En mi día de despedida de Cracovia me encontré con la tuna y a un grupo de españoles gritones que no me dejaban dormir en el aeropuerto. Sólo faltó Richar
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En mi día de despedida de Cracovia me encontré con la tuna y a un grupo de españoles gritones que no me dejaban dormir en el aeropuerto. Sólo faltó Richar Esta noche iré al aeropuerto de Cracovia a buscar un rincón donde intentar dormir hasta que mi vuelo a Barcelona salga de madrugada. Hoy he visitado los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau, cuyo conjunto conocemos normalmente por Auschwitz. La verdad es que el lugar no impresiona por sí mismo. Impresiona por lo que representa. Descubrí la causa de que en Cracovia pulularan unos españoles alborotados: Una reunión de insoportables coros de misa infantiles. Un horror. Y lo digo porque tengo con qué compararlo. Paseando maravillado por el casco histórico de Cracovia oí a unos energúmenos cantando a voz en grito y con un tambor al pie de la iglesia de Santa María. Llevaban una bandera ¿Lo adivinan? ¿Alguien se atreve? ¿Alguien apuesta algo? Cansado y somnoliento he llegado a Cracovia, la última etapa de este viaje. ¿Vacaciones? ¿Relax? Estoy como para que el doctor House me atienda. Un grupo de simpáticos y joviales españoles me ha despertado en Varsovia haciéndome acordarme de España… y la madre que los parió. Venir al norte de Europa es jugársela con el tiempo. Lloverá o lloverá. Y esta vez ha tocado en Vilna, la tranquila capital de Lituania, la que me recibió con una incesante lluvió que terminó empapándolo todo en mi mochila. En una tarde gris y ventosa que amenazaba lluvia he buscado la huella de Mijail Eisenstein, padre del director de cine, por la Riga de principios de siglo XX. Estoy en Riga y ahora pienso en Tallin. Las cosas sólo se ven con la perspectiva. Riga es más grande y tiene más vida nocturna. Está llena de terrazas, restaurantes, bares y cafés pensadas para los turistas. Si las estonias parecían inocentes angelitos rubios de ojos azules, las letonas son un show andante: Pelo larguísimo, [...] |
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