Ir�n (VII): La opci�n militar

Decíamos ayer que se repetían noticias y artículos que parecían preparar a la opinión pública para un ataque a Irán. Mirando en Google uno descubre que las “alertas” periodísticas sobre tal posibilidad se han producido repetidamente en los últimos años. Así que quizás estemos ante una cíclica maniobra para asustar a Irán con el palo y ofrecer luego la zanahoria diplomática.

Personalmente me parece una temeridad la idea de lanzar una campaña de ataques aéreos para detener o destruir el programa nuclear iraní. Vi conveniente explicar unos cuantos “pequeños detalles” sobre el tema y cuando me di cuenta llevaba un buen número de entradas. Creo que mi explicación de lo complejo y disperso que es el programa nuclear iraní, y por lo tanto la imposibilidad de destruirlo en una o varias oleadas aéreas, quedó clara. Pero hace poco volvíamos a encontrarnos con la noticia que esta vez apuntaba a Israel como quien barajaba la posibilidad.

La idea de paralizar el programa iraní por la vía militar tiene su antecedente en el ataque aéreo israelí al programa nuclear iraquí en 1981, del que el pasado 7 de junio se celebró el 25º aniversario.

Francia estaba construyendo un reactor nuclear a las afueras de Bagdad. El reactor de tipo Osiris fue bautizado por Francia Osiraq en honor del país anfitrión y Tammuz I por los propios iraquíes. A diferencia del caso que nos ocupa se sospechaba que Iraq pretendía fabricar la bomba atómica por una vía diferente al enriquecimiento de uranio: Usando el plutonio que se obtiene como desecho de la reacción reacción nuclear del uranio usado como combustible nuclear. El gobierno israelí de Menachem Begin consideró una amenaza las supuestas ambiciones nucleares iraquíes y antes de que el combustible nuclear fuera cargado en la central ordenó un ataque aéreo que destruyera la central.

La acción militar recibió el nombre Operación Ópera. 8 cazabombarderos ligeros F-16A despegaron de la base aérea de Etzion, la más meridional de Israel y situada en el desierto del Sinaí (en lo que hoy es territorio egipcio tras ser devuelto por Israel) escoltados por 6 F-15A. Los aviones se dirigieron por una ruta indirecta. Sobrevolando a baja cota Arabia Saudita, y luego suelo jordano, llegaron sin ser detectados al emplazamiento del reactor iraquí. Allí realizaron una trepada para poder lanzarse en picado contra su objetivo, soltando cada F-16A un par de bombas de caída libre (“bombas tontas”) Mk.84 de 903kg. El ataque alcanzó su objetivo de destruir el reactor. Entre los pilotos del grupo de F-16s se encontraba Ilan Ramon, que llegaría a ser el primer astronauta israelí y que murió en el transbordador espacial Columbia.

El ataque provocó en la época controversia por el derecho de Israel a tal cosa y en 1991, en vísperas de la 2ª Guerra del Golfo, agradecimiento por parte de la administración de George Bush Sr.

¿Sería posible hoy algo así? ¿Es posible un ataque único y fulminante que descalabre el programa nuclear iraní? No sabemos la evaluación que hizo el gobierno iraní y qué lecciones sacaron del ataque al reactor de Osiraq, pero como hemos visto el programa nuclear iraní dista de encontrarse concentrado en un lugar. Todo lo contrario. La lista de emplazamientos es larga, y en el caso de algunas fases fundamentales del enriquecimiento de uranio la infraestructura necesaria o está protegida en bunkers bajo tierra, es fácilmente camuflable o reemplazable. Añadimos la duda: ¿Es fiable la información de los movimientos disidentes? ¿Hasta qué punto han conseguido los servicios de inteligencia extranjeros penetrar en el programa nuclear iraní? Más allá de retrasarlo, es discutible que un ataque aéreo descalabrara el programa nuclear iraní. Es más, las dificultades técnicas para la fuerza aérea israelí harían de la opción militar una llena de complicaciones técnicas .

Ir�n (VI): El enriquecimiento de uranio

Retomo por fin mi serie sobre Irán. La he archivado en la categoría “Guerras Posmodernas” pero lo hecho creyendo que no es del todo correcto. El asunto del programa nuclear iraní tiene el añejo sabor de la Guerra Fría. Aunque las consocuencias de un conflicto con Irán tendrían consecuencias muy de nuestra era.

Volviendo al tema… Hasta ahora habíamos visto como en la prensa de EE.UU. y Reino Unido se ha especulado sobre la posibilidad de que los gobiernos de ambos países (y el de Israel) estén planteándose un ataque aéreo contra las instalaciones del programa nuclear iraní. Explicamos los distintos pasos del tratamiento del uranio (extracción, elaboración del “pastel amarillo” y tratamiento del UF6) antes de proceder a su enriquecimiento junto a las instalaciones iraníes asociadas. Vimos que usando fuentes abiertas es difícil determinar la lista exacta, adelantado con ello uno de los problemas de la opción militar para resolver la “crisis nuclear” con Irán. Llegamos hoy por fin al proceso clave en la carrera nuclear: El enriquecimiento de uranio. (A quien los términos empleados les suene a chino, les recomiendo repasar la serie).

Como explicamos en la tercera entrega del uranio podemos encontrar átomos con distinto número de neutrones en su núcleo. A cada configuración se le denomina isótopo, y el más común del uranio es el Uranio 238 (92 protones + 146 neutrones = 238). El que resulta fundamental para el tema que estamos tratando es el Uranio 235 (92 protones + 143 neutrones = 235), que es fisible: Bombardeando su núcleo con neutrones se rompe desprendiendo mucha energía. Tanta que sirve para iluminar ciudades o arrasarlas por completa. Pero resulta que el Uranio 235 que hay en los yacimientos de uranio es escaso (un 0,7%) y para preparar combustible para una central nuclear o fabricar una bomba nuclear necesitamos aumentar el porcentaje de Uranio 235. A ese proceso en concreto se le denomina enriquecimiento.

Existen varios procedimientos para enriquecer uranio y todos se basan en que los átomos de Uranio 238 al tener más neutrones son más pesados. Irán está usando el de centrifugación de gas, que consiste en introducir Hexafloruro de Uranio (UF6 o “hex”) en estado gaseoso en un tubo al vacío de un metro o dos de largo, y de 15 a 20 centímetros de ancho. El tubo tiene en su interor un rotor que gira a decena de miles de revoluciones por minuto. La diferencia de masa entre el Uranio 235 y Uranio 238 es lo que provoca que este último al ser más pesado sea empujado hacia el exterior. En cada tubo sólo se puede procesar a la vez unos pocos gramos de uranio, por lo que normalmente se usan grandes bancos de centrifugadoras llamados “cascadas”. Irán ha anunciado que pretende operar 54.000. De momento está usando tecnología pakistaní. Emplea actualmente las centrifugadoras P1 de aluminio y planean pasar al modelo P2 de aleación de acero. Recientemente ha anunciado que ha llegado al 4,8% (muy lejos todavía de los niveles que requiere una arma nuclear). El enriquecimiento de uranio por cierto un proceso que consume mucha energía. Sólo un puñado de países poseen plantas para ello. En Francia hay una justo al lado de una central nuclear de tanto que consume.

Se sabe que Irán tiene su centro de enriquecimiento en Natanz, en unas instalaciones que incluyen emplazamientos subterráneos protegidos con gruesos muros de hormigón. Ello supone un problema añadido en caso de un intento de destruir las instalaciones mediante un ataque aéreo. El propósito declarado de las instalaciones es enriquecer uranio que sirva de combustible a la central nuclear de Bushehr. El centro, desde que empezó a ser construido en 2000, ha sido profusamente fotografiado por satélite, en lo que parece la fuente de información fundamental en esta crisis como cuentan Sombra.

-Natanz el 20 de septiembre de 2002 (foto de SpaceImaging.com).

-Fotos de 2002 y 2003 analizadas por el Institute for Science and International Security.

-Fotos de 2003, 2004 y 2006 comentadas en GlobalSecurity.org

Un artículo originalmente, publicado en la revista Air Forces Monthly en septiembre de 2003 y que me sirvió para empezar a tirar del hilo, nombra Muallum Kalayeh como lugar de una de las posibles instalaciones nucleares iraníes de enriquecimiento. Sin embargo IranWatch.org cuenta que a pesar de que en 1988 el gobierno británico relacionara el sitio con el programa iraní de armas de destrucción masiva una inspección de la OIEA en 1992 encontró solamente unas instalaciones recreativas para el personal de la Organización de la Energía Atómica de Irán. La zona está sometida a riesgo sísmico y parece improbable que sea seguro montar allí instalaciones nucleares. ¿Qué creer?

En teoría las centrifugadoras se pueden instalar en cualquier parte. Y la lista de posibles emplazamientos para las cascadas de centrifugadoras es más larga.

Como en el caso de Iraq encontramos un movimiento opositor al régimen de Irán, en este caso el MKO, es el que afirma que en Muallum Kalayeh se han instalado equipos con posterioridad a la inspección. El MKO tuvo en tiempos del régimen de Saddam Hussein campos de entrenamientomilitar en Iraq. Pero si en 2002 fue considerado un grupo terrorista por el Departamento de Estado de Estados Unidos, tras la invasión de Iraq algunos parecen intentar que forme parte de la estrategia estadounidense y británica para Irán. ¿Es fiable la información de MKO? Habría que recordar una de las lecciones de la invasión de Iraq: No te fíes de la información tremebunda de organizaciones disidentes que han convertido decir lo que algunos quieren oir en Washington en un modo de vida. Que Ahmed Chalabi hubiera sido juzgado y condenado en rebeldía por un tribunal jordano debió servirles a algunos en el Pentágono de pista.

La lista de instalaciones relacionadas o sospechosas de estar relacionadas con el programa nuclear iraní incluye muchos más nombres. Tratar cada uno de ellos haría esta serie interminable y pospondría eternamente llegar a analizar la opción militar en esta crisis. Y estaría pasando por alto los últimos movimientos diplomáticos. No se pierdan la agenda de viajes de la secretaria de estado Condolezza Rice, el próximo viaje como negociador en asuntos nucleares de Ali Larajani y el viaje del presidente de Irán a Azerbaiyán. Habrá que tener el mapa de la zona a mano.

mapa

Ir�n (V): Inventando la amenaza

Empecé esta serie sobre un posible ataque estadounidense contra el programa nuclear iraní porque el guión me resultó familiar. Ayer domingo tuvimos un ejemplo. El País cita una noticia del diario británico The Sunday Times: Iran suicide bombers ‘ready to hit Britain’, o en cristiano “Terroristas suicidas iraníes listos para golpear Gran Bretaña”. La noticia menciona que 40,000 trained suicide bombers are ready for action. ¿Acojona, verdad? Los malvados iraníes tienen listos hordas de chiflados terroristas suicidas para atacar el Reino Unido. No sé cómo entrarían en el Reino Unido esos miles de terroristas (¿con pasaporte iraní y visado de turista?) pero la idea del titular es clara: ¡Irán es una amenaza clara y directa! Realmente dan ganas de borrar del mapa a los barbudos esos en nombre de los buenos y viejos valores occidentales. Sin embargo… Sin embargo en la misma noticia viene una frase curiosa: If the nation’s nuclear sites are attacked. Vaya. Lo que han querido decir los iraníes, lo que han dicho de hecho, es que no dejarán sin respuesta un ataque a su territorio. Y que lo harán con los medios a su alcance. Qué novedad. Alguien pensaba que una operación militar sobre Irán ¿no tendría consecuencias?

Nosotros haremos hoy una pausa en el repaso al programa nuclear iraní que nos ha de conducir más adelante a hacer un estimación de las posibilidades de un ataque aéreo. Nos habíamos quedado en el paso previo al enriquecimiento del uranio (para no perderse con los tecnicismos les recomiendo repasar la serie entera), que como vimos era una etapa fundamental.

Hoy retrocederemos un paso, la elaboración del pastel amarillo, para añadir a nuestra lista de emplazamientos del programa nuclear dos nombres:

-La Unidad de Combustible Nuclear de Ardekan (o Erdekan), cerca de Yazd.

-Una planta de procesamiento entre Bandar Abbas y Bandar Jomeini (Khomeini, en inglés).

Esto implica más lío de nombres y lugares. Al final de esta serie tendremos el mapa de los posibles emplazamientos del programa nuclear iraní y veremos la enorme dificultad de un simple ataque que descalabre el programa con una lista de instalaciones tan larga. Además todo parece indicar que los iraníes han aprendido la lección de los iraquíes y no han puesto todos los huevos en la misma cesta.

Y claro está, hemos de tener en cuenta que toda esta información pública sea fiable. El último nombre de la lista proviene del movimiento de disidencia en el exilio Consejo Nacional de Resistencia de Irán. La fiabilidad de ese tipo de fuentes ya la vimos en el caso de Ahmed Chalabi y su Congreso Nacional Iraquí. Cuando hay dinero para mantener movimientos de resistencia proveniente de los fondos de reptiles la necesidad de vigilar y contener a los países en cuestión se multiplica. En aquel caso cuatro gatos nos molestamos en leer libros como “Guerra contra Iraq” de Scott Ritter y no nos pilló por sorpresa que no aparecieran las armas de destrucción masiva iraquíes. Tampoco nos cogió por sorpresa que sólo cuatro gatos se acordaran de él a posteriori. Esta vez, si los Tomahawk caen sobre Teherán, acuérdense quién les adivirtió.

Ir�n (IV): Las instalaciones de tratamiento de Uranio

En el capítulo anterior vimos cómo el presidente de Irán anunció recientemente que su país había alcanzado la capacidad de producir uranio enriquecido y qué significa eso. Hoy veremos las instalaciones del programa nuclear iraní, recorriendo el proceso de enriquecimiento, para poder posteriormente evaluar las posibildades de un ataque aéreo tal como Israel o EE.UU. parecen estar haciendo.

Las minas de uranio.

El uranio resulta ser un mineral repartido más o menos por todo el planeta. E Irán ha anunciado desde 1988 al menos la explotación de diez minas de uranio, como son las de Saghand (más información aquí y aquí), Josjomi (Khoskhomi en inglés), Talmessi y Gchine. Es difícil diferenciar mediante satélite o reconocimiento aéreo una mina de uranio de otras donde se extraiga otra clase de mineral. Las instalaciones necesarias para la extracción del mineral en bruto no requiere una tecnología ni muy avanzada ni muy costosa. Así que no se trata por tanto de un elemento crítico del programa iraní.

Plantas de procesamiento de Hexafloruro de Uranio.

Como contábamos en el capítulo previo el Uranio no se encuentra aislado en la naturaleza, sino que forma distintos compuestos. Antes de que se pueda proceder a la separación de los isótopos para obtener uranio enriquecido (con un porcentaje más alto de Uranio 235 del natural) hay que procesar esos distintos compuestos. El primer paso es obtener una materia prima a partir del mineral extraído de la mina. Esa materia prima recibe el nombre de “pastel amarillo” (yellowcake) y se procesa para obtener un material intermedio en el que aplicar la separación de isótopos. Ese material es el hexafloruro de uranio (UF6), que se conoce coloquialmente en inglés como “hex”.

Aquí la cosa se pone interesante. No sé sabe cuántos centros dedica Irán a este proceso. Y se especula con una lista de nombres:

-El Centro de Investigación Nuclear de Rudan, que está cerca de Shiraz en la provincia de Fars.

-El Centro de Investigación de Física de la Universidad Sharif de Tecnología en Teherán (más información aquí).

-En 1995 Irán anunció sus planes de construcción de una planta de procesamiento de UF6 con ayuda china en el Centro Técnico Nuclear, asociado a la Universidad de Isfahán (Esfahan en inglés). China declaró haber paralizado su colaboración en el proyecto debido a presiones estadounidenses. El hecho es que Isfahán aloja el Centro de Investigación y Producción de Combustible Nuclear y otras instalaciones de investigación nuclear. Más información y fotos de satélite aquí y aquí.

El procesamiento del Hexafloruro de Uranio es un paso fundamental en un programa nuclear y la destrucción de las infraestructuras asociadas afectaría seriamente el programa nuclear iraní. Pero como hemos visto según las fuentes abiertas empleadas no se sabe a ciencia cierta cuáles son las instalaciones claves iraníes. Y si esa incertidumbre también la tuvieran en el Pentágono la posibilidad de un ataque aéreo contra Irán y su resultado serían ciertamente interesantes. Más incluso, si Lukashenka vendiera misiles tierra-aire S-300SP a Irán.

En la siguiente entrega abordaré las instalaciones de enriquecimiento de Uranio.

Continuará.

Ir�n (III): Uranio como combustible nuclear

Mientras sigue en la prensa de EE.UU. la cadena de insinuaciones y desmentidos sobre un posible ataque contra el programa de armas nucleares iraní, el presidente de Irán ha anunciado que su país ha completado el ciclo del combustible nuclear. Un paso más cerca, por tanto, de fabricar la bomba nuclear si es que Irán tiene la voluntad y la tecnología.

¿Qué significa eso? Para empezar a responder a estar preguntas llega el momento en esta serie sobre Irán de pararnos y desempolvar la física del instituto. No sé cómo andarán sobre el tema mis lectores así que retrocederé a lo más básico. [Cualquier correción se agredecerá]

Un átomo se compone de un núcleo formado por protones (carga positiva) y neutrones (carga negativa), que está a su vez rodeado por electrones (carga negativa) en órbita. En estado de equilibro un átomo tiene igual número de protones, protones y electrones. Aunque en la naturelza de un mismo elemento atómico podemos encontrar átomos con distinto número de neutrones. A esas “variantes” se les conoce como isótopos.

En el caso del Uranio en estado natural encontramos tres isótopos: Uranio 238, Uranio 235 y Uranio 234. Para los que nos interesa resulta que el Uranio 235 tiene un núcleo inestable por su particular relación entre neutrones y protones. Y le da una peculiar cualidad: Es fisible. Si se bombardea con neutrones su núcleo éste se rompe liberando energía. Mucha energía.Tal capacidad se usa en las centrales nucleares para producir energía eléctrica. Y en las bombas nucleares para lo que todos ya sabemos. Pero el Uranio 235 también tiene otra cualidad, es escaso. De cada gramo de uranio natural el 99,28 % de la masa es Uranio 238, el 0,71% Uranio 235 y 0,005% Uranio 234. Y en nuestro planeta resulta que uno no encuenta yacimientos de Uranio 235.

El Uranio normalmente se encuentra combinado con otros elementos. Y para usar el Uranio 235 lo hay que realizar un proceso de separación de isótopos. El resultado final es lo que se llama “uranio enriquecido”: Uranio con un porcentaje más alto que el natural de Uranio 235. En distintos porcentajes, hasta el 20%, el uranio enriquecido sirve como combustible en centrales nucleares. Hasta ahora Irán lo obtenía de Rusia, pero como hemos visto el presidente iraní ha anunciado que Irán es ya capaz de producirlo autónomamente. A partir del 20% se considera Uranio Altamente Enriquecido y es posible fabricar una bomba nuclear. Aunque el enriquecimiento óptimo para fabricar una bomba sea del 85%. La obtención de Uranio Altamente Enriquecido require una tecnología prohibida por el Tratado de No Proliferación nuclear (TNP), de ahí la importancia de las inspecciones de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) a las que se someten todos los signatarios del TNP. Recientemente el director de la OIEA, Mohamed El Baradei, regresó de una visita a Irán afirmando que su organización no descarta que Irán esté procediendo a la obtención de Uranio Altamente Enriquecido útil para la fabricación de armas nucleares (weapons grade, que lo llaman en inglés).

A cómo de avanzado está el programa nuclear militar iraní y si es posible detenerlo mediante una campaña aérea de bombardeos contestaremos en siguientes entregas.

[Continuará]

Ir�n (II): Tambores de guerra

Es algo que confieso a menudo. Dedico mucho tiempo cada día a Internet. A leer foros, noticias y blogs. Demasiado. Por mis ojos pasan cantidades ingentes de información sin que ello se vea reflejado en mi blog. Pero esta vez se hace inevitable hablar de ello. Se oyen tambores de guerra. Articulistas, foros y bloggers hablan de lo mismo. ComingAnarchy.com titula “Iran! Iran! Iran!” Se está calentando el ambiente (¿una intoxicación informativa en marcha?). ¿Rumor?. ¿Especulación?. ¿Globo sonda de cara a la opinión pública interna? ¿Farol de cara a una negociación exterior? Las posibilidades de un ataque estadounidense a Irán parece estar en el aire. Y lo peor de todo es ya tenemos en España quienes han picado el anzuelo, sedal y caña, repitiendo eso de el-presidente-de-Irán-es-un-nuevo-Hitler que-hay-que-parar-cuanto-antes junto con la consabida frase Europa-vuelve-a-vivir 1938 y menos-mal-que-Bush-nos-va-a-salvar.

Sobra decir que la historia no es nueva. Recuerdo que sería a mediado de los noventa, poco después de acabar el instituto, cuando decidí archivar en carpetas todos los recortes de periódico que encontaba sobre asuntos como ciberterrorismo, el futuro de China como superpotecia o un un tal Bin Laden. Uno de mis primeros recortes fue un artículo del International Institute of Strategic Studies de Londres sobre el programa nuclear iraní. Desde aquel entonces han variado las estimación de cuándo tendría el régimen iraní la bomba. Las más recientes hablan de este mismo año. Algunas de esta primavera.

No voy a entrar hoy en disquisiciones de por qué no se debería permitir que Irán tenga la bomba atómica (una ambición iraní previa a la Revolución de 1979). La cuestión que nos atañe es que se baraja un ataque aéreo contra el programa nuclear iraquí. Las primeras noticias en 2003 hablaban de la inquietud israelí que seguía patente el pasado diciembre.

Las complejidades técnicas para Israel de repetir una operación como el raid contra el reactor iraquí de OsIraq en 1981 parecen haber descartado que el gobierno israelí lance un ataque. EE.UU. lo tendría más fácil, en teoría. Y la liebre ha saltado por un artículo de Seymour R. Hersh en el The New Yorker y un artículo coescrito por Peter Baker, Dafna Linzer y Thomas E. Ricks en el Washington Post. George Bush se ha visto obligado a desmentir la posibilidad.

Continuará…

Irán (I): ¿Y si fuéramos hacia una nueva Guerra Fría con Irán?

Estos días el Cuerpo de la Guardia Revolucionara Islámica iraní ha realizado unos grandes ejercicios militares llamados, nada menos, “Gran Profeta Mensajero Mahoma”. Los ejercicios han servido para probar nuevos sistemas de armas y de paso mandar un mensaje a EE.UU..

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Uno de las armas probadas por Irán ha causado cierto revuelo. Se trata de un torpedo de gran velocidad que ha dado a toda clase de especulaciones. Lo primero que muchos pensamos es que se trataba del BA-111 Shkval (Escualo) ruso, un torpedo con tecnología de supercavitación. Pero el ministro de ruso de exteriores ha negado que el fantasmagórico torpedo iraní se trate de un arma de procedencia o tecnología rusa. De cualquier manera, ¿por qué tanto alboroto? Tanta preocupación por el poder militar de Irán es el resultado del miedo ante la voluntad manifiesta de ese país de dotarse de armas nucleares, que dada su desarrollo de misiles balísticos, impedirían repetir la jugada iraquí y convertirían a Irán en algo más que una potencia regional.

El Daily Telegraph contaba el pasado domingo que el gobierno de Blair va a sopesar la posibilidad de lanzar ataques miltares sobre Irán. Una posibilidad que en EE.UU. e Israel se lleva tiempo estudiando para descabezar el programa nuclear iraní y que es discutible que pueda tener éxito.

A mí todo esto me ha recordado los tiempos en que periódicamente el gobierno de EE.UU. anunciaba que la U.R.S.S. estaba desarrollando tal o cual arma, o tenía tal cantidad de aquello o lo otro. (Sí, soy lo suficiente viejo para acordarme de los tiempos de la Guerra Fría). Y a pesar de todo, el Armagedón nunca llegó. ¿Quién recuerda ahora de las “brechas” (gaps) GIUK y de Fulda, a pesar de las toneladas de bibliografía que generaron?.

Y la pregunta que me surge es, ¿y si no tuviéramos más remedio que aprender a convivir con un Irán nuclear como lo hicimos con la U.R.S.S. en los viejos buenos tiempos de la Guerra Fría? ¿Y si el desafío nuclear Israel-Irán llevara a un equilibrio a través de la certeza de una posible Destrucción Mútua Asegurada?

De momento, mientras los líderes del Eje del Bien se aclaran, no se pierdan el blog del profesor Rafael Robles.

Nota: He descubierto que Immanuel Wallerstein había dicho lo mismo que yo semanas antes.