el terrorismo contra los no musulmanes, pero no consideraba a los “no combatientes” el objetivo principal. Entendía la lucha desde una perspectiva nacional, país por país.

Azzam tenía un problema. Un discípulo ambicioso y carismático, con posturas totalmente diferentes al respecto de hacia dónde dirigir la organización: Quería lanzar una guerra global, sirviéndose de atentados indiscriminados.

Como suele suceder, esta historia acabó el 24 de noviembre de 1989. 20 kilos de TNT detonaron al paso del coche de Azzam, cuando se dirigía a la oración del viernes con sus dos hijos en la ciudad pakistaní de Peshawar. El discípulo en cuestión tomó las riendas de la organización que tomó el nombre de Al Qaeda. El resto es historia.

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P.S.: Me llena de orgullo y satisfacción anunciar la nueva imagen de mi blog. La nueva cabecera es obra de mi amigo Juanjo , empleando el GIMP. Que no se diga que no hay creatividad en este país.

La banalidad del mal

Leí la noticia el 31 de diciembre en 20 minutos: Aparecen 50 kilos de explosivo Goma-2 en una casa abandonada de Ronda (Málaga). Una de tantas teorías conspiranoicas del 11-M plantea que es imposible que se usara explosivo “extraviado” de una mina asturiana. Nadie hace desaparecer decenas y decenas de kilos de explosivo así como así, dicen. Los explosivos, ya sabemos, son un material peligroso del que hay un estricto control. Ya saben. Como el explosivo militar en los cuarteles.

También dicen que un atentado es una cosa compleja. Imposible de llevar a cabo por cualquiera (“moritos”, “pelanas”, los llaman los conspiranoicos). Hoy leía en la BBC (vía periodistadigital.com) lo barato que fue el 7-J.

Por no hablar de esas enrevesadas conexiones entre 11-M y ETA. Que no haya ninguna prueba no demuestra nada, esgrimen. El País publicaba hoy: “La investigación de los teléfonos descarta cualquier vínculo de ETA con el 11-M”

Definitivamente hay que retomar el tema del 11-M. Pero para que dejen de tomar el pelo.

Mira que son cansinos

No recuerdo en cuál de sus programas de televisión fue, pero Pepe Navarro empezó a traer como invitado a un tal Álvaro Baeza. Recuerdo su primera intervención, a raíz del asesinato de un terrorista palestino al que habían colocado explosivos en su teléfono móvil. Baeza hablaba como si hubiera estado charlando ese mismo día sobre los detalles de la operación con alguien del Mossad. A mí que por aquel entonces aquellos temas ya me interesaban me llamó mucho la atención y empecé a seguir sus intervenciones en el programa.

No pasó mucho tiempo hasta que lo que contaba Álvaro Baeza me sonara muy raro. Un día refiriéndose a Valentín Lasarte contó que “nunca se separaba de su automática del .47″. Un calibre de pistola que de existir serviría para matar osos. La cosa no quedó en esos detalles tontos. Hablando del plan de ETA para matar al Rey en Mallorca con un fusil de francotirador, Baeza afirmó tajante que aquello era todo un cebo. El verdadero plan de ETA consistía en matar al Rey mientras estuviera a bordo del yate Fortuna con un misil Stinger. De haber tenido éxito el plan hubiera sido noticia seguramente, pero no sólo por tratarse de un magnicidio con éxito, sino por ser la primera vez que se hubiera destruído un barco con un misil antiaéreo. Baeza llegó a asegurarle a la mujer de Publio Cordón que pronto habría novedades sobre el paradero de su marido.

Baeza tenía una editorial, ABL Press, que publicaba unos tochos de tapa dura y letra generosa a prueba de míopes. Su presencia en televisión le aseguró la distribución de sus libros. Sólo llegué a hojear uno, en una gran superficie, dedicado al tráfico de armas y en dos páginas al azar encontré dos fallos garrafales. Alguien debió advertirle a Pepe Navarro de la naturaleza del personaje y desapareció del programa. En la siguiente temporada apareció un personaje cómico que se llamaba “el enterado”, una obvia parodia de Baeza.

El programa de Pepe Navarro fue también tribuna para mil teorías sobre el crimen de las tres chicas de Alcàsser. Por allí pasaron personajes y personajillos que insinuaron la existencia de una trama de violación y asesinato en la que estaban implicados políticos. Recuerdo que en el juicio de uno de los testigos dio un testimonio muy alejado del que había dado en televisión y preguntado por tal diferencia vino a decir algo así como “la tele es la tele”.

Pasó el tiempo y de aquellos personajes y personajillos, y de sus teorías rocambolescas, nada más se supo. Algo que uno podría esperar de las tonterías que se han vertido sobre el 11-M. Pero la derecha mediática vuelve estos días a la carga de nuevo con la conspiranoia. Cuando traté el tema por primera vez estaba solo. Por el camino surgió Copypaste al relevo cuando yo me aburrí de tanto retortijón mental. Conspiranoia y malabares retóricos que Luis Fernando Areán analizó y diseccionó con bisturí. Y si pensábamos que ya se habían aburrido, El Mundo volvía a la carga estos días. Menos mal que José Antonio Martínez Soler (JAMS) se tomaba la molestia de resumirnos el tostón:

Un tal Omar, que reconoció la voz de “El Chino” en el video del 11-M, declara a Antonio Rubio del El Mundo que “cuando salió (el Chino) de Carabanchel me contó que tenía amigos en ETA”

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ETA y el 11-M. ¿Cómo no recordar aquella gran construcción lógica de Luis Del Pino en Libertad Digital sobre ETA y el 11-M?:

-Uno de los implicados en el 11-M conocido como “el Chino” traficaba con drogas y tenía contactos en Bilbao.

-ETA controla TODO el narcotráfico en el País Vasco

-“El Chino” tenía contactos en ETA.

-ETA está detrás del 11-M.

Empecé a escribir sobre todo esto del 11-M porque sentía que me tomaban por idiota con tanta teoría absurda. Detrás de todo ello no hay más que una intención meramente política. La “verdad” se la suda a todos estos fieles siervos de sus amos, pero lo triste es saber que si se publican es porque en el fondo estas tonterías tienen un público. Alguien tiene que encargarse de poner las cosas en su sitio. Habrá que volver al tajo.

P.S.: Si comenzaba escribiendo sobre Álvaro Baeza, después de haber empezado me he encontrado conque el ínclito ha publicado un libro sobre ETA y el 11-M. ¿¡Cómo no!? Grueso, con letra grande y sin una sola nota a pie de página o referencia bibliográfica. ¡El delirio!

Negociad, negociad malditos

Alguien preguntaba en los comentarios a que si yo afirmaba que E.T.A. ha sido derrotada qué sentido tiene negociar. Buena pregunta.

Nos hemos acostumbrado a escuchar cómo los políticos y los medios de comunicación llaman a E.T.A. “banda criminal”. Y siéndolo desde un punto jurídico nos ha acostumbrado a la idea de que E.T.A. es equiparable a una mafia dedicada al robo en naves industriales o al tráfico de drogas: Se trata de un grupo con un número finito de miembros que será completamente desarticulado el día que su último integrante sea detenido. La realidad es muy diferente aunque nos pese. E.T.A. es un grupo terrorista con una base social de cierta entidad. El terrorismo surge allí donde hay quienes son socializados en la creencia de que la violencia política es un instrumento legítimo. Así que las fuerzas de seguridad del estado podrán una y otra vez desmantelar comandos, que mientras se eduquen políticame a jóvenes para que estén dispuestos a convertirse en terroristas E.T.A. existirá.

Recuperando las matemáticas para explicar el fin de E.T.A, podríamos decir que la lucha antiterrorista sigue una curva logística, una ley de rendimientos decrecientes. En los primeros momentos la lucha contra el terrorismo avanza lenta, mientras el estado reacciona, se dota de los instrumentos adecuados y se prueban las estrategias más eficaces. Según avanza el tiempo la lucha antiterrorista se vuelve mucho más eficaz. Pero tarde o temprano se llega a un punto en el que el grupo terrorista ha quedado reducido a su mínima expresión, formado por jóvenes sin experiencia con una capacidad limitada de cometer atentados. La lucha con E.T.A. está llegando a ese punto. Por eso es el momento de negociar. Porque todavía existe E.T.A. como grupo con una estructura jerárquica capaz de mandar a alguien a sentarse a una mesa. El siguiente paso del debilitamiento de E.T.A. es su conversión en un grupo terrorista marginal tipo el GRAPO. Pero si el GRAPO tenía como referencia al terrorismo de ultraizquierda europeo, está por ver qué modelo tomaría esa nueva E.T.A.

Nos podríamos encontrar en casa un modelo de terrorismo sin líderes, formando una red distribuida y que obtiene sus conocimientos técnicos de fuentas abiertas. Un grupo terrorista atomizado, que deje de tomar como modelo al colectivo “Artapalo” y se parezca al terrorismo de los fundamentalistas cristianos que en EE.UU. atentan contra las clínicas abortistas. Un modelo de terrorismo cuyo ejemplo típico no sea Josu Ternera, sino Unabomber. E.T.A. hizo un ensayo de ese modelo de terrorismo en diciembre de 2004. Será sin duda un terrorismo marginal, que produzca como mucho media docena de muertos al año. Pero será un terrorismo muchísimo más difícil de erradicar hasta que dispongamos la teccnología de las unidades de precrimen.

Lo afirmé, y sigo creyéndolo, que E.T.A. ha sido derrotada. A estas alturas dentro de la base social de E.T.A. y dentro de la propia E.T.A. debe de haber quedado bastante claro que el camino de la violencia política no les llevará a la consecución de sus objetivos últimos. Y que para colmo, E.T.A. como grupo terrorista ha quedado bastante debilitado en los últimos tiempos. Lo cual, teniendo en cuenta esa base social, es lo máximo a lo que podemos aspirar dentro de términos estrictamente policiales.

Es hora de cerrar la Transición y hacer de España un país normal, donde cualquier aspirante a concejal del PP pueda hacer campaña electoral en la plaza de su pueblo. Dijo Aznar que sería generoso si el movimiento de liberación nacional vasco renunciaba a la violencia. A enemigo que huye, puente de plata. No sé por qué Zapatero no debería obrar igual.

Publicado en ETA

11-M: La conspiranoia de los necios (IV)

Las delirantes teorías conspiranoicas sobre el 11-M tocaron alguna fibra sensible en mí. “¿Nos toman por idiotas o qué?”, pensé. Aún así, por increíble que parezca en la blogosfera y en diferentes foros esas teorías recibieron eco. Hoy mismo Nacho Escolar enlazaba a un artículo de un tal Federico Quevedo en El Confidencial, que un país normal sería materia de juzgado de guardia.

Empecé a escribir la disección de cada artículo de Luis del Pino en Libertad Digital hace ya tiempo. Pero era una tarea que me consumía demasiado tiempo. Para colmo, a partir del cuarto capítulo la historia se complicaba con misteriosos compuestos químicos y datos, que para constrastar requerirían mucho tiempo pensé. Error. A un lector de mi blog sólo le llevó unas pocas búsquedas en Google y consultar a alguien con conocimientos de química para desmontar la impúdica cadena de mentiras de Luis del Pino. Pasen y lean el blog de Copypaste

El fin de ETA y la teoría de juegos

Esperaba sentarme un día a escribir sobre el fin de E.T.A. y las negociaciones para alcanzar ese objetivo, pero los últimos atentados terroristas han precipitado la urgencia de tratar el tema.

E.T.A. lleva sin matar desde mayo de 2003. El gobierno ha dado a su vez pasos. No creo que haya que darle muchas vueltas para comprender que algo está pasando. Creo que el fin de E.T.A. puede que esté ahora más cerca que nunca. Y parece ser algo que también el gobierno cree, dentro de la lógica prudencia.

Mientras tanto, comentaristas políticos, tertulianos y medios de la derecha en general se han escandalizado porque las bombas de E.T.A. de los últimos meses no han hecho reconsiderar al gobierno su postura. Hasta un despacho de Reuter de estos días se titulaba así: “Segunda bomba de ETA en cuatro días socava las esperanzas de paz”. La frase, “E.T.A. muestra su voluntad de negociar con otra bomba”, ha sido usada de forma socorrida, y pretendidamente irónica, por los bloggers de derecha tras cada atentado. Sin embargo, creo que las bombas de los últimos meses son un signo de que vamos por el buen camino y un síntoma de la voluntad de E.T.A. de negociar. ¿Ilógico? Echemos un vistazo a la Teoría de Juegos.

¿Qué es la Teoría de Juegos? La definición de entrada de la Wikipedia asusta a primera vista: Una rama de las matemáticas que usa modelos para estudiar interacciones con estructuras de incentivos formalizadas. O lo que es lo mismo, el estudio mediante modelos matemáticos de interacciones en las que hay algo que ganar o perder. Lo relevante de la Teoría de Juegos es que esos modelos buscan las mejores estrategias teniendo en cuenta no sólo los intereses propios sino que consideran las posibles estrategias del rival.

Muchos relacionarán la Teoría de Juegos con uno de sus modelos, el dilema del prisionero. Nosotros tomaremos una de sus variantes, el juego del gallina. Para ponernos en situación tenemos que imaginar una de esas escenas que todos hemos visto en alguna serie de televisión o película: Dos conductores acelerando a fondo en sus coches, frente a frente, yendo por una carretera en dirección opuesta. Se trata de una apuesta. El primero que se desvíe para evitar el choque, el gallina, pierde.

En un juego así una estrategia podría ser acelerar a fondo, mantener el volante y esperar a que el rival en el último momento se desvíe, sabiendo que como no lo haga el choque va a ser brutal. ¿Pero y si los dos deciden hacer lo mismo a la vez? Tenemos un tortazo monumental. El coche siniestro total y el conductor muerto o mal herido. La máxima pérdida para ambos. Cada uno tiene entonces que decidir qué hacer teniendo en cuenta lo que cree que hará su rival, y sopesando lo que gana y pierde con cada posible resultado.

Para construir nuestro modelo tenemos que penar en todas las posibilidades. Ya hemos visto que si ninguno de los dos ced,e los dos coches se van a empotrar uno contra el otro. Tenemos la máxima pérdida para ambos. Tomando una escala del 0 al 10, en este caso ambos obtienen -10. Si uno de los dos da por hecho que el otro no va a desviarse, que se encaminan hacia un choque frontal, y da un volantazo para esquivar al otro el juego termina con un ganador y un perdedor. Digamos que el que ha ganado la apuesta obtiene +5, ha quedado como valiente y se ha llevado el dinero de la apuesta. Según autores, el que pierde la apuesta ha quedado como un gallina y obtiene un resultado negativo.Otros autores suponen que el que ha perdido la apuesta, a pesar de haber quedado como un gallina, al menos puede dar las gracias por haber escapado con su coche y su vida intactos, y su ganancia es mínima pero positiva. Digamos, +1. Si resulta que los dos conductores decidieran apartarse de la trayectoria de colisión a la vez (¡esperemos que los dos dan un volantazo en direcciones opuestas!) ninguno ha quedado como más cobarde que el otro, así que el resultado es positivo para ambos. Digamos +3 para cada uno. Como no hay modelo matemático sin un dibujo, veamos la siguiente tabla. Las filas reflejan la acción del primer jugador. Las columnas reflejan la acción del segundo jugador.

Considerando la ganancia individual, el resultado óptimo para un jugador se da cuando aguanta hasta el final y provoca que su rival se eche atrás. Pero si consideramos el conjunto de los dos jugadores el resultado óptimo colectivo sería que los dos se echaran atrás a la vez.

En la vida la gente no va haciendo apuestas que impliquen el riesgo de matarse al volante de un coche de forma estúpida (¿o sí?). Pero la aplicación en el mundo de lo real es muy amplia. David de Ugarte usó el mundo del ligoteo y las relaciones de pareja, para explicar diferentes teorías económicas, incluyendo elementos de la Teoría de Juegos. Y como dicen que el amor y la guerra se rigen por las mismas reglas, llegamos a la negociación con la banda terrorista E.T.A. Apliquemos entonces el modelo del juego del gallina.

Tenemos al gobierno y a E.T.A. que son los dos conductores frente a frente. El discurso oficial ha sido que no se negocia con terroristas. E.T.A. ha de ser siempre la que dé el primer paso de abandonar la violencia. En la práctica no ha sido así. Pero eso es otro tema que veremos más adelante. E.T.A. por su parte no ha cambiado su discurso de soberanía para eso que llaman Euskal Herria. Y de atentar contra miembros de las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad del estado, pasó a hacerlo contra políticos, empresarios, periodistas, etc. La postura de inflexibilidad lleva, y ha llevado, a ese choque frontal catastrófico. Máxima pérdida para ambos.

Supongamos que alguno cediera. Supongamos que el gobierno español lo hiciera: Anuncia el traslado de los terroristas de E.T.A. convictos que cumplen penas en cárceles por toda España a a cárceles situadas en la comunidad autónoma vasca. Y anuncia para próximas fechas la celebración de un referendum vinculante sobre la independencia vasca. O supongamos que E.T.A. anunciara que abandona las armas y su brazo político (el que sea, que me pierdo con tanto cambio de nombre) condenara la violencia. Y que los arsenales de explosivos, municiones y armas de fuego fueran destruidos en presencia de testigos nombrados por ambas partes. Podemos suponer que en ambos casos cesarían los atentados. Pero el coste político para el que ha cedido sería muy alto. Se habría comportado como un gallina. El gobierno que hiciera tal cosa tendría que justificar el haber cedido ante E.T.A. a cambio de nada. Los dirigentes de E.T.A. y su entorno que autoliquidaran la organización terrorista tendría que explica a los suyos qué sentido tendría entonces los sacrificios realizados (cárcel, clandestinidad, vidas rotas, etc.)

La solución óptima es que ambos cedan a la vez. Pero para que no haya perdedores los dos han de dar el volantazo de forma simultánea, y tiene que suceder que cada uno se convenza de que su rival está lo suficientemente chiflado como querer seguir adelante. La única forma de conseguir esa coordinación es mandar una señal al otro de que se está dispuesto a dejar la apuesta en un empate, pero a la vez no desviarse para dejar claro que de no haber una respuesta positiva se piensa seguir en la misma trayectoria. Un paso en falso haría quedar al que lo hiciera como el gallina.

E.T.A. ha sido derrotada, y los últimos acontencimientos políticos en Cataluña reflejan aún más lo absurdo de estar fuera del juego democrático. Es el momento de cerrar de una vez por todas las Transición, eliminando la violencia de la política española. El gobierno y el entorno de E.T.A. se han estado mandando recados vía los medios de comunicación. Ninguno quiere dar a entender ante los suyos que su predisposición al diálogo es producto de la debilidad o que está dispuesta a dar sin recibir nada a cambio. Cada lado ha mantenido su postura. Bajo el gobierno de Zapatero no se han frenado las detenciones de terroristas, por mucho que algunos quieran presentarnos la realidad como justo lo contrario. De hecho cayó la cúpula de E.T.A.. Por su parte E.T.A. ha continuado cometiendo atentados, pero todos en el último año con la evidente intención de sólo causar daños materiales. No ha matado porque no ha querido.

Paradójicamente la postura del Partido Popular y sus paladines mediáticos refuerza la postura del gobierno en una hipotética negociación. La presión de la derecha contra la negociación le permitiría a los representantes del gobierno presentarse ante los de E.T.A. como si tuvieran un margen de maniobra limitado, y así poder presionarles para que hagan gestos inequívocos de su voluntad de renunciar a la violencia. El clásico reparto de papeles del poli bueno y el poli malo. Casi deberíamos agradecerles el trabajo, si no tuviéramos motivos para sospechar que sus verdaderas intenciones son otras. Pero de eso, si me lo permiten, hablaremos otro día.

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Cuatro años, ya

Mañana hará cuatro años. El día que el futuro que algunos imaginábamos se hizo presente de una forma muchísimo más terrible. Hay que ver cómo pasa el tiempo.

El 14 de agosto me remonté a la ola de terrorismo de ultraizquierda tras mayo del 68 y el caso alemán para sacar conclusiones sobre el yihadismo. Pocos días después, el día 18, The Economist se remontaba al terrorismo anarquista de finales del XIX para sacar conclusiones parecidas. Y hoy Fernando Reinares en El País ahondaba en la misma línea. ¿Será todo algún día pasado?

Y si es por añadir autobombo, hoy Manuel Castells hablaba del 11-S y Able Danger en un artículo de opinión en La Vanguardia. El blog Tizas lo cita. ¿Dónde habré oído yo hablar antes de Able Danger. Vaya, ¡aquí mismo!.

11-M: La conspiranoia de los necios (III)

Tras un descanso retomo aquí mi repaso a la serie conspiranoica de Luis del Pino en Libertad Digital acerca del 11-M.

Antes de entrar en materia añadiré unas cuantos comentarios de cosecha propia. Esta tercera parte se titula ¿Participó ETA en el 11-M?”. No sé si lo recuerdan todavía. Pero tras la masacre hubo quien insitió e insistió que ETA era la verdadera responsable, a pesar de que las pruebas que iban apareciendo apuntaban en otra dirección. La cuestión es que las teorías conspiranoicas sobre el 11-M han ido variando en el tiempo.

Primero se dijo con mucha insistencia que el atentado había sido obra de ETA y que en el transcurso de las semanas posteriores al 11-M saldría a la luz la verdad. En los foros de debate político que frecuentaba por aquel entonces decían (lo mismo leí respecto a las armas de destrucción masiva) que el último que ríe, ríe mejor. El grupo PRISA quedaría en evidencia y a Zapatero no le quedaría más remedio que dimitir. Iba a ser una legislatura breve, anunciaban. Pero pasó el tiempo y no aparecieron pruebas sólidas e irrefutables de la participación de ETA en el 11-M.

Luego vino la publicación de “11-M: La venganza” de Casimiro García Abadillo que introdujo una nueva hipótesis. El 11-M había sido una venganza marroquí por la crisis del islote de Perejil. Partes del libro fueron adelantadas por entregas en el diario El Mundo. Al leer el libro resultó que el autor simplemente se había limitado a mencionar el contenido de unas carta recibidas en la redacción de El Mundo en la que alguien contaba que en el C.N.I. habían estado esperando “la venganza del moro” tras el conflicto por el islote de Perejil.

La teoría en sí resulta plausible. Marruecos en sus conflictos con España nunca se ha enfrentado directamente. En la olvidada guerra de Ifni (1957-1958) lo hizo a través de un supuesto movimiento de liberación nacional detrás del que todo el mundo sabía que estaba Mohammed V. En 1975 tras varios tanteos de las defensas españolas en el norte del Sáhara español, que le llevaron a la conclusión de que en el terreno militar Marruecos no tenía nada que hacer, Hassan II con el apoyo de EE.UU. lanzó la Marcha Verde. Uno de esos movimientos de masas “espotánenos” y “populares” tan habituales en las dictaduras árabes.

El 11-M podría ser entonces un ejemplo de “guerra sin reglas”, un modelo de guerra asimétrica teorizado por dos coroneles chinos en 1999. Especulando sobre un posible conflicto con Estados Unidos llegaron a la conclusión que ante una aplastante superioridad tecnológica un hipotético rival de EE.UU. para vencer tendría que romper el marco conceptual de guerra convencional para el que los ejércitos occidentales están pensados. Ese marco no sólo incluye las doctrinas militares, sino el conjunto de convenciones morales reflejadas en las leyes internacionales de guerra. El temo lo toqué tangencialmente en su momento, inagurando la sección de Guerras Posmodernas.

La cuestión es que al “11-M La venganza”, la única prueba concreta que presentaba Casimiro García Abadillo era la poca colaboración de Marruecos en la investigación de ciertos aspectos de los atentados. La validez o no de la “pista marroquí” es algo que difícilmente sabremos con información pública. Si existen pruebas de la implicación marroquí debe tratarse de la clase de información a la que sólo ha tenido acceso el CNI. Y en tal caso los servicios de inteligencia no van por ahí contando que saben tal o cual información para no no dar a entender a los “malos” que tienen un topo metido en la mismísima cocina o que la clave de sus comunicaciones ha sido rota. Aunque luego suceda que llegue el gobierno de turno y revele a un periódico afín información para desprestigiar a un político de un partido de la oposición, sin importar que se queme a un topo dentro de una organización terrorista y se produzca una crisis de confianza con el servicio de inteligencia nacional.

Por el camino se colaron también los masones. Y finalmente hemos llegado a la megaconspiración que yo denominaba la “Mano Negra del 11-M” y a la que introduciría al final de la serie. Pero ha llegado Pedro J. y se me ha adelantado: “[C]ada vez más indicios apuntan a que el 11-M se gestó en el seno de los aparatos policiales y los servicios del Estado democrático”. Lo decía en una conferencia en Castellón. Tan dados a comparar el 11-M y el 7-J, imaginense al director de un diario británico sin pruebas en la mano soltando en unas charletas de verano en Bristol que el 7-J fue un contubernio del MI-5 y Scotland Yard… Periodismo de altura, sin duda. El resultado es personas diciendo en Internet cosas como esta.

Alguno dirá, ¿pero acaso eres tan iluso para creer la versión oficial y crees innecesario investigar los cabos sueltos del 11-M? No si se habrán entendido que soy escéptico tanto con la versión oficial como con las conspiranoias. Creo que las piezas del puzzle pueden ordenarse de otra manera. Pero además creo que tenemos que tener mucho cuidado con las “nuevas y sorprendentes revelaciones” y con el manejo de los titulares.

¿Alguien recuerda que alguna vez un diario de tirada nacional haya sacado en portada a un implicado en una causa judicial por terrorismo denunciando supuestas torturas? Hace poco “El Mundo” sacaba en portada la noticia de que un implicado en la trama del 11-M acusaba a la Guardia Civil de haberle torturado para forzarle una declaración que relacionaba el 11-M con Iraq. ¿Alguien se imagina el mismo trato a un supuesto terrorista de ETA? Todo el mundo sabe (nótese la cursiva, y lo digo para el que copie y pegue mis palabras), es lo que se dice habitualmente, que los etarras son aleccionados para declarar que han sido sometidos a tortura bajo custodia policial o que se autolesionan, buscando con ello se culpe a la policía. Y el asunto queda así relegado a las páginas interiores de la sección “Nacional” del periódico de turno. En el caso de este implicado en el 11-M no sé que sucedió. Yo no estaba allí. Y no sé si está hecha la pertinente denuncia. Pero de todo esto ha quedado un bonito titular.

¿Y qué decir de esos otros titulares del tipo “El gobierno de Zapatero asciende a general a fulano de tal, delante de cuyas narices pasaron los explosivos del 11-M? Resulta que en España los oficiales del ejército ascienden por antigüedad y méritos hasta el grado de coronel. El salto de coronel a general es potestad del Consejo de Ministros, que realiza los nombramientos a partir de los informes que le presenta la rama de las fuerzas armadas pertinente o la Guardia Civil pero que no son necesariamente vinculantes. Mientras la tormenta mediática sobre el 11-M crecía el Consejo de Ministros, según recomendación de los informes que le ponía encima la propia Guardia Civil, decidió el ascenso a general de tal o cual coronel. Cuando las oportunas investigaciones internas se hicieron y se elevaron los preceptivos informes, el gobierno se encargó de proceder a la destitución. Y entonces, oh sorpresa, los titulares cambian. El 16 de noviembre de 2004 el periódico El Mundo titulaba: “Destituido el jefe de la Guardia Civil de Gijón tras las revelaciones sobre la trama de los explosivos de Avilés”. Y a continuación la noticia empezaba: El Ministerio del Interior ha destituido de su cargo como jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Gijón al teniente coronel José Antonio Rodríguez Bolinaga a propuesta del director general del cuerpo, Carlos Gómez Arruche. Vaya, menos mal. Mientras ZP y sus secuaces premian a los malos, algunos encuentran su justo castigo gracias a que la Guardia Civil se encarga de limpiar su propia casa.

Pero si algo ha producido revuelo en el post-11M ha sido la cascada de revelaciones hechas por los confidentes de la Guardia Civil o la Policía Nacional. Implicados en el tráfico de droga y explosivos. Ciudadanos ejempleares. Gente de fiar seguro. Como José Ignacio Fernández Díaz alias “Nayo”. Huido de España para no cumplir una condena de tres años de cárcel y con dos juicios pendientes, publicaba El Mundo el 24 de febrero de 2005 que según él la dinamita de la trama asturiana tenía como destino la banda terrorista ETA. ¿Cómo llegaría esa dinamita al País Vasco? Transportada por un guardia civil dedicado a la lucha antiterrorista. ¿Verosímil?

Al día siguiente (en lo que era una entrega por capítulos de una entrevista realizada en el Caribe ya que está en búsqueda y captura) contaba que otro implicado, José Emilio Trashorras, “quería una mina anticarro para volar un Patrol de la Guardia Civil”. La patrulla de la Benémerita tenía, al parecer, la molesta costumbre de pasar “por un camino al lado de su casa todos los fines de semana”. La historia suena delirante (si alguien entiende qué es una mina anticarro). Son bravatas propias de barra de bar que en las actuales circunstancias se convierten en una valiosa información periodística. Un verdadero pulso de la naturaleza de los confidentes y el mundo en que se movían.

O qué decir de la entrevista a Francisco Javier Lavandera el 28 de febrero de 2005, en el decimoséptimo capítulo de “Los agujeros negros del 11-M” (no, ¡ni jarto grifa le hago un guerraypacing a 17 capítulos!). La de Lavandera es una de esas tragedias personales paralelas al 11-M. Era testigo protegido del caso hasta que se compró una pistola y se negó a aceptar la oferta de trabajo que se le ofreció: Guardia jurado en el País Vasco (!). Su mujer se ahogó en una playa llena de gente. En este caso en su aparente mejor voluntad de contar todo lo que sabe afirmaba: “Siempre estuve seguro de que [Toro y Trashorras] les vendían explosivos a ETA”. Sólo un detalle, ETA no usa Goma 2 desde el año de la nana. Los explosivos que ha usado en los últimos han sido de producción propia o robados en Francia.

Y dicho lo cual procedamos a internarnos en el tercer capítulo de “Los enigmas del 11-M”.

3. ¿Participó ETA en el 11-M?

Empezamos fuerte. El lugar, Bilbao. El momento, 31 de diciembre de 2003. Jamal Ahmidan alias “El Chino” entra en un bar de Bilbao y le suelta un tiro en la rodilla a otro magrebí por una cuestión de deudas relacionadas con el tráfico de droga. Y así, sin anestesia, nos encontramos con una pirueta lógica.

-“El Chino” tenía vínculos con el narcotráfico en el País Vasco

-Cualquiera que conozca el País vasco sabe que nada se mueve en el submundo de la droga sin que ETA tenga constancia”ETA” controla el narcotráfico del País Vasco (sic)

-“El Chino” tenía vínculos con ETA

Para Del Pino es sospechoso que varios implicados en el 11-M hubieran residido en el País Vasco. Eso los convierte automáticamente en sospechos de haber tenido contactos con ETA.

Lo que sigue es mejor. Luis del Pino había dedicado el segundo capítulo a convencernos que si bien algunos yihadistas estuvieron implicados en el 11-M, Al Qaeda no tuvo nada que ver. Ahora para convencernos que ETA sí pudo tener algo que ver presenta argumentos de que no hay que descartar una posible colaboración de ETA y Al Qaeda en un “joint venture” terrorista. ¿En qué quedamos?

Uno de esos argumentos, que he llegado a escuchar en otros lugares, es que no hay que olvidar el vínculo que existió entre ETA y el régimen argelino además de con organizaciones terroristas árabes allá por los 80. El vínculo de ETA con el FLN argelino, ¡que tiene por enemigos al GIA y al GSPC!, y con grupos terroristas palestinos de corte marxista, y que ahora tienen por rivales a HAMAS, son prueba de las posibles relaciones de ETA con el yihadismo. Sobra decir que aquí Del Pino confunde lo que significa “árabe” y lo que significa “musulmán”.

Pero lo interesante es que si en el capítulo anterior, en torno a Al Qaeda, su base argumental era una supuesta rigidez de Al Qaeda en torno a una manera de funcionar, en este segundo capítulo se nos pide un ejercicio de apertura mental. No tenemos prueba de esto o lo otro. Pero podría ser. O no. Él mismo lo reconoce. A partir de aquí entramos en el campo de la fe, del “I want to believe”.

Las palabras captadas a Josu Ternera en el aeropuerto de Francfort pocas semanas antes de los atentados: “Se van a enterar los españoles de lo que somos capaces”. ¿Se refería al 11 de marzo?

¿Y por qué no iba referirse a los atentados que ETA trató de cometer antes de las elecciones?

Curiosamente, al informador que captó aquella conversación parece habérselo tragado la tierra, de acuerdo con nuestras noticias.

Al igual que a tanto testigo que vio o escuchó cosas el 11-M.

Los papeles distribuidos en el casco viejo de San Sebastián el día 10 de marzo de 2004 en los que el entorno de ETA instaba a boicotear a Renfe durante la campaña electoral. ¿Un aviso a los miembros de su entorno para que no tomaran trenes hasta el 14 de marzo?

¿Una advertencia si por casualidad vais a Madrid cerca de la fecha de las eleecciones no cojáis trenes de cercanías? ¿Y si lo sabía ETA por qué no lanzó su entorno una huelga general en contra de RENFE? ¿Qué tenía de inusual esa campaña de boicot? ¿Era la primera vez que se lanzaba algo así?

La aparición en la celda de Abdelkrim Beresmail (el lugarteniente de Allekema Lamari con el que departía Fernando Huarte) de los teléfonos de Henri Parot y Harriet Iragui, dos sanguinarios etarras, y de la fórmula de la cloratita, el explosivo utilizado por ETA habitualmente.

¿Y eso qué significa? ¿Que los contactos ya estaban hechos y las negociaciones cerradas? Entonces se habrán hecho llamadas. ¿Alguien las grabó?

El robo de un coche por parte de ETA en el callejón de Emilio Suárez Trashorras, coche con el que atentaría en Santander utilizando un explosivo de tipo dinamita cuya marca no ha podido ser determinada ¿Era quizá Goma-2 ECO?

Esto es algo llamativo de entrada. Pero pensémoslo mejor. No sabemos que explosivo se usó en ese atentado porque al volatilizarse la dinamita empleada no quedó rastro que permitiera identificar el tipo concreto. Teniendo ETA arsenales de dinamita francesa y no habiendo usado Goma 2 en los últimos años ¿tendría sentido que comprara dinamita para un solo atentado?

Pero la “casualidad” más inquietante de toda esta historia es la que afecta a la simultaneidad temporal de las dos caravanas de la muerte. Para el actual gobierno, el que la caravana etarra interceptada en Cañaveras saliera con menos de 24 horas de diferencia con respecto a la que bajaba de Asturias y el que ambas caravanas siguieran rutas paralelas obedece, asimismo, a la casualidad

Otro detalle inquietante. Hasta que recordamos que no hubo una única y tenebrosa “caravana de la muerta” yihadista. Aparte de un viaje en coche, la dinamita fue transportada por varios “correos” en bolsos de viaje y viajando en autobús de línea. La dinamita, por tanto, se transportó en varios viajes desde Asturias (en el norte de España, si no me equivoco) con destino Madrid (en el centro de España, si no me equivoco) con el propósito de atentar en una fecha cercana a las elecciones generales. Los terroristas de ETA por su parte llevaron su furgoneta cargada desde explosivos desde el norte con destino a Madrid con la intención de atentar en una fecha cercana a las elecciones generales. ¿Extrañísima casualidad que la “caravana de la muerte” etarra coincidiera en un margen de menos de 24 horas con uno de los varios traslados de la dinamita del 11-M? Quién sabe.

El trayecto que siguió el vehículo de los yihadistas resulta también sospechoso. En vez de viajar directamente en dirección sur siguió al princio la costa cantábrica, para luego poner rumbo a Madrid. ¿Tan relevante es? ¿Que el coche siguiera una ruta en principio “extraña” significa algo necesariamete?

Todo lo que tenemos sobre ETA y el 11-M está cogido con alfileres:

Fueron etarras los que colocaron las mochilas en los trenes? Según los datos que tenemos, no. ¿Participaron etarras en la logística de los atentados? No lo sabemos, pero hay extrañas casualidades que alguien nos debería aclarar. ¿Fue ETA quien realizó la contratación de los mercenarios? No tenemos datos que permitan demostrarlo, así que a lo mejor no lo hizo. Pero atribuir de nuevo a la simple casualidad los cebos tendidos por ETA en las semanas previas al atentado es cerrar los ojos a una de las pocas realidades incuestionables de todo el asunto 11-M: de entre todos los posibles sospechosos de haber contratado a los mercenarios que colocaron las bombas en los trenes, ETA es el único que no tenía nada que perder con la operación y sí mucho que ganar.

Es decir, no tenemos prueba ninguna de la implicación de ETA. Pero deberíamos seguir buscando las pruebas de esa conexión porque ETA iba a salir beneficiada de una derrota del PP. Al igual que el PSOE, por ejemplo. ¿No?

Lo curioso es que en toda el desarrollo de las conspiranoias sobre ETA y el 11-M se pide que se tire de los hilos difusos, vagos y circunstanciales que de la trama yihadista nos llevaría a ETA. Pero nadie se ha parado a pensar en el trayecto final de ese periplo. ¿Cuántos etarras han sido detenidos en los dós últimos años? ¿Cuántos documentos de la banda se han incautado? ¿Cuántos teléfonos se han pinchado? Y en este tiempo, qué casualidad, no ha aparecido ni una sola prueba. ¿Casualidad?

La serie de Luis del Pino va por su octavo capítulo. Y me resulta muy aburrido escribir las réplicas. Cuando encuentre el tiempo y los ánimos seguiré pero con comentarios más generales que abarquen varios capítulos a la vez.

Creo que con estas tres partes he demostrado lo que pretendía, que tras los llamativos titulares de “agujeros negros”, “misterios” y “tramas ocultas” hay demasiadas suposiciones forzadas, contradicciones y usos gimnásticos de la imaginación ante hechos que aplicando la navaja de Occam encuentran una respuesta más plausible. Ya saben. La verdad está ahí fuera.

11-M: La conspiranoia de los necios (II)

Tras la introducción entramos al meollo del asunto, el segundo capítulo de “Los enigmas del 11-M”, publicada por Luis del Pino en Libertad Digital. En este y en el siguiente se pregunta ¿participaron ETA y Al Qaeda en el 11-M? Se trata de una cuestión de fe. Para unos a pesar de que no haya pruebas que demuestren la participación del terrorismo vasco nada impide pensar que existe un vínculo para el que TODAVÍA no hayamos encontrado pruebas irrefutables. Para otros el que no haya pruebas materiales esclarecedoras de una implicación de ETA en el atentado les lleva a pensar que JAMÁS aparecerán. Ambos son dos actos de fe. Pero hay una pequeña diferencia. Lanzada una acusación el peso de demostrar la veracidad de tales acusaciones no cae en el escéptico. Cae en que lanza la acusación. De lo contrario estamos ante un caso de probatio diabolica: Alguien es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. Y juraría que en nuestro sistema de justicia las cosas son justo al revés.

En el caso de Al Qaeda, el razonamiento ¡qué casualidad! es dado la vuelta. Existen pruebas de que personas relacionadas con Al Qaeda participaron en el 11-M. Pero eso para conspiranoicos como Luis del Pino no significa que Al Qaeda como organización esté detrás. Su argumento principal es porque el 11-M no responde al modelo de atentado típico yihadista. ¿Por qué usar entonces el modus operandi como criterio para una organización terrorista pero para otra no?

Dicho lo cual entremos en materia.

2. ¿Participó Al-Qaeda en los atentados del 11-M?

Adelantábamos que el principal argumento de Luis del Pino para dudar de que Al Qaeda, como organización, esté detrás del 11-M es que distintos elementos del atentado no corresponden, supuestamente, a lo que suele ser habitual en Al Qaeda. Para explicarlo cada uno de ellos se saca de la chistera el manual del perfecto terrorista de Al Qaeda. Una especie de procedimientos operativos estándares publicados en el BOE de Al Qaeda. Aquí llegamos a una de las claves de las teorías conspiranoias: La imposible falsación. Del Pino se permite lanzar afirmaciones del tipo “un auténtico terrorista de Al Qaeda nunca haría esto o lo otro”. ¿Cómo saberlo?

Del Pino da perfectamente a entender que anda mentalmente todavía por los tiempos de la Guerra Fría pensando en organizaciones terroristas de carácter marxista-leninista. Y se refiere a Al Qaeda en todo momento como una organización monolítica y altamente coherente: “Al Qaeda siempre hace esto” y “Al Qaeda nunca hace lo otro” con un líder supremo omnipotente y omnisciente. Que es como decir ciberpunk.net o redliberal.com piensan, dicen o hacen.

Creo que aburriría poniéndome a explicar ¡una vez más! lo de Al Qaeda como red de redes. Podría en todo caso remitirles a lo dicho por David, pero ya he enlazado esa página muchas veces. Así que hoy les remito a Javier Jordán y a Gustavo de Arístegui.

En esos y otros lugares encontrarán diferentes ideas sobre Al Qaeda como una red de redes, con células franquiciadas en su periferia que toman de Bin Laden y Al Zawahiri, como referentes carismáticos, orientaciones ideológicas y estratégicas pero operan con un cierto grado de autonomía. Y más desde que en el período posterior al 11-S ambos andan perdidos por las montañas de las provincias tribales de Pakistán. Habría que recordar que los yihadistas del 11-M se ofrecieron a ciertos contactos europeos de Al Qaeda, que sólo les permitieron usar el nombre al no considerarles muy de fiar. Si el plan se llevaba a cabo con éxito, Al Qaeda se llevaba el triste mérito. Si salía mal, no perdía ningún recurso valioso. Así que se de cajón que “las evidencias apuntan a que esos elementos integristas no actuaron al dictado de la dirección de Al-Qaeda”.

Pero veamos una a una las razones de Del Pino.

* No hubo terroristas suicidas *

No tengo a mano una lista de los atentados yihadistad en los últimos diez años. Así que no sabría qué hay de cierto en la afirmación de que en los atentados yihadistas siempre toman parte terroristas suicidas. Pero Del Pino nos da a entender que las organizaciones yihadistas e islamistas andan sobradas de terroristas suicidas y que es inexplicable por tanto que no hubiera sucididas en el 11-M. Como ejemplo cita una noticia, y no es un mal chiste, de cómo “un semanario iraní había reclutado decenas de miles de voluntarios para realizar atentados suicidas”. De entrada mezcla las churras shiiíes con las merinas salafistas, pero sólo hay que recordar cómo Saddam Hussein hacía desfilar su particular “Ejército de Jerusalem” en Bagdad de cientos de voluntarios vestidos con una sábana blanca por la cabeza en plan fantasma y cartuchos de dinamita de pega a la cintura.

La realidad es que las organizaciones jslamistas y yihadistas no andan sobradas de canditatos a shahid. Para el caso palestino les remito a Lorena Napoleoni (Yihad. Ediciones Urano, Barcelona, 2004; pp.235-236). Podemos especular que los yihadistas del 11-M no andaban sobrados de recursos humanos y dado que pensaban organizar una campaña de atentados no iban a volarse en el primero de ellos. Toda pura especulación.

* La participación de personas no musulmanas *

“Los terroristas de Al-Qaeda, fanáticos integristas, no recurren jamás a una persona no musulmana para organizar un atentado”. Que sepamos, de momento, españoles sólo hay implicados en la trama de los explosivos. ¿Jamás han contado los yihadistas con un no musulmán para proveerse de explosivos, armas, pasaportes falsos o cualquier otra cosa? Podríamos comprobar lo veraz de esta afirmación si tuviéramos la lista pormenorizada de TODOS los implicados en TODAS las tramas terroristas de Al Qaeda. Quizás la tengo Del Pino. ¿Puede probar entonces con total certeza que JAMÁS hubo un infiel colaboró vendiendo nada a alguna trama de Al Qaeda? ¿De dónde salió entonces los subfusiles Sterling con los que contaban la célula yihadista del 11-M? (Yo mismo me respondo, de mafias búlgaras)

* La presencia de confidentes policiales *

Este es un punto delicado. Del Pino dice que los terroristas del 11-M fueron unos chapuceros por relacionarse con un número muy amplio de confidentes policiales. Yo pensaba que un confidente era alguien que proveía información de forma confidencial (de ahí la palabra). Pero Del Pino da entender que los miembros de la trama asturiana iban por la calle con la expresión “confidente policial” tatuada en la frente y de ahí la torpeza de los terroristas por contar con ellos. Una torpeza que no está a la altura de los altos estándares de calidad delictiva de Al Qaeda: “Si Al-Qaeda actuara de una manera tan permeable a las infiltraciones, hace tiempo ya que los servicios secretos americanos tendrían a Osama Ben Laden en una celda de Guantánamo”. Eso mismo se decía tras el 11-S: Que Al Qaeda era una organización impenetrable por estar basada en vínculos tribales, de clan y familiares. Entonces hubo una revuelta en la fortelaza de Qala-I-Jangi , usada como prisión por Alianza del Norte para mantener prisioneros talibanes y ¡oh, sorpresa! * La utilización de delincuentes mercenarios *

Otra vez volvemos a Al Qaeda como una organización piramidal, jerárquica, y rígida. Del Pino imagina las órdenes proveniendo de la cumbre en dirección vertical y descendente. Y realiza afirmaciones del tipo “Al Qaeda piensa/ordena/exige…”

Sabemos que el grupo que perpretó el 11-M se ofreció a Al Qaeda, pero para el contacto de la organización les resultó de de poco fiar. Así que no les proporcionó ayuda, sino simplemente les permitió usar el nombre de Al Qaeda. Terrorismo en franquicia.

Otra cuestión es la implicación de “chorizos” y “camellos” en el atentado. Precisamente los yihadistas aquí y allá, aparte de recibir ocasionalmente fondos de los redes más centrales e importantes, se autofinancian. Y ello implica tráfico de drogas, robo de tarjetas de créditos, fraudes a la Seguridad Social, etc. El libro de Loreta Napoleoni arriba citado se subtitula precisamente “Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía”. 340 páginas (más glosario, notas, bibliografía e índice analítico) de lo más recomendables.

* La finalidad electoral de los atentados *

¿Tenía Al Qaeda algún interés en el cambio de gobierno? Del Pino afirma que el objetivo de los atentados era producir un cambio de gobierno. Eso resulta obvio. Pero según él para Al Qaeda era indistinto el partido que gobierne en España. Y que los autores del atentado mostraron un buen conocimiento de la realidad política española, impropia de unos chiflados islámicos. Del Pino dice que los terroristas “fueron convenientemente manipulados (y utilizados) desde otras instancias que contaban con un grado de conocimiento de la realidad política española y de las posibles reacciones de la opinión pública ante los atentados mucho mayor del que Ben Laden pudiera llegar jamás a tener”. Aquí tenemos un adelanto de quién se encuentra tras la Mano Negra del 11-M, como la llamaba en la entrada anterior. Y es otro ejemplo de imaginar a Bin Laden, escondido en su cueva pakistaní leyendo La Razón y Expansión, como el Dr. Maligno escondido en su base secreta ultimando sus planes maléficos hasta el último detalle.

La realidad es que Al Qaeda no tenía interés en el partido que gobierna España, per se. Buscaba la caída del gobierno de Aznar, que había convertido a España en el tercer pilar del trío de las Azores siendo un país donde el rechazo a la invasión de Iraq superaba el 90%. Es algo que se trataba en un documento atribuído al entorno de Al Qaeda y analizado por el FFI, un instituto de estudios estratégicos del Ministerio de Defensa noruego del que creo ya hemos hablado alguna vez. Es ese famoso documento encontrado por dos investigadores noruegos en Internet y donde se señalaba a a España como un objetivo asequible antes del 11-M (tengo el PDF en el disco duro pero no encuentor el enlace en la web del FFI).

A quien crea que Al Qaeda es una organización de cuatro pringados fanatizados le recomiendo lea el capítulo 5 de Black Ice: La amenaza invisible del ciberterrorismo de Dan Verton (Mc Graw Hill, Aravaca, 2004; pp. 89-123. El que viva en Madrid y no quiera soltar la pasta lo puede pedir prestado en la Biblioteca de las Indias Electrónicas).

* Los detalles logísticos *

Aquí Del Pino compara el 11-S, el 11-M y el 7-J según el modus operandi de Al Qaeda. El 11-M se aparta de los otros dos, claramente. Pero tendríamos que contar con una lista mucho más amplia para establecer unas regularidades con mayor base estadísticos. Además, está por ver que en el futuro el modelo del 11-M se repita. Pero esto es lo de menos.

El meollo de este punto es la adquisición y traslado de los explosivos desde Asturias. Al parecer “El Chino”viajó con un coche robado, matrículas dobladas y documentación falsa. Parece que estaba pidiendo a gritos que lo parara la Guardia Civil. Y así sucedió. ¿Qué pasó? Nada, siguió su marcha. ¿Extraño? A saber qué pasó. A saber cómo ocurrió realmente todo. Porque ese famoso viaje resulta que no fue el único. Se usaron otras personas como correo, viajando con mochilas y en autobuses de línea. Pero como veremos, de ese único viaje de “El Chino” se ha hecho un mundo.

* La desinformación *

Del Pino concluye con un tour de force: [Q]uienes idearon la masacre habían previsto hasta en sus mínimos detalles: furgonetas llamativas, oportunas cintas coránicas, mochilas bomba que aparecen por ensalmo, pistas que conducen a personas que son detenidas en plena jornada de reflexión para luego ser puestas en libertad a las pocas semanas. Volvemos a la Mano Negra del 11-M. Una mano negra hiperinteligente, omnisciente y con una bola de cristal para saber cómo se iba a comportar cada actor social entre el 11-M y el 14-M. Volveremos sobre ella en próximas entregas.

[Continuará]

11-M: La conspiranoia de los necios (I)

Hay una parte de la derecha española que se echó al monte durante tres días de marzo de 2004. Por allí andan todavía. Mientras se le ha dado tantas vueltas al papel de la SER en aquellos días, por no hablar de la cadena de SMS del 13-M, está todavía por elaborar un estudio del papel, por no decir papelón, de los medios del Lado Oscuro. Basta escuchar perlas como esta para llegar a pensar que lo salido de la boca y la pluma de tanta figurilla mediática desde entonces ha sido una huida hacia adelante, una justificación atropellada de las gilipolladas dichas y escritas en aquellos tristes días de marzo. En vez de rectificar y excusarse, han construido sobre aquello un discurso rocambolesco y disparatado. Si la realidad los ha ido dejando con el culo al aire, se reescribe la realidad. Siempre habrá una masa de borregos, de los que sólo sintonizan una emisora de radio y leen un sólo periódico, dispuestos a creer.

La verdad ahí está fuera, dicen. Pero a estas alturas de la vida empiezo sólo a confiar en los datos que manipulo yo mismo, que diría Acebes. Jugar a ser un esperto antiterrorista es divertido. Pero yo lo hago en un blog abierto a réplicas y contra-réplicas y como un juego intelectual que me sirva de arranque para otras reflexiones. Es algo que requiere tener cierto sentido del humor del que muchos carecen.

Aunque Google, determinadas páginas webs temáticas y varios foros frikis proporcionen toneladas de información que hacen que cuando algo gordo pasa los telediarios sólo me produzcan hastío, desde tu casa nunca eres consciente de cuánta información no está en la Red. Así existe el riesgo de que al jugar a los expertos antiterroristas uno se monte una enorme paja mental que se desharía con sólo tener conocimiento de unos pocos datos contenidos en una carpeta que coje polvo en la estantería de un juzgado o cierto edificio de la carretera de La Coruña en Madrid.

Otro segundo peligro es pretender conocerlo todo, como si la vida fuera un capítulo de “Se ha escrito un crimen” donde al final la señora Fletcher nos explica detenidamente cómo encajan perfectamente las piezas. La vida es impredecible y aletaoria. Las personas hacemos cosas a veces sin saber por qué. Confiamos en alguien que nos traicionó una vez a pesar de que nos prometimos que no volveríamos a hacerlo. Regresamos un día a casa por un camino diferente. Una tarde de domingo tirados en el sofá nos levantamos y nos vamos al cine. Es algo de lo que no nos damos cuenta y no nos produce ningún quebradero de cabeza… Hasta que nos dedicamos a reconstruir los actos de un grupo de personas en un tiempo determinado. Si esas personas están muertas o sus actos son perseguibles por la ley la tarea se complica aún más. En esto último caso es evidente que podemos esperar que mientan como bellacos para salvar su pellejo. Y si hay dinero sobre la mesa puesto por medios de comunicación salvapatrias aún más.

La Wikipedia señala las teorías conspirativas como una vía de desahogo de la frustación política: Una manera de esquivar la responsabilidad moral y política por un suceso, culpando a otros. Parece que hablan del comportamiento de la derecha ultramontana española.

LibeloDigital está sacando estos días una serie de artículos bajo el título “Los enigmas del 11-M” con la firma de Luis del Pino que me ha tocado la fibra sensible. Y como el blog Tres Días de Marzo está de vacaciones voy a encargarme yo de someter al panfleto de Del Pino a un guerraypacing (expresión acuñada por Manel). Sé que estamos apurando las vacaciones de verano y hay muchas cosas más interesantes por hacer. Pero es que me niego que me tomen por idiota. Aquì va la primera entrega.

1. Las tramas superpuestas

Del Pino arranca con dos frases de Aznar pronunciadas en su comparacencia en la inútil comisión del 11-M y que sirven de hilo conductor a sus pesquisas: “[L]os atentados tenían por objetivo el vuelco en las elecciones” y “[L]os que planificaron y escogieron precisamente esa fecha no andan en montañas lejanas ni en desiertos remotos”. Resulta que yo siempre había creído que las elecciones las perdió el PP no por el atentado en sí, sino por la campaña de intoxicación y propaganda llevada a cabo por un “grupo fáctico fácilmente reconocido” y por las maquinaciones de Rubalcaba (el “golpe de estado mediático”). Pero ahora estoy confundido. ¿En qué quedamos? Es una empanada mental que veremos se repite a lo largo del “informe Del Pino” (llamemoslo así, ya que otros han hablado del “informe Múgica”): Viendo conspiraciones a diestro y siniestro detrás del 11-M se lanzan hipótesis que son contradictorias entre sí. Y claro, o nos creemos unas o nos creemos otras. Porque leyendo los medios y blogs libelelos la lista de implicados la componen Marruecos, ETA, los masones, el PSOE, policías afines al PSOE y Carod Rovira (sí, sí… juro por Snoopy que he encontrado estos nombres aquí y alla). Tiran la piedra y esconden la mano. ¿Por qué no nos cuentan de una puta vez quién estuvo detrás del 11-M? ¿Porque no lanzan una UNA teoría que nos explique los cacareados “agujeros negros” del 11-M de una vez por todas? Del Pino nunca le pone nombre ni cara a quién está detrás del 11-M, pero se intuye. Pero es algo que abordaré en otro momento. Por ahora lo llamaremos la Mano Negra del 11-M.

Pero vamos al meollo. La primera cuestión es la de las tramas superpuestas. Según Del Pino existen cuatro tramas superpuestas en el 11-M. A saber:

– Los “pelanas” (sic) detenidos el 13-M

– Un grupo de delincuentes magrebíes que actuaron como mercenarios en el 11-M

– El grupo de españoles que proporcionaron explosivos procedentes de Asturias

– Un “núcleo duro” con vínculos con Al Qaeda.

Los “pelanas” se trata de los propietarios de una tienda donde fueron vendidos los móviles usados por los terroristas. (Fueron puestos en libertad y considerarlos una “trama” me parece exagerado). Según Del Pino esto se trataba de un cortina de humo perfectamente calculada. Los organizadores del atentado habrían previsto con total precisión que se tardarían dos días exactos en llegar a los “pelanas”, para que en plena jornada de reflexión saltara el titular “Detenidos varios extranjeros en relación al atentado del jueves 11-M”. Para ello fue necesario que se encontrara una mochila-bomba sin explotar y por tanto intacta.

Si alguien no lo recuerda, revisando las pertenencias que habían quedado en los vagones y habían sido llevadas a una comisaría de Vallecas apareció una mochila bomba sin explotar. Según Del Pino fue “colocada” a propósito, preparada para NO estallar y así convertirse en una prueba que llevara a un callejón sin salida.

La realidad es que fueron tres las bombas que no estallaron. Dos explotaron al tratar de desactivarlas. Pero al menos contamos con la inspección ocular de los policías que confirmaron que por color y textura no se trataba de Titadyne. Además da la casualidad que el técnico de desactivación de explosivos (TEDAX) de Policía Nacional que la desactivó fue entrevistado por Tele 5 en el primer aniverasrio del atentado, realizando una reconstrucción de los hechos. Fue realmente interesante a la vez que inquietante ver lo que hizo el 12-M de madrugada. Sabiendo que era la única bomba sin explotar, y por tanto la única posibilidad de tener un montón de pruebas, el TEDAX por su propia cuenta y riesgo decidió llevarla a un parque cercano y proceder a su desactivación. Según sus palabras la bomba estaba preparada para estallar pasadas las siete y media de la mañana. No lo hizo el 11-M por motivos que el TEDAX no podía contar a las cámaras (¿un mal contacto como especulaba la redactora en off), pero el 12-M quizás sí se activaría. Así que se la estaba jugando manipulándola contra reloj. Sin embargo no tenemos que creer sus palabras. ¡Podría ser un miembro más de la conspiración!

La tarjeta SIM en el móvil de la bomba que no estalló fue el primer paso para tirar de la madeja y llevarnos a diferentes grupos de pringados que deberían actuar de cabeza de turco. Curiosamente, tratándose de una pista falsa y una cortina de humo llevó hasta un grupo “vinculado a algunas personas pertenecientes a la trama española de Al Qaeda”. Como todo el mundo sabe, Al Qaeda sale en las Páginas Amarillas. Así que la Mano Negra sólo tuvo que llamar a un teléfono de estos del uno-uno-ocho-no-sé-qué y preguntar por la célula de Al Qaeda más cercana a casa. Entonces se encargó de contratar a un grupo de delincuentes magrebíes con vínculos con esa célula para que se convirtieran en terroristas de alquiler. Curiosamente tan mercenario y pasota del Islam era este grupo de terroristas externalizados, verdaderos pringados a sueldo sin convicciones, que se volaron por los aires en Leganés, junto con miembros del “núcleo duro”, al verse rodeados por la policía. Que no se diga que los moros cuando trabajan a sueldo no tienen una profunda ética del trabajo bien hecho.

Por último tenemos a los asturianos. Fueron los que proporcionaron los explosivos supuestamente empleados en el 11-M. Y digo “supuestamente” porque Del Pino apunta que a día de hoy si descartamos la mochila que no estalló y desactivada en Vallecas no sabemos qué explosivos contenían las bombas que explotaron el 11-M. Resulta un tanto acongo-jonante a priori, dicho así. Si no fuera porque es algo que sucede a veces. Al estallar una bomba la policía no encuentra restos del explosivo que permitan identificarlo más allá de una categoría genérica (dinamita, explosivo plástico militar, pólvora negra prensada, etc.) Como por ejemplo con la bomba de ETA en Santader, en diciembre de 2002.

Así que si descartamos la mochila por ser una pista falsa colocada a propósito, sólo nos queda la Goma 2 Eco procedente de una mina asturiana que apareció en las vías del AVE y en el piso de los suicidados en Leganés. Lo cual nos lleva a una nueva bifurcación de hipótesis contradictorias. ¿Para qué insistir en que el explosivo usado es desconocido y fueron colocadas por personas desconocidas si la trama mercenaria contaba ya con dinamita de procedencia asturiana y se les ofreció dinero por colocar las mochilas-bomba? Vaya manera más tonta tuvo en esto la Mano Negra de complicarse la vida. ¡Con lo lista que parecía al principio! ¿Verdad MiniYo?

[Continuará]