Introducción a la crítica de la razón geopolítica

En la segunda mitad del siglo XX la explotación de los recursos naturales y su transformación en factorías industriales dejaron de ser las actividades que más riqueza generaban y más mano de obra empleaban en los países avanzados. Las actividades del sector servicios, como el comercio al por menor, las comunicaciones, el transporte, las finanzas, etc. se convirtieron en las mayoritarias en lo que se vino en llamar “sociedad postindustrial” por sociólogos como Alain Touraine (1969) y Daniel Bell (1973). El término «post» se empleó porque ante la novedad se carecía de la perspectiva suficiente para darle nombre a lo que hoy conocemos como “sociedad de la información”. Al fin y al cabo, el primer microprocesador de silicio encapsulado en una pastilla («chip»), el Intel 4004, no fue comercializado hasta el año 1971, mientras que los fundamentos teóricos del protocolo de transmisión TCP/IP, en el que se sustenta Internet, fueron presentados en un artículo académico por Vinton Cerf y Robert Kahn en 1974.

Hoy la generación de riqueza se encuentra en intangibles como la innovación tecnológica, las finanzas, el software, etc. mientras que el valor de las materias primas y la mano de obra necesarias para manufacturar un microprocesador de varios núcleos o una pantalla táctil es despreciable. El poderío de los países no dependen ya de su base demográfica y su entorno geográfico, como demuestran los casos de Singapur e Israel. Ambos países se convirtieron en menos de medio siglo en potencias militares regionales con una escasa base demográfica, careciendo de materias primas y un entorno geográfico poco productivo. Sin embargo, forman parte del reducido número de países que dedican más de un dos por ciento de su P.I.B. anualmente a investigación y desarrollo.

El avance de la “sociedad de la información” ha supuesto un abaratamiento de la tecnología, las comunicaciones y el transporte permitiendo el funcionamiento síncrono de organizaciones a lo largo del mundo. Esto no sólo ha permitido la aparición de empresas globales, sino una verdadera democratización tecnológica que ha permitido el acceso a amplias capas de la población a tecnologías que antes sólo estaban en manos del Estado: Internet, sistemas de posicionamiento global por satélite, fotografías desde el espacio, telefonía por satélite, etc. El resultado es que, junto con aparición de empresas globales cuyos intereses ya no tienen patria, asistimos a la emergencia de actores no estatales transnacionales como la coalición internacional para la prohibición de minas antipersona o la organización terrorista Al Qaeda. La segunda fue capaz de organizar desde Afganistán un atentado en Estados Unidos moviendo personas y dinero por Alemania y España.

[Este texto es un adelanto de mi próximo artículo que sigue la línea de trabajo de cuestionamiento de la geopolítica clásica que arranqué a mi vuelta del XIX Curso Internacional de Defensa]

Mi mapa del mundo para el siglo XXI

He dedicado varias entradas a contar cómo echo en falta especialistas de área y blogs temáticos en español. He encontrado algunos blogs interesantes en español, de los que ya hablaré, pero sigo echando en falta muchos más blogs como FlancoSur.com y Latoc.info dedicados a otras regiones del planeta.

Como dije, la ausencia de blogs en español especializados en áreas regionales no es el resultado del desinterés por la blogsfera de los especialistas sino simplemente una preocupante carencia de especialistas producto del ensimismamiento español. Sobran aspirantes a burócrata que escriben sobre el “Eje Euroatlántico” y la “Política Europea de Seguridad y Defensa” mientras faltan análisis sobre actores no estatales, nuevas amenazas y nuevas realidades.

Creo que al igual que FlancoSur.com trata los asuntos de seguridad y defensa en el Magreb y África Occidental hay espacio para soñar otros blogs que traten otras áreas.

Mapa

El espacio ex-soviético.

Rusia, las repúblicas caucásicas (Georgia, Armenia, Azerbaiyán) y las repúblicas de Asia Central (Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán).

Un blog así debería prestar atención a:

-La crisis demográfica, económica y tecnológica de las fuerzas armadas rusas y su complejo militar industrial.

-La geopolítica de los hidrocarburos en torno al Mar Caspio y los ductos de suministro a Europa.

-La política rusa hacia Asia Central y la Organización de Cooperación de ShangHái.

-La competencia entre EE.UU., China e India por establecer alianzas y áreas de influencia en Asia Central.

China y la región Asia-Pacífico.

China, Japón, Corea del Sur y Taiwán

Filipinas, Vietnam, Indonesia, Malasia, Tailandia, Brunei y Singapur.

Un blog así debería prestar atención:

-La modernización de las fuerzas armadas y el “Ascenso Pacífico” de China.

-Los planes de modernización naval de China, Japón y Corea del Sur.

-ASEAN y los procesos de integración regional.

-La lucha conjunta contra la piratería de Indonesia, Malasia y Singapur para mantener la libre navegación en el Estrecho de Malaca, uno de los “puntos de estrangulamiento” marítimos fundamentales del mundo.

-Las disputas de los países en torno al Mar de la China Meridional por las Islas Spratly.

-La modernización de las fuerzas armadas de Indonesia, Malasia, Tailandia y Singapur.

Oriente Medio y su periferia.

Los países del Golfo Pérsico y la Península Arábiga (Irán, Iraq, Kuwait, Arabia Saudita, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Yemen). Los países y territorios limítrofes con Israel (Líbano, Siria, Jordania, Cisjordania, Gaza y Egipto). Turquía y Somalia y Afganistán.

Esa zona corresponde con lo que Zbigniew Brzezinski llamaba “zona global de infiltración de la violencia” (The Global Zone of Percolating Violence) y que coincide más o menos con la antigua área de responsabilidad del mando regional estadounidense CENTCOM. Tratar los acontecimientos de este área es una tarea descomunal pero habría que saber prestar atención a dinámicas fundamentales:

-La competencia entre Turquía, Irán y Arabia Saudita por la primacía en la zona.

-La modernización de las fuerzas armadas de los países del Consejo de Cooperación del Golfo.

-La evolución de Al Qaeda en la Península Arábiga y de Al Shabab en Somalia.

-El desarrollo nuclear iraní.

-La evolución de Hamás y Hezbolá.

-La evolución de la guerra de Afganistán.

Magreb y África Occidental.

Los países del Magreb en su sentido más amplio (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Sáhara Occidental y Mauritania) y los países de África Occidental (Níger, Malí, Senegal, Gambia, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Costa Verde, Benin, Burkina Faso, Ghana, Togo y Nigeria).

Los temas fundamentales del Flanco Sur y su vertiente extendida (Flanco Sur Profundo) son:

-La modernización de las fuerzas armadas del Magreb.

-La evolución de Al Qaeda en el Magreb Islámico.

-La evolución de la piratería en el Golfo de Guinea.

-El narcotráfico hacia Europa desde América.

Iberoamérica.

Tras los procesos de paz después del fin de la Guerra Fría y la “ola democratizadora” se ha convertido en una zona libre de conflictos armados y guerras civiles. Sin embargo hay una violencia social elevada que forma parte de un nuevo tipo de conflicto que no podemos dejar de identificar como guerras posmodernas.

Un blog que tratara los aspectos de seguridad y defensa en Iberoamérica debería dedicar atención a:

-Las iniciativas de integración regional y la aparición de una agenda exterior, de seguridad y defensa común frente a la fragmentación en bloques.

-La convergencia de guerrillas y narcotráfico en Colombia y Perú.

-La desestabilización provocada en México y Centroamérica por el narcotráfico y la “guerra contra las drogas”

-La violencia urbana.

Evidentemente en esta visión regionalizada del mundo hay asuntos que saltan regiones, como la rivalidad naval entre India y China en el Océano Índico, la naturaleza unitaria de Afganistán y Pakistán (AfPak) junto con los vínculos con Asia Central para entender la guerra de Afganistán, la relación Rusia y China mencionada en el contexto de la Organización de Cooperación de ShangHái.

Lo interesante es que si uno se fija en los asuntos relevantes en el espacio ex-soviético y el área Asia-Pacífico encuentra que los actores fundamentales siguen siendo los estados-nación. Las armadas están modernizándose y expandiéndose en el Asia Pacífico con islotes insignificantes convertidos en campo de disputas. Mientras que en torno al Mar Caspio existe la pugna por las rutas de los ductos que favorecen a unos países u otros. Asia Central y Asia-Pacífico son las regiones donde la geopolítica clásica sigue vigente, la del Gran Juego de Asia.

En Oriente Medio y su periferia encontramos un área intermedia donde los estados-nación y los actores no estatales (Hamás, Hezbolá, Al Qaeda, piratas) tienen un elevado protagonismo por igual.

Sin embargo en América y África Occidental la rivalidad entre países hace a día de hoy difícil imaginar un conflicto armado convencional y la agenda de seguridad y defensa la protagonizan actores no estatales: Terroristas, guerrillas, narcotraficantes, grupos de crimen organizado.. Además los procesos más interesantes son la convergencia entre todos esos fenómenos. Lo interesante es que Iberoamérica y África Occidental están conectados por el desvío de la ruta de la cocaína colombiana hacia Europa por África Occidental creando un Gran Espacio Atlántico como región geopolítica. Pero la geopolítica en América y África no es la de los oleoductos, los estrechos y las “naciones pivotes”. Es la geopolítica de los tráficos ilícitos y los espacios ingobernados. Es otra geopolítica, la de las guerras posmodernas, que merece la pena reflexionar.

¿Es relevante la geopolítica en el siglo XXI?

Durante el cuarto día del XIX Curso Internacional de Defensa en Jaca intervino el general de brigada Miguel Ángel Ballesteros Martín, actual director del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Su conferencia versó sobre los países BRIC y comenzó explicando el paradigma “clásico” de la geopolítica hablando de Mackinder (1861-1947), Spykman (1893-1943) y Brzezinski (1928-…)

La geopolítica es según la RAE el “estudio de los condicionamientos geográficos de la política”. Y cabe preguntarse si en la era de los flujos inmateriales, los actores transnacionales desterritorializados y la economía postindustrial es pertinente estudiar la disposición de penínsulas, ríos y cordilleras para comprender ell actual panorama internacional.

La geopolítica nació con la Segunda Revolución Industrial, en pleno apogeo de los imperios coloniales, cuando la riqueza de las naciones se medía por su producción de trigo, carbón y acero. Ayudó a entender las ambiciones de la Alemania nazi sobre el carbón de Silesia y los trigales de Ucrania. ¿Ayudaría hoy a entender el poderío militar de Israel, Singapur y Japón si meramente estudiamos la superficie y recursos naturales de esos tres países?

Mackinder, tal como expuso el general Ballesteros, consideraba Eurasia la masa terrestre más importante del mundo. “Quien domina Eurasia domina el mundo” y para dominar Eurasia es preciso el control del “área pivote”, formado por la extensión de los Urales a Siberia, el Cáucaso y Asia Central. La Unión Soviética estaba entonces en la mejor de las condiciones para ser una potencia hegemónica global. Sin embargo se colapsó al término de la Guerra Fría, cuyos episodios “calientes” tuvieron lugar en América, África y el Sudeste Asiático. Tampoco hemos visto que Rusia haya ocupado un puesto destacado como potencia emergente en el siglo XXI.

Sería injusto reclamarle a Mackinder, fallecido en 1946, un marco teórico para comprender el siglo XXI. Y es preferible estudiar a sus continuadores. En Jaca se nombró a Zbigniew Brzezinski y su libro “El Gran Tablero Mundial” de 1997. Partiendo de la idea de que la geografía es el destino, Brzezinski augura un inverosímil eje Francia-Alemania-Polonia-Ucrania como “núcleo fundamental de la seguridad europea” (pág. 92) que sospecho le debe más a su condición de nativo polaco que a un análisis sosegado.

La verdadera aportación de Brzezinski es el concepto de Balcanes euroasiáticos para referirse al conjunto formado por las repúblicas ex-soviéticas caucásicasy centroasiáticas junto con los “candidatos potenciales” Irán y Turquía. La idea, aunque no expresada con estas palabras, es que el proceso de descolonización rusa tras la caída de la Unión Soviética dejó un legado de estados frágiles que se han convertido en generadores de inestabilidad. Brzezinski habla además de la “zona global de infiltración de la violencia” (pág. 61) o “zona de inestabilidad” (pág. 130) para referirse a un área que desborda los “Balcanes euroasiáticos” y llega desde Asia Central a prácticamente a las aguas del Cuerno de África, casi reproduciendo el antiguo área de responsabilidad del mando regional estadounidense CENTCOM. El análisis de Brzezinski sobre Asia Central es bastante pobre y se limita a apuntar al complejo puzzle étnico de la zona como fundamental elemento belígeno sin entrar en consideraciones económicas, históricas, sociales y políticas que podemos encontrar en cualquier estudio al respecto. Tal es el caso de “La nueva Asia Central o la fabricación de naciones” de Oliver Roy o Asia Central: Conflictos étnicos, nuevo nacionalismo e Islam de Luis-Tomás Zapater Espí.

Brzezinski hace además un análisis de la geopolítica de los hidrocarburos del Mar Caspio y señala las rivalidades entre Rusia, Irán y Turquía en la zona. La ubicación geográfica de los yacimientos de hidrocarburos y la instalación de los ductos (oleo- y gaso-) condicionan la política internacional en torno al Mar Caspio y el Golfo Pérsico. Pero algo tan obvio no necesitaba de las teorías universales de Mackinder para el que Oriente Medio y Asia-Pacífico eran regiones periféricas.

Me resulta preocupante que nada menos que el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, laboratorio de ideas del Ministerio de Defensa, usara como marco teórico para hablar del auge de los países BRIC en el siglo XXI ideas tan viejunas. ¿Habrán oído hablar de Thomas P.M. Barnett y su “The Pentagon’s New Map” de 2004? Mejor no preguntar por otros nombres.

P.S.: Es mi sino. Llevaba semanas rumiando lo que vi en Jaca y me encuentro esto: El retorno de Eurasia, 1991-2011, un libro editado por Francisco Veiga y Andrés Mourenza.

Cooperación Militar para el Desarrollo

Dale pescado a alguien y comerá un día. Enséñale a pescar y comerá toda su vida. Pero si le ayudas a acabar con la guerrilla islamista traerás estabilidad de una vez por toda al país.

A alguien se le tenía que ocurrir tarde o temprano. Bancroft Global Development, con sede en Sudáfrica y registrada en EE.UU. como organización sin ánimo de lucro, prestaba servicios de desminado en países en guerra. Un sector desconocido pero existente de O.N.G.s trabajando en los Balcanes o Angola dedicada a acabar con los campos de minas.

Cuando las fuerzas de la Unión Africana en Somalia formada por tropas de Uganda y Burundi empezó a sufrir ataques con terroristas suicidas, coches bombas y artefactos explosivos colocados al borde de la carretera contrataron a Bancroft Global Development para formar a los soldados a luchar contra las nuevas amenazas. Un asunto en el que las guerras de Afganistán e Iraq han generado un extenso cuerpo de conocimiento.

Los miembros de Bancroft Global Development ha entrenado a los soldados de la Unión Africana en lidiar con los artefactos explosivos, combate en áreas urbanas y pronto lo harán en el empleo de francotiradores. Entre ellos se encuentran estadounidenses, un ex-Royal Marine británico, un politólogo danés y un antiguo lugartaniente de Bob Denard.

Las cosas están en Somalia y las milicias integristas se han retirado de la capital. Por primer vez en años Mogadiscio está en manos de las fuerzas del gobierno. Queda lugar para la esperanza.

15-M, una torpe insurgencia

Decidí no dedicar una línea más al 15-M en este blog. Pero hoy me he encontrado con una “autocrítica” al movimiento en el blog La Gran Casualidad” donde lamenta la insistencia en tomar la Puerta del Sol, convertida en un espacio simbólico y donde el movimiento sólo tiene las de perder frente a la policía. ¡Qué error tan tonto! ¡Qué fallo tan básico!

De toda la vida, las insurgencia se han caracterizado por sólo concentrar fuerzas para golpear allí donde el enemigo es más débil. Nunca se entabla una batalla convencional porque el enemigo es siempre más fuerte en términos convencionales. Nunca se lucha por el control del territorio porque el objetivo nunca es dominar un espacio geográfico sino ganar legitimidad popular. Si la policía blinda la Puerta del Sol ante la visita del Papa y los quincemistas podían haber elegido otra plaza para manifestarse. La prensa simplemente los hubiera seguido hasta allí.

Hay que leer más a Lawrence de Arabia.

La guerra después de Afganistán e Iraq

Un vistazo a las estadísticas de conflictos armados durante la posguerra fría refleja el cada vez menor número de conflictos interestatales si dejamos fuera las acciones de Estados Unidos en las que arrastró a otros países aliados: La Invasión de Panamá (1989), la liberación de Kuwait (1991), la intervención en Kosovo (1999), la invasión de Afganistán (2001), la invasión de Iraq (2003)… Las acciones de Estados Unidos son un enorme outlier estadístico.

Pork Eater Crusader

Pork Eater Crusader

La década de guerra de Afganistán y la presencia estadoundiense en Iraq durante la posguerra (hasta septiembre 2010) llenó los debates doctrinales militares de contrainsurgencia y reconstrucción de países. En España la amenaza latente marroquí y el terrorismo islamista se mezclaron con las misiones internacionales en Líbano, Iraq y Afganistán para convertirse en una amalgama donde la tradicional islamofobia de la derecha católica (“el moro taimado y traicionero”) imaginaba una “cruzada global contra el islamismo” por los pasillos de los cuarteles y los foros de Internet. Sólo quienes miraban más allá del ensimismamiento español entendieron las guerras posmodernas.

Ahora con Iraq apaciguado, la fecha de retirada de Afganistán fijada y la muerte de Osama Bin Laden se hace más fácil mirar más allá y que el mensaje sea recibido. Lo curioso es que con esa manía de anticipar el futuro como una proyección de la última guerra librada, el raid en Abottabad se ha convertido en el nuevo modelo a seguir, según Adam Elkus. La ironía es que la nueva visión coincide con lo que Donald Rumsfeld proponía en su momento y se dice que es esta su venganza. Demostrarse que tenía razón. Si tan solo fuera por su legado de cenizas en Iraq

La idea de fuerzas de operaciones especiales, poder aéreo, inteligencia en red y aliados locales no es algo que fuera difícil de imaginar leyendo lo que Robert D. Kaplan proponía allá por 1998 en “Inteligencia Especial” (en España apareció publicado en “La anarquía que viene”). Desde luego no es difícil de trasladar esa visión al Flanco Sur profundo.

Atrapados en Fulda

Como quise que en el libro de “Guerras Posmodernas” quedara claro que me distanciaba de las visiones tecnófilas de la transformación de la guerra, traté por el aire la Revolution in Military Affairs y ni siquiera abordé la Network Centric Warfare. No entré en las escuelas y corrientes de pensamiento sobre la guerra tecnológica porque el resultado era obvio. Ninguna en EE.UU. acertó a señalar el ascenso de los actores no estatales violentos. Los únicos autores que estaban sobre la pista acertada, gente como Arquilla, Ronfeldt y Lind, colaboraban con el establishment pero no tenían hilo directo con el Pentágono y Capitol Hill.

El asunto me siguió dando vueltas. ¿Por qué nadie vio venir las Guerras Posmodernas? En “Finding the Target” Frederick W. Kagan cuenta que tras la euforia de “Desert Storm” la realidad de Somalia, Chechenia, Ruanda y Bosnia se hizo evidente. La guerra convencional había pasado a la historia y era la hora de las “Military Operations Other Than War”. Pero según Kagan nadie hizo el análisis necesario porque reflexionar sobre las transformaciones sociales profundades detrás de la transformación de la guerra era entrar en el terreno de las ciencias sociales, un sembrado muy delicado en el que entrar para los militares. Cuenta Peter W. Singer en “Wired For War” que entonces llegó la burbuja de las .com y la solución milagrosa pasó por aplicar tecnología de la información a la guerra.

Pensé que el asunto ya estaba superado. Pero en Estados Unidos se piensa en pensar en el futuro más allá de Iraq y Afganistán. El nuevo concepto es “Full Spectrum Operations” y ya hay quien alerta de que vuelve la vieja obsesión por combatir a los soviéticos en la Brecha de Fulda.

Seis cosas que preocupan al ex-director de la CIA

Tom Ricks cuenta en su blog los puntos fundamentales de una conferencia del exdirector de la CIA, Michael Hayden.

  • Proliferación nuclear (especialmente Irán)
  • China
  • Ciberguerra
  • México
  • Terrorismo
  • Afganistán y Pakistán

Me ha parecido interesante la lista por la perspectiva que tiene sobre los temas. Su idea de que los narcotraficantes en México son insurgentes está en la misma línea de mi perspectiva de que lo que allí ocurre es una guerra. Ciberguerra y terrorismo son dos puntos centrales de los temas que estoy trabajando. Irán ya desfiló en mis colaboraciones con SesióndeControl.com. En cuanto a Afganistán pronto haré una actualización del tema.

Me ha parecido interesante no sólo la coincidencia de perspectiva sino cómo ha cambiado la agenda de seguridad y defensa. Los actores no estatales cobran importancia. Es un mundo de guerras posmodernas.

Venezuela insurgente

A estas alturas deberían conocer a David Beriain por sus reportajes sobre Colombia e Iraq para adn.es y tras formar equipo con Sergio Caro por su documental “Españoles en la ratonera”. Ahora forma parte del plantel de Reporteros de Cuatro. Estoy fuera de España pero como se pueden ver los programas de Cuatro por Ïnternet y ahora ya tengo tiempo he visto por fin “Los guardianes de Chávez”.

50 minutos no son suficientes para mostrar la realidad de Venezuela al completo. Y creo que para el espectador español medio hubiera hecho falta un poco más de contexto: El trío de pobreza, violencia y corrupción extremas azontaban Venezuela mucho antes de la llegada de Hugo Chávez al poder. Recuerdo leer en su momento “cada fin de semana mueren a tiros más personas en Caracas que en Sarajevo”.

Cristo con fusil

Pero lo que muestra el reportaje no tiene desperdicio alguno, ya incluso desde la mera perspectiva antropológica al observar esa Virgen de Coromoto con AK-47. El documental muestra la aparente paradoja de un país donde han aparecido grupos armados de caracter revolucionario no con la intención de luchar contra el gobierno, sino apoyarlo. Las referencias son claras: El golpe de estado de 2002 y la invasión de Iraq en 2003 para derrocar al régimen de Saddam Hussein. En caso de un golpe de estado o una invasión extranjera que colapsaran a las fuerzas armadas sería el “pueblo en armas” quien defendiera la Revolución Bolivariana. De ahí que como se muestra al final del documental se haya creado una amplia reserva movilizable que incluye hasta trabajadores del campo que desfilan sobre sus tractores con fusiles Mosin Nagant (¿piezas de museo para darle ese toque épico-histórico?).

El documental deja unas cuantas preguntas en el aire. Aparece un grupo que apoya a Hugo Chávez pero critica su gestión y considera que en su gobierno hay personajes corruptos que se han enriquecido ilícitamente. ¿Realmente sería posible una ruptura con el gobierno venezolano? ¿Qué pasaría con esos grupos armados si Hugo Chávez perdiera eventualmente unas elecciones? ¿Y qué conexiones hay entre el gobierno y esos grupos armados más o menos clandestinos? Según uno busca información sobre el Movimiento Revolucionario Carapaica encuentra versiones para todos los gustos: Desde que son un instrumento creado por el gobierno a que son unos tontos útiles.

Lo interesante, desde el punto de vista del estudio de la transformación de la guerra. es que mientras en EE.UU., Reino Unido, Rusia, Israel o India el debate ha girado en torno a la lucha Contra Insurgencia (COIN) Venezuela debe ser de los pocos países donde se debate y reflexiona sobre cómo practicar la guerra asimétrica e irregular. Ya en marzo de 2006 hablé aquí de la recepción en Venezuela del libro “El Islam Revolucionario y la Guerra Periférica” de Jorge Verstrynge. Desde aquel entonces me encuentro a menudo referencias en páginas web venezolanas a conceptos “guerra asimétrica”, “guerras de cuarta generación” y hasta del concepto “guerras posmodernas”.

Creo que habrá que seguir con atención por qué caminos transcurre el debate teórico en Venezuela desde aquel “I Foro Militar sobre Guerra de Cuarta Generación y Conflicto Asimétrico” de 2006. Sería divertido saber la reacción del paleoconservador William S. Lind, padre del concepto, al enterarse que sus ideas que nunca tuvieron acogida en el establishment estadounidense florecen en la exhuberante Venezuela.

La impotencia del Leviatán

En el segundo capítulo de “Guerras Posmodernas” hablo del fin del estado-nación como actor fundamental del panorama internacional. Y menciono el caso de cómo allá por septiembre de 1992 los movimientos del Quantum Fund de George Soros lograron que la libre esterlina abandonara el Sistema Monetario Europeo en lo que se conoce como “Miércoles Negro”. Hoy resulta irónico que hace un año para hablar del menguante concepto de soberanía en el plano económico recurriera a un ejemplo ajeno a España y de hace casi veinte años.

La aplicación del “corralito” en Argentina en diciembre de 2001 coincidió con el cuatrimestre en que cursé la asignatura de Historia Económica de las Relaciones Internacionales como Créditos de Libre Elección mientras estudiaba Sociología. Ninguno del resto de estudiantes, todos ellos de la carrera de Económicas, había oído hablar del índice “riesgo-país”, Moody’s y Standards & Poors. Preocupante saber que ninguno seguía las noticias internacionales y que jamás habían oído, llegado al cuarto año de estudios, hablar de las agencias calificadoras de deuda. Hoy sin embargo hasta los diarios gratuitos hablan de ellas para mencionar las rebajas de calificación de España.

Fernando A. Iglesias llamaba ayer la atención en su blog sobre el artículo “El Estado impotente”, publicado en El País. Le recupero la pista tras aquel libro que tanto me llamó la atención.

Merece recordar ahora también “Cansancio del Leviatán” de 2003 para entender cómo el cansancio se volvió impotencia.