Los “Sea Shepherds” como una insurgencia naval

Creo que conocí a los “Sea Shepherds” a través de la parodia que hizo South Park. Se trata de un grupo animalista que acosa y molesta a la flota ballenera japonesa en aguas del Oceáno Antártico. El canal estadounidense Animal Planet emite una serie con sus “aventuras”, Whale Wars, que en España ha sido titulada “Piratas Ecológicos” (sic). El pasado mes de enero se anunció su renovación por una sexta temporada.

Sea Shepherds

“Sea Shepherds” cuenta actualmente con una flota respetable formada por el MY Steve Irwin (un antiguo patrullero), el MY Bob Barker (un antiguo ballenero), el MY Sam Simon (un antiguo buque ocenográfico), el MV Brigitte Bardot (un trimarán experimental), varias lanchas semirrígidas, helicópteros y drones ligeros. Las embarcaciones mayores lucían antiguamente un color negro bastante feo y teatral que ha sido sustituido por un patrón de camuflaje.

MY Steve Irvin

“Sea Shepherds” entra en una categoría aparte de grupos ecologistas como Greenpeace, como ya su estética y lenguaje dejan ver. Ambas organizaciones realizan acciones públicas que buscan una alta repercusión mediática, pero “Sea Shepherds” juega con los límites de las leyes marítimas. Eso ya le valido varios problemas con la justicia, la incautación de un barco en Canadá y la pérdida de otro tras un “encontronazo” en alta mar con un ballenero japonés. Viendo el programa de televisión da la impresión de que los “Sea Shepherds” colocan el fin por encima de los medios. El hecho de que sus acciones sirven de contenido para un programa de televisión añade además una dosis de inverosimilitud en la evidente búsqueda del espectáculo televisivo que parodiaba y criticaba South Park. Pero como vimos en el caso de la Flotilla a Gaza (I, II, III y IV) lo relevante en estos tiempos no es reflejar la realidad de unos hechos, sino alcanzar notoriedad mediática con una acción propagandística que perjudique la imagen del “enemigo”.

“Sea Shepherds”, con fuentes de financiación privada (*) y tripulaciones multinacionales, es un ejemplo claro de la emergencia de actores no estatales que alcanzan notoriedad global. Chris Rawley contó en Information Dissemination cómo fue invitado a hablar de esta y otros temas relacionadas con la guerra irregular en el mar dentro de un foro especializado la academia naval de Estados Unidos. Rawley ha señalado lo interesante de seguir la evolución de las tácticas y medios de los “Sea Shepherds”, que han sido consideradas “piratería” por un tribunal de apelaciones en Estados Unidos.

(*) “Sea Shepherds” se financia por las aportaciones de simpatizantes y la venta de merchandising, como el libro Earthforce!: An Earth Warrior’s Guide to Strategy de su fundador. El libro se promociona así:

El capitán Paul Watson, uno de los más brillantes estrategas ecologistas de nuestra generación, toma del genio de Sun Tzu, la disciplina de Miyamoto Musashi, la percepción de Marshall McLuhan y sus propias experiencias de campo para presentar una guía estratégica efectiva para cualquier aprendiza de activismo medioambiental o conservacionista.

Venezuela insurgente

A estas alturas deberían conocer a David Beriain por sus reportajes sobre Colombia e Iraq para adn.es y tras formar equipo con Sergio Caro por su documental “Españoles en la ratonera”. Ahora forma parte del plantel de Reporteros de Cuatro. Estoy fuera de España pero como se pueden ver los programas de Cuatro por Ïnternet y ahora ya tengo tiempo he visto por fin “Los guardianes de Chávez”.

50 minutos no son suficientes para mostrar la realidad de Venezuela al completo. Y creo que para el espectador español medio hubiera hecho falta un poco más de contexto: El trío de pobreza, violencia y corrupción extremas azontaban Venezuela mucho antes de la llegada de Hugo Chávez al poder. Recuerdo leer en su momento “cada fin de semana mueren a tiros más personas en Caracas que en Sarajevo”.

Cristo con fusil

Pero lo que muestra el reportaje no tiene desperdicio alguno, ya incluso desde la mera perspectiva antropológica al observar esa Virgen de Coromoto con AK-47. El documental muestra la aparente paradoja de un país donde han aparecido grupos armados de caracter revolucionario no con la intención de luchar contra el gobierno, sino apoyarlo. Las referencias son claras: El golpe de estado de 2002 y la invasión de Iraq en 2003 para derrocar al régimen de Saddam Hussein. En caso de un golpe de estado o una invasión extranjera que colapsaran a las fuerzas armadas sería el “pueblo en armas” quien defendiera la Revolución Bolivariana. De ahí que como se muestra al final del documental se haya creado una amplia reserva movilizable que incluye hasta trabajadores del campo que desfilan sobre sus tractores con fusiles Mosin Nagant (¿piezas de museo para darle ese toque épico-histórico?).

El documental deja unas cuantas preguntas en el aire. Aparece un grupo que apoya a Hugo Chávez pero critica su gestión y considera que en su gobierno hay personajes corruptos que se han enriquecido ilícitamente. ¿Realmente sería posible una ruptura con el gobierno venezolano? ¿Qué pasaría con esos grupos armados si Hugo Chávez perdiera eventualmente unas elecciones? ¿Y qué conexiones hay entre el gobierno y esos grupos armados más o menos clandestinos? Según uno busca información sobre el Movimiento Revolucionario Carapaica encuentra versiones para todos los gustos: Desde que son un instrumento creado por el gobierno a que son unos tontos útiles.

Lo interesante, desde el punto de vista del estudio de la transformación de la guerra. es que mientras en EE.UU., Reino Unido, Rusia, Israel o India el debate ha girado en torno a la lucha Contra Insurgencia (COIN) Venezuela debe ser de los pocos países donde se debate y reflexiona sobre cómo practicar la guerra asimétrica e irregular. Ya en marzo de 2006 hablé aquí de la recepción en Venezuela del libro “El Islam Revolucionario y la Guerra Periférica” de Jorge Verstrynge. Desde aquel entonces me encuentro a menudo referencias en páginas web venezolanas a conceptos “guerra asimétrica”, “guerras de cuarta generación” y hasta del concepto “guerras posmodernas”.

Creo que habrá que seguir con atención por qué caminos transcurre el debate teórico en Venezuela desde aquel “I Foro Militar sobre Guerra de Cuarta Generación y Conflicto Asimétrico” de 2006. Sería divertido saber la reacción del paleoconservador William S. Lind, padre del concepto, al enterarse que sus ideas que nunca tuvieron acogida en el establishment estadounidense florecen en la exhuberante Venezuela.