Espejismo en el desierto

Ya conté cómo la búsqueda sin éxito de ejemplos puros redes distribuidas en diferentes modelos de conflictos (guerrilla, piratería, crimen organizado, ciberguerra, etc) hizo que fuera dejando caer temas del proyecto de mi segundo libro, Guerra Distribuida. La solución fue optar por una opción intermedia donde abordar las redes, la netwar y el swarming de una forma más general incorporando algunos ejemplos de redes descentralizadas que emplean las nuevas tecnologías.

Ya he publicado dos artículos en revistas, una comercial y otra académica, que anticipan capítulos del libro. Tengo en preparación otros dos artículos que espero terminar antes del fin del verano y que servirán también formararán el grueso de nuevos capítulos. Así que no van a transcurrir cinco años desde que se me ocurrió la idea a que lo entregue para su publicación como sucedió con el primero.

Mientras, sigo trabajando en el primer capítulo. He terminado el primer epígrafe que pueden leer aquí. El primer capítulo será una explicación de las ideas sobre la transformación de la guerra dentro del establishment militar occidental, cómo fallaron en anticipar el poder de las redes por su fijación en la tecnología en vez de los procesos sociales y haré un repaso a los “disidentes” más preclaros en el período 1989-2001.

Todo arranca en la Guerra del Golfo de 1991 el con un espejismo en el desierto.

Guerra Distribuida

En abril de 2004 tuve la idea de escribir “Guerras Posmodernas” cuyo último capítulo terminé en julio de 2009, seguido de un mes de correciones. Finalmente fue presentado en Madrid en mayo de 2010. Con sus 118 páginas el libro ofrecía una explicación de la transformación de los conflictos armados actuales.

Evidentemente un libro así trataba someramente muchos temas. Mi intención era construir un marco teórico que sirviera para analizar los acontecimientos que los medios de comunicación presentan como el resultado de un mundo caótico. La reaparición de la piratería, el auge de las Empresas Militares Privadas, la depredación de los recursos naturales por señores de la guerra o la impotencia de los estados frente al terrorismo transnacional resultan explicables como resultado de las mismas tendencias profundas de transformación del panorama internacional.

La transformación de los conflictos armados de la que hablaba en “Guerras Posmoderna” no es completa. Persisten guerrillas maoístas y nacionalistas, fenómenos de la Guerra Fría y la descolonización, en unos cuantos lugares del planeta. La geopolítica de los hidrocarburos sigue haciendo a la geografía políticamente relevante en lugares como el Cáucaso. Y las ambiciones chinas en el Mar de la China Meridional puede empujar a la unión de los aliados de EE.UU. en la zona, desde Singapur a Taiwán, en una reedición asiática de la Guerra Fría.

Por otro lado quise criticar la visión tecnofetichista de la naturaleza de las guerras del futuro como guerras puramente tecnológicas con ciberataques, aviones sin piloto y armamento inteligente. Así que no hice énfasis en esa visión parcial. Además determinados fenómenos sociales requerían una aproximación más profunda. ¿Por qué pasamos del modelo de las organizaciones marxistas-leninistas con sus células clandestinas a las redes informales y el terrorismo franquiciado? ¿No generan un conflicto las tecnologías de la información que horizontalizan organizaciones en el seno de las fuerzas armadas? La palabra “red” parecía merecer un capítulo para ella sola: Redes sociales, redes terroristas, redes de ordenadores… Organizada todas como redes distribuidas. Así que ese será el títtulo “Guerra Distribuida”.

Desde que publiqué hace bastante meses el esquema de ese futuro libro en aquel entonces con un título provisional encontré problemas para validar el modelo en varios ámbitos. Originalmente quería dedicar el libro a la guerra convencional, la ciberguerra, el terrorismo, el crimen organizado y el activismo social. Y enseguida encontré problemsa en el ámbito del activismo o la guerra convencional. Nunca dejé de sentir que la inclusión del activismo en un libro al lado del terrorismo, la ciberguerra y la guerra convencional podría interprestarse como una sutil criminalización de las protestas sociales. Así que finalmente he decidido dejar aparte el activismo social, sin dejar de seguir en un futuro fenómenos como el “Tea Party”. No encontré muchos ejemplos de redes distribuidas en el crimen organizado y sólo manejaba casos de Iberoamérica. Hasta que caí en la cuenta que los casos de México, Centroamérica o Brasil merecen un libro aparte.

Así que “Guerra Distribuida” abordará lo siguiente:

-Las teorías surgidas en el seno del establishment militar entre 1991 (Guerra del Golfo) y 2001 (11-S) como “netwar” y “Network Centric Warfare”.

-La transformación del terrorsimo en el mundo post 11-S.

-La aparición de la ciberguerra.

No descarto cambios en este esquema básico. Pero guerra convencional, terrorismo y ciberguerra me parecen una tríada más coherente. Y sobre todo, será un libro que tardaré mucho menos en escribir.