“Duty” de Robert Gates

Duty-Memoirs-of-a-Secretary-at-War Robert Gates se convirtió en el primer Secretario de Defensa estadounidense al que un presidente entrante del partido contrario le pidió que permaneciera en el puesto. Así fue Secretario de Defensa primero con George Bush (hijo) y con Barack Obama después. Comenzó su carrera siendo reclutado por la CIA en la universidad hasta alcanzar el puesto de subdirector (1986-1989) con Ronald Reagan y director (1991-1993) con George Bush (padre). Por el camino ocupó puestos en diferentes gobiernos y cuando se retiró de la CIA trabajó en el mundo académico. Era rector de la Texas A&M cuando fue llamado para el puesto de Secretario de Defensa. Rápidamente se convirtió en un personaje que nos llamó la atención a Jorge Aspizua y a mí por su franqueza al hablar y su preocupación por resolver la situación en Iraq y Afganistán enfrentándose a las inercias y a los poderes fácticos que se empeñaban en gastar pensando en hipotéticas guerras convencionales del futuro, un mal que Gates bautizó como la “nextwaritis”. Y es que uno aprende en su libro que si los militares se ocupan de las misiones y operaciones del presente, la burocracia del Pentágono existe para planificar con antelación el descomunal gasto de defensa estadounidense pensando en las guerras del futuro. Un objetivo que se terminó convirtiendo en un obstáculo mientras EE.UU. esparcía sus fuerzas por medio mundo en la Global War On Terror.

080118-D-7203T-021.JPG

Robert Gates cuenta en el libro sus esfuerzos para hacer llegar al frente de batalla los vehículos a pruebas de minas (MRAP) y sus peleas con la fuerza aérea para que se diera prioridad a medios ISR (UAVs y aviones C-12 modificados) con los que luchar contra los insurgentes que plantaban artefactos explosivos (IED) en las carreteras. En este último caso se trataba de que los pilotos de combate consideraban poco glamuroso verse manejando aviones sin piloto tras una pantalla. Todo el tiempo, Gates manifiesta su preocupación por las tropas con una insistencia que el lector español podría pensar que es fingida por extraña entre nuestros políticos. Pero hay que entender que forma parte de la idiosincrasia de la política estadounidense, con lo bueno y lo malo.

gates_tx700

El libro se lee como una guía del funcionamiento de Washington D.C., donde el gobierno choca constantemente con ambas cámaras del congreso, donde el Departamento de Defensa choca con el Departamento de Estado, donde el Secretario de Defensa choca con los asesores del presidente y así hasta el infinito. Resulta curioso pensar en quienes hablan de “Washington decide” o “el gobierno de Estados Unidos decide” como una caja negra de la que salen órdenes. En cambio, de la mano de Robert Gates descubrimos lo complicado del proceso de toma de decisiones en Washington, donde el resultado final es el producto del choque de un montón de fuerzas donde más que la “elección racional” intervienen el “comportamiento organizacional” y las “políticas gubernamentales” (véase Essence of Decision de Allison y Zelikow al respecto).

Hillary Clinton, Joe Biden, Barack Obama, Robert Gates

Habiendo servido en los gobiernos de los presidentes Bush (hijo) y Obama es interesante su perspectiva sobre las diferencias entre ambos. Robert Gates presenta a George W. Bush como un personaje muy diferente a la imagen de paleto intelectualmente limitado que se construyó sobre él, pero que gobernó con la losa del 11-S sobre su cabeza. Según Gates, la idea de que el gobierno había fallado al pueblo estadounidense llevó a Bush a tomar medidas extremas, como enviar prisioneros a Guantánamo o invadir Iraq, para evitar que se repitiera el 11-S pero que con la perspectiva del tiempo podemos percibir como una sobrecompensación ante el fallo inicial. Por su parte, el gobierno Obama es descrito como lleno de jóvenes ambiciosos y voluntaristas que se comportaban como si todavía estuvieran en campaña electoral. Obama marcó a los militares un objetivo político: Retirarse de Afganistán e Iraq. Pero los militares contestaron que primero habría de estabilizarse la situación en ambos países y pidieron más tropas para rematar el trabajo. Obama sintió que le pretendían montar una encerrona y en el tira y afloja se establecieron dos fechas: 2011 para retirarse de Iraq y 2014 para retirarse de Afganistán. Ese voluntarismo por encima de las consideraciones militares puede que sea el origen de problemas para Estados Unidos en el Gran Oriente Medio en el presente y en el futuro.

“El ensayo en la literatura canaria” de José María Lizundia

Inspirado en la iniciativa de Bianka Hajdu, este año estoy tomando nota de los libros (en papel y en formato electrónico) que por un lado estoy incorporando a mi biblioteca y por otro lado estoy leyendo. Llevar ambas listas es una forma de recordarme las lecturas pendientes que voy acumulando y frenarme de comprar para almacenar, algo que hago demasiado a menudo. EL ENSAYO EN LA LITERATURA CANARIA imagenUn repaso a lo que compro y leo refleja que rara vez me aparto de los temas de este blog y apenas leo ficción. Una de las pocas excepciones este año ha sido El ensayo en la literatura canaria (y presente socioliterario) de José María Lizundia. Encontré el hueco para leerlo esta semana y lo menciono aquí porque me hizo pensar sobre uno de los temas que traté aquí en “Mediocristán, una cierta visión de España”. Yo hablaba de la mediocridad reinante en España en ciertas áreas intelectuales y en el libro, José María Lizundia nos recuerda como España y Canarias albergaron una generación de pensadores notables (Ortega y Gasset, Marañón, Unamuno…) que floreció antes de la Guerra Civil.  En Canarias destaca las figuras que congregó La Gaceta del Arte (1923-1936) y que convirtieron a Tenerife en un lugar de referencia para el surrealismo. Hablamos de figuras como Eduardo WesterdahlDomingo Pérez Minik y Pedro García Cabrera. A la Exposición Surrealista organizada por la revista en 1935 acudió el mismísimo André Breton. Que Canarias estuviera en primera fila mundial en el ámbito cultural e intelectual en el período de entreguerras dice mucho de cómo se pueden llegar a superar las barreras del aislamiento geográfico. De hecho, en el libro se plantea el dilema primordial para todos los que vivimos en unas islas lejos de la metrópolis: Entender el océano como una barrera que aisla y apega al territorio o un horizonte que transcender. Lo primero ya fue uno de los temas de libro anterior de José María Lizundia, Canarias, diversos nacionalismos (Una visión comparada) de 2010, para volver a aparecer aquí: Cómo el apego al territorio y al paisaje se convierte en Canarias en seña de identidad por encima de la construcción de mitos históricos a la que se dedica todo nacionalismo. O cómo en El ensayo en la literatura canaria queda resumido, optar por la geografía o la historia. La opción por la geografía resuelve un segundo dilema. La fascinación por el territorio en Canarias, algo en lo que participo hasta yo, deriva en apego a la tradición y el inmovilismo frente al espíritu emprendedor y práctico del que opta por el océano como espacio para la exploración, el flujo de ideas y el comercio. Precisamente la semana pasada, en su estrenada etapa como colaborador del diario El Díael propio José María Lizundia nos explicaba cómo en Canarias se ha optado por la primera opción. Curiosamente la dicotomía entre lo telúrico y lo océanico es un tema central del ideólogo del nuevo chovinismo ruso, Alexandr Dugin, para quien las principales fuerzas en choque en este mundo son la modernidad cosmopolita occidental, con su individualismo y sus democracias liberales,representada por el eje anglo-estadounidense, frente a Rusia como defensora de la Tradición, la mitología nacionalista y el colectivismo. Pero de Dugin y el nuevo imperialismo ruso ya habrá tiempo de hablar aquí.

Un personaje con el que José María Lizundia cierra su cartografía del panorama intelectual canario es Juan Manuel García Ramos, profesor de Literatura Hispanoaméricana en la Universidad de La Laguna y presidente del Partido Nacionalista Canario. A García Ramos se le debe un intento de construcción nacionalista de la identidad canaria por una vía diferente a la habitual de los independentistas, que durante años intentaron sin éxito convencer a los canarios que eran africanos pendientes de descolonización. García Ramos propone entender Canarias como territorio atlántico vinculado con América. Pero como señala José María Lizundia, la atlanticidad se trata de un proyecto nacionalista construido sobre la geografía y no sobre una comunidad imaginada. Los canarios se sienten vinculados de alguna forma con Cuba y Venezuela, pero es dudoso que en Martinica y Puerto Rico se sientan parte de algo común con Canarias. La idea del gran espacio atlántico no es mala. De hecho la UE ha  impulsado un proyecto de reflexión, Atlantic Future, que paradójicamente impulsa el CIDOB en Barcelona (aquí un monográfico de su revista y aquí la introducción). Las universidades canarias no están ni se les espera, mira tú por dónde.

“Rusia frente a Ucrania” de Carlos Taibo

Cuenta Carlos Taibo que estaba preparando un libro sobre Rusia cuando contactó con él la editorial para apremiarle a publicar un libro sobre Ucrania. Recordemos que es autor de, entre otros, La Rusia de Yeltsin (1995), La explosión soviética (2000), Rusia en la era de Putin (2006) e Historia de la Unión Soviética: 1917-1991 (2010) junto con libros sobre la transición del comunismo en la Europa del Este y libros sobre los conflictos de Chechenia y Kosovo. Carlos Taibo ocupaba en España en el desolado panorama de los expertos académicas sobre un área geográfica el solitario puesto de experto en Rusia. Se queja en la introducción del libro que ya no lo llaman de la prensa para colaborar con artículos de análisis pero una revisión de su obra escrita nos permite constatar que desde aproximadamente el año 2000 se dedicó a otros temas:

¿Por qué el decrecimiento?: Un ensayo en la antesala del colapso (2014), En Defensa De La Consulta Soberanista En Cataluña (2014), Repensar la anarquía: Acción directa, autogestión y autonomía (2013), Libertarios (2013), De La burbuja inmobiliaria al decrecimiento. Causas, efectos y perspectivas de la crisis (2013), Crítica de la Unión Europea: Argumentos para la izquierda que resiste (2013), España, un gran país: Transición, milagro y quiebra (2012), Que no se apague la luz: Un diario de campo del 15-M (2012), ¡Espabilemos!: Argumentos desde el 15-M (2012), Nada será como antes (2011), 15-M en sesenta preguntas (2011), Decrecimiento explicado con sencillez (2011), Estado de alarma (2011), Su crisis y la nuestra (2010), Decrecimientos (2010), Contra Los Tertulianos (2010), Decrecimiento, crisis, capitalismo (2010), En defensa del Decrecimiento (2010), 150 preguntas sobre el nuevo desorden (2008), Nacionalismo español (2007), Neoliberales, Neoconservadores, Aznarianos (2008), Movimientos antiglobalización (2007), Rapiña global : una introducción a la política internaciónal contemporánea (2006), Movimientos de resistencia: Frente a la globalización capitalista (2005), No es lo que nos cuentan: Una crítica a la Unión Europea realmente existente (2004), ¿Hacia dónde nos lleva EE.UU.? (2004), Globalización neoliberal y hegemonía de Estados Unidos (2003), etc.

Como vemos, estamos ante una especie de César Vidal de la izquierda (16 libros publicados entre 2010 y 2014) que según pasaron los años de la década pasada fue haciendo una trasnsición temática de asuntos internacionales a cuestiones como el 15-M, el Decrecimiento, el anarquismo o la situación de España. Así que no tenía muchas expectativas puestas en Rusia frente a Ucrania: Imperios, pueblos, energía. Tampoco me generó mucha esperanza que en la contraportada aparece que el libro aporta “una reflexión crítica sobre el papel […] corresponde a Estados Unidos y a la Unión Europea”, convirtiendo una vez más a Rusia en el elefante en la habitación. Sin embargo el autor no muestra reparos a al hora de catalogar al régimen ruso y su papel en la crisis, que se convierte en una parte importante del análisis. Así, el libro dedica mucho mas espacio a las relaciones de Ucrania y Rusia tratando, apenas el papel de Estados Unidos y la Unión Europea. ¿Entonces a qué viene esa frase en la contraportada? ¿Un requisito imprescindible para vender en la España de 2014? El libro no es desde luego el libro definitivo sobre la crisis de Ucrania. Creo que aporta más sobre los antecedentes, al fin y al cabo el autor confiesa que es un reciclaje de materiales preparados para otro libro, que sobre el contexto mismo de la crisis, que quedó explicado por Andrés Rodríguez en “Ucrania, algo más que gas”.

“Viaje al negro resplandor de Azerbaiyán” de Marta Arias y Bárbara Ayuso

Azerbaiyán es un país que llamó mi atención leyendo The Oil Road de James Marriott y Mika Minio-Paluello. Los autores relataban de un país donde la democracia es pura fachada, como en Rusia, pero al tratarse de un socio comercial de Occidente el asunto no genera aquí ninguna controversia. Tras la caída de la Unión Soviética, British Petroleum logró el “contrato del siglo”, encargándose de la explotación del petróleo off-shore en las aguas azeríes del Mar Caspio. En nombre de la Responsabilidad Social Corporativa y los buenos propósitos, British Petroleum contaba en el país con programas de fortalecimiento de la sociedad civil pero los autores de The Oil Road se encontraban con directivos y técnicos de las ONGs extranjeras en Azerbaiyán que parecían participar de la farsa general. Ya vimos en Las revoluciones de colores de Carlos González Villa que las revoluciones populares en los países ex-soviéticos pasaron de largo en los países con gobiernos aliados de Occidente.
Azerbaiyan_Portada_Español_750-357x500

Viaje al negro resplandor de Azerbaiyán es un libro en formato electrónico de las periodistas españolas Bárbara Ayuso y Marta Arias que se une a esa esperanzadora tendencia de libros-reportajes publicados por periodistas en canales de distribución no convencionales, como Un Estado y medio de Jordi Pérez Colomé  o Siria, más allá de Bab Al-Salam coordinado por Antonio Pampliega. Digo “esperanzador” porque aunque es un fenómeno que tiene mucho que ver con la crisis (y la “crisis del periodismo“), nos permite a los lectores acceder a libros que de otra forma no hubieran salido al mercado. Las propias autoras arrancan señalando que el español medio apenas podría relacionar Azerbaiyán con el Festival de Eurovisión de 2012 o el patrocinio del Atlético de Madrid. Y así llega a nuestras manos un libro sobre un país poco conocido.

_41000846_afp_police416

Viaje al negro resplandor de Azerbaiyán es la crónica de un viaje de diez días a Bakú, la capital del país. Una ciudad que aspira a ser la “Dubai del Cáucaso” con sus rascacielos de cristal y proyectos faraónicos firmados por grandes estrellas de la arquitectura global. Allí aterrizan las dos periodistas camufladas como turistas para no tener problemas con las autoridades. El grueso del libro lo forman el conjunto de encuentros con periodistas y activistas azeríes a través de cuyo relato y las propias observaciones de las autoras vamos conociendo la realidad del país. Las autoras se entrevistan a la periodista Shala Sultanova, el intelectual Emin Milli, el reportero gráfico Mehman Huseynov, el abogado Anar Gasimili, el periodista Idrak Abbassov, el director de periódico Rahim Hajiyev y a los creadores de Sing For Democracy, Fuad Hasanov y Rasul Jafarov, que precisamente aprovecharon Eurovisión para tratar que el resto de Europa conociera la situación del país. Conocemos así el reverso del desarrollismo azerí, donde el avance de la edificación supone el desalojo de los habitantes de las casas que se interponen en el camino, donde a los disidentes se les persigue acusándolos de delitos comunes, donde las agresiones a los periodistas incómodos lo hacen turbas o guardias de seguridad… Se mantiene así la apariencia de democracia y libertad, ya que el gobierno acalla las voces de una forma indirecta. Me pareció interesante encontrar otra vez referencias al uso de los medios sociales en Internet por parte del gobierno para vigilar e identificar a los disidentes, lo que nos debería llevar a reflexionar seriamente sobre la necesidad de alternativas (confieso que todavía no he encontrado tiempo para leer a Morozov).

Llegados aquí tengo que señalar que el libro sufre adolece para mí de ese mal del periodismo español del que no he parado de quejarme, el periodismo que busca el reportaje del lado humano de la historia a la búsqueda del testimonio personal conmovedor y que por todo ello renuncia a proporcionar contexto. Cuando se habla de Azerbaiyán lo primero que viene a la mente son los hidrocarburos, que precisamente le proporcionan al país su lugar en el contexto internacional. El petróleo de Azerbaiyán es explotado por un consorcio liderado por la británica BP y llega a los mercados europeos vía los petroleros que cargan en la terminal final del oleoducto BTC, que atraviesa Azerbaiyán, Georgia y Turquía. Hablar de las violaciones a los derechos humanos y la falta de democracia en Azerbaiyán cobra otro sentido cuando entendemos que es una realidad generalmente desconocida porque los azeríes son víctimas de la Realpolitik occidental. Su destino hubiera sido otro de luchar contra un gobierno sin amigos en lugares como Londres. (Haciendo justicia, el asunto aparece en el artículo “Azerbaiyán, una democracia de cartón piedra que se sueña Dubai del Cáucaso” publicado por las autoras en FronteraD)

 

Que alguien me corrija, pero en Viaje al negro resplandor de Azerbaiyán sólo se menciona un libro, La vuelta a Europa en avión de Chaves Nogales, publicado originalmente en Madrid en 1929. Se menciona también un informe,  A Portrait of Deception. Monitoring Azerbaijan or Why Pedro Agramunt should resign, comentado en una entrada de blog que también se menciona, “La diplomacia del caviar”. No defiendo caer en el desaforado historicismo del Robert D. Kaplan de los noventa pero me gusta su método de trabajo, que hubiera evitado algún desliz como los que se cuelan en Viaje al negro resplandor de Azerbaiyán. A su llegada a Bakú, las autoras mencionan la presencia de “un inmenso árbol de Navidad” en Fountain Square para más adelante hablar del “ambiente de occidentalismo prefabricado que se respira en todos los rincones de la capital”. Y tan prefabricado. Azerbaiyán es un país musulmán (95% de la población, según la Wikipedia). En otro lugar se habla del “aroma artificial de las cosas a las que acaban de quitarle el celofán” y se enumera a los edificios art decó dentro de los elementos que forman “un inmenso escaparate del cosmopolitismo construido ayer”. Pero resulta que Bakú vivió hace más de un siglo su primer boom petrolero, durante aquella primera globalización que duró de 1873 a 1914. Por allí estuvo un tal Alfred Nobel, un químico sueco que montó una empresa petrolera con sus hermanos y con cuyos beneficios contribuyó a pagar unos premios que creó con su nombre. La riqueza creada en aquel boom petrolero se plasmó en casas elegantes y grandes mansiones, como la Villa Petrolea de los hermanos Nobel. Estos dos ejemplos son evidentemente asuntos menores pero, considerando que Azerbaiyán tiene un papel importante en la geopolítica del Cáucaso, creo que un poco más de contexto habría aportado bastante al resultado final. Dicho lo cual, hay que celebrar la aparición de una obra así, que trata temas que aborda la realidad de un país que rara vez sale en los medios de comunicación españoles. Es un ejemplo de que se pueden abordar nuevos temas evitando el cuello de botella de la redacciones y sus servidumbres. Y sobre todo, me quedo con ganas de más reportajes como este.

 

 

Tríptico ruso

En el último mes he leído tres libros sobre la Rusia de Putin. Churchill dijo de Rusia que es un “acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma” y mis lecturas me han hecho pensar que se sabe muy poco sobre la realidad de la Rusia actual a pesar de lo mucho que se ha hablado de Rusia en los medios últimamente.

Todo comenzó de casualidad. Un colega me puso en la pista de un libro sobre el colectivo  artístico Pussy Riot porque sabía que llevaba tiempo prestándole atención, en especial al paso por prisión de tres de sus miembros. Ese libro es Word Will Brake Cement: The Passion of Pussy Riot de la periodista y activista LGBT Masha Gessen. El libro recoge la historia del grupo, el proceso judicial al que fueron sometidas tres de sus miembros y su paso por “colonias penales” en Siberia donde las prisioneras son empleadas como mano de obra esclava en condiciones inhumanas. Lo primero que me llamó la atención al conocer el asunto de la detención, juicio y encarcelación es la absoluta falta de garantías procesales en Rusia. El sistema judicial ruso queda representado como una pura farsa donde jueces, fiscales y abogados muestran bastante falta de profesionalidad. En el fondo porque todos saben que participan de una farsa y las sentencias están decididas ya antes del juicio. El asunto apareció de nuevo en el tercer libro que leí sobre Rusia. Y esa sorpresa por descubrir una faceta de la realidad rusa que sale poco en los medios es lo que me llevó a seguir leyendo sobre el país. Pero quizás lo que terminé por encontrar más interesante en el libro no fue la historia del grupo Pussy Riot en sí, sino el retrato de la Rusia contemporánea que en el libro sirve de mero contexto. Las ideas del grupo no son nada revolucionarias desde una perspectiva occidental pero en Rusia resultaron subversivas por tratarse de un país terriblemente machista y conservador. Al ser la Unión Soviética un régimen dictatorial no afloraron en ella los movimientos sociales que conocimos en Occidente durante la Guerra Fría. El feminismo y la revolución sexual pasaron de largo en Rusia. Además, con la condena de los “valores burgueses” conceptos como el de la paternidad responsable se esfumaron (como en Cuba). El relato sobre la infancia y educación de los miembros del grupo coincide en progenitores ausentes y crianza en manos de las abuelas. Ahí encontré una brecha fundamental con Occidente, los valores. Si añadimos el actual peso de la iglesia Ortodoxa, cuyo alianza política con Putin precisamente Pussy Riot pretendía criticar, podemos señalar que existe una gran brecha de valores con Occidente.

El arzobispo de Novgorod y Arzamas en la "Colonia Correcional nº2"

El arzobispo de Novgorod y Arzamás en la “Colonia Correcional nº2″.

Llegué al segundo libro por casualidad, saltando de resultado en resultado de un búsqueda en Amazon. Creo que el libro apareció como una recomendación tras haber estado husmeando libros sobre Rusia. Su autor es Marcel H. Van Herpen, director del think-tank pro-atlantista The Cicero Foundation. Esta afiliación me hizo leer el libro con ciertas precauciones. Hay asuntos que el autor aborda que me dejaron dudas sobre la consistencia de datos y afirmaciones, pero el libro es rico en nota y referencias. La tesis de Putin’s Wars: The Rise of Russia’s New Imperialism es que no se puede entender la historia de Rusia sin entender sus aspiraciones imperiales y que Putin ha construido un régimen autoritario y expansionista. Encontré interesante la idea de que al contrario de los países de Europa Occidental, en Rusia no hubo construcción del Estado al final de la Edad Media antes de la construcción de un imperio. Sino que en Rusia, construcción del Estado e Imperio fueron siempre de la mano, siendo una vía de legitimación del poder de turno. Un gran número de los ciudadanos rusos actuales son descendientes no de ciudadanos rusos sino de antiguos súbditos imperiales. Otra idea interesante del autor, y que comparto porque llegué en su momento a conclusiones parecidas, es que podemos establecer una continuidad entre los designios imperiales de la Rusia zarista y la Unión Soviética. Los años noventa habría que entenderlos entonces como un paréntesis de debilidad e impotencia en la historia de Rusia hasta la llegada de Putin, que retoma el proyecto imperial ruso. Así que sería impropio hablar de “regreso a los tiempos de la Guerra Fría” cuando de lo que se trata de es la recuperación de una continuidad histórica.

Llegamos entonces a la descripción del sistema político ruso bajo Putin. Al igual que en el libro de Masha Gessen se nos cuenta de los pucherazos electorales en Rusia. Pero más interesante me pareció el falso sistema multipartidista, donde un partido mayoritario sirve de plataforma electoral del presidente y los partidos tolerados ejercen de “leal oposición” apoyando sin fisuras al gobierno. Hablamos del Partido Comunista y del Partido Democrático Liberal, que más que comunista y liberal son ultranacionalistas. Otro tema interesante es las agrupaciones que Putin ha potenciado como plataforma de apoyo electoral. Primero fue la asociación juvenil “Nashi”, con sus campamentos de verano y su acoso por la calle a diplomáticos extranjeros. Pero aquellos “veranos del amor” a orillas de un lago provocaron demasiado quejas de los padres y entonces el gobierno ruso puso su atención en los cosacos, que han creado su propio partido político y cuentan con una oficina presidencial por lo que sus milicias responden directamente ante Putin. Por último el libro analiza las guerras de Chechenia y Osetia del Sur. Hace un repaso bastante aterrador de las atrocidades rusas en Chechenia. Basta recordar el título de dos libros de Anna Politkovskaya: Una guerra sucia y Terror en Chechenia. (Tampoco está de más recordar su asesinato el día del cumpleaños de Putin).

La tesis del autor de que el designio de Rusia es ampliar su territorio y su área de influencia, con Ucrania como objetivo de especial interés, cobra relevancia tras los recientes acontecimientos en Crimea. No en vano The Cicero Foundation afirma que es el libro que predijo la agresión rusa contra Ucrania”. 

Nadezhda Tolokonnikova, Maria Alekhina

Un cosaco golpeando a una miembro de Pussy Riot con su “nagayka” durante los Juegos Olímpicos de Sochi. Cosacos uniformados auxiliaron a la policía durante los Juegos y aparecieron en Crimea tras la invasión rusa.

El tercer libro que leí es obra del que fuera ente 2007 y 2011 corresponsal en Moscú del diario británico The Guardian, Luke Harding. Mafia State: How One Reporter Became an Enemy of the Brutal New Russia se estructura en capítulos que describen aspectos diferentes de la sociedad rusa o acontecimientos  que Harding cubrió en aquel tiempo. El hilo conductor es el acoso al que se ve sometido desde su llegada por parte del FSB, el sucesor del KGB, lo que refleja bastante el estado de cosas del país. mafia-state-how-one-reporter-became-an-enemy-of-the-brutal-new-russiaHarding se encuentra con que su correo electrónico es manipulado, su correo postal desaparece y que intrusos entran en su casa de forma repetida sin más propósito que cambiar objetos de lugar para dejar así un “mensaje”. En la Rusia de Putin los periodistas y activistas por los Derechos Humanos son acosados por el gobierno y en demasiadas ocasiones sufren ataques o incluso son asesinados a plena luz del día sin que el crimen llegue nunca a resolverse. Como en la cita de Churchill, Rusia aparece como un misterio y asuntos como el funcionamiento interno del régimen oligárquico resultan impenetrables. Harding se encuentra que nadie sabe responderle a ciencia cierta quién estaba verdaderamente al mando de Rusia en el período 2008-2012 mientras Dmitry Medvedev fue presidente de Rusia y Putin primer ministro.

Como se trató en los libros anteriores, instituciones claves en una democracia como partidos políticos libres o una justicia independiente resultan una farsa. Rusia es un régimen autoritario donde el aparato de poder del Estado está al servicio de una oligarquía cleptocrática. A los magnates a la sombra del gobierno se les permite seguir con su enriquecimiento ilícito mientras no cuestionen la “vertical de poder” construida por Putin. El régimen aplica la máxima “para mis amigos todo, contra los enemigos ¡el peso de la ley!”. Leyes contradictorias y una burocracia kafkiana colocan a todo el mundo fuera de la ley por simple incapacidad de cumplirla. Cuando las autoridades rusas quieren deshacerse de un enemigo sólo tiene que apelar a un tecnicismo legal (véase el caso de la petrolera Yukos en Oilopoly: Putin, Power and the Rise of the New Russia). Así Harding se encuentra con que la renovación de su permiso de residencia en Rusia pende de un hilo. Sus crónicas sobre la corrupción, el enriquecimiento de Putin y las violaciones de los derechos humanos le coloca en una posición insostenible y finalmente debe abandonar el país. Pero el asunto le lleva a una reflexión interesante. Sabiendo que su continuidad en el país depende de crónicas favorables sobre el gobierno, Harding señala lo extendido que está en el cuerpo de corresponsales extranjeros la práctica de un periodismo benevolente con el gobierno ruso. Pone de ejemplo sangrante a la BBC. Y eso supone en cierta forma una buena explicación de por qué una descripción tan inquietante y desoladora de la realidad rusa que se repite en los tres libros resulte novedosa.

Activistas LGBT tras ser agredidos en una manifestación autorizada en San Peterburgo.

Activistas LGBT tras ser agredidos por turbas homófobas en una manifestación autorizada en San Peterburgo en junio de 2013.

La imagen que uno descubre de Rusia en estos libros contrasta con los argumentos de muchos tertulianos y columnistas que en estos días hablaba de Rusia como un país con un gobierno razonable llevado a una situación insostenible por la perfidia occidental. La reciente crisis de Ucrania se interpreta de una forma muy diferente si repasamos a lo escrito por Huntingon y Brzezinski en los noventa o a los libros de Van Herpen y Harding aquí reseñados. Resulta que todos coinciden en señalar las ambiciones rusas sobre Crimea. Pero me llama la atención que la propaganda del Kremlin calara hondo en ciertos occidentales durante la crisis internacional en torno a las armas químicas sirias en agosto de 2013 o durante la reciente crisis ucraniana. Resulta paradójico que en eso volvamos a los tiempos de la Guerra Fría. Asumen ingenuamente el papel de tontos útiles al servicio de Moscú. De eso hablaremos pronto.

The Oil Road de James Marriott y Mika Minio-Paluello

El transporte por tierra del petróleo es uno de esos asuntos en los que la Geopolítica sigue teniendo relevancia en pleno siglo XXI. La actual crisis de Ucrania ha puesto de actualidad las relaciones energéticas de la Unión Europea con Rusia y la búsqueda de alternativas, lo que lleva a veces a relacionarse con gobiernos poco presentables.

9781844676460_Oil_RoadThe Oil Road es una combinación de reportaje periodístico y libro de viajes. Los autores se propusieron seguir el recorrido del petróleo que se extrae en aguas azeríes en el Mar Caspio hasta la zona industrial de Ingolstadt en Alemania. Por ello el libro está diferenciado en dos partes. En la primera siguen el recorrido del oleoducto BTC que conecta los yacimientos azeríes en el Mar Caspio con la costa mediterránea de Turquía atravesando por el camino Georgia. En su camino entrevistan a directivos de empresas vinculadas con la industria petrolera, periodistas, activistas y ciudadanos cuyas propiedades quedan cerca del oleoducto. De paso cuentan la historia del petróleo en Azerbaiyán y los entresijos del “Contrato del Siglo” que cerró British Petroleum con las autoridades del país al poco de su independencia tras la caída de la Unión Soviética. Encontramos así un gobierno cuyos atropellos de los Derechos Humanos son acallados en nombre de las buenas relaciones comerciales con Occidente. Como en otros países del espacio ex-soviético hacen acto de presencia las ONGs e instituciones estadounidenses que tratan de fortalecer la sociedad civil. Pero aquí su trabajo está lejos de impulsar una Revolución de Colores y resulta más una pantomima porque el régimen hereditario de los Aliyev es aliado de Occidente. En ese juego participan también ONGs dedicadas a otorgar certificados medioambientales y sociales al proyecto del oleoducto.

Oleoducto BTCEl viaje siguiendo el oleoducto (la línea verde en el mapa) da voz a los habitantes de las localidades por donde pasan, que cuentan las promesas vacías, los inconvenientes y el riesgo de tener una infraestructura petrolera así al lado de su casa. Su relato contrasta con la versión dada a los autores por ejecutivos en las sedes de las grandes empresas en lugares como Londres. El interés estratégico de un conducción que permite evitar suelo ruso justifica todas las tropelías en nombre del progreso y la razón de Estado.

En la segunda parte los autores recogen el viaje del petróleo por mar desde la costa mediterránea de Turquía a la bahía de Trieste y de allí a Baviera mediante el oleoducto Transalpino. Con cincuenta años de existencia y atravesando países de la Unión Europea el relato se vuelve bastante anodino comparado con la primera parte. Finalmente los autores concluyen su viaje en Londres, donde está la sede de Bristis Petroleum y algunos de los bancos que financiaron el proyecto del oleoducto BTC.

 

“Las revoluciones de colores” de Carlos González Villa

B00C7CP4Z0.01._SX297_SCLZZZZZZZ_V372222594_

¿Qué mejor momento que el presente para leer un trabajo académico sobre las Revoluciones de Colores? Las Revoluciones de Colores: “Poder blando” e interdependencia en la Posguerra Fría (2003-2005) de Carlos González Villa es un intento de responder a por qué tuvieron lugar revueltas populares que lograron hacer caer gobiernos en ciertos países ex-soviéticos (Ucrania, Georgia y Kirguistán) y el papel de Estados Unidos en ellas. Fue presentado como trabajo final del máster oficial en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid en 2010 y fue publicado por Eurasian Hub el pasado año como libro electrónico en Amazon.

El texto dedica bastante extensión a presentar el contexto estratégico de la Posguerra Fría en el espacio “ex-soviético”, con la decadente Rusia de Yeltsin en retirada y los Estados Unidos ocupando el vacío. Según el autor, la revitalización de Rusia (que coincide con la llegada de Putin al poder) espoleó a Estados Unidos a intervenir en la región. Pero al contrario que en los tiempos de la Guerra Fría, la acción exterior estadounidense fue externalizada en organizaciones privadas (ONG, think-tanks, fundaciones, etc.) que se encargaron de articular la débil sociedad civil en aquellos países donde las circunstancias eran propicias.

El recorrido hace una parada previa en la caída de Slobodan Milošević, primer ensayo del modelo. La entonces radio disidente B92 y líderes estudiantiles fueron apoyados económicamente (25 millones de dólares en 1999) y recibieron cursos de formación en Hungría por organizaciones estadounidenses. Aquellos líderes terminarían creando el movimiento opositor Otpor!, el modelo que se replicaría en Revoluciones de Colores. El autor procura dejar bien claro que no se puede considerar que la acción de las organizaciones estadounidenses financiando y apoyando a la disidencia de un país produce resultados garantizados. Precisamente el meollo del texto es el repaso, somero a mi entender, de la Revolución de las Rosas en Georgia (2003), la Revolución Naranja en Ucrania (2004) y la Revolución de los Limones en Kirguistán (2005) haciendo hincapié en las circunstancias que propiciaron el triunfo de la oposición en cada país. El eje común que el autor encuentra es que los movimientos opositores triunfaron “contra regímenes débiles, que en muchos casos no controlan partes enteras de las maquinarias del Estado”. Por su parte, igual de interesantes son los contraejemplos. Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán, tres países ricos en recursos naturales, no constituyeron un objetivo estratégico por sus acuerdos comerciales con Occidente. Armenia estaba sólidamente instalada en la órbita rusa y su realinamiento con Washington, que mantiene buenas relaciones con Azerbaiyán, habría supuesto un dilema difícil al ser Armenia y Azerbaiyán enemigos irreconciliables por cuenta del conflicto de Nagorno-Karabaj. Más llamativo es el caso de Uzbekistán, un país donde los movimientos prodemocracia y proderechos humanos hubieran tenido un intenso trabajo. Pero Uzbekistán se convirtió en aliado esencial tras el 11-S por su papel de ruta de infiltración y retaguardia del despliegue estadounidense en Afganistán. Así que Uzbekistán no estuvo en la agenda de las organizaciones encargadas de promover revueltas populares.

Como ya dije el tratamiento del asunto me pareció somero, aunque los argumentos del autor me parecieron convincentes. Lo que me queda es la sensación de que hay una historia por reconstruir. Cuentan Peter Ackerman y Jack Duvall en A Force More Powerful  que Freedom House pagó la impresión de 5.000 ejemplares del libro From dictatorship to democracy: A conceptual framework for liberation de Gene Sharp de la Albert Einstein Institution para ser repartidos entre los disidentes serbios. Otra obra de Sharp, los tres volumenes de The Politics of Nonviolent Action, fue resumida y traducida al serbio por Otpor!. Sus miembros recibieron además en mayo de 2000 un seminario en Budapest a cargo del coronel (ret). Robert Helvey sobre acción no violenta. A partir de ahí encontramos a antiguos miembros de Otpor! encuadrados en el Center for Applied Nonviolent Action and Strategies (CANVAS) dando seminarios en lugares como Ucrania antes de la Revolución Naranja o sin moverse de Serbia a egipcios antes de la Primavera Árabe. Algún día sabremos algún día cuánto dinero salió de Washington para financiar todas esas operaciones.

“Las bombas del 11-M” de Juan Jesús Sánchez Manzano


31nPzoC+jXL._
Juan Jesús Sánchez Manzano fue el comisario jefe de los TEDAX entre 2002-2006. Estaba de servicio el 11-M y dirigió las labores de los desactivadores de explosivos del Cuerpo Nacional de Policía en aquellos días. Cuando pronto se cumplirán diez años de aquella tragedia ha decidido saldar cuentas dentro de los límites que le imponen ser un policía en activo. El comisario Sánchez Manzano fue objeto de una campaña de desprestigio brutal a manos de los medios que plantearon teorías conspiranoicas sobre el 11-M que, como el tiempo ha demostrado, sólo servían a intereses espurios lejos de la búsqueda de la verdad sobre lo que pasó aquellos días. La recopilación que hace de las barbaridades que se dijeron sobre él asombra y lleva a preguntarse, como hace él mismo, qué motivó a que sus superiores no le dejaran defenderse y al gobierno de Rodríguez Zapatero a no salir al paso de los disparates dichos sobre la actuación policial el 11-M. Y es que las cuentas pendientes del comisario Sánchez Manzano son con unos y otros.

El libro cuenta el trabajo de los TEDAX en el 11-M, cómo el autor preparó su comparecencia en la comisión parlamentaria, su papel en el juicio a los responsables del atentado y cómo se convirtió en blanco de los medios conspiranoicos (El Mundo, la COPE y Libertad Digital principalmente) que lo llegaron a acusar de, nada menos, de haber plantado pruebas falsas y obstaculizar a la justicia.

Del 11-M cuenta cómo a las 24 horas la policía había determinado que los materiales y modus operandi empleados por los terroristas no correspondían a ETA. El comisario Sánchez Manzano cuenta que transmitió toda la información disponible a su cadena de mando en la forma y extensión reglamentaria. Cómo desde el Ministerio del Interior se insistió en la pista de ETA le resulta incomprensible al autor, aunque apunta al nerviosismo de políticos, mandos policiales y personal del CNI que no pararon de llamarle. En el libro se recogen cómo el subdirector de El Mundo, Casimiro García Abadillo, contó tanto en un artículo semanas después y en su libro 11-M: La venganza que en la cúpula del PP circuló el análisis “atentado de ETA, ganamos las elecciones; atentado yihadista, gana el PSOE”. Aquello, añado yo, debió provocar un sesgo de confirmación ante los rumores sin fundamento que circularon ese día. También debemos mencionar que aquellas confesiones de García Abadillo se realizaron antes de la deriva conspiranoica de El Mundo. Algún día alguien nos contará cómo Pedro J. Ramírez puso sus esperanzas en Rodríguez Zapatero para obtener una licencia de TV analógica en abierto, que terminó recibiendo el grupo Mediapro para crear La Sexta, pero por despecho y venganza se lanzó a publicar teorías conspiranoicas sobre el 11-M como ariete contra el gobierno.

En los acontecimientos que sucedieron después tuve mi pequeño papel. Fui miembro fundador de Desiertos Lejanos, el blog que se encargó de desmontar las disparatadas teorías conspiranoicas que alentaron medios y secundaron políticos del Partido Popular. En aquellos días nos sentimos solos en medio de aquel delirio. La explicación la he encontrado en el libro. Del alguna forma el gobierno de Rodríguez Zapatero entendió que el Partido Popular estaba entrando en un lodazal apoyando las teorías conspiranoicas y siguió la máxima de “cuando tu enemigo esté cometiendo un error, no lo distraigas”. Recordemos que eran aquellos tiempos en el que el Partido Popular se posicionó en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo o las negociaciones con ETA, medidas que la mayoría de la opinión pública española apoyó. Así se explica entonces que ante el chaparrón de mentiras, ni el gobierno diera explicaciones ni se les permitiera darlas a los profesionales bajo ataque. Es más, Sánchez Manzano cuenta cómo fue llamado a capítulo para dar explicaciones por el rumor de que en el atentado se había usado Titadyn, una marca comercial de dinamita robada por ETA en Francia. En aquel momento percibió que lo que buscaba el Ministerio del Interior era alguien al que endosarle la culpa.

El triste balance es que nadie pagó por todas aquellas mentiras y tergiversaciones que tan pronto el Partido Popular volvió al poder fueron olvidadas. Esa es la triste prueba de que las teorías conspiranoicas no fue más que una cínica campaña de desinformación para atacar al gobierno y con la que algunos ganaron dinero vendiendo libros y periódicos.

 

 

 

 

 

“The Way Of the Knife” de Mark Mazetti

TheWayOfTheKnife-cvrQuienes creen en las teorías conspirativas en torno a la política externa de Estados Unidos y sus operaciones secretas ignoran la abundante literatura de reportajes periodísticos y libros de testimonios personales que se publican continuamente. The Way Of the Knife de Mark Mazetti es uno de esos libros donde se cuentan los entresijos de operaciones clandestinas, negociaciones a puerta cerradas y se explica eventos que pasaron desapercibidos en su momento con una proliferación de detalles que jamás veremos en la obra de ningún periodista español. De ahí que el apartado de agradecimientos y el índice onomástico en estos libros sea siempre tan largo.

El libro cuenta cómo, tras el 11-S, el gobierno Bush dio rienda suelta al Pentágono y la CIA en su guerra global contra el terrorismo yihadista. Los problemas de coordinación entre ambas organizaciones, las fuerzas armadas y el servicio de inteligencia, llegó a que cada una asumiera funciones que entraban en el terreno de las responsabilidades de la otra. Así, las fuerzas especiales tras quejarse de la falta de información actualizada y puntual para sus acciones terminaron por montar sus propias operaciones de inteligencia en suelo extranjero. Por su parte, la CIA al recibir el mandato de localizar y eliminar terroristas, terminó creando equipos armados. En ambos casos, se recurrió a la iniciativa privada en un contexto de gasto descontrolado y falta de supervisión parlamentaria.

Del relato hecho en el libro me llamó la atención la continuidad de fondo entre los gobiernos de Bush y Obama, algo que debería disipar aún más la falsa imagen de presidente “blandito” que a muchos les gusta atribuir. Pero sobre todo me llamó la atención el papel de Pakistán y su servicio secreto, el Inter Service Intelligence, que podría calificarse de contradictorio y en el caso de algunos de sus ramas de directamente beligerante contra Estados Unidos y sus aliados en Afganistán. Algo que habrá que tener en cuenta algún día en la evaluación del fracaso occidental en Afganistán.

Los libros del verano

Hoy me puse a ordenar mi espacio de trabajo y mi biblioteca. Caí en la cuenta que llevaba tiempo sin publicar por aquí los listados de los libros que incorporo a mi biblioteca. Por una vez espero no olvidarme de los libros en formato electrónico. Tengo todavía una relación complicada con ellos. No todos los libros en ese formato te prorporcionan la equivalencia de la posición de lectura con la página de la versión de papel, lo que complico el manejo de citas bilbiográfica. Al final me tengo que apañar para encontrar por cualquier medio una versión en papel o formato PDF. Luego están los libros publicados hace ya bastante años de lo que no hoy edición electrónica o aquellos que consigo a precio de risa de segunda mano. Por ejemplo, hace poco encontré en Internet dos libros a un penique cada uno. Más del 99% del precio que pagué por cada uno fueron gastos de envío.

Retos geopolíticos actuales (2013) de Pedro Lozano Bartolozzi. Uno de los escasos títulos sobre Geopolítica en español que resulta ser un ejemplo de la trivialización del término que puso de moda Henry Kissinger y así, en vez de Geopolítica tenemos relaciones internacionales. Con todo, un libro bastante flojito que supongo encontrarán interesante los estudiantes de primero de carrera que acaban de aterrizar en estos temas.

Beyond Baghdad: Postmodern War and Peace (2003) de Ralph Peters. Con ese título era inevitable que terminara en mi biblioteca. Peters es un militar retirado que aparece como experto en medios de derecha en Estados Unidos y es autor del famoso mapa donde se propone redibujar Oriente Medio. Lo tengo todavía pendiente por leer, junto con otros libros de los años noventa sobre el futuro de la guerra.

Between Terror and Democracy: Algeria since 1989 de James D. Le Sueur .
The Algerian Civil War 1990-1998 de Luis Martinez (pseudónimo).
Dos libros sobre Argelia en la década de los noventa. Se trata de material que estoy acumulando para un proyecto futuro.

Luego, tenemos los libros en formato electrónico.

La cuestión Malvinas de Fernando A. Iglesias. El conflicto de las Malvinas como hilo conductor de una crítica del discurso del nacionalismo argentino. Y lo hace un intelectual argentino, nada menos.

Dying for the Truth: Undercover Inside the Mexican Drug War por la autora anónima del Blog del Narco. El libro tiene la particularidad de ser una edición bilingüe. Confieso que recurrí a la versión en inglés para entender algún párrafo. Otro libro que compré para preparar proyectos futuros.

España está en crisis. El mundo no: Todo lo que pueden y deben hacer emprendedores, directivos y pymes para abrirse al exterior de Josu Ugarte. Un libro que tengo pendiente de leer pero que sólo ya el primer capítulo que leí me resultó bastante jugoso por lo que nos cuenta de China.

GLOBALISTAN: A guide to the remixed world of the 21st Century de Pepe Escobar. Periodista progre y Geopolítica. Una mezcla explosiva. Tuve que haberlo visto venir. Claro, como era colaborador de Asian Times me pensé que era un autor serio. El libro en sus páginas interiores aparecía con el subtítulo “How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” y pensé que aportaría algo desde la perspectiva de Zygmunt Bauman. Error. Como buen posmoderno, Pepe Escobar hace literatura y no análisis. Para colmo intenta ir de ocurrente. Definitivamente hay que acabar con la Geopolítica de una vez por todas.

The Insurgents: David Petraeus and the Plot to Change the American Way of War de Fred Kaplan. Un libro imprescindible sobre el tema. Lo reseñé aquí.