La reforma de las fuerzas armadas rusas en Eurasianet

Recientemente Javier Morales, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid y experto en Rusia, me invitó a participar en Eurasianet, la red de investigadores académicos.

4f726e404ce8Mi primera contribución se titula “Crisis y reforma de las fuerzas armadas rusas”. Se trata de una primera aproximación basada en materiales de un artículo que tengo aparcado y espero retomar pronto ante la actualidad del tema. Desde aquí le doy las gracias a Javier Morales por la invitación y a Rubén Ruiz por la acogida dada a mi artículo.

Un nuevo bulo ruso sobre el vuelo MH17 derribado en Ucrania

La colección de bulos rusos sobre el vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado sobre Ucrania el 17 de julio de 2014 es algo pintoresca. Desde aquella teoría de primera hora de que el avión había sido derribado por las fuerzas gubernamentales ucranianas por su parecido con el avión presidencial ruso (que hacía meses que usaba el espacio aéreo ucraniano en sus viajes) a que el vuelo MH17 fue derribado por un Sujoi Su-25 ucraniano (avión de ataque a tierra con un techo de vuelo bastante inferior a la altura a la que volaba el Boeing 777 aquel día).

La máquina de propaganda rusa ha sacado un nuevo bulo bastante chapucero que ya ha sido desmontado por Bellingcat y What happened to flight MH17? pero he visto que ha sido reproducido por El Espía Digital, un peculiar medio español dedicada a “Inteligencia, Defensa, Seguridad”. Allí encontramos en una ventana el canal de televisión Russia Today, tiene cabida Noam Chosmky criticando a Israel, aparecen noticias sobre la tecnología militar rusa o una información del canal iraní Hispán TV sobre la supuesta implicación del FBI en atentados terrorista en el interior de Irán… Es decir, la misma agenda política contraria a Estados Unidos e Israel a la vez que favorable a Rusia e Irán que podemos encontrar en Voltairenet. Ya este verano en Antimilitaristas.org pudimos leer «El Espía Digital»: la extrema derecha española como repetidor de la propaganda de guerra rusa.

El nuevo bulo ruso gira en torno a una foto que muestra supuestamente a un avión de combate aproximándose al Boeing 777 de Malaysia Airlines sobre suelo ucraniano. “¡Por fin! Una prueba que les pilla con las manos en la masa” comenta el anónimo autor del artículo en El Espía Digital.

MH172La noticia fue puesta en circulación por un programa del primer canal de la televisión pública rusa. El origen de la foto estaría en un tal George A. Bilt, experto en aviación estadounidense vinculado al MIT y del que nadie ha oído hablar. Enseguida empezaron a salir varias inconsistencias. La imagen del avión de pasajeros no corresponde a un Boeing 777 sino a un Boeing 767. Se trata de un corta y pega de la primera foto que aparece en Google si en ruso buscas “Boeing vista superior”. Resulta ser una foto tomada de la página web de Boeing. Evidentemente no sólo no coincide el modelo de avión, sino que no coincide el esquema de pintura y las letras que se ven en el lateral del avión. La imagen satélite resulta que está sacada del servicio de mapas del buscado ruso Yandex. Aquí se ve la comparación. Nótese la forma y posición de las nubes.

B2a4DoICUAAk1bz Además el avión malayo aparece volando lejos de la ruta que siguió aquel día. El Boeing 777 no está a escala con el supuesto avión ucraniano, un Sujoi Su-27. En definitiva, es todo una enorme chapuza. Pero como afirmaban desde el perfil de Twitter de Con Ucrania, la base de la propaganda rusa es que “el espectador ha de elegir entre mentira y mentira”.

Más información en:
-“Russian State Television Shares Fake Images of MH17 Being Attacked”
-“Kremlin Has Mastered Propaganda, But Not Photoshop: Fake MH17 Photo Lights Up RuNet”
-Proof the Russian TV “satellite” photo of MH17 is fake!

El Espía Digital mientras tanto a su bola: “EEUU tacha de “absurda” la imagen del avión disparando al vuelo MH17… pero no presenta ninguna evidencia en contra de sus satélites”.

¿Fue este el sistema antiaéreo ruso que derribó el vuelo MH17?

Bellingcat (“poniéndole el cascabel al gato”), la organización OSINT creada por el autor del blog Brown Moses, acaba de publicar un informe que identifica el sistema de defensa antiaérea Buk ruso que se paseó por Ucrania oriental en la fecha en que fue derribado el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

Recopilando vídeos y fotos de Internet han sido capaces de identificar el sistema Buk de origen ruso que estaba cerca de la zona donde fue deribado el vuelo MH17 y geolocalizar su recorrido por la zona desde que el 23 de junio salió de Kursk (Rusia). Recordemos que fue a finales de junio cuando las milicias prorrusas anunciaron que habían incorporado a sus arsenales un sistema Buk. Y que medios rusos recogieron la información proveniente de las milicias prorrusas de que habían derribado un avión de transporte militar ucraniano An-26 en la tarde del 17 de julio. Informaciones que The Interpreter recopiló.

1590x888x2.2.jpg.pagespeed.ic.E_RHyY1PWFEl informe no entra en la cuestión del derribo pero confirma la presencia en la zona de un sistema de armas capaz de derribar un avión volando a la altura que lo hacía el Boeing 777 de Malaysia Airlines y que ese sistema procedía del ejército ruso.

Versión PDF del informe.
Mapa con las ubicaciones del vehículo identificadas por Bellingcat

Vicenç Navarro sobre el derribo del vuelo MH17

Cuando el asunto había desaparecido de las columnas de opinión, aparece Vicenç Navarro para hablar del vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado en Ucrania oriental. Al profesor Navarro le debemos varios artículos de opinión donde denuncia la manipulación en los medios españoles sobre lo que sucede en Ucrania, la demonización del presidente Putin y la creación de un clima de Nueva Guerra Fría. Resulta curioso leer ese tipo de artículos porque estoy en cierto forma de acuerdo con ellos. De acuerdo, pero en el sentido contrario al profesor Navarro.

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Estoy de acuerdo con el profesor Navarro en que ha habido mucha desinformación en España sobre el conflicto de Ucrania. Basta leer toda la propaganda agitada por el Kremlin que han reproducido medios de izquierda que en su confusión ideológica,han llegado a publicar textos procedentes de la Nouvelle Droite francesa, por no hablar de la infatigable ayuda de numerosos tontos útiles que desde su blog o Twitter llamaban a la lucha contra el fascismo y a la solidaridad con los grupos de ultraderecha rusos en Ucrania. Claro está que por el camino ha habido un proceso de demonización de Putin. Parece que sólo tras la invasión rusa de Crimea se haya empezado a hablar en Occidente de la naturaleza del régimen ruso (recomiendo libros como Words Will Break Cement y Mafia State al respecto). Son cosas que respondieron seguramente a los imperativos geoestratégicos del momento. Y durante un tiempo, Rusia fue aliado útil en la Global War On Terror  y Putin sólo un tipo pintoresco que le gustaba retratarse sin camisa en medio de la naturaleza. Lo que ha cambiado es que estamos en una Nueva Guerra Fría, fenómeno del que el profesor Navarro opina es una construcción mediática y yo en cambio opino que es una realidad geoestratégica.

¿Y qué nos cuenta el buen profesor sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre el espacio aéreo de Ucrania oriental? Pues que “no se ha presentado ninguna evidencia de que fueran los llamados pro rusos los que dispararan el misil”. Evidentemente no existe nada de eso que en inglés se llama “cañón humeante” como para establecer una acusación formal, pero se manejan bastantes datos que en su momento repasé aquí. También hay que decirlo, no existe ninguna evidencia que apunte a lo contrario, que fuera el gobierno de Kiev el que realizó el derribo.

El profesor Navarro hable de que el vuelo MH17 “se desvió de su recorrido normal”, cuando ese y otros vuelos usaban aquella ruta con normalidad como ya vimos en su día. También dice el profesor Navarro que el vuelo MH17 “iba seguido peligrosamente de cerca (a unos 3 ó 5 kilómetros) por un avión militar del ejército ucraniano”. Ese es un dato que publicaron las autoridades rusas en una rueda de prensa celebrada varios días después del derribo. Identificaron al avión como un avión de ataque a tierra Sujoi Su-25. Suponiendo que efectivamente por allí se movía aquel día un Su-25 ucraniano, es interesante señalar que es un modelo de avión sin radar, que no se emplea como caza y cuyo techo de vuelo es inferior a la altura a la que se desplazaba el vuelo MH17. Es decir, difícilmente pudo derribar el Boeing 777 de Malaysia Airlines. No sé qué quiso decir el profesor Navarro con “seguido peligrosamente”, pero a lo mejor implícitamente está reconociendo que quizás las milicias pro rusas derribaron el vuelo MH17 confundiéndolo con un avión militar ucraniano.

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

Es interesante, por su parte, cómo el profesor Navarro argumenta que las fuerzas prorrusas en Ucrania oriental no tienen vínculos con Moscú, aunque sepamos que la integran ciudadanos rusos de toda condición (militares profesionales de unidades de fuerzas especiales, conscriptos que cumplen el servicio militar obligatorio, voluntarios que acuden por el sueldo, militantes de ciertos grupos políticos etc.).

Son fuerzas autónomas, con una gran capacidad de movilización, pues la mayoría de la población los apoya, y, como es fácil de ver, tampoco son apéndices de Putin, pues en las imágenes televisivas se ve que muchas de sus banderas tienen la hoz y el martillo, símbolos del comunismo, que el Sr. Putin y su gobierno no han hecho suyos desde hace tiempo.

Su argumento, como ven, es bastante ridículo. El buen profesor ha visto que los milicianos prorrusos exhiben la hoz y el martillo, por lo que ha concluido que no pueden estar vinculados con el Kremlin. Estamos ante la prueba definitiva de que estamos ante alguien que no ha seguido de cerca la crisis ucraniana y no tiene la más mínima idea del largo listado de grupos de ultraderecha rusos que han pasado por Ucrania Oriental, desde los euroasianistas de Alexander Dugin a los monárquicos tradicionalistas del ROVS. Aunque en la permanente confusión ideológica que se vive en este conflicto, he llegado a ver a milicianos pro rusos luciendo en su hombro una bandera que combina la bandera de la URSS con la imperial de la Rusia zarista de 1858–1883 (lástima no encontrar la foto) y que emplean en Rusia monárquicos y ultraderechistas.

Viñeta que llama a la superación de las diferencias entre nostálgicos de la URSS y ultraderechistas para luchas por "Nueva Rusia"

Viñeta que llama a la superación de las diferencias entre “prosoviéticos” y ultraderechistas para luchas por la Madre [Patria]”

Pero si el desconocimiento de la naturaleza ideológica de los grupos que luchan contra el gobierno de Kiev en Ucrania oriental ya sería argumento suficiente, resulta que el profesor Navarro se equivoca sobre la total disociación entre Putin y el símbolo de la hoz y el martillo. Vean en la siguiente foto el símbolo que preside en la Plaza Roja de Moscú el 9 e mayo el desfile de celebración del fin de la [Gran] Guerra Patriótica (Оте́чественная война́ / Otéchestvennaya voyná). Se trata simplemente de otro símbolo nostálgico del antiguo imperio que ha sido reciclado por el nuevo nacionalismo ruso en cuyo panteón conviven los zares y Stalin.

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Detalle ampliado

Detalle ampliado

Me parece bastante ingenuo, como hace el profesor Navarro, demandar que se hable a estas alturas del papel de los grupos de ultraderecha ucranianos en la crisis del país, cuando ya se han celebrado dos elecciones en el país que han despejado la incógnita de su verdadera base social y tenemos Internet lleno de propagandistas que repiten la consigna rusa de “junta golpista neonazi de Kiev”. Y digo que me parece ingenuo por su parte, porque él parece ignorar la composición ideológica de los grupos de ultraderecha rusos y el papel de Moscú en la crisis ucraniana. La duda es si habla sobre Ucrania desde el desconocimiento o el suyo es un silencio interesado.

[Actualización]
Me recuerda @AbraxasSpa que @juancarlospinov compartió conmigo la imagen de la bandera combinada de la URSS y la Rusia zarista.
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Roberto Centeno y más mentiras sobre el vuelo MH17

El otro día Ricardo Ruiz de la Serna me avisó sobre un artículo sobre el vuelo MH17 de Malaysia Airlines que Roberto Centeno publicó en su blog El Disparate Económico y que aloja el diario digital El Confidencial. En el artículo se defiende la idea de el vuelo MH17 fue derribado por un caza de la fuerza aérea ucraniana.

Era la primera vez que oía de Roberto Centeno, tertuliano y colaborador en varios medios como la COPE e Intereconomía. El artículo se titula “Un misil aire-aire derribó el vuelo MH-17” y sigue el guión de las teorías conspirativas de construir toda una argumentación sobre la base de detalles aparentemente técnicos pero totalmente erróneos.

La primera tesis de Roberto Centeno se encuentra en este párrafo. Según él el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental había sido cerrado por el gobierno de Kiev tras el derribo de un avión militar, pero fue abierto excepcionalmente para que por él volara el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

cómo había sido posible que ese vuelo fuera autorizado por los controladores ucranianos a entrar en un espacio aéreo que había sido cerrado hacía unos pocos días a raíz del derribo de un avión de transporte militar. El Gobierno golpista de Kiev cerró ese espacio aéreo que, ¡oh casualidad!, abriría sin problema y sin previo aviso al Boeing 777 de Malaysia Airlines.

Nótese el sarcasmo de Roberto Centeno “¡oh, casualidad!” para tratar un tema en el que miente rotundamente. Aunque parezca sorprendente, el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental no estaba cerrado. Eso sí, se había impuesto una limitaciones a la altitud mínima a la que debían volar los aviones comerciales. La idea es que volaran muy por encima al alcance máximo de los misiles antiaéreos portátiles (MANPADS) que manejaban las milicias prorrusas.
Sabemos que el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental no estaba cerrado por varias fuentes. En primer lugar, tenemos el comunicado que emitió el Primer Ministro de Malasia y que recogió la página web de Malaysia Airlines (ver página 14 del enlace)

The aircraft’s flight route was declared safe by the International Civil Aviation Organisation.

And International Air Transportation Association has stated that the airspace the aircraft was traversing was not subject to restrictions.

A continuación fue la propia Malaysia Airlines la que especificó que la ruta había sido aprobada por el organismo Eurocontrol siguiendo las rutas de ICAO en un comunicado publicado en su página web (ver página 13 del enlace).
MH17’s flight plan was approved by Eurocontrol, who are solely responsible for determining civil aircraft flight paths over European airspace. Eurocontrol is the air navigation service provider for Europe and is governed under ICAO rules.
El diario The Guardian recogió las palabras del Ministro de Transporte de Malasia en una rueda de prensa donde explicó que el vuelo MH17 seguía una ruta habitual empleada por otras compañías aéreas y que la tripulación no había recibido órdenes de cambiarla:
“European airlines also use the same route and traverse the same airspace. In the hours before the incident, a number of other passenger aircraft from different carriers used the same route,” Liow told a press conference. He said there had been “no last-minute instructions” given to the pilots to change the route.
Tras el derribo, el New York Times publicó un artículo donde explicaba cómo el espacio aéreo de Ucrania Oriental era atravesado por varias líneas aéreas en sus rutas entre Europa y Asia, como era el caso de Air France y KLM. Ese dato es fácil de comprobar en páginas webs como FlightRadar24.com, que trazan sobre el mapa el movimiento de vuelos comerciales y guarda datos históricos.
Así que es rotundamente falso que que el 17 de julio el vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobrevoló el espacio aéreo de Ucrania Oriental de forma excepcional siguiendo instruciones de controladores aéreos ucranianos, que de esta forma lo encaminaron deliberadamente a algún tipo de “emboscada aérea”. Aquella era una ruta habitual, empleada por otras líneas aéreas. Y en el momento del derribo otros aviones  de líneas aéreas comerciales sobrevolaban la zona. En concreto un vuelo de Air India y otro de Singapore Airlines. Una prueba de ello la encontramos precisamente en la presentación pública que militares rusos hicieron apoyando la tesis de que el vuelo MH17 fue derribado por un avión de combate ucraniano. Mostraron una captura de pantalla de un radar donde se aprecian las trazas de los vuelos SNA351 (Singapore Airlines 351) y MAS17 (Malaysia Airlines 17).

Russia press conference screengrabEl diario Strait Times de Singapur dio la noticia de la proximidad del vuelo 351 y publicó la siguiente captura de pantalla de FlightRadar24.com con los vuelos comerciales en la zona. Vemos el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, el vuelo SQ351 de Singapore Airlines y el vuelo AI113  de India Airlines.

siaairmapmhsvtJul18eEl segundo argumento que aporta Roberto Centeno a favor de la teoría de que el vuelo MH17 fue derribado por el gobierno ucraniano gira en torno al tipo de misil que hizo al Boeing 777 desintegrarse en el aire.

El informe de la Junta Holandesa de Seguridad acaba de concluir que el avión Boeing 777 “se partió en el aire como resultado de daños estructurales provocados por un gran número de objetos de alta energía (high energy objects) que penetraron en el aparato desde el exterior”. En concreto, todo parece indicar que el avión fue alcanzado por un misil aire-aire altamente sofisticado que, al estallar, esparció miles de objetos similares a balas. Nada que ver con los misiles que tienen los separatistas y que supuestamente es lo que había derribado el avión malasio. Eso solo pudo hacerlo un Mig 29 con un misil aire-aire de fragmentación, y los prorrusos no tienen ni lo uno ni lo otro.

Roberto Centeno se equivoca al afirmar que sólo un misil aire-aire pudo lograr el resultado. TODOS los misiles antiaéreos, sean disparados desde tierra, desde un barco o desde otro avión emplean espoletas de proximidad y cabezas de guerra de fragmentación. La comparativa con “objetos similares a balas” sería más correcta si pensamos en la metralla de un misil como una nube de perdigones. Al fin y al cabo, pensemos que la caza de aves o el tiro al plato se hace con escopetas que disparan cartuchos de perdigones.

Es más, es discutible pensar que un misil aire-aire lograra el resultado de desintegrar un Boeing 777 en el aire. Los misiles aire-aire tienen una cabeza de guerra mucho más pequeña que un misil tierra-aire. En julio recordé el caso de un avión de transporte C-130 Hércules argentino que fue alcanzado en la Guerra de las Malvinas por un misil AIM-9 Sidewinder y siguió volando. En cambio, que el Boeing 777 estallara en el aire y sus restos de dispersaran concuerda más con el impacto de un misil de gran tamaño como los que dispara el sistema antiaéreo BUK. Sus misiles tienen una cabeza de guerra de 70 kilos formada por un núcleo explosivo y una camisa metálica prefragmentada con trozos en forma de diamante. Por comparar, el equivalente ruso al AIM-9, el misil Vympel R-73, tiene una cabeza de guerra de 7,4 kilos. La fuerza aérea ucraniana emplea al menos un misil de aire-aire de mayor tamañao, el Vympel R-27, cuya cabeza de guerra es de 39 kilos. Eso es, poco más de la mitad de la del misil que disapara el sistema Buk.

Curiosamente Roberto Centeno no sólo se equivoca al decir que el derribo del Boeing 777 de Malaysia Airlines sólo pudo haberlo llevado a cabo un misil disparado por un caza, sino que hace la pintoresca afirmación de que sólo pudo tratarse de un Mikoyan Gurevich MiG-29. Es otro dato que para el profano suena técnico y preciso, pero que refleja que habla de oídas.

Otro elemento de la tesis de Roberto Centeno, es que los milicianos prorrusos no contaban con armamento capaz de derribar el vuelo MH17. Pero es de sobra conocido que anunciaron contar con un sistema Buk a finales de junio. Y que un sistema Buk fue fotografiado y filmado en territorio en manos de las milicias prorrusas en lugares cercanos a donde el vuelo MH17 fue derribado.

Según Roberto Centeno “EEUU y la UE son los únicos que tienen todo el interés en callar” sobre qué pasó con el vuelo MH17. Pero parece ignorar que los milicianos prorrusos, que debieron ser lo primeros interesados en que se esclareciera el derribo si hacemos casos a sus argumentos, obstaculizaron la investigación sobre el terreno y procedieron a desguazar los restos del avión. ¿Qué pudo llevar a los milicianos prorrusos a obstaculizar la investigación? Pues que ellos derribaron el vuelo MH17 por error. Algo que sabemos porque el 17 de julio, antes de que se conociera la identidad del avión derribado, anunciaron haber derribado un avión de transporte militar ucraniano An-26. Una noticia que aún es posible encontrar en medios rusos.

Cabe preguntarse si Roberto Centeno es una persona bien intencionada que, careciendo de los datos y los conocimientos, se ha aventurado a hablar de un tema que no conoce y no entiende. Me llama la atención que emplee el términoGobierno golpista de Kiev (negritas en el original). Algo que es incorrecto, tras las elecciones del 25 de mayo en Ucrania, pero que además forma parte de la narrativa rusa sobre el conflicto ucraniano. Vía “Oritxupolite” descubrí que Roberto Centeno mantiene en WordPress un blog personal donde encontramos, entre otras cosas, artículos suyos en la prensa. Como “Lukoil o Gazprom: Una oportunidad histórica”, publicado en el diario Expansión el 14 de noviembre de 2008. En ese artículo, Roberto Centeno defendía la entrada de capital ruso en Repsol por “las gigantescas ventajas que ello reportaría”. Así que la rusofilia le viene de lejos.

Anteriormente en Guerras Posmodernas:
Lo que podemos saber del derribo del vuelo MH17 en Ucrania
Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17
Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II)

Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II)

En mi primera y segunda entrada del blog sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano mostré restos del fuselaje que probaban que la explosión había sido externa. C. J. Chivers ahonda en el tema en el New York Times y cita a  Reed Foster, un analista de IHS Jane’s que explica las características de la cabeza de guerra del misil que dispara el sistema antiaéreo Buk. En mi entrada anterior mencionaba 70 kilos de peso, una masa considerable que explicaría la desintegración del Boeing 777 en el aire. Foster apunta que la cabeza de guerra lleva 20 kilos de explosivo con una cubierta de aluminio prefragmentada para actuar de metralla.

En la foto anterior se aprecia lo que parece un fragmento de la cabina. Tiene un considerable boquete y bastante impactos de metralla. Ezra Braam ha hecho el trabajo de superponerla sobre una foto de un Boeing 777 de Malaysia Airlines para ver cómo encajan. Podemos concluir que el misil que derribó el avión estalló por delante y a la izquierda, enviando un montón de fragmentos de metralla que atravesó el fuselaje.

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El estudio de los restos del aparato por parte de los expertos aporta información sobre el tipo de arma que derribó el avión. Pero Michael Bociurkiw , portavoz de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa contaba para la BBC World Service Radio que se encontró personas cortando los restos del avión con motosierras. Menciona específicamente la zona de primera clase, que como sabemos está ubicada en la parte delantera del avión. Justo la zona en cuyos restos presumimos debe haber mayor concentración de impactos de metralla y que más revelan sobre el misil empleado. Despedazar el avión es una forma de hacer más complicado el puzzle de los encargados de reconstruir el derribo y por tanto de dificultar la investigación.

El misil que destruyó el Boeing 777 estalló por el lado izquierdo y delantero. No parece los daños producidos por un misil ligero de guía infrarroja, como el R-60 que puede llevar el avión de ataque Su-25. Como vimos ayer, un teniente general ruso insinuó que el derribo podría haber sido obra de un Su-25 ucraniano que supuestamente estuvo en la zona en el momento del derribo. Pero en tal caso, los daños principales habrían sido en la zona de uno de los dos motores, porque el R-60 es de guía infrarroja. Recordemos que el Su-25 carecer de radar y sólo puede disparar ese tipo de misil. Además, su techo operativo es inferior a la altura a la que volaba el vuelo MH17.

Dicen que desde Rusia trataron de alterar el dato en la entrada de la Wikipedia dedicada al Su-25. No sé si es cierto. Pero lástima para los manipuladores, yo ayer enlacé los datos en la página del fabricante del avión.  La idea de un Su-25, con su limitada aceleración, capacidad de trepada y carencia de radar para combate aire-aire fuera empleado para derribar un avión comercial volando a más de 30.000 pies de altura me parece un disparate.

He encontrado que The Interpreter recoge información de un asunto repetido por los que plantean hipótesis conspirativas. Dicen que el vuelo MH17 de Malaysia Airlines seguía una ruta anómala. Sospecho que esta variante conspirativa tiene que ver con el desconocimiento de que Ucrania Oriental, a pesar de ser una zona de guerra, seguía siendo lugar de paso para vuelos internacionales con destino Asia. The Interpreter recoge el desmentido del gobierno malayo sobre un presunto desvío sospechoso de la ruta ordenado por los controladores aéreos ucranianos.

Luego tenemos otra clase de bulos, los que tratan de restar credibilidad a las pruebas que sitúan un sistema Buk en manos rebeldes el día del derribo del vuelo MH17. El vídeo anterior muestra un sistema Buk sobre la plataforma de un camión circulando por algún lado de Ucrania. Eurasian Union recoge la versión de las milicias prorrusas de que una dirección en un cartel publicitario ubica al camión y el remolque en un ciudad en manos del gobierno de Kiev. A ese enlace llegué, mira tú por dónde, vía el grupo español Eurasian Hub. En Bellincat, el nuevo portal de análisis OSINT de Eliot Higgins, cotejan las imágenes de la grabación con imágenes de servicios de geolocalización e identifican el lugar por el que circula el vehículo con poco margen de dudas en un localidad en manos de las milicias prorrusas. Así que la versión rusa que recoge Eurasian Union no es cierta.

Javier Morales y Rubén Ruiz Ramas aportaron “Cuatro claves sobre la tragedia del vuelo MH17 en Ucrania”, que por lo visto al que maneja el perfil de Twitter de Eurasian Hub no le gustó. Debe ser porque no contiene intoxicación rusa. Por su parte, The Examiner recoge las diez mayores mentiras rusas acerca del derribo del vuelo MH17. Por último, el imprescindible Andrés Rodríguez hace en su blog un repaso a la calidad informativa de Russia Today en español.

Una de las fuentes de bulos sobre Ucrania en los últimos meses ha sido una persona que se presentaba como un español trabajando de controlador aéreo en Ucrania. Recientemente se ha destapado por fin el bulo y borró su cuenta de Twitter. Detalles de su identidad y actividades han sido reveladas estos días. Quizás el asunto sea merecedor de atención en un futuro próximo, aunque sólo sea para estudiar cómo se difunde la propaganda y como hay crédulos dispuestos a tragarla.

[Mi agradecimiento por los enlaces que me proporcionaron información o me pusieron en la pista de ella a Marta Ter, Alejandro Lacomba, Señor Gremlin y Slowly]

Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17

En la madrugada del sábado cuando estaba a punto de irme a la cama se me ocurrió escribir sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano. Lo hice a toda prisa y con la sensación de que no aportaba mucho después del artículo de Jordi Pérez Colomé en World Wide Blog. Como me suele suceder, las entradas del blog a las que menos importancia doy son las que más repercusión tienen. Sucede que hay cosas que a mí me parecen tremendamente interesantes y cuando escribo sobre ellas resulta que a nadie le importa un pito, como la implantación del Narco en Argentina.  Pero cuando se me ocurre explicar de forma sencilla lo que está pasando, por si algún no se ha enterado, resulta que el blog bate records de visitas. Me olvido que no todo el mundo tiene por qué saber lo que es un misil tierra aire portátil.

Empezó el sábado lanzando la pregunta “¿Se cayó o lo derribaron?”. Ahora parece una obviedad porque todo el mundo debate qué derribó al vuelo MH17 de Malaysia Airlines. Pero en los primeros momentos el primer ministro de Rusia publicó lo siguiente en su cuenta de Twitter:

“Plain crash” evoca accidente de aviación. Supongo que las limitaciones de espacio de Twitter lleva a este tipo de simplificaciones. Pero me pareció interesante explicar que el avión estalló en en aire en contraste de esa primera versión oficial rusa. Lo segundo que planteé es que las dos primera fotos que encontré de los restos del aparato sugería que se había tratado de una explosión externa lo que lo había derribado, pero que era un juicio pendiente de más pruebas. En estos días han circulado más fotos. BtDL8WbCUAAs_Ng Hay otras fotos de fragmentos, pero en esta foto se aprecia claramente que se trata de un pedazo del fuselaje. Al estar el material está retorcido podemos diferenciar la cara externa del fuselaje y la interna, de color amarillento. Vemos que los agujeros van de fuera hacia dentro y los hay de diferente tamaño. Son los impactos de la metralla del misil que derribó el avión.

La idea de que se había tratado de un derribo realizado con un misil tierra-aire disparado por las milicias prorrusas partió de ellas mismas. Anunciaron haber derribado un avión de transporte militar ucraniano Antonov An-26 poco después de la desaparición del vuelo MH17. Esta noticia de la agencia RIA Novosti cuenta que los milicianos anunciaron haber derribo “otro avión de transporte de la Fuerza Aérea de Ucrania”. También en el perfil del “coronel Igor Strelkov”, ministro de defensa de la República Popular del Donetsk, en la popular red social rusa V Kontakte apareció una publicación sobre el derribo de un avión militar ucraniano: “Acabamos de derribar un An-26”. La publicación fue posteriormente borrada cuando circuló la identidad del avión derribado pero la captura de pantalla circuló ampliamente.

El segundo elemento a considerar son los medios. El derribo de un avión a una de 33.000 pies de altura, que es a la que volaba el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, estaba fuera del alcance de los misiles ligeros de guía infrarroja “Strela” e “Igla” empleados hasta el momento por las milicias prorrusas por el límite impuesto por su techo operativo. Pero a finales de junio anunciaron contar en su poder con un sistema antiaéreo de guía radárica y autopropulsado “Buk” (SA-11 “Gadfly” según la denominación OTAN), como refleja  esta noticia de la agencia rusa ITAR-TASS o esta otra de Vesti. Sobre las características del sistema “Buk” pueden leer en español a José Cervera en el blog Diario Turing o el completo informe de Air Power Australia.

Sistema antiaéreo autopropulado “Buk” del ejército finlandés.

Varios días antes del derribo del vuelo MH17 las milicias prorrusas derribaron un avión de transporte militar ucraniano Antonov An-26. Las autoridades de Kiev denunciaron que el avión sólo pudo ser derribado por un misil disparado por las fuerzas armadas rusas dado que el An-26 volaba unos 6.000 metros de altura, casi el doble del alcance de los misiles ligeros en manos de las milicias prorrusas. Aparte del comunicado del gobierno ruso negando toda implicación, el derribo fue reclamado por los milicianos que lo atribuyeron al empleo del sistema “Buk” (*). Precisamente, un sistema “Buk” fue grabado en vídeo el día 17 de julio circulando por un lugar identificado como un tramo de carretera 20 kilómetros al sur de donde fue derribado el vuelo MH17.

Cuando ya se extendió la idea de que había sido un derribo la primera teoría conspirativa que surgió fue que el avión de Malaysia Airlines había sido derribo al ser confundido con el avión que transportaba al presidente Putin de vuelta a Rusia tras la cumbre de los BRICS en Sudamérica. Putin viaja en un Ilyushin Il-96-300 de la aerolínea “Rossiya”, que luce el siguiente aspecto.

Mientras que así lucía el Boeing 777 matrícula 9M-MRD de Malaysia Airlines que cubría el vuelo MH17.

La teoría conspirativa tuvo poco recorrido. Fuentes gubernamentales rusas informaron que la flota presidencial rusa dejó de atravesar Ucrania hace tiempo. Además es poco plausible que un avión volando a 33.000 pies de altura (aprox. 10.000 metros) sea identificado desde tierra por su esquema de pintura.

La siguiente teoría conspirativa, que es la que está tratando de difundir el gobierno ruso, es que el vuelo MH17 fue derribado por las fuerzas armadas ucranianas para culpabilizar a las milicias prorrusas. Se trataría de una medida desesperada en circunstancias desesperadas. Pero la realidad es que en el plano militar, las fuerzas gubernamentales no han parado de acumular victorias sobre el terreno. El derrotismo entre las filas prorrusas es tal, que a principios de julio el líder de la República Democrática del Donetsk denunció que “Putin nos dio esperanzas y luego nos abandonó”. Cuando arrancó la presente crisis en Ucrania el mapa de las revueltas prorrusas lucía así:

Según el Centro de Información y Análisis del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania la situación del frente de batalla luce así a día de hoy, 22 de julio:

Merece la pena mirar con atención el mapa del territorio en manos de las milicias prorrusas para comprender la verdadera dimensión de lo que en un principio parecía una fractura del país en mitades irreconciliables.

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En el plano diplomático, el gobierno de Kiev logró de Washington recientemente el status de “aliado importante no-OTAN”. En la práctica supone el acceso a líneas de crédito blando para compra de armamento, la autorización para comprar armamento avanzado que Washington no vende a cualquiera y la posibilidad de recibir a instructores militares estadounidenses. El tiempo juega a favor del gobierno de Kiev.

Hay un detalle que me resulta sumamente interesante en la teoría conspirativa rusa del derribo del vuelo MH17. Tan pronto circuló la versión de que el derribo fue con toda probabilidad obra de las milicias rusas con un sistema antiaéreo Kub, las fuentes rusas han insistido que las fuerzas armadas ucranianas también cuentan con sistemas Kub que han sido desplegados cerca del frente de batalla. Esa insistencia sobre qué tipo de sistema antiaéreo fue el “arma del delito” me parece un lapsus freudiano. La Fuerza de Defensa Antiaérea ucraniana contaba en 2010 con varios tipos de sistemas antiaéreos, aparte del Buk: S-200, S-300PT, S-300PS y S-300V1.

Ayer una autoridad militar rusa dio una rueda de prensa ayer acompañada de gráficos e imágenes, que aparte de insistir en la presencia de sistemas “Buk” cerca del campo de batalla aportan una nueva teoría. Según el teniente general Andrey Kartopolov, que está a la cabeza del Directorio de Operaciones Principales del estado mayor de las fuerzas armadas rusas, un avión Sujoi Su-25 de la fuerza aérea ucraniana volaba cerca del vuelo MH17. La versión inglesa de Russia Today habla erróneamente de “fighter jet”, cuando el Su-25 es, según su fabricante, un avión de ataque para misiones de apoyo aéreo cercano. El Su-25 carece de radar para combate aire-aire, su velocidad máxima está por debajo del sonido y su techo operativo de servicio es, según su fabricante, de 7.000 metros sin cargas externas. Es decir, 3.000 metros por debajo a la que volaba el Boeing 777 de Malaysia Airlines. El Su-25 es por capacidad de trepada, capacidad de aceleración  y techo operativo, por no hablar de la falta de radar, un avión nada idóneo para interceptar a otro que vuela a 10.000 metros aproximadamente.

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

En su rueda de prensa el teniente general Kartopolov recordó que el Su-25 puede llevar como armamento el misil aire-aire R-60 (AA-8 “Aphid” según la denominación OTAN), sin llegar a afirmar de forma abierta que el Su-25 ucraniano que supuestamente volaba por la zona pudo derribar al avión malayo. Pero evidentemente ahí quedó lanzada una insinuación. El R-60 es un misil de corto alcance y con una carga de guerra de poco más de 3kg. No parece un arma capaz de hacer estallar en el aire a un Boeing 777. Recuerdo el caso de un piloto de Sea Harrier británico que derribó un C-130 Hércules argentino en la Guerra de las Malvinas. Disparó un misil aire-aire AIM-9L Sidewinder que impactó en el ala el avión argentino, que siguió volando. Tuvo que emplear a fondo el cañón de 30mm. para derribarlo. La cabeza de guerra del AIM-9 no llega a los diez kilos. Por contraste, las cabezas de guerra de los misiles 9M37 y 9M917 que disparan las diferentes versiones del sistema Buk pesan 70kg, lo que sí concuerda con el nivel de destrozo del avión.

(*) No encuentro ahora el enlace de donde lo leí.

[Continuará]

Lo que podemos saber del derribo del vuelo MH17 en Ucrania

Jordi Pérez Colomé en World Wide Blog cuenta “Qué ha pasado con el avión de Malaysia Airlines en Ucrania en seis puntos”. Mientras que Mike Giglio, por su parte, en BuzzFeed cuenta “How Flight MH17 Was Drawn Into The Heart Of Eastern Ukraine’s Raging Information War”. Casi está todo dicho, pero siempre hay alguien que encuentra interesante una disección de los hechos.

1. ¿Se cayó o lo derribaron?
Una prueba de qué pudo pasar con el avión lo da la dispersión de los restos. Cuando un avión tiene un problema y hace un intento de aterrizaje de emergencia deja un enorme surco en la tierra en el que se acumulan restos. Si cae en picado a gran velocidad provoca un cráter y los restos quedan concentrados. En este caso se habla de una dispersión de los restos entre 10 y 15 kilómetros. Eso significa que estalló en el aire.

El siguiente detalle a comprobar es la dirección de la explosión que se aprecia en los restos. En la siguiente foto de una superficie exterior del avión se ve que el impacto es de fuera hacia dentro. Aunque sería necesario ver más fotos.

En el siguiente vídeo unos vecinos del lugar comenta la caída de fragmentos y se ve lo que parece la llamarada del impacto del avión contra el suelo. Que el avión fuera alcanzado por un misil no significa que en la explosión quedara dividido en fragmentos igual de pequeños. A veces queda entera una parte considerable del avión y lo que estaríamos viendo es el estallido del combustible que almacenan las alas.

2. ¿Qué hacía un avión comercial sobrevolando una zona de guerra?
Por insólito que parezca, resulta que las líneas aéreas en sus viajes entre Europa y Asia cruzaban Ucrania oriental. El New York Times mostraba este mapa con las rutas habituales de varia aerolíneas. Como se ve, British Airways y Air France evitaban el espacio aéreo ucraniano. Lufthansa y KLM, como Malaysia Airlines, no.

Un motivo para atravesar Ucrania es que se trata de la ruta más directa. Los desvíos significan retrasos y mayor consumo de combustible. Malaysia Airlines ha emitido un comunicado en el que se cubre las espaldas diciendo que la ruta había sido aprobada por Eurocontrol e ICAO. Según John Hansman, director del Centro Internacional para el Transporte Aéreo del MIT, la responsabilidad última de cerrar el espacio aéreo en la región dominada por los rebeldes al tráfico internacional corresponde a Ucrania. Aquí se ve la ruta completa que debía seguir el vuelo MH17:

Los organismos internacionales que regulan el tráfico aéreo habían tomado medidas de seguridad autorizando cruzar los cielos ucranianos sólo a partir de los 32.000 pies de altura (poco más de 9.750 metros). Hasta ahora los rebeldes prorrusos habían derribado aviones de la fuerza aérea ucraniana empleando misiles tierra-aire portátiles disparados desde el hombro (MANDPADS = Man-portable air-defense systems). En los últimos meses he difundido fotos en mi Twitter de los rebeldes con misiles de las familias Strela e Igla. En la siguiente foto de la agencia rusa RIA Novosti se muestra a un rebelde prorruso en Lugansk con lo que parece un misil Igla-S, el modelo de misil antiaéreo portátil más avanzado que fabrica Rusia y carecen las fuerzas armadas ucranianas.

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El techo operativo del Igla-S es de 11.000 pies. Modelos rusos más antiguos tienen un alcance menor. Por ejemplo el Strela-3, tiene un techo operativo de 7.500 pies. Así que, en principio, establecer una altura de vuelo mínima en Ucrania de 32.000 pies de altura parecía razonable hasta el pasado jueves día 17.

3. ¿Tenían los rebeldes prorrusos algo capaz de derribar un avión a esa altura?
Sí. En las últimas semanas aparecieron imágenes de al menos dos tipos diferentes de sistemas de misiles antiaéreos más avanzados en manos rebeldes. El primero es el Strela-10, un sistema que monta misiles equivalentes a los disparados en el hombro en un vehículo de transporte MT-LB. Por su alcance en altura, quedaría descartado. Se vio en Lugansk la semana pasada.

El segundo es el sistema Buk, que pudo verse fugazmente en territorio rebelde. En sus primeras versiones tiene un radio de acción máximo de entre 20-25 kilómetros (en función del tamaño del blanco) y un techo operativo que supera los 20.000 metros de altitud. Es decir, es plenamente capaz de derribar un avión volando a poco más de 10.000 metros de altitud a los que iba volando el vuelo MH17 según Malaysia Airlines en su comunicado.

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Un sistema Buk se vio moviéndose por una carretera que ha sido identificada como un punto al sur de Snizhné, donde fue captada la foto anterior. Grabovo, la localidad donde cayeron los restos del avión está a menos de 20 kilómetros al norte de Snizhné.

Aparte de los avistamientos, los propios rebeldes anunciaron que tenían en su manos un sistema “Buk”. Por ejemplo en esta noticia del 29 de junio de la agencia ITAR-TASS.

4. ¿Es posible determinar la autoría a partir de los restos?
Una investigación forense a partir de los restos podría encontrar vestigios del explosivo de la cabeza de guerra del misil que derribó al vuelo MH17 o restos de alguna pieza del misil incrustada en los restos del avión. Pero para eso hay que hacer un trabajo laborioso de recogida de restos y mantener una cadena de custodia estricta. No parece que sea posible con los rebeldes pululando por la zona y estorbando la investigación. “No one seems to be in real control of #MH17 crash site” contaba en Twitter la periodista Christiane Amanpour.

5. ¿Servirá de algo las cajas negras?
De poco. Las cajas negras registran parámetros de vuelo e información de los motores además del sonido en la cabina de vuelo. Es poco probable que los pilotos se percataran de que se aproximaba un misil porque los aviones civiles no tienen sistemas para ello. En este tipo de casos tras el impacto del misil apenas queda registrada información.

Mi conclusión:
Mi opinión personal es que el avión fue derribado con un misil desde territorio rebelde. Probablemente con el sistema “Buk” que se estuvo paseando por la zona ese día. Probarlo de forma concluyente será difícil, lo que alimentará teorías conspiranoicas de todo tipo. Un dato para los escépticos: El gobierno de Kiev está ganando la guerra a los rebeldes. No necesita rocambolescas operaciones para desprestigiar a los rebeldes.

Un apunte final. Así luce el interior de un sistema “Buk”.

Air Power Australia Website

No parece algo que se pueda manejar con un folleto entregado por el agente de turno del FSB encargado de suministrar armas a los rebeldes.

La guerra secreta rusa en Ucrania

wXwMQXaLa invasión rusa de Crimea contó con unas circunstancias irrepetibles en Ucrania oriental. Rusia contaba con tropas de infantería de marina en Sebastopol y bases aéreas en las que hacer aterrizar aviones de transportes con fuerzas venidas de Rusia. El acuerdo entre los gobiernos de Ucrania y Rusia sobre la presencia de fuerzas rusas en Crimea permitía un techo de fuerzas que dio cobertura al aumento de tropas y permitía en circunstancias excepcionales a las fuerzas rusas cruzar los límites de la ciudad autónoma de Sebastopol. Aún siendo discutible si se daban esas circunstancias excepcionales, el Kremlin pudo al menos fingir que estaba actuando dentro de los márgenes de los acuerdos con Ucrania. El siguiente paso fue tomar, Simferopol, la capital de Crimea, y bloquear las instalaciones militares ucranianas con fuerzas militares sin identificación nacional que pretendían ser “fuerzas de autodefensa locales”. El engaño fue evidente para todo el mundo menos para el diario El País y algún otro despistado.

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Miembros de una unidad especial rusa en Crimea.

Las operaciones militares en Crimea fueron acompañados de una intensa campaña de propaganda. Fue en los años 90, durante la primera Guerra de Chechenia, cuando el Kremlin se dio cuenta que la perspectiva chechena de la guerra tuvo mucho mayor repercusión en los medios occidentales que la versión rusa y cómo los chechenos emplearon Internet profusamente como medio de comunicación. En aquellos años se realizó una extensa reflexión en Rusia sobre el uso de la propaganda y la ciberguerra, llevando al desarrollo de una doctrina estratégica al respecto.

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El “Soldado de Bronce” antes de su retirada en 2007.

La primera oportunidad para poner en práctica la estrategia rusa sobre propaganda y ciberrguerra tuvo lugar durante un conflicto diplomático con Estonia a cuenta de la retirada de un monumento a los combatientes soviéticos de la Segunda Guerra Mundial en la primavera de 2007. Tras una campaña en contra de Estonia en los medios de comunicación rusos, los servidores de Internet del gobierno estonio, medios de comunicación y bancos fueron sometidos a intensos ataques distruibuidos de denegación de servicio de forma anónima. Nadie pudo demostrar la mano del Kremlin detrás de los ataques y posiblemente nunca existiera. Simplemente el activo submundo ruso de hackers y estafadores acudió a la llamada patriótica.

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Chechenos del Batallón “Vostok” en Osetia del Sur.

La segunda ocasión de ver las nuevas estrategias rusas fue en el conflicto armado de Rusia con Georgia por Osetia del Sur. Se trató de un conflicto convencional entre los ejércitos de dos países, pero los rusos emplearon una combinación de fuerzas convencionales, milicianos chechenos e irregulares sudosetios en el campo de batalla con ciberguerra y propaganda. David Betz recogió entonces las reflexiones de Adam Elkus sobre que la estrategia rusa se ajustaba al concepto de “guerra híbrida” que acuñó Frank Hoffman y que en España introdujo Jorge Aspizua.

Dos miembros de las fuerzas especiales rusas antes del asalto final a una instalación militar ucraniana.

Miembros de las fuerzas especiales rusas antes del asalto final a una instalación militar ucraniana.

Tras la anexión de Crimea, vía referéndum, el Kremlin trató de preparar la anexión de Ucrania Oriental. El gobierno provisional ucraniano gozaba de un grave problema de legitimidad. Aunque el presidente Viktor Yanukovych fue destituido con los votos de su propio partido, la propaganda rusa presentó su caída como un “golpe de estado”. La presencia de grupos de ultraderecha en la Plaza de la Independencia de Kiev fue explotado hasta la saciedad en la versión rusa de la crisis para presentar al nuevo gobierno provisional como el “gobierno golpista neonazi de Kiev”. Cabría recordar que en las elecciones presidenciales del 25 de mayo, los votos de los candidatos de Svoboda  y Sector de la Derecha sumados no alcanzaron el 2% (1,16 y 0,70). respectivamente). Pero en aquel momento quedó preparado el terreno para un levantamiento de la población prorrusa en la Ucrania oriental en la que los rebeldes retiraban su reconocimiento al gobierno de Kiev y tomaban las armas para defenderse de los “nazis”.

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La insignica ucraniana sobre una estrella soviética apenas borrada en la cola de un avión de la fuerza aérea ucraniana.

La reacción ucraniana a la invasión rusa de Ucrania reveló el estado de colapso de las fuerza armadas y el aparato de inteligencia del país. Por ejemplo, el contraalmirante Denys Berezovsky desertó al bando ruso a los pocos días de ser nombrado comandante en jefe de la armada ucraniana mientras que el asalto ruso a bases aéreas ucranianas en Ucrania reveló el estado calamitoso de sus aviones. Las primeras acciones armadas ordenadas por el gobierno de Kiev en Ucrania oriental se saldaron con un fiasco cuando seis vehículos blindados BMD pertenecientes a unidades aerotransportadas, parte de la élite de las fuerzas armadas ucranianas, se pasaron al lado rebelde.

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Blindados BMD pasados al bando prorruso en Kramatorsk.

Pero como dijimos al principio, las circunstancias de la invasión rusa de Crimea fueron excepcionales dada la existencia de fuerzas militares rusas en la península y un acuerdo que permitía su despliegue más allá de los límites de Sebastopol en casos excepcionales. Hubiera sido cuestionable que el falso engaño de usar tropas rusas sin insignias nacionales hubiera podido ser usado una segunda vez en Ucrania oriental. Así que esta vez, aparte de grupos de ciudadanos ucranianos que aparecieron súbitamente armados y con uniformes de camuflaje ruso SUPAT, en Ucrania oriental aparecieron contratistas de empresas militares privadas rusas, milicianos chechenos y milicianos cosacos.

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Milicianos chechenos en Ucrania oriental.

Mientras hay abundante literatura en Occidente sobre las actividades de empresas militares privadas estadounidenses y británicas, permanece bastante desconocido la existencia de empresas militares privadas rusas y su papel en los conflictos de Siria y Ucrania. El año pasado salió a la luz la participación de la empresa Slavonic Corps en el conflicto sirio. Al parecer, personal ruso estaba encargado de la protección de instalaciones estratégicas del régimen de Assad, como por ejemplo la base desde la que operan los aviones de ataque Sujoi Su-24.

Personal de Slavonic Corps en Siria con un avión de ataque Su-24 a sus espaldas.

Personal de Slavonic Corps en Siria con un avión de ataque Su-24 a sus espaldas.

Una de las principales pruebas de la participación rusa en el conflicto fue el destino de los cadáveres de los primeros combatientes caídos en Ucrania oriental. Periodistas rusos que siguieron la repatriación de los 200 cadáveres hasta Rostov lograron identificar a algunos de los muertos y desvelaron cómo el reclutamiento se realizó a través de redes sociales de Internet, como la muy popular en Rusia V Kontakte. Los grupos más o menos formales de veteranos de guerra de conflictos como Afganistán o Chechenia ayudaron a canalizar el flujo de voluntarios que acudieron a luchar a Ucrania por dinero. La motivación de los fallecidos explicada por los familiares de dos de ellos coinciden: Aceptaron ir a luchar a Ucrania para pagar deudas.

Cosacos rusos en Slavyansk, abril 2014.

Cosas rusos en Slavyansk, abril 2014.

En el caso de los cosacos, es interesante señalar su ascenso en Rusia como una fuerza al servicio al Kremlin. El gobierno ruso les ha concecido privilegios, al convertirlos en ejemplo de las “virtudes rusas” (profundamente patriotas, conservadores y religiosos) mientras que los cosacos mantienen un fuerte apoyo a Putin, que creó una oficina para asuntos cosacos que dependen directamente de presidencia. Empresas de seguridad cosacas fueron empleadas en los Juegos Olímplicos de Invierno en Sochi como auxiliares de las fuerzas de seguridad. Un corresponsal de la revista Time tuvo oportunidad de hablar en Ucrania oriental con varios miembros de una milicia cosaca. Uno de ellos declaró que estaba allí para reincorporar aquel territorio a Rusia, corrigiendo el “error” de la independencia del país tras la disolución de la Unión Soviética.

El presidente de la República Popular de Lugansk en su despacho.

El presidente de la rebelde República Popular de Lugansk en su despacho.

El choque de objetivos entre todos los actores implicados en el bando prorruso en Ucrania oriental se hizo evidente tan pronto los referendums en Lugansk y Donetsk. Las peticiones de anexión a Rusia de las autoridades locales no levantaron mucho entusiasmo en una población que había votado para alejarse de Kiev pero no para caer en manos de Moscú. El depuesto presidente Viktor Yanukovych declaró mostrarse arrepentido de haber solicitado a Rusia una intervención militar en Crimea y su deseo de que Crimea vuelva a ser parte de Ucrania. La falta de una cadena de mando unificada en las milicias locales, rusas y chechenas ha generado muchos problemas en las filas rebeldes con una creciente brecha entre locales y rusos. Ucrania oriental se ha convertido en un territorio sin ley por culpa de los tiroteos entre grupos rebeldes, con saqueos y asesinatos de fondo. En este último caso se trata de la lucha por el poder entre rebeldes.

A estas alturas debe haber quedado clara la situación en Moscú y Kiev. Para el Kremlin debe ser evidente que el intento de una rápida anexión de Ucrania oriental al estilo de Crimea ha resultado un fracaso. Los contratistas rusos, las milicias cosacas y las milicias chechenas han desempeñando un papel lejos del realizado por las unidades de fuerzas especiales rusas que participaron en invasión rusa de Crimea. Para el nuevo gobierno de Kiev está claro que una operación militar de gran escala en Ucrania oriental provocaría un número elevado de víctimas civiles y terminaría por socavar cualquier legitimidad de las aspiraciones de soberanía ucraniana sobre la región. Además, las fuerzas armadas ucranianas han mostrado serios problemas logísticos. Para ambos bandos una clara victoria militar está fuera de sus posibilidades, de ahí que una solución negociada resulte la opción menos mala. La misteriosa aparición de tres carros de combate T-64 en manos rebeldes podría ser una escalada para negociar con más fuerza o el síntoma de que Rusia sube su apuesta. Ayer lunes se firmó el alto el fuego.

Un carro de combate T-64 en manos de los rebeldes prorrusos el pasado viernes 20 de junio.

Un carro de combate T-64 en manos de los rebeldes prorrusos el pasado viernes 20 de junio.

Recientemente, el director del Servicio de Seguridad de Ucrania, Valentyn Nalyvaichenko, afirmó que Rusia estaba desarrollando contra Ucrania un “nuevo tipo de guerra, guerra híbrida” cuyo “principal componente es la información”. El año pasado el general  Valery Gerasimov, jefe del estado mayor de las fuerzas armadas rusas, dio una conferencia en la Academia de Ciencias Militares donde habló de la transformación de la naturaleza de la guerra, con conflictos donde se combinan “el uso activo de los medios militares y no militares”, que en el caso de las acciones no miltares pueden ser “medidas políticas, diplomáticas, económicas y de otro tipo, incluida las de naturaleza encubierta” mientras que “la acción militar se desplazó a la información y el espacio”. Defendió “la creación de una teoría integrada de las acciones indirectas y asimétricas”. Casi diez años hablando en este blog de guerras posmodernas con actores no estatales como protagonistas y ahora podemos añadir la variante protagonizada por los estados.

“Rusia frente a Ucrania” de Carlos Taibo

Cuenta Carlos Taibo que estaba preparando un libro sobre Rusia cuando contactó con él la editorial para apremiarle a publicar un libro sobre Ucrania. Recordemos que es autor de, entre otros, La Rusia de Yeltsin (1995), La explosión soviética (2000), Rusia en la era de Putin (2006) e Historia de la Unión Soviética: 1917-1991 (2010) junto con libros sobre la transición del comunismo en la Europa del Este y libros sobre los conflictos de Chechenia y Kosovo. Carlos Taibo ocupaba en España en el desolado panorama de los expertos académicas sobre un área geográfica el solitario puesto de experto en Rusia. Se queja en la introducción del libro que ya no lo llaman de la prensa para colaborar con artículos de análisis pero una revisión de su obra escrita nos permite constatar que desde aproximadamente el año 2000 se dedicó a otros temas:

¿Por qué el decrecimiento?: Un ensayo en la antesala del colapso (2014), En Defensa De La Consulta Soberanista En Cataluña (2014), Repensar la anarquía: Acción directa, autogestión y autonomía (2013), Libertarios (2013), De La burbuja inmobiliaria al decrecimiento. Causas, efectos y perspectivas de la crisis (2013), Crítica de la Unión Europea: Argumentos para la izquierda que resiste (2013), España, un gran país: Transición, milagro y quiebra (2012), Que no se apague la luz: Un diario de campo del 15-M (2012), ¡Espabilemos!: Argumentos desde el 15-M (2012), Nada será como antes (2011), 15-M en sesenta preguntas (2011), Decrecimiento explicado con sencillez (2011), Estado de alarma (2011), Su crisis y la nuestra (2010), Decrecimientos (2010), Contra Los Tertulianos (2010), Decrecimiento, crisis, capitalismo (2010), En defensa del Decrecimiento (2010), 150 preguntas sobre el nuevo desorden (2008), Nacionalismo español (2007), Neoliberales, Neoconservadores, Aznarianos (2008), Movimientos antiglobalización (2007), Rapiña global : una introducción a la política internaciónal contemporánea (2006), Movimientos de resistencia: Frente a la globalización capitalista (2005), No es lo que nos cuentan: Una crítica a la Unión Europea realmente existente (2004), ¿Hacia dónde nos lleva EE.UU.? (2004), Globalización neoliberal y hegemonía de Estados Unidos (2003), etc.

Como vemos, estamos ante una especie de César Vidal de la izquierda (16 libros publicados entre 2010 y 2014) que según pasaron los años de la década pasada fue haciendo una trasnsición temática de asuntos internacionales a cuestiones como el 15-M, el Decrecimiento, el anarquismo o la situación de España. Así que no tenía muchas expectativas puestas en Rusia frente a Ucrania: Imperios, pueblos, energía. Tampoco me generó mucha esperanza que en la contraportada aparece que el libro aporta “una reflexión crítica sobre el papel […] corresponde a Estados Unidos y a la Unión Europea”, convirtiendo una vez más a Rusia en el elefante en la habitación. Sin embargo el autor no muestra reparos a al hora de catalogar al régimen ruso y su papel en la crisis, que se convierte en una parte importante del análisis. Así, el libro dedica mucho mas espacio a las relaciones de Ucrania y Rusia tratando, apenas el papel de Estados Unidos y la Unión Europea. ¿Entonces a qué viene esa frase en la contraportada? ¿Un requisito imprescindible para vender en la España de 2014? El libro no es desde luego el libro definitivo sobre la crisis de Ucrania. Creo que aporta más sobre los antecedentes, al fin y al cabo el autor confiesa que es un reciclaje de materiales preparados para otro libro, que sobre el contexto mismo de la crisis, que quedó explicado por Andrés Rodríguez en “Ucrania, algo más que gas”.