“Israel, Palestina: Cómo empezó todo” de Olga Rodríguez

La periodista Olga Rodríguez ha publicado un artículo “Israel, Palestina: Cómo empezó todo”. Al contrario de “La importancia de llamarse Israel”, que comenté aquí, he visto que este artículo sí ha tenido cierta repercusión. Opiniones las hay para todos los gustos. Pero si lo pensamos, es este incesante goteo de artículos que pretenden explicarnos “todo lo que necesitas saber” sobre el conflicto palestino-israelí los que construyen la opinión pública. Recordemos aquella reseña que hice del libro Breve introducción al conflicto palestino-israelí, en la que lo contrastaban con Historia de Palestina. Desde la conquista otomana hasta la fundación del Estado de Israel. El primero es un librito ligero introductorio de un profesor español que plantea el conflicto como una historieta de buenos y malos mientras que el segundo es una obra académica de una profesora alemana que muestra a la Historia con su complejidad y sus muchos matices.  ¿Cuál tiene más probabilidades de ser leído? Como pretendía comentar a amigos y conocidos en las redes sociales mis objeciones al relato presentado por Olga Rodríguez, las presentaré aquí y así me limitaré a poner un enlace.

Cómo empezó todo, preguntan algunos estos días. Esto, lo que está ocurriendo en Gaza, se inició hace mucho tiempo. Comenzó con los pogromos, las persecuciones racistas de judíos primero en Rusia, después en Europa. Comenzó con el antisemitismo europeo, con el nazismo, con el genocidio contra los judíos y con la posterior decisión de Europa, motivada por la culpa de lo ocurrido, de apoyar y fomentar el sionismo -surgido en el siglo XIX- y la masiva emigración judía a Palestina.

La idea de que Europa fomentó el sionismo (la idea de que los judíos formaran un estado-nación propio) me parece discutible. El sionismo surgió como un movimiento que aunaba dos corrientes europeas: El nacionalismo y el socialismo utópico. A los gobiernos europeos les importó un pito que unos cuantos judíos chalados se fueran a un territorio del Imperio Otomano, que un día fue su tierra ancestral, a montar cooperativas agrícolas y luchar contra la malaria en las tierras yermas que los terratenientes rentistas en El Cairo y Damasco les vendieron.

Quienes sí apoyaron la idea fueron los judíos europeos a título individual que aportaron dinero para el establecimiento de aquellas comunidades en lo que hoy llamaríamos “crowdfunding”. Cuando los judíos prosperaron, llegaron de Europa con un “capital humano” que los árabes carecían, empezaron a expandirse y comprar más tierras. La revitalización económica de la zona, en decadencia demográfica y económica desde el siglo XVI, incluso atrajo un cierto flujo de trabajadores árabes de otras regiones de Oriente Medio. A pesar de muchos ejemplos de convivencia pacífica, los judíos socialistas entendían los conflictos en términos de clase social y no de etnia o religión, la relación entre los judíos y buen parte de la población autóctona empeoró. El primer enfrentamiento violento significativo sucedió en Tel Hai en 1920. A finales de aquella década, unos disturbios se saldaron con más de cien judíos y más de cien árabes muertos.

La idea inicial del Reino Unido, Francia y Rusia  era convertir Palestina en una “zona internacional”, ya que era Tierra Santa para las tres religiones monoteístas. La transformación de la Rusia ortodoxa de los zares en la atea Unión Soviética la dejó fuera de la ecuación. En el plano geopolítico, la situación cambió con la Primera Guerra Mundial. El gobierno de Londres se dedicó a hacer promesas a todo el mundo en Oriente Medio para sumar apoyos en su guerra contra el Imperio Otomano. Prometió un país propio a los judíos y la corona de un gran estado árabe al jerife de la Meca. La derrota del Imperio Otomano, recordemos a Lawrence de Arabia, permitió a Reino Unido y Francia repartirse la región. Su nueva posición de poder permitió al gobierno británico traicionar sus promesas a los árabes y, junto con el gobierno francés, trocearon la zona en estados-nación artificiales. Hasta el siglo XX, nunca existió un país soberano llamado Iraq o Jordania. Palestina, como Libia, Siria y Mauritania, es el nombre de una división administrativa romana que recibió ese nombre en vez de Judea para borrar su identidad tras la segunda gran revuelta judía de 135 d.C. El Reino Unido fue el único que encontró que la creación de un estado judío servía a sus intereses, ya que actuaría como un estado tapón que protegería los accesos al Canal de Suez. Pero mantuvo una actitud ambigua siempre, dados sus intereses en sus otros dominios árabes. Ya en 1939, decidió establecer restricciones a la inmigración judía a Palestina, que siguió aplicando incluso cuando tras la Segunda Guerra Mundial los supervivientes del Holocausto quedaron hacinados en campamentos de refugiados en Europa abandonados por todos.

Comenzó cuando el protectorado británico de Palestina miraba hacia otro lado mientras los judíos se organizaban en bandas armadas que cometieron atentados terroristas, matando a gente, contra objetivos británicos y árabes.

En 1947 la ONU, motivada por la responsabilidad y culpa europea del horror contra los judíos, aprobó un plan de partición que asignó el 54% de la Palestina del mandato británico a la comunidad judía (llegada la mayoría tras el Holocausto) y el resto, a los palestinos. Jerusalén quedaba como enclave internacional.

La violencia entre judíos y palestinos llevó a ambos bandos a formar grupos armados que cometían atentados terroristas contra el otro bando y contra británicos. Cuesta creer que los judíos atentaran con los británicos mirando hacia otro lado, cuando esos ataques tuvieron como objetivo la fuerzas de seguridad británicas. Quizás convenga recordar el carácter clandestino de los esfuerzos de los judíos para armarse.Hubo casos como el del excéntrico oficial británico Orde Wingate, que reclutó judíos para combatir a los árabes que saboteaban oleoductos y conducciones de electricidad.

Lo que diferenció la relación de árabes y judíos en este aspecto con los británicos fue su posicionamiento en la Segunda Guerra Mundial. Los árabes acogieron con esperanza los avances de las fuerzas germanos-italianas del general Rommel por el Norte de África y el Mufti de Jerusalén a su vez se entrevistó con Hitler. Compartiendo intereses comunes, los británicos reclutaron, entrenaron y armaron unidades militares de judíos para luchar contra las fuerzas del Eje. Algunas actuaron en la actual Siria y Libano, entonces bajo administración de la Francia de Vichy. En una de aquella acciones, Moshe Dayan perdió su ojo izquierdo.

Árabes y judíos organizaron grupos armados y cometieron atentados sangrientos contra ciudadanos del otro grupo. Los terroristas judíos llegaron a matar a un representante de la ONU. La diferencia fundamental es que los judíos se prepararon para convertirse en un país. Crearon su propia administración y lo que es lo más importante, unas fuerzas armadas que respondían al poder político. Según Max Weber, uno de los padres de la Sociología, un Estado es “aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio reclama para sí con éxito el monopolio de la violencia física legítima”. A esta característica añadía además la capacidad de generar leyes. Así que cuando Ben Gurion proclamó el Estado de Israel era el presidente de un país con unas fuerzas armadas.

Los palestinos rechazaron la partición, no crearon una administración pública y nunca tuvieron una fuerza armada centralizada. En este último error persisten hasta la fecha en un empeño digno de “La Vida de Brian”: Fatah, Frente Democrático por la Liberación de Palestina, Frente Popular para la Liberación de Palestina, Frente por la Liberación de Palestina, Frente por la Liberación Árabe, Frente por la Lucha Popular en Palestina, Frente de Lucha Popular Palestina, Frente Revolucionario Popular por la Liberación de Palestina, As Saiqa, Frente Árabe Palestino, Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás), Yihad Islámica Palestina, Ejército del Islam, etcétera, etcétera, etcétera…

En el caso judío, la organización que luego se convirtió en las Fuerzas de Defensa de Israel se enfrentó a otras organizaciones judías. Un mes después de la proclamación del país y ya convertido en un ejército, hundió un barco cargado de armas destinadas para la organización Irgún. Imaginen por un momento que las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina trataran de desmantelar un grupo yihadista palestina. En la Franja de Gaza pasó al revés en 2007. Hamás se enfrentó a las fuerzas de seguridad palestina, las derrotó, asesinó a miembros de la Autoridad Palestina y se hizo con el poder, que conserva hasta hoy.

Cuando en la ONU se votó la partición de palestina en dos estados no sólo votaron “sí” Estados Unidos, Reino Unido y Francia junto a otros países europeos a los que podemos atribuir una visión colonial de Oriente Medio o un sentimiento de culpa por el Holocausto. Votaron sí la Unión Soviética, Checoslovaquia y Polonia por sus simpatías hacia el movimiento socialista judío. Una vez proclamado el Estado de Israel como país soberano, los judíos de todo el mundo fueron libres de emigrar al país. Un flujo más imporante que el de los supervivientes del Holocausto fue el de judíos de Oriente Medio que tuvieron que huir de sus países por culpa de los progromos que constituyeron una auténtica “Nakba judía”.

En los primeros meses de 1948 las fuerzas armadas judías clandestinas -escribo judías porque así se autodenominaban, y aún no se había declarado la independencia de Israel- elaboraron el Plan Dalet, cuyo fin era, entre otras cosas, hacerse con el control de la vía que unía Jerusalén con Tel Aviv, una zona que no figuraba como futuro territorio israelí en el plan de partición de la ONU. De ese modo expulsaron a miles de personas y asesinaron a cientos. Es decir, ya hubo entonces un plan de limpieza étnica.

Después, cuando los países árabes vecinos declararon la guerra a Israel tras su nacimiento en mayo de 1948, las fuerzas armadas israelíes aprovecharon para ocupar más tierras y expulsar a cientos de miles de palestinos. De ese modo Israel pasó a tener un 78% del territorio (posteriormente, en 1967 Israel ocuparía el 22% restante: Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este).

El camino hacia la independencia enfrentó a las autoridades del futuro Estado de Israel a un desafío existencial por el rechazo árabe a la partición. Los países árabes de la zona se mostraron dispuestos a atacar y destruir al estado judío. Hasta Iraq participó. En caso de guerra, el mapa de la partición creaba cuellos de botella que podían ser cortados por el otro. Además, algunas localidades judías quedarían aisladas en territorio árabe y localidades árabes quedarían en medio de Israel. Pueblos que dominaban puentes, cruces de caminos y carreteras se convirtieron en objetivos estratégicos para cada bando. En Jerusalén hubo una escalada de violencia con atentados para espantar la población de algunas manzanas que se presumían serían vitales en los futuros combates. La explicación que hace del Plan Dalet, un plan de contingencia, es una interpretación personal. Véase si no la diferencia entre la versión de la Wikipedia en español a la que enlaza (6 notas a pie de página) con la versión en inglés (46 notas a pie de página). La ruta por carretera entre Tel Aviv y Jerusalén quedó cortada por los árabes. Los judíos en Jerusalén se vieron aislados hasta la construcción de una alternativa, la Ruta Birmana. Al final de la guerra, población de ambos bandos lo perdió todo. Pero con una diferencia. Los judíos de lugares como Kfar Etzion, que quedó en manos jordanas, al llegar al recién nacido Israel se convirtieron en ciudadanos. Los únicos territorios de Palestina que quedaron en manos árabes no se convirtieron en un país, quedaron en manos de Egipto y la actual Jordania. Los árabes que terminaron en lugares como el Líbano o Siria fueron recluidos en campamentos de refugiados sin derecho a la ciudadanía. A estos, últimos por cierto, los están machacando estos días pero ya sabemos que su vida no vale nada porque los matan otros árabes. La Guerra de Independencia no convirtió a Israel en un país étnicamente homogéneo. Los judíos sabían que tendrían que convivir con otros grupos. En la declaración de independencia, leída por Ben Gurion, exhortaba “aun en medio de la agresión sangrienta que es lanzada en contra nuestra desde hace meses – a los habitantes árabes del Estado de Israel a mantener la paz y participar en la construcción del Estado sobre la base de plenos derechos civiles y de una representación adecuada en todas sus instituciones provisionales y permanentes“. Los árabes dentro de su territorio  constituyen hoy la quinta parte de la población  También pasaron a ser ciudadanos de Israel los miembros de comunidades étnicas y religiosas minoritarias como los drusos y los circasianos, que no vieron con hostilidad el nacimiento del nuevo país.

 Tras la guerra del 48, muchos palestinos intentaron regresar a sus casas, pero las tropas israelíes se lo impidieron, a pesar de que en diciembre de 1948 Naciones Unidas aprobó la resolución 194, incumplida hasta hoy, confirmada en repetidas ocasiones y ratificada en la resolución 3236 de 1974, que establecía el derecho de los refugiados a regresar a sus hogares o a recibir indemnizaciones.   Solo pudieron permanecer dentro de Israel, en muchos casos como desplazados, unos 150.000 palestinos, el 15% de la población, que en 1952 accedieron a la ciudadanía. Son los llamados árabes israelíes.

Ciertamente la cuestión de los refugiados, retorno o indemnización, es un tema central del conflicto junto con las fronteras sobre las que tratar un Estado palestino. Pero indignarse por el incumplimientos de resoluciones de la ONU ha de abarcar las que nunca se mencionan, como la 1559. Llama a la disolución de las milicias libanesas. Obviamente Hezbolá la incumple y fue la causante de la guerra de 2006. Lo singular del caso palestino es que podría parecer que los países árabes consideraron que las consecuencias de la victoria de Israel en su Guerra de Independencia fueron temporales. Que tarde o temprano destruirían a Israel y los refugiados palestinos volverían a su tierra. A nadie se le pasó por la cabeza craer un estado palestino con los territorios en manos árabes: Cisjordania y Gaza. Lo que hoy se considera la gran solución al conflicto, dos estados con la línea de armisticio en 1949 como frontera, es algo que al ser rechazado en aquel momento desencadenó todos los problemas posteriores. La solución llegará un día y entonces miraremos atrás para pensar que todos estos muertos sólo habrán servido para volver a lo que pudo ser posible en 1949.

Fronteras arbitrarias producto de la guerra y poblaciones que lo perdieron todo. Son dos elementos que en aquel entonces eran muy familiares en Europa. Entre 1914 y 1945 el baile de fronteras en Europa Oriental fue espectacular, con tragedias humanas brutales. Hoy en día casi todo esos países forman parte de la Unión Europea, lo que demuestra que superar las heridas de la Historia es posible. Podría seguir pero creo que es el momento de parar. Porque todo el argumento histórico es una falacia. Hamás no está lanzando cohetes por algo que pasó hace 70 años. Al contrario que Fatah, Hamás no reconoce el derecho del Estado de Israel a existir. Está lanzando cohetes por razones que tienen que ver con cuestiones internas derivadas de la pugna por la hegemonía política con Fatah y la pérdida del apoyo iraní, tras posicionarse Hamás en contra del régimen de Damasco tras el inicio de la guerra civil siria. Podemos extraer de la ecuación a Israel para encontrar que el pueblo palestino no sufre unas condiciones particulares, sino que comparte con el resto de países árabes los mismos problemas estructurales.

En 2006 su triunfo en las elecciones legislativas llevó al presidente Mahmud Abás a poner en suspenso la democracia argelina, como los generales argelinos o Fujimori hicieron en los 90, derivando en un conflicto armado en 2007 en Gaza entre Fatah y Hamás. El ascenso del islamismo ante la rampante corrupción de las élites en el poder, el autoritarismo, insurgenicia armada… Hablar de la historia es la típica construcción narrativa de cualquier nacionalismo. Justificar el lanzamiento de cohetes contra núcleos de población civil israelíes por la Nakba no tiene nada de diferente que los argumentos de los nacionalistas serbios en los noventa invocando las matanzas de serbios a manos de los ustachas croatas o el fantasma del rey Lazar en la Batalla de Kosovo Polje. Si los agravios históricos en sí mismos generan conflictos, Polonia y Paraguay serían zona de conflicto. Si las diferencias étnica y lingüísticas en sí mismas generan conflictos, los germano-suizos protestantes y los italo-suizos católicos serían acérrimos enemigos. Hamás tiene vértigo ante la idea de una Palestina en paz. Tras suspender la democracia palestina, Mahmud Abás nombró primer ministro a Salam Fayyad, un economista formado en EE.UU. y con experiencia internacional. Su partido “Tercera Vía” no alcanzó el 3%. Fayyad intentó seguir el camino que siguieron los judíos en Palestina. Primero construir un país para luego tener un Estado. El banco central palestino empezó a trabajar estrechamente con el banco central israelí e hizo planes para lanzar la libra palestina. Cuando Dominique Strauss-Kahn dimitió como presidente del Fondo Monetario Internacional y se planteó por primera vez que el cargo lo ocupara un no europeo, sonó el nombre del presidente del banco central israelí. Fayyad declaró públicamente su apoyo a la candidatura. Simon Peres dijo de él que el Ben Gurion palestino. A finales de 2011 la economía palestina en Cisjordania prosperaba. El único problema era el conflicto Fatah-Hamás. La condición que puso Hamás a Mahmud Abás fue la cabeza de Fayyad, que dimitió en 2013. Tristemente, como dice el dicho, los palestinos nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad.

Actualización:
He corregido varias erratas, he añadido enlaces y he areglado alguna frase confusa.

La importancia de abrir un libro de Historia

Sobre la tragedia en Gaza podemos hablar largo y tendido. Al contrario que de otros temas, a pesar de la saturación de artículos y análisis que se publican, creo que quedan muchas cosas que decir. Pero hay algo que no aguanto. Todos los que, presos de un ataque de cuñadismo, escriben con la solemne intención de “yo te explico el conflicto palestino-israelí en dos patás“. En este caso al cuñadismo hay que añadirle ínfulas literarias. Y entonces nos salen engendros como “La importancia de llamarse Israel” de un tal Jorge Izquierdo. Nos cuenta esto:

Palestina, que era propiedad de Inglaterra (perdón, quiero decir un protectorado británico), se inventó un nombre ficticio, un estado, llamado Israel. De esta manera, Inglaterra, apoyada por Francia, podía estar “de juerga” por Extremo Oriente y controlar a Egipto. Un Egipto que por aquel entonces comenzaba a estar harto de la dominación inglesa y donde un incipiente nacionalismo, de la mano de Nasser, amenazaba con nacionalizar el Canal de Suez.

Empezamos con que el dominio británico era una administración temporal con fecha de caducidad después de que Francia y Reino Unido trocearan el Imperio Otomano al término de la Primera Guerra Mundial. Oriente Medio se llenó de países con fronteras y nombres arbitrarios a falta de nombres históricos, retomando el nombre de la provincia romana en algunos casos. Como Palestina, un territorio que se pretendió primero reservar como “zona internacional” por Gran Bretaña, Francia y Rusia por albergar lugares sagrados para las tres religiones monoteistas. Pero la revolución en Rusia la dejó fuera del tablero geopolítico en la zona. El Imperio Británico cambió de opinión cuando encontró interesante la creación en la zona de un estado judío aliado que hiciera de barrera entre el Imperio Otomano y el Canal de Suez, el cuello de botella vital que controlaba las comunicaciones con la India.

Los judíos habían estado emigrando a Palestina desde finales del siglo XIX. Huían de la discriminación y las persecuciones violentas con la idea de llegar a tener allí algún día su propio estado-nación que sirviera de refugio a cualquier judío. Una parte de los que llegaron eran socialistas. Así que cuando se votó en Naciones Unidas en 1948 la creación del Estado de Israel votaron a favor, entre otros, la Unión Soviética, Polonia y Checoslovaquia. Los republicanos españoles en el exilio saludaron el nacimiento del país (en las Brigadas Internacionales hubo una enorme proporción de judíos). De hecho la Checoslovaquia comunista fue el primer país dispuesto a firmar un contrato de venta de armamento con las autoridades de Israel antes de su proclamación cuando se sabía que tan pronto se proclamara la independencia del país, los países vecinos árabes lo atacarían. Los países occidentales en cambio, establecieron un embargo e Israel se aprovisionó de materiales militares de formas rocambolescas.

Ahora agarren bien el volante de su DeLorean y comprueben el condensador de fluzo antes de que viajemos en el tiempo. Es difícil imaginar al Reino Unido apoyando el nacimiento de Israel para frenar al “incipiente nacionalismo” de Nasser porque hasta la guerra con Israel sólo lo conocían en su casa a la hora de comer. Fue la participación en aquella guerra lo que le hizo ganar prestigio y galvanizó su compromiso político en una organización por aquel entonces clandestina, el Movimiento de los Oficiales Libres. Es una frase del calibre de aquello que dijo Ramón Jáuregui sobre que la OTAN “permitió que EEUU nos ayudara a vencer a los Nazis”.

Y así podríamos hacer con tantos artículos sobre el contexto histórico que se escriben estos días.

Oriente Medio: Justo cuando creía que estaba fuera, me vuelven a meter dentro

ISIS-truck-convoy-Anbar-Province

Llevo semanas con un texto sobre el papel de cierto país europeo en la crisis de Ucrania a punto de acabar. Tengo un artículo en dos partes sobre la crisis y modernización del ejército ruso a medias. Tengo pendiente poner al día FlancoSur. Quería escribir sobre Boko Haram para Sesión de Control. Quería escribir aquí sobre las lecciones geopolíticas de la crisis de Ucrania. Pero llega el grupo yihadista anteriormente conocido como ISIS y pone a Iraq patas arriba.

BryVlnaIQAA22-T.png large

En Sesión de Control he escrito sobre el desafío que supone la proclamación del Califato y los dilemas ante los peculiares intereses comunes que ha provocado el colapso de Iraq. Recordemos que la semana pasada escribí sobre el contexto histórico de la presente crisis. Ayer conté aquí cómo Rusia e Irán han acudido en ayuda del gobierno de Al Maliki ofreciéndole aviones de ataque Su-25, un movimiento dirigido a ocupar el vacío que la falta de una intervención decidida estadounidense ha dejado. Por su parte, el director de Radio Sefarad me hizo una entrevista de casi media hora sobre la presente situación de Iraq.

Rusia e Irán ofrecen aviones a Iraq

El primer F-16D iraquí.

El primer F-16D (Block 52) iraquí, también conocido como F-16IQ

Al comienzo de la presente crisis en Iraq la fuerza aérea iraquí todavía estaba en proceso de reconstrucción. Recientemente Lockheed Martin entregó el primer F-16 iraquí, el primer avión de combate a reacción nuevo en ser recibido desde 2003. Los tres o cuatro primeros llegarán a Iraq antes de fin de año. El país se lanzó en los últimos años a compras multimillonarias con criterios, digamos discutibles,. Por ejemplo, Iraq ha comprado tres modelos diferentes de helicópteros de ataque: Mi-35, Mi-28 y Apache. El contrato por 36 aviones de ataque ligero AT-6B nunca se ejecutó. Un nuevo contrato por 24 aviones de la variante AT-6C se firmó el pasado mes de mayo. Y mientras Iraq se decidía por la compra de aviones de combate ligero de origen checo L-159 para luego cambiar por KAI T-50 coreanos y finalmente añadir también los L-159, el día a día de las operaciones aéreas lo llevaban a cabo tres C-130E de segunda mano o un puñado de los humildes Cessna 208 Caravan dedicados a misiones ISR y armados con tan sólo un par de misiles Hellfire.

1024px-Iraqi_Air_Force_C-208

Cessna 208 Caravan de la fuerza aérea iraquí.

La realidad es que más de diez años después de la caída del régimen de Saddam Hussein, la capacidad de la fuerza aérea iraquí es limitada. Antes de la caída de Mosul en manos del grupo yihadista ISIS, el ejército iraquí ya estaba desmoralizado y mostraba grandes carencias. Con la presente ofensiva yihadista, la necesidad de aviones con capacidad de ataque a tierra es urgente. Así que, mientras EE.UU. sólo ofrecía asesores militares (tropas y drones armados son para proteger el personal diplomático), Rusia e Irán han acudido en ayuda del gobierno iraquí ofreciendo ayuda militar en forma de aviones de combate Sujoi Su-25.

Su-25 r

Su-25 ruso a su llegada a Iraq.

En primer lugar el gobierno ruso ha vendido con carácter de urgencia 12 Su-25 de segunda mano (y no en muy buen estado) al gobierno de Bagdad para ser tripulados posiblemente por pilotos rusos. Iraq fue durante los años del régimen de Saddam Hussein un importante cliente de la industria de defensa rusa, como lo eran la Libia de Gadafi o la Siria de Assad. Como en el caso de Libia, el cambio de régimen no supuso una ruptura total con Moscú, a pesar de que muchos pensaran que Washington impondría a la Libia post-Gadafi o a la Siria post-Saddam el monopolio de su industria de defensa y petrolera. De hecho, la rusa LUKoil explota el campo West Qurna-2, el segundo más grande del mundo. Recientemente anunciaba que ese yacimiento alcanzaría su pico de producción (“peak oil”) en 2019.

Iraq firmó un contrato por la compra de 40 helicópteros de ataque Mi-35M y 30 helicópteros de ataque Mi-28NE. En lo que va de año, las fuerzas iraquíes han perdido 6 helicópteros y 60 han sido dañados en ataques insurgentes contra sus bases. El mes pasado el ministro de defensa checo reveló el interés iraquí por media docena de helicópteros Mil Mi-24. Con la presenta crisis, Rusia ha acelerado la entrega de los helicópteros contratados. Al parecer un primer lote de tres Mi-28NE y 4 Mi-35M ya habría llegado a Iraq por vía aérea. Según IHS Jane’s Defence Weekly la cifra final de helicópteros comprados de ambos modelos es inferior, aunque podría tratarse de cifras parciales de lotes diferentes.

Iraqi-Mi-28-side-view-685x513

Un Mi-28NE con probable destino Iraq en su factoría en Rusia.

El segundo país en acudir en ayuda de Iraq con ayuda material es Irán. Los siete Su-25 en servicio con las fuerzas aéreas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (los “pasdarán”) han sido desplegados en Iraq con las escarpelas iraníes ocultadas por una mano de pintura. Se trata de cuatro monoplazas SU-25KM y tres biplazas Su-25UBKM que serán tripulados por pilotos iraníes e iraquíes. En una vuelta del destino, algunos de estos aviones se trata de ejemplares iraquíes que huyeron al país vecino durante la Operación “Tormenta del Desierto”.

Comparación de uno de los Su-25 desplegados por Irán con una foto de archivo.

Comparación de uno de los Su-25 desplegados por Irán con una foto de archivo.

Los Su-25 iraníes sólo están preparados para disparar armamento no inteligente (cohetes y bombas de caída libre), aunque recientemente se presentó en público el misil Bina. Consiste en un engendro tecnológico que combina un misil de origen estadounidense Maverick al que se le ha acoplado la cabeza buscadora de una bomba guiada por láser Paveway. Probablemente se hayan empleado componentes del armamento recibido por el régimen del sha de Persia en los años 70.

Su-25UBKM iraní tras su llegada a una base iraquí.

Su-25UBKM iraní tras su llegada a Iraq.

Bastantes aviones iraquíes sobrevivieron a la guerra en 1991 huyendo hacia Irán, que los puso en servicio como pudo. Es el caso de los Su-25, pero también de los Mirage F1, Sujoi Su-22 y Sujoi Su-24. Ahora se habla de que Iraq estaría interesado en recuperar los Su-22. En el trato se incluiría que Iraq hiciera de intermediaria para Irán en la compra de armamento en el exterior para así saltarse el embargo internacional. Sería el caso de 6 Sujoi Su-30K revendidos por India de vuelta a Rusia y puestos al día en Bielorrusia. Mientras, se habla de más aviones de segunda mano provenientes de los arsenales de la fuerza aérea rusa. El plazo de entrega sería muchísimo más corto que los aviones que Estados Unidos fabrica mucho más lentamente. Cubrir esa necesidad del gobierno iraquí acercaría al gobierno de Bagdad a Moscú, una jugada que ya realizó Putin ofreciendo aviones MiG-35 al gobierno de Al Sisi en Egipto mientras Washington congelaba su ayuda militar en respuesta al golpe militar.

Vuelta a Iraq

Tenía previsto escribir sobre Boko Haram y Nigeria pero la actualidad a veces manda. Mi última colaboración en Sesión de Control publicada el pasado lunes trata sobre la situación en Iraq. En ella describo el contexto de la retirada estadounidense, la violencia sectaria entre 2006-2007 y la consolidación del Emirato Islámico de Iraq y el Levante. Quizás convenga recodar el repaso a la historia de Iraq que hice en 2008.

Bp4F5LoCAAE2YAq.jpg largeDada la evolución de los acontecimientos en Iraq, sospecho que tendré que volver a escribir sobre el tema.

 

Siria, tablero geopolítico regional

10341552_10152073862296689_2762793447197036193_nMi colaboración de esta semana para Sesión de Control se titula “Lo que está en juego en Siria”. En ella explico como la guerra civil que sufre el país se ha convertido en el terreno de juego de los poderes regionales. Mientras la atención occidental se ha centrado en los grupos yihadistas y sus voluntarios extranjeros, Irán ha intervenido decisivamente junto con Hezbolá y milicias chiitas iraquíes. Es la internacionalización extrema de un conflicto que ahora parece quedar olvidado.

Cómo Irán cerraría el Estrecho de Ormuz

rgm_261_1-pixgEn su número de julio de 2011 la Revista General de Marina, que edita la Armada Española desde 1877, publicó mi artículo “Irán y la guerra naval asimétrica” (disponible aquí aparte del resto de la revista). En él contaba cómo Irán desarrolló una doctrina de guerra naval asimétrica tras sus enfrentamientos con fuerzas estadounidenses en el Golfo Pérsico durante los años 80. La doctrina iraní compensa su debilidad frente a la más potente armada del mundo con, entre otras, tácticas de ataque en enjambre de embarcaciones ligeras y aprovecha las peculiares condiciones para la navegación marítima del Estrecho de Ormuz, el más importante “punto de estrangulamiento” para el comercio marítimo de hidrocarburos. La estadísticas de Academia.edu, la red social académica y repositorio de artículo donde subo mis textos, refleja bastantes lecturas. No en vano, es el único artículo dedicado al tema en español que conozco, si obviamos dos someros textos posteriores al mío y cuyos autores encontraron “inspiración” en un lugar fácilmente reconocible. Tratándose de oficiales de la Armada, consideremos que se trata de un halago…

BoPGth9IcAATmPb

David Cenciotti, autor del imprescindible blog The Aviatonist, ha recogido una ilustración con presumible origen en Irán que traduce al farsi una ilustración del The Wall Street Journal.

original-685x695

Cenciotti afirma que la cuenta de Twitter donde apareció la imagen pertenece a los pasdarán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. Aunque yo sospecharía de un perfil llamado @IRGCspy. En cualquier caso, se trata de que en Irán da por bueno el esquema dibujado en EE.UU. de cómo sería un ataque iraní contra un destructor estadounidense de la clase Areligh Burke. Considerando que en Irán han construido una réplica de un portaaviones estadounidense con el único propósito de hundirlo en unas maniobras, el asunto dará que hablar.

Nayaf, 4 de abril de 2004

Y AL FINAL LA GUERRA PORTADALuis Miguel Francisco y Lorenzo Silva han sacado una nueva edición de Y al final, la guerra, un libro que cuenta la experiencai de los soldado españoles en Iraq, donde estuvieron desplegados entre 2003 y 2004. Una de las novedades de esta edición es que se amplía la  información sobre los combates sucedidos el 4 de abril de 2004. Conozco tres intentos de contar lo que realmente pasó aquel día que no prosperaron por razones ajenas a sus autores. Hay muchas preguntas sin respuesta sobre lo que pasó aquel día, aunque es bien conocido que hubo militares españoles que tuvieron un papel heroico y otros todo lo contrario.

Blackwater

Soldados estadounidenses y contratistas de Blackwater el 4 de abril de 2004 en Nayaf

Los combates de aquel día fueron parte de una revuelta contra las fuerzas de ocupación lanzada por el líder chiita Muqtada Al Sadr y cuyas razones parecen siempre confundidas en todos los relatos españoles sobre los hechos de aquel día, incluída la versión expuesta por Francisco y Silva. Esta semana cuento en Sesión de Control sobre esta batalla olvidada, la circunstancias que llevaron a la revuelta chiita y el papel de los contratitas de Blackwater aquel día.

 

Cómo el fundador de Blackwater y un puñado de contratistas redujeron la piratería en Somalia

oil_resources_1085549ePuntland es una región autónoma de Somalia de la que partían la mayoría de los piratas somalíes. En el año 2010 las autoridades locales crearon la Puntland Maritime Police Force (PMPF) con la intención de combatir a la piratería en tierra, una de las medidas que gobiernos y expertos apuntaban como imprescindible para solucionar el problema. Pero las autoridades de Puntland no tenían recursos suficientes para convertir a la PMPF en una fuerza eficaz y con medios suficientes. En esto, en Emiratos Árabes Unidos llegaron a la conclusión de que era necesario combatir a la piratería en tierra y se recaudaron varios millones de dólares para llevarlo a cabo. El dinero fue destinado a la PMPF. El entrenamiento de sus miembros fue llevado a cabo primero por una empresa sudafricana que había formado parte del conglomerado empresarial en torno a la ya mítica Executive Outcomes y luego por una empresa con sede en E.A.U. a la que estaba vinculado el mismísmo Erik Prince, fundador de Blackwater.

PMPF-training

La PMPF demostró ser eficaz y realizó operaciones arriesgadas, como el rescate a cañonazos de los tripulantes de un carguero que llevaba tres años en manos de los piratas. Pero la presencia de contratistas privados en el país resultó ser inaceptable para Naciones Unidas y ejerció presiones. Como en otras ocasiones, Naciones Unidas prefirió la inacción ante un problema que la solución que proporcionan las empresas militares privadas.

Las historia de la Puntland Maritime Police Force y la reducción de la piratería en Somalia es mi historia de esta semana para Sesión deControl: “El ocaso de la piratería somalí”.

Y por fin, un acuerdo con Irán

Comencé a interesarme por Irán hace ya bastante tiempo. En 2006 publiqué aquí una serie de seis entradas sobre el tema porque ya entonces sonaban tambores de guerra ante la posibilidad de que Irán estuviera a punto de desarrollar el arma nuclear mientras se publicaban noticias tremebundas y alarmistas sobre una hipotética amenaza terrorista iraní.  Hablé entonces del enriquecimiento de Uranio, de las instalaciones relacionadas con el programa nuclear iraní y de lo que sabíamos sobre la tecnología de enriquecimiento iraníes. Lo que planteé entonces es que íbamos camino de una “Guerra Fría” con Irán, de la misma manera que Occidente convivió con una Unión Soviética nuclear. “¿Podríamos vivir con un Irán nuclear?” me pregunté en SesióndeControl, donde además hablé de las pocas probabilidades de éxito definitivo de un ataque militar estadounidense o israelí en “Teléfono Rojo, ¿volamos a Teherán?”. Habría que recordar que 2006 eran los tiempos en que alguno preguntaba cuál sería el siguiente país a invadir tras Afganistán e Iraq.

Pasaron varios años y la noticia de un posible ataque a Iran volvió a estar en los titulares. Recuerdo que fue a la vuelta de mi viaje a Uruguay cuando me sentí obligado a explicar por qué creía que no iba a tener lugar un ataque militar. Usé términos tan claros como “Irán y la guerra que no viene”. Es divertido leer ahora el repaso que hizo Masha Gabriel a los vaticinios de los expertos que pusieron fecha al ataque a Irán. Pero recuerdo las caras del público en una mesa redonda sobre “La amenaza nuclear iraní” que tuvo como escenario la Sinagoga de Madrid cuando arranqué mi intervención diciendo que si algún día el régimen iraní desarrollara un arma nuclear no sería para usarla a continuación contra Israel.

Una de las cuestiones que más me llamó la atención y más me interesó es el debate sobre si Irán es un actor racional en su política exterior. Más allá de la apariencia y los discursos interesados en Occidente, muchos afirmaban que sí y recomendaban un acercamiento del gobierno de Estados Unidos a Irán. Lo que me resultaba evidente es que para Estados Unidos no era viable políticamente la opción militar ni para Israel no era técnicamente posible realizar un ataque militar. Pero para Irán tampoco era posible parar un ataque estadounidense ni era posible mantener su economía y empresas bajo embargo y sanciones por tiempo indefenido. Un acuerdo negociado era la única salida posible para todos.

Cuando el director de la CIA, Leon Panetta, volvió de un viaje a Israel y anunció en febrero de 2012 que el ataque israelí a Irán podría tener lugar en primavera resultó evidente que los gobiernos de Washington y Jerusalén estaban jugando a “poli bueno, poli malo”. Resultó áun más evidente cuando se supieron detalles del virus Stuxnet, un arma cibernética que sólo pudo ser desarrollada e introducida en los sistemas iraníes con el trabajo conjunto de empresas estadounidenses y los servicios secretos israelíes. Quizás algún día sepamos cuántas de la declaraciones altisonantes de unos y otros en estos años correspondieronn a un guión preestablecido para preparar unas negociaciones cuyos contactos preeliminares parece que arrancaron en 2011 y en cuyo éxito tuvo un papel destacado el discreto y eficaz sultán de Omán.

131123225830-iran-agreement-01-horizontal-galleryJordi Pérez Colomé lo llama un “miniacuerdo”. Y Dina Esfandiary dice que es el mejor acuerdo para todos. Ahora sólo queda esperar el desarrollo de estos seis meses y ver si Irán cumple sus compromisos. Sería estupendo poder cerrar un tema del Gran Oriente Medio para poder volcarme en 2014 en Iberoamérica y el Flanco Sur.Sólo me queda añadir unas pocas cosas. Tenemos la costumbre de periodistas y expertos de escribir sesudos artículos explicándonos por qué lo que sucedió ayer es el gran fenómeno que es un tendencia imparable. Después de la muerte de Bin Laden, Estados Unidos iba a resolver todos su problemas estratégicos con una operación relámpago. Después del asalto al centro comercial Westgate en Nairobi, África iba a ser el gran escenario de la yihad global en el siglo XXI. Y después de este acuerdo Lady Ashton es el “arma secreta” de la UE a pesar de que sus habilidades diplomáticas, su inteligencia y su peso político en la burocracia europea es la misma que hace un mes.

Me ha producido hastío la avalancha de ruidosos análisis sobre el acuerdo con Irán proclamando el fin de los tiempos. ¡Peor que Munich en 1938! Otra vez más. Siempre fue así, pero me resultó llamativo el sesgo y la tendenciosidad de los análisis sobre Oriente Medio a ambos lados del Atlántico. Se ha convertido en un motivo más para querer desentenderme de Oriente Medio.