Archive for the ‘Inmigración’ Category

La delgada línea verde (y 2)

Thursday, November 16th, 2006

Ayer decía que no me posicionaba sobre el cambio climático por no haber dedicado el tiempo suficiente a leer fuentes solventes sobre el tema. Pues bien, he encontrado que la revista Investigación y Ciencia (edición española de American Scientist) ha publicado un monográfico sobre cambio climático. Ningún artículo se dedica a debatir su existencia. Todos parten de darlo como un hecho constrastado. Lo que no hay acuerdo es sobre la naturaleza de ese cambio.

pateraEn la revista me ha llamado la atención un artículo titulado “Pérdida de sincronía de los ecosistemas”. Ligeros cambios de temperatura en el planeta están alterando las pautas de reproducción de flores y animales. Teniendo en cuenta que unos sirven de alimento a otros está por ver el impacto que tendrá en las cadenas tróficas. Curiosamente el periódico 20 Minutos recogía ayer una noticia en ese mismo sentido: “El cambio climático revoluciona la flora y fauna a la puerta de casa”. Ahondaba en la misma línea de lo que ya informaban en agosto pasado sobre el adelanto de la primavera o el martes pasado sobre la amenaza de extinción de varias especies animales.

La cuestión es que el ser humano es un eslabón más en esas cadenas tróficas. Nos alimentamos de plantas y animales, que una vez desaparezcan en zonas del planeta donde su población practica una economía de subsistencia se verán obligada a emigrar. Esas zonas están al sur de España.

¿Qué análisis y soluciones puede presentar Europa y España más allá de la acción limitada de taponar y/o sensibilizar?

Merece la pena volver a leer el artículo “La anarquía que viene” en el libro homónimo.

La delgada línea verde

Thursday, November 16th, 2006

Tras el enésimo autobombo de ayer volvemos al tajo.

Se celebra estos días una cumbre internacional sobre cambio climático en Nairobi auspiciada por la ONU. A aquellos preocupados por las consecuencias catastróficas que podría tener el cambio climático siempre les dije que confiaba en el instinto de supervivencia del sistema capitalista. Tarde o temprano alguien echaría cuentas y no le saldrían. Hace tiempo leí que las aseguradoras en EE.UU. estaban pagando por culpa de catástrofes naturales más dinero que nunca en los últimos años. Alguna de las empresas habían dado ya la señal de alarma. Algo estaba pasando. Los defensores de las energías renovables encontraron extraños compañeros de causa en los neocons que inmediatamente después del 11-S pidieron una política de energía autosuficiente para EE.UU. que cortara el grifo de las divisas a los países musulmanes de Oriente Medio.

El momento que vaticiné parece vislumbrarse. El gobierno británico encargó un informe sobre el cambio climático. No a un meteorólogo, un físico u otro tipo de científico de la naturaleza sino a Sir Nicholas Stern que fue Economista Jefe y Vicepresidente Senior del Banco Mundial de 2000 a 2003. Stern es actualmente asesor económico del gobierno británico, ha hecho las cuentas sobre el impacto del cambio climático y sus conclusiones distan de la frialdad que uno podría esperar de un sir británico que antes de recibir la tarea no tenía opinión formada sobre el cambio climático.

El Informe Stern sobre la Economía del Cambio Climático fue presentado el pasado 30 de octubre. El número de 4 de noviembre de The Ecomomist le dedica dos artículos (pp. 14, 65-66) y concluye que al igual que “la gente gasta una pequeña porción de sus ingresos en pagar un seguro para el caso de que su casa arda y los países usan una porción del dinero de los contribuyentes en pagar ejércitos sólo por si una potencia rival trata de invadirlos, el mundo debería invertir una pequeña porción de sus recursos en tratar de prevenir el riesgo de hervir (sic) el planeta”.

Yo más allá de las impresiones generales no tengo una opinión sólida formada porque no me he dedicado a leer en profundidad sobre el tema. Digamos que no me mojo públicamente en este momento sabiendo lo polémico que resulta para algunos y sin haber dedicado el suficiente tiempo para leer en profundidad textos relevantes. Sólo constato que fuera de la blogosfera que se dice liberal el cambio climático se considera una realidad. Desde Expansión Y que desde mi sentido común detecto el error en las críticas más comunes que cierta derecha (el asunto es netamente político) hace. Suelen ser las siguientes:

“No hay por qué alarmarse. El clima en el planeta Tierra siempre ha estado cambiando”.
El índice de paro, la bolsa y el número de habitantes de España también. La cuestión es si para mejor o peor. Cuando se manifiesta preocupación por el cambio climático no se hace porque el clima cambie. Sino porque cambie con consecuencias nefastas para los seres vivos.

“Dirán que la tierra se calienta pero este invierno ha hecho mucho frío”.
Hablamos del clima, no del tiempo. Clima y tiempo son conceptos diferentes que se confunden al hablar del cambio climático. El tiempo es la condición de la atmósfera en un tiempo y lugar dados. El clima son las tendencias generales.

“El cambio climático tendrá consecuencias económicas y sociales con un resultado final “igual a cero”. La suma de perjuicios se verá anulada por la de beneficios. Se arruinarán los vendedores de paraguas pero los vendedores de helados tendrán más beneficios. Zonas del planeta serán inhabitables pero otras tendrán un clima más benigno”
Aquí llegamos a lo que para mí es la clave del asunto. Quien habla así suele ser alguien del mundo desarrollado.

Argelia desde el espacioLa perspectivas que en Chicago, Londres, Berlín o Tokio haga un clima más benigno es a priori beneficiosa para sus habitanes. Puede que Escocia se haga famosa no por su whisky sino por sus Cabernet Sauvignon o que los dátiles gallegos conquisten el mundo. La cuestión es que si las regiones frías de Norteamérica y la Europa septentrional del planeta se convierten en habitables o cultivables por un calentamiento global, las regiones cálidas se harán aún más cálidas. Inhabitablemente cálidas. Sólo hay que mirar a una foto del norte de África desde el espacio para hacernos una idea (a la izquierda Argelia). El calentamiento global podría implicar que ya no será cultivable la estrecha cornisa mediterránea de África. Que el desierto terminará por engullir Mauritania. Podríamos tener no cientos de inmigrantes en cayucos, sino cientos de miles de refugiados climáticos. Y lejos del norte de África veremos conflictos por las menguantes cuencas fluviales. En el último dossier de La Vanguardia, dedicado al agua (“El desafío del siglo XXI”) incluyen un artículo sobre los conflictos armados y el agua: “Las ‘guerras’ y otros cuentos hidromitológicos”. Su autor intenta criticar el cliché sobre un siglo XXI azotado por guerras por el agua, que hablando de tendencias generales parece ser una recurrente. Pero me temo que sus hipótesis parten siempre de la situación actual, política e hidrográfica. Quedaría por ver qué nivel de consumo de agua habrá, en función de los niveles de población y nivel de vida. Son especulaciones. Pero por una vez, y sin que sirva de precedente en España se ha estudiado el tema. Le honra al profesor Marquina que capitanea en la Universidad Complutense la Unidad de Investigación sobre Seguridad y Cooperación haber dirigido un estudio multidisciplinar sobre los “Desafíos medioambientales en el Mediterráneo (2000-2050)” desde la óptica de los estudios de seguridad internacional. Que a nadie coja desprevenido.

Voz de alarma

Friday, November 3rd, 2006

Creo que en España sufrimos un desinterés nocivo por todo lo que ocurre en el arco que va de Mauritania al Golfo de Guinea. Luego nos estallan en la cara situaciones como la de la crisis de los cayucos. En vez de pregutamos de dónde han salido todos esas personas sólo tenemos demagogos presos del pánico gritando “¡Nos invaden los negros!”.

Cominganarchy.com, un blog que aparecerá a menudo por aquí, ha enlazado a un mapa del mundo reflejando el porcentaje de jóvenes entre 15 y 24 años por país. No entraré a discutir las tesis neomalthusianas de la web que aloja el mapa. Pero considerando el agotamiento de recursos naturales, la pobreza, las guerras civiles y la falta de expectativas, considerar el gran número de jóvenes sin futuro que habitan esos países nos ayudará a entender el “efecto llamada”. Aunque me temo que las advertencias desde este blog llegan tarde. En Tenerife se ha celebrado hace poco una manifestación xenófoba apoyada por un diario local.

Puertas al mar

Tuesday, October 3rd, 2006

El pasado viernes 29 a última hora de la noche el senado estadounidense aprobó la construcción de una doble valla fronteriza de 700 millas (1 milla = 1,609 km.) entre EE.UU. y México. La medida ha sido impulsada por miembros del Partido Republicano que han hecho bandera de la “mano dura” contra la inmigración irregular.

Leyendo sobre las “amenazas del futuro” me encuentro a menudo con referencias a la inmigración irregular convertida en un tema de seguridad y defensa. No tengo soluciones para combinar la necesidad de millones de personas de un futuro mejor y la armonía social en los países desarrollados. España no es la Alemania del “milagro económico” necesitada de legiones de obreros para ocupar puestos intensivos en mano de obra. Y no es que los inmigrantes ocupen puestos de trabajo que nadie quiere. Si un país tiene inmigración cero la simple ley de la oferta-demanda haría subir los sueldos de los “trabajos basura”, como pasó en Boston a principios de los 70 cuando el paro se acercó a cero. La nuestra es una economía postindustrial donde tiene difícil encaje laboral una persona sin estudios que no hable el español. Lo que no quita la desazón que me producen los reaccionarios de turno cuando hacen el agosto vendiendo demagogia. Como si nadie comprendiera que no hay “efecto llamada” sino debido a la apabullante miseria un efecto explusión.

Hay quienes quieren vender la cuestión de la inmigración irregular como una “invasión” para pedir a continuación medidas drásticas y contundentes. Y como siempre sucede que la mierda golpea el ventilador en este país alguien reclama la intervención de las fuerzas armadas.

Fue un error enviar a soldados a la valla de Melilla. Para eso está la Guardia Civil que tiene competencias en la vigilancia de las fronteras. Y ante los “asaltos” a las vallas bien podría haber intervenido uno de los Grupos Rurales de Seguridad que tienen competencias, entrenamiento y material en el mantenimiento del orden público.

El reflejo maltés

Monday, July 3rd, 2006

maltaLa semana pasada HispaLibertas informaba de la llegada de embarcaciones con inmigrantes irregulares a Malta. Para el pequeño archipiélago de 3 islas y 600.000 habitantes que en dos días llegaran más de 300 inmigrantes irregulares fue todo un acontecimiento que ha generado alarma en el país. La misma clase de alarma que hemos visto en Canarias, con apelaciones a la Unión Europea. Los inmigrantes llegan a Malta porque está a medio camino entra la costa africana y la italiana, y porque es un pedazo de la Unión Europea en medio del Mediterráneo. Exactamente igual que la situación que vive Canarias, convertida en avanzadilla atlántica de la Unión Europea para la bueno y para lo malo. Lástima por todos los defensores de la teoría del “efecto llamada“. La situación es tan desesperanzada en el África Occidental que seguiremos viendo llegar inmigrantes en pateras y cayucos, o como polizones en toda clase de chatarras flotante.

Resulta que Daniel Bellón ya detectó los síntomas el pasado mes de marzo.

Cuidado con las mentiras canarias

Tuesday, June 27th, 2006

Cuando por razones académicas tuve que buscar bibliografía sobre la África actual me encontré que en España se ha publicado sólo un puñado de libros. Los libros más interesantes, “Diamantes Sangrientos” de Greg Campbell o “África después de la Guerra Fría” de Mark Huband, son traducciones de libros publicados originalmente en inglés. África interesa tan poco que la mayoría de libros son obras colectivas que recogen una miscelánea de artículos de autores diferentes. Como si ningún aspecto o país concreto mereciera la atención de un libro entero. En algunos casos los libros son una recopilación de las ponencias de jornadas o ciclo de conferencias donde ni siquisera se alcanza un nivel académico mínimo. La conclusión que saqué es que en este país África no interesa una mierda. La semana pasada en Londres encontré en la librería Foyles de Charing Cross que la sección dedicada a África estaba ordenada de la A a la Z: De la A de Angola a la Z de Zimbawe. Por haber libros los había de la situación actual de Somalilandia. Comparando aquello con la Casa del Libro uno entiende muchas cosas. Demasiadas.

En marzo escribí algo titulado “Efecto llamada” donde me limité a hacer una lista del PIB per cápita de los países del África Noroccidental de mayor a menor, encabezando la lista con España. Lo escribí a propósito de la llegada de pateras a la isla de Fuerteventura con inmigrantes africanos y la explicación que algunos dieron aludiendo a la supuesta atracción que ejercía sobre la población africana la legislación española sobre materia de inmigración. Un explicación tan tonta obvia la posición fronteriza de España y lo que ha estado pasando en todos esos países en los últimos cinco años (una pista: guerras civiles y hambrunas). Ni una cita. Ni un comentario.

makaronesiaPero a la confusión hay que añadir un elemento más que por la dedicación al trabajo no había tenido tiempo de tocar: La alarma social en Canarias ante la invasión de los negros en cayucos. Canarias siendo un archipiélago macaronésico, y por tanto atlántico, vivió siempre de espaldas a África. El horizonte marcó siempre hacia América. Colonos canarios fundaron Montevideo en el Cono Sur y San Antonio de Texas en Norteamérica. Frente a Canarias en la costa africana sólo estaba el Sáhara, y por tanto el vacío. Sólamente en la segunda mitad del siglo XX hubo un cierto flujo migratorio al Sáhara Español tras comenzarse a explotar los yacimientos de fosfatos de Bucraa.

Y he aquí que a finales de mayo J. J. Armas Marcelo publicó esta joyita en el ABC. El artículo es impecable: Comienza con una larga proclamación de lo muy españoles que son los canarios, para que ningún lector despistado del ABC se crea que va a encontrarse con un panfleto nacionalista o regionalista. Acto seguido esgrime los supuestos agravios que Canarias podría esgrimir frente a Madrid para de paso señalar de forma poco sutil que un mérito para ser atendidas sus reclamaciones es el haber dado pocos quebraderos de cabeza al gobierno comparada con otras regiones españoles. En otras palabras: “Se le podría ver a Madrid un detalle por su parte, que bien nos puede agradecer que no seamos tan quejicas como vascos o catalanes”.

Cuando por fin entra en el tema de la inmigración no olvida la circunstancias de los países africanos y la diferencia abismal de renta, aunque también habla de las políticas inmigratorias españolas. Entonces es cuando encontramos su llamada de atención:

[L]a gravedad del problema está empezando y no terminando; como las autoridades de la Comunidad Económica no se den debida cuenta del drama cotidiano de la inmigración ilegal en las costas canarias y atajen con soluciones tan urgentes como pertinentes la invasión que no ha hecho más que comenzar y que, de otro modo, será imparable, cuidado con Canarias.

Invasión. Canarias ha recibido durante décadas oleadas de turistas europeos en un modelo de turismo depredador que impulsó la economía pero destrozó los paisajes: Cemento y asfalto de la costa a la cumbre. Cuando el modelo empezó a dar problemas se decidió optar por el “turismo de calidad”. La consigna fue entonces construir campos de golf como si el agua sobrara. Y ahora cuando centenares de personas huyendo de países desvastados han llegado a las costas de Canarias de forma perfectamente controlada se pone el grito en el cielo. Digo perfectamente controlada porque al contrario que en las costas de Tarifa o Fuerteventura los ocupantes de los cayucos no han sido encontrados deambulando por las plazas y parques de Tenerife o La Palma. Los cayucos fueron detectados a tiempo, remolcados a puerto y sus ocupantes internados. El problema que provocó la llegada masiva de inmigrantes fue la escasez de instalaciones para albergalos. Enviados a la Península o a sus países de vuelta, ninguno de esos inmigrantes formará parte ya de la población canaria. Pero Armas Marcelo nos advierte:

Ya es un gravísimo problema la superpoblación del Archipiélago, que no da abasto a cuanta gente -por ser rico: por ser percibido como rico aeropuerto europeo de entrada y salida de «viajeros» - llega a las islas. ¡Cómo no va a ser un grave problema la avalancha de los cayucos de la inmigración ilegal! Literalmente y sin exageraciones: no hay sitio, no hay lugar para más gente.

Ahora resulta que esos immigrantes que pasarán por Canarias de forma temporal (de dónde terminan daría para largo y tendido) contribuyen a la superpoblación canaria. No hay que darle muchas vueltas, conociendo aquella tierra, que lo que esconde la advertencia de Armas Marcelo es la combinación letal de racismo y xenofobia de una tierra que siempre vivió de espaldas a África. Y que un día cayó en la cuenta lo cerca que estaba de una zona tan llena de problemas y que hasta ahora había preferido ignorar.

Efecto llamada

Thursday, March 16th, 2006

Sea por un mayor control de las autoridades marroquíes, sea por la eficacia del SIVE en el Estrecho de Gibraltar, Canarias está sufriendo una inusual avalancha de pateras.

Hay quienes especulan que los inmigrantes han cruzado miles de kilómetros del África noroccidental y luego se han embarcado en una barquicuela para navegar por el Atlántico atraídos por la legislación del gobierno de ZP.

No son las mejores estadísticas pero he cogido el listado ordenado por PIB per cápita de los países del mundo del World Fact Boook de la CIA y un mapa.

  • España - 25.100 dólares
  • $2.500 Ghana
  • $2.200 Guinea-Conakry
  • $2.000 Mauritania
  • $1.900 Gambia
  • $1.800 Senegal
  • $.1600 Togo
  • $1.400 Costa de Marfil
  • $1.200 1.200
  • $1.200 Rep. Centroafricana
  • $1.200 Burkina Faso
  • $1.000 -Mali
  • $1.000 - Nigeria
  •  $900 - Níger
  •  $800 - Sierra Leona
  •  $800 - Guinea-Bissau
  •  $700 - Liberia

A los datos económicos habría que considerar las guerras que Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil han sufrido. Y la plaga de langosta en el Sahel de hace no mucho, con la destrucción de cosechas consiguiente.