Ha muerto uno de los más famosos teóricos de la posmodernidad dentro de las ciencias sociales. Tengo la sensación de que la noticia ha pasado desapercibida. Y por lejano o incompresible que resulte, el debate sobre esa cuestión que da nombre a este blog no es trivial.
La reflexión sobre el futuro de la seguridad y la defensa no es patrimonio de think tanks estadounidenses y bloggers chiflados. Europa también mira al futuro.
Si alguno cree que reflexionar sobre la transformación de los conflictos armados es una excentricidad, en EE.UU. ya hay quien está pensando en las guerras de después del futuro.
El concepto de Guerras Posmodernas se resume en la superación del modelo del Estado Moderno y el tipo de guerra asociado a él, mientras se incrementa la escala y el protagonismo de los actores subestatales.
Siempre quejándome de ser una voz clamando en el desierto y descubro un nuevo blog español sobre los temas que trato aquí.
Leyendo sobre teorías de la transformación de la guerra uno se encuentra con nombres propios y una biografía que algunas veces son curiosas. Y otras toda una historia.
La escasez de referencias en páginas webs españolas sobre las teorías de la transformación de los conflictos armados contrasta con la abundancia en otros países hispanohablantes. Venezuela es un caso. Y es un caso interesante.
Habrán notado que he cambiado el nombre de mi blog por el título de una de las secciones. Y ahora caígo que nunca me había molestado en explicar de dónde ha salido eso de “Guerras Posmodernas”
Concluye aquí mi repaso a las lecciones tecnológicas de la Primera Guerra Mundial. Una metáfora sobre las lecciones a partir de los errores, y los errores a la hora de sacar lecciones, a la espera de ser aplicada a cualquier cosa. Ustedes mismos.
La Primera Guerra Mundial nunca me pareció muy estimulante a la hora de estudiar. Pero ha resultado un ejemplo que desconocía de cómo un cambio tecnológico lleva necesariamente a un cambio de mentalidad, de organización y de hacer las cosas.