Cómo el fundador de Blackwater y un puñado de contratistas redujeron la piratería en Somalia

oil_resources_1085549ePuntland es una región autónoma de Somalia de la que partían la mayoría de los piratas somalíes. En el año 2010 las autoridades locales crearon la Puntland Maritime Police Force (PMPF) con la intención de combatir a la piratería en tierra, una de las medidas que gobiernos y expertos apuntaban como imprescindible para solucionar el problema. Pero las autoridades de Puntland no tenían recursos suficientes para convertir a la PMPF en una fuerza eficaz y con medios suficientes. En esto, en Emiratos Árabes Unidos llegaron a la conclusión de que era necesario combatir a la piratería en tierra y se recaudaron varios millones de dólares para llevarlo a cabo. El dinero fue destinado a la PMPF. El entrenamiento de sus miembros fue llevado a cabo primero por una empresa sudafricana que había formado parte del conglomerado empresarial en torno a la ya mítica Executive Outcomes y luego por una empresa con sede en E.A.U. a la que estaba vinculado el mismísmo Erik Prince, fundador de Blackwater.

PMPF-training

La PMPF demostró ser eficaz y realizó operaciones arriesgadas, como el rescate a cañonazos de los tripulantes de un carguero que llevaba tres años en manos de los piratas. Pero la presencia de contratistas privados en el país resultó ser inaceptable para Naciones Unidas y ejerció presiones. Como en otras ocasiones, Naciones Unidas prefirió la inacción ante un problema que la solución que proporcionan las empresas militares privadas.

Las historia de la Puntland Maritime Police Force y la reducción de la piratería en Somalia es mi historia de esta semana para Sesión deControl: “El ocaso de la piratería somalí”.

Los “Sea Shepherds” como una insurgencia naval

Creo que conocí a los “Sea Shepherds” a través de la parodia que hizo South Park. Se trata de un grupo animalista que acosa y molesta a la flota ballenera japonesa en aguas del Oceáno Antártico. El canal estadounidense Animal Planet emite una serie con sus “aventuras”, Whale Wars, que en España ha sido titulada “Piratas Ecológicos” (sic). El pasado mes de enero se anunció su renovación por una sexta temporada.

Sea Shepherds

“Sea Shepherds” cuenta actualmente con una flota respetable formada por el MY Steve Irwin (un antiguo patrullero), el MY Bob Barker (un antiguo ballenero), el MY Sam Simon (un antiguo buque ocenográfico), el MV Brigitte Bardot (un trimarán experimental), varias lanchas semirrígidas, helicópteros y drones ligeros. Las embarcaciones mayores lucían antiguamente un color negro bastante feo y teatral que ha sido sustituido por un patrón de camuflaje.

MY Steve Irvin

“Sea Shepherds” entra en una categoría aparte de grupos ecologistas como Greenpeace, como ya su estética y lenguaje dejan ver. Ambas organizaciones realizan acciones públicas que buscan una alta repercusión mediática, pero “Sea Shepherds” juega con los límites de las leyes marítimas. Eso ya le valido varios problemas con la justicia, la incautación de un barco en Canadá y la pérdida de otro tras un “encontronazo” en alta mar con un ballenero japonés. Viendo el programa de televisión da la impresión de que los “Sea Shepherds” colocan el fin por encima de los medios. El hecho de que sus acciones sirven de contenido para un programa de televisión añade además una dosis de inverosimilitud en la evidente búsqueda del espectáculo televisivo que parodiaba y criticaba South Park. Pero como vimos en el caso de la Flotilla a Gaza (I, II, III y IV) lo relevante en estos tiempos no es reflejar la realidad de unos hechos, sino alcanzar notoriedad mediática con una acción propagandística que perjudique la imagen del “enemigo”.

“Sea Shepherds”, con fuentes de financiación privada (*) y tripulaciones multinacionales, es un ejemplo claro de la emergencia de actores no estatales que alcanzan notoriedad global. Chris Rawley contó en Information Dissemination cómo fue invitado a hablar de esta y otros temas relacionadas con la guerra irregular en el mar dentro de un foro especializado la academia naval de Estados Unidos. Rawley ha señalado lo interesante de seguir la evolución de las tácticas y medios de los “Sea Shepherds”, que han sido consideradas “piratería” por un tribunal de apelaciones en Estados Unidos.

(*) “Sea Shepherds” se financia por las aportaciones de simpatizantes y la venta de merchandising, como el libro Earthforce!: An Earth Warrior’s Guide to Strategy de su fundador. El libro se promociona así:

El capitán Paul Watson, uno de los más brillantes estrategas ecologistas de nuestra generación, toma del genio de Sun Tzu, la disciplina de Miyamoto Musashi, la percepción de Marshall McLuhan y sus propias experiencias de campo para presentar una guía estratégica efectiva para cualquier aprendiza de activismo medioambiental o conservacionista.

Desmitificando la piratería en Somalia

Una semana después de que El Mundo publicara un artículo sobre la privatización de la seguridad de los pesqueros españoles, en el que aparezco citado, y de vuelta a la rutina veo que el secuestro del atunero Alakrana sigue pendiente de resolverse.

Me ha llamado la atención encontrar no uno, sino dos artículos sobre el asunto escritos desde la óptica de la izquierda perro-flauta en el diario Público. Qué esperar de esa izquierda que vive confortablemente en el mundo desarrollado y siempre encuentra alguna realidad que retorcer para así aplaudir a un tirano, un terrorista o un simple criminal.

El argumento de que los piratas somalíes son depauperados pescadores no cuadra con el dato de que los pesqueros no son más que una escasa minoría de los barcos que sufren ataques. Según el informe anual del ICC International Maritime Bureau del total de 293 barcos que sufrieron ataques en 2008 sólo 9 eran pesqueros. Habría que desglosar las estadísticas por cada región del mundo. Pero estoy seguro que en el área del Cuerno de África las proporciones resultantes serían las mismas.

Más aún, la idea de que los piratas somalíes actúan como reacción a la explotación de los recursos pesqueros de la ZEE somalí tendrá sentido si fuera dentro del radio de 200 millas náuticas en donde tuvieran lugar los ataques piratas. Pero un vistazo a la distribución geográfica de los ataques rápidamente desmiente el bulo. Ahí está el ejemplo del carguero chino secuestrado a 700 millas de la costa de Somalia. Algo así sólo es posible por el uso de barcos-nodriza desde los que lanzar el par de lanchas que emplean los piratas en la mayoría de los ataques.

El mapa de la localización de los ataques piratas refleja otra cosa importante: La mayor concentración de ataques se produce en el Golfo de Adén, en el corredor de entrada y salida del Mar Rojo. Por allí pasa el tráfico marítimo que conecta Europa y el Mediteráneo con el Golfo Pérsico y Asia Oriental. La respuesta internacional ha sido tratar de concentrar todo el tráfico en una ruta prefijada a la que proporcionar especial vigilancia a la vez que procurar reunir convoyes de barcos.

Por otro lado la dispersión de los ataques piratas en la cuenca somalí refleja lo tremendamente atomizado que es el tráfico de buques en la zona. Lo mismo podría decirse de la actividad de los atuneros en la zona. Esa es la principal razón de lo difícil que se le presenta a la misión europea dentro de la Operación Atalanta solventar el problema de la piratería que afecta a los pesqueros españoles. Sólo seguridad in situ en los barcos puede ser una solución viable, tal como apuntábamos en una columna de opinión en InfoDefensa.com

Hasta ahora el uso de seguridad privada suficiente y eficaz en los atuneros españoles pasaba por la superación de los límites legales de la Ley de Seguridad Privad española. En primero luegar fueron el secretario de Estado de Defensa, el secretario general del Mar y el de Política de Defensa los primeros en hablar de un cambio de la ley. Ahora hizo lo propio el Ministro de Interior. Se avecinan tiempos interesantes.

[Actualización 27/10/2009: Corregido el enlace al artículo de El Mundo. Gracias al Tirador Solitario por el aviso]

Piratería y seguridad privada en InfoDefensa.com

Anoche estuve entre el público de la mesa redonda “La piratería en el siglo XXI” organizada por el Cluster Marítimo Español. Tiempo habrá para ver las repercusiones de todo lo interesante que anoche se habló allí.

Me llamó la atención que un representante de los armadores dijera que llevan tratando de llamar la atención sobre el problema desde hace tres años. Yo les gano. No fue casual mi presencia allí. Precisamente ayer el portal de noticias Infodefesensa.com publicaba “Una nueva seguridad privada para un mundo complejo”.

De barcos y honra

Un apunte breve ante lo que informa el Diario Vasco sobre un viejo tema:

Los armadores de la flota atunero congeladora vasca quieren que una fragata de la Armada española se dirija al caladero de Somalia este verano y que se abra la pesca por dentro de las 200 millas, para reanudar las capturas en este rico caladero. [...] Un total de 25 grandes barcos atuneros congeladores vascos y gallegos, de las asociaciones Anabac y Opagac, operan en aguas internacionales de la zona y necesitan del apoyo de la fragata porque no se fían de los piratas. Cerca de medio centenar de ataques –afortunadamente fallidos– certifican la peligrosidad de estas aguas. [...] La gota que ha colmado el vaso ha sido el ataque a un palangrero que ha hecho solicitar al PNV en el Congreso protección ante estos desmanes. Con los votos de todos los grupos parlamentarios, salvo el voto en contra del PSOE, se aprobó el envío de la fragata.

Se constata que:

-Aunque a la mayoría le suene a chino los temas de este blog, la transformación de los conflictos armados y en este caso la aparición de grupos armados allí donde hay un estado colapsado afecta radicalmente los intereses y la vida de españoles por lejos que sea el lugar de los hechos.

-Con una derecha que entiende la defensa nacional de una forma ensimismada en Ceuta y Melilla y una izquierda en pos de ¿la paz mundial? la primera línea de defensa de España y los españoles empieza en lugares muy lejanos.

-Que siempre resulta irónico la apelación que hacen los partidos nacionalistas periféricos al gobierno central de España a que acuda en socorro de paisanos en apuros con medios y personal de instituciones armadas al servicio del estado que no podrían pasearse tranquilamente de uniforme por según qué sitios.

-Que EE.UU. y aliados en la Operación “Enduring Freedom” en el Cuerno de África tiene desplegada la Combined Task Force 150 en la zona.

-Que España estuvo vinculada a esa operación en ese lugar concreto y que el actual gobierno ordenó la retirada de fuerzas.

-Y que a veces uno se pregunta de qué sirve reflexionar sobre el mundo de las guerras posmodernas y la transformación de ideas, medios y organización necesaria en la defensa nacional si quien toma las decisiones en última instancia no está por la labor de defender nada.

Piratas al abordaje

Llevaba ya tiempo sin escribir. Y eso que estábamos en plenos cambios con Netoratón anunciando “Las Ideas 2.0″. O viviendo unos día intensos en Francia, convirtiendo en realidad lo que en La Haine, la película de Mathieu Kassovitz se intuía. Pero lo bueno es que la blogosfera siempre está de guardia, si un nodo falla, alguien ocupa su lugar.

David de Ugarte y John Robb han abordado en sus blogs la cuestión desde perspectivas similares a la mía sobre nuevos conflictos (guerra en red, swarming, nuevas tecnologías aplicadas al conflicto). etc. Iñigo Sáenz de Ugarte apuntaba a dos enlaces interesantes que fueron los que me hicieron recordar “La Haine“. Y podría seguir. Pero lo que siempre me he propuesto es hablar de las cosas que pasan por alto a los medios. Porque alguien tiene que encargarse de ello…

Hace ya tiempo, en julio pasado, hablé de la piratería en el estrecho de Malaca. Me interesaba porque la reaparición de la piratería es un ejemplo de los fenómenos que trato de estudiar con el concepto de “Guerras posmodenras”. Tenemos unos actores no estatales que suponen una amenazas no convencional y en donde el límite entre el crimen organizado y la violencia política se hace difusa.

El pasado 5 de noviembre un barco de crucero, con bandera panameña y 302 personas abordo, fue atacado a 100 millas de la costa somalí. El Seabourn Spirit fue abordado al menos por dos embarcaciones cuyos tripulantes abrieron fuego con ametralladoras y lanzagranadas RPG. El barco atacado pudo escapar sin que a bordo se registrara ninguna víctima mortal.

El International Maritime Bureau ya había alertado el pasado mes de agosto de un incremento de los ataques de piratas en la zona. Pero hay quien ya se plantea si el ataque fue un intento de asalto pirata o un ataque terrorista.

Cerca de esa zona hay una fuerza de la OTAN patrullando la entrada al Mar Rojo en el marco de la Operación “Enduring Freedom”. España llegó a formar parte de ella y coincidió que le tocaba liderar la cuando el incidente del So-San. Consideraciones políticas llevaron a retirar la participación de la Armada española en la Task Force multinacional con base en Yibuti que vigilaba el tráfico naval entre África y la Península Arábica. Pero con todo, es un anticipo de lo que está por venir: Misiones internacionales prolongadas en el tiempo en mares lejanos allí donde los estados- nación locales no sean capaces de vigilar sus aguas territoriales, o como en el caso de Somalia el aparato estatal simplmente haya dejado de existir. La ruta marítima de la cocaína sudamericana se ha desplazado ahora al África noroccidental y el Servicio de Vigilancia Aduanera español ha llegado a operar cerca de Cabo Verde. La Armada española prepara una nueva generación de patrulleros de altura, que superarán en desplazamiento a las viejas corbetas clase “Descubierta”, que parecen destinados a este tipo de misiones.

Estados fallidos. Amenazas transnacionales. Piratas, maras, terroristas y mercenarios. Son distintas caras del futuro que nos espera y que aquí trataremos. Volvemos manos a la obra.

Sandokán ahora tiene GPS y teléfono satélite

Una de las características de los conflictos armados de la posguerra fría es la privatización y descentralización de la violencia. Pero esa idea no sólo se limita a los conflictos en los países en desarrollo, que son en los que yo estoy trabajando, sino que se convierten en un fenómeno general que desborda el concepto de conflicto armado.

En el 2001, ya Arquilla y Ronfeldt incluían las maras en su estudio de las futuras guerras en red. Ahora ya mismo se les considera una “amenaza la seguridad nacional” y, ¡cómo no!, se habla de vínculos con Al Qaeda.

En lugares como el golfo de Guinea, el Cuerno de África y el estrecho de Malaca los ataques de piratas al tráfico marítimo se han triplicado en la última década. En el sudeste asiático los tataranietos de Sandokán nunca abandonaron el negocio familiar, sólo que ahora en vez de sables emplean fusiles de asalto y granadas de mano. Atacan principalmente barcos de carga. A veces han llegado a robar el mismísimo barco, que varios meses después con nuevo nombre y diferente pintura vuelve a navegar. El problema es tal que los países de la zona, superando sus rivalidades y suspicacias mutuas, comenzaron a realizar patrullas navales conjuntas. De ello informaba el Gran Juego de Asia en el último trimestre de 2004. Pero la medida parece no haber surtido efecto. Por primera vez el gobierno de Malasia ha autorizado que barcos de escolta privados surquen las aguas del estrecho de Malaca. Tras los mercenarios sudafricanos en Sierra Leona y los “contratistas privados” en Iraq, ahora los tenemos surcando los mares.