La tentación de la guerra tecnológica o el camino hacia el Air-Sea Battle Concept

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Ya está disponible en la web de la Armada Española el número de marzo de la Revista General de Marina. En ella aparece mi artículo “La tentación de la guerra tecnológica o el camino hacia el Air-Sea Battle Concept”Cuento el camino seguido en Estados Unidos después de la Guerra del Golfo de 1991, donde la fascinación por la tecnología llevó a teorizar sobre la Revolución en los Asuntos Militares sin ser capaz de anticipar las transformaciones sociales que llevarían a la aparición de actores no estatales capaces de perpetrar ataques como el del 11-S. Se entró entonces en una etapa de reflexión sobre la guerra asimétrica, el terrorismo y la insurgencia que la retirada de Iraq y la próxima retirada de Afganistán ha hecho querer olvidar. Estados Unidos está de nuevo preparándose para la próxima gran guerra tecnológica y la Guerra Global Contra el Terrorismo fue sólo un paréntesis histórico. Así ha nacido el Air-Sea Battleel nuevo concepto operativo del que es un secreto a voces que está pensado para enfrentarse a China en el Pacífico.

Mi artículo también esta disponible en Academia.edu

Firma invitada: Guillermo Pulido

Recientemente mi lectura de Las revoluciones de colores de Carlos González Villa coincidió en el tiempo con una reseña que mi colega Guillermo Pulido hizo de De la dictadura a la democracia de Gene Sharp. Su punto de vista, que ponía el contexto de las Revoluciones de Colores no en el fin de la Guerra Fría sino en los Acuerdos de Helsinki de 1975, me pareció sumamente interesante. Ambos coincidimos en que se sabía muy poco del apoyo y formación dado por Estados Unidos, vía instituciones y ONGs, a la sociedad civil de países ex-comunistas con las consecuencias que mencioné en mi reseña de Las revoluciones de colores de Carlos González Villa. Animé a Guillermo, politólogo y bloguero, a que pusiera por escrito su reflexión porque me pareció digna de ser compartida y continuar con la incorporación de firmas invitadas a este blog. En los próximos días publicaré por entregas “Las Revoluciones de Colores y la reconfiguración del orden mundial”.

“Hacia una nueva revolución industrial” en Tenerife Maker Space

El relato sobre la sociedad de la información anunciaba que el trabajo se iba a concentrar en el sector servicios, con una explosión de oportunidades laborales en el desarrollo de software, servicios por Internet, comunicación multimedia y la I+D de nuevas tecnologías. Las factorías se iban a trasladar allí donde la mano de obra fuera barata, convirtiendo a Asia en el gran taller del mundo, mientras que la producción textil se repartía por lugares como Marruecos, Turquía y Bangladesh. Lo industrial evocaba decadencia y decrepitud, como el Bilbao previo al efecto Guggenheim o la actual Detroit. Sin embargo, presenciamos ahora de forma persistente señales de que la fabricación de objetos materiales y tangibles está camino de sufrir una revolución equiparable a la que la informática e Internet proporcionó a la información. El sector industrial va a volver a producir titulares y oportunidades.

Sigue en el blog de Tenerife Maker Space.

Veinticinco días en Bogotá (y V)

[Quinta y última entrega de nuestro enviado especial en Colombia, Gonzalo Martín]

Esperanza y futuro

Camino de mi oficina cada mañana encuentro policía militar con armas largas apostadas en las calles. Se dice que personas importantes residen cerca de estos destinos. Un compañero colombiano me señala desde lo alto de nuestra terraza con el dedo las esquinas donde estaban apostados destacamentos militares para proteger el tránsito. Hoy no están, y los monstruosos atascos son tan normales como los de cualquier otra urbe del mundo.

Una joven funcionaria del Ministerio de Exteriores, partícipe del pesimismo generalizado sobre el proceso de paz y muy bien informada sobre el país, me indicaba la falta de control histórico del gobierno sobre todo lo que no fueran grandes ciudades. Las carreteras y zonas campesinas serían de control guerrillero o paramilitar. O lo han sido. Lo cierto es que, cualquiera que sea la razón, las infraestructuras de transporte del país se quedan cortas para la expansión que tiene.

Lo que en avión lleva media o una hora, por carretera puede no ser menos de diez o doce horas. En Bogotá se lleva hablando de construir metro desde hace décadas. Los autobuses son privados, sus conductores están al parecer incentivados para sumar pasajeros en perjuicio de la eficiencia y seguridad del servicio y sólo ahora parece intentar lograrse una especie de bono-transporte que solucione las conexiones.

Mientras, la élite empresarial educada en sofisticadas escuelas de negocios no quiere moverse por sueldos menores a seis mil euros mensuales en una ciudad donde un taxi raramente cuesta más de cuatro euros. O donde fuera de las zonas más caras se consiguen alquileres de buenas viviendas por cuatrocientos y quinientos euros. El dinero extranjero y la presencia de ejecutivos internacionales es constante. En este país cafetero, Starbucks acaba de anunciar su presencia en el país y todos temen por los establecimientos Juan Valdez. Los empresarios de las compañías de internet españolas aparecen por doquier. Las inversiones chilenas se esparcen. El petróleo y la minería marchan boyantes. Aunque genera conflictos como el de la agricultura, se espera mucho de los tratados de libre comercio, a pesar de la oposición interna. Una consultora internacional me habla de los empresarios venezolanos que se trasladan con todo a Colombia huyendo del chavismo.

No puede dejar de pensarse en qué sucederá si el proceso de paz termina con décadas de guerra civil no declarada: expectativas de tranquilidad y reducción del ingente presupuesto militar deberían seguir empujando una economía que no parece verse tan amenazada por el anunciado declive de la inversión en economías emergentes. En realidad, queda mucho por hacer en un país que tiene una élite bien formada y muy al tanto de las prácticas internacionales. Es decir, que no responde, pese a la presencia de rasgos típicos de los problemas latinoamericanos habituales al tópico de lo bananero en absoluto: con una población de cuarenta y tantos millones resulta un espacio de referencia al lado del gigante brasileño y la perpetua inestabilidad venezolana.

El plan de ataque a Siria

Mi primera colaboración con Miradas de Internacional se titula “El plan de ataque a Siria”. En ella hablo de las unidades navales que Estados Unidos ha movilizado recientemente el Mediterráneo oriental y planteo qué objetivos podría golpear la operación de castigo al régimen de Assad si se buscara influir en el transcurso de la guerra en Siria. Fue escrita la semana pasada, lo que ha bastado para que acuse algo el vertiginoso avance de los acontecimientos.

Lecciones de la “Operación Serval”

Se ha hecho esperar dos semanas aquí en Tenerife, pero por fin tengo en mis manos un ejemplar del número de marzo de la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad. Aparece en ella mi artículo «Lecciones de la “Operación Serval”». Hablo por un lado de las carencias detectadas por las fuerzas armadas francesas en su intervención en la crisis de Mali. Y por otro lado planteo algunas lecciones políticas sobre el papel de la Unión Europea que debería dar a reflexionar sobre el papel que juega en las crisis internacionales..

No traté el aspecto meramente militar porque habría quedado desfasado e incompleto por los lapsos entre redacción y publicación. Ahora que está casi completada la limpieza del Adrar de los Iforas quizás sea momento de plantarme una segunda parte. Pero merece detenerse en las lecciones extraídas en esta guerra, que creo son de aplicación a las fuerzas armadas de muchos países europeos como España.

La ciencia del camuflaje

Hace años que el U.S. Army introdujo el Universal Camouflage Pattern (UCP) con la intención de que sirviera para toda clase de entornos. Su paleta de colores incluía el verde, el gris y el marrón para entornos boscosos, urbanos y áridos respectivamente. Resultó que el camuflaje “para todo” no camuflaba nada con su aspecto grisáceo. Tras 5.000 millones de dólares gastados en su desarrollo y en equipar a los soldados con materiales confeccionados con tela de camuflaje (de gorras a mochilas), las quejas de los soldados llegaron a los políticos. Finalmente se decidió abrir un concurso público para dotar al ejército de un nuevo patrón de camuflaje.

En el presente número de la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad (nº415, noviembre 2012) cuento en un artículo el origen de los camuflajes pixelados, el fiasco del diseño UCP y de los diseños contendientes. Uno de los cuatro finalistas, un diseño de la familia US4CES, lo pueden conocer aquí.