Rebatan mis ideas, por favor

Uno de los efectos de convertirme en navegante de Internet es que dedico muchísimo menos tiempo a ver la televisión. Y uno de los efectos de haberme introducido en la blogosfera es que apenas hago caso a las columnas de opinión de la prensa escrita.

Las columnas de opinión siempre me parecieron un género curioso. La mayoría de las veces tengo la impresión de que el autor ha escrito con la única motivación de cumplir su compromiso de x palabras al día. Así nos encontramos con las estrellitas mediático-periodísticas de turno hablándonos de sus impresiones sobre Operación Triunfo, lo que pasó el otro día comprando en el hipermercado o sus meditaciones profundas al volante de su coche viendo los peatones cruzar la calle mientras esperaba que el semáforo se pusiera verde.

Un blog te permite escribir cuando y desde dónde quieres (no, no trato de excusarme por pasar tanto tiempo sin publicar nada). Y no se trata de una verdad revelada. Para mí es un laboratorio de ideas, un diálogo con mis lectores. Por eso me llama la atención los comentarios que me llegan de vez en cuando aportando un punto de vista diferente, señalándome un punto flanco en mis razonamientos o corriegiendo un dato. ¡¡Chúpate esa!!, parecen decir. Como si yo en algún momento me creyera César Vidal. O un neococo o libelelo de esos, que se sueltan un rollo impresionante para decir que el programa político de la socialdemocracia se inspira en el fascismo y cuatro colegas le aplauden “Ahí, le has da’o. Desenmascarando a esos totalitarios”.

Así que no se frenen. Comenten y critiquen. Dialoguemos. Que yo todavía estoy aprendiendo.

Yo contra el mundo

Navegué por Internet por primera vez allá por octubre de 1994. Una conexión en casa se hizo esperar. Vía módem accedí desde casa por fin en febrero de 1998. Y desde entonces la Red se me ha hecho imprescindible.

La entonces próxima guerra de Iraq fue el punto de inflexión en los primeros meses de 2003. Mientras los medios de masa al servicio del poder en España daban crédito a las mentiras sobre las armas de destrucción masiva iraquíes y los vínculos régimen de Saddam-Al Qaeda, algunas lecturas y unas cuántas navegaciones me bastaron para tener esa sensación de que había una divergencia enorme entre el mundo en que vivía y el mundo que reflejaban los medios. No era una idea nada novedosa en mi cabeza. Lo nuevo era el potencial que descubrí en Internet. A día de hoy apenas sigo las noticias por televisión.

Sin embargo, Internet no es la panacea. Como toda plaza pública está llena de charlatanes y trileros. Con frecuencia consiguen irritarme profundamente las tonterías provenientes de un lado y del otro. Y de esa irritación surge la necesidad de expresar mi punto de vista, que viendo el triste panorama general es tan bueno como el de cualquier otro.

Así que a partir de ahora, y aquí, encontrarán mis apuntes sobre la realidad que nos has tocado sufrir. Esperamos que las singladuras contadas en esta bitácora nos lleven a tiempos mejores.

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Zoon Politikon de pitas.com]