La tentación de la guerra tecnológica o el camino hacia el Air-Sea Battle Concept

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Ya está disponible en la web de la Armada Española el número de marzo de la Revista General de Marina. En ella aparece mi artículo “La tentación de la guerra tecnológica o el camino hacia el Air-Sea Battle Concept”Cuento el camino seguido en Estados Unidos después de la Guerra del Golfo de 1991, donde la fascinación por la tecnología llevó a teorizar sobre la Revolución en los Asuntos Militares sin ser capaz de anticipar las transformaciones sociales que llevarían a la aparición de actores no estatales capaces de perpetrar ataques como el del 11-S. Se entró entonces en una etapa de reflexión sobre la guerra asimétrica, el terrorismo y la insurgencia que la retirada de Iraq y la próxima retirada de Afganistán ha hecho querer olvidar. Estados Unidos está de nuevo preparándose para la próxima gran guerra tecnológica y la Guerra Global Contra el Terrorismo fue sólo un paréntesis histórico. Así ha nacido el Air-Sea Battleel nuevo concepto operativo del que es un secreto a voces que está pensado para enfrentarse a China en el Pacífico.

Mi artículo también esta disponible en Academia.edu

Entrevista sobre Rusia

La semana pasada Jorge Rozemblum, director de Radio Sefarad, me entrevistó sobre la crisis de Ucrania. Como viene siendo habitual, mostré una visión un tanto contracorriente de los profetas del apocalipsis y me centré en las debilidades y contradicciones del poder ruso que han quedado a la vista.

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En Radio Sefarad han titulado la entrevista “Rusia: un imperio sin sex-appeal” y me ha parecido un acierto porque esa es una de las claves que ya señalaba Zbigniew Brzezinski en su El gran tablero mundial. Que Rusia tiene poder para coaccionar pero carece del poder para convencer y atraer (“soft power” que diría Joseph Nye).

Firma invitada: Guillermo Pulido

Recientemente mi lectura de Las revoluciones de colores de Carlos González Villa coincidió en el tiempo con una reseña que mi colega Guillermo Pulido hizo de De la dictadura a la democracia de Gene Sharp. Su punto de vista, que ponía el contexto de las Revoluciones de Colores no en el fin de la Guerra Fría sino en los Acuerdos de Helsinki de 1975, me pareció sumamente interesante. Ambos coincidimos en que se sabía muy poco del apoyo y formación dado por Estados Unidos, vía instituciones y ONGs, a la sociedad civil de países ex-comunistas con las consecuencias que mencioné en mi reseña de Las revoluciones de colores de Carlos González Villa. Animé a Guillermo, politólogo y bloguero, a que pusiera por escrito su reflexión porque me pareció digna de ser compartida y continuar con la incorporación de firmas invitadas a este blog. En los próximos días publicaré por entregas “Las Revoluciones de Colores y la reconfiguración del orden mundial”.

Se acabaron las vacaciones

Sí, es un topicazo empezar el año con los propósitos que pretendemos cumplir y que luego se olvidan al poco tiempo. Para mí el año en realidad comienza en septiembre, una costumbre de mis tiempos de estudiante, cuando en ese mes me escapo a La Palma y allí desconecto de todo.

Bianka Hajdu hizo un balance “ligeramente cuantificado” del año 2013. Entre otros datos, cuenta el número de libros que leyó en 2013. Eso me hizo pensar que mi recuento de los libros que voy comprando mes a meses me ha servido para tener consciencia del ritmo al que crece mi biblioteca, que es siempre mayor que el ritmo con el que leo libros. Y que quizás un recuento paralelo de los libros que voy leyendo ayude a no ser vago con mis lecturas. Además, en esa segunda lista entrarían los libros que saco de bibliotecas, me prestan o rescato del olvido tras años por un cambio en mis prioridades. Al recuento añadiré además las películas, de estreno o antiguas, que veré este año y relacionadas con los temas de este blog. Me esforzaré por hacer una mínima reseña.

Antes de avanzar, tengo que cerrar varios temas de 2013. Tengo que escribir la segunda y definitiva parte de “Cómo acabar con la Geopolítica de una vez por todas”, terminar un artículo que tengo a medias sobre las fuerzas armadas rusas y terminar un artículo que tengo a medias sobre la rivalidad geoestratégica de India y China en el Océano Índico. Como se ve son asuntos relacionados con la Geopolítica y los países euroasiáticos del grupo BRIC.

Abu-Saif Al Andalusi se ha encargado de recordarme, tengo que terminar un texto que estaba elaborando sobre la guerra en Siria como punto visible de la fractura sunnita-chiita que recorre el mundo musulmán del Líbano a Pakistán. El Gran Oriente Medio es ahora mismo un hervidero de noticias y en los últimos meses he tratado de mantenerme al margen. Pero cuando creí que estaba fuera, me arrastran dentro. Como fue el caso de mi última entrevista en RadioSefarad.com porque me pedían nada menos, que desentrañara el rumbo de la región e hiciera algunas predicciones para 2014.

Lo que espero este año es volcarme al fin en Iberoamérica y en África Occidental, dos regiones poco cubiertas en profundidad por los analistas de seguridad y defensa españoles. Intentaré en el blog volver a las raíces, la teorización sobre la transformación de los conflicos armados para tocar temas transversales como la violencia urbana y la ciberguerra. Tengo un montón de guiones de textos para los que he ido acumulado ideas, bibliografía y notas que trataré de llevar a buen puerto este año. Ese creo que será mi mayor reto y el que llevo arrastrando desde hace mucho: Convertir el blog en el espacio de elaboración de ideas que luego se vean plasmadas en papel en vez de una dedicación antagónica con lo publicado.

Mesa redonda en Las Palmas sobre piratería en África

Si el temporal que azota Canarias no lo impide, iré hoy a Gran Canaria para asistir a la mesa redonda que realiza Casa África con la colaboración del Mando Naval de África sobre la piratería en África: La piratería marítima en África. De Somalia al Golfo de Guinea.

Espero conocer en persona a Fernando Ibáñez. Él es autor de la tesis doctoral La amenaza de la piratería marítima a la seguridad internacional, que publicó en 2011 el Ministerio de Defensa, además de mantener un blog y un agregador de noticias sobre la piratería marítima. Participirán, además, Manuel de la Puente Mora Figueroa, Almirante del Mando Naval de Canarias, junto con Ángel Tristán Pimienta, periodista y director del Club La Provincia.

Será posible seguir el acto que empezará a las 19:30 (hora canaria) por Internet.

 

“Hacia una nueva revolución industrial” en Tenerife Maker Space

El relato sobre la sociedad de la información anunciaba que el trabajo se iba a concentrar en el sector servicios, con una explosión de oportunidades laborales en el desarrollo de software, servicios por Internet, comunicación multimedia y la I+D de nuevas tecnologías. Las factorías se iban a trasladar allí donde la mano de obra fuera barata, convirtiendo a Asia en el gran taller del mundo, mientras que la producción textil se repartía por lugares como Marruecos, Turquía y Bangladesh. Lo industrial evocaba decadencia y decrepitud, como el Bilbao previo al efecto Guggenheim o la actual Detroit. Sin embargo, presenciamos ahora de forma persistente señales de que la fabricación de objetos materiales y tangibles está camino de sufrir una revolución equiparable a la que la informática e Internet proporcionó a la información. El sector industrial va a volver a producir titulares y oportunidades.

Sigue en el blog de Tenerife Maker Space.

África y periodismo en la ULL

Ayer estuve todo el día desaparecido en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, la “pirámide de Periodismo”, como la llamamos todos en Tenerife. Se celebró la jornada de “Comunicación en Conflictos y Armados y Crisis Humanitarias” dedicada a “Relaciones entre militares, periodistas y cooperantes: el caso de África” que anuncié el otro en día en FlancoSur.com. El evento lo organizó la Universidad de La Laguna y el Instituto Español de Estudios Estratégicos, que últimamente está “jugando al ataque”. No hay semana que no haya un evento en cuya organización participa el IEEE. Fue un día largo, que arrancó a las diez de la mañana y terminó, como siempre terminan estas cosas, de cañas por La Laguna.

BYZj8ssCAAAM4M0.jpg largeEl plantel de ponentes fue un lujo: Txema Santana, Pepe Naranjo, Nicolás Castellano, Ángel Gonzalo, Javier Bernabé, Joan Tusell, Gemma Parellada, Makaila Nguebla y Rosa María Calaf, además de contar con las intervenciones del general José Alberto Ruiz de Oña, el coronel Juan Sevilla y el teniente coronel Jesús Díez Alcalde, que no se salieron de los  estrechos márgeness de su guión. La mezcla de periodistas, activistas y militares fue bastante curiosa, generando la presencia de estos últimos algún zarpullido bien disimulado. El salón de actos, por cierto, estuvo a reventar, con estudiantes sentados en el suelo y los organizadores se mostraron muy orgullosos que el hashtag #ullafrica llegó a ser trending topic nacional en Twitter (cosas del periodismo moderno).

El hilo principal del debate a lo largo de la mañana arrancó siendo el tratamiento de África en la prensa, pero, como sucede cada vez que juntas a tres periodistas, la cuestión fue derivando a la desastrosa situación actual del periodismo. Y así, se habló del afropesimismo, del periodismo espectáculo, de las peleas de los reporteros por convencer a sus editores que incluyan noticias de África, de los cada vez menores presupuestos para información internacional y de la precariedad hasta ir quedando cada vez más claro que el tema de fondo era el fin de un modelo de medios de comunicación y mercado de trabajo (“sales de la carrera esperando que alguien te contrate”) para pasar un nuevo mundo de carreras construidas individualmente y de medios digitales. En definitivo, el Tema. Lo que me llamó la atención fue esa visión estatocéntrica de llorar sobre lo mal que están las cosas en España, cuando el mercado de la información en español es ya un mercado global y los futuros periodistas deberían tener en mente que si un día terminan en algún lugar del mundo de reporteros freelance su pelea no será vender crónicas a El País y La Vanguardia, sino a El Observador de Uruguay o El Mercurio de Chile.

Para mí fue la oportunidad de conocer en persona a Pepe Naranjo, cuyo libro Cayucos leí con bastante interés y cuya cobertura de la intervención francesa en Mali seguí. Tuve la oportunidad además de conocer a Joan Tusell e Ico Sánchez-Pinto de Casa África. A Joan le expresé mi alegría de que por fin Casa África, a la que una vez critiqué aquí por esto mismo, trate por fin asuntos relacionados con la seguridad y defensa. De hecho, me contó que están preparando una jornada sobre piratería en el Golfo de Guinea a celebrar el próximo mes de diciembre en Las Palmas en la que estarán oficiales de la Armada.

 

Veinticinco días en Bogotá (y V)

[Quinta y última entrega de nuestro enviado especial en Colombia, Gonzalo Martín]

Esperanza y futuro

Camino de mi oficina cada mañana encuentro policía militar con armas largas apostadas en las calles. Se dice que personas importantes residen cerca de estos destinos. Un compañero colombiano me señala desde lo alto de nuestra terraza con el dedo las esquinas donde estaban apostados destacamentos militares para proteger el tránsito. Hoy no están, y los monstruosos atascos son tan normales como los de cualquier otra urbe del mundo.

Una joven funcionaria del Ministerio de Exteriores, partícipe del pesimismo generalizado sobre el proceso de paz y muy bien informada sobre el país, me indicaba la falta de control histórico del gobierno sobre todo lo que no fueran grandes ciudades. Las carreteras y zonas campesinas serían de control guerrillero o paramilitar. O lo han sido. Lo cierto es que, cualquiera que sea la razón, las infraestructuras de transporte del país se quedan cortas para la expansión que tiene.

Lo que en avión lleva media o una hora, por carretera puede no ser menos de diez o doce horas. En Bogotá se lleva hablando de construir metro desde hace décadas. Los autobuses son privados, sus conductores están al parecer incentivados para sumar pasajeros en perjuicio de la eficiencia y seguridad del servicio y sólo ahora parece intentar lograrse una especie de bono-transporte que solucione las conexiones.

Mientras, la élite empresarial educada en sofisticadas escuelas de negocios no quiere moverse por sueldos menores a seis mil euros mensuales en una ciudad donde un taxi raramente cuesta más de cuatro euros. O donde fuera de las zonas más caras se consiguen alquileres de buenas viviendas por cuatrocientos y quinientos euros. El dinero extranjero y la presencia de ejecutivos internacionales es constante. En este país cafetero, Starbucks acaba de anunciar su presencia en el país y todos temen por los establecimientos Juan Valdez. Los empresarios de las compañías de internet españolas aparecen por doquier. Las inversiones chilenas se esparcen. El petróleo y la minería marchan boyantes. Aunque genera conflictos como el de la agricultura, se espera mucho de los tratados de libre comercio, a pesar de la oposición interna. Una consultora internacional me habla de los empresarios venezolanos que se trasladan con todo a Colombia huyendo del chavismo.

No puede dejar de pensarse en qué sucederá si el proceso de paz termina con décadas de guerra civil no declarada: expectativas de tranquilidad y reducción del ingente presupuesto militar deberían seguir empujando una economía que no parece verse tan amenazada por el anunciado declive de la inversión en economías emergentes. En realidad, queda mucho por hacer en un país que tiene una élite bien formada y muy al tanto de las prácticas internacionales. Es decir, que no responde, pese a la presencia de rasgos típicos de los problemas latinoamericanos habituales al tópico de lo bananero en absoluto: con una población de cuarenta y tantos millones resulta un espacio de referencia al lado del gigante brasileño y la perpetua inestabilidad venezolana.

Veinticinco días en Bogotá (IV)

[Cuarta entrega de nuestro enviado especial en Colombia, Gonzalo Martín]

La inseguridad como narrativa constante

La noche de mi primera llegada a Bogotá mataron a un agente de la DEA norteamericana al salir del Parque de la Calle 93, una zona de ocio y alto prestigio en la ciudad. Se subió a un taxi e inició lo que se conoce como el paseo millonario: recorrer los cajeros bajo amenaza y vaciar todo lo que las tarjetas de crédito pueden dar de sí. Dado que cuatrocientos euros es el equivalente aproximado a un millón de pesos, se comprenderá lo acertado de la denominación. Al parecer, el norteamericano se resistió y fue asesinado. Las cámaras de vídeo registraron la recogida del pasajero y los delincuentes (el taxista suele formar parte del proceso) detenidos en menos de 48 horas. Las autoridades norteamericanas no tardaron nada en solicitar la extradición de los nacionales implicados en el asesinato del agente.

El caso del agente de la DEA generó una extensa polémica (seguramente, la enésima) sobre la seguridad de Bogotá y de los taxis en particular. Un colombiano-español que ha vivido más tiempo en Madrid que en Colombia (y con la fuerza con que suena el acento madrileño entre los acentos latinoamericanos) me dice que no conoce a nadie al que no le haya pasado algo. Otro español residente aquí por negocios proclama en voz alta su temor y la sutileza de la delincuencia organizada: te pueden, me dice, estar siguiendo varios días para darte el golpe. Se cuentan anécdotas acerca de cómo es el propio cajero del banco el que avisa a los criminales para que te atraquen a la salida del establecimiento. Se asegura que para trasladar dos millones de pesos (ochocientos euros al cambio) se ha llegado a llamar a un furgón de seguridad.

Sin embargo, la sensación del turista es de mucha más tranquilidad que la de los relatos. Se puede sacar dinero de los cajeros a a la luz del día con normalidad. Incluso por la noche, aunque no dejes de mirar dónde estás. Sales a correr por los parques de los barrios altos y no esperas que tu reloj o movil sean sustraídos. Tiendes a cumplir las reglas que te dicen para tomar taxis: por la noche, siempre pedidos por teléfono. En las zonas de ocio, unos agentes toman datos de la matrícula del taxi.  Tanto por teléfono como por aplicaciones para móviles hay un código que se debe dar al conductor y asegurar quién fue quien te transportó.

Hay gente que emplea las redes sociales para decir en qué taxi va. Estas precauciones (la licencia con foto que lleva el taxi, que te sugieren que compruebes que coincide con su cara, aunque al parecer se falsifican, es una de ellas) se unen a la de evitar taxis grandes: en realidad, taxis con maleteros anchos, muy infrecuentes ante la abundancia de pequeños vehículos que tienen el tamaño – pero no el confort – de un mini de cuatro puertas. Dado que no da para maletero, se evita el asalto de una persona oculta que accede armado desde la parte trasera del vehículo.

Los controles de acceso a los edificios de oficinas son prolijos. Se ha de dejar un documento a cambio de una tarjeta para las puertas. En muchos se toma fotografía y huella dactilar del índice derecho. Ha de servir para que se liberan los tornos de acceso que se hacen presionando con el dedo. Pero cuando presionas al protocolo, las cosas pueden empezar a dejar de ser tan germánicas: mi huella, y no parece ser la única, parece que no es recogida bien por estos programas informáticos y se resiste a darme el acceso. Terminan por abrirme la puerta sin más. En otros edificios, me abren la puerta cada vez por un sitio diferente y se rompe siempre la trazabilidad del acceso y la salida.

[Continuará]

Veinticinco días en Bogotá (III)

[Tercera entrega de nuestro enviado especial en Colombia, Gonzalo Martín]

Opulencia, burbuja y crecimiento económico

Un informe reciente del BBVA asegura que la economía colombiana crecerá en 2014 en torno al 4,7%. Si bien algo menos del 5% que se estimaba anteriormente, parece notable. Los barrios más elegantes de Bogotá están repletos de construcciones en marcha. Casi en cada manzana se construye o se ha construido un hotel de cuatro o cinco estrellas. Tanto por grandes cadenas internacionales como por grupos locales e inversores aparentemente oportunistas que se aprovechan de una legislación que garantiza un trato fiscal favorable a la construcción de hoteles.

En las conversaciones, para muchos existe la certeza de que se trata de un instrumento de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico. La directora comercial de un hotel me explica que en el equivalente a una zona como Velázquez o Serrano en Madrid, la ocupación media de los hoteles ha bajado mucho este verano. Que la competencia de precios se recrudece por la creciente presencia de un producto – elegante, repleto de servicios – en la zona.

Las partes altas de Bogotá están inundadas de restaurantes de diseño contemporáneo. Le decía a una amistad que recordaba a lo que se puede ver en Santa Mónica: esa estética minimalista actual, con especialidades de todo tipo: italianos, peruanos, cervecerías artesanas, la tendencia a la hamburguesa gourmet es amplia, existen cadenas de comida rápida basadas en especialidades locales con todos los toques de gestión internacional. Si hace poco Bolivia ha visto como el MacDonald’s de este país se ha retirado ante la fuerza de la comida local, en Colombia me comentan que esta cadena norteamericana no puede con la fuerza de la colombiana El Corral: en efecto, sus hamburgueserías están pobladas, la gestión es eficiente y propia de cualquier país del norte y en su versión gastronómica de gran calidad y presentación.

La construcción de vivienda en estos barrios tiene una arquitectura elegante, armónica con el entorno y, a la vez, diferenciada. Son edificios de viviendas con grandes ventanales (Bogotá es una ciudad con brumas frecuentes, debido a la altura – más de 2.500 metros sobre el nivel del mar – en otoño perpetuo). Esos enormes vidrios sin cortinas dejan ver mobiliarios y decoraciones modernas y caras. Por doquier se construyen nuevos edificios de apartamentos con decoraciones de revista. También oficinas. Para un español, es fácil decir que recuerda a la burbuja inmobiliaria vivida en la península ibérica, pero cuando se le señala a los locales se rebelan con matices y argumentos ante la observación: sí existen – dicen – unas ciertas dosis de burbuja por el crecimiento, pero a diferencia de España el constructor no podría edificar hasta garantizar un porcentaje de ventas bastante alto de los espacios comercializados, el banco no puede prestarle sin ello.

En efecto, los bancos parecen tener fuertes restricciones al crédito. El presidente del BBVA explicaba en un acto público a las preguntas de empresarios españoles, que la ley no le permitía dar préstamos a empresas con menos de dos años de vida. Los trámites para abrir sociedades, lograr cuentas bancarias, tarjetas de crédito a nombre de empresas o tener líneas de telefonía movil a nombre de empresa, son largos (meses, a veces) y tediosos. Los costes laborales para sueldos bajos, son elevados.

Cadenas de gimnasios con enormes edificios acristalados, centros comerciales repletos y con multitud de presencia de cadenas internacionales (incluidas muchísimas españolas: Mango, Inditex con muchas de sus marcas, Cien Montaditos) reflejan una realidad para la clase acomodada poco diferenciada de las áreas de clase media alta y alta de cualquier ciudad europea o de Estados Unidos. Sin embargo, es numeroso el grupo de los que dicen que aquí se blanquea mucho, mucho dinero. Que muchos restaurantes cierran a las pocas semanas. Llama la atención ver pizzerías acristaladas de tres pisos y gimnasios equipadísimos de muchas plantas permanentemente semivacíos.

Es como si la leyenda de los carteles hubiera sido substituida por herederos profesionales de las finanzas y gestionaran el negocio con discreción. Medellín, la mundialmente famosa cuna del cartel de su nombre y lugar de acción del mítico Pablo Escobar, hoy ha sido elegida como capital mundial de la innovación. Una ciudad que lucha por albergar eventos internacionales. La élite empresarial de Antioquia (cuya capital es Medellín) es la propietaria de un poderoso grupo de empresas industriales y de servicios que se extiende por todo el país. De cultura particular, es la rival de Bogotá en un enfrentamiento psicológico que recuerda al de Madrid y Barcelona.

Pero, con todo, la emoción por un futuro mejor y más optimista está presente. El presidente saliente de la ANDI (la patronal colombiana que representa el 40% del PIB del país) ha efectuado un emotivo discurso de despedida en el que es interesante destacar palabras como estas: “…a mi sucesor le corresponderá la ardua tarea de comparar estos logros, grandes sin duda, con otros horizontes: los del mundo desarrollado, con los promedios de la OCDE. Ser mejores que Argentina o que Costa Rica ya no será suficiente. Nuestro espejo será Polonia y después España”.

[Continuará]