Apuntes rápidos sobre Cuba y Estados Unidos

Hace poco un amigo me pidió mi opinión sobre un artículo sobre América Latina de Antonio Navalón en El País. Me pareció un análisis lleno de errores y en vez de aburrirle con un email larguísimo, publiqué aquí mi opinión. Navalón mencionaba que Raúl Castro no había recibido al ministro español García-Margallo ante un nuevo panorama geopolítico en el que la presencia de Rusia y China en América Latina reforzaba a Cuba. Encontré una explicación más mundana en el propio diario El País, que apuntaba que “el discurso del ministro en La Habana elogiando el pluralismo político pudo molestar al régimen”. Tiene gracia pensar en ello después de lo que pasó hoy. Sería la prueba de al ministro García-Margallo nadie le había contado lo que estaba pasando bajo la mesa y la irrerelevancia de España en el proceso.

He leído a algún procastrista europeo entusiasmado con los acontecimientos. Imagino lo que estarán diciendo en el canal FOX de Estados Unidos. Tiene gracia pensar que desde ambos extremos del espectro ideológico haya interés en presentar el asunto como una victoria del David comunista contra el Goliath capitalista. Nada más lejos de la realidad, claro.

B5FzyIDIUAACPksHace ya bastante tiempo que quedó claro la inviabilidad del modelo comunista en Cuba. Se presentaban dos opciones históricas para su liquidación. Una era la vía de la Europa Oriental, donde el viento de la Historia tumbó los regímenes con una creciente presión social interna. A ese tesis apostó el Partido Popular español, apoyando a la disidencia cubana de una forma un tanto peculiar: Matando a uno de sus líderes por imprudencia y dejando tirados a sus miembros trasladados a España. La otra opción era el de las reformas en que el propio régimen fuero introduciendo elementos de economía capitalista mediante reformas graduales. Como apuntaba Andrés Rodríguez, el secretario general del Partido Comunista de Vietnam visitó Cuba en 2012 para explicar el proceso de “Renovación” (Đổi Mới) que aspira a “una economía de mercado orientada al socialismo”. La experiencia nos enseña que las nuevas élites surgen del propio régimen y que se producen procesos de enriquecimiento súbito. Es lo que en términos marxistas se llama “acumulación primitiva del capital”. La opción en ese caso es acompañar el proceso desde el primer momento para estar bien posicionados en su resultado final. Es lo que ha decidido Canadá, que junto al Vaticano, ha jugado un papel importante. Ondear la bandera de los Derechos Humanos ante Cuba, como han hecho los gobiernos del Partido Popular, puede honrar moralmente al que lo haga, pero lo descalifica como interlocutor en el proceso inevitable que está siguiendo Cuba.

“Teoría del dominó en América Latina” de Antonio Navalón

Llama mi atención un amigo sobre una columna de opinión publicada en el diario El País, “Teoría del dominó en América Latina” de Antonio Navalón (7 de diciembre 2014). Resulta curioso haber estado escribiendo aquí sobre la Nueva Guerra Fría y el impacto de la caída del petróleo para encontrar a alguien que parece hablar como si el mundo marchara en el sentido contrario. Me parece que “Teoría del dominó en América Latina” es más un síntoma de la marcha del diario El País y la calidad de sus analistas que un artículo a tener en cuenta. Veamos qué dice.

Afirma Antonio Navalón que mientras en Europa se vive una Guerra Fría “en América comienza a ser caliente”. Me parece un uso rocambolesco de la metáfora. En Ucrania muere gente. En Iberoamérica tenemos movimientos geoeconómicos interesantes. Pero nadie muere por ello. Nadie interviene en guerras o financia insurgencias que socavan a rivales como peón geopolítico en una “proxy war”. El hecho relevante que destaca Navalón es el desembarco de Rusia y China en el continente. Rusia tiene como aliado regional a Venezuela y Cuba, mientras ha realizado un acercamiento a Argentina. Los tres no parecen que puedan ofrecer mucho como aliados de Moscú. Se trata de países con economías bastante débiles. Cuba es una plataforma de espionaje contra los Estados Unidos y poco más. Venezuela un buen cliente de su industria de defensa pero su economía va camino de un shock. Argentina, como mal pagador que es, se ha limitado a emitir Russia Today en español. Incluso Perú y Brasil son mejores clientes de la industria de defensa rusa pero están fuera del grupo de países con gobiernos “nacional-populares”.

El biólogo Andrés Rodríguez explicaba en su blog Ciencias y Cosas el enorme impacto medioambiental que dos grandes proyectos chinos podrían tener: El nuevo canal de Nicaragua y la explotación de los hidrocarburos en el Yasuní (Ecuador). Será curioso ver cuánto tarda en haber una reacción iberoamericana ante el “nuevo imperialismo chino”. Pero que esos proyectos se lleven a cabo en la Nicaragua de Daniel Ortega y en el Ecuador de Rafael Correa explica que aquí a España no haya llegado mucho eco del tema. Cuando se trata de gobiernos “progresistas” y no interviene el “imperialismo yanki” el asunto no interesa.Así contrasta el discurso oficial sobre las “comunidades indígenas de Venezuela han sido reivindicadas durante la gestión de Chávez” con la realidad de “el avance sin ningún contrapeso o denuncia la realización de planes de explotación y desplazamientos en zonas ricas en materias primas”. Recomiendo sobre ese y otros temas la lectura de La Revolución como espectáculo de Rafael Uzcátegui. Pero ese es otro tema.

Antonio Navalón habla de “efecto dominó”. Pero la capacidad de “contagio” de la influencia de Moscú y Pekín es escasa. El término nació durante la Guerra Fría ante el temor de que el triunfo de los comunistas en Vietnam supusiera su expansión por Indochina. Ahora mismo los chinos no andan preocupados con la expansión ideológica. Son pragmáticos en su búsqueda de proveedores de materias primas. Y los acuerdos económicos con Venezuela, Ecuador y Argentina responden a la baja credibilidad crediticia de esos países. Recordemos cómo Ecuador repudió su deuda externa, un ejemplo para algunos en España con consecuencias que no se nombran. Por su parte,  la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América  (ALBA) sólo han respondido los gobiernos ya convencidos (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia) junto con países como Antigua y Barbuda o Surinam. Aquellos años en que se hablaba de una expansión de la revolución bolivariana por Sudamérica han pasado. Mientras, los países de la Alianza del Pacífico siguen su camino, otros como Brasil o Uruguay siguen  el suyo siguiendo dinámicas propias e internas.

Extrañamente Antonio Navalón habla de Cuba como “el punto de encuentro entre dos mundos”. Recuerda que durante la Crisis de los Misiles en 1962 “fue el centro del tablero mundial” pero me parece a mí que el país juega ahora mismo un papel marginal en la esfera internacional. Curiosamente a Antonio Navalón le parece importantísimo el papel geopolítico de la Cuba actual por albergar las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC. ¿No es paradójico que el proceso llevaría al fin de un conflicto que tiene como una de las partes un vestigio de la Guerra Fría y de lo que Cuba significó en el pasado en Iberoamérica? También le parece a Antonio Navalón una importantísima clave geopolítica que Raúl Castro se negara a recibir al ministro español de Asuntos Exteriores. Hecho que el mismo diario El País explicaba hace semanas que “el discurso del ministro en La Habana elogiando el pluralismo político pudo molestar al régimen”. Es decir, el ministro Margallo no tuvo mejor idea que ir a Cuba en pleno proceso de reformas para hacer un gesto que fuera aplaudido por algunos disidentes en Miami y Madrid autoeliminándose como interlocutor con el régimen. Por cierto, es el mismo gobierno que tramitó la salida de disidentes del país para traerlos a España y luego dejarlos “abandonados” y “desamparados”.

Luego el artículo entra en el asunto del petróleo, su caída de precio y las consecuencias geopolíticas. Habla Antonio Navalón de la subida del precio del gas natural y cómo eso beneficiará a Rusia. No sé de dónde saca el dato. El precio en los mercados internacionales ha caído desde enero. Ciertamente el nivel de precios en 2014 es mayor que en 2012 pero por ejemplo menor que en 2010. Y es que los contratos de gas natural son a largo plazo en un mercado con mucho menor volatilidad que el mercado del barril del petróleo. Ya conté aquí hace un mes las consecuencias que se avecinaban para Rusia, Irán y Venezuela por la caída del petróleo. El precio siguió bajando e hice un segundo apunte hace poco más de una semana. No creo que lo que estamos viviendo haga “más fuerte a Rusia”.

Por último termina hablando del hartazgo de la sociedad mexicana ante el conflicto armado que vive el país, donde convergen la impotencia del Estado, los intereses cómplices de algunos políticos y los negocios del Narco. Cuestiona Antonio Navalón que la protesta “Todos somos Ayotzinapa” sea sólo un fenómeno mexicano. Ya hemos visto desde los países árabes del Norte de África a Hong Kong protestas protagonizadas en los medios por una generación joven que se desenvuelve en Internet. Pero no parece que el hartazgo de los ciudadanos mexicanos arrastre a protestar a las víctimas de la violencia del Narco en lugares como Rosario (Argentina) o los cerros de Caracas.

En definitiva. Me parece un artículo con conclusiones raras y extrañas que emplea la técnica familair de lanzar datos e informaciones una detrás de otra como si hubiera a la fuerza un hilo conductor para transmitir la idea de que el autor maneja claves que a todo el mundo escapa. Aunque estoy seguro que el papel de China y Rusia en Iberoamérica o las consecuencias para Venezuela de la caída del petróleo son temas interesantes que merecene más atención.

Workflow de una crisis económica de mierda

En 2004 Alfredo de Hoces escribió “Workflow de una tormenta de mierda”, que acontecimientos recientes como el pufo de Gowex demuestran que es un auténtico clásico. Sirva de homenaje a su genialidad el haber parafraseado el título.

Todo empieza con la llegado al poder en algún país hispanoamericano del Frente Unido Chavista-Kirchnerista (FUCK) con una lista de promesas electorales más larga que mi wishlist en Amazon con la que se pretende solucionar de una vez por todas los problemas de pobreza, marginación y desigualdad en el país. El objetivo es loable. Y el desafío es grande.

Evidentemente para repartir y gastar más hace falta tener más ingresos. Un gobierno que aspire a eso puede contar con inesperados recursos naturales y decidir administrarlos prudentemente, como es el caso de Noruega (“el único socialismo del siglo XXI” según Juan Pablo de Santis). O un gobierno puede tratar de aumentar la riqueza en el país para que al ser la tarta más grande haya más para repartir, como es el caso de Uruguay, que aspira a convertirse en un gran nodo comercial del Cono Sur con su Puerto de Aguas Profundas.

Pero imaginemos que el FUCK llama como asesores económicos a los cantantes Andy y Lucas. Este último, reunido en el despacho con el presidente del gobierno dice la magistral frase: “¿Qué pasa, que no puede fabricar el país más dinero o cómo va esto?”. Así que se le dan instrucciones al Banco Central para que le dé a la máquina de imprimir dinero. Pero no hablamos de “Helicóptero Bernake”. Hablamos de fabricar billetes y monedas como japoneses haciendo huelga. Ahí está el caso de Venezuela. Según datos del propio Banco Central de Venezuela el dinero en circulación pasó de sumar en 2010 un total de 31.471.573,4 (x1000) Bolívares Fuertes a sumar 139.480.479,5 (x1000) Bolívares Fuertes. En 48 meses el dinero en circulación aumentó 4,43 veces. No encuentro datos, pero apostaría algo que en esos 48 meses la riqueza del país en su conjunto no aumentó cuatro veces.

Yo recuerdo ver billetes antiguos que decían “El Banco de España pagará al portador 100 pesetas”. Me gustaba aquella frase porque daba la sensación de que tener un billete era tener en la mano un vale canejable por un trocito de la riqueza nacional. El problema surge cuando aumenta la masa monetaria sin que lo haya hecho proporcionalmente la riqueza nacional. La fracción de riqueza nacional a la que corresponde cada billete es mucho menor. Es como tener un papel que te da derecho a una porción de pizza. Si alguien se dedica a repartir papelitos y la pizza sigue siendo la misma, al final para saciar el hambre vas a tener que reunir muchos más papelitos para obtener la misma cantidad de pizza que al principio. Esto es, el valor real de cada papelito disminuye. Cuando hablamos de billetes y monedas la pérdida de valor del dinero se llama inflación.

Así que el gobierno del FUCK le da órdenes al Banco Central para que imprima más bileltes con los que cubrir todos los programas sociales prometidos y se encuentra por sopresa con la inflación.¡Hay que buscar culpables! Y rápidamente son hallados. La culpa de que suban los precios es de los malvados comerciantes, viles capitalistas, que se quieren enriquecer desmedidamente. Al fin y al cabo ellos son los responsables últimos de poner la etiqueta con el Precio de Venta al Público a los productos.

Al FUCK se le presentan varias alternativas. Por un lado podría distribuir productos a “precios populares”. Pero tarde o temprano los responsables encontrarán que es imposible mantener los precios fijos. Hay que pagar conceptos como los salarios a las personas implicadas en la distribución y hay que pagar el transporte. Así que la solución última sería obligar a las tiendas a vender por debajo del coste y que el gobierno asuma la pérdida mediante una subvención. Una nueva suma de gastos a las arcas públicas.

Otra alternativa es establecer por ley precios máximos para los productos de primera necesidad y obligar a los comerciantes a mantener mes tras mes el precio final a pesar de la inflación. Llegará el momento en que como en la opción anterior, los comerciantes se vean obligados a vender a pérdida. El resultado es que muchos cerrarán el negocio o decidirán no comercializar ciertos productos, con lo que empezarán a escasear determinados bienes. Los ciudadanos del país empiezan a acostumbrarse a tener que dar grandes paseos por la ciudad para llenar la cesta de la compra.

Con la inflación disparada, las clases medias y altas, que son las que se pueden permitir el lujo de ahorrar, tratan de protegerse de la inflación cambiando sus billetes en moneda local por una divisa refugio, que en el caso de Hispanoamérica suele ser el dólar. Las empresas extranjeras que han invertido en el país tratarán igualmente de deshacerse tan pronto puedan de la moneda local. Así que la suma de tantas operaciones de venta de moneda local para comprar dólares lleva a que se deprecie en los mercados internacionales. De pronto, para comprar un dólar hay que reunir más dinero en moneda local. Y eso significa que todo lo que viene de fuera del país, desde petróleo a los iPads es ahora más caro. Más leña en la hoguera de la inflación.

El gobierno del FUCK se encuentra de pronto con que el petróleo que mueve a las hormigoneras con las que construir viviendas sociales, los ordenadores con los que dotar a los centros educativos y el material quirúrgico que requieren los hospitales cuesta mes a mes más caro de importar. Así que hay volver a buscar culpables. Y no es difícil encontrarlos. Son los malvados especuladores que tratan de enriquecerse ilícitamente con operaciones de divisas. La solución es fácil. Controlar el cambio. Ahora, para comprar dólares habrá que rellenar formularios explicando en qué se van a utilizar y esperar que el funcionario de turno autorice la operación. El gobierno del FUCK, además, no dejará un asunto tan estratégico como el cambio frente al dolar en manos de los mercados internacionales. Así que crea una tasa oficial para el dólar.

Con la compra de dólares limitada y una tasa oficial establecida arbitrariamente, es inevitable que se cree un mercado paralelo. Siempre habrá alguien dispuesto a hacer el sacrificio de pagar más por cada dolar, con tal de poder comprarlos. Los turistas que llegan al país se encuentran en el aeropuertos y en los hoteles con personas que les ofrecen comprar sus dólares. Se llega a tal grado de normalización, que las tasas no oficiales aparecen en Internet.

Las regulaciones para comprar dólares obliga a los comeciantes a demorar enormemente el proceso de importación de mercancía, generando problemas de desabastecimiento. La solución rápida es comprar dólares en el mercado negro a un precio más caro y vender los productos más caros. Al gobierno del FUCK eso no le hace gracia y obliga a los comerciantes a vender la mercancía que compró con dólares caros del mercado negro a un precio equivalente a la tasa de cambio oficial y ficitica que es mucho más baja. El resultado es que de pronto televisores LCD y iPads salen al mercado a precios de risa. Las colas delante de los comercios son enormes y cuando abren las puertas la mercancía vuela. Si se trata de productos de primera necesidad, la gente los compra masivamente para guardar.

Definitivamente el truco de imprimir más billetes no funciona fuera del país. Hay que tener dólares contantes y sonantes. Con la inflación desbocada y las restricciones cambiarias, el país gobernado por el FUCK no parece un destino muy atracitvo para los inversores internacionales. El país necesita divisas y no le queda más remedio que pedir un préstamo o emitir deuda pública. Como nadie se fía y el riesgo es alto, los tipos de interés que tiene que pagar son elevados. En algunos casos, se piden garantías como que los conflictos jurídicos sean resueltos en un tercer país. Así el gobierno chino concedió hace poco créditos comerciales a empresas para que inviertan en Argentina cuyo gobierno aceptó resolver los conflictos en los tribunales de París.

Precios desbocados, tiendas desabastecidas, funcionarios en huelga pidiendo aumentos salariales, personas capacitadas que emigran, empresas extranjeras que se marchan. Tarde o temprano el gobierno se ve incapaz de seguir subvencionando de la misma manera los productos básicos. Sube la cesta básica, la energía, el transporte… Pero no se preocupen. Enseguida el FUCK halla el culpable. Son los malvados agentes capitalistas internacionales que están socavando la economía del país. El gobierno emplea la Ley Antiterrorista contra empresas por “alteración al orden económico y financiero”.

Algún día todo estalla. El gobierno no puede seguir gastando dinero del presupuesto en mantener el precio del pan y la gasolina bajo control. Deja de subvencionar los productos básicos, haciendo abrirse bajos los pies de una gran franja de población el abismo de la pobreza que ya no llega a fin de mes. Deja flotar la moneda en los mercados internacionales de divisas, donde lo único que hace es hundirse llevándose por delante el valor de los ahorros en moneda nacional. El precio de las importaciones sube alejando el efímero sueño del consumo de los que soñaban ser clase media. No hay reservas para devolver los préstamos y pagar los intereses a los que invertieron en deuda pública. Se declara la suspensión de pagos (“default”).

Años después, llegará al poder un partido prometiendo solucionar de una vez por todas los problemas de pobreza, marginación y desigualdad en el país…

La otra cara del Mundial de fútbol

Hoy jueves 12 arranca la fase final de la Copa del Mundo de fútbol. Entraremos en unas semanas en que no se hablará de otra cosa. Pero la semana pasada decidí escribir en Sesión de Control sobre la otra cara, la de la gente que se manifiesta contra el despilfarro económico y los desalojados para dar paso a infraestructuras bajo la consigna popular “Não Vai Ter Copa”.. La otra cara de las incursiones de las fuerzas de seguridad en las favelas y los ataques contra las Unidades de Policía Pacificadora.

Desplumar la gallina de los huevos de oro

Mientras atendía la crisis ucraniana han pasado cosas interesantes en los dos países sudamericanos cuyas economías disfuncionales auguraban desde hace meses un 2014 inquietante. En cambos casos, tenemos dos gobiernos que han abusado de la impresora de dinero y el endeudamiento para financiar las cuentas públicas con el esperable resultado de una inflación galopante. Intentaron parar esta última subvencionando productos e imponiendo un control de precios que, como todo el mundo sabe, genera desabastecimiento. Con la inflación descontrolada, aumentan los incentivos para que los ciudadanos compren dólares en búsqueda de un refugio para sus ahorros. Así que para impedir la caída de la divisa nacional impusieron un control cambiario. El resultado fue nuevamente el esperable: Un mercado de divisas paralelo. Da la sensación de que quienes gobiernan ambas economías han actuado ignorado las más elementales reglas económicas. El remedio a estos desastres suele ser terrible. En Iberoamérica conocen bastante bien las terapias de choque de los Planes de Ajuste Estructural y sus efectos. Pero no creo que haya que apostar sobre a quién le tocará pagar los platos rotos.

Empecemos hoy con Venezuela. El presidente de su banco central reconoció hace poco que la economía del país sufre una crisis. Es un paso. Las cifras para 2013 fueron de un 56,2% de inflación y una devaluación del 31,7%. Los medios oficiales hablaban del “sabotaje económico que han desatado sectores de la derecha venezolana contra el país”. Este año se ha dado un primer paso de dejar flotar el bolívar fuerte pero sólo a medias. El titular de GurusBlog del 25 de marzo “Lunes negro en Venezuela: El Bolívar se devalua un 723%” era engañoso. El gobierno venezolano mantiene tres precios para el dólar. En un extremo uno fijado artificialmente para la compra de productos básicos (tipo de cambio CADIVI) y en el otro extremo otro que se rige por precios de mercado (tipo de cambio SICAD II). Este último es del que hablaba GurusBlog y es un tipo de cambio a aplicar a un número restringido de bienes. La realidad es que los problemas para importar productos y la escasez de productos básicos persisten. La solución del gobierno es implantar una cartilla de racionamiento en forma de tarjeta. Venezuela tiene así el peor de los dos mundos. Un capitalismo de amiguetes en el que el gobierno favorece a una oligarquía que se enriquece ilícitamente a costa del Estado y el comunismo del a escasez y penuria.

La pregunta es cómo puede estar pasando todo este desastre en un país con tanto petróleo. La empresa nacional de petróleos, PDVSA, resulta que tiene ya más deudas que patrimonio. En el caso de una petrolera puede tener sentido si está invirtiendo en una renovación tecnológica, nuevos yacimientos o grandes infraestructuras de oleoductos que reportarán beneficios en el futuro. Pero según Reuters, en 2013, PDVSA vendió bonos por un valor de 4.500 millones de dólares para financiar gastos operativos. Resulta que PDVSA era socia de la brasileña Petrobras en la refinería Abreu e Lima de Pernambuco. Pero no ha hecho frente a los pagos debidos que suponen el 40% del proyecto. Petrobras le condonó la deuda a PDVSA sin exigir el pago de las sanciones acordadas en el contrato del proyecto, quedándose con la refinería.

Cuenta Pablo Otero en su blog:

La infraestructura petrolera venezolana no es ajena a los problemas que viven otros sectores. Una tasa de cambio que dificulta la adquisición de repuestos en el mercado internacional, un control político que afecta a la calidad de los puestos gerenciales, una caída del poder adquisitivo que propicia el mangoneo, el contrabando a Colombia y una situación generalizada de deterioro en factores técnicos y humanos, provoca el aumento de frecuencia de las paradas y el consiguiente aumento de las importaciones de derivados del petróleo. Estas importaciones de derivados del petróleo ascienden a un total de 8.400 millones de dólares. Para hacernos a una idea de la gravedad del asunto, las exportaciones venezolanas no petroleras suponen 3.300 millones.

Toda la Revolución Bolivariana giraba en torno a una sola idea. Venezuela era el país de la gallina de oro cuyos beneficios no llegaba a la inmensa parte de la población, que vivía pobre y excluida en un orden político bipartidista que gobernaba sólo para una minoría. La Revolución vino a poner la gallina de los huevos de oro al servicio de la mayoría y hacerla participar del nuevo orden político. La corrupción y los atropellos a las minorías eran perdonables. El gobierno chavista ha obrado el milagro. PDVSA es un pozo de deuda pública y el país importa derivados del petróleo. ¿Habrá aterrizaje o plan de choque?

EE.UU. y la Unión Europea se abren a los ciudadanos de la Alianza del Pacífico

Recientemente decía Fernando Iglesias que Sudamérica corre el riesgo de quedar dividida en dos, con los Andes haciendo de alguna manera la función de Telón de Acero. Por un lado los países de la Alianza del Pacífico y por otro un bloque representando por Venezuela y Argentina, dos países con problemas económicos. En ambos casos tenemos caída de reservas, financiación vía emisión desmesurada de moneda, inflación, mercado paralelo de divisas, empresas públicas mal gestionadas, clientelismo y corrupción. En Argentina el gobierno asumió ya la situación y ha tomado medidas que no están tan lejos de la ortodoxia de los noventa. En Venezuela está por ver qué pasará en medio de crecientes protestas.

Ya debatimos aquí que los países de la Alianza del Pacífico tiene cada uno problemas serios que nos debe llevar lejos de tener una imagen idílica de ellos. Pero encontramos no sólo datos sobre crecimiento y reducción de pobreza, como otro tipo de indicadores que nos pueden servir de pista. Fernando Iglesias señalaba las garantías democráticas que se disfrutan en esos países. Quizás haya algo también de profecía autocumplida en la confianza que depositan los inversores internacionales. La cuestión es que recientemente coincidían dos noticias. Estados Unidos exime a los ciudadanos chilenos de la necesidad de visado para entrar en su territorio La medida entrará en vigor posiblemente antes del 1 de mayo de este año y coloca a Chile como único país iberoamericano al que Estados Unidos ha aplicado la medida y el 38º en todo el mundo. Por su parte la Unión Europea tomó una medida parecida con los ciudadanos de Perú y Colombia. Falta que la Comisión Europea lo apruebe y se firmen los convenios bilaterales, lo que demorará su puesta en práctica de uno a dos años, con el auge de la economía colombiana de fondo. Se acabó el mirar a Sudamérica por encima del hombro.

Venezuela y los horrores iberoamericanos

El mes pasado los estudiantes del campus de la Universidad de los Andes en San Cristóbal (estado Táchira) de Venezuela se manifestaron por la persistente inseguridad ciudadana tras el intento de violación de una estudiante. La inseguridad ciudadana es uno de los grandes problemas de Venezuela. El listado de las ciudades más violentas del mundo que recogí aquí hablando de la violencia urbana colocaba a Caracas en el tercer puesto. Pero al contrario de lo que alguno piensa, no es un problema que apareció en Venezuela con el chavismo. Los que tenemos vínculos con el país recordamos como en plena Guerra de Bosnia se decía que morían más personas un fin de semana cualquiera en Caracas que en Sarajevo.

En Venezuela, como en el resto de Iberoamérica, la izquierda de inspiración marxista tiene un problema a la hora de diagnosticar la violencia social. Si la delincuencia no sólo es resultado de la pobreza en una sociedad de valores consumistas y muy desigual, sino una reacción a la marginación social, se espera que disminuya en aquellos países con un gobierno con políticas sociales activas y con una especial sensibilidad hacia las clases más bajas. No es el caso de Venezuela (y otros países), lo que deja a los chavistas sin un discurso coherente sobre la delincuencia y la violencia social, más allá de las culpas que el presidente Maduro ha echado a Hollywood y los valores que transmiten sus películas.

En el campo contrario tampoco es que abunden los análisis con fundamento. Basta recordar cómo un libro antichavista tan contundente y exhaustivo como Venezuela: La Revolución como espectáculo alude a la delincuencia colombiana sin que ni el mismo autor parezca convencido. A día de hoy, ni chavistas ni oposición tienen un diagnóstico certero de las causas de la inseguridad en Venezuela y mucho menos una solución.

La cuestión es que las protestas estudiantiles en San Cristóbal, que arrancaron el 4 de febrero, entraron en una espiral en la que la fuerte represión policial y las detenciones de estudiantes bajo acusacionse truculentas de “terrorismo y conspiración” generaron más protestas y se terminaron extendiendo al resto del país. El 12 de febrero se convocó una marcha en Caracas. En esa ocasión la solidaridad con los estudiantes sirvió para canalizar el descontento por la situación económica del país, que como anticipé el año pasado, generará un estallido social del que sólo estamos viendo el prólogo.

La combinación de hidrocarburos nacionalizados y Estado del Bienestar da ejemplos como el de Noruega. Juan Pablo de Santis habla del país nórdico como el “único socialismo del siglo XXI” en el diario argentino La Nación. Pero no se trata de “pan para hoy y hambre para mañana”. El fondo de inversiones globales del fondo de pensiones públicas noruego es el más grande de su tipo en Europa (siendo un país de 5 millones de habitantes) y está excelentemente gestionado, incluyendo un consejo ético que supervisa que no se invierta en empresas vinculadas con las violaciones de los Derechos Humanos. En el caso venezolano también tenemos socialismo e hidrocarburos.

petróleo-en-la-era-ChávezEl chavismo coincide en Venezuela históricamente con una era de precios altos del petróleo. Desde sus inicios el chavismo lanzó toda una serie de programas sociales (las “misiones”)  y luego realizó importantes compras de armamento avanzado a Rusia y no tan avanzado a China con el propósito de defenderse de una hipotética agresión exterior. Tras el paro petrolero de 2002-2003 directivos y cuadros de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) fueron despedidos para ser sustuidos por personas de lealtad política pero no necesariamente con la cualificación necesaria. Desde entonces se suceden las acusaciones de mala gestión y corrupción en PDVSA. Por ejemplo, la explosión en la refinería de Amuay que mató a 55 personas en 2012 se atribuye a un mantenimiento defectuoso. Además, como parte de su política exterior, el gobierno venezolano ofreció petróleo a precios rebajados a Cuba y países del Caribe, reduciendo sus ingresos por esta vía. Un dato curioso. Empresas petroleras estadounidenses están presentes en Venezuela, como es el caso de Chevron. De hecho, Estados Unidos importa petróleo venezolano.

Uno de los indicadores de la situación económica del país es la constatación de que las exportaciones de hidrocarburos no están sirviendo para respaldar el gasto público y generar divisas. El gobierno venezolano optó por la típica medida contraproducente de los gobiernos populistas: Darle a la máquina de imprimir dinero. Si uno consulta los indicadores del Banco Central de Venezuela encuentra que el valor de los billetes y monedas en poder del público y las instituciones bancarias pasó de sumar 31.471.573,4 (x1000) bolívares en enero de 2010 a sumar 139.480.479,5 (x1000) bolívares en enero de 2014. Esto es que el valor del dinero circulando en efectivo en Venezuela en cuatro años se ha multiplicado por más de cuatro. Descartando que la riqueza del país ha crecido por cuatro en este tiempo, podemos sospechar que la creación de moneda se ha hecho a ratio superior que la creación de riqueza en el país. El resultado previsible es que se ha depreciado el valor del bolívar. Para una cantidad parecida de bienes y un crecimiento desmesurado de billetes ahora hacen falta más billetes para intercambiarlos por bienes. En otras palabras, el Banco Central de Venezuela ha provocado una inflación galopante. La respuesta del gobierno venezolano ha sido también la típica medida cortoplacista de los gobiernos populistas: Control de precios. Sin entender el mecanismo causante de la inflación, el gobierno ha culpado de la subida de los precios a los comerciantes y ha fijado los precios. El resultado esperable es que la venta de productos a precios artficialmente bajos hace que desaparezcan rápido de los lineales de los supermercados y que haya comerciantes que no deseando incurrir en pérdidas hayan decidido no vender ciertos productos.

Con el bolívar perdiendo valor por la inflación el refugio típico en Iberoamérica es ahorrar en dólares. Así que el gobierno venezolano ha establecido controles cambiarios. Las restricciones para comprar dólares ha generando el consiguiente mercado paralelo que está tan asentado que uno puede encontrar datos y estadísticas de la evolución en él del tipo de cambio.

dolar_paralelo_shortLos problemas de los comerciantes para comprar legalmente dólares con los que pagar la mercancía importada ha generado otra distorsión. Los comerciantes vendían sus productos con precios que reflejaban el valor del dólar paralelo. El gobierno acusó a los comerciantes de especular y les obligó a vender la mercancía importada a pérdida, reflejando el valor del dólar oficial. En esas circunstancias sucedió la expropiación de la cadena Daka, cuya mercancía se vendió al público que formó largas colas a un “precio justo”. Hasta ahora se ha hecho famoso el desabastecimiento de productos como papel higiénico y compresas. Pero, ¿qué pasará cuando resulte difícil conseguir productos básicos como la harina para arepas? ¿Qué grado de contestación está dispuesto a permitir el gobierno chivista antes de escalar la violencia en nombre de la razón de Estado? Ya hemos tenido una pista. Ante protestas estudiantiles no tan diferentes a las de Londres, Atenas y Santiago de Chile se enviaron a los “colectivos”, grupos armados en la órbita del chavismo, a realizar el trabajo sucio para la Guardia Nacional Bolivariana. Iberoamérica se prepara para nuevos horrores.

La crisis argentina que predije ya está aquí

Me decía un amigo argentino que mi predicción de noviembre de 2012 de que Argentina se dirigía hacia una nueva crisis económica no tenía ningún mérito. A varios argentinos les he escuchado el mismo fatalismo y resignación ante la idea de que el país cumple una suerte de maldición histórica que lo condena a una eterna decadencia. Sin embargo, no faltaban en 2012 creyentes del “relato” kirchnerista, como los comentarios de aquella entrada reflejan. Ni han faltado intelectuales, como Ernesto Laclau y Pablo Iglesias, aplaudiendo el “Modelo” desde Europa. Hasta Paul Krugman le dedicó una columna al crecimiento argentino. Sin embargo, no hace falta ser un Premio Nobel de Economía para entender que algo no iba bien en un país donde el gobierno sostenía el gasto público con un fuerte endeudamiento interno, metiendo mano en la caja de las pensiones y dándole a la máquina de imprimir billetes.

La paradoja argentina es que los gobiernos kirchneristas han construido su legitimidad popular precisamente sobre lo que no son. Abanderaron la causa de los Derechos Humanos, que en aquel país es sinónimo exclusivo de lo sucedido durante la dictadura militar, mientras han reprimido violentamente a los grupos indígenas de provincias periféricas gobernadas de forma casi feudal. Incorporaron a sus redes clientelares a la Asociación “Madres de Plaza de Mayo“, lo que derivó en hacerla partícipe de la corrupción generalizada. Y por último nombraron Jefe de Estado Mayor General del Ejército a un general procedente de la inteligencia militar cuyo nombre aparece vinculado con la represión durante los tiempos de la dictadura militar.

Los problemas económicos argentinos, como la fallida reindustrialización, llevaron a los gobiernos kirchneristas a tratar de obtener mayores ingresos fiscales de uno de los sectores económicos más modernos y globalizados del país: El sector agroexportador. El “conflicto con el campo” se presentó como un enfrentamiento del gobierno “nacional y popular” contra las oligarquías terratenientes. Pero como en el caso de los Derechos Humanos, la paradoja es que los dirigentes kirchneristas se han constituido en una oligarquía en sí misma formada por los allegados al matrimonio Kirchner, los líderes provinciales y los dirigentes de la constelación de organizaciones que los sostienen. La gestión de Aerolíneas Argentinas fue entregada a la organización juvenil La Cámpora con resultados de sobra conocidos. Desde su renacionalización, sólo entre 2008 y 2011 acumuló pérdidas por 2.100 millones de dólares, casi tanto el valor en aquel momento de la brasileña TAM. Se puede decir que los argentinos subvencionan con sus impuestos los billetes de la minoría que puede permitirse hacer turismo por el interior del país. A Aerolíneas Argentinas le cabe el dudoso honor de ser, junto a la petrolera YPF, una de esas compañías que estuvo en manos privadas españolas antes de ser renacionalizada y caer en una mala gestión. Siendo un país productor de hidrocarburos, en 2013 creció el déficit energético argentino.

Dice Gabriel Oddone que Argentina marcha hacia la estanflación. Cualquiera diría que nunca se pierde apostando a que Argentina pierde.

El narco se instala en Argentina

Hace cosa de un año hablé aquí de los problemas económicos de Argentina, producto de la gestión de los gobiernos kirchneristas, que llevaban al país otra vez hacia el abismo. Tras las pasadas elecciones legislativas, que ganó la corriente “renovadora” del peronismo, Cristina Fernández de Kirchner cambió al ministro de Economía y ya se especula si el gobierno argentino llevará a cabo un plan de choque o tratará de aguantar como pueda los dos años hasta las próximas elecciones para que sea el próximo gobierno el que lo haga. De momento, Argentina está negociando las exigencias del FMI para poder recurrir una vez más en su historia a la deuda externa.

Estos días se han producido saqueos en ciudades de varias provincias argentinas coincidiendo con huelgas de la policía. Parece ser un fenómeno que se repite cada fin de año cuando algunos deciden hacer su particular versión de las compras navideñas. Otra año más también, vuelven las teorías conspirativas sobre una posible mano oculta detrás de los disturbios. Pero este año me ha llamado la atención las referencias hechas hablando de las causas de los saqueos a un problema que empieza a convertirse en estructural en Argentina: El narco.

gendarmeArgentina se ha convertido en el destino de narcos mexicanos y colombianos que huyen de la presión policial en ambos países. Ya en 2008 hubo noticias de cómo el país se estaba convirtiendo en un nodo del tráfico de metanfetamina. Ahora se trata de una nueva ruta de salida de la coca peruana y boliviana que aprovecha la falta de medios en el control de fronteras para este “desembarco narco”. Sin ir más lejos, los radares para el control del espacio aéreo no funcionan permanentemente y a falta de aviones de combate operativos que puedan cumplir misiones de policía aérea la Fuerza Aérea Argentina recientemente se decidió desplegar aviones de entrenamiento turbohélice T-34 Mentor de la Armada como parte del operativo Escudo Norte.

No se trata sólo de un problema de control del espacio aéreo. Las fronteras argentinas con Bolivia y Paraguay son muy porosas. A la Ruta Nacional 34, que va de la frontera con Bolivia hasta Rosario ya se la conoce como la Ruta Blanca. De hecho la violencia y el narcotráfico son notorios en las calles de Rosario. Así, en ese orden de cosas, la Conferencia Episcopal Argentina presentó recientemente el documento El drama de la droga y el narcotráfico donde se advierte que “la Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno”.

Mientras tanto, en Uruguay (el país menos corrupto de Iberoamérica según Transparency International) se aprobó el proyecto que legaliza la venta y habilita al autocultivo de marihuana. Hay que hacerle caso al dúo Igudesman & Joo.