La guerra de Iraq no ha acabado

Me quedó pendiente hacer algunos comentarios a mi intervención en Radio Sefarad. Es lo que nos pasa a los que estamos acostumbrados a la reflexión pausada. Sólo a posteriori nos resultan algunas cosas más claras pero entonces ya es demasiado tarde.

No me quedé a gusto con lo que dije sobre los Territorios Ocupados e Iraq. Aunque debería haber estado preparado. Yo cuando hablo de de “Guerras Posmodernas” pienso en los cárteles de la droga de México o la piratería en Somalia. Sin embargo la gente tiene siempre presente aquellos conflictos que se consideran más de actualidad.

Aún así tengo mis dudas a incluir Io que pasa en Iraq en el marco teórico de las Guerras Posmodernas. Una insurgencia contra una fuerza extranjera de ocupación llegada al país bajo el pretexto de imponer el progreso y la modernidad no es muy distinta de acontencimientos de hace 200 años. Lo que me hizo comprender allá a finales de 2004 lo que sucedía en Iraq fue precisamente un libro de memorias sobre la guerra de Vietnam. Lo cual no quita que haya seguido en este blog el actual conflicto en el país. Y sentía que tenía que elaborar unos apuntes mínimos (el borrador más viejo que he encontrado es de noviembre de 2007).

Hace poco leí de un tirón The Gamble”, el segundo libro de Tom Ricks sobre la ocupación estadounidense de Iraq. En el primer libro, “Fiasco”, contó por qué la ocupación del país resultó ser un fracaso.

En este segundo explica cómo partiendo de una situación de derrota en 2006 (aquí lo que decíamos en este blog en enero de 2005) las fuerzas de ocupación estadounidenses consiguieron un enorme descenso del nivel de violencia. El libro puede entenderse como una loa a aquellas personas que entendieron lo equivocada que era la estrategia militar de las fuerzas de ocupación hasta 2006 y lucharon contra viento y marea para aplicar una nueva manera de hacer las cosas a partir de 2007. Pero el propio Ricks apunta a cómo los cambios en Iraq son reversibles.

El cambio de rumbo en Iraq llegó cuando en 2006 se asumió que las fuerzas de ocupación estaban siendo derrotadas. El descrédito de quienes habían llevado la dirección de la guerra abrió la puerta a que se intentaran nuevas estrategias. Y queda simbolizada en la dimisión del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el mismo que había impuesto una fuerza de invasión mínima que luego resultó insuficiente para mantener la estabilidad del país. Una soberbia intelectual de la que en España tenemos su equivalente en boca de quien reclamaba más cooperantes y la retirada de soldados en Afganistán.

Con gran oposición polítican dentro de EE.UU. se elevó el número de tropas en Iraq a lo largo de 2007, en lo que daría en conocer como el “Surge”. La idea era obtener un cambio de tendencia en la situación del país que permitiera luego una retirara progresiva de las tropas.

Aunque en la portada de “The Gamble” aparezca el general Petraeus, al que se le suele atribuye todo el mérito, la lectura del libro deja clara que fue la suma de varios factores lo que llevó al cambio en Iraq:

-El agotamiento de la violencia entre grupos iraquíes cuando la limpieza étnica convirtió Bagdad en una urbe de barrios homogéneos. El resultado fueron miles de desplazados y refugiados.

-El alto el fuego decretado por el líder shií Muqtada Al Sadr en lo que se intuyó un intento de convertir a su “Ejército del El Mahdi” en una fuerza política y social con un fuerte brazo armado al estilo de Hizbolá en el Líbano.

-La percepción de los líderes sunníes que en el largo plazo tenían las de perder frente a la mayoría shií y que los yihadistas extranjeros eran una amenaza para sus comunidades. El movimiento obvio fue aliarse con las fuerzas de ocupación en lo que se llamó el “Despertar de Al Anbar”.

-La suma de la nueva visión incorporada por el general Petraeus, que había sido el impulsor del nuevo manual de contrainsurgencia FM 3-24, con las lecciones aprendidas sobre el terreno por las tropas del general Odierno. La alianza con los clanes sunníes locales, a los que se financió y armó, surgió de la interacción sobre el terreno. Y se llegó a hacer a espaldas de los políticos estadounidenses e iraquíes.

Se puede entender, en cierta manera, que la cuestión en Iraq se redujo a que sunníes y shiíes entendieron que por una cuestión estratégica les convenía llegar a un alto el fuego con las fuerzas de ocupación sabiendo que en el largo plazo se retirarían. Iraq corre el riesgo de convertirse en unos nuevos Balcanes donde la presencia extranjera sea precisa durante veinte años para asegurar que las comunidades locales no entren en guerra.

Pero donde peligra la estrategia de pacificación del país, y ahí entra la perspectiva posmoderna, es que las fuerzas de ocupación abandonaron su objetivo de modernizar el pais y se aliaron con las fuerzas tradicionales premodernas. EE.UU. armó y financió a jeques que veían su poder amenazado por los yihadistas extranjeros, alquilando su lealtad a espaldas del gobierno de Bagdad y convirtiédolos en señores de la guerra. La paz con los clanes sunníes durará cuanto dure la financiación estadounidense y la tolerancia de las autoridades de Bagdad. Ninguna de las dos será eterna.

Todo lo que no sabes sobre Iraq

Iraq es un país artificial nacido del tiralíneas empleado en los acuerdos entre Reino Unido y Francia para trocear el Imperio Otomano, tal como se hizo en Europa con el Imperio Austrohúngaro.

Los británicos agruparon dentro de lo que hoy conocemos por Iraq a las provincias de Mosul, Bagdad y Basora. El nuevo país nació convertido en un puzzle étnico. En el norte montañoso la población era principalmente kurda, que no son árabes pero son musulmanes sunitas. En el centro la población principalmente era árabe suní. Y en el sur la población era árabe pero musulmana shií (chiita, según la RAE).

En el nuevo reparto de Oriente Medio los británicos convirtieron a Iraq en una monarquía. Y para ello se sirvieron de una dinastía sin reino: Los hachemíes. Descendientes del Profeta, habían gobernado desde el siglo X la región de la península arábiga que comprende La Meca y Medina. Sin embargo la región de Hiyaz fue invadida en 1924 por los Saud y anexionada a sus dominios para conformar la actual Arabia Saudita.

Los británicos no convirtieron a Iraq en una monarquía por capricho. Se encontraron con una fuerte oposición popular, por lo que decidieron ejercer el poder de forma indirecta. Colocaron entonces a Faisal I al frente de Iraq y a su hermano al frente de Jordania, otro país nacido del trazo de un tiralíneas británico sobre un mapa.

La principal oposición al poder británico provino de los kurdos al norte y de los shiítas al sur: Exactamente las dos regiones donde se encuentran los yacimientos petrolíferos. De hecho, la región de Mosul fue añadida a Iraq a última hora cuando se descubrió petróleo en ella. En la revuelta contra los británicos se distinguió Mohamed Al Sadr, ancestro de Muqtada Al Sadr. En otro paralelismo histórico la aviación británica empleó armas químicas contra los kurdos, táctica apoyada entonces en Londres por un tal Wiston Churchill.

En el juego de poder iraquí los árabes suníes, que eran y son en términos demográficos una minoría, terminaron aliándose con los británicos para prevenir el verse atrapados en una pinza entre kurdos y shiíes. Los británicos nutrieron entonces las filas del aparato burocrático con el que gobernaban Iraq con árabes suníes.

En 1958 un golpe de estado liderado por el coronel Qasim depuso al rey Faisal I. En 1963 un nuevo golpe de estado colocó al frente del país al coronel Arif, que murió tres años más tarde en un accidente de helicóptero. Al frente de Iraq fue colocado un hermano de Arif. Qasim y los hermanos Arif eran árabes suníes. Y ya el gobierno de Qasim tuvo que enfrentarse a revueltas kurdas en el norte del país.

El segundo presidente Arif fue depuesto a su vez por un golpe de estado dado por el partido Baaz, de corte laico y nacionalista árabe. En su seno fue ascendiendo un tal Saddam Hussein Abd al-Majid al-Tikriti que llegó a presidente del país en 1979.

Como anteriores gobernantes árabes sunníes Saddam Hussein tuvo que hacer frente a revueltas contra el régimen en el norte y el sur del país. Como hicieron los británicos en su momento la aviación iraquí usó armas químicas contar el pueblo kurdo. Por su parte llenó el aparato del estado de miembros de su clan, provenientes de la ciudad de Tikrit. Y se aseguró el apoyo de otros clanes sunníes repartiendo privilegios entre sus líderes, asegurándoles su posición a cambio de lealtad en un país sin sociedad civil.

En 1980 aprovenchando la debilidad interna del Irán revolucionario Saddam Hussein invadió el país vecino con el objetivo de expandir la exigua salida de Iraq al Golfo Pérsico. Sin embargo a pesar de su debilidad las fuerzas iraníes contuvieron el avance de las fuerzas iraquíes convirtiendo la guerra en un conflicto largo, estancado y sangriento.

La maquinaria de guerra iraquí fue nutrida con armamento de un sinfín de países. Tanto a EE.UU. como a la Unión Soviética les interesaba contener al Irán revolucionario. Los arsenales iraquíes se nutrieron de armamento soviético, chino, francés, alemán, brasileño, etc. El gobierno de Felipe González autorizó la exportación de helicópteros alemanes MBB Bö-105 ensamblados en España y de bombas de aviación fabricadas por Explosivos Alaveses (EXPAL). El gobierno de Ronald Reagan se vio impedido de exportar armamento a Iraq por el bloqueo del Congreso en manos del Partido Demócrata. Iraq sólo pudo obtener de EE.UU. helicópteros Bell 206 y Bell 214ST. Al parecer los Bell 206 fueron exportados como “material agrícola” para tareas de fumigación aérea. Desde EE.UU. se exportó también muestras de patógenos empleados en guerra biológica.

La guerra con Irán terminó en 1988 sin que produjera alteración alguna en las fronteras de Iraq. Con la economía del país arruinada y la infraestructura petrolera del sur del país dañada, tres años más tarde Saddam Hussein invadió el pequeño emirato de Kuwait con la intención de apoderarse de sus reservas de petróleo y obtener la salida amplia al Golfo Pérsico que no obtuvo con la invasión de Irán.

Las fuerzas iraquíes fueron expulsadas de Iraq tras una campaña intensiva de bombardeos aéreos que arrasó la infraestructura industrial de Iraq. La ofensiva terrestre se encontró con una desbandada generalizada de las fuerzas iraquíes de Kuwait y fue paralizada por orden de Washington para prevenir que el grueso de las fuerzas iraquíes fuera destruido. En la zona shií del país estalló una revuelta contra el régimen de Saddam Hussein pero las fuerzas aliadas que habían liberado Kuwait no intervinieron. Al gobierno de EE.UU. de aquel entonces no le interesó un cambio de status quo en la zona.

Dos porciones de Iraq (“no-fly zones”) fueron vedadas a la fuerza aérea iraquí y una fuerza conjunta británico-estadounidense se encargó de vigilarlas. Francia participó en la misión sólo hasta 1998. Las fuerzas insurgentes kurdas del norte del país aprovecharon para establecer una autonomía de facto en la región que aún perdura.

Después de la guerra el país fue sometido a un embargo internacional y a inspecciones por parte de la ONU. A pesar de que se sospechara del papel de empresas bielorrusias, serbobosnias, serbias y chinas en la exportación de material militar a Iraq las fuerzas armadas iraquíes nunca se recuperaron de la destrucción sufrida en 1991.

[Continuará]

Blackwater pisará las calles nuevamente

Decíamos el lunes:

Se trata de un pulso del gobierno iraquí con la Adminsitración Bush. Y cuesta imaginar que lo gane un ministro cuyo poder real llega poco más allá del pasillo que conduce a su despacho.

No hay que recordar que las fuerzas de seguridad iraquíes reproducen las fracturas sectarias del país y son en la práctica el brazo armado de del partido o facción de turno. Cuando no, se dedican al pillaje, la extorsión y el robo.

Así que pensar que la cabeza del ministerio iraquí podía permtirse desafiar a las fuerzas de ocupación estadounidense era ilusorio. La crisis se ha saldado con un informe sobre la corrupción y desmanes en el seno del ministerio del interior iraquí sobre la mesa del primer ministro Al Maliki… Y con las grabaciones de las cámaras que llevan abordo los vehículos de Blackwater.

Algunos daban por hecho que el personal de Blackwater, mientras viajaba en un convoy escoltando un VIP, se había dedicado a pegar tiros sin razón. La cosa no tenía sentido. Pero ya saben es lo que tiene ser “la guardia pretoriana de Bush” y ser “pistoleros a sueldo”, Y es que como también decíamos ayer:

Los empleados de las PMC que allí operan, ya han sido juzgados de forma sumaria por el tribunal de la prensa… y condenados.

Hoy el cuerpo diplomático estadounidense en Iraq ha vuelto a salir a la calle y protegidos, como siempre, por Blackwater. Fin de la crisis.

Puntualizaciones a El País sobre Blackwater

Ayer Yolanda Monge firmaba un artículo en El País titulado “Bagdad revisará los permisos de todas las empresas de seguridad”.

Mi colega Loopster, que es la persona que más sabe en España sobre Blackwater, le da la réplica en un foro.

Las citas son del artículo de Yolanda Monge. En cursiva las puntualizaciones de Loopster.

después de que la mayor de estas firmas, la estadounidense Blackwater

Con menos de 1.000 hombres en Iraq, Blackwater es una de las PMCs con menos hombres en Iraq. La mayor en número de empleados es Aegis, seguida por ArmorGroup.

La Asociación Internacional de Contratistas eleva el número hasta los 50.000 hombres

¿Y esos de dónde salen? No existe ninguna “Asociación Internacional de Contratistas”. El dato que recoge PSCAI sobre el número lo sitúa actualmente en 30.000, casi la mitad.

salarios que llegan a los 1.000 euros diarios.

Veo que el bulo sigue dando vueltas. 1.000 euros diarios equivalen a 1.397 dólares, más del doble de lo que cobran los contratistas mejor pagados de Iraq.

Una regulación conocida como Orden 17, dictada durante el Gobierno provisional de ocupación bajo la dirección de Paul Bremer, garantiza a esas compañías inmunidad ante los tribunales iraquíes. Esa orden está todavía en vigor.

El Memorandum 17 se anuló hace unos meses, sustituidos por licencias y autorizaciones de trabajo del Project Management Office, el MultiNational Force-Iraq, el Department of State, Department of Defense, USAID, etc.

Loopster sigue en un tono poco benevolente hacia la periodista de El País pero a mí lo que me ha llamado la atención ha sido dos frases:

“fuego cruzado entre agentes de la empresa y supuestos hombres armados tras explosionar una bomba al paso de una caravana de funcionarios”.

Cualquiera diría que los únicos con derecho a presunción de inocencia en Iraq son los miembros de la insurgencia. Los empleados de las PMC que allí operan, ya han sido juzgados de forma sumaria por el tribunal de la prensa… y condenados.

Los métodos de los pistoleros a sueldo son considerados a veces excesivamente violentos

He consultado el diccionario de la RAE.

pistolero.

1. m. Hombre que utiliza de ordinario la pistola para atracar, asaltar, o, mercenariamente, realizar atentados personales.

Pues no conozco yo, hasta la fecha, de atracos a bancos, asaltos de camino o atentados personales cometidos por personal de PMC en Iraq.

Mitos y sombras de las empresas militares privadas en Iraq

Clérigos fanáticos que quisieran convertir el que fue el país más secularizado de Oriente Medio en una teocracia, terroristas de ideologías apocalípticas que han masacrado a miles de personas en mercados o autobuses escolares, militares occidentales sumisos al poder político que venden buenas noticias ilusorias… En la poliédrica guerra civil de Iraq hay muchos actores de perfil nefasto. Pero los empleados de las empresas militares privadas (PMC por sus siglas en inglés) parecen ser esos personajes a los que todo el mundo le gusta odiar.

Dos de los aspectos más polémicos de sus presencia en Iraq son los contratos multimillonarios que pagan sus servicios y la fama de sus empleados de ser de gatillo fácil. Pero ambos tienen que ver más con el contexto de la ocupación estadounidense de Iraq que con la propia naturaleza de las PMC.

La ocupación de Iraq se ha convertido en un agujero negro de dinero. Se sabe del caso de remesas de millones de dólares en billetes que se transportaron por avión en pallets y cuyo rastro se perdió en Bagdad. (Igual sucedió con cargamentos de armas). Empresas proveedoras de combustible o comida para los soldados inflaron los precios y el Departamento de Defensa no tuvo problemas en pagar. Al tirar el hilo de la adjudicación de contratos aparecen empresas cuyos directivos tienen vínculos pero que muy cercanos a la administración Bush.

La decisión de contratar empresas privadas para dar seguridad a los diplomáticos y funcionarios estadounidenses en Iraq no fue arbitraria. En las previsiones de los planificadores de la invasión de Iraq no entró la posibilidad de que la seguridad en la posguerra se deteriorara. Si es que por lo que sabemos planificaron algo de la posguerra. Cuando la ruta que une Bagdad con su aeropuerto se terminó conociendo como “la autopista más peligrosa del mundo” se impuso la necesidad de que el personal civil estadounidense viajara en convoyes protegidos y escoltados. También hubo necesidad de vigilar y proteger edificios e infraestructuras.

Dedicar soldados a esas tareas habría obligado a las fuerzas armadas estadounidenses a un esfuerzo en recursos humanos inasumible. Las PMC tienen desplegadas en Iraq en torno a 30.000 empleados armados. Teniendo en cuenta que cada Brigade Combat Team del U.S Army comprende entre 2.500 y 4.200 soldados estaríamos hablando que entre 7 y 12 brigadas del ejército estadounidense han sido liberadas de estas tareas por el uso de las PMC. (A modo de comparación, el ejército español tiene ocho brigadas).

En cuanto a la fama de gatillo fácil y la impunidad que se achaca a los empleados de estas empresas no es tampoco algo inherente a ellas. Más bien parece que ha habido dejadez por parte de las autoridades estadounidenses de investigar las tropelías cometidas por sus fuerzas militares o privadas en Iraq. Y aunque al parecer hay un marco legal de operación de fuerzas privadas hay un cierto vacío legal.

En el caso concreto de las PMC su papel en Bagdad es escoltar personajes VIP en caravanas de vehículos. En España tenemos un ejemplo tristemente familiar de los peligros a los que se enfrenta: Siete agentes del CNI murieron en Iraq. Iban en dos todoterrenos cuando un vehículo se puso al lado del primero. Dispararon al conductor y el todoterreno con los agentes españoles terminó fuera de la carretera. El segundo vehículo español se paró para socorrer a los ocupantes del primero. El resto es historia. Desde entonces, en Iraq acercarse a una caravana de vehículos con escolta no es recomendable.

Cuando ves gente morir a tu lado, no hay un enemigo que dé la cara y sospechas de la complicidad de la población civil (que miran a otro lado cuando se plantan las bombas por miedo o simpatía con la insurgencia) se genera una frustación tal que terminan pagando inocentes. Hace dos años en este blog explicaba el mecanismo que genera esos excesos.

Hay muchas cosas que contar sobre las PMC. Pero pocas tienen que ver con la imagen que quieren presentar de sanguinarios cowboys psicópatas que campan por sus anchas en Iraq. Empresas como Blackwater no son “la guardia pretoriana de Bush” (por Dios, ¿quién inventó ese cliché vacío?). Y por cierto, cuentan fuentes solventes que en Iraq poco o nada ha cambiado respecto a Blackwater.

Referencias recomendadas:

-Sobre la posguerra iraquí me parece altamente recomenable: Fiasco de Thomas E Ricks.

-Sobre el día a día de las PMC en Iraq la revista española Fuerza Terrestre incluye tres reportajes con abundante material gráfico, inédito en las revistas de temática militar en España, en su último número (el 45) . Aunque con fecha de octubre ya está en los kioskos aquí en Madrid.

Anteriormente en Guerra Posmodernas:

Hablando en RNE sobre el incidente de Blackwater en Bagdad.

El negocio del siglo .

Hablando en RNE sobre el incidente de Blackwater en Bagdad

Esta mañana he tenido la oportunidad de intervenir en el programa “En días como hoy” presentado por Juan Ramón Lucas en Radio 1 de Radio Nacional de España para hablar de las empresas militares privadas. Ha sido mi primera intervención en directo en un medio de comunicación de ámbito nacional y los nervios me han durado toda la mañana, horas después incluso del programa.

En primer lugar tengo que agredecer a David de Ugarte e Ícaro Moyano por ser los nodos que han enlazado la redacción conmigo. El programa puede escucharse aquí.

Las empresas militares privadas (PMC) son noticia porque el ministro de interior iraquí ha anunciado que le retira la autorización para operar en el país a la empresa Blackwater. Al parecer el el pasado domingo hubo un tiroteo donde murieron ocho iraquíes y once resultaron heridos. Además ha anunciado que los implicados en el tiroteo serán juzgados en Iraq bajo las leyes iraquíes.

Blackwater no es la PMC más grande pero puede que sí la más famosa. No ha rehuido la notoriedad pública, al contrario que otras cuyo trabajo pasa mucho más desapercibido. Y otras veces ha acaparado titulares a su pesar. Por ejemplo tras la muerte en la ciudad de Fallujah en marzo de 2004 de cuatro de sus empleados, cuyos cadáveres mutilados y quemados terminaron colgado de un puente. O por la polémica que causó su participación en labores de manteminiento del orden público en Louisiana tras el paso del huracán Katrina en el verano de 2005.

Empresas como Blackwater están en Iraq no bajo contrato del Departamento de Defensa de EE.UU. sino por el de Estado. La labor de los empleados de las PMC es proporcionar escolta al gran número de personal diplomático estadounidense en lugares como Iraq, Afganistán o Haití. No están bajo mando militar y no está muy claro bajo qué jurisdicción operan. Algunos militares estadounidenses se han quejado por la presencia de personal armado ajeno a la cadena de mando militar, en especial tras algún incidente con intercambio de disparos entre soldados y personal de seguridad.

Los diplomáticos estadounidenses y otros personajes VIP se mueven por Bagdad y otros lugares en caravanas de todoterrenos blindados donde por cada vehículo con una persona a proteger hay varios con personal de seguridad armado. En el caso de Blackwater, la empresa cuenta con una flota de helicópteros y vehículos blindados.

Al personal de seguridad privado se le ha acusado de ser “de gatillo fácil”. Moviéndose por un país inmerso en una guerra civil y con policías y soldados simpatizantes de distintas corrientes de la insurgencia no es difícil imaginar situaciones donde caravanas de vehículos se hayan comportado de forma agresiva cuando hayan tenido simplemente que abrirse paso a tiro limpio.

Está por ver que la retirada de la “autorización” del Ministerio del Interior iraquí surta efecto. Cuesta imaginarse la retirada inmediata de los 1.000 empleados de Blackwater trabajando en Iraq dado el vacío que se produciría. Difícilmente otras compañías podrían reclutar a otros 1.000 personas en poco tiempo, dado el nivel de cualificación y experiencia que se pide para el puesto. O que los implicados en el incidente del domingo sean juzgados bajo las leyes iraquíes. Se trata de un pulso del gobierno iraquí con la Adminsitración Bush. Y cuesta imaginar que lo gane un ministro cuyo poder real llega poco más allá del pasillo que conduce a su despacho.

Sobre vigas y ojos: España en Iraq

Es cosa de hacerse viejo. Ves repetirse la Historia primero como tragedia, luego como farsa. He vivido ya dos alternancias políticas en el gobierno de España siendo mayor de edad, y a unos y otros vi tirarse los trastos con mismos argumentos sólo que cambiando de escaños. ¿Cuántas veces hemos oído que las acusaciones por corrupción contra el alcalde de Retruécanos del Páramo son una campaña orquestada por el partido contrario? ¿Cuántos presidentes locales de partido hemos visto golpearse el pecho defendiendo a su compañero, amigo y compadre de Zurruño de la Zarzamora que colocó a toda la familia y parte de la política en puestos de la Administración Pública? Los que aquí acusan, allá se defienden. Y al revés. ¿Qué novedad es entonces el caso De Juana Chaos? Lo que parece simple, y lo pareció a otros en su momento, ¿ya no?

Por ahí oí o leí a alguien criticar al gobierno de Rodríguez Zapatero a cuenta de la muerte de una soldado española en Afganistán. (Un día si me animo o me anima un lector entraré en el asunto del que podrían decirse tantas cosas como en el caso de José Couso). A propósito de esa muerte Jorge Aspizua decía hace poco (perdón, no recuerdo dónde) que aquellos dentro del PP que achacaban una mala previsión en la compra y modernización de materiales bien tuvieron tiempo de planificar programas en los ocho años que gobernaron. Me recuerda un debate que hace poco leí en Internet. Alguien se quejaba de que el gobierno de Felipe González había acabado con cierta institución militar. “Pues el gobierno de Aznar no hizo nada en ocho años por refundarla” dijo alguien. Fin de la discusión.

Y es que los nacionalistas españoles de derechas preocupados por las Fuerzas Armadas viven en una nebulosa de olvidos. Ofuscados con el Anticristo ZP en su memoria los ocho años de Aznar fueron Jauja en el mundo militar. ¿Quién recuerda los soldados que se mandaron a una “zona horto-frutícola” de Iraq? La zona en cuestión albergaba Najaf, donde está situada la tumba del imam Alí. Uno de los lugares más sagrados del Islam shiíta.

Entonces en el mediodía del 4 de abril de 2004 el contingente español de la base Al Andalus se encontró la guerra en su puerta. Nadie pareció prever el auge de las milicias de Muqtada Al Sadr, un clérigo dispuesto a ofrecerle un pulso al gobierno de ocupación estadounidense. ¿Qué hicieron los soldados españoles cuando empezaron a caer proyectiles de mortero y cientos de milicianos atacaban la base? Nada. Estaban allí en misión de paz. Y algún alto mando se encargó de que a Madrid llegaran noticias de que todo seguía con normalidad.

Los españoles eran vecinos de la Coalition Provisional Autority, cuyos funcionarios estaban escoltados por contratistas de la empresa estadounidense Blackwater. Todos ellos, veteranos de unidades de fuerzas especiales, asumieron el liderazgo del puñado de soldados y marines estadounidenses que allí se encontraban y combatieron contra las milicias shiíes. Los españoles, con instrucciones de permanecer pasivos como patos en una feria, se limitaron a abrirles sus polvorines para que se surtieran de munición. La prensa llamaría luego a ese puñado de contratistas, que salvaron el pellejo de los que ellos veían como una pandilla de inútiles y cobardes, sanguinarios mercenarios.

Mientras tanto, se sucedían las llamadas de auxilio de soldados salvadoreños. Aquellos mismos que formados para rendir honores a Trillo recibieron su grito de ánimo “¡Viva Honduras!”. Un grupo de salvadoreños, miembros de la brigada multinacional liderada por España, habían quedado aislados y acorralados en otra parte de la ciudad… Y abandonados por el mando español. Sólo cuando un grupo de salvadoreños salió a pecho descubierto un oficial español salió en su busca contraviniendo órdenes. El éxito de su acción le salvó de que su cabeza rodara.

La jornada del 4 de abril fue un cúmulo de despropósitos. Un contingente español, en teórica misión de paz, se vio envuelto en una jornada de combates sangrientos y tuvo que regirse por reglas de enfrentamiento diseñadas en suelos con moqueta y alfombras nobles a miles de kilómetros. Oficiales más preocupados por sus carreras que la dignidad del uniforme que vestían dejaron en la estacada tropas aliadas bajo su mando. Y muchos soldados cumplieron su deber interpretando a su manera las órdenes recibidas, cuando no mandando a sus superiores a tomar por el lugar que amargan los pepinos.

Lo que pasó aquel 4 de abril apenas transcendió a la prensa española. Sólo versiones descafeinadas y apuntes de protagonistas de los hechos que en España siempre se respondieron duramente.

Afortunadamente pronto sabremos mucho más. Y si en España nadie quiere saber, en EE.UU. están encantados de que quede constancia lo que para ellos es una jornada heroica.

Iraq: El día después

Estoy leyendo “Fiasco” de Thomas E. Ricks y si algo queda claro de las muchas cosas que en el libro sorprenden es que en la administración Bush nadie dedicó mucho tiempo a pensar en el día después de la caída del régimen de Saddam Hussein.

Ahora que la percepción del fracaso en Iraq se generaliza y la posibilidad de una retirada de EE.UU. no es descabellada creo que se requiere pensar bien en la que puede avecinarse. Porque un fracaso de EE.UU. en Iraq, más allá del placer que pueda proporcionar ver a los neocons tragarse sus palabras, será como las ondas en la superficie del agua al caer una piedra.

Tenemos los precedentes de Vietnam y Afganistán. Una vez que se retiraron las fuerzas militares presentes de la superpotencia de turno, el gobierno del país aguantó sólo unos pocos años. En el caso de Iraq el modelo a seguir sería el de Afganistán, Líbano o Somalia: Un país dividido según grupos étnico-religiosos con cada facción con su ejército particular.

Un vistazo al mapa de la división étnico-religiosa de Iraq (una, dos y tres y cuatro versiones diferentes) da idea en contraste con un mapa de las infraestructuras petroleras del país (uno y dos ejemplos) que tendríamos por un lado un Kurdistán iraquí con capital en Kirkuk y un “Shiistán” con capital en Basora ricos en petróleo, frente a un triángulo sunní pobre. Y ahí surge todo.

-¿Consentirán Turquía, Siria e Irán la existencia de un Kurdistán iraquí independiente?

-¿Cómo reaccionará Turquía si los EE.UU. se retiran de Iraq y el Kurdistán iraquí se convierte en un santuario para el PKK? ¿Qué hará Turquía si la minoría turcómana que habita en el norte de Iraq se ve afectada por una guerra civil?

-¿Qué implicaciones puede tener para la población shiita del norte de Arabia Saudita, una zona igualmente rica en hidrocarburos, la hipotética independencia de sus pares shiitas del sur de Iraq?

-¿Cómo sería percibido en el mundo musulmán el fracaso de EE.UU. en Iraq y un “victoria” de los yihadistas? Tómese nota del efecto en el yihadismo internacional de la derrota soviética en Afganistán.

-¿Adónde irían a parar el flujo de candidatos a “shahid” que parte del mundo árabe y de la diáspora en Europa rumbo a Iraq si acaba la resistencia contra la ocupación?

El último que apague la luz

Hoy toca artículo autocomplaciente.

En los foros para frikis de temas militares llevo tiempo encontrando enlaces a artículos de periódico donde un militar de alto rango de un país aliado de EE.UU. cuenta a su vuelta de Iraq o Afganistán lo mal que están las cosas por allí por culpa de las estrategias chapuceras de los estadounidenses. Ya lo contaba el pasado 29 de septiembre.

Esta vez no ha sido un general a su regreso de una misión. Ha sido el mismísimo jefe del estado mayor del ejército británico. Sus palabras parecen haber encontrado el apoyo de la opinión pública británica.

Dice William S. Lind que la estrategia actual de Bush de “aquí no pasa nada” sólo tiene sentido si de lo que se trata es hacerle pagar las consecuencias a quien sea presidente en el 2008. Lo estremecedor es que tiene mucho más sentido que cualquier otra cosa que haya leído.

Mongoles en Bagdad (y II)

Casi 750 años después los mongoles han vuelto a Bagdad. Pero no en un sentido metafórico como lo expresa José Luis Sampredro en su libro. Se trata de mongoles de verdad. Mongoles de la mismísima Mongolia cuyo gobierno apoyó la invasión de Iraq y que decidió enviar un pequeño contigente tras la ocupación del país. El pasado viernes se despedía la séptima rotación que suma una compañía.

El contigente mongol tuvo su minuto de gloria cuando el sargento Ganbold Azzaya evitó que un camión bomba se empotrara contra un cuartel militar en Hilla disparando contra el conductor.

Buscando la lista de países con tropas en Iraq uno encuentra sorpresas. Más allá de la presencia de estadounidenses y británicos las fuerzas de ocupación en Iraq la forman una larga lista de países pequeños con pequeños contingentes.

  • Polonia – 900
  • Rumanía – 865
  • El Salvador – 380
  • Georgia – 300
  • Azerbaiyán – 150
  • Fiji – 150
  • Bulgaria ~150
  • Letonia – 136
  • Mongolia – 131
  • Albania – 120
  • Eslovaquia -104
  • Repúblia Checa – 100
  • Lituania ~50
  • Armenia – 46
  • Estonia – 38
  • Bosnia Herzegovina – 37
  • Macedonia – 33
  • Kazajstán – 29
  • Moldavia – 12

A la lista habría que añadir los países que ya han retirado sus tropas: Tonga, Hungría, Nicaragua, Rep. Dominicana, Honduras y Ucrania.

Llama la atención a simple vista la escasa entidad de las fuerzas desplegadas por cada país. La mayoría ha envíado a Iraq una compañía o menos. En algunos casos se entiende, porque las fuerzas armadas de esos países son minúsculas El reino de Tonga mandó 45 de sus infantes de marines. Una cantidad minúscula de soldados en términos absolutos pero que suponían el 10% de las fuerzas armadas del país.

A los neocons les encanta decir que en la lista de fuerzas de ocupación de Iraq hay países como Hungría o Estonia porque sufrieron en su momento la tiranía soviética. Y que como amantes de la libertad recobrada sólo después del fin de la Guerra Fría tienen el firme compromiso de luchar para que otros países disfruten de la democracia y bla, bla, bla… Tonterías. La mayoría de ellos tienen unas fuerzas armadas con necesidad de ser modernizadas pero carecen de presupuesto para ello. Y apoyan a EE.UU. con la esperanza de recibir excedentes militares o apoyo diplomático cuando fuera preciso.

Así encontramos a antiguos repúblicas de la Unión Soviética (9), países ex-comunistas de Europa Central y Oriental (7), países latinoamericanos (4), dos repúblicas ex-yugoslavas y dos minúsculos archipiélagos del Océano Pacífico. Mongolia entraría como país ex-comunista.

En el caso mongol tenemos un país tres veces más extenso que España pero con menos habitantes que la Comunidad de Madrid. Encajonada entre Rusia y China, tras dejar de ser país comunista terminó mirando a EE.UU. Lo cuenta Robert D. Kaplan en “El hombre que pudo ser Jan” (aquí gratis). El presidente Bush visitó el país en 2005, la primera visita de un presidente de EE.UU. a Mongolia.

Es la estrategia de la que hablaba al teorizar sobre la política de defensa nacional de una hipotética Cataluña independiente. No inventaba nada. Los países pequeños convierten sus ejércitos en herramientas de su política de alianzas mandándolos en misiones internacionales. ¿Podríamos llamarla defensa nacional posmoderna?