Nayaf, 4 de abril de 2004

Y AL FINAL LA GUERRA PORTADALuis Miguel Francisco y Lorenzo Silva han sacado una nueva edición de Y al final, la guerra, un libro que cuenta la experiencai de los soldado españoles en Iraq, donde estuvieron desplegados entre 2003 y 2004. Una de las novedades de esta edición es que se amplía la  información sobre los combates sucedidos el 4 de abril de 2004. Conozco tres intentos de contar lo que realmente pasó aquel día que no prosperaron por razones ajenas a sus autores. Hay muchas preguntas sin respuesta sobre lo que pasó aquel día, aunque es bien conocido que hubo militares españoles que tuvieron un papel heroico y otros todo lo contrario.

Blackwater

Soldados estadounidenses y contratistas de Blackwater el 4 de abril de 2004 en Nayaf

Los combates de aquel día fueron parte de una revuelta contra las fuerzas de ocupación lanzada por el líder chiita Muqtada Al Sadr y cuyas razones parecen siempre confundidas en todos los relatos españoles sobre los hechos de aquel día, incluída la versión expuesta por Francisco y Silva. Esta semana cuento en Sesión de Control sobre esta batalla olvidada, la circunstancias que llevaron a la revuelta chiita y el papel de los contratitas de Blackwater aquel día.

 

La defensa de una España sin Cataluña

En el año 2006 comenté en este blog el revuelo causado por un documento apócrifo donde se estudiaba cómo serían las fuerzas armadas de una hipotética Cataluña independiente. En un contexto muy diferente, el asunto fue tratado por el Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya el pasado año en su documento “La Futura Força de Defensa de Catalunya”. El debate esta vez es real. Y, como a Escocia, el problema que se le plantea a una hipotética Cataluña independiente es el de las economías de escala. Sistemas de armas avanzados, como aviones de combate y fragatas, serían prohibitivos para una Cataluña independiente. Así que, como en el caso de Escocia, se debate la opción de una defensa mancomunada. Tenemos el precedente de las tres repúblicas bálticas, que comparten academia militar (Baltic Defense College) y red de vigilancia del espacio aéreo (BALTNET).

Ahora imaginemos un caso extremo. Supongamos que Cataluña y País Vasco se convirtieran en países independientes sin un acuerdo para compartir una defensa común. Para Cataluña y el País Vasco su defensa nacional no supondría ningún problema a pesar de que no pudieran adquirir y mantener sistemas de armas avanzados. Ubicadas entre Francia y España, su situación no sería muy distinta a la de Uruguay. Para la defensa nacional de España sería catastrófico. Según recoge la Wikipedia, la suma de Cataluña y País Vasco suponía en 2011 el 24,9% del Producto Interior Bruto español. Manteniendo un gasto equivalente, España no podría seguir pagando el mantenimiento de uno de cada cuatro aviones de combate, fragatas y vehículos blindados mientras sus obligaciones en el Estrecho de Gibraltar, Ceuta, Melilla y Canarias seguirían siendo las mismas.

Una Wikipedia militar

Las primeras reflexiones que llevaron a mi libro Guerras Posmodernas partieron del shock post-11S y post-11M. Eran aquellos tiempos en los que apareció un montón de bibliografía sobre la nueva ola de terrorismo yihadista y todo el mundo vertía su opinión en columnas de prensa. Se hablaba de una nueva amenaza difusa, transnacional y en red. Bruce Hoffman habló de “The Leadership Secrets of Osama bin Laden. The terrorist as CEO”, equiparando a Bin Laden con el director de un fondo de capital riesgo. En el último capítulo de mi libro planteaba, ¿cómo enfrentarse a una organización propia de la sociedad de la información y la globalización con burocracias surgidas de la era industrial? La respuesta la había adelantado Juan Freire en su blog en 2006: «Cómo usa la CIA los blogs y los wikis para la gestión del conocimiento: ¿espionaje open source?».

Siete años después, el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra español anuncia la MilipediA, una enciclopedia colaborativa de uso interno del Ejército de Tierra:

Es una herramienta creada por y para los militares, donde cada uno puede, a modo individual, poner sus conocimientos fruto de sus estudios, cursos y experiencias a disposición del resto de los militares.

De momento, es una recurso interno del Ejército de Tierra sólo accesible vía la Intranet del Ministerio de Defensa. Pero vía la página web del Ejército de Tierra podemos disponer el “artículo de la semana” en formato PDF. Por ejemplo, están disponibles las entradas «Grupo de Caballería de Reconocimiento “Reyes Católicos” II» y «Operación Negro. Intento de rescate de un rehén en Somalia». Esta última es francamente interesante porque recoge información de una charla impartida por un oficial francés sobre el fracasado intento de rescate de un rehén francés en Somalia que aquí traté con detalle.

La más principal hazaña

Con el escándalo PRISM dando sus coletazos, me ha venido una pregunta a la mente: ¿No se extrañan los conspiranoicos de que nunca aparezca alguien como Edward Snowden revelando información que incrimine a la CIA, el Mossad o el Club Bilderberg en los atentados terroristas del 11-S? ¿No les extraña que en una supuesta conspiración que debió implicar a cientos de personas nadie tenga problemas de conciencia? La explicación más sencilla, obviamente, es que tal conspiración para perpetrar un autoatentado nunca existió. Pero un truthter español me dio otra: “Son militares. Están entrenados para matar sin cuestionar las órdenes”. Me revolví en la silla ante una visión del mundo militar tan caricaturesca. La conversación terminó en una discusión. Hace muy poco tuve otra conversación en la que alguien me trazó un perfil de los militares: Personas llenas de problemas mentales que necesitaban un fusil para sentirse alguien (o algo así). Y otra vez me quedé patidifuso.

¿Cómo explicar la idiosincracia de una profesión que se parece a pocas para el que no la haya conocido por dentro? No hace falta evocar a Calderón de la Barca. Al fin y al cabo tenemos a un colectivo humano con sus debilidades y problemas. Pero hay algo, que cualquiera familiarizado con los testimonios de quienes han vivido la prueba última conoce, y es que no se lucha por ideales abstractos sino por los compañeros con los que se establecen vínculos difícilmente encontrables en otros ámbitos de la vida. Y la historia está llena de ejemplos de sacrificio, entrega y generosidad.

Uno de esos pundits de los medios de comunicación conservadores estadounidenses que sirven de modelo a la derecha mediática ultramontana española afirmaba que en las fuerzas armadas de su país se habían vuelto unos nenazas porque desde 2001 la casi totalidad de Medallas del Honor otorgadas lo habían sido a soldados que habían arriesgado la vida para salvar a compañeros. Nada de sargentos York o John Basilones llevándose por delante y capturando a un montón de enemigos.

Se han concedido once Medallas del Honor, la máxima condecoración militar estadounidense, a combatientes en Afganistán e Iraq, siete con caracter póstumo. Ross A. McGinnis, Jason Dunham y Michael A. Monsoor murieron al lanzarse sobre granadas para amortigar la explosión con su cuerpo y salvar la vida a sus compañeros. Leroy Petry obtuvo la suya por recoger una granada lanzada a su posición y arrojarla lejos, teniendo que sufrir la amputación de la mano. Salvatore A. Giunta, Dakota Meyer, Jared C. Monti y Clinton Romesha recibieron la suya por arriesgar la vida bajo un fuego enemigo intenso para rescatar heridos e incluso los cuerpos de fallecidos, haciendo honor a esa deber que en España recoge el Espíritu del Compañerismo del Credo Legionario.

Un problema intelectual

Antes de que hicieran el último cambio en la web del CESEDEN, en la página donde era posible descargarse el “Boletín de Información” (nombre tonto para lo que tiene que ser la revista académica señera del Ministerio de Defensa español) aparecían los títulos de los artículos de cada número. En su momento los copié, los volqué en el procesador de texto y eliminé artículos, preposiciones, conjunciones, etc. Luego lo volqué en una página web que forma nubes de palabras. El resultado lo comente aquí. Hice una segunda versión donde convertí expresiones como Estados Unidos o EE.UU. en USA. El resultado fue que las palabras más frecuentes en el título eran:

UE, OTAN, USA, internacionales
evolución, factor, perspectiva, reflexiones
fuerzas, armadas, militar, militares, operaciones
política, seguridad, estrategia, defensa, nacional
conflictos, amenaza, lucha, guerra,
cooperación, paz
futuro, nuevas
terrorismo, Islam
Afganistán
nuclear

Podríamos programar entonces un generador de títulos aleatorios:

La evolución de la política de defensa de la OTAN.
El futuro de las operaciones militares de paz de la UE.
La cooperación en UE en la lucha contra el terrorismo.
Una perspectiva sobre la estrategia de seguridad nacional de USA.
La evolución de la estrategia militar de USA en el conflicto de Afganistán.
Las fuerzas armadas ante la amenaza del terrorismo nuclear.

Suena a chiste. Pero tengo la sensación de haber visto en alguna parte todos esos artículos imaginarios cuyo título he creado combinando palabras. Porque la mayoría de los investigadores en España tienen una visión estatocéntrica del orden internacional y su principal campo de estudio son la estructuras burócraticas de defensa supranacionales. Hay mucha gente que ha construido su carrera académica en contar las novedades de organizaciones como la OTAN o la Unión Europea. Cada pocos meses siempre hay un nuevo documento, un nuevo organigrama o una nueva crisis ante la que la institución se posiciona.

Podríamos crear un algoritmo generador de títulos que una a la institución con un evento, una cumbre o un área geográfica para crear sesudos papers académicos.

“La OTAN tras la Cumbre de Chipiona”
“La Unión Europa y Rusia”
“La OTAN tras la Primavera Árabe
“La Unión Europa y el Magreb”
“La OTAN y Asia Central”

Redactar estos textos es fácil. Sólo hay que contar los cambios de una evento a otro. Nos leemos el acta final de la “Cumbre de Chipiona” y contamos cómo la OTAN asume la cibrguerra, la amenaza zombie y el pie de atleta como misiones de la política de defensa común de sus miembros. Para variar, podemos hablar de las relaciones entre OTAN y UE (“eje euroatlántico”) o algún elemento de ambas organizaciones. Por ejemplo, en vez de decir OTAN podemos hablar de su programa Partnership For Peace (PfP) y así nuestro artículo podría llamarse “El programa Partnership For Peace y Asia Central”.

Mis favoritos son sin duda los papers académicos sobre la Unión Europea. En Bruselas están siempre inventándose cuarteles generales, órganos de coordinación, documentos doctrinales y tratados de seguridad. Uno puedo labrarse una carrera académica hablando del último invento de los burócratas de Bruselas. Lo más divertido sucede en las conferencias y presentaciones en congresos. Alguien del público levanta la mano y hace la molesta pregunta de “eso está muy bien, ¿pero algo de eso que cuenta se ha puesto en práctica alguna vez?”. Y entonces el excelso conferenciante resopla, hace un pausa y cuenta que “el Joint Zombie Crisis Cell efectivamente nunca se ha activado, pero que reunirse, sí, se reunen todos los años en una reunión de coordinación donde se actualiza la doctrina conjunta, se redactan documentos y se planifica en qué ciudad será la próxima reunión. Bueno, en realidad no sabemos si existen los zombies. Pero que aún así, debemos estar orgullosos todos los españoles porque este año ha asumido el mando un general de división español que ostentará el cargo por dos años.

Nótese que en la lista de términos no aparecía China, Magreb, Asia-Pacífico, África, Sáhara, Sahel, Somalia, Iberoamérica, ciberguerra, crimen, redes, Internet… La única amenaza subestatal es el terrorismo. Islamista, por supuesto. Un talibán plantando un IED, un tuareg secuestrando gente en el Sahel y un guerrillero somalí afiliado a un grupo aliado de Al Qaeda podrían ser todos considerados terroristas pero aún así luchar contra ellos se hace en el ámbito militar. Pero no. No aparece más que Afganistán. Basta acudir a un sarao y escucharles hacer preguntas para saber que lo que preocupa a cierta clase de militares es la Cruzada Global contra el Islamofascismo y la pérdida de valores morales en el seno de Occidente. Y convierten el terrorismo en campo de interés académico e intelectual aunque estén destinados en un submarino o un escuadrón de cazabombarderos.

He repetido el experimento de los títulos de artículos con la revista “Ejército”, publicada por el Ejército de Tierra español, tomando todos los números desde octubre de 2007 a diciembre de 2011.

Salen palabras como “años” y “cuerpo” porque es habitual artículos como “100 años del Cuerpo de Intendencia”, “Sesenta años de cascos azules” o “Reflexiones sobre el espíritu de cuerpo”.

¿Se animan ustedes mismos a crear los títulos?

created at TagCrowd.com

¿Qué le preocupa al CESEDEN?

El Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) es “el centro docente militar del más alto nivel de las Fuerzas Armadas españolas”. Entre otras muchas otras cosas, se imparten en él los cursos de Diploma de Estado Mayor y de capacitación para General de Brigada. Publica un buen número de documentos: El Boletín de Información, que ejerce de revista académica, las Monografías y los Documentos de Seguridad y Defensa. Todos ellos están disponibles de forma gratuita en formato PDF su página web, aparte de ser publicados en papel.

He hecho un experimento. He tomado el título de todos los artículos publicados en el Boletín de Información del CESEDEN entre los números 283 (año 2004) y el número 317 (el último publicado), que son los que aparecen actualmente en la página web. He eliminado del texto resultante los determinantes, artículos, conjunciones y preposiciones (“el”, “la”, “de”, “para”, “por”, etc.). Luego he volcado el resultado en TagCrowd para componer una nube con los 25 términos más repetidos. El resultado es este.

Las diez palabras más repetidas son: Estrategia, seguridad, defensa, militar, fuerzas, armadas, OTAN, Unión, Europea y terrorismo. En el resultado no aparece ciberguerra, Mediterráneo, Asia, China, Rusia, África, Hispanoamérica, Iberoamérica… Sólo consiguen colarse Afganistán y “Unidos” (sin que aparezca “Estados”.

Pero no hay ninguna sorpresa. La seguridad y defensa pasa hoy para España por entidades supranacionales como la OTAN y la Unión Europea. Y también tenemos la principal amenaza percibida: El terrorismo (islamista). Buscando, se encuentran varios artículos sobre el papel de las fuerzas armadas en la lucha contra el terrorsimo. Habrá que recordar cuál fue su papel en la derrota de ETA: Ninguno.

La infantería de marina y las guerras posmodernas

El 4 de junio de 2010 elementos de la I Marine Expeditionary Force llevaron a cabo en la costa de California el ejercicio “Dawn Blitz”, las mayores maniobras anfibias del U.S. Marine Corps desde el 11-S. El objetivo era retomar las capacidades anfibias perdidas tras casi una década de combates en Afganistán e Iraq. Para muchos marines que participaron en aquellas maniobras, bastantes de ellos veteranos de ambas guerras, era la primera vez que pisaban un barco. Ese mismo mes de junio, el U.S. Marine Corps publicó la tercera versión del documento “Marine Corps Operating Concepts”, donde se hacía hincapié en la flexibilidad y adaptabilidad de la Infantería de Marina como fuerza expedicionaria anfibia preparada para luchar en guerras irregulares. El documento, de índole institucional, lleva un prólogo del teniente general George J. Flynn como segundo comandante de la oficina Combat Development and Integration que recientemente había declarado “Tras ocho años de guerra terrestre, donde el Cuerpo ha estado actuando como si fuera un segundo ejército de tierra, necesitamos volver a nuestras raíces expedicionarias anfibias”.

Ambos hechos no fueron casuales. Los gobiernos de los países occidentales viven tiempos de recortes presupuestarios y cada rama de las fuerzas armadas se ve obligada a justificar la existencia de unidades, la continuidad de programas y la necesidad de proyectos. Para el U.S. Marine Corps las alarmas habían saltado en el mes de mayo de 2010. El día 3 de ese mes, el Secretario de Defensa Robert M. Gates dio una conferencia durante unas jornadas de la Navy League. Refiriéndose al recurrente debate sobre la “brecha” entre las capacidades deseadas y las existentes, apuntó que la más importante que se corría el riesgo de crear era entre las capacidades que se aspiran a obtener y las que realmente serán necesarias en el futuro. Puso como ejemplo al Expeditionary Fighting Vehicle, uno de tantos casos de proyectos cuyo desarrollo se había retrasado notablemente y cuyo coste se había disparado. Mostró su duda sobre si sería “necesario o sensato lanzar otro gran desembarco anfibio de nuevo, especialmente según los avances en sistemas anti-buque van llevando el punto de lanzamiento potencial cada vez más lejos de la orilla”. Cuatro días más tarde, el secretario Gates dio una nueva conferencia, esta vez ante los alumnos del Command and General Staff College del U.S. Army. Algunos de ellos pudieron hacer preguntas a su término. Una de ellas fue sobre el futuro del U.S. Marine Corps y el secretario Gates contestó, reconociendo que no tenía las respuestas, que el papel de “segundo ejército de tierra” ejercido en Afganistán e Iraq llevaba a cuestionarse qué le diferencia entonces del U.S. Army y hacia dónde evolucionarían las misiones tras la experiencia de esas dos guerras.

El debate al otro lado del Atlántico fue recogido en España por la prensa. El 14 de agosto de 2010 el diario madrileño ABC titulaba “;El mítico Cuerpo de Marines puede tener los días contados”. Más de un año después tan funesto augurio no se ha cumplido pero sí es cierto que la Infantería de Marina estadounidense ha entrado en una era de debate interno, recortes y reformas. El debate allí es transladable, con sus matices, a España. La Infantería de Marina española ha participado en misiones internacionales que sin duda escapan al perfil de misiones características de una unidad expedicionaria anfibia, lejos del mar como en Bosnia Herzegovina, Chad, Líbano y Afganistán. También aquí, como toda rama de la Administración del Estado se enfrenta a presupuestarios menguantes en el actual contexto de crisis económica mientras han de tomarse decisiones sobre los medios realmente necesarios para las misiones a cumplir. Merece entonces recoger la pregunta que el secretario Gates se hacía el 3 de mayo de 2010 ante la Navy League: “En el siglo XXI, ¿qué clase de capacidades anfibias realmente necesitamos para encarar los escenarios más probables y en qué cantidad?”. Para ello hace falta primero entender cuál es la naturaleza de los conflictos armados de la Postguerra Fría.

[Así comienza mi último artículo que a la espera de respuesta de los beta-testers irá destinado al Boletín de Infantería de Marina]

El último que apague la luz (y II)

Ver 1ª parte: El último que apague la luz (I).

La necesidad de compensar a Estados Unidos por la retirada precipitada de Iraq asumiendo un mayor papel en Afganistán y de contentar a la masa social que en 2003 había salido a la calle bajo el lema de “No a la guerra” obligó al gobierno español a un extraño equilibrio. Se mandaron más tropas a Afganistán pero se asumió un perfil lo más bajo posible. En España y en Afganistán.

De cara a la opinión pública se vendió que en Afganistán no había guerra, los talibán no eran el enemigo y las tropas españolas estaban allí en misión humanitaria. Al embrollo contribuyó el ministro Moratinos con sus brillantes declaraciones de que la solución de Afganistán pasaba por más cooperantes internacionales y menos soldados, cuando los que había eran insuficientes para dar seguridad en el área de responsabilidad española.

Al negar la verdadera naturaleza de la guerra de Afganistán, para no provocar el rechazo del electorado y dar munición política a la oposición, ni la estrategia ni los recursos puestos a disposición de los soldados españoles fueron los idóneos. Muchas vidas fueron puestas en peligro y hubo muertos. Sólo la presión de un puñado de frikis en Internet, cuya campaña a favor de la compra de vehículos a pruebas de minas fue recogida por medios digitales, provocó la reacción de un gobierno que tiempo atrás decía por boca del ministro Alonso que los vehículos blindados BMR desplegados en Afganistán estaban “entre los mejores para este tipo de tareas”. La situación de la región de Afganistán bajo responsabilidad española empeoró y el mando militar estadounidense le quitó responsabilidades a las tropas españolas sobre un distrito para dárselas al contigente noruego, mucho más pequeño pero mucho más efectivo.

El delirante discurso de Afganistán y la “ayuda humanitaria” fue recogido por la ministra Chacón que lo llevó a un nivel superior. Cuando se presentaron en público los vehículos Iveco LMV “Lince”, la ministra apuntó que el compartimento de carga trasero serviría para “transportar ayuda humanitaria”.

Les queda poco y dejan tierra quemada con un ministerio que pide a gratis un sistema racional y transparente de compras. ¿Se atreverá el próximo gobierno a abrir la caja de los truenos?

Ankara City Tres S.L.

¿Quién se levanta por la mañana y decide ponerle de nombre a su empresa inmobiliaria “Ankara City Tres”?. ¿Un turco nostálgico de su país que se encontró que ya existía una “Ankara City S.L.” y tuvo que añadirle “Tres”? ¿Alguien que descubrió el amor en un ménage á trois en la anodina capital turca?

En 2009 se constituyó la sociedad limitada “Ankara City Tres” con un capital inicial de 3.010 euros y domicilio en la calle de Castelló número 18 de Madrid. En Internet no hay constancia alguna de actividad. No hay una página web. No hay una ninguna referencia en algún portal de negocios.

Un día la empresa se traslada al Paseo de la Castellana número 179 e informa de una ampliación del objeto de la sociedad. Ahora se dedica además a la “comercialización de todo tipo de productos”. El 8 de abril de 2011 la empresa registra la marca comercial “AK Shooter” de la clase Niza 25: “Prendas de vestir, calzado, artículos de sombrerería”. En Internet no aparecen referencias de ninguna tienda on-line, de las muchas que sirven a la comunidad airsoft y militar en España, que venda ropa de la marca “AK Shooter”. Sin embargo la empresa tiene tan buena suerte que el 17 de junio, dos meses después, la Armada Española le adjudica en un “procedimiento negociado sin publicidad” un contrato de 55.000 euros por “ropa de trabajo, ropa de trabajo especial y accesorios”.

Así funcionan las cosas.

El último que apague la luz (I)

Cuando los aspirantes del PSOE a candidatos a la presidencia del gobierno maniobraban en los medios de comunicación afines le mostré mi extrañeza a alguien de que la ministra de defensa se postulara para el puesto. En mi opinión no tenía una gestión brillante que presentar como aval a su candidatura. Más bien lo contrario. La persona con la que hablaba sentenció con algo parecido a: “Da igual. En España a nadie le interesa los asuntos de defensa. La gente sólo se queda con eso que dicen en el Telediario sobre misiones de paz”.

Chacón quedo finalmente fuera tras el dedazo que aupó a Rubalcaba. ¿Pero y si hubiera sido candidata? ¿A alguien le hubiera importado su gestión del Ministerio de Defensa? ¿Alguien habría tenido criterios para hacer un balance?

La trayectoria del Ministerio de Defensa español en los últimos años parece seguir el paradigma de las Guerras Posmodernas interpretado por alguien que leyó el libro y no entendió nada. Los documentos oficiales del Ministerio de Defensa establece que España no tiene enemigos potenciales y las amenazas son por tanto tan imprevisibles como indefinidas. Sin embargo España, al contrario que Portugal, Suiza, o Bélgica, tiene un país vecino que reclama la soberanía de ciertos territorios. El asunto nunca supuso un problema mayor por la abismal diferencia cualitativa de las fuerzas armadas. Esa brecha se ha acortado en numerosos aspectos. Pero como ya hemos dicho en otras ocasiones resulta en el fondo irrelevante porque ante la disparidad de fuerzas Marruecos ha empleado siempre estrategias “asimétricas” con pleno éxito contra España.

Descartado el paradigma de la defensa nacional como defensa del territorio pareciera que la política oficial española es la construcción de alianzas estratégicas a través de la implicación en misiones internacionales. Es la política que siguen países como Noruega, Letonia, Estonia, Polonia o Mongolia. Teniendo por vecinos cercanos a una potencia nuclear se han implicado en las guerras de Estados Unidos para labrarse el apoyo de Washington en sus problemas locales. España ha seguido esa misma política pero de forma harto chapucera.

La primera decisión tomada por el primero de los gobiernos de Rodríguez Zapatero fue la inmediata retirada de las tropas de Iraq. Una historia que todavía no ha sido contada en sus precisos detalles. Lo que se vendió en España como una decisión fulminante producto de la coherencia con una promesa electoral fue en realidad una huída precipitada de un área de operaciones donde una estrategia errónea propició el auge y fortalecimiento de la milicia del líder shií Muqtada al-Sadr delante de las narices de las fuerzas españolas en lo que fue además un fallo clamoroso de inteligencia.

El asunto estalló el 4 de abril de 2004 en Nayaf y sólo la decidida actuación de los contratistas de Blackwater impidió que se viviera un desastre propio de las coloniales del primer tercio del siglo XX. Los responsables militares de aquella jornada fueron, por supuesto, debidamente recompensandos por el gobierno entrante. Aunque me pregunto qué versión habrían dado en el reportaje que a mayor gloria de uno de ellos le dedicó un suplemento dominical si cierto contratista de Blackwater no se hubiera contenido y tal como se le cruzó por la cabeza le hubiera partido la cara aquel día en Nayaf por cobarde e incompetente.

La Brigada “Plus Ultra” española en Iraq la componían contigentes de países centroamericanos que dependían de la cadena logística española. La retirada española los arrastró y la decisión no cayó nada bien en Washington, que se vio de pronto con un agujero en el despliegue en Iraq. La primera decisión del gobierno de Rodríguez Zapatero, que ya se había lucido manteniéndose sentado al paso de la bandera de EE.UU. en el desfile militar de un 12 de octubre, marcó durante años las relaciones diplomáticas entre España y Estados Unidos.

Evidentmente en la primavera de 2004 la actual ministra de Defensa no ocupaba la cartera y no se le puede vincular a aquellas decisiones. Suyo sin embargo fue el protagonismo de la segunda retirada de tropas españolas y el segundo encontronazo con los países aliados. Se trató por segunda vez de una cuestión de coherencia política. Se había realizado un referéndum de autodeterminación en Kosovo en el que salió ganadora la opción a favor de la independencia de aquella provincia serbia. Y el gobierno español que no veía con simpatías tal clase de referéndum, no fuese que alguien cercano pidiera uno, decidió retirar las fuerzas españolas de la KFOR.

La decisión la anunció la ministra de defensa sin que el ministro de asuntos exteriores hubiera sido ni consultado ni informado y confundiendo los plazos. No se trataba de una decisión a ejecutar inmediatamente, sino que para evitar el desastre iraquí se llevaría a cabo con tiempo suficiente para que el resto de países de la KFOR compensaran la retirada española. La ministra se olvidó de ese detalle y tuvo que ser corregida desde Moncloa para pitorreo de la prensa de derechas en España e indignación de los países aliados.

El desastre diplomático que supuso la retirada española de Iraq tuvo que ser compensando ante Washington de alguna forma. Y el gobierno de Rodríguez Zapatero decidió entonces aumentar la contribución española en Afganistán teniendo mucho cuidado de que no se vinculara con las operaciones contrainsurgencia contra los talibán llevadas a cabo por EE.UU., Reino Unido, Canadá y Australia principalmente. El esfuerzo español quedaría encuadrado en ISAF, la fuerza de reconstrucción y asistencia a la instituciones locales comandada por la OTAN.

[Continuará]