México es un experimento descontrolado

“Como un perverso experimento de darwinismo social, ideado por un investigador aburrido que mantuviese el dedo permanentemente apretado en el botón de avance rápido”.

México va demasiado rápido. Pestañeas y te has perdido. Requeriría un blog entero atender qué pasa en ese país. Cuando crees que lo has visto todo, aparecen las redes de comunicación vía radio y la contraofensiva en Internet de las organizaciones narcotraficantes. Tan fascinante como terrible.

El Cono Sur y la crisis europea

He leído y oído comparaciones entre la crisis argentina de 1999-2002 y la actual crisis española. Supongo que la paridad peso-dólar provocó rigidices en Argentina equivalentes a las sufridas por Grecia al entrar en el euro, privadas ambas de su propia política monetaria al no poder fijar sus propios tipos de interés ni contar con la baza de las devaluaciones. Y de romperse el euro alguno de los PIIGS amanecería con un corralito y colas frente a los bancos. Pero creo que las comparaciones se realizan porque suponen una metáfora potente sobre la “decadencia de Europa” y por ende, de Occidente.

Mientras las economías del Cono Sur crecen, en Europa se ven sometidos a una disciplina parecida a los Planes de Ajuste Estructural impuestos por el Banco Mundial en los 90. Hay algo de revanchismo y ganas prematuras de impartir lecciones. ¿Pero cuáles podrían ser las enseñanzas a aplicar ¿Plantar soja para venderla a China? No manejo cifras pero tengo las sospechas de que las bases del crecimiento en lugares como Argentina son bastante endebles y conyunturales. ¿Estarán aprovechando esta bonanza para sentar las bases de un verdadero desarrollo?

Son todo temas que quedan lejos de este blog. Pero me llaman la atención esos pequeños síntomas de cómo Mercosur adopta medidas comunes en política exterior que de rebote afectan a España. De pronto alguien empieza a decir que promover la integración regional fuera de Europa es una mala idea. ¿Demasiado tarde para empezar a plantear alianzas estratégicas?

México: Guerra civil posmoderna e insurgencia criminal

Ando estos días desaparecido porque estoy trabajando en varios textos. Alguno aparecerá como artículo de revista y otros serán publicaciones académicas. Todos contienen materiales de lo que será mi próximo libro.

El próximo mes de mayo asisitiré en Madrid a las III Jornadas de Estudios de Seguridad organizadas por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado. Presentaré una comunicación que lleva por título “México: Guerra civil posmoderna e insurgencia criminal”.

La expliqué así:

Las más de 30.000 muertes relacionadas con el narcotráfico en México hacen obsoletas las tradicionales categorías estancas de crimen organizado y guerra civil. El propósito de mi comunicación es analizar la naturaleza de la violencia en México a la luz de una nueva perspectiva que permita entender que nos hallamos ante una clase de conflicto novedoso en el que los narcotraficantes se comportan como una verdadera “insurgencia criminal” que no aspira a tomar el poder como las guerrillas comunistas de la Guerra Fía sino a sustituir al Estado.

México, 8 tesis de Paco Ignacio Taibo II

Vía LibroDeNotas.com he encontrado este texto de Paco Ignacio Taibo II: “México: Narcoviolencia. Ocho tesis y muchas preguntas”.

Son interesante las reflexiones sobre aspectos pocos tratados habitualmente como la corrupción judicial (frente a la tan tratada corrupción policial), la falta de investigaciones en el ámbito financiero y la impotencia en tantos ámbitos del Estado mexicano en lo que parece una guerra que no puede ganar.

ETA en Venezuela

La que se ha montado. En los tiempos de Felipe González y Carlos Andrés Pérez el gobierno venezolano decidió acoger a etarras deportados. Con el tiempo el colectivo de etarras en Venezuela terminaría teniendo suficiente entidad como para formar un “Colectivo de Refugiados y Deportados de ETA en Venezuela”.

Uno de esos etarras, Arturo Cubillas, obtuvo por matrimonio la nacionalida venezolana. Y actualmente es funcionario del Ministerio de Agricultura y Tierras. No parece que sea una persona que se oculte teniendo en cuenta que a su llegada a Venezuela abrió un restaurante con el nombre del comando al que había pertenecido. Nadie parece que se había acordado de él hasta que dos detenidos en una operación contra ETA han afirmado que estuvieron en Venezuela donde fueron acogidos por Cubillas y recibieron entrenamiento. El titular quedó servido “Un etarra a sueldo de Chávez instruyó a dos miembros del comando desarticulado estos días”.

Si algún mérito tiene el libro “El Palestino” de “Antonio Salas” es retratar el ambiente de la ultraizquierda venezolana donde es fácil aprender a pegar tiros. Si el gobierno venezolano promueve o consiente esos adiestramientos está todavía por ver.

Iberoam�rica y los conflictos posmodernos (II)

En 1997 presenté una comunicación sobre las maras centroamericanas en un congreso académico organizado por la antigua universidad SEK de Segovia (hoy Instituto de Empresa) y la Academia de Artillería del Ejército de Tierra ¿Tenía cabida hablar del crimen organizado en una congreso de seguridad y defensa? No lo tenía muy claro.

Las maras carecían entonces de objetivos políticos declarados por lo que se trataba de un fenómeno muy distinto a la insurgencia comunista que protagonizó las guerras civiles de los años 80 en Centroamérica. Así que me esforcé en señalar cómo las maras socavaban la legitimidad del estado, anulaban su presencia y empobrecían las comunidades convirtiéndose en una verdadera amenaza para los países centroamericanos. Al final no me pusieron pegas. Hoy no hubiera hecho falta. Las maras son ya un agente político.

La transición hacia las Guerras Posmodernas se está terminando de cerrar. La reciente muerte en Colombia del “Mono Jojoy” es un síntoma más del declive de las FARC, uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría en Iberoamérica que se ve afectado por deserciones y traiciones. Fue precisamente el “Mono Jojoy” uno de los líderes de la guerrilla que la llevó a involucrarse en el narcotráfico y los secuestros. Era un paso desesperado en busca de financiación en una era donde Moscú, Pekín, La Habana y Trípoli habían dejado de financiar movimientos revolucionarios en selvas perdidas. Pero la involucración en crimen organizado sólo consiguió desprestigiar y deslegitimar la causa guerrillera.

Hoy las FARC son un eslabón más en redes internacionales de narcotráfico que se extienden hasta África Occidental. Y sólo son capaces de hacer creíbles hoy en días sus credenciales revolucionarios a tontos y despistados. En México cuadros de las antiguas guerrillas de izquierda están recalando en la delincuencia organizada. Allí los cárteles de la droga mantienen la moral y logran la cohesión a falta de ideales políticos con la fusión estadounidense de evangelismo y autoayuda mientras surgen cultos como el de la “Santa Muerte”.

El panorama incipiente que describí en enero de 2007 de una Iberoamérica donde la criminalidad organizada se iba a convertir en el principal asunto de seguridad ya es una realidad. El Center for a New American Security acaba de publicar “Crime Wars: Gangs, Cartels and U.S. National Security” donde se habla de la aparición de un nuevo femóneno de “networked criminal insurgency”. Ya no podemos hablar de guerras civiles en los términos ideológicos de la Guerra Fría. No es delincuencia al uso cuando se acumulan tantos muertos como en México. Es otra cosa. Son Guerras Posmodernas.

Iberoam�rica y los conflictos posmodernos

Ahora que ando enredando con el apartado 3.1 de Netwar y escribiendo otras cosas se me ha planteado de nuevo la cuestión de si podríamos segmentar las distintas dinámicas de las Guerras Posmodernas por áreas regionales. La implosión del Congo y Somalia pueden distinguirse de las guerras en los países post-comunistas de los Balcanes, Cáucaso y Asia Central. Y así llegaríamos a señalar que Iberoamérica guarda rasgos únicos que merecen ser estudiados.

El fin de la Guerra Fría supuso el agotamiento del ciclo de guerras civiles e insurgencias izquierdistas que dejaron sin argumentos a las dictaduras militares y su Doctrina de la Seguridad Nacional. Iberoamérica entró en los años 90 sin dictaduras y sin nuevos conflictos armados. Sólo la aparición pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional el 1 de enero de 1994 supuso una excepción notable pero que terminó desinflándose hasta sufrir el olvido en su intranscendencia política. Desde aquel entonces sólo cabe señalar la aparición de nebulosas insurgencias armadas, como el Ejército Revolucionario Popular en México o el Ejército del Pueblo Paraguayo. La cuestión es que la izquierda ha abandonado el camino de las armas para llegar al poder y los militares se han abstenido de romper la continuidad democrática. Si grupos como las FARC o Sendero Luminoso sobreviven como residuos de una época pasada es porque pasaron del marxismo-leninismo al negocio del narcotráfico ahora que Moscú, Pekín, La Habana o Trípoli no financian aventuras revolucionarias.

Pero con todo esto Iberoamérica no se ha librado de una persistente violencia social vinculada directamente en México con el narcotráfico, en Centroamérica con las bandas juveniles (“maras”) y en Brasil con el narcotráfico y el crimen organizado. La desestabilización e impotencia de las fuerzas policiales es tal que en los tres casos el gobierno ha recurrido al uso de las fuerzas armadas y distintos autores hablan de una insurgencia criminal. Los identificación, motivación y estrategias de los actores ha cambiado respecto a los conflictos de la Guerra Fría. Ahí está la “netwar social” de los zapatistas, los ataques a oleoductos del EPR o el swarmming urbano del Primeiro Comando da Capital. Hablamos de un tipo de conflicto armado de nuevo cuño en el que habrá que profundizar y del que ya tengo un esquema para lo que será un futuro libro.

Las maras otra vez en el mapa

Me entero de la muerte del fotógrafo Christián Poveda en El Salvador. Poveda había dirigido un documental sobre las maras, un tema al que casualmente le recuperé la pista hace dos semanas al encontrarme con “La mara al descubierto” del sargento 1º de la Guardia Civil Pedro Gallego Martínez. Un libro que de momento está en la estantería pero que en cuanto lo lea daré debida cuenta aquí.

Cuando me tocó hacer presentación pública de mi comunicación académica sobre las maras la primera pregunta del público fue sobre la posibilidad de que las maras centroamericanas se implantaran en España. Estaba candente en aquel entonces, la primavera de 2007, el tema de las bandas latinas tipo Latin Kings. Las conclusiones del autor de “La mara al descubierto” son bien distintas de las mías. Yo considero que la miseria y debilidad del estado en Centroamérica suponen unas conciciones sociales de partida bien distintas. Pero creo que no debemos perderle la pista a la evolución de la delincuencia organizada en Iberoamérica, porque están acotenciendo mutaciones sociales tan inquietantes como interesantes.

Por cierto, nunca me canso de contar cómo al bajar del estrado tras mi presentación se me acercó una persona para felicitarme por la pasión y esmero que había puesto en analizar un fenómeno tan tremendo que acontecía allá en mi país… ¡Qué peligro tiene siendo español no hablar el español mesetario!

Guerra en las favelas

¿Cuándo el crimen organizado alcanza a ser otra cosa? Cuando las organizaciones criminales desarollan una agenda política y aspiran no ya a desafiar al estado sino a sustituirlo.

Hoy Francho Barón en El País hace la crónica de un asalto de una unidad de élite de la Policía Civil de Río de Janeiro en una favela. En palabras de Ignacio Cano, sociólogo español de la Universidad Estatal de Río de Janiero “se trata de una fuerza militarizada que responde a una estrategia militar”. Pero eso no es lo que me llamó la atención. Más bien esto:

Los narcotraficantes han establecido en las angostas callejuelas de la favela varias bocas de fumo (puntos de venta de droga) y han dictado leyes paralelas para legislar la vida de sus moradores: todo el mundo está obligado a colaborar con la firma y no se permiten robos dentro ni en las inmediaciones de la comunidad. El Comando Vermelho ofrece a cambio protección al vecindario y, con los réditos de la cocaína, de vez en cuando subvenciona pequeños gastos domésticos a quien lo pide, como la bombona del gas o algún medicamento de urgencia.

Las organizaciones criminales no sólo han impuestos sus leyes, imponen el orden público y establecen servicios asistenciales allí donde el Estado no llega.