Archive for the ‘Guerras Posmodernas’ Category

Recapitulando

Wednesday, November 15th, 2006

Leo en Expansión (14 noviembre 2006):

La OTAN teme que Rusia y Argelia formen una ‘OPEP del gas natural’

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha advertido a sus estados miembros de que Rusia está tratando de formar un cártel del gas natural, en el que podría participar Argelia, el principal suministrador de gas a España.

Lean entonces lo que el 14 de marzo de 2006 se decía en este blog: Argeliana.

Leo en El País (14 noviembre 2004):

La guerra de Líbano desata una grave crisis en el Ejército israelí.

Un informe constata que hubo negligencia militar y poca preparación. […] El revuelo es producto del informe del general Doron Almog, designado por el jefe del Estado Mayor, Dan Halutz, para investigar los errores cometidos en Líbano. No deja títere con cabeza.

Me limito a recordar lo dicho aquí sobre el último conflicto en el Líbano.

Repetidas veces he hecho este mismo ejercicio con la ocupación de Iraq. Resulta siempre interesante mirar atrás y revisar lo que escribí a la luz de los acontecimientos del momento. Me pregunto cuánto tiempo invertí en escribir algo tan largo como Vietnow: La guerra que EE.UU. está perdiendo. Y resulta importante saber que lo publiqué contracorriente en plena efervescencia de los neocon patrios posterior a la segunda batalla de Falluya de finales de 2004 y previas a la elecciones de principios de 2005. He mencionado los insultos y burlas que recibí. Pero quien consulta esa entrada del blog no verá un solo comentario. El texto procede de la copia de seguridad de la primera versión de este blog. Faltan los comentarios. Creo que merecerá la pena rescatar unos cuantos para echarnos unas risas. (Me ahorraré el trabajo de buscar lo que dijeron otros en aquellas fechas).

Rescatar los comentarios es una de las tareas pendientes que tenía en mente al hablar de cuestiones en la recámara Revisar la lista de insultos, burlas y críticas recibidas no es un ejercicio gratuito porque quiero llamar la atención sobre algo. Si en este país dedicas tiempo y espacio a escribir que las fuerzas armadas de EE.UU., Israel o cualquier otro país no están triunfando en un conflicto te expones a:
a) Ser llamado ignorante (”¡vas tú a saber más que los generales!”)
b) Ser llamado “asqueroso hippy proyihadista aliado de los terroristas”

Repetidas veces he visto que hay quienes confunden interesarse en cuestiones de seguridad y defensa con ser de derechas. Y peor aún. Confundir criticar la conducción de unas operaciones militares que lleva acabo un país con apoyar a los enemigos de ese país. ¿Por qué hablar de estos temas sigue siendo tan raro en España?

Puertas a un mar de armas

Sunday, November 12th, 2006

Moisés Naím, director de la revista Foreign Policy, estará el miércoles en Madrid para presentar su libro “Ilícito” (Debate). Naím habla del auge del comercio ilícito de armas, drogas, personas, órganos humanos y objetos de lujo falsificados, lejos de las visiones edulcoradas de la globalización económica.

El tercer capítulo del libro está dedicado por entero al tráfico de armas. Desde el transporte de copias del Kalashnikov a cualquier punto del mundo donde pueda aterrizar un viejo Antonov a la red de venta de tecnología nuclear organizada por el profesor pakistaní Dr. A. Q. Jan. Dado el carácter ilegal y clandestino del tráfico de armas mostraba hace poco mi escepticismo sobre la campaña lanzada por Intermón Oxfam al respecto.

Francisco Polo nos contaba el viernes que la Asamblea General de Naciones Unidas ha aprobado empezar a trabajar en un tratado internacional sobre el comercio de armas. Por otro lado un lector, Julen Baztarrica se mostraba suspicaz ante mi pesimismo y desconfianza frente a este tipo de campañas. Así que creo debería añadir unas puntualizaciones.

He vivido el asunto de las campañas y los “días mundiales/internacionales de…” desde los dos lados: Como militante que forma parte de una organización o movimento con una causa y como ciudadano. Y sé que todos estos saraos los lanzan en muchas ocasiones quienes trabajan los 364 días del año restantes con la única esperanza de que al menos por una vez se hable del tema en los medios. Lo que me provoca escepticismo son las campañas con objetivos ambiciosamente amplios: “Acabar con la pobreza mundial”. ¿Qué poderes públicos han de sentirse conmovidos por una movilización mundial? Yo soy de objetivos más modestos. Empecemos por la cuestión de la deuda externa o la Política Agraria Común (“la PAC mata” dicen los Radicales). ¿Realmente será eficaz una legislación internacional? Teniendo compañías localizadas en paraísos fiscales que en aviones ucranianos matriculados en Chipre proveen de armas de Europa Oriental a milicias africanas es evidente la necesidad de una legislación internacional. Pero en este asunto del tráfico de armas, ¿qué podemos hacer los ciudadanos españoles?

En primer lugar pedirle trasnparencia a nuestro gobierno sobre las exportaciones españoles de armas. Véase al respecto el artículo de Albert Caramés en el nº94 (verano 2006) de la revista Papeles de Cuestiones Internacionales o los dos libros publicados por Viçenc Fisas en la editorial Icaria: “Adiós a las armas ligeras” y “El lobby feroz”.

En segundo lugar pedirle a la Unión Europea que ponga sobre la mesa de las negociación con Bulgaria y Serbia, por ejemplo, mayor transparencia y control de las exportaciones de armas de las factorías Arsenal y Zastava cuyas copias del fusil Kalashnikov aparecen, casualmente, en los conflictos más insospechados.

En tercer lugar incidir en los procesos de desarme tras el fin de conflictos, como se hace actualmente en Bosnia o se hizo en Macedonia (Operación “Essential Harvest”), porque una buena fuente de armas en los conflictos es el circuito de segunda mano. Alemania, por ejemplo, exigió a Estonia la destrucción supervisada de sus stocks de viejas pistolas Makarov que iban a ser sustituidas por modelos Heckler & Koch.

Preguntas

Sunday, October 29th, 2006

Este blog se ha distinguido por su síndrome de voz que clama en el desierto. Mis dictámenes sobre los confictos en Iraq y Líbano, por ejemplo, fueron contracorriente de lo dicho en medios de comunicación y buena parte de la blogosfera. Pero hacer de Casandra tiene una ventaja. Los platos rotos los pagan otros.

Hoy traigo unas cuantas preguntas que se me acumulan. Y mi carencia de respuestas, a la par que veo que a mi alrededor nadie las tiene, me resulta cuanto menos “inquietante”.

  • ¿Qué pasará en Oriente Medio tras el fiasco de EE.UU. en Iraq? ¿Alguien se ha parado a pensar la que se nos avecina?
  • ¿Qué soluciones tiene Europa para convivir con el Islam más allá del chupimulticulturalismo o una nueva expulsión de los moriscos? No me convencen ni unos ni otros. Ni unos ni otros parecen saber de lo que hablan.
  • ¿Está al tanto la opinión pública española de lo que acontence en Afganistán, país donde tenemos tropas desplegadas en una misión cada vez más complicada?
  • ¿Cuántas personas son conscientes de la carencia de España de una cultura de “think tanks” privados en materia de seguridad, defensa y relaciones internacionales? Aquí somos cuatro gatos. Y ya nos vamos conociendo…
  • Ampliación de la UE, eje Euro-Atlántico, Oriente Medio, Asia-Pacífico.. ¿Cuántas personas miran y estudian nuestro flanco sur profundo?

Armas sin control

Tuesday, October 24th, 2006

Intermón Oxfam ha lanzado una campaña pidiendo medidas de control del comercio internacional de armas. La campaña dispone de una página web propia, un buen número de informes y una línea propia de merchandising.

Será un síntoma de hacerme viejo. Pero cada día me siento más escéptico sobre las campañas del tipo “Pobreza Cero”. No ya por el evidente hecho de la ineficacia de este tipo de campañas en resolver problema alguno, sino porque me resulta llamativa la ingenuidad de quienes las lanzan. Supongo que mantener una estructura burocrática requiere esta clase de justificación.

En este caso hablamos de una cuestión que tenía sentido en los tiempos de la Guerra Fría. Los gobiernos o guerrillas se suministraban acudiendo a una de las superpotencias o alguno de sus aliados. Al menos en los países democráticos la presión ciudadana tenía posibilidades de funcionar. Incluso hubo gobiernos que se negaron a suministrar armas a terceros países, con el imprevisto efecto de obligar a países como Irán, Israel, Chile y Sudáfrica a desarrollar su propia industria armamentística para poder ser autosuficientes.

Este tipo de campañas contra el comercio de armas falla en varias cosas. Sólo tienen en cuenta el lado de la oferta, como si las guerras se produjeran por la existencia de armas. No hace falta recordar que el genocidio de Ruanda se llevó a cabo a machetazos. Las guerras más sangrietas no se nutren precisamente de armas procedentes de los países dispuestos a ofrecer transparencia en sus exportaciones militares. Lo decía el verano pasado en “La inevitable levedad del estado”:

Y sin embargo actualmente la globalización económica, las nuevas tecnologías y el desorden internacional tras la Guerra Fría hacen en muchos casos irrelevante al Estado.

En un primer paso milicias que controlan porciones remotas y ricas en recursos naturales de algún país acceden a los mercados internacionales negociando vía teléfono satélite. El suministro de réplicas serbias o bulgaras del Kalashnikov le llegan transportadas en An-12 o Il-76, aviones capaces de aterrizar en cualquier lado, pertenecientes a algunas oscura compañía bielorrusa o ucraniana. Ya no es necesario el patronazgo de una súper-potencia (EE.UU., U.R.S.S., China) o un aliado suyo (Cuba, Siria, Libia, Sudáfrica) para subsistir. Los fondos los proporcionan la cocaína, el petróleo, las maderas de calidad, los diamantes y el opio procesado o no. En el peor de los casos si mantiene una reclamación de soberanía puede mantenerse vinculada a la diáspora, vía Internet y canales de TV satélite, de la que recibir aportaciones. En muchos casos las reclamaciones políticas quedan en segundo plano al convertirse la maquinaria de hacer dinero, y no el nuevo estado-nación soñado, en un objetivo en sí mismo por el que matar haciendo toda clase de atrocidades o morir. El desafío queda claro: ¿Cómo hacer que deponga las armas una guerrilla que controla el tramo local de la gran ruta de la coca o la heroína hacia EE.UU. o Europa? ¿Cómo hacer que un señor de la guerra que controla la zona diamantífera del país se siente a negociar con un gobierno que sólo controla la depauperada capital del país?

Dos recomendaciones: La película “El señor de la guerra” y el libro “Ilícito” de Moisés Naím.

Los mapas mienten

Saturday, October 21st, 2006

Seguir la sección de noticias internacionales en la prensa desde la caída del Muro de Berlín ha significado tener que aprenderse el nombre de un sin fin de grupos étnicos convertidos en comunidades políticas. De pronto, descubrimos que los atlas del mundo ocultaban una enorme diversidad de territorios de los que nunca nos hablaron. La política internacional se convirtió en una política de comunidades étnicas: Yugoslavia, México, Nigeria, Pakistán, Afganistán, Iraq… Y descubrimos que sobre las líneas gruesas de los mapas se extienden entidades geográficas y políticas que los mapas no mostraban: La Krajina, Trandsniéster, Abjazia, Somalilandia, etc.

Billete de Somalilandia

La obsolescencia de los mapas la encontré releyendo estos días “La anarquía que viene”, un artículo de Robert D. Kaplan recogido en el libro homónimo. Kaplan es un realista político cuyos análisis flaquean, según mi punto de vista, por su tendencia al historicismo y al determinismo cultural. Pero posiblemente sin su obra, y especialmente, La anarquía que viene, no estaría aquí escribiendo un blog llamado Guerras Posmodernas.

Kaplan decía en febrero de 1994:

[Durante la Era Moderna] la gente se se dejó arrastrar por una entusiasmo por clasificar y definir. El mapa, basado en técnicas científicas de medición, brindaba un modo de clasificar los nuevos organismos nacionales formando un rompecabezas de piezas bien definidas sin zonas de transición entre ellas. “Frontera” es un concepto moderno que no existía en la mentalidad feudal. Y cuando las naciones europeas se adueñaron de territorios remotos al mismo tiempo que las técnicas de impresión hacían que la reproducción de mapas resultara más barata, la cartografía adquirió el poder de influir en los hechos al disponer la manera en que vemos el mundo.

La cartografía no deja de ser en el fondo una ficción. Europa en el momento álgido del imperialsmo trazó las fronteras del resto del planeta inventado países. El Oriente Medio medio actual nació de la mente de Sir Mark Sykes y Charles François Geosges-Picot, tiralíneas en mano, hace noventa años. Y la suya no fue necesariamente la única visión de cómo reorganizar la zona.

Asia Central es otro ejemplo de ficción cartográfica. Un mapa de los grupos étnicos en Asia Central muestra el puzzle. Cuenta Luis-Tomás Zapater Espí en Asia Central: Conflictos étnicos, nuevo nacionalismo e islam:

El establecimiento de fronteras artificiales entre las repúblicas […] sirvió para evitar que cualquiera de ellas fuera capaz de dar por sí sola el paso hacia la independencia. De hecho, algunas fronteras fueron diseñadas de forma que los habitantes de una república necesitasen forzosamente atravesar el territorio de una república vecina para acceder a determinadas zonas de su propia república, al combinarse en la región la escasez de acceso -debida a las peculiaridades del terreno y a la falta de infraestructuras- con un diseño de fronteras que verdaderamente parece hecho a propósito para ello.

El interés por la cartografía es común en varios blogs que tratan los mismos temas que el mío. En Coming Anarchy, un blog que toma el nombre del libro de Kaplan, usando el Photoshop han retocado los mapas de Oriente Medio, Asia Central y el Sudeste Asiático. Han redibujado las fronteras creando países étnicamente más homogéneos. Aunque la pregunta que queda en el aire al aceptarlo como solución a muchos conflictos armados es ¿no es ese precisamente el objetivo de nacionalista e integristas?

Mongoles en Bagdad (y II)

Thursday, October 5th, 2006

Casi 750 años después los mongoles han vuelto a Bagdad. Pero no en un sentido metafórico como lo expresa José Luis Sampredro en su libro. Se trata de mongoles de verdad. Mongoles de la mismísima Mongolia cuyo gobierno apoyó la invasión de Iraq y que decidió enviar un pequeño contigente tras la ocupación del país. El pasado viernes se despedía la séptima rotación que suma una compañía.

El contigente mongol tuvo su minuto de gloria cuando el sargento Ganbold Azzaya evitó que un camión bomba se empotrara contra un cuartel militar en Hilla disparando contra el conductor.

Buscando la lista de países con tropas en Iraq uno encuentra sorpresas. Más allá de la presencia de estadounidenses y británicos las fuerzas de ocupación en Iraq la forman una larga lista de países pequeños con pequeños contingentes.

  • Polonia - 900
  • Rumanía - 865
  • El Salvador - 380
  • Georgia - 300
  • Azerbaiyán - 150
  • Fiji - 150
  • Bulgaria ~150
  • Letonia - 136
  • Mongolia - 131
  • Albania - 120
  • Eslovaquia -104
  • Repúblia Checa - 100
  • Lituania ~50
  • Armenia - 46
  • Estonia - 38
  • Bosnia Herzegovina - 37
  • Macedonia - 33
  • Kazajstán - 29
  • Moldavia - 12

A la lista habría que añadir los países que ya han retirado sus tropas: Tonga, Hungría, Nicaragua, Rep. Dominicana, Honduras y Ucrania.

Llama la atención a simple vista la escasa entidad de las fuerzas desplegadas por cada país. La mayoría ha envíado a Iraq una compañía o menos. En algunos casos se entiende, porque las fuerzas armadas de esos países son minúsculas El reino de Tonga mandó 45 de sus infantes de marines. Una cantidad minúscula de soldados en términos absolutos pero que suponían el 10% de las fuerzas armadas del país.

A los neocons les encanta decir que en la lista de fuerzas de ocupación de Iraq hay países como Hungría o Estonia porque sufrieron en su momento la tiranía soviética. Y que como amantes de la libertad recobrada sólo después del fin de la Guerra Fría tienen el firme compromiso de luchar para que otros países disfruten de la democracia y bla, bla, bla… Tonterías. La mayoría de ellos tienen unas fuerzas armadas con necesidad de ser modernizadas pero carecen de presupuesto para ello. Y apoyan a EE.UU. con la esperanza de recibir excedentes militares o apoyo diplomático cuando fuera preciso.

Así encontramos a antiguos repúblicas de la Unión Soviética (9), países ex-comunistas de Europa Central y Oriental (7), países latinoamericanos (4), dos repúblicas ex-yugoslavas y dos minúsculos archipiélagos del Océano Pacífico. Mongolia entraría como país ex-comunista.

En el caso mongol tenemos un país tres veces más extenso que España pero con menos habitantes que la Comunidad de Madrid. Encajonada entre Rusia y China, tras dejar de ser país comunista terminó mirando a EE.UU. Lo cuenta Robert D. Kaplan en “El hombre que pudo ser Jan” (aquí gratis). El presidente Bush visitó el país en 2005, la primera visita de un presidente de EE.UU. a Mongolia.

Es la estrategia de la que hablaba al teorizar sobre la política de defensa nacional de una hipotética Cataluña independiente. No inventaba nada. Los países pequeños convierten sus ejércitos en herramientas de su política de alianzas mandándolos en misiones internacionales. ¿Podríamos llamarla defensa nacional posmoderna?

Mongoles en Bagdad (I)

Wednesday, October 4th, 2006

En 1255 Mongë, el cuarto Gran Jan del imperio mongol, mandó a su hermano Hülegü al oeste al frente de un expedición con intención de conquistar buena parte de lo que es Oriente Medio. Hülagü era hijo y esposo de cristianas nestorianas. Algunos encuentran en ello el origen de su animadversión hacia los musulmanes y la crueldad que mostró con ellos, algo impropio de los por lo general tolerantes mongoles.

El mayor ejército mongol jamás reunido avanzó precedido por su reputación. La secta de los Asesinos rindió la mítica fortaleza de Alamut sin combatir. En noviembre de 1257 el ejército de Hülegü se plantó en las afueras de Bagdad. Tras varias batallas siguió un asedio que concluyó con el saqueo y destrucción de la ciudad. La ciudad fue arrasada y sus habitantes masacrados. Fue el fin del califato abbasí.

El avance del ejército de Hülegü hacia el oeste fue detenido por los mamelucos en la batalla de Ain Jalut en 1260. Las disputas por la sucesión a la muerte de Mongë distrajeron a Hülegu que no pudo cumplir su objetivo de alcanzar Egipto. Finalmente Kublai, hermano de Mongë y Hülegü, subió al trono (le llegaría a visitar Marco Polo) pero el imperio mongol quedó divido en cuatro tras el conflicto dinástico. Hülegü estableció su propio janato fundando una dinastía propia.

Quedará para siempre poder especular qué hubiera sido de la civilización

Hülegü y la destrucción de Bagdad quedaron por siempre marcados en el imaginario colectivo árabe. En noviembre de 2002 Bin Laden comparó en un discurso a Dick Cheney y Colin Powell con Hülegü. Al año siguiente José Luis Sampedro publicaba “Los mongoles en Bagdad”.

Casi 750 años después los mongoles han vuelto a Bagdad. Y ahí es donde llegamos al lado “posmoderno” de la cosa.

Mongoles en Bagdad

¿Una política de defensa nacional para Cataluña?

Thursday, September 28th, 2006

Antes de dejar el blog interrumpido por el último coletazo de las vacaciones hablé de un supuesto documento del gobierno tripartirto catalán (I y II) sobre las posibilidades de unas fuerzas armadas catalanas.

Supe del artículo por los comentarios jocosos en foros sobre defensa en Internet. Se reían algunos de la idea de unas fuerzas armadas catalanas. Y auguraban su total derrota frente a una hipotética invasión española. Como si la existencia de unas fuerzas armadas catalanas sólo pudiera explicarse para mantener su soberanía frente a España.

Me advertía un lector del carácter apócrifo del documento. Pero para mí el interés no está en especular sobre el grado de autonomía política al que aspira el gobierno de Cataluña o el resultado de un hipotético conflicto con España. Sino reflexionar sobre las políticas de defensa en un mundo donde las riesgos y amenazas no vienen de los estados-naciones fronterizos.

¿Cuáles serían los objetivos de la defensa nacional de una hipotética Cataluña independente? Esto es, de un país pequeño y desarrollado.

-Control de sus fronteras (terrestres, marítimas y áreas)
-Salvaguarda de sus recursos naturales (bosques, ríos, zonas pesqueras, etc.)
-Protección de sus infraestructuras civiles estratégicas ante ataques terroristas.
-Capacidad de intervención frente a ataques terroristas no convencionales.
-Capacidad de intervención frente a catástrofes naturales.

Luchar contra los incendios forestales, inspeccionar pesqueros o luchar contra el contrabando de tabaco desde Andorra no parecen tareas para las que se requieran un ejército. Por un lado bastaría con un cuerpo de voluntarios de protección civil que reforzaran a los bomberos de la Generalitat en hechos puntuales, como incendios y riadas. El coste económico de “llamar a filas” a ciudadanos que han de abandonar sus puestos de trabajo no es tal cuando ves pasar el sofá cama de tu vecino flotando por delante de tu casa. El resto de misiones podría llevarlas a cabo un cuerpo con funciones policiales en tiempo de paz y movilizable como fuerza militar en situación de crisis. Contaría con una fuerza marítima dotada de barcos patrulleros que de paso tendrían medios para luchar contra derrames en el mar. Contaría con helicópteros para realizar tareas de salvamento marítimo, vigilancia de carreteras y lucha contra incendios. Y además de blindados ligeros que plantar en lugares como la carretera a la torre de comunicaciones de Collserola cuando haya alguna alerta antiterrorista. Añadamos a nuestra lista una unidad para la guerra nuclear, bacteriológica y química. No sólo serviría para reaccionar ante hipotéticos ataques terroristas no convencionales, sino para intervenir en accidentes de industrias químicas, centrales nucleares o inspeccionar la seguridad de los equipos radiológicos en los hospitales.

Imaginar una unidad paramilitar con los medios y atribuciones que acabo de inventarme no cuesta mucho realmente. Porque ya existe. En España se llama Guardia Civil. Y existen cuerpos similares en países de nuestro entorno: La Gendarmería francesa o los Carabineros italianos.

Al cuadro que he compuesto le faltan detalles. Un país independiente del tamaño y economía de Cataluña posiblemente no podría permitirse disponer de cazas para vigilar su espacio aéreo. Pero tampco disponen de ellos las repúblicas bálticas, que han unido sus de radares de vigilancia en una red: BALTNET. Las tareas de policía aérea la realizan cazas de países aliados de la OTAN, que se van rotando en tal misión. Actualmente se encuentran en Lituania un destacamento español.

El contar con los recursos de los países de la OTAN no es algo propio de estados pequeños o desarmados. España carece de aviones de alerta temprana (AWACS) y los ha pedido “prestados” en ocasión de alguna gran cumbre internacional celebrada en Madrid o Barcelona. Y Alemania prestó baterías de misiles “Patriot” a Israel con motivo de la Guerra del Golfo en 1991.

Esa ayuda externa se consigue participando en organismos multinacionales de defensa y seguridad. Como la Agencia de Fronteras Europeas (FRONTEX). Y comprometiéndose en la acción común de la comunidad internacional. Así se explica la presencia de tantos contigentes de países pequeños en misiones multinacionales de paz (y guerra). Careciendo de ejército yc contando con un cuerpo policial paramilitar como la Guardia Civil es posible igualmente participar en ellas. La misión de la OTAN en Kosovo (KFOR) integra contigentes de gendarmes franceses y carabineros italianos. Entendiendo el sentido que tiene para un país pequeño quizás podamos entener entonces la presencia española en Afganistán y Líbano.

¿Un ejército catalán?

Tuesday, September 12th, 2006

Cuando la Guerra Fría acabó entró en vigor un tratado que limitaba las fuerzas convencionales en Europa. Los países de ambos bandos se comprometieron a establecer un límite al número de carros de combate, blindados, piezas de artillería, etc. con los que dotarían a sus fuerzas armadas. Los excedentes fueron destruídos bajo la supervisión de equipos de inspectores. A la larga el acuerdo resultó innecesarios. Las reducciones de prespuesto, la profesionalización de las fuerzas armadas y la transformación tecnológica sobraron como motor del cambio hacia ejércitos más pequeños.

Hace unos meses apareció un artículo en dos partes (primera y segunda) en MinutoDigital que recogía un supuesto documento del gobierno tripartito catalán sobre las posibilidades de unas fuerzas armadas catalanas (!). El artículo fue muy comentado en los foros españoles dedicados a temas militares. No faltaron los que enseguida se jactaron de que un hipotético ejército catalán sería supuesta y fácilmente aplastado por el ejército español. Dicho todo de una manera que tal hipótesis era lo que ellos desearían como política exterior española hacia una hipotética Cataluña independiente. Pero esa idea de “España invandiendo Cataluña” en el mundo actual no sólo es estúpida, sino que la idea de unas fuerzas armadas catalanas no tiene que ser necesariamente disparatada si no se crean pensando en las guerras equivocadas.

Las guerras obsoletas

Monday, September 11th, 2006

A principios del mes de julio hablé de la llegada de inmigrantes irregulares a la isla de Malta como un ejemplo de que el fenómeno no era exclusivo de nuestro país y por tanto no tenía que ver con ningún “efecto” llamada particular de España. A las pocas semanas la noticia saltó cuando un pequero español, el “Francisco y Catalina” recogió a 51 inmigrantes a 100 millas de Malta. Las autoridades maltesas se negaron a permitir al barco entrar a puerto pero el asunto se resolvió con la redistribución de los inmigrantes por varios países.

45 de los 51 inmigrantes rescatados por los marineros españoles provenían de Eritrea. Independiente desde 1993, tras una larga guerra (1961-1993), sus habitantes tienen motivos para abandonarlo. Si Eritrea salió de su “guerra de independencia” como un país totalmente depauperado, a los pocos años iniciaba una carrera de conflictos con sus vecinos por la demarcación de sus fronteros. Primer estalló un entraba en conflicto con Yemen por unos islotes. Y lo que es peor entabló una guerra abierta con Etiopía entre los años 1998 y 2000. Siendo dos países de los más pobres de África se embarcaron en la compra de aviones de combate modernos que ni siquiera buena parte de las fuerzas aéreas europeas cuentan.

Cazabombarderos MiG 29 y Sujoi 27 provenientes de los arsenales liquidados tras el fin de la Guerra Fría entablaron combates aéreos en una guerra iniciada por una disputa sobre demarcaciones fronterizas. Fue una de tantas y tantas guerras olvidadas. Pero una guerra peculiar: Una de las pocas guerras tras el fin de la Guerra Fría entre dos estados.

Las lista de guerras entre países desde 1991 es reducida. Descontando los conflictos en los que ha participado EE.UU. (liberación de Kuwait, invasiones de Iraq y Afganistán) incluye el conflicto del Alto Cenepa entre Perú y Ecuador, el conflicto por el glaciar del Kargil entre India y Pakistán y la guerra por un corredor hasta Naborno Karagaj entre Armenia y Azerbaiyán. En todos los ejemplos, el casus belli fue la demarcación fronteriza. Pura dinámica del siglo XIX. El mundo que se acaba.