Los libros de marzo

Civil Wars in Africa de William Mark Habeeb.
Un libro que compré de segunda mano por unos peniques y resultó ser un libro divulgativo. No dejaré de intentarlo.

Crescent of Crisis de varios autores.
Otro libro más en mi pequeña colección de materiales sobre el Gran Oriente Medio.

Constructing Democracy in Africa: Mali in Transition de Susanna D. Wing.
Un libro imprescindible en la presente crisis maliense.

The Algerian Civil War de Luis Martínez (pseudónimo).
La tesis doctoral de un argelino sobre la guera civil vivida por el país tras el golpe de estado de 1992. El libro de referencia sobre el asunto.

The First Information War de varios autores.
No está en la foto. Otro libro que compré a precio de derribo. Se trata de una recopilación de artículos sobre el papel de los sistemas de comunicaciones, informáticos y de inteligencia durante la Guerra del Golfo de 1991. Uno de esos libros que ayuda a entender las fascinación por la guerra tecnológica en la posguerra fría.

El troyano islamista

Estoy estos días avanzando lentamente por las páginas densas de Sufismo de Halil Bárcena. He sentido interés por las manifestaciones culturales del sufismo desde hace ya muchos años y ese viaje que tengo pendiente por el interior de Turquía hará una parada inexcusable en Konya. El sufismo es la rama mística del Islam y como todo fenómeno espiritual, tenemos en Occidente versiones light aptas para el consumo de masas como producto New Age. Halil Bárcena remarca por ello en su libro que no puede haber sufismo sin Islam. Y por ello me resulta relevante para un tema que he tratado aquí varias veces. La insistencia de los islamófobos occidentales en que en el Islam no hay lugar para corrientes, escuelas e interpretaciones. Que el Islam es único, monolítico e inamovible. Por tanto, afirman, no hay lugar para un Islam moderado, moderno y humanista, capaz de existir en paz dentro de las democracias occidentales porque el Islam es una religión de una naturaleza intrínseca totalitaria y violenta. El libro de Halil Bárcena demuestra que otro Islam es posible y que el islamismo es un fenómeno contingente.

Mi lectura de Sufismo viene al caso porque hace unas pocos semanas leí en su formato electrónico el libro La Quinta Invasión. Islamismo 711-2011 de José Donís Català, lo que me recuerda que no estoy dejando constancia de mis lecturas fuera del papel. La Quinta Invasión está escrito en un tono grandilocuente y panfletario. Arranca con una anécdota contada por un taxista y entra en el repaso de la historia de Al Andalus contando cómo en el año 475 de nuestra era nación la “nación más antigua de Occidente”. Así que imagínense el resto, incluída una diatriba contra la izquierda caviar, a la que el autor identifica como bohemios burgueses (“bobos”), demostrando de paso que no ha leído a David Brooks. Es de primero de carrera saber que una colección de anécdotas no demuestra nada y como sociólogo espero en un libro así datos, cifras, investigaciones o encuestas de opinión. Información y análisis que demuestren qué pasa en las comunidades de inmigrantes musulmanas. Algo como lo que hizo un equipo de reporteros del Channel 4 británico en su reportaje “Undercover Mosque”. Y es que el autor, aunque no lo diga, me parece claro que trata de reproducir el tono y discurso del libro Londonistan de Melanie Philips.

LondonistanEl término “Londonistan” hace referencia a cómo la ciudad se convirtió en un nodo global del yihadismo por la actitud del gobierno británico de no interferir en las actividades de grupos islamistas radicales mientras sus actividades violentas tuvieran lugar fuera de las fronteras del país. Pero este libro, ya bastante famoso, cuenta el resultado de las medidas adoptadas por el gobierno británico para contrarrestar el yihadismo. Asumiendo que el terrorismo islamista era una desviación del Islam combatible enseñando el “Islam verdadero”, el gobierno británico promovió y favoreció instituciones y grupos musulmanes sin molestarse en comprobar si lo que predicaban esos grupos era compatible con una sociedad moderna y democrática. En el fondo, lo que las autoridades británicas hicieron fue practicar el “indirect rule” de los tiempos coloniales bajo el nombre de multiculturalismo: Asumir a las comunidad musulmana como una masa compacta que manejar delegando la tarea en sus líderes. Lo que no queda claro es que los líderes religiosos fueran previamente mayoritarios y representativos, pero eso da igual porque el reconocimiento de las autoridades británicos los aupó a esa condición. El resultado fue la radicalización de comunidades inmigrantes donde islamistas radicales se conviertieron en hegemónicos mientras aquellas personas que aspiraban a una identidad secular se quedaron sin espacio social.

Otro flanco de la lucha contra el yihadismo en suelo británico fue asumir que el terrorismo islamista era el resultado de la opresión, discriminación y pobreza, no de una ideología, por lo que se decidió darle un tratamiento de víctimas a los miembros de una comunidad que estaba siendo un caldo de cultivo del odio y de valores antidemocráticos. Todo ello, sancionado en nombre del multiculturalismo (“son sus costumbres y hay que respetarlas”) y en nombre de la lucha contra la islamofobia. En la práctica consistió presionar a organizaciones cristianas porque su identidad iba en contra de la diversidad, proponer que se suspendieran actos en memoria del Holocausto “por ser un insulto a los musulmanes” o que abiertamente se pidiera que se aplicara un código civil diferente a la población musulmana. Todo ello ataques al sistema democrático, la libertad de expresión y otros fundamentos de las sociedades modernas y avanzadas. Las redes clientelares establecidas en las comunidades islámicas se convirtieron en un arma de doble filo, ya que el empoderamiento de los grupos islamistas los convirtió en una fuerza política notable.

El relato que hace Melanie Philips sobre el Reino Unido es bastante espeluznante. Aunque leyendo el libro no paré de dejar de pensar que muchas cosas que mencionaba eran imposibles de imaginar en España por la vigencia de la Ley de Partidos, la existencia del delito de “apología del terrorismo” y que el virus del posmodernismo no ha infectado tanto el mundo académico español. El problema está en el diagnóstico y las soluciones que presenta Melanie Philips. ¿Igualdad de la ley para todos? ¿Respeto de la liberta de expresión? ¿Defensa de la naturaleza secular de las sociedades occidentales? No, el problema para ella es la pérdida de los valores tradicionales y la disolución del orgullo nacional británico. La solución pasaría por volver a enseñar en las escuelas el orgullo por el Imperio Británico que llevó la Civilización a los pueblos primitivos, volver a ir a misa y educar a las chicas para que se comporten como señoritas, con lo que los islamistas no podrían aprovechar el vacío producido por la falta de valores. Y es que al final Melanie Philips no deja de ser conservadora cristiana bastante carca. Ahí la tienen escribiendo en el Daily Mail, que es ese periódico.

Riot CityEn el extremo opuesto tenemos Riot City de Clive Bloom que escribe sobre los disturbios de 2011 en Inglaterra, tanto de las prostestas de estudiantes universitarias en Londres como los saqueos en varias ciudades inglesas. En el libro pone los disturbios en el contexto histórico de otras revueltas y protestas juveniles en el Reino Unido en los últimos dos siglos, para señalar que no hay nada sorprendente o nuevo. En la parte en la que el libro narra los disturbios de 2001 es una mera recopilación de noticias bastante aburrida porque resulta una enumeración de incidentes. Pero es en la parte del análisis donde el libro llama la atención. Hay que recordar que los disturbios de 2011 arrancan por la muerte de un joven negro caribeño por disparos de la policía. En las siguientes noches, jóvenes de esa comunidad se dedicaron a prender fuego y saquear tiendas, con varios muertos por palizas, disparos o atropellos. Lo que empezó siendo unos de una comunidad étnica se extendió por varias ciudades de Inglaterra, sumándose también jóvenes de toda condición étnica y social. A pesar de los datos, hechos y cifras el autor procura por todos los medios descartar el papel de la etnia y cultura en los disturbios. A pesar de ello, muestra su perplejidad porque fuera un fenómeno meramente inglés, quedando Gales y Escocia al margen. ¿Será, por ejemplo en Escocia, que los inmigrantes se encontraron con una identidad nacional fuerte y por tanto pudieron asumir el relato de una identidad colectiva? Ahí están esas noticia de cómo la comunidad musulmana tiene su propio diseño de tartán oficial. Quizás sea cuestión de un perfil social diferente. Mirando en Internet sobre la comunidad musulmana de Escocia uno encuentra noticias sobre todo de emprendedores y profesionales. Pero lo relevante en esta reflexión son las soluciones que propone el autor. Sus referencias al aburrimiento y las faltas de tanto autoestima como una figura pàterna parecen un diagnóstico sacado de un capítulo de Hermano Mayor. Pero ese tabú de abordar cuestiones tales como por qué en determinados grupos étnicos del Reino Unido ha arraigado cierta cultura de la delincuencia hacen que el análisis cojee.

Y así, leyendo a unos y a otros, no puedo dejar de tener la sensación de que los análisis de conservadores y progres tienen tales sesgos que ni ayudan a esclarecer el problema ni aportan soluciones completas. Porque al fin y al cabo, no se trata de un problema que nos sea lejano.

“El Sáhara, perspectiva de revisión” de José María Lizundia

El Sáhara, perspectiva de revisión de José María Lizundia. Alhulia, 2013.

Señalé El Sáhara como metarrelato de José María Lizundia como uno de los libros más interesantes de 2012. Se trataba de un ensayo que abordaba el nacionalismo saharaui con afán desmitificador en un panorama editorial lleno de obras sentimentales y partidistas. Pero no se trataba simplemente de una deconstrucción del relato nacionalista del Frente Polisario, sino un análisis de la singular recepción de su discurso en España por parte de militares veteranos del Sáhara y simpatizantes de la causa.

El Sáhara, perspectiva de revisión sigue la línea de trabajo desmitificadora comenzada en el anterior libro para abordar esta vez el conflicto del Sáhara y varios argumentos bien conocidos con los que estén familiarizados con la retórica de los prosaharauis en España: El abandono español de los saharauis y por tanto la “deuda histórica” con aquel pueblo traicionado o la ilegalidad de los Acuerdos Tripartitos de Madrid. El libro revisa la sentencia del Tribunal de la Haya sobre el Sáhara Occidental y la jurisprudencia internacional sobre el conflicto para desvelar sus ambigüedades, como en el asunto del inacabado censo de votantes para el reférendum de autodeterminación, que dejan siempre al lector con la sensación de que “nada es como no los han contado”.

El Sáhara como metarrelato era un libro que pisaba terreno virgen en el que se abría un horizonte de ejes temáticos que explorar y quizás por ello resultó menos ordenado en su exposición que El Sáhara, perspectiva de revisión. Por su parte, este libro sorprende menos por su carácter de culminación de una aproximación al tema. Personalmente echo en falta que en vez de ensayo ambos libros hubiera tenido un formato más académico. Pero como dije del primero, el conjunto formado por ambos libros es el referente a tener en cuenta a la hora de abordar el asunto en español. La duda que me queda es, ¿no sería de aplicación el mismo método de análisis a otros temas como la cuestión palestina?

El Sáhara, perspectiva de revisión será presentado el martes 9 de abril a las 20:30 horas en el Casino de Tenerife (Plaza de Candelaria). El acto contará con la presencia del autor y de Manuel Vidal Garrido, Premio Nacional de Periodismo y exdirector de la Gaceta de Canaria.

“Brothers in Arms” de Camille Tawil

Brothers in Arms. The Story of al-Qa‘ida and the Arab Jihadists de Camille Tawil.
SAQI Books, Londres, 2010.

Fuera del mundo de los periodistas y expertos occidentales, que en muchos casos sólo acceden a fuentes secundarias, están por descubrir los acádemicos con dominio del árabe y autores árabes con una producción mucho más discreta mediáticamente pero profundamente interesante donde rescatan el testimonio de los protagonistas de la historia.

En Brothers in Arms, Camille Tawil traza la historia de los yihadistas que combatieron a sus gobiernos en Argelia, Libia y Egipto durante los años noventa. Es una historia que va de fracaso en fracaso frente a regímenes que reprimieron a la disidencia con mano dura. El resultado es que grupos como el GIA argelino y Al-Gama’a al-Islamiyya de Egipto terminaron por renunciar a la violencia. Las organizaciones supervivientes se refugiaron en el único país del mundo con un gobierno musulmán que ofrecía una retaguardia a los grupos yihadistas: La Afganistán de los talibán. Allí terminaron bajo la influencia de un millonario saudí que articuló sus fracasadas luchas locales en una yihad gloabal contra Occidente.

El retrato que hace Camille Tawil de los yihadistas norteafricanos no es muy edificante, con sus enfrentamientos por cuestiones ideológicas, teológicas y organizativas. Su desconexión con la realidad y con el sentir mayoritario de la población musulmana lo veríamos luego en Iraq donde la rama local de Al Qaeda liderada por Abu Musab Al Zarqawi puso a la población en su contra. El relato termina con un giro irónico. Los líderes y militantes yihadistas que encontraron refugio en Afganistán murieron en su mayor parte bajo las bombas y balas estadounidenses tras la invasión de Afganistán. Tuvieron mejor suerte los yihadistas argelinos que renunciaron entonces a ir a Afganistán para unirse a Bin Laden. El terrorismo yihadista nunco estuvo cerca de la victoria y la perspectiva del tiempo, con libros como este, nos permitirá ver lo excepcional del período 2001-2011.

Bibliografía sobre la yihad argelina

Estoy trabajando en la presente crisis de Mali. Y puestos a buscar los orígenes históricos de la actual situación en el Sahel se hace inevitable tirar de uno de los hilos hasta el origen de la yihad argelina en el contexto de la guerra civil que vivió el país en los años 90. Podría parecer que un asunto que convulsonió un país tan cercano y cuyas ramificaciones llegan hasta el 11-M habría sido bien cubierto desde el punto de vista editorial en español. Pero no. Lo que tenemos son fragmentos dispersos por varias obras sobre la crisis argelina de finales de los 80, el ascenso del Frente Islámico de Salvación, el abrupto cerrojazo a al apertura política y la posterior guerra civil.

Estos días he estado recopilando fragmentos de esa historia. He encontrado información en estos libros:

El gran Magreb: Desde la independencia hasta el año 2000 de Paul Balta (1995).
El estado árabe : crisis de legitimidad y contestacion islamista de Gema Martín Muñoz (1999).
La yihad: Expansión y declive del islamismo de Gilles Kepel (2001).
Guerras profanas: Afganistán, Estados Unidos y el terrorismo internacional de John K. Cooley (2002).

Encontré un cuarto, En el nombre de Dios de Sami Naïr (1995). Es el único dedicado específicamente a Argelia, pero en su brevedad y por la perspectiva del autor poco me aportó.

Sé de la existencia de dos más, dedicados a las atrocidades cometidas durante aquella la guerra civil. Precisamente las matanzas perpetradas por los yihadistas argelinos socavaron el apoyo de las masas y muchas fuentes acusan al estado argelino de realizar operaciones de bandera falsa:

La muerte en Bentalha. Guerra y manipulacion politica en Argelia de Nesroulah Yous (2001) y La Guerra sucia de Habib Souaidia (2002).

¿Algún lector podría recomendarme alguna otra obra en español con el que completar mi bibliografía? Sé que en inglés y especialmente en francés hay todo un universo de publicaciones. Precisamente esta semana me llegó The Algerian Civil War, 1990-98 de Luis Martinez (2000), la que puede que sea obra definitiva sobre el asunto. Se trata de una tesis doctoral dirigida por Gilles Kepel y es obra de un franco-argelino que publicó bajo pseudónimo.

Sobre la yihad en el Sahel encontramos dos libros diametralmente opuestos en español. Por un lado tenemos Terrorismo internacional en África del incombustible Jesús Núñez Villaverde junto con Balder Hageraats y Malgorzata Kotomska. Como conté en mi reseña, el libro desprecia la amenaza yihadista en el Sahel presentándola como una excusa inventada por Estados Unidos para intervenir a favor de sus intereses petroleros en el continente. Al menos queda el consuelo de saber que el profesor Núñez Villaverde habla ahora de “una amenaza que ya había sido identificada como tal al menos desde 2008″. (2008 es, por cierto, en el que acudí a Granada a presentar mi comunicación “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental”). Por otro lado, tenemos La yihad a nuestras puertas: La amenaza de Al Qaeda en el Magreb Islámico de David Alvarado. Y ese es el panorama editorial en español. La yihad no existe o es una amenaza tocando en nuestra puerta. Creo que hay hueco para un análisis sosegado sobre el tema.

Los libros de febrero

Special Forces in the Desert War 1941-1943 de los National Archives.
The Long Range Desert Group 1940-1945. Providence their guide de David Lloyd Owen.
Dos libros sobre el papel de las patrullas motorizadas británicas que actuaron detrás de las líneas enemigas en el norte de África durante la Segunda Guerra Mundial. Forma parte de mi propósito, tras leer a T. E. Lawrence, de ir ampliando mi biblioteca sobre guerra irregular el desierto.

A Line in the Sand: Britain, France and the Struggle That Shaped the Middle East de James Barr. Tras leerme Setting the desert in fire, donde Barr contaba el desarrollo de la Primera Guerra Mundial en Oriente Medio, me quedó la curiosidad de leer su versión del reparto franco-británico del Imperio Otomano. Creo que en el anterior libro la trama diplomática quedó magistralmente hilvanada con un estilo minucioso. Un libro para entender de “cómo aquellos polvos vienen estos lodos”.

Zones of Conflict: US Foreign Policy in the Balkans and the Greater Middle East de Vassilis K. Fouskas. Uno de esos libros con “perspectiva crítica” pero que emplea el concepto de “Gran Oriente Medio”, del que me quedé con ganas de trabajar desde el año pasado a partir de un artículo que escribí para la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad.

La Guerra de las Arenas: Conflicto entre Marruecos y Argelia durante la Guerra Fría [1963] de Ana Torres García. Hace poco comentaba con alguien la inexistencia de información sobre esta guerra olvidada y aquí tengo la respuesta.

Herodote nº142 3er Trimestre 2011 y Limes nº5/2012.
Dos números de dos revistas (de formato libro) sobre geopolítica dedicada al Sáhara. La primera es francesa y la segunda italiana. ¿Alguien explica la falta de publicaciones similares en español?

Tráfico de Armas de Lora Lumpe (ed).
África And The War On Drugs de Neil C.M. Carrier y Gernot Klantschnig.
El primero es un libro académico y aséptico. El segundo es otro con “perspetiva crítica”.

Redes de indignación y esperanza de Manuel Castells. Vuelve El Sociólogo para tratar “los movimientos sociales en la era de Internet”.

“Los Vulcanos” de James Mann

Los Vulcanos. El gabinete de guerra de Bush de James Mann.
Almed, Granada. 2007.

“Los Vulcanos” es el nombre que se adjudicaron a sí mismos los miembros del grupo que asesoró en política exterior al candidato republicano George W. Bush en las elecciones estadounidenses del año 2000. Aunque muchos fueran unos perfectos desconocidos para el público español en aquel entonces, todos tenían unas dilatadas carreras en Washington. Algunos, como Donald Rumsfeld, habían empezado su carrera política en los tiempos del presidente Nixon. James Mann relata el origen de todos ellos (Cheney, Powell, Rumsfeld, Rice, Wolfowitz y Armitage), su ascenso peldaño a peldaño desde los puestos más bajos y su evolución intelectual hasta la invasión de Iraq.

Compré el libro porque me intrigaba la absurda decisión de la primera administración Bush de invadir Iraq como respuesta al 11-S. Una decisión que costó a Estados Unidos 800 mil millones de dólares, 4.475 muertos y 32.221 heridos, pero que sobre todo desvió recursos y energías de la guerra de Afganistán. En el libro, la guerra de Iraq ocupa pocas páginas al final. Pero la experiencia personal y el recorrido intelectual de los protagonistas ayuda a explicarla.

“Los Vulcanos” quedaron profundamente marcados por la experiencia de la Guerra Fría y sus años posteriores. Condolezza Rice, por ejemplo, era una experta en armamento nuclear soviético. Así que entendían las amenazas de Estados Unidos desde una perspectiva estatocéntrica. Sus preocupaciones estratégicas se centraban en el futuro peer competitor de Estados Unidos tras la Unión Soviética, fuera una Rusia renacida o una China emergente. El desplome de la Unión Soviética y la condición de Estados Unidos como solitaria hiperpotencia durante el gobierno de George Bush (padre) les dio una percepción de ominipotencia que les llevaría a creer en su capacidad de reconfigurar Oriente Medio de una vez para siempre cuando diez años después se vieron en posiciones de poder. Lo que Michael Scheuer llamaría “hubris imperial”.

El 11-S les sorprendió a todos pero pronto establecieron su personal análisis dentro de su zona de confort. ¿Qué clase de atentado podía superar al 11-S? Uno que empleara armas de destrucción masiva (nucleares, biológicas o químicas). ¿Quiénes producían tales armas? Estados. Así nació el amorfo Eje del Mal, una réplica barata del Imperio del Mal que bautizó Ronald Reagan. Así que, como respuesta a un ataque perpetrado en suelo estadounidense por una red terrorista transnacional cuyos miembros se habían movido durante los preparativos por Alemania, España y Afganistán, los Vulcanos decidieron invadir Iraq.

Los libros de enero

Libros de enero

Este año, ante la amenaza de que los Reyes Magos metieran la pata hasta el fondo con una corbata o una colonia, compuse una lista de libros que han engrosado las entradas en mi biblioteca el mes pasado.

En primer lugar, todos los libros sobre Turquía que encontré en español y que han ido a la estantería a esperar el tiempo suficiente para atender todo lo relacionado con ese país.
-Turquía, un país entre dos mundos de Adrián Mac Liman y Sara Núñez de Prado y Clavell (2004).
-Turquia, la apuesta por Europa de Carmen Rodríguez López (2007).
-El Islam en la Turquía actual de Thierry Zarcone (2005).
-Turquía, entre Occidente y el Islam de Glòria Rubiol (2010).

Como un plus a Turquía también pedí Sufismo de Carlos Gómez Bárcena. El resto es mi habitual batiburrillo de temas:

-Estudios saharianos de Julio Caro Baroja. Una edición facsímil de la original de la obra fundamental para entender el antiguo Sáhara español (y alrededores).

-Territorios en resistencia: cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas de Raúl Zibechi. Otro libro para añadir a la colección que voy acumulando de un tema pendiente: La geopolítica urbana.

-Iran: The Nuclear Challenge de varios autores del Council for Foreign Relations. Otro libro más sobre la cuestión nuclear iraní.

libros de enero

-Los Vulcanos, el gabinente de guerra de Bush de James Mann. Un libro sobre la camarilla de neoconsevadores que forjó la política exterior de Georg W. Bush y se creyó capaz de reconstruir Oriente Medio de una vez por todas.

-How to break a terrorist de Matthew Alexander y John R. Bruning. Después de ver Dark Zero Thirty me entró curiosidad sobre el asunto de la tortura. El principal autor fue interrogador en Iraq y defiende la mayor efectividad de las técnicas no agresivas.

-Killer elite de Michael Smith. Un libro que cuenta el nacimiento, evolución y misiones de la unidad de inteligencia táctica más secreta y esquiva de Estados Unidos.

-Cyber Silhouettes de Timothy L. Thomas. Un libro sobre ciberugerra y operaciones de información de uno de los experto en ciberguerra más interesantes y subestimado.

-Iran, the looming crisis de Emanuele Ottolenghi. No hace falta dar más explicaciones. Irán nuclear, otra vez.

“Misrata calling” de Alberto Arce

Me preguntaba Bianka si aparte de los libros del 2012 que recomendé, había otros en formato electrónico. La verdad es que los libros en formato electrónico que compré el año pasado tenían también edición en papel. Así que no hubo esa separación para mí de formatos. El problema que he encontrado es que, al reunir los libros que compro mes a mes para una foto, estoy dejando fuera los que no tengo en papel. Es algo que tendré que solucionar en 2013.

Uno de esos libros que compré en 2012 en formato electrónico y no salió en mis listas mensuales es Misrata Calling de Alberto Arce. Lo compré a finales de diciembre y lo leí de dos tirones. Se trata de uno de esos libros de guerra como a mí me gustan. Descarnados, honestos e intensos. El autor se plantó en la ciudad libia de Misrata en plena guerra civil con el dinero de una indemnización por despido cuando desde los medios españoles le habían dicho que la guerra ya no tenía interés.

Alberto Arce llegó a Misrata con Ricardo García Vilanova. Y adivinen. Su documental “Misrata, victoria o muerte” ganó el premio Rory Peck, el “Pulitzer de los freelance“. Lo que llevó a la editorial que sacó el libro de Arce a hacer la siguiente dedicatoria: “A todos los jefes de medios españoles que ignoraron y humillaron con propuestas de trabajar gratis a Alberto Arce y Ricardo García Vilanova: joderos.”

Misrata Calling cuenta la guerra tal cual. Alberto Arce cuenta todo eso que no sale en las crónicas y parece que lo hace sin autocensura. Nos cuenta sus momentos de miedo, su empatía con los jóvenes rebeldes que desborda la neutralidad profesional y también su indiferencia, desprecio o desconfianza que siente hacia personas con las que se cruza. No cae en los lugares comunes y no esconde cómo llega a disfrutar por momentos del intenso espectáculo de la guerra. Por eso su discurso resulta creíble y honesto. No pretende ser un ángel o un mesías, aunque sepa que “el bando débil depende de su imagen, de la prensa, de la representación de que ellos se haga ante quienes vayan a nutrirles de armas y fondos, de muerte y opciones de supervivencia”.

Hay dos cosas que me parece merece la pena destacar de las viviencias de Alberto Arce. La primera es la perplejidad que encuentra en los jóvenes que han dejado su vida en Europa para defender su ciudad y hablan de la guerra en términos religiosos. Su guerra es una yihad y el grito de Al·lahu-àkbar es omniprescente en el frente. Pero no entienden que nada de eso tenga que ver con Al Qaeda, el odio a Occidente y la forma política que haya de adoptar el país cuando acabe la guerra. La yihad es un asunto íntimo y personal que tiene que ver con la decencia moral y el defender a la familia.

El segundo asunto es, imagínense cómo me gotea el colmillo, la indignación de Alberto Arce ante el discurso a favor del régimen de Gadafi de parte de la izquierda europea. Él, que estaba allí con los rebeldes en primera línea, recibió insultos y ataques personales por “parte de decenas de personas que se llaman izquierdistas, solidarios, internacionalistas y antiimperialistas [...] siempre desde la comodidad de sus casas”.

La legión de monstruitos que desde Europa les hacen eco en nombre de la izquierda más prostituida, doctrinaria y sepulturera empuja las balas que matan a los rebeldes de esta azotea. [...] Lo que para ellos son mercenarios de la OTAN e integristas islámicos no eran más que una panda de adolescentes en chándal, sin balas ni entrenamiento.

Alguien algún día tendrá que hacer un tratado psiquiátrico sobre la izquierda europea y los dictadores tercermundistas de toda condición. Así que de Siria, hablamos otro día.

“Siria. Guerras, clanes, Lawrence”

Algón Editores de Granada ha repetido la fórmula de Tribus, armas y petróleo, publicado en 2011, con Siria. Guerra, clanes, Lawrence publicado el pasado noviembre de 2012 y en el que repite el trío original de autores: Jesús Gil Fuensanta, Alejandro Lorca y Ariel José James. Esta vez el prólogo corre a cargo de Rafael Estrella. Como en el libro anterior, que versaba principalmente sobre la guerra civil libia, se trata de una empresa arriesgada porque la crisis de la que habla no ha terminado. Algunas de las claves e ideas que apuntan los autores sólo se revelarán acertadas hasta que se pueda hacer balance histórico. Supongo que primaron los criterios editoriales de sacar a toda prisa un libro sobre un asunto de máxima actualidad. Sin embargo, en esta ocasión me temo que el resultado refleja demasiado esas prisas y la falta de un hilo narrativo coherente por la autoría a tres manos.

Si en Tribus, armas y petróleo encontré claves interesantes para entender un país y un régimen del que no conocía bibliografía alguna en español, aquí la sensación que me ha quedado es que el libro arroja pocas claves sobre el conflicto sirio. La presencia de “Lawrence” en el título, en alusión a T.E. Lawerence, me hizo pensar que los autores se detendrían en explicar las intrigas diplomáticas entre Francia y Reino Unido durante la Primera Guerra Mundial que llevaron a la partición del Imperio Otomano a su término y el nacimiento de Siria bajo mandato francés. Es un asunto del que James Barr escribió de forma exhaustiva en Setting the Desert on Fire: T.E. Lawrence and Britain’s Secret War in Arabia, 1916-18. y en el que profundizó en A Line in the Sand: Britain, France and the Struggle That Shaped the Middle East. Pero Lawerence aparece y desaparece en el relato, sin que se explique mucho de la historia de Siria durante el siglo XX. Me temo que las referencias al personaje son un fallido intento de “referencia culta”. En la página 92 se menciona Los Siete Pilares de la Sabiduría como “una especie de cuardeno de reseñas de viaje” y se da a entender que Lawrence lo escribió en Siria antes de la Primera Guerra Mundial, durante sus expediciones arqueológicas. Sobra decir que se trata de sus memorias de guerra, basadas en sus diarios y cuya primera versión empezó a escribir en París en 1919.

Tampoco encontré una explicación detallada del mapa étnico y religioso de Siria. Y eso que es un elemento clave en la actual guerra civil. Los autores dedican espacio a hablar de los orígenes del Islam, su papel vertebrador como civilización, el papel histórico de Mahoma y la divisoria sunní-chiita. Pero hubiera sido más interesante, creo, que hubieran dedicado espacio a explicar la fragmentación étnico-religiosa del país y en qué consiste, por ejemplo, el alawismo, al que pertenece la familia Assad.

El libro abre líneas en muchas direcciones: Auge de los países BRICS, Israel, el conflicto nuclear con Irán, etc. La falta de profundización produce una sensación confusa, como si los capítulos se hubieran elaborado uniendo textos diversos. Encontramos así un capítulo huérfano sobre la emigración que ocupa página y media.

Una de las líneas temáticas que aborda el libro es la Geopolítica. Se menciona, cómo no, a Halford Mackinder, que aquí aparece en todas las veces que se le menciona (5 he contado, incluyendo un título de capítulo) como “Mckinder”. Una errata así es sólo producto de falta de familiaridad con el autor, como demuestra el erróneo manejo del concepto “heartland”, que encima aparece traducido como “tierra madre”, en lo que tiene que ser una confusión con el término inglés “motherland”. Otra vez me quedo con la sensación de que los autores han citado a un personaje relevante y su obra sin haberla leído.

Hay que reconocer que en el libro sí aparecen asuntos claves, como la creciente urbanización y los problemas hídricos en Siria (asunto del que hablaré pronto), que no cuesta imaginar como causa de fondo del descontento popular. Pero tampoco se profundiza debidamente. Me quedo así con la sensación de que el libro sobre el contexto de la actual crisis siria quedó por escribir. Un libro que hubiera explicado el nacimiento del moderno estado-nación sirio tras la partición del Imperio Otomano y el mando francés, la composición étnico-religiosa del país y la naturaleza del régimen de la familia Assad. Luego hubiera puesto las revueltas en Siria en el contexto de la Primavera Árabe pero explicando los problemas particulares de Siria. Hubiera bastado para rematar un repaso a las posturas de Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, Turquía e Israel sobre la guerra civil y dejar un final abierto en el que se especulara sobre los cambios en Oriente Medio en caso de colapsar el régimen. ¿Alguien ahí fuera se anima a hacerlo?