Y por fin, un acuerdo con Irán

Comencé a interesarme por Irán hace ya bastante tiempo. En 2006 publiqué aquí una serie de seis entradas sobre el tema porque ya entonces sonaban tambores de guerra ante la posibilidad de que Irán estuviera a punto de desarrollar el arma nuclear mientras se publicaban noticias tremebundas y alarmistas sobre una hipotética amenaza terrorista iraní.  Hablé entonces del enriquecimiento de Uranio, de las instalaciones relacionadas con el programa nuclear iraní y de lo que sabíamos sobre la tecnología de enriquecimiento iraníes. Lo que planteé entonces es que íbamos camino de una “Guerra Fría” con Irán, de la misma manera que Occidente convivió con una Unión Soviética nuclear. “¿Podríamos vivir con un Irán nuclear?” me pregunté en SesióndeControl, donde además hablé de las pocas probabilidades de éxito definitivo de un ataque militar estadounidense o israelí en “Teléfono Rojo, ¿volamos a Teherán?”. Habría que recordar que 2006 eran los tiempos en que alguno preguntaba cuál sería el siguiente país a invadir tras Afganistán e Iraq.

Pasaron varios años y la noticia de un posible ataque a Iran volvió a estar en los titulares. Recuerdo que fue a la vuelta de mi viaje a Uruguay cuando me sentí obligado a explicar por qué creía que no iba a tener lugar un ataque militar. Usé términos tan claros como “Irán y la guerra que no viene”. Es divertido leer ahora el repaso que hizo Masha Gabriel a los vaticinios de los expertos que pusieron fecha al ataque a Irán. Pero recuerdo las caras del público en una mesa redonda sobre “La amenaza nuclear iraní” que tuvo como escenario la Sinagoga de Madrid cuando arranqué mi intervención diciendo que si algún día el régimen iraní desarrollara un arma nuclear no sería para usarla a continuación contra Israel.

Una de las cuestiones que más me llamó la atención y más me interesó es el debate sobre si Irán es un actor racional en su política exterior. Más allá de la apariencia y los discursos interesados en Occidente, muchos afirmaban que sí y recomendaban un acercamiento del gobierno de Estados Unidos a Irán. Lo que me resultaba evidente es que para Estados Unidos no era viable políticamente la opción militar ni para Israel no era técnicamente posible realizar un ataque militar. Pero para Irán tampoco era posible parar un ataque estadounidense ni era posible mantener su economía y empresas bajo embargo y sanciones por tiempo indefenido. Un acuerdo negociado era la única salida posible para todos.

Cuando el director de la CIA, Leon Panetta, volvió de un viaje a Israel y anunció en febrero de 2012 que el ataque israelí a Irán podría tener lugar en primavera resultó evidente que los gobiernos de Washington y Jerusalén estaban jugando a “poli bueno, poli malo”. Resultó áun más evidente cuando se supieron detalles del virus Stuxnet, un arma cibernética que sólo pudo ser desarrollada e introducida en los sistemas iraníes con el trabajo conjunto de empresas estadounidenses y los servicios secretos israelíes. Quizás algún día sepamos cuántas de la declaraciones altisonantes de unos y otros en estos años correspondieronn a un guión preestablecido para preparar unas negociaciones cuyos contactos preeliminares parece que arrancaron en 2011 y en cuyo éxito tuvo un papel destacado el discreto y eficaz sultán de Omán.

131123225830-iran-agreement-01-horizontal-galleryJordi Pérez Colomé lo llama un “miniacuerdo”. Y Dina Esfandiary dice que es el mejor acuerdo para todos. Ahora sólo queda esperar el desarrollo de estos seis meses y ver si Irán cumple sus compromisos. Sería estupendo poder cerrar un tema del Gran Oriente Medio para poder volcarme en 2014 en Iberoamérica y el Flanco Sur.Sólo me queda añadir unas pocas cosas. Tenemos la costumbre de periodistas y expertos de escribir sesudos artículos explicándonos por qué lo que sucedió ayer es el gran fenómeno que es un tendencia imparable. Después de la muerte de Bin Laden, Estados Unidos iba a resolver todos su problemas estratégicos con una operación relámpago. Después del asalto al centro comercial Westgate en Nairobi, África iba a ser el gran escenario de la yihad global en el siglo XXI. Y después de este acuerdo Lady Ashton es el “arma secreta” de la UE a pesar de que sus habilidades diplomáticas, su inteligencia y su peso político en la burocracia europea es la misma que hace un mes.

Me ha producido hastío la avalancha de ruidosos análisis sobre el acuerdo con Irán proclamando el fin de los tiempos. ¡Peor que Munich en 1938! Otra vez más. Siempre fue así, pero me resultó llamativo el sesgo y la tendenciosidad de los análisis sobre Oriente Medio a ambos lados del Atlántico. Se ha convertido en un motivo más para querer desentenderme de Oriente Medio.

 

La nueva geopolítica del Gran Oriente Medio (un proyecto)

El pasado mes de diciembre de 2012 conté aquí un proyecto de libro sobre la transformación de Turquía que, en el estilo de Robert D. Kaplan, aunara un buen bagaje de lecturas con las observaciones sobre el terreno en un viaje por el país de punta a punta haciendo entrevistas a observadores relevantes de la realidad local. Es un libro que de haber tenido tiempo para prepararlo lo hubiera hecho gustoso yo mismo, pero no me importaría ceder la idea a otro porque es un libro que francamente me gustaría leer.

Luego, vinieron las protestas en el parque Gezi, síntoma de las contradicciones del desarrrollismo del país y el gobierno del AKP sacó su lado más feo. Ahora ese libro sería muy diferente. Trataría más de lo que Turquía pudo ser que de lo que es. Turquía era el modelo a seguir en Oriente Medio en los albores de la Primavera Árabe. Ahora perdura la violencia en Libia y Túnez, mientras que Egipto ha cambiado todo para volver al punto de partida. Mientras, en Siria, el gobierno del AKP apostó tímidamente por los moderados mientras Assad y los rebeldes más radicales recibieron ayuda decidida y abundante de poderes externos. La esperanza de Turquía de una victoria de los moderados quedó aplastada en una  guerra donde todos apostaron por los extremos. Tendrá que pasar tiempo antes de que el tablero de juego se aclare y el proyecto de libro sobre Turquía vuelva a poder hablar de perspectivas futuras. No es el único libro que tengo en la estantería mental de proyectos.

Llevo demasiado tiempo escribiendo aquí sobre Geopolítica, Asia-Pacífico y el Gran Oriente Medio, lo cual me ha alejado de hablar de las Guerras Posmodernas. Creo que es hora de pasar página y volver al camino que dio origen a este blog. Pero en esta incursión por la Geopolítica he ido acumulando unas cuantas ideas que igualmente podrían dar forma a un libro sobre “la nueva Geopolítica del Gran Oriente Medio”.

Halford Mackinder, padre de la Geopolítica Clásica habló del corazón de Eurasia como la región más importante del planeta. Consideraba que su condición de punto de partida de las repetidas invasiones de pueblos nómadas, de los hunos a los mongoles pasando por turcos y húngaros, que habían destruido civilizaciones en Europa, Oriente Medio e India lo convertían en una amenaza sobre Occidente que era inexpugnable por su lejanía del mar. Vimos que a la Unión Soviética le sirvió de poco, pero personalmente creo que el aérea estratégica de Eurasia se ha desplazado al sur, a lo que el gobierno Bush llamó “Gran Oriente Medio” en una iniciativa de 2004. Mi proyecto de libro arrancaría con una introducción a la Geopolítica Clásica explicando lo que es y no es, considerando que Henry Kissinger vulgarizó el término y ahora todo el mundo confunde Geopolítica con política internacional. Explicaría las ideas de Mackinder sobre la tierra corazón (“heartland”) y por qué Oriente Medio ocupa su lugar como área de interés estratégico primordial.

El concepto Gran Oriente Medio (Greater Middle East) lo acuñó el gobierno Bush, así que habría que explicar la importancia que ha ocupado Oriente Medio en la imaginación geopolítica estadounidense. Pero primero arrancaríamos en 1979, el año que puso todo patas arriba: Revolución Iraní, invasión soviética de Afgnanistán, Acuerdos de Camp David y el asalto a la Gran Mezquita de la Meca. Fueron esas turbulencias lo que llevó a Zbigniew Brzezinski a hablar del “arco de crisis”, un área que se extendía desde el Cuerno de África a Afganistán. Y también fue el origen de la Doctrina Carter, la abierta declaración de intenciones de que EE.UU intervendría militarmente en la región si alguien amenazaba el status quo en ella. Una clara alusión del infundado miedo de una expansión de la Unión Soviética en la región tras la invasión de Afganistán. A Zbigniew Brzezinski le debemos también el término “Balcanes Euroasiáticos” o “región de infiltración global de la violencia” para referirnos al área de inestabilidad surgido tras el fin de la Guerra Fría desde el Cuerno de África a Asia Central. Una región que coincide curiosamente con el área de responsabilidades del Central Command (CENTCOM) estadounidense antes de las última reformas.

El segundo capítulo dedicado a la imaginación geopolítica estadounidense terminaría, evidentemente, explicando el concepto del Gran Oriente Medio en los términos del gobierno Bush. Su idea era lanzar un paquete de medidas económicas y diplomáticas que impulsaran el desarrollo de los países árabes y su periferia en el contexto de la Global War On Terror. Era un evidente ejercicio para ganar “corazones y mentes” en el mundo musulmán. Pero lo interesante desde el punto de vista de la Geopolítica es como proponía redibujar los límites del concepto “Oriente Medio”. A los países árabes más Turquía e Irán venía a sumar los países del Magreb, Sudán, Somalia, Afganistán y Pakistán. Las repúblicas ex-soviéticas del Cáucaso y Asia Central quedaban añadidas como regiones vecinas de especial relevancia. Esa alteración del concepto tradicional de “Oriente Medio” llevó a que tras la intervención francesa en Mali se empezara a hablar si se trataba de otra crisis en el (Gran) Oriente Medio.

A partir de aquí entraríamos en los capítulos que abordarían las cuestiones geopolíticas, en sentido estricto. Esto es, analizar cómo la geografía incide en la política internacional.

Una primera cuestión geopolítica es el trazado de los ductos que unen las regiones productoras de hidrocarburos en torno al Mar Caspio con Europa. Hablamos de la política tras los trazados de los oleoductos BTC, South Stream y Nabucco. De cómo el objetivo de Occidente es evitar Rusia e Irán con trazados como el gasoducto a través del Mar Caspio que conectaría Azerbaiyán con Turkmenistán y posiblemente enlazaría con otras repúblicas centroasiáticas. Aquí destacaría el papel de Turquía y cobraría pleno sentido hablar de Eurasia, un término que parece reservado para hablar de Rusia y las repúblicas ex-soviéticas en el Cáucaso y Asia Central.

Caspio

Una segunda cuestión es la rivalidad por la hegemonía en Oriente Medio que un vistazo a un mapa del Golfo Pérsico permite intuir: Araba Saudita e Irán, los dos países más extensos, pugnan por ella. Es una lucha que ahora mismo se ha trasladado vía intermediarios a Siria. Sería necesario también destacar el papel activo que han asumido Qatar y Emiratos Árabes Unidos, así que sería más propio hablar de la rivalidad entre las petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo e Irán. En términos geopolíticos estrictos sería cuestión hablar de la importancia del Estrecho de Ormuz como punto de estrangulamiento del comercio marítimo. Por su parte habría que hablar de las ambiciones nucleares de Irán, como parte de sus ambiciones hegemónicas y como reacción del régimen a su percepción de haber sido rodeado por Estados Unidos tras el 11-S (invasiones de Afganistán e Iraq, bases en Asia Central y el Golfo Pérsico).

Golfo

Tras estos dos capítulos quedaría hablar de Israel y su nuevo entorno estratégico, donde los enemigos estatales han dado lugar a amenazas no estatales provenientes de un estado débil como Líbano y un protoestado fallido como Gaza. Otro capítulo debería abordar el papel del yihadismo en la región como un actor no estatal fundamental. Esos dos temas son objeto de trabajos que esto elaborando y quedan en un terreno fronterizo a la Geopolítica, pero creo que es algo que traté de explicar en mi crítica a la Geopolítica Clásica. Cuando termine esos dos trabajos será el momento de plantearse si merece la pena lanzarse a escribir el resto. Creo que mientras los resultados de la “Post Primavera Árabe” (o “Invierno Islamista” si prefieren) sean inciertos y no concluya la guerra civil en Siria será prematuro emprender una aventura así. Y creo que es un trabajo excesivo para una sola persona. Así que ya saben, si hay algún experto en Turquía, el Cáucaso y Asia Central ahí fuera, algún apasionado de la geoplítica petrolera o algún estudioso de Irán que considere el proyecto interesante, estaría encantado de montar un equipo. Dicho lo cual, guardaré el proyecto en un cajón mental y pasaré página.

Los mapas secretos que todo el mundo conoce en Internet

Hace poco hablé por aquí de cómo propuestas más o menos descabelladas de redibujar las fronteras de países terminan consideradas ciertamente por personas ajenas al autor, que sólo pretendía lanzar un debate. Lo realmente divertido es ver una y otra vez artículos que pretenden desvelar los “planes secretos del Pentágono/Washington para redibujar Oriente Medio”. Tan impactantes piezas de periodismo militante anti-imperialista reproducen una y otra vez el mapa de Ralph Peters, un militar retirado y experto recurrente en medios de la derecha mediática estadounidense.

The Project for the New Middle East

El fenómeno se repitió hace poco con un artículo de Robin Wright en el New York Times, donde una vez más se proponía acabar de una vez por todas con los problemas del Gran Oriente Medio redibujando sus fronteras en un intento de solucionar los problemas heredados del acuerdo Sykes-Picot. Wright proponía fracturar cinco países para convertir a cinco países en quince.

Captura

El artículo generó en Twitter una ola de “Oh, no. Ahora todos los chiflados conspiranoicos creerán ver en él los planes secretos de Estados Unidos para Oriente Medio”. Le comenté a alguien que el mapa de Robin Wright podría seguir el camino del mapa de Ralph Peters. Y en esto, curiosamente, intervino la persona que gestiona la cuenta de Twitter de la revista Armed Forces Journal, donde se publicó el artículo que dio origen a todo, para contar que era el artículo más leído de la publicación en Internet.

The article and the accompanying map were — and continue to be — widely taken as Washington’s blueprint for imperial meddling. Today, the article and map remain among the most-visited pages on the AFJ website.

Me hace ilusión pensar que mi comentario contribuyó a que el Armed Forces Journal  publicara una pequeña pieza comentando el artículo de Wright y la conspiranoia generada en torno al mapa de Peters. Pero si para todos esa clase de artículos era motivo de cachondeo, en esto llegó el blog de EurasianHub para comentar el mapa de Wright, “un tanto misterioso en cuanto a sus motivaciones e intenciones”. Definitivamente hay que acabar con la Geopolítica de una vez por todas.

Cuatro grandes errores del gobierno Bush

Llevo una racha inusual de lecturas sobre terrorismo yihadista, Al Qaeda y la Global War On Terror del gobierno Bush: The Black Banners de Ali H. Soufan, The Longest War de Peter Bergen y Al Qaeda: From global network to local franchise de Christina Hellmich. A eso se añade la lectura de The Insurgents de Fred Kaplan. De todas esas lecturas emerge un relato terrible de lo que fue la “Guerra Global Contra el Terror” del gobierno Bush. En 2007 escribí “2002: El mundo que no pudo ser”. Dije entonces:

Conviene pensar en el camino que pudo haber tomado los acontecimientos en el año 2002. La comunidad internacional pudo haberse volcado en la pacificación y reconstrucción de Afganistán contribuyendo a que los talibán quedaran convertidos en un grupo marginal exiliado en Paquistán. El terrorismo yihadista pudo haberse convertido en una cuestión policial combatida con las armas de la justicia en democracia.

Lo que hace seis años era una mera especulación mío resulta ser una reflexión atinada a la luz de los recuentos de cómo funcionó la maquinaria interna del gobierno Bush y la ceguera con la que actuó en tantos temas. El mundo pudo haber seguido otro camino. Los grupos terroristas pudieron haber sido combatidos con más eficacia. Vidas humanas pudieron ser salvadas. Puede que en un futuro distante los historidadores miren atrás y vean en las decisiones del gobierno Bush los errores que llevaron al comienzo del declive del “imperio americano”. A mi entender esos errores son:

1º. Convertir la lucha contraterrorista tras el 11-S en una guerra sin reglas.
Hasta el 11-S la lucha contraterrorista la protagonizaban el FBI y grupos interagencia. Tras el 11-S el gobierno Bush decidió jugar duro y sucio como un adolescente impulsivo con el orgullo herido. Se creó el campo de internamiento de Guantánamo, se autorizó la tortura bajo un eufemismo y se le dio el protagonismo de la lucha contraterrorista a la CIA y a contratistas sin experiencia que emplearon en su delirio métodos más cercanos al entrenamiento BDSM que al interrogatorio táctico. Aquel desmadre produciría años después el escándalo de Abu Ghraib.

Abu GhraibEl resultado es que la información obtenida a los numerosos detenidos tras el 11-S fue de escasa utilidad y contraproducente, al terminar confesando los prisioneros torturados aquello que sus captores querían oir, como la existencia de armas químicas en manos de Al Qaeda o un vínculo del régimen iraquí con el 11-S. Unos interrogatorios chapuceros de los detenidos llevó a decisiones equivocadas en base a información errónea (como la invasión de Iraq), retrasó en un década la localización del paradero de Osama Bin Laden e impidió detener atentados de otra forma evitables, como el atentado contra el petrolero Limburg.

No es casualidad que la muerte de Bin Laden se produjo después de que se prohibiera la tortura para utilizar técnicas de interrogatorio profesionales y un nuevo gobierno se propuso darle un impulso a la olvidada caza del líder Al Qaeda.

2º. Invadir Iraq.
Son varios los testimonios que hablan de que en las 24 horas posteriores al 11-S por los pasillos de Washington altos miembros del gobierno Bush andaban pidiendo planes de invasión de Iraq. Entra dentro del terreno del psicoanálisis entender cómo toda un grupo de veteranos políticos que habían trabajado con George H. W. Bush durante la Guerra del Golfo de 1991 mantuvieron una década la “espinita clavada” de no haber derrocado a Saddam Hussein. La lista de razones para invadir Iraq es compleja. Se mezclan las mentiras de los disidentes y desertores iraquíes a sueldo de Washington que contaron (¿por órdenes de Irán?) a sus interlocutores las mentiras que quisieron oir, con la soberbia de querer redibujar el panorama político de Oriente Medio a hostias de una vez por todas. Habría que añadir el anticlímax que resultó la caída de los talibán con las ganas del gobierno Bush de vender a la opinión pública estadounidense una victoria militar con una entrada triunfal en la capital del enemigo.

Añadamos también la visión estato-céntrica del panorama global que existía todavía una década después de la caída de la URSS. La cuestión es que Estados Unidos se embarcó en una guerra absurda que privó de recursos a la pacificación de Afganistán, mermó la credibilidad de Estados Unidos en el mundo árabe y se convirtió en una fuente de radicalización en el mundo musulmán. Los resultados nefastos los hemos visto hace poco: La opinión pública estadounidense se puso muy en contra de intervenir militarmente en un país musulmán cuyo régimen había usado armas químicas contra su población civil. Conceptos como “armas de destrucción masiva” e “intervención militar en un país musulmán” se han vuelto tóxicos en Washington.

3º. El olvido de Afganistán.
La obsesión por Iraq tras el 11-S llevó a que Afganistán se convirtiera en un asunto secundario para el gobierno Bush. La invasión de Afganistán había sido un escaparate de la Revolución en los Asuntos Militares, con los soldados de fuerzas especiales empleando desginadores láser y comunicaciones satélite para que la fuerza aérea machacara las líneas talibán. Pero cuando cayó Kabul y se desplomó el régimen talibán el escaso número de tropas impidió sellar la frontera con Pakistán, permitiendo tras la batalla de Tora Bora que los líderes de Al Qaeda huyeran a Pakistán. A partir de entonces, la concentración y energía del mando regional de Oriente Medio se centró en la próxima guerra con Iraq.

Las tropas desplegadas por Estados Unidos resultaron ser insuficientes para estabilizar Afganistán, mientras que las desplegadas por los países aliados veían sus acciones limitadas por cuestiones políticas (“caveats“). En el caso de España, el gobierno de Rodríguez Zapatero desplegó tropas en Afganistán en un paripé para compensar a Washington por la retirada de Iraq. Para colmo, la ayuda para la cooperación y desarrollado prometida en cumbres internacionales no se materializó y la que llegó lo hizo a un país donde la corrupción era rampante. Con las tropas rotando, cada contingente empezaba de cero sin perspectivas a largo plazo mientras la agencia contra la droga (DEA) montaba una campaña de erradicación de cultivo del opio que afectó principalmente a los campesinos pobres que no pudieron pagar los sobornos para que las autoridades afganas hicieran la vista gorda. Las consecuencias del desastre lo veremos cuando se retiren las tropas occidentales en 2014.

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4º. La negativa a entender la insurgencia iraquí tras la caída de Saddam Hussein.
Visto con perspectiva, el gobierno de ocupación estadounidense cometió dos errores garrafales. Disolvió el ejército iraquí y prohibió a los miembros del partido Baaz asumir cargos públicos o trabajos en la administración. Eso significó condenar al paro a decenas de miles de hombres con entrenamiento militar y prescindir de miles de funcionarios, técnicos y profesionales en un país donde la gente se afiliaba al partido único como requisito para ser funcionario. Es más, generó un enorme agravio en la minoría árabe sunní, beneficiada durante el régimen de Saddam Hussein, que se veía ahora ante una mayoría demográfica chiita que copaba el gobierno y los aparatos de seguridad.

Cuando la situación en Iraq se volvió totalmente descontrolada el gobierno Bush entró en fase de negación. La palabra “insurgencia” fue prohibida en informes y discursos. A los generales sobre el terreno se les negó ayuda y recursos. La mentalidad imperante fue de que Iraq se pacificaría con más potencia de fuego. Requirió toda una campaña de “guerrilla intelectual” dentro del establishment militar para que nuevas estrategias de conducción de la guerra permitieran a EE.UU. reducir la violencia en Iraq y retirar sus tropas. Iraq consumió cantidades astronómicas de dinero, vidas humanas y energía mental de Estados Unidos, incapacitando al país para asumir una posición de liderazgo en el mundo. Está por ver las consecuencias a medio y largo plazo del nuevo “síndrome de Iraq”.

Nairobi y la yihad africana

En estos momentos la acción terrorista en el centro comercial Westgate de Nairobi no se ha resuelto, aunque las autoridades keniatas han ido anunciando que sus tropas ha ido ganando terreno planta por planta. Todo comenzó el pasado sábado 21 de septiembre cuando alrededor del mediodía (hora local) una docena de personas entraron en el centro comercial, uno de los más grandes y lujoso de Nairobi, disparando y arrojando granadas. El centro comercial Westgate tiene como clientela a la alta sociedad keniata y a la comunidad de expatriados. Entre las víctimas se encuentra un sobrino y su prometida del presidente Uhuru Kenyatta. Una hermana del presidente consiguió huir del lugar. Los terroristas empezaron a separar a musulmanes de no musulmanes, llegando a poner a prueba a los rehenes con preguntas como el nombre de la madre de Mahoma.

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En el centro comercial Westgate hay invertido capital israelí y al menos un café era regentado por ciudadanos israelíes, lo que había llevado a las autoridades estadounidenses a alertar del lugar como posible objetivo terrorista. Por tácticas y objetivos, podemos decir que el presente ataque es una réplica del ataque terrorista en Mumbai en 2008. En aquella ocasión los terroristas atacaron simultáneamente varios lugares de la ciudad, a diferencia del actual ataque en Nairobi, pero entre sus primeros objetivos se encontró Nariman House, un centro del movimiento judío hasídico Chabad-Lubavitch. También en el ataque de Mumbai, los terroristas separaron musulmanes de extranjeros occidentales para matarlos en el lugar al instante. La posible presencia de ciudadanos israelíes entre víctimas y rehenes explica la presencia de asesores israelíes que están ayudando en la operación de asalto al centro comercial. Las buenas relaciones entre Israel y Kenia se remontan a los años 70, cuando Kenia colaboró con Israel en la operación de rescate de rehenes en el aeropuerto de Entebbe de la vecina Uganda en 1976. La operación militar la está llevando a cabo el 20 Parachute Battalion del Special Operaciones Regiment del ejército keniata con presencia también de la General Service Unit, una fuerza policial paramilitar.

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Los responables de este ataque es la organización somalí Al Shabab. Kenia mantiene desde 2011 un contingente de 4.000 soldados en Somalia como parte de la misión de la Unión Africa en Somalia (AMISOM). Lass fuerzas keniatas en Somalia ha mantenido combates contra Al Shabab, a la que ha derrotado repetidamente y arrebatado buena parte de los territorios que dominaba. Hasta hace poco Al Shabab dominaba la mitad sur del país, manteniendo un cerco en Mogadiscio al escaso terreno dominado por el gobierno federal de transición y dominando el puerto de Kismayo, que era una de sus fuentes de ingresos. Ahora mismo Al Shabab se bate en retirada después de que se cambiaran las reglas de enfrentamiento de AMISOM y las fuerzas africanas pudieran emprender acciones ofensivas. Por ejemplo, el pasado mes de agosto 24 milicianos de Al Shabab murieron en combates con las fuerzas de AMISOM.

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Un portavoz de Al Shabab ha declarado que el objetivo de este ataque es obligar al gobierno keniata a reconsiderar su política en Somalia para que retire las tropas, tal como España retiró las tropas de Iraq tras el 11-M (el portavoz confundió Iraq con Afganistán). Al Shabab había amenazado al gobierno keniata en repetidas ocasiones. Y en el pasado emprendió ataques terroristas contra Uganda, cuyas fuerzas en Somalia formaban hasta hace poco el mayor contingente de AMISOM. Durante la celebración de la final del mundial de fútbol de 2010, terroristas de Al Shabab llevaron a cabo sendos ataques con bombas en Kampala en lugares donde se había congregado gente para ver el partido. Murieron 74 personas.

Kenia ha sido escenario en el pasado del terrorismo yihadista. El 28 de noviembre de 2002 un coche bomba se empotró contra la entrada de un hotel de propiedad israelí en la ciudad costera de Mombasa. Aquel mismo día terroristas disparadon dos misiles tierra-aire portátiles SA-7 a un Boeing 757 de la compañía charter israelí Arkia Airlines que despegaba del aeropuerto de Mombasa. En el ataque al hotel Paradise murieron trece personas: Tres israelíes y diez keniatas. Los misiles disparados contra el avión de pasajeros fallaron o fueron repelidos por algún sistema de defensa antimisiles. Los responsables de los atentados en Mombasa fueron vinculados con el yihadismo somalí.

Antes de 11-S, Kenia fue también escenario uno de los primeros ataques de la red de Al Qaeda. El 7 de agosto de 1998 un camión bomba estalló frente a la embajada de los Estados Unidos en Nairobi mientras otro ataque similar ocurría en la embajada estadounidense en Tanzania. El ataque fue perpetrado como una represalia de Al Qaeda por una operación antiterrorista contra miembros de la Yihad Islámica Egipcia en Albania. La embajada estadounidense en Kenia fue elegida porque según Al Qaeda desde allí se dirigió la intervención militar estadounidense en Somalia en 1992.

A pesar de la muerte y destrucción causada por la acción de Al Shabab no tenemos que perder de vista que el terrorismo tiene el objetivo de cambiar las políticas de los gobiernos. Y sólo podremos decir que la acción ha tenido éxito para Al Shabab si el gobierno keniata retirase sus tropas de Somalia o limitara las acciones de su contingente allí. Aunque sea tentador para algunos hablar del auge del terrorismo o de un yihadismo africano más potente, hay que recordar que Al Shabab se bate en retirada . El gran sueño de un corredor yihadista en África se desvanece tras el fracaso en Mali y la derrota en Somalia.

¿El fin del acuerdo Sykes–Picot?

Estoy leyendo estos días A Line in the Sand: Britain, France and the Struggle That Shaped the Middle East de James Barr, autor de Setting the Desert on Fire: T.E. Lawrence and Britain’s Secret War in Arabia, 1916-18. El libro arranca con el acuerdo Sykes-Picot y la posterior pugna de Francia y Reino Unido por imponer sus intereses en Oriente Próximo no sólo durante la Primera Guerra Mundial sino en las décadas posteriores.

Íñigo Sáenz de Ugarte citaba no hace mucho un artículo de Patrick Cockburn en la Londo Review of Books titulado Is it the end of Sykes-Picot? . Si hacemos caso a Robert D. Kaplan, será difícil que las fronteras de Siria sobrevivan a la guerra civil y por lo tanto será efectivamente el fin de las fronteras trazadas por el acuerdo Sykes-Picot, el destino de Oriente Próximo trazado por caballeros europeos con una regla sobre un mapa. Jon Stewart y un über British John Oliver han hecho una parodia al respecto.

Robert D. Kaplan sobre Siria

Abu Saif al-Andalusi, autor del blog El Baluarte de la Hispanidad, me hacía saber hace poco que había releído el espacio que dedica Robert D. Kaplan a Siria en Rumbo a  Tartaria. Pueden leer aquí las líneas que llamaron la atención a Abu Saif al-Andalusi.

Por su parte, Demócrito de Abdera me avisó de la entrevista que a Robert D. Kaplan le han hecho en el ABC con motivo de la edición en España de La venganza de la geografía. Se muestra muy pesimista sobre el futuro de Siria:

Siria no es un país, es una expresión geográfica. Describe vagamente el área entre las montañas de Turquía y los desiertos de Arabia Saudí. Incluye los países de Siria, Líbano, Israel y Jordania. Siria tiene diferentes grupos étnicos localizados regionalmente: drusos en el sur, kurdos en el noreste, suníes en el centro, chiíes-alauíes en el noroeste. Esos grupos no son leales a Siria, sino a sus referentes regionales y étnicos. Esencialmente, no hay país que salvar. [...] Va a ser muy difícil que Siria se mantenga unida. [...] Me resulta difícil ver que Siria permanezca como un único país controlado desde el centro.

A día de hoy, tristemente, me parece que la única salida política a la guerra civil es un partición del país.

Bibliografía sobre la yihad afgana

Una de las preguntas que me asaltó durante mucho tiempo fue cómo terminaron los Estados Unidos apoyando a radicales islamistas en la guerra de Afganistán durante los años 80. La respuesta corta y rápida es que en aquel momento se hizo como una medida cortoplacista en el que “todo valía” para perjudicar a la Unión Soviética. Pero eso no explica por qué se apoyó a los islamistas radicales en concreto. Así que con esa pregunta en mi cabeza leí bastantes cosas. Hice un resumen de lo que aprendí hace ya bastante tiempo aquí mismo, en este blog. Lo escribí en 2007 bajo los efectos de leer la estúpida entrada de la Wikipedia en español sobre Osama Bin Laden (recordemos que en el 90% de los casos, la versión en inglés es “enciclopédicamente” mejor).

Antes de escribir aquella entrada y desde entonces nunca paré de encontrar comentarios por ahí que a “Bin Laden lo entrenó la CIA”, en un sobresimplificación de lo que fue la yihad afgana. Estos días he visto el mismo fenómeno, referido a Siria, donde alguno mete en el mismo saco al ISIS, el Frente Al-Nusra, el Ejército Sirio Libre y los Comités de Coordinación Local para afirmar cosas como que “EE.UU. es aliada de Al Qaeda en Siria”. Pero de Siria, supongo, tendremos que seguir hablando.

Hablaba de todo esto hace poco con Demócrito de Abdera y prometí confeccionar una bibliografía sobre la yihad afgana, listando los libros que me ayudaron a comprender cómo EE.UU. terminó apoyando a islamistas radicales y cómo de entre los árabes-afganos surgió lo que algún día llegó a ser Al Qaeda.

Ghost Wars: The Secret History of the CIA, Afghanistan and Bin Laden de Steve Coll. Una obra monumental que abarca de 1979 al 9 10 de septiembre de 2001. El libro es condenadamente exhaustivo y detallado. Leer sus cientos y cientos de páginas menudas se siente como ascender el Tourmalet. En sus páginas leemos sobre los enrevesados recovecos de los pasillos de Washington y los azarosos giros inesperados de la Historia. El mundo pudo haber seguido otro camino de haber tomado ciertas personas otras decisiones en otros momentos, de haber existido otra correlación de fuerzas en pugnas internas, de haberse considerado ciertos factores despreciados, etc. Pero la Historia transcurrió por el camino que siguió, porque aquellas personas contaban con la información disponible en aquel momento. Y resulta ahora fácil señalar los errores porque ya sabemos cómo terminó todo. Así que, cuando terminas el libro literalmente te entran ganas de darle con un bate de béisbol en la cara al primero que te suelta un cliché progre sobre EE.UU., la guerra de Afganistán, Bin Laden y Al Qaeda.

La torre elevada: Al-Qaeda y los orígenes del 11-S de Lawrence Right. Otro libro ganador del Pulitzer. Si Steve Coll trataba de seguir el hilo entre la yihad afgana y el 11-S, Lawrence Right se remonta a Qutb y los Hermanos Musulmanes en Egipto en los años 50, tal como hacía “The Power of Nightmares”. Es un libro entretenido y ameno, cuyos capítulos finales, el FBI yendo un paso detrás de Al Qaeda tras el atentado contra el USS Cole, se leen como un thriller no menos apasionante porque sepamos cómo concluye.

Soldados de Dios de  Robert D. Kaplan. Uno de sus primeros libros. Juraría que el propio Kaplan lo señalaba como una “obra de juventud”. Para lo que nos interesa, se trata de un libro donde entre otras cosas se describe el ambiente de la retaguardia de la yihad afgana. Kaplan visita esa “corte de los milagros” que era Peshawar, con sus guerrilleros, intrigantes, periodistas, activistas, cooperantes, espías y buscavidas. Kaplan apunta a los intereses de Pakistán en apoyar a unos rebeldes y a otros no, junto a las circunstancias particulares de cada grupo que moldearon la decisión. Tras su lectura la idea de unos muyahidines organizados de forma jerárquica y totalmente controlados por la CIA resulta risible.

La guerra eterna de Dexter Filkins. Un libro de memorias periodísticas de un reportero de guerra que vivió la yihad afgana, Afganistán bajo los talibán y hasta estuvo metido en el meollo de la batalla de Fallujah. El espacio que dedica al final de la yihad afgana es breve. Pero es significativo por el encontronazo que tiene con los árabes-afganos, en una onda totalmente diferente a la de los muyahidines, hospitalarios y agradecidos por la cobertura extranjera.

El plan de ataque a Siria

Mi primera colaboración con Miradas de Internacional se titula “El plan de ataque a Siria”. En ella hablo de las unidades navales que Estados Unidos ha movilizado recientemente el Mediterráneo oriental y planteo qué objetivos podría golpear la operación de castigo al régimen de Assad si se buscara influir en el transcurso de la guerra en Siria. Fue escrita la semana pasada, lo que ha bastado para que acuse algo el vertiginoso avance de los acontecimientos.

Un vídeo sobre Siria y una diatriba

Ya estoy de vuelta en casa tras tres días fuera. Y me he encontrado una explosión de noticias, análisis y artículos de opinión sobre Siria en menéame.net y muros de Facebook. (En el momento de escribir este párrafo la primera noticia de portada es “Corresponsal de Associated Press afirma que el ataque en Damasco fue obra de los rebeldes“).

La misma gente que ha estado callada estos dos últimos años sobre las atrocidades sucedidas en Siria ha estallado indignada ante un posible ataque punitivo y limitado de Estados Unidos contra el régimen de Assad. La misma gente que ha mostrado de forma sarcástica su incredulidad ante la “propaganda estadounidense” y ha denunciado tanto al “imperialismo yanki” como a los intereses del “complejo militar industrial”, no ha parado de enlazar y citar informaciones provenientes de Russia Today e ignorar en sus análisis los intereses del neoimperialismo ruso en Siria. La misma gente que ha mostrado su escepticismo sobre las informaciones sobre un presunto ataque con armas químicas por parte del régimen de Assad no ha parado de enlazar a informaciones que responsabilizan a los rebeldes de lo sucedido.

Resulta interesante ver que lo que ha disparado este súbito interés por un conflicto al que sólo cuatro gatos le estábamos prestando atención es que Estados Unidos pretendiera adoptar un papel visible y notorio. Y nótese que digo “papel” sin emplear términos como intervención armada, ataque, injerencia, imperialismo, etc… porque si eso fuera lo que realmente ha indignado a la gente que ha salido en tromba a criticar a Estados Unidos, habríamos leído previamente sus artículos de condena al papel de Rusia, Irán y Hezbolá. Así que sólo podemos decir que lo que asistimos estos días es un brote del “antiamericanismo” ignorante e infantil de la izquierda europea. Considerando el desprecio mostrado todo este tiempo por las víctimas civiles, podemos descartar sin reparos que Siria sea para la izquierda europea una cuestión ética y asumir ya que se trata de una mera cuestión estética. Sin ideas y alternativas desde hace mucho tiempo, en medio de la presente crisis, para muchos simpatizantes de la izquierda posicionarse ante una cuestión de relevancia pública se ha convertido únicamente en un medio para obtener votos en menéame.net y “Me gusta” en Facebook.

Dicho todo esto, pasaré a analizar un vídeo titulado “Lo que no te cuentan sobre Siria: Nuevo fraude de las pruebas de las armas químicasen Siria”, del que un amigo me ha pedido que dé mi opinión.

Arranca contando que el 21 de agosto se produjo un ataque con gas sarín y que la noticia del ataque fue difundida segun el vídeo por los “medios de desinformación masivos” sin existir prueba alguna. Fuera de lo que hayan dicho los gobiernos, tenemos la información dada por Médicos Sin Fronteras, que cita como fuente a los médicos sirios que trabajan sobre el terreno y con los que la organización mantiene contacto. Médicos Sin Fronteras especificaba que los consideraba de máxima confianza y que consideraba creíble su testimonio. Es necesario añadir que tan pronto el gobierno de los Estados Unidos anunció su intención de tomar represalias, Médicos Sin Fronteras rechazó públicamente que su información fuera usada como excusa para un ataque militar. Habrá, además, que esperar a que el equipo de inspectores de Naciones Unidas publique su informe tras haber estado en el terreno tomando muestras para poder tener un veredicto sobre el asunto.

Pasamos a continuación a “las muchas cosas que no cuadran”, según el vídeo. Se nos cuenta cómo se publicaron en Internet y la prensa para ilustrar la noticia imágenes con cadáveres que corresponden a acontecimientos en Egipto e Iraq. Esto en sí mismo no significa nada. Quienes no movemos en estos asuntos estamos acostumbrados a que inmediatamente tras una noticia impactante aparezcan fotos y vídeos en Internet que alguien intenta colar como un documento gráfico del acontecimiento. A veces son de sucesos anteriores y a veces son montajes. Recordemos, por ejemplo, aquellas “fotos del cádaver de Bin Laden” o incluso aquellas presuntas fotos del accidente de Diana de Gales que alguien señaló como falsas porque ni las ambulancias ni los enfermos se parecían a los que se pueden ver en París. Es una obviedad, pero que aparezcan fotos manipuladas o se intente engañar con fotos de otros acontecimientos no es una prueba de que algo no pasó.

Pasamos entonces al cuestionamiento de que una masacre con armas químicas haya sucedido en las afueras de Damasco. En el vídeo dicen que la zona había sido evacuada y que en ella no quedaba población civil. Me parece que los autores del vídeo desconocen que el presunto ataque con armas químicas no se produjo en un solo punto aquel día, sino en varios. Se habla del ataque de Ghouta, pero Ghouta es una región de la provincia de Damasco. La Wikipedia en inglés lo define como “un cinturón agrícola al sur y este de Damasco”. Añade el vídeo otra idea errónea. Se pregunta qué sentido tiene que el régimen de Assad usara armas químicas “porque ya está ganando en todos los frentes”. Las razones del régimen sirio para cruzar la “línea roja” marcada por Washington es materia de discusión y debate aparte. Lo relevante aquí es que es no es cierto que el régimen de Assad esté “ganando en todos los frentes”. Precisamente estas últimas semanas una de las noticias relevantes sobre la guerra civil siria era que los rebeldes estaban ganando terreno en Damasco, la capital del país. El diario francés Le Figaro hablaba de la entrada en acción a mediados de agosto de un grupo de 300 rebeldes del Ejército Sirio Libre entrenados por Estados Unidos y que había cruzado la frontera desde Jordania para operar en la región de Ghouta. Esa apoyo directo de Estados Unidos sería, según el periódico francés, lo que habría llevado al régimen de Assad a tomar medidas contundentes. Por su parte, el Institute for the Study of War informaba ya el 9 de agosto de los avances de los rebeldes en Damasco.

A continuación, el vídeo cuenta que las informaciones sobre presuntos ataques con armas químicas por parte del régimen de Assad han coincidido a lo largo del tiempo con visitas de representantes de la ONU y de personalidades de proyección internacional. No se mencionan esas fechas, aunque sabemos que hasta ahora el asunto no había alcanzado tanta transcendencia porque nunca se habían dado por buenas las informaciones. Lo que sí es una “coincidencia” es que haya sucedido el presunto ataque con la llegada de un equipo de inspectores de la ONU. El argumento aquí es que el régimen de Assad no sería tan tonto como para hacer algo así contando con la presencia de inspectores interncionales en el país. El argumento considera que el régimen toma decisiones enteramente racionales o que existe una cadena de mando totalmente férrea y vertical por la que tal decisión sólo la pudo tomar el presidente Assdad. Ambas ideas podrían no ser ciertas. Sólo puedo decir que sí, que es un dato extraño.

El siguiente argumento es que la “única” prueba es un vídeo que muestre a presuntas víctimas del ataque. En un momento se dice que podría ser un vídeo de las matanzas de kurdas cometidas por los rebeldes. En otra parte dice que es un montaje. Señala que los “niños no presentan convulsiones ni símtomas de asfixia, típicos de la intoxicación con gas sarín” y “parecen más bien drogados”. Se ha hablado en la prensa del uso de gas sarín. La cuestión es que hay varios tipos de armas químicas (vesificantes, asfixiantes, neurotóxicas..) y varios tipos de gases de cada uno de ellos, con lo que los síntomas de armas químicas no son uniformes. Pero de la misma forma que en el vídeo se dice que los síntomas no corresponden a los de un ataque con armas químicas, hay testimonios de médicos que dicen justo lo contrario.

Otros argumentos para desacreditar el vídeo que muestra a niños víctimas del presunto ataque con armas químicas es que no hay madres gritando en la sala, que aparecen niños sin camiseta pero las niñas siempre llevan una prenda que les cubre el torso… Son argumentos bastantes tontos. Pero el más tonto de todos es que “los cuerpos no presentan ningún signo de haber sufrido un bombardeo”. Argumento realmente tonto si tenemos en cuenta que estamos hablando de las víctimas de un presunto ataque con armas químicas. Es decir, personas afectadas por ¡un gas! En esa misma idea ahonda el argumento de que el personal médico no presenta manchas de sangre en su ropa de trabajo. Igualmente tontos me parecen los argumentos de que los cadáveres hayan sido alineados en el suelo de una sala “como para una representación” o que el lugar donde se ve que son atendidos los afectados no parezca un hospital. Cualquiera que haya seguido la guerra civil siria y haya prestado atención a las organizaciones que tratan de ayudar a la población siria sabe que una de las grandes carencias es la de material médico. Posiblemente las personas que aparecen en el vídeo fueran atendidas en un hospital improvisado. En cuanto a que los cadáveres fueran alineados en el suelo de un lugar que no parece una instalación médica bastaría recordar que tras los atentados del 11-M los cadáveres fueron llevados a un pabellón del IFEMA en Madrid, un recinto ferial. En el caso del vídeo de Siria podemos imaginar que al recoger un número alto de muertos y agonizantes por los que no se pudo hacer nada, los cuerpos fueran llevados a un lugar para ser identificados y recogidos por sus familias.

Resumiendo, que tenemos un vídeo que trata de argumentar que no hubo un ataque con armas químicas al este de Damasco recientemente. Utiliza como argumento las informaciones erróneas publicadas al respecto y cuestiona la verosimilitud de una grabación que muestra a las víctimas del presunto ataque. Creo que el autor del vídeo ha seleccionado arbitrariamente las fuentes al presentar el “engaño” de aquellos que intridujeron imágenes de matanzas en Iraq y Egipto pero no menciona la existencia de una fuente como Médicos Sin Fronteras. En cuanto a la grabación de una atención improvisada a los afectados y víctimas del presunto ataque químico concuerda perfectamente con la precariedad de las instalaciones médicas, falta de preparación del personal y escasez de recursos que sufre la población en las áreas controladas por los rebeldes, tal como cuentan quienes han estado allí. Por ejemplo, Antonio Pampliega en su libro Siria. Más allá de Bab Al-Salam.

Creo que tenemos que esperar a que los inspectores de la ONU emitan su informe. Pero este vídeo ya llega tarde. Ahora mismo la línea argumental del gobierno sirio es que el ataque sí se produjo pero fue culpa de los rebeldes, tal como recogía la noticia que aparecía en la portada de menéame.net Un periodista afirma que los muertos en Ghouta se produjeron por la explosión de una munición química proporcionada por Arabia Saudita a los rebeldes al ser erróneamente manejada. Sobra decir que la noticia parte de la idea de que hubo un sólo foco de propagación del gas, cuando sabemos que los testimonios hablan de varios lugares de la provincia de Ghouta atacados el mismo día presuntamente con armas químicas. [Actualización gracias a Manel Gozalbo: Varios medios han difundido la noticia "Corresponsal de Associated Press afirma que..." Paul Colford, director de relaciones con los medios de Associated Press ha salido al paso para desmentir que el periodista citado en la noticia esté en plantilla en la agencia. Y en otro orden de cosas, un experto británico en armas químicas afirma que la hipótesis de un supuesto accidente en un depósito rebelde de armas químicas no es consistente con la aparición de víctimas en varios focos tal como dije incialmente. Gracias a Manel Gozalbo por ponerme en conocimiento ambos enlaces]

Sospecho que podría pasarme hasta el fin de los tiempos destripando todas las noticias, análisis y opiniones surgidas estos días sobre Siria. Pero creo que ya he dicho casi todo lo que tenía que decir sobre Siria. Sólo tengo que añadir que mientras muchos han estado estos dias denunciando el “imperialismo yanki”, la opinión casi unánime en Estados Unidos es que una intervención militar limitada en Siria es sólo un mal sustituto de una política coherente y determinada ante el conflicto. El rechazo del parlamento británico a intervenir al lado de Estados Unidos y la propia decisión de Obama de retrasar su decisión hasta someterla a un apoyo parlamentario ha provocado una imagen de duda y debilidad. Si esta crisis tiene algo que ver con el imperialismo de Washington es su ocaso. Que Estados Unidos pierda su naturaleza de híperpotencia solitaria para dejar vacios que ocupan Rusia o Irán no es algo que deba alegrarnos precisamente.