Arderán las calles

defensaEl año 2013 terminó con graves disturbios en Hamburgo a causa del desalojo del centro social Rote Flora, un antiguo teatro. La policía de Hamburgo declaró una “Zona de Peligro” (Gefahrengebiet), que le concedía poderes especiales, en tres barrios de la ciudad entre los días 4 y 13 de enero. El desalojo galvanizó otras causas, como la movilización social contra las detenciones de inmigrantes irregulares y la gentrificación del barrio de Sankt Pauli, el distrito rojo de la ciudad y polo contracultural.

doce-heridos-disturbios-Melilla-policias_TINIMA20140111_0120_5El año 2014 arrancó en España con los disturbios en Melilla por el reparto de cursos de desempleo, que ha sido una de las bases de las redeas locales de clientelismo en toda España. Los disturbios tuvieron lugar en la Cañada de Hidum, un barrio de mayoría musulmana con elevadas tasas de paro y exclusión social. Según El País allá por 2002 “las compañías eléctricas no pasan recibos y la policía no hace acto de presencia“. El espacio limitado que impide a las ciudades autonómas de Ceuta y Melilla crecer ha resultado un freno a la creación de barrios marginales con población de aluvión del todo inmanejables.

La idea de estados fallidos y áreas ingobernadas se aplica generalmente a lugares remotos: La sabana del Sahel, las montañas de Afganistán, las playas de Somalia… Pero el mismo concepto se puede aplicar en las ciudades, allí donde la acción del Estado es débil. Con más de la mitad de la población del planeta viviendo en áreas urbanas, la imagen más explícita de los conflictos en las próximas décadas no será necesariamente las guerrillas, las milicias rurales y los señores de la guerra en valles perdidos, sino la de las batallas urbanas donde intervendrán smartmobs convocadas por Internet ejecutando tácticas de swarming, jóvenes marginados de las periferias que no tienen nada que perder, la violencia del narco, etc. La jungla del futuro es la urbana.

La violencia del narco como una nueva forma de conflicto armado

Los medios se han volcado con la muerte de Nelson Mandela, dándome la impresión de que se han limitado a realizar un retrato de su figura histórica pero no de la realidad del personaje. De lo que sin duda pocos están hablando estos días es de la realidad de la Sudáfrica actual, un país con una gran desigualdad económica  y elevados índices de criminalidad y muertes violentas. No hablamos sólo de asaltos con violencia, hablamos de la “crisis de violaciones” y los repetidos ataques a granjeros blancos que culminan con tortura y asesinatos. John Simpson se preguntaba en mayo pasado en la BCC si la población blanca en Sudáfrica tiene futuro. Llamativa es la noticia de los refugiados somalíes que habían llegado a Sudáfrica y que han decidido volver a su país para huir de la violencia.

Recientemente Bussiness Insider publicó una lista con las 50 ciudades más violentas del mundo donde aparecen tres ciudades sudafricanas. Las listas se han convertido en un recurso facilón de los medios on-line. Pero esta merece realmente una lectura atenta:

01) San Pedro Sula (Honduras)
02) Acapulco (México)
03) Caracas (Venezuela)
04) Municipio de Distrito Central (Honduras)
05) Torreón (México)
06) Maceió (Brasil)
07) Cali (Colombia)
08) Nuevo Laredo (México)
09) Barquesimeto (Venezuela)
10) João Pessoa (Brasil)
11) Manaus (Brasil)
12) Ciudad de Guatemala (Guatemala)
13) Fortaleza (Brasil)
14) Salvador y Región Metropolitana de Salvador (El Salvador)
15) Culiacán (México)
16) Vitoria (Brasil)
17) Nueva Orleans (Estados Unidos)
18) Cuernavaca (México)
19) Ciudad Juárez (México)
20) Ciudad Guayana (Venezuela)
21) Detroit (Estados Unidos)
22) Cúcuta (Colombia)
23) São Luís (Brasil)
24) Medellín (Colombia)
25) Kingston (Jamaica)
26) Belém (Brasil)
27) Ciudad del Cabo (Sudáfrica)
28) Cuiabá (Brasil)
29) Santa Marta (Colombia)
30) Recife (Brasil)
31) Valencia (Venezuela)
32) Chihuahua (México)
33) San Juan (Puerto Rico)
34) Goiânia (Brasil)
35) Port-au-Prince (Haití)
36) Victoria (México)
37) Pereira (Colombia)
38) Nelson Mandela Bay (Sudáfrica)
39) Maracaibo (Venezuela)
40) St. Louis (Estados Unidos)
41) Baltimore (Estados Unidos)
42) Curitiba (Brasil)
43) Oakland (Estados Unidos)
44) San Salvador (El Salvador)
45) Macapá (Brasil)
46) Durbán (Sudáfrica)
47) Monterrey (México)
48) Belo Horizonte (Brasil)
49) Brasilia (Brasil)
50) Barranquilla (Colombia)

No hay que ser un genio de la geografía para ubicar las ciudades en un puñado de regiones: Sudáfrica, Estados Unidos, Caribe (Puerto Rico, Jamaica y Haití), México, Centroamérica (Honduras y Guatemala), Colombia, Venezuela y Brasil. De las cincuenta ciudades más violentas del mundo, cuarenta y nueve se ubican en Iberoamérica y el Caribe, principalmente en lo que podemos llamar el eje de la droga Colombia-México. En los extremos del eje encontramos dos países que son grandes mercados del consumo de droga: Estados Unidos y Brasil.

Brazilian army soldiers patrol with an armoured vehicle during an operation at Vila Cruzeiro slum in Rio de Janeiro

La infantería de marina brasileña en Vila Cruzeiro (Rio de Janeiro)

Habría que hacer un inciso en este punto: La estadística de ciudades más violentas se refiere a países que no están en guerra. Una clarificación que resulta fácil al hablar de lugares como Afganistán y Siria pero que resulta que no es tan evidente. Lo que nos lleva al segundo punto que quería introducir hoy, aparte de la violencia en las ciudades: La definición de qué constituye una guerra es totalmente arbitraria y cambiante según autores. Por ejemplo, el Uppsala Conflict Data Program habla de conflicto armado a partir de 25 muertes al año y siempre que uno de los actores implicados sea el Estado. Con esos criterios en el año 2010 había guerra en Perú pero no en México. En ese año hubo más de 15.000 muertes relacionadas con la “Guerra contra el narcotráfico” en México. Así que queda plantearse si esas clasificaciones, propias de la Guerra Fría y sus conflictos de bandos ideológicamente diferenciados, han quedado obsoletas para empeza a reflexionar si la violencia del narco en México y Centroamérica es una nueva forma de conflicto armado, guerras civiles posmodernas. Será uno de mis temas en 2014.

Soldados en las calles

En alguna parte dejé escrito que los Juegos Olímpicos son un buene ejemplo de lo que significan las Guerras Posmodernas en los países desarrollados. El concepto de seguridad transciende ya el orden público, proteger al público de carteristas y terroristas, para implicar campos como las telecomunicaciones donde se superponen las responsabilidades públicas y privadas. Vemos cómo se desbordan los roles tradicionales de las fuerzas armadas y las empresas privadas ocupan parcelas antes reservadas al Estado.

En el vídeo alguien reconoce que el anuncio público del despliegue de los misiles tierra-aire Rapier 2000 y Starstreak cumple una función “disuasiva”, algo que bordea el terreno del “teatro de la seguridad“. Le acojonamos por su seguridad. Al final, tanta publicidad a las medidas tomadas para la seguridad de Londres se han cobrado su precio. El negocio turístico de estos Juegos Olímpicos como destino turístico han sido un fracaso.

La seguridad en Londres ha tenido además un episodio curioso. La empresa G4S, ganadora de un concurso para proveer servicios, se encontró con la imposibilidad de desplegar el número de vigilantes de seguridad contratado, obligando a cubrir los puestos vacantes con soldados que se suman al ya importante despliegue militar para los Juegos Olímpicos. La empresa se ha hundido en la bolsa, sufrirá penalizaciones económicas por parte del gobierno británico y se le obligará a sufragar el coste del despliegue de los soldados adicionales. Para colmo, se descubrió que dos de los guardias contratados por G4S resultaron ser inmigrantes en situación irregular.

Al final, se han destinado 17.000 soldados británicos a la seguridad de los Juegos Olímpicos de Londres. Una cantidad que supera con creces los 9.500 desplegados en Afganistán. Los soldados con el camuflaje MPT diseñado para Afganistán, las barreras de hormigón y las alambradas le dan un aspecto, recoge Conor Friedersdor, entre ciudad ocupada, base estadounidense en Afganistán y Guantánamo.

Mientras tanto, en Estados Unidos ha comenzado el despliegue de soldados y aviones sin piloto para dar seguridad en eventos públicos.

La cuestión urbana

Hace poco, según estimaciones nunca precisas, la población urbana alcanzó el 50% del total de planeta. A comienzos del siglo XX era tan sólo el 13% del total.

Sin duda uno de los fenómenos demográficos más importantes del siglo XX fue el rápido crecimiento de la población urbana, que se cuadruplicó entre 1950 y 2000. A principios del siglo apenas 16 ciudades, todas en el mundo industrializado, superaban el millón de habitantes. En 1950 eran 34. Hoy son más de 400 ciudades las que superan esa cantidad de habitantes y un 70% de ellas se encuentra en el mundo no desarrollado. Uno de los aspectos del fenómeno es que el crecimiento de la población urbana se concentra en el mundo en desarrollo. En países como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y Venezuela más de un 80% de la población vive en áreas urbanas.

En 1950 sólo 8 ciudades tenían una población mayor de 5 millones de habitante. Nueva York, Tokio y Londres eran las ciudades más pobladas del planeta, mientras que Buenos Aires y ShangHai eran las dos únicas ciudades del mundo no desarrollado que entraban en aquella lista. Hoy son 43 las ciudades del planeta que superan los 5 millones de habtantes y 30 están en el mundo en desarrollo. Hoy se habla de “megaciudad” para referirse a áreas urbanas de más de 10 millones de habitantes. Por su población y economía se han convertido en actores globales, algo que tendré que profundizar en la segunda edición de Guerras Posmodernas.

Hay muchas maneras de definir el territorio que constituye una ciudad: El que queda dentro del término municipal, el que constituye una única entidad económica (sumando las ciudades dormitorio y los cinturones industriales) y considerando la extensión del conglomerado urbano hasta allí donde los edificios y la población bajan de un cierto umbral de densidad. Con esos diferentes criterios se puede elaborar diferentes listas de “las ciudades más grandes del mundo”.

En la Wikipedia han tomado las listas que resultan de tomar esos criterios y han hecho una lista de todas las ciudades que aparecen hasta la posición 20ª en alguna de ellas. El resultado es una lista de 32 ciudades donde es más fácil contabilizar las que NO están en un país en desarrollo: Londres, Los Angeles, Moscú, Nueva York, Osaka, París, Seúl y Tokio. El resto se reparten entre: China (6), India (3), Brasil (2), Argentina, Perú, México, Pakistán, Indonesia, Filipinas, Egipto, Turquía, Irán, Nigeria y Rep. Dem. del Congo.

Con frecuencia el crecimiento de las áreas urbanas se produce de forma incontrolada por la extensión de asentamientos improvisados que desborda la capacidad de las autoridades de proveer los servicios básicos. Se produce una combinación de viviendas precarias, carencia de servicios públicos, economía informal y ausencia de la autoridad pública que configuran lo que conocemos por “favelas”, “villas”, “ranchos” o “slums”. Muchos se convierton en esa clase de lugares en los que “la policía no entra”.

Con una mayor cantidad de población habitando en ciudades, grandes o pequeñas, es preciso abordar cuántos de los fenómenos propios de las Guerras Posmodernas tienen lugar en el ámbito urbano. Las ciudades con sus edificios públicos y sedes empresariales son centros de poder con altas densidades de población y nodos de transporte potencialmente interrumpibles (aeropuertos, estaciones, nudos de carreteras). Así el terrorismo se ha convertido en un fenómeno esencialmente urbano. Y la misma dinámica de espacios no gobernados y ocupados por actores no estatales que sirve para explicar lo que pasa en el Sahel o el Triángulo de Oro sirve para explicar lo que pasa en las favelas brasileñas.

[Continuará]

Arquitectura, urbanismo y guerra

Salta a la vista que este blog ha sufrido una renovación en los últimos tiempos. Nueva plantilla, nuevas fotos de cabeceras. una página dedicada al primer libro, otra dedicada al proyecto del segundo, y un “acerca de” este blog (aún por mejorar). Queda explicar en la propia página qué pinta aquí “Viajes“. Queda emplear en serio las etiquetas (“tags”) y reorganizar los temas. Queda recuperar el vínculo entre el blog y la galería de fotos de Flickr.com Y queda, madre mía cuánta falta hace, meterme con los enlaces. En bloglines.com sigo varias decenas de blogs y es hora de ir compartiendo fuentes de información interesantes.

Empezaré hoy por una de mis frustrada inquietudes a la espera de encontrar algún tiempo para un proyecto futuro. Frustración, supongo, producto de haber estudiado una carrera que me hizo compartir facultad con perroflautas y paleomarxistas varios en vez de gafapastas amantes del cine francés y el sushi. Allí donde se cruzan la arquitectura soñada por la literatura ciberpunk, las perspectivas más sociales del urbanismo y el estudio de la transformación de la guerra se encuentra un territorio, nunca mejor dicho, cubierto por varios blogs.

Aquí van tres y un aperitivo en cada uno.

BLDG Blog sobre John McClain como un hacker arquitectónico.

Complex Terrain Lab sobre el problema de los cargos burocráticos aislados de la realidad que deben gestionar en una burbuja fortificada como la Zona Verde de Bagdad.

Subtopia sobre la destrucción en Gaza y los túneles que atraviesan la frontera con Egipto.

En el segundo capítulo del libro de “Guerras Posmodernas” hablo del creciente papel internacional de las grandes urbes y de la progresiva urbanización de la población del planeta. Me gustaría algún día ver algún materiales en español que exploren y profundicen en el tema. Pero mientras tanto este blog seguirá haciendo de hombre orquesta.

Guerra en las favelas

¿Cuándo el crimen organizado alcanza a ser otra cosa? Cuando las organizaciones criminales desarollan una agenda política y aspiran no ya a desafiar al estado sino a sustituirlo.

Hoy Francho Barón en El País hace la crónica de un asalto de una unidad de élite de la Policía Civil de Río de Janeiro en una favela. En palabras de Ignacio Cano, sociólogo español de la Universidad Estatal de Río de Janiero “se trata de una fuerza militarizada que responde a una estrategia militar”. Pero eso no es lo que me llamó la atención. Más bien esto:

Los narcotraficantes han establecido en las angostas callejuelas de la favela varias bocas de fumo (puntos de venta de droga) y han dictado leyes paralelas para legislar la vida de sus moradores: todo el mundo está obligado a colaborar con la firma y no se permiten robos dentro ni en las inmediaciones de la comunidad. El Comando Vermelho ofrece a cambio protección al vecindario y, con los réditos de la cocaína, de vez en cuando subvenciona pequeños gastos domésticos a quien lo pide, como la bombona del gas o algún medicamento de urgencia.

Las organizaciones criminales no sólo han impuestos sus leyes, imponen el orden público y establecen servicios asistenciales allí donde el Estado no llega.