¿Dónde ubicar geopolíticamente el Sahel?

Llevo días intensos siguiendo la crisis en Malí. El otro día llamaron desde un medio de comunicación a Marcelo Wio, que trabaja en Revista de Medio Oriente, para hablar de lo que estaba pasando en Malí. ¿Es el Sahel parte de Oriente Medio? No. Pero es una pregunta muy interesante. En el mundo anglosajón es habitual oir hablar de MENA: Middle East and North Africa. Es una forma de inlcuir en un sólo espacio el mundo árabe, añadiendo además Turquía e Irán. Lo hemos visto durante la Primavera Árabe. Hubo disturbios y manifestaciones desde Marruecos a Bahrein. Y en la crisis de Malí estuvo envuelto Al Qaeda en el Magreb Islámico. Pero Malí pertenece geograficamente a África Occidental. Precisamente el conflicto arrancó con un nuevo ciclo de revueltas de la población tuareg, nómada y vinculada al desierto del Sáhara, contra el gobierno central de Bamako, en manos de la mayoría negra sedentaria establecida en torno el río Níger.

Pero ya decíamos en “El Gran Oriente Medio tras la Primavera Árabe” que la categoría geopolítica “Oriente Medio” hemos de entenderla con flexibilidad. Tengo pendiente escribir más sobre ello.

¿Una revolución energética?

La noticia está en todas partes. Estados Unidos va camino de una “revolución energética” gracias a la explotación de yacimientos no convencionales de hidrocarburos con nuevas técnicas (shale oil, fracking, arenas bituminosas…)

Robert D. Kaplan ya sueña con un futuro donde Estados Unidos recupere un vínculo especial con Europa convirtiéndose en proveedor privilegiado de hidrocarburos mientras Rusia pierde su capacidad de influencia vía los oleoductos transiberianos. Augura un futuro poco halagüeño a países sin mar y que dependen de la exportación de hidrocarburos, como Sudán del Sur o Chad. Thomas P. M. Barnett imagina las posibilidad de reindustrialización que ofrece a Estados Unidos la energía barata.

Antes de correr a celebrar la transformación del valor geopolítico de Oriente Medio merece la pena leer sobre el desafío tecnológico que supone explotar esos yacimientos no convencionaoles. Marie Vandendriessche, investigadora del Centro para la Economía Global y la Geopolítica de ESADE, ha publicado un primer documento de una serie de tres sobre el asunto.

La verdadera revolución sigue pendiente. Se planteó después del 11-S. ¿No serviría una apuesta decidida por las energías renovables para reducir la dependencia de los hidocarburos y por tanto para reducir la dependencia hacia los acontecimientos en Oriente Medio? La armada de los Estados Unidos ha decidido seguir ese camino, aunque sólo sea por cuestiones operativas y tácticas.

Las venas de la globalización

La web de noticias de ciencia, medio ambiente, salud y tecnología MATERIA ha publicado una reseña de un artículo científico del matemático español Carlos Pais en el que aplica análisis de redes al tráfico mundial de contenedores.

Su mapa del mundo muestra el enorme flujo de mercancías que sale de Asia, cómo Rotterdam es la gran puerta de entrada de Europa y sobre todo la emergencia de puertos en Oriente Medio, África y América Central, que demuestran la creciente conexión de esos lugares con la economía mundial.

Y en un orden de cosas no muy lejano, Ajai Shukla, autor del blog Broadsword sobre India y su defensa, publicó el pasado 1 de septiembre un artículo en el suplmemento de fin de semana del diario financiero Business Standard sobre el “Nuevo Gran Juego” en el Océano Índico, del que aquí llevamos hablando un cierto tiempo. Iván Giménez, por su parte, habla de “El océano Índico: escenario clave de la geopolítica mundial” en la edición española del Huffington Post.

Un nuevo centro del mundo

Ante la perviviencia de la Geopolítica Clásica de Mackinder y los intentos de revival en España respondí con un artículo crítico desde el punto de vista de las guerras posmodernas. Y es más. Pienso que si aún hoy existe una “tierra corazón” (heartland) de Eurasia sin duda se encuentra hoy en Oriente Medio, tal como apunté en mi artículo sobre el Gran Oriente Medio publicado en el número doble julio-agosto de la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad.

Ahora encuentro que la misma idea la presentó Xavier Martin en 2010. Creo que merece la pena seguir explorando.

Por qué India y China se disputan la hegemonía del Océano Índico

El Océano Índico es el tercero en extensión del planeta. Históricamente fue atravesado por rutas comerciales de largo alcance mucho antes de la era de las grandes exploraciones gracias a la regularidad de los vientos monzónicos que permitieron el establecimiento de una Ruta de la Seda por mar. Está documentado el intercambio de mercancías ya entre los imperios de Roma y China. Mediante rutas marinas el Islam llegó a la isla de Zanzíbar a finales del siglo X y al sur de Filipinas a finales del siglo XI. Hoy las rutas comerciales que lo atraviesan conectan los países productores de hidrocarburos y materias primas de África y el Golfo Pérsico con las zonas industrializadas del Sudeste Asiático y los mercados de Europa. Como gran vía de comunicación entre Europa, África Oriental, el Golfo Pérsico y la región de Asia-Pacífico el comercio marítimo en el Océano Índico supone la la mitad del tráfico mundial de contenedores.

India, que le da nombre al océano, ocupa una posición central en su parte septentrional. Es el segundo país más poblado del planeta y es el cuarto mayor consumidor de energía del mundo. Las proyecciones estiman que el volumen de su población superará a la de China y ascenderá al puesto del tercer mayor consumidor de energía a mediados de la próxima década. Es bien conocido el interés que genera al ascenso de China como gran potencia asiática, a la modernización de su armada y cómo todo ello afectará a la hegemonía naval de de Estados Unidos en el Pacífico. Pero el ascenso de China e India plantea igualmente desafíos estratégicos. Las proyecciones estadísticas para las próximas décadas del siglo XXI de cualquier variable de estos dos países alcanzan cotas superlativas. El desarrollo económico de China e India se sustenta sobre un creciente consumo de materias primas y recursos energéticos que se acelerá según se expandan las clases medias de ambos países con patrones de consumo cercanos a los occidentales.

China se convirtió en un importador neto de hidrocarburos en 1993 y en el transcurso de una década multiplicó por dos su consumo. En 2003 era el tercer mayor importador del mundo de petróleo y el segundo mayor consumidor. El origen del 40% de las importaciones chinas es el Golfo Pérsico y en su transporte por mar hasta aguas del Pacífico han de cruzar el Estrecho de Malaca, por donde atraviesa el 80% de todas las importaciones chinas de hidrocarburos. En el caso de la India, el país es de la misma forma dependiente de una forma creciente de las importaciones de recursos energéticos. India cubre con importaciones el 80% de sus necesidades de petróleo de las que dos terceras partes proceden de Oriente Medio. India importa además carbón de varios países ribereños del Océano Índico: Sudáfrica, Mozambique, Indonesia y Australia.

El Océano Índico se ha convertido en la gran vía de comunicación por la que fluyen las vitales importaciones de recursos energéticos de India y China. Garantizar la libre navegación por sus aguas se ha convertido en una necesidad de primer orden para ambos países. Por ello ambos país están lanzados en una carrera de toma de posiciones y han lanzado ambiciosos planes de construcción naval que convertirán el Océano Índico en un importante tablero geopolítico en las próximas décadas.

[Esta es la introducción a uno de dos artículos que estoy preparando sobre la rivalidad geopolítica de India y China en el Océano Índico]

Apuntes para una geopolítica del siglo XXI

Como saben, mi interés por la Geopolítica surgió ante mi asombro por su arraigo en muchas cabezas pensantes españolas después de mi paso por el XIX Curso Internacional de Defensa celebrado en septiembre de 2011 en Jaca.

La semana pasada, por fin, la página web de la Armada Española hizo disponible gratuitamente el número de mayo de 2012 de la Revista General de Marina. En ella encontrarán mi artículo “Apuntes para una geopolítica del siglo XXI”, donde hago una crítica a la geopolítica clásica desde el punto de vista de las guerras posmodernas.

A vueltas con India y China en el Océano Índico

El pasado 5 de marzo hice un apunte breve sobre el posicionamiento de China e India en el Océano Índico. Cinco días después Eurasian Hub publicó una entrada sobre el mismo tema. Serendipias, que diría Íker Jiménez, o bien síntoma de que Asia se ha convertido en una señal bien grande y evidente en el radar por lo que el mismo tema se nos cruzara a la vez. Precisamente vía Eurasian Hub he llegado a “Collar de perlas frente a telón de acero en el pulso estratégico del Índico” de Diego Agúndez desde Nueva Delhi.

La India y China han iniciado una lucha estratégica no declarada por el control del océano Índico, nudo del transporte petrolero y, según mantienen buena parte de los analistas, políticos y diplomáticos indios, posible foco de futuras tensiones.

Para la India, el Índico -al que da nombre- ha sido siempre y casi de un modo sentimental “su” mar, pero esa concepción se ve desafiada por la creciente presencia de China y su intento por garantizarse el suministro de combustibles y materias primas.

“El Retorno de Eurasia 1991-2011″ y la imaginación geopolítica

Tanto que llevo hablando en los últimos meses sobre la obsolescencia de la Geopolítica clásica en el siglo XXI y justo aparece un libro en español dispuesto a actualizar el análisis geopolítico. Es una obra colectiva de los miembros de Eurasian Hub, que nació como foro privado, luego tuvo blog, ahora también publica libros en formato digital y aspira a ser consultora. La mayoría de los miembros de Eurasian Hub que han colaborado en el libro están fuera del establishment académico español: Periodistas, militares y becarios. La mayoría jóvenes sobradamente preparados o expertos en áreas regionales que no desempañan labores académicas. Como dice el prólogo: “[E]n España y Latinoamérica existe una constelación de auténticos especialistas en Eurasia y Asia Central, que en muchos casos pasan desapercibidos” (pág. 20).

Los coordinadores de la obra son Francisco Veiga, profesor de Historia Contemporánea, y el periodista Andrés Mourenza. Veiga es el experto más reconocido en España sobre los Balcanes y Turquía. Mi impresión es que se pierde cuando se sale de su campo. En esta ocasión se reserva el epílogo, donde reflexiona sobre la pertinencia del análisis geopolítico. Y ahí me surje la duda. ¿Qué queremos decir con “Eurasia”? Creo que hay dos formas de entenderlo. La primera, literal, es entender Eurasia como la suma de los continentes europeos y asiático, que es casi como decir “todo el planeta menos América, África y Oceanía”. Ya conté pora aquí que precisamente el área que queda fuera de Eurasia, América y África, es el escenario por antonomasia de las guerras posmodernas.

Hay una segunda forma de entender las cuestiones euroasiáticas, como un adjetivo que define aquellos territorios a medio camino entre lo uno y lo otro. Rusia y Turquía podrían ser dos países que admiten esta definición. En el libro aprecio una mezcla de los dos términos. Así, aparecen tratados los Balcanes, el Cáucaso, Irán, Turquía, Afganistán, el binomio Afganistán-Pakistán y las repúblicas de Asia Central junto con el papel de China e Israel en las repúblicas del Cáucaso y Asia Central. Casi coincide con lo que yo llamé “Oriente Medio y su periferia” en alusión a la zona de inflitración global de la violencia definida por Zbigniew Brzezinski. De hecho, un mapa que la ilustra abre el libro en la página 8.

Así termina Eurasia convertida en un recipiente de fenómenos internacionales no necesariamente conexos donde los Estados siguen siendo protagonistas y donde la definición del territorio en cuestión resulta arbitraria. Aún así, la mayoría de las aportaciones en el libro son francamente interesantes. Destaco la del diplomático cubano Juan Sánchez Monroe sobre Asia Central y la Arturo Esteban sobre el Cáucaso. El primero se encargan de situar el contexto histórico, social y político que explica el desarrollo político de las repúblicas ex-soviéticas y explica los conflictos violentos sucedidos. El segundo explica la acción exterior que convirtió una insurgencia nacionalista en otra yihadista, alienando a la población local al ser ajena a su tradición cultural. Ambos me parecieron bastante desmitificadoras de choques de civilización y determinimos culturales, tan al uso. Andrés Mourenza explica la evolución de la política turca hacia Asia Central, desde la ingenuidad presuntuosa de principios de los 90 a la madurez y profundidad de miras actual. Un tema poco tratado en España, salvando los aportes de Latoc.info. Interesante también me pareció la desmitificación de las Revoluciones de Colores hecha por Carlos González Villa (véase previamente de él mismo este otro texto). Añadiría, por último, el capítulo dedicado por Carlos Masdeu a la Geopolítica clásica y las ideas de Mackinder aplicada a Eurasia.

“El retorno de Eurasia. 1991-2011. Veinte años del nuevo gran espacio geoestratégico que abrió paso al siglo XXI”.
Francisco Veiga y Andrés Mourenza (Coord.)
Ediciones Península. Barcelona, 2012.

1. Irán, la revolución islámica de 1979, por Pablo Martín
2. La invasión soviética de Afganistán y sus consecuencias, por Arturo Esteban y Agus Morales
3. Estrategias para Eurasia: el retorno de Mackinder, por Carles Masdeu
4. El espacio ex soviético del Asia Central: estados, clanes, linajes, por Juan Sánchez Monroe
5. Empiezan las revoluciones de colores, por Carlos González Villa
6. 11S y consecuencias: Afganistán y AfPak, por Agus Morales
7. Llegan los turcos, por Andrés Mourenza
8. La incógnita china, por Nicolás de Pedro
9. El bunker iraní, por Pablo Martín
10. El Cáucaso: de la herida chechena a la Guerra de Georgia y el Califato, por Arturo Esteban
11. La eterna cuestión kurda, por Daniel Iriarte
12. Las inesperadas revoluciones kirguisas, por Luis Sánchez
13. El protagonismo israelí, por Antonio Pita, Ana Cardenes y Ricardo Mir
Eurasia: fijando el concepto, por Francisco Veiga

El próximo martes 17 tendrá lugar su presentación en Casa Asia de Barcelona.

Enterrar a Mackinder

Quien haya seguido este blog desde hace tiempo habrá visto que desde mi paso por el XIX Curso Internacional de Defensa organizado en Jaca por la Academia General Militar y la Universidad de Zaragoza ando en guerra con la Geopolítica clásica, en especial con Harold J. Mackinder y su idea del pivote geográfico de la Historia.

Hoy terminé mi artículo “Apuntes para una Geopolítica del siglo XXI” del que aquí adelanté ideas de uno de los primeros borradores. No es que pretenda descubrir la rueda. Ya otros reflexionaron en el ámbito de habla hispana de cómo la sociedad de la información alteraba el factor geográfico pero al menos en el terreno académico español hay mucho por hacer para superar ideas de 1904.

Mientras tanto, en el Océano Índico

David Cenciotti ofrece un vídeo del Costa Allegra, el crucero italiano que quedó a la deriva por un fallo en sus motores, captado por un Dornier 228 de la Armada de la India con base en las islas Seychelles. ¿Qué pinta un avión indio tan lejos de casa?

En el Gran Juego de Asia, ante la entrada de China en el Óceano Índico, India también se posiciona creando aliados. Ese Dornier 228 de la Armada india será sustituido en el futuro por uno donado a las autoridades de la islas Seychelles.

El Instituto Español de Estudios Estratégicos remozó hace tiempo su página web y se muestra ahora mucho más activo, para variar, con una continua actualización de “artículos de opinión”. Entre ellos he encontrado varios bastantes interesantes que son una introducción al tema:
-“Las Marinas India y China en la Geopolítica del Océano Índico”.
-La transformación del escenario marítimo del Océano Índico.
-Las ambiciones marítimas de China.

Mientras tanto, Miguel contó hace tiempo en Rusadas.com con desenfado los planes de China e India de reconstruir viejos portaaviones soviéticos. Un día de estos encontraré tiempo para escribir sobre ello, después de ver las cosas que se dijeron en el XIX Curso Internacional de Defensa dedicado a los países BRIC.