La militarización de la policía en Estados Unidos

Robert D. Kaplan es un periodista estadounidense especializado en un tipo de reportaje en particular. Se empapa de bibliografía sobre la historia y la realidad política, social y económica de un lugar antes de visitarlo. Allí combina las observaciones a ras de suelo con entrevistas a personalidades y expertos. Véase por ejemplo, Monzón. El resultado es una visión de conjunto que mezcla lo macro y lo micro que algún día me gustaría imitar.

A finales de los años 90 realizó un viaje por el interior de Estados Unidos dispuesto a aplicar el mismo método empleado en sus viajes por el Cáucaso, Oriente Medio y Asia Central. Constató en aquel entonces la atomización de la sociedad estadounidense, algo de lo que hablé en noviembre de 2013. Véase al respecto mi apunte sobre los muchos “países” que hay dentro de Estados Unidos. Una de las grandes divisiones de las que habló en su libro An empire wilderness es la que existe entre la población de clase media que vive ya en una economía globalizada y la población urbana que vive en una economía de subsistencia en áreas con mucha delincuencia y pobres servicios públicos. Una de las ciudades que visitó y donde constató el fenómeno es Saint Louis, Missouri.

El pasado sábado día 9 de agosto un chico negro de 18 años llamado Michael Brown murió tiroteado por un policía en la localidad de Ferguson, dentro del condado de Saint Louis. Brown estaba desarmado. Según la versión de la policía, trató de arrebatarle el arma a un policía. Según algunos testigos, Brown fue tiroteado mientras se alejaba corriendo.

Durante los siguientes días hubo hubo disturbios en Ferguson. Algunas tiendas fueron saqueadas. El miércoles día 13 hubo una manifestación. La policía desplegó gran cantidad de medios y unidades especiales tipo SWAT con vehículos blindados, francotiradores, un cañón de sonido LRAD, etc. Hubo lanzamiento de gas lacrimógeno y hasta detenciones de periodistas. Se difundieron bastante fotos que mostraban el despliegue policial. En las redes sociales se comentó muy negativamente el aspecto “militar” de la policía, especialmente por parte de veteranos de guerra. Se reabrió una vez más el debate sobre la militarización de la policía en Estados Unidos. Algunos medios jugaron con la yuxtaposición de fotos de la policía avanzando por Ferguson con imágenes de tropas en Afganistán e Iraq, como fue el caso de Buzzfeed y Mashable.

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Francotirador de la policía apuntando con un fusil Mega MaTen a los manifestantes el 13/08/2014 en Ferguson.

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Policías con camuflaje A-TACS AU y chalecos MOLLE subidos a un blindado LENCO Bearcat con un cañón sónico LRAD el 13/08/14 en Ferguson.

Policía disparando un lanzgranadas semiautomático (Foto de David Carson)

Policía disparando un lanzagranadas semiautomático en Ferguson el 18/08/2014 (Foto de David Carson)

La idea de crear una unidad policial especial nació en el Departamento de Policía de Los Angeles en los años 60 en el contexto de la creciente tensión racial, tal fue el caso de los Disturbios de Watts. Se contó para ello con policías con experiencia militar. A principios de los años 70 se creó de forma permanente la unidad SWAT (Special Weapons and Tactics) como unidad de intervención policial. Su popularidad sirvió de inspiración a una serie de televisión que en España se conoció como “Los hombres de Harrelson”.

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En teoría, la función de las unidades tipo SWAT en la actualidad es intervenir en casos de toma de rehenes, detenciones de sospechosos peligrosos que estén armados, respuesta ante francontiradores, etc. Con los años se multiplicaron los departamentos de policía local y estatal estadounidenses que cuentan con su propia unidad especial de intervención tipo SWAT. El acrónimo SWAT fue considerado en algunos lugares demasiado agresivo, por lo que es normal encontrar unidades que cumplen exactamente las mismas funciones pero con otros nombres como Special Response Team (SRT) y Emergency Response Team (ERT), o incluso nombres más originales como High Enforcement Action Team (HEAT).

La verdadera “carrera armamentística” empezó cuando una ley de principios de los años 90 estableció un programa de transferencia a bajo coste de material militar excedente a los departamentos de policía de todo el país. Ese material incluía vehículos blindados, armamento, sistema de visión nocturna, uniformes de camuflaje, etc. Alguno de los vehículos ofrecidos eran todoterrenos blindados, como el Cadillac Gage Ranger. Pero otros se trataban de los transporte de tropas M113. Por ejemplo, uno de los departamentos de policía que ha recibido un M113 es el de la localidad de Doraville (Georgia) cuya población no llega a los 9.000 habitantes.

M113 del Departamento de Policía de Doraville (Georgia).

Un blindado militar en manos de la policía: M113 del Departamento de Policía de Doraville (Georgia).

En el año 1997 dos atracadores asaltaron un banco en North Hollywood (Los Angeles) armados con varios fusiles de asalto modificados para disparar en automático y con cargadores de alta capacidad mientras llevaban chalecos antibala. Su potencia de fuego mantuvo a raya a las patrullas de policía que acudieron inmediatamente. Los dos atracadores dispararon más de 1.000 balas e hirieron a 18 personas en un tiroteo que duró casi tres cuartos de hora. Después de aquel suceso el Departamento de Policía de Los Angeles y otros por todo el país establecieron fusiles de asalto AR-15, un arma hasta entonces potestativa de los grupos de intervención, como dotación en los coches patrulla. El origen de los fusiles de asalto fue el programa de transferencia de material militar excedente.

Una nueva ola de transferencia de material militar excedente ha tenido lugar tras la retirada estadounidense de Iraq y la progresiva retirada de Afganistán. Entre el material entregado a los departamentos de policía se encuentran vehículos blindados a prueba de minas MRAP (Mine-Resistant, Ambush Protected). Fueron comprados masivamente por las fuerzas armadas estadounidenses para patrullar carreteras en Afganistán e Iraq manteniendo los soldados a salvo de minas y artefactos explosivos (IED). Con un valor en el mercado de varios cientos de miles de dólares, los departamentos de policía los compran de segunda mano por un par de miles. Es el caso del enorme BAe Caiman adquirido por el Departamento de Policía de Fort Pierce (Florida).

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Un MRAP en manos de la policía: BAe Caiman del Departamento de Policía de Fort Pierce (Florida).

La compra de estos vehículos no está exenta de polémica. La policía de la universidad pública de Ohio adquirió un vehículo MRAP de 14 toneladas, un MaxxPro que aún conservaba la pintura color arena. La razón dada por la policía para su compra fue que el vehículo serviría para afrontar casos de “tirador activo” (una persona armada que empieza a disparar a la gente en un espacio público).

La “militarización” de la policía en Estados Unidos no es un tema polémico por la compra del material militar en sí, sino por el empleo de las unidades especiales de intervención. La realidad es que las unidades tipo SWAT tienen en realidad poco trabajo. El número de policías fallecidos en acto de servicio ha bajado y la delincuencia en general en Estados Unidos se ha reducido. Teniendo en cuenta los recursos gastados en dotarlas y entrenarlas, lo que hacen habitualmente los departamentos de policía es enviar a las unidades tipo SWAT a misiones de poca peligrosidad. Quien tiene un martillo, sólo ve clavos.

La realidad del día a día de las unidades tipo SWAT en Estados Unidos es que encargan de ir a la casa de personas con órdenes de búsqueda y captura o de personas sospechosas de dedicarse al menudeo de drogas blandas. El resultado es que los SWAT arrancan vallas, revientan puertas y lanzan granadas aturdidoras para entrar en la casa de personas que hubieran abierto la puerta de haber oído a la policía anunciarse tras tocar el timbre. En ocasiones, los delincuentes agarran un arma tan pronto oyen el estruendo y acaban abatidos a tiros. En ocasiones se trata de ciudadanos inocentes en cuyas casas la policía entra por error y terminan acribillados por haber agarrado un arma creyendo que entraban en la casa a robar.

En 2006 el CATO Institute publicó el informe Overkill: The Rise of Paramilitary Police Raids in America (disponible gratuitamente en formato PDF) de Radley Balko. En él se detallan numerosos casos de entradas violentas en casas de personas inocentes y uso excesivo de la fuerza.. LA American Civil Liberties Union por su parte recopiló estadísticas sobre la actuación de las unidades tipo SWAT entre 2011 y 2012. Encontró que sólo un 7% de sus intervenciones tuvo que ver con un atraco con rehenes, una persona atrincherada con un arma o un tirador activo. Sólo en algo más de la mitad de sus intervenciones se encontraron armas, la justificación para emplear a este tipo de unidad policial para realizar detenciones o registros. Y de hecho, en un 36% de las ocasiones la policía terminó la operación con las manos vacías. Aún así, en un 65% de las actuaciones se causaron daños en la casa en la que la policía entró, como por ejemplo romper una puerta con un ariete.

Policías encarando a manifestantes desarmados en Ferguson el 13/08/2014

Policías encarando a manifestantes desarmados en Ferguson el 13/08/2014. Llevan pantalones con el patrón de camuflaje boscoso de la infantería de marina estadounidense.

En el caso de Ferguson, aquel miércoles se enviaron unidades tipo SWAT a una manifestación que en todo caso era un problema de orden público que requería antidisturbios. Se trataba de la unidad policial equivocada para la tarea equivocada. Los veteranos de guerra que comentaron el despliegue policial en Ferguson el 13 de agosto señalaban que la mayoría de la parafernalia militar que lucían los policías era innecesaria. Como, por ejemplo, el despliegue de francotiradores con miras telescópicas de largo alcance frente a manifestantes a unos cien metros o los chalecos modulares MOLLE llenos de cartucheras, bolsas y toda clase de accesorios que llegado el caso restringen el movimiento. Es decir, toda la parafernalia militar de la policía no responde muchas veces a cuestiones funcionales sino estéticas.

Se apunta a la “Guerra contra las Drogas” primero y luego a la “Guerra contra el Terrorismo” el impulso al fenómeno de la militarización de la policía en Estados Unidos. Los ayuntamientos que dotan a la policía local de medios militares a la policía local estarían mandando un mensaje al electorado. El problema que se apunta es el cambio de mentalidad que se produce en la policía, que se siente entonces parte de una guerra (contra las drogas, el terrorismo, el crimen…) y donde se favorece el uso desproporcionado de la fuerzas. Pero quizás habría que apuntar a un último factor que ha influido en la proliferación de estética y medios militares entre la policía estadounidense: La glorificación de lo militar.

La estética militar estuvo asociada en parte a la contracultura. Recordemos la participación de John Lenon en el show de David Cavett, que fue usada en un montaje de la película Forrest Gump, donde apareció con una guerrera donde lucía los galones de sargento y el parche de la 2ª División de Infantería del ejército de los Estados Unidos. O la famosa escena en la cola del cine de Annie Hall, donde Woody Allen vestía una chaqueta M65. Eran tiempos cercanos a la Guerra de Vietnam y la vestimenta militar tenía connotaciones irónicas y contestarias. En la actualidad, los militares son los nuevos héroes en la imaginación colectiva estadounidense. Hollywood lanza películas como “Act of Valor”, “Taking Chance” y “Lone Survivor”. Youtube se llenó de vídeos de perros excitados y niños llorando dando la bienvenida a militares que volvían de la guerra. Y está toda una línea de videojuegos que ponen al jugador en la piel de un soldado estadounidense mientras que la simulación militar alcanza nuevas cotas de realismo con jugadores vestidos de militar de pies a cabeza disparándose con réplicas de “airsoft”James Der Derian habla del “Complejo Militar-Industrial-Medios-Entretenimiento”.

La glorificación de lo militar ha convertido la estética militar en algo atractivo, con toda una industria dedicada a la comercialización de ropa, accesorios, herramientas, utensilios y accesorios para armas que entran en la nueva categoría de lo “tacti-cool”. Véase por ejemplo las páginas web Soldier Systems, Predator Intelligence, Military Morons y Mil-Spec Monkey. Es raro el producto del que alguien no haya hecho una versión “táctica” adaptada para la vida militar, desde libretas de notas a mochilas. Cuando bromeé con un amigo que sólo me faltaba ver “papel higiéntico táctico” me pasó un enlace. Ya estaba inventado y comercializado.

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Es fácil comprender que la parafernalia militar con la que se pasea en Estados Unidos la policía forma parte de esa cultura de la devoción por lo militar que recorre desde adolescentes que juegan a ser Navy SEALs a estrellas de Hollywood que ceden su asiento en primera clase a un militar que viaja de uniforme. El problema está, como se apunta en el que cambio de mentalidad que experimentan los policías que se sienten parte de una “guerra contra el crimen” y salen a las calles armados hasta los dientes parapetados en un vehículo blindado que no hubiera desentonado en las calles de Falluya o Kandahar.

¿Y en España? Al contrario que en Estados Unidos, las misiones que realizan las unidades tipo SWAT de las policías locales están asumidas por los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES) del Cuerpo Nacional de Policía y por los Grupos Rurales de Seguridad de la Guardia Civil. De los primeros hay nueve  y de lo segundos, que también cumplen funciones de orden público, ocho repartidos por toda España. Donde se ha vivido una proliferación de grupos “especiales” con estética militar es en las policías locales.

2010051512535031533Posiblemente una de las pioneras en España fue la Unidad de Intervención Policial (UNIPOL) de Santa Cruz de Tenerife, que en su momento ganó bastante mala fama. Dentro del amplio panorama de “grupos especiales”, “unidades de “intervención policial” y “unidades de intervención rápida”, etc. encontramos que la Policía Local de Valencia tiene su “Grupo de Operaciones Especiales”, que a pesar de emplear un nombre tan marcadamente militar se dedica al control de mercadillos y la mendicidad. Y es que la ley en España marca bastante las funciones de cada cuerpo policial. Así, aunque algún alcalde se quiera apuntar a la mano dura contra la delincuencia ordenando crear dentro de la policía local una unidad especial con estética militar se encontrará que la ley limita el tipo de armamento y las funciones que pueden desempeñar.

Galería de fotos de Ferguson en The Big Picture en Boston.com
Galería de foto de Ferguson en ABC News
Un libro del mismo autor del informe del Cato Institute: Rise of the Warrior Cop: The Militarization of America’s Police Forces de Radley Balko (2013)
“Cops or soldiers?” en The Economist (22/03/2014)
Íñigo Sáenz de Ugarte y Jordi Pérez Colomé también han hablado del asunto.

La guerra secreta rusa en Ucrania

wXwMQXaLa invasión rusa de Crimea contó con unas circunstancias irrepetibles en Ucrania oriental. Rusia contaba con tropas de infantería de marina en Sebastopol y bases aéreas en las que hacer aterrizar aviones de transportes con fuerzas venidas de Rusia. El acuerdo entre los gobiernos de Ucrania y Rusia sobre la presencia de fuerzas rusas en Crimea permitía un techo de fuerzas que dio cobertura al aumento de tropas y permitía en circunstancias excepcionales a las fuerzas rusas cruzar los límites de la ciudad autónoma de Sebastopol. Aún siendo discutible si se daban esas circunstancias excepcionales, el Kremlin pudo al menos fingir que estaba actuando dentro de los márgenes de los acuerdos con Ucrania. El siguiente paso fue tomar, Simferopol, la capital de Crimea, y bloquear las instalaciones militares ucranianas con fuerzas militares sin identificación nacional que pretendían ser “fuerzas de autodefensa locales”. El engaño fue evidente para todo el mundo menos para el diario El País y algún otro despistado.

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Miembros de una unidad especial rusa en Crimea.

Las operaciones militares en Crimea fueron acompañados de una intensa campaña de propaganda. Fue en los años 90, durante la primera Guerra de Chechenia, cuando el Kremlin se dio cuenta que la perspectiva chechena de la guerra tuvo mucho mayor repercusión en los medios occidentales que la versión rusa y cómo los chechenos emplearon Internet profusamente como medio de comunicación. En aquellos años se realizó una extensa reflexión en Rusia sobre el uso de la propaganda y la ciberguerra, llevando al desarrollo de una doctrina estratégica al respecto.

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El “Soldado de Bronce” antes de su retirada en 2007.

La primera oportunidad para poner en práctica la estrategia rusa sobre propaganda y ciberrguerra tuvo lugar durante un conflicto diplomático con Estonia a cuenta de la retirada de un monumento a los combatientes soviéticos de la Segunda Guerra Mundial en la primavera de 2007. Tras una campaña en contra de Estonia en los medios de comunicación rusos, los servidores de Internet del gobierno estonio, medios de comunicación y bancos fueron sometidos a intensos ataques distruibuidos de denegación de servicio de forma anónima. Nadie pudo demostrar la mano del Kremlin detrás de los ataques y posiblemente nunca existiera. Simplemente el activo submundo ruso de hackers y estafadores acudió a la llamada patriótica.

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Chechenos del Batallón “Vostok” en Osetia del Sur.

La segunda ocasión de ver las nuevas estrategias rusas fue en el conflicto armado de Rusia con Georgia por Osetia del Sur. Se trató de un conflicto convencional entre los ejércitos de dos países, pero los rusos emplearon una combinación de fuerzas convencionales, milicianos chechenos e irregulares sudosetios en el campo de batalla con ciberguerra y propaganda. David Betz recogió entonces las reflexiones de Adam Elkus sobre que la estrategia rusa se ajustaba al concepto de “guerra híbrida” que acuñó Frank Hoffman y que en España introdujo Jorge Aspizua.

Dos miembros de las fuerzas especiales rusas antes del asalto final a una instalación militar ucraniana.

Miembros de las fuerzas especiales rusas antes del asalto final a una instalación militar ucraniana.

Tras la anexión de Crimea, vía referéndum, el Kremlin trató de preparar la anexión de Ucrania Oriental. El gobierno provisional ucraniano gozaba de un grave problema de legitimidad. Aunque el presidente Viktor Yanukovych fue destituido con los votos de su propio partido, la propaganda rusa presentó su caída como un “golpe de estado”. La presencia de grupos de ultraderecha en la Plaza de la Independencia de Kiev fue explotado hasta la saciedad en la versión rusa de la crisis para presentar al nuevo gobierno provisional como el “gobierno golpista neonazi de Kiev”. Cabría recordar que en las elecciones presidenciales del 25 de mayo, los votos de los candidatos de Svoboda  y Sector de la Derecha sumados no alcanzaron el 2% (1,16 y 0,70). respectivamente). Pero en aquel momento quedó preparado el terreno para un levantamiento de la población prorrusa en la Ucrania oriental en la que los rebeldes retiraban su reconocimiento al gobierno de Kiev y tomaban las armas para defenderse de los “nazis”.

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La insignica ucraniana sobre una estrella soviética apenas borrada en la cola de un avión de la fuerza aérea ucraniana.

La reacción ucraniana a la invasión rusa de Ucrania reveló el estado de colapso de las fuerza armadas y el aparato de inteligencia del país. Por ejemplo, el contraalmirante Denys Berezovsky desertó al bando ruso a los pocos días de ser nombrado comandante en jefe de la armada ucraniana mientras que el asalto ruso a bases aéreas ucranianas en Ucrania reveló el estado calamitoso de sus aviones. Las primeras acciones armadas ordenadas por el gobierno de Kiev en Ucrania oriental se saldaron con un fiasco cuando seis vehículos blindados BMD pertenecientes a unidades aerotransportadas, parte de la élite de las fuerzas armadas ucranianas, se pasaron al lado rebelde.

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Blindados BMD pasados al bando prorruso en Kramatorsk.

Pero como dijimos al principio, las circunstancias de la invasión rusa de Crimea fueron excepcionales dada la existencia de fuerzas militares rusas en la península y un acuerdo que permitía su despliegue más allá de los límites de Sebastopol en casos excepcionales. Hubiera sido cuestionable que el falso engaño de usar tropas rusas sin insignias nacionales hubiera podido ser usado una segunda vez en Ucrania oriental. Así que esta vez, aparte de grupos de ciudadanos ucranianos que aparecieron súbitamente armados y con uniformes de camuflaje ruso SUPAT, en Ucrania oriental aparecieron contratistas de empresas militares privadas rusas, milicianos chechenos y milicianos cosacos.

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Milicianos chechenos en Ucrania oriental.

Mientras hay abundante literatura en Occidente sobre las actividades de empresas militares privadas estadounidenses y británicas, permanece bastante desconocido la existencia de empresas militares privadas rusas y su papel en los conflictos de Siria y Ucrania. El año pasado salió a la luz la participación de la empresa Slavonic Corps en el conflicto sirio. Al parecer, personal ruso estaba encargado de la protección de instalaciones estratégicas del régimen de Assad, como por ejemplo la base desde la que operan los aviones de ataque Sujoi Su-24.

Personal de Slavonic Corps en Siria con un avión de ataque Su-24 a sus espaldas.

Personal de Slavonic Corps en Siria con un avión de ataque Su-24 a sus espaldas.

Una de las principales pruebas de la participación rusa en el conflicto fue el destino de los cadáveres de los primeros combatientes caídos en Ucrania oriental. Periodistas rusos que siguieron la repatriación de los 200 cadáveres hasta Rostov lograron identificar a algunos de los muertos y desvelaron cómo el reclutamiento se realizó a través de redes sociales de Internet, como la muy popular en Rusia V Kontakte. Los grupos más o menos formales de veteranos de guerra de conflictos como Afganistán o Chechenia ayudaron a canalizar el flujo de voluntarios que acudieron a luchar a Ucrania por dinero. La motivación de los fallecidos explicada por los familiares de dos de ellos coinciden: Aceptaron ir a luchar a Ucrania para pagar deudas.

Cosacos rusos en Slavyansk, abril 2014.

Cosas rusos en Slavyansk, abril 2014.

En el caso de los cosacos, es interesante señalar su ascenso en Rusia como una fuerza al servicio al Kremlin. El gobierno ruso les ha concecido privilegios, al convertirlos en ejemplo de las “virtudes rusas” (profundamente patriotas, conservadores y religiosos) mientras que los cosacos mantienen un fuerte apoyo a Putin, que creó una oficina para asuntos cosacos que dependen directamente de presidencia. Empresas de seguridad cosacas fueron empleadas en los Juegos Olímplicos de Invierno en Sochi como auxiliares de las fuerzas de seguridad. Un corresponsal de la revista Time tuvo oportunidad de hablar en Ucrania oriental con varios miembros de una milicia cosaca. Uno de ellos declaró que estaba allí para reincorporar aquel territorio a Rusia, corrigiendo el “error” de la independencia del país tras la disolución de la Unión Soviética.

El presidente de la República Popular de Lugansk en su despacho.

El presidente de la rebelde República Popular de Lugansk en su despacho.

El choque de objetivos entre todos los actores implicados en el bando prorruso en Ucrania oriental se hizo evidente tan pronto los referendums en Lugansk y Donetsk. Las peticiones de anexión a Rusia de las autoridades locales no levantaron mucho entusiasmo en una población que había votado para alejarse de Kiev pero no para caer en manos de Moscú. El depuesto presidente Viktor Yanukovych declaró mostrarse arrepentido de haber solicitado a Rusia una intervención militar en Crimea y su deseo de que Crimea vuelva a ser parte de Ucrania. La falta de una cadena de mando unificada en las milicias locales, rusas y chechenas ha generado muchos problemas en las filas rebeldes con una creciente brecha entre locales y rusos. Ucrania oriental se ha convertido en un territorio sin ley por culpa de los tiroteos entre grupos rebeldes, con saqueos y asesinatos de fondo. En este último caso se trata de la lucha por el poder entre rebeldes.

A estas alturas debe haber quedado clara la situación en Moscú y Kiev. Para el Kremlin debe ser evidente que el intento de una rápida anexión de Ucrania oriental al estilo de Crimea ha resultado un fracaso. Los contratistas rusos, las milicias cosacas y las milicias chechenas han desempeñando un papel lejos del realizado por las unidades de fuerzas especiales rusas que participaron en invasión rusa de Crimea. Para el nuevo gobierno de Kiev está claro que una operación militar de gran escala en Ucrania oriental provocaría un número elevado de víctimas civiles y terminaría por socavar cualquier legitimidad de las aspiraciones de soberanía ucraniana sobre la región. Además, las fuerzas armadas ucranianas han mostrado serios problemas logísticos. Para ambos bandos una clara victoria militar está fuera de sus posibilidades, de ahí que una solución negociada resulte la opción menos mala. La misteriosa aparición de tres carros de combate T-64 en manos rebeldes podría ser una escalada para negociar con más fuerza o el síntoma de que Rusia sube su apuesta. Ayer lunes se firmó el alto el fuego.

Un carro de combate T-64 en manos de los rebeldes prorrusos el pasado viernes 20 de junio.

Un carro de combate T-64 en manos de los rebeldes prorrusos el pasado viernes 20 de junio.

Recientemente, el director del Servicio de Seguridad de Ucrania, Valentyn Nalyvaichenko, afirmó que Rusia estaba desarrollando contra Ucrania un “nuevo tipo de guerra, guerra híbrida” cuyo “principal componente es la información”. El año pasado el general  Valery Gerasimov, jefe del estado mayor de las fuerzas armadas rusas, dio una conferencia en la Academia de Ciencias Militares donde habló de la transformación de la naturaleza de la guerra, con conflictos donde se combinan “el uso activo de los medios militares y no militares”, que en el caso de las acciones no miltares pueden ser “medidas políticas, diplomáticas, económicas y de otro tipo, incluida las de naturaleza encubierta” mientras que “la acción militar se desplazó a la información y el espacio”. Defendió “la creación de una teoría integrada de las acciones indirectas y asimétricas”. Casi diez años hablando en este blog de guerras posmodernas con actores no estatales como protagonistas y ahora podemos añadir la variante protagonizada por los estados.

Cómo el fundador de Blackwater y un puñado de contratistas redujeron la piratería en Somalia

oil_resources_1085549ePuntland es una región autónoma de Somalia de la que partían la mayoría de los piratas somalíes. En el año 2010 las autoridades locales crearon la Puntland Maritime Police Force (PMPF) con la intención de combatir a la piratería en tierra, una de las medidas que gobiernos y expertos apuntaban como imprescindible para solucionar el problema. Pero las autoridades de Puntland no tenían recursos suficientes para convertir a la PMPF en una fuerza eficaz y con medios suficientes. En esto, en Emiratos Árabes Unidos llegaron a la conclusión de que era necesario combatir a la piratería en tierra y se recaudaron varios millones de dólares para llevarlo a cabo. El dinero fue destinado a la PMPF. El entrenamiento de sus miembros fue llevado a cabo primero por una empresa sudafricana que había formado parte del conglomerado empresarial en torno a la ya mítica Executive Outcomes y luego por una empresa con sede en E.A.U. a la que estaba vinculado el mismísmo Erik Prince, fundador de Blackwater.

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La PMPF demostró ser eficaz y realizó operaciones arriesgadas, como el rescate a cañonazos de los tripulantes de un carguero que llevaba tres años en manos de los piratas. Pero la presencia de contratistas privados en el país resultó ser inaceptable para Naciones Unidas y ejerció presiones. Como en otras ocasiones, Naciones Unidas prefirió la inacción ante un problema que la solución que proporcionan las empresas militares privadas.

Las historia de la Puntland Maritime Police Force y la reducción de la piratería en Somalia es mi historia de esta semana para Sesión deControl: “El ocaso de la piratería somalí”.

De la defensa nacional a la seguridad global

La defensa nacional es un concepto tradicionalmente asociado a las amenazas militares que enfrenta el Estado. No en vano, en la mayoría de países el Ministerio de Defensa desempeña las tareas que antiguamente desde finales del siglo XVIII ocupaban al Ministerio de la Guerra. Sin embargo, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial la proporción de conflictos convencionales entre estados-nación sobre el total ha ido disminuyendo mientras el total de conflictos armados de todos los tipos ha disminuido también. Ambas tendencias se han intensificado desde el fin de la Guerra Fría. Las guerras que enfrentan fuerzas armadas en campos de batalla abiertos se han ido convirtiendo en una raza. Basta hacer recuento del número de buques de guerra hundidos en combate y aviones derribados por otros enemigos en las guerras de los últimos cuarenta años para entender que los grandes enfrentamientos prolongados de ejércitos convencionales son cada vez más cosa del pasado.

Teniendo bastantes antecedentes históricos, sin ir más lejos la ocupación de España por la Francia napoleónica, la Segunda Guerra Mundial popularizó la figura del combatiente irregular, desde las montañas de Francia, Italia y Yugoslavia a las selvas de Birmania y Vietnam. Posteriormente, el éxito de la guerra revolucionaria en China en 1949 abrió una era de conflictos internos donde fuerzas irregulares desafiaban un poder estatal, fuera el de una potencia colonial o el de un gobierno de ideología opuesta. Que unas fuerzas irregulares implantados en la zonas rurales fueran capaces de alcanzar el poder era una poderosa metáfora del orden mundial, dividido en unos países desarrollados que constituían un centro rodeado de una periferia de países en desarrollo. En aquel contexto surgió la Doctrina de la Seguridad Nacional como una respuesta a las insurgencias revolucionarias en Hispanoamérica. Los regímenes militares del Cono Sur sudamericano colaboraron entre ellos en su lucha contra los movimientos revolucionarios, la llamada “Operación Cóndor”, pero fue siempre un fenómeno estrictamente nacional. En el caso sudamericano la razón de Estado sirvió para justificar toda clase de atrocidades que asociarían por siempre el concepto de la Doctrina de la Seguridad Nacional con la ignominia.

Terrorismo, tráficos ilícitos, ciberdelitos, las crecientes catástrofes medioambientales… La lista de amenazas contemporáneas desbordan por completo el concepto tradicional de defensa nacional, incluso si consideramos el fenómeno de las insurgencias revolucionarias de la Guerra Fría. Se hace preciso, por tanto, hablar de seguridad como un concepto amplio que van más allá ahora de las competencias tradicionales de cualquier ministerio u organismo público. Es más, la mayoría de riesgos y amenazas contemporáneas tienen causas complejas que ya no pueden ser enfrentadas por un solo país. En un mundo donde los flujos de personas, mercancías, capitales e ideas son intensos y continuos, los estados se han convertido en actores con un poder ciertamente limitado para enfrentarse a nuevos actores y nuevas amenazas. La cooperación internacional se hace imprescindible ante la mayoría de los fenómenos que desbordan el concepto tradicional de seguridad. La complejidad e interdependencia de los problemas nos lleva a plantear que la seguridad en el siglo XXI ha de entenderse como seguridad global.

Este viernes el Instituto de Seguridad Global estrenó su página web.

Arderán las calles

defensaEl año 2013 terminó con graves disturbios en Hamburgo a causa del desalojo del centro social Rote Flora, un antiguo teatro. La policía de Hamburgo declaró una “Zona de Peligro” (Gefahrengebiet), que le concedía poderes especiales, en tres barrios de la ciudad entre los días 4 y 13 de enero. El desalojo galvanizó otras causas, como la movilización social contra las detenciones de inmigrantes irregulares y la gentrificación del barrio de Sankt Pauli, el distrito rojo de la ciudad y polo contracultural.

doce-heridos-disturbios-Melilla-policias_TINIMA20140111_0120_5El año 2014 arrancó en España con los disturbios en Melilla por el reparto de cursos de desempleo, que ha sido una de las bases de las redeas locales de clientelismo en toda España. Los disturbios tuvieron lugar en la Cañada de Hidum, un barrio de mayoría musulmana con elevadas tasas de paro y exclusión social. Según El País allá por 2002 “las compañías eléctricas no pasan recibos y la policía no hace acto de presencia“. El espacio limitado que impide a las ciudades autonómas de Ceuta y Melilla crecer ha resultado un freno a la creación de barrios marginales con población de aluvión del todo inmanejables.

La idea de estados fallidos y áreas ingobernadas se aplica generalmente a lugares remotos: La sabana del Sahel, las montañas de Afganistán, las playas de Somalia… Pero el mismo concepto se puede aplicar en las ciudades, allí donde la acción del Estado es débil. Con más de la mitad de la población del planeta viviendo en áreas urbanas, la imagen más explícita de los conflictos en las próximas décadas no será necesariamente las guerrillas, las milicias rurales y los señores de la guerra en valles perdidos, sino la de las batallas urbanas donde intervendrán smartmobs convocadas por Internet ejecutando tácticas de swarming, jóvenes marginados de las periferias que no tienen nada que perder, la violencia del narco, etc. La jungla del futuro es la urbana.

La violencia del narco como una nueva forma de conflicto armado

Los medios se han volcado con la muerte de Nelson Mandela, dándome la impresión de que se han limitado a realizar un retrato de su figura histórica pero no de la realidad del personaje. De lo que sin duda pocos están hablando estos días es de la realidad de la Sudáfrica actual, un país con una gran desigualdad económica  y elevados índices de criminalidad y muertes violentas. No hablamos sólo de asaltos con violencia, hablamos de la “crisis de violaciones” y los repetidos ataques a granjeros blancos que culminan con tortura y asesinatos. John Simpson se preguntaba en mayo pasado en la BCC si la población blanca en Sudáfrica tiene futuro. Llamativa es la noticia de los refugiados somalíes que habían llegado a Sudáfrica y que han decidido volver a su país para huir de la violencia.

Recientemente Bussiness Insider publicó una lista con las 50 ciudades más violentas del mundo donde aparecen tres ciudades sudafricanas. Las listas se han convertido en un recurso facilón de los medios on-line. Pero esta merece realmente una lectura atenta:

01) San Pedro Sula (Honduras)
02) Acapulco (México)
03) Caracas (Venezuela)
04) Municipio de Distrito Central (Honduras)
05) Torreón (México)
06) Maceió (Brasil)
07) Cali (Colombia)
08) Nuevo Laredo (México)
09) Barquesimeto (Venezuela)
10) João Pessoa (Brasil)
11) Manaus (Brasil)
12) Ciudad de Guatemala (Guatemala)
13) Fortaleza (Brasil)
14) Salvador y Región Metropolitana de Salvador (El Salvador)
15) Culiacán (México)
16) Vitoria (Brasil)
17) Nueva Orleans (Estados Unidos)
18) Cuernavaca (México)
19) Ciudad Juárez (México)
20) Ciudad Guayana (Venezuela)
21) Detroit (Estados Unidos)
22) Cúcuta (Colombia)
23) São Luís (Brasil)
24) Medellín (Colombia)
25) Kingston (Jamaica)
26) Belém (Brasil)
27) Ciudad del Cabo (Sudáfrica)
28) Cuiabá (Brasil)
29) Santa Marta (Colombia)
30) Recife (Brasil)
31) Valencia (Venezuela)
32) Chihuahua (México)
33) San Juan (Puerto Rico)
34) Goiânia (Brasil)
35) Port-au-Prince (Haití)
36) Victoria (México)
37) Pereira (Colombia)
38) Nelson Mandela Bay (Sudáfrica)
39) Maracaibo (Venezuela)
40) St. Louis (Estados Unidos)
41) Baltimore (Estados Unidos)
42) Curitiba (Brasil)
43) Oakland (Estados Unidos)
44) San Salvador (El Salvador)
45) Macapá (Brasil)
46) Durbán (Sudáfrica)
47) Monterrey (México)
48) Belo Horizonte (Brasil)
49) Brasilia (Brasil)
50) Barranquilla (Colombia)

No hay que ser un genio de la geografía para ubicar las ciudades en un puñado de regiones: Sudáfrica, Estados Unidos, Caribe (Puerto Rico, Jamaica y Haití), México, Centroamérica (Honduras y Guatemala), Colombia, Venezuela y Brasil. De las cincuenta ciudades más violentas del mundo, cuarenta y nueve se ubican en Iberoamérica y el Caribe, principalmente en lo que podemos llamar el eje de la droga Colombia-México. En los extremos del eje encontramos dos países que son grandes mercados del consumo de droga: Estados Unidos y Brasil.

Brazilian army soldiers patrol with an armoured vehicle during an operation at Vila Cruzeiro slum in Rio de Janeiro

La infantería de marina brasileña en Vila Cruzeiro (Rio de Janeiro)

Habría que hacer un inciso en este punto: La estadística de ciudades más violentas se refiere a países que no están en guerra. Una clarificación que resulta fácil al hablar de lugares como Afganistán y Siria pero que resulta que no es tan evidente. Lo que nos lleva al segundo punto que quería introducir hoy, aparte de la violencia en las ciudades: La definición de qué constituye una guerra es totalmente arbitraria y cambiante según autores. Por ejemplo, el Uppsala Conflict Data Program habla de conflicto armado a partir de 25 muertes al año y siempre que uno de los actores implicados sea el Estado. Con esos criterios en el año 2010 había guerra en Perú pero no en México. En ese año hubo más de 15.000 muertes relacionadas con la “Guerra contra el narcotráfico” en México. Así que queda plantearse si esas clasificaciones, propias de la Guerra Fría y sus conflictos de bandos ideológicamente diferenciados, han quedado obsoletas para empeza a reflexionar si la violencia del narco en México y Centroamérica es una nueva forma de conflicto armado, guerras civiles posmodernas. Será uno de mis temas en 2014.

Un general argentino sobre la transformación de la guerra

Uno de mis “descubrimientos” en Buenos Aires fue la revista DEF, con una mirada a los asuntos internacionales donde destaca la atención a temas cono la defensa o la energía. Ya me gustaría ver en el panorama editorial española una revista así. Pero el tradicional “ensimismamiento español” y lo que es peor, la mirada condescendiente del hidalgo venido a menos (“los chinos sólo saben copiar”, “turcos y brasileños son unos muertos de hambre”) lo dejan en el terreno de los sueños imposibles.

Def publicó recientemente una entrevista al general (ret.) Julio Hang, director del Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos argentino y profesor visitante de la National Defense University estadounidense. Me ha parecido interesante los autores y conceptos que maneja: Guerras de 4ª Generación, Guerras Posmodernas, el general Ruper Smith y su libro The Utility of Force, Robert D. Kaplan y su libro The Revenge of Geography, la integración regional de Sudamérica, las líneas de comunicación marítimas, los intereses geopolíticos de Brasil en el Atlántico Sur, Alfred T. Mahan, Halford Mackinder, etc. Aunque alguna de sus apreciaciones sobre el valor de la geopolítica como disciplina y, por ejemplo, su análisis de China me hace pensar en la perspectiva clásica que declaré obsoleta y critiqué en mi segundo artículo para la Revista General de Marina. No obstante, me parece recomendable la lectura de la entrevista a un general que muestra bastantes lecturas. Mejor no hacer comparaciones con otras latitudes.

Dije hace poco que era el tiempo de volver a tratar las Guerras Posmodernas en este blog tras un período de demasiada atención a Asia/Pacífico y el Gran Oriente Medio. Buena parte de los debates en ambas regiones giran sobre las guerras convencionales, las guerras modernas que enfrentan a estados-nación embarcadas en carreras armamentísticas. Así que tras el fin de ciclo con la retirada estadounidense de Afganistán e Iraq escucharemos más hablar de las futuras guerras tecnológicas. Pero me temo que eso podría suponer para los Estados Unidos cometer el mismo error de los años 90: Despreciar la transformación de la guerra para abrazar las fantasías tecnológicas de una guerra industrial aséptica. Me temo que esa podría ser una tendencia a imitar en España. Así que sin duda habrá que reavivar el debate.

Prospectiva

En enero de 2005 advertí que Estados Unidos estaba perdiendo la guerra en Iraq mientras la muchachada aznarista de RedLiberal denunciaba los análisis pesimistas sobre el país como un síntoma de simpatía hacia Al Qaeda. “Ayatolá del retroprogresismo” me llamó alguien en los comentarios. Lean Fiasco de Thomas E. Ricks y me cuentan.

Luego, en marzo de 2005 acuñé el término “Flanco Sur Profundo” para referirme a que la mirada estratégica de España tenía que ir más allá del Magreb y adentrarse en África Occidental. Aquel año llamé la atención en noviembre sobre la piratería en frente de las costas de Somalia, de donde España había retirado su presencia naval. Hoy España participa allí en la misión Atalanta con un patrullero de altura. Tirando de la teoría de juegos deduje que ETA quería negociar con el gobierno de Rodríguez Zapatero, a pesar de las advertencias de los simpatizantes del Partido Popular que señalaban cada acto de fuerza de la banda terrorista como un signo inequívoco de lo contrario.

En noviembre de 2008 acudí a la Universidad de Granada a presentar una comunicación en un congreso académico coorganizado con el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra. “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental” se tituló mi comunicación. Estados fallidos, espacios sin gobernar, narcotráfico procedente de Sudamérica rumbo a Europa y  Al Qaeda en el Magreb Islámico. Fue una introducción que hoy resulta somera. Pero un año después sucedió el primer secuestro de españoles que terminaron en manos de AQMI y sobra hablar de la crisis en Mali.

Bastante tiempo después, en noviembre de 2011, dije que veríamos al Partido Popular cambiar de discurso frente al terrorismo etarra tan pronto llegar al poder. Y dije que en un País Vasco sin terrorismo desaparecerían los reparos morales de muchos a la hora de votar a la izquierda abertzale, lo que produciría su despegue electoral y llevaría a algún nacionalista español a echar de menos el pasado. Decir esto último generó la indignación de cierto lector que me pidió bajo pseudónimo una rectificación. No sólo no lo hice, sino que fui señalando el cumplimiento paso a paso de mi vaticinio hasta llegar al momento en que un miembro del PP dijo que prefería para sus hijos un País Vasco con terrorismo de ETA que un País Vasco independiente y en paz. Pero me alejo de los temas centrales de esto blog, dirá alguno. En medio de un extraño ambiente prebélico con sesudos análisis sobre el inminente ataque a Irán, yo dije que no iba a tener lugar. Lo que me lleva a preguntar, ¿alguien ha reclamado a Lluís Bassets en El País qué fue de su ataque veraniego con aviones no tripulados? ¿Una licencia poética?

Será en verano, época guerrera por excelencia. En mitad de la campaña presidencial, con Obama y Romney enzarzados en la pelea decisiva. Un tiempo de transición, por tanto, en el que se abren las ventanas a iniciativas inusuales. Todo será muy rápido, con bombardeos de precisión realizados por aviones no tripulados.

Tampoco creí que se fuera a producir una guerra con Corea del Norte, a pesar de lo mucho que se dijo en aquel entonces de una guerra como advertencia a China o como estímulo económico para el complejo militar-industrial estadounidense.

Ahora miro atrás y tengo la sensación de que llevo demasiado tiempo prestando atención al Gran Oriente Medio, India, China y Asia-Pacífico. No soy un experto en esas regiones pero no paro de dejar de tener el sentimiento que faltan voces en España que cuenten las tendencias que encuentro en mis lecturas. Por supuesto, me encantaría ceder el testigo y ver cómo surge un blog en español que nos cuente sobre el ascenso militar de China e India y su pugna en el Océano Índico. Me gustaría leer un blog en español que nos cuente el rearme de los países vecinos de China (Corea del Sur, Japón, Vietnam, Filipinas, Taiwán) y sus alianzas con Estados Unidos. Me gustaría leer un blog en español sobre el crecimiento militar de los países alrededor del Estrecho de Malaca  y sus alianzas. Asia se mueve en una lógica distinta a las Guerras Posmodernas y merece un blog diferente a este. Me gustaría leer un blog en español que hablara sobre al ascenso de Qatar y Emiratos Árabes Unidos como actores relevantes en el Gran Oriente Medio, la disputa por la hegemonía de Arabia Saudita e Irán en el Golfo Pérsico y en definitiva, del gran conflicto chiita-sunní que tiene ahora mismo en Siria uno de sus episodios más sangrientos.

El principal problema que veo en escribir sobre el Gran Oriente Medio es que estoy yendo a remolque de los acontecimientos, algo que procuré no hacer durante mucho tiempo mientras construía el concepto de Guerras Posmodernas. Creo que si repasáramos lo que he escrito en el último año apenas he hablado de casi ninguna tendencia. Los textos que escribí y las lecturas que acumulé sobre el futuro de las ciudades como campo de batalla o ciberguerra quedaron interrumpidos, al igual que el arranque de lo que tiene que ser una versión muy ampliada y revisada de mi libro que absorba los contenidos del que iba a hacer su continuación. Creo que va siendo hora que este blog vuelva a sus orígenes.

Los “Sea Shepherds” como una insurgencia naval

Creo que conocí a los “Sea Shepherds” a través de la parodia que hizo South Park. Se trata de un grupo animalista que acosa y molesta a la flota ballenera japonesa en aguas del Oceáno Antártico. El canal estadounidense Animal Planet emite una serie con sus “aventuras”, Whale Wars, que en España ha sido titulada “Piratas Ecológicos” (sic). El pasado mes de enero se anunció su renovación por una sexta temporada.

Sea Shepherds

“Sea Shepherds” cuenta actualmente con una flota respetable formada por el MY Steve Irwin (un antiguo patrullero), el MY Bob Barker (un antiguo ballenero), el MY Sam Simon (un antiguo buque ocenográfico), el MV Brigitte Bardot (un trimarán experimental), varias lanchas semirrígidas, helicópteros y drones ligeros. Las embarcaciones mayores lucían antiguamente un color negro bastante feo y teatral que ha sido sustituido por un patrón de camuflaje.

MY Steve Irvin

“Sea Shepherds” entra en una categoría aparte de grupos ecologistas como Greenpeace, como ya su estética y lenguaje dejan ver. Ambas organizaciones realizan acciones públicas que buscan una alta repercusión mediática, pero “Sea Shepherds” juega con los límites de las leyes marítimas. Eso ya le valido varios problemas con la justicia, la incautación de un barco en Canadá y la pérdida de otro tras un “encontronazo” en alta mar con un ballenero japonés. Viendo el programa de televisión da la impresión de que los “Sea Shepherds” colocan el fin por encima de los medios. El hecho de que sus acciones sirven de contenido para un programa de televisión añade además una dosis de inverosimilitud en la evidente búsqueda del espectáculo televisivo que parodiaba y criticaba South Park. Pero como vimos en el caso de la Flotilla a Gaza (I, II, III y IV) lo relevante en estos tiempos no es reflejar la realidad de unos hechos, sino alcanzar notoriedad mediática con una acción propagandística que perjudique la imagen del “enemigo”.

“Sea Shepherds”, con fuentes de financiación privada (*) y tripulaciones multinacionales, es un ejemplo claro de la emergencia de actores no estatales que alcanzan notoriedad global. Chris Rawley contó en Information Dissemination cómo fue invitado a hablar de esta y otros temas relacionadas con la guerra irregular en el mar dentro de un foro especializado la academia naval de Estados Unidos. Rawley ha señalado lo interesante de seguir la evolución de las tácticas y medios de los “Sea Shepherds”, que han sido consideradas “piratería” por un tribunal de apelaciones en Estados Unidos.

(*) “Sea Shepherds” se financia por las aportaciones de simpatizantes y la venta de merchandising, como el libro Earthforce!: An Earth Warrior’s Guide to Strategy de su fundador. El libro se promociona así:

El capitán Paul Watson, uno de los más brillantes estrategas ecologistas de nuestra generación, toma del genio de Sun Tzu, la disciplina de Miyamoto Musashi, la percepción de Marshall McLuhan y sus propias experiencias de campo para presentar una guía estratégica efectiva para cualquier aprendiza de activismo medioambiental o conservacionista.

México y el Narco

Siguiendo una pista dada por Luis Arean, mi mexicano de cabecera, busqué la edición de noviembre de la revista Letras Libre para leer un artículo sobre la situación actual de México del historiador y ensayista Enrique Krauze, que es su director. Tras pasar por caja, impetuoso de mí, descubrí que el texto estaba comleto y gratis en Internet.

¿Y qué cuenta Enrique Krauze para hacer el artículo tan relevante? Pues resume lo contado por el periodista británico Ioan Grillo en su libro El Narco: Inside Mexico’s criminal insurgency. Grillo no es ningún paracaidista. Ha trabajado para medios y vivido a ambos lados de la frontera EE.UU.-México. El Narco es un repaso extenso al asunto desde todos los ángulos a la guerra civil posmoderna que vive México. Krauze completa el artículo con un libro descatalogado pero que mantenía en el radar: Los señores del narco de Anabel Hernández. Este segundo libro busca las raíces de la guerra entre organizaciones criminales en la ruptura del orden establecido tras el fin de la hegemonía política del PRI.

La edición española de Foreign Policy ya eligió El Narco como uno de los libros de 2012. Me entero así que ya hay edición española. Sólo me queda recomendarlo.