China y el futuro

En Fogonazos han escogido un fragmento de una charla de Neil Gaiman que recogió recientemente en The Guardian.

“En 2007, asistí a la primera convención de ciencia ficción y fantasía aprobada por el Partido en la historia de China. En un momento, conseguí apartar a un alto oficial y preguntarle por la razón de esa desaprobación por ciencia ficción durante tanto tiempo. ¿Y qué había cambiado ahora?

Es sencillo, me dijo. Los chinos eran brillantes fabricando cosas si otras personas les traían los planos. Pero no innovaban y no inventaban. No imaginaban. Así que enviaron una delegación a Estados Unidos, a Apple, a Microsoft, a Google, e hicieron muchas preguntas a las personas que estaban allí inventando el futuro. Eran preguntas sobre ellos mismos y sus vidas. Y descubrieron que todos habían leído mucha ciencia ficción en su infancia y adolescencia”.

La industria china sigue quemando etapas

Hace poco supimos que el Qoros 3 Sedán se convertía en el primer coche chino en alcanzar las cinco estrellas en el test EuroNCAP actualizado a 2013. La industria china alcanzaba así otro hito, lejos ya de aquellos tiempos en que la seguridad pasiva de los coches chinos era motivo de chistes. El camino de la industria industria china hacia posiciones punteras es imparable, por mucho que repitan estereotipos los escépticos occidentales.

EC175-first-flight-2

Hace bastante tiempo leí sobre el desarrollo del helicóptero EC175, un proyecto conjunto entre Eurocopter y China Aviation Industry Corporation que está a punto de terminar la fase de pruebas finales. El proyecto supuso que bastante personal chino se desplazara a Francia. En la planta de Eurocopter se redoblaron las medidas de seguridad porque se temía una horda de chinos fisgoneando por los pasillos en sus ratos muertos con la típica excusa “¡Uy, perdón! Entré en esta oficina super secreta sin querer. Buscaba el baño”. Pasó el tiempo y no hubo ningún incidente. Entonces un día alguien se puso a tirarle de la lengua a uno de los chinos sobre sus verdaderas intenciones en un proyecto así. “No nos interesa copiar el know-how de cómo diseñar un helicópteros. Sabemos que si dedicamos el número suficientes recursos al proyecto lo haríamos nosotros solos. Nos interese aprender con ustedes el control de calidad“.

Helicóptero de ataque WZ10

No sé si la historia es veraz o está bien inventada. China ha desarrollado desde cero el helicóptero de ataque WZ-10, así que ciertamente su industria es capaz de desarrollar un helicóptero avanzado. Pero sigo encontrándome a estas alturas a escépticos que repiten que en China no saben innovar y que toda su I+D depende de el espionaje industrial. (Hace poco alguien me decía “En España se inventó el Chupa-Chups y la fregona. ¡Dime un solo invento moderno chino!”). La cantinela de los escépticos en los últimos 25 años ha sido “Vale, China produce X pero es incapaz de producir Z”. Han ido pasando los años y la industria China ha ido marcando hitos, desarrollando esa tecnología estratégica y fundamental de la que se decía estaba muy fuera del alcance de las capacidades chinas para empezar el ciclo de nuevo. Entonces llegaba otra persona y decía  “Vale, China acaba de desarrollar X pero es incapaz de producir Z”. Así, hemos llegado a un punto en que China está desarollando dos cazas de quinta generación, adelantando a Rusia, India, Japón y Europa (que no está ni se le espera).

Caza chino J31

China y la obsolescencia de la Geopolítica

Recientemente enlacé a una entrevista al general (retirado) Julio Hang realizada por la publicación argentina DEF. Es una entrevista interesante sobre la transformación de los conflictos armados pero entre lo que contó el general me llamó la atención una parte en la que hablaba sobre el valor actual de la Geopolítica, que nos debe llevar a tener en cuenta cosas como “China y la realidad de que solo es capaz de alimentar al 23% de su población, con solo 7% de sus superficie arable”.  Ese comentario me pareció propio de una visión geopolítica del mundo propia del siglo XIX, cuando la riqueza de los países se medía por las minas de carbón o los campos de trigo que explotaban. Hoy un país puede generar grandes cantidades de ingresos mediante la industria y el sector servicios sin tener un sector primario que cubra sus necesidades de consumo, importando manzanas de Chile y tomates de Marruecos.

Ayer saltó la noticia de que la empresa Xinjiang Production and Construction Corps había llegado a un acuerdo con KSG Agro para explotar 3 millones de hectáreas en Ucrania, lo que representa el 9% de la tierra arable en el país y el 5% del total del país. Hoy KSG Agro desmintió la noticia, que se había anunciado como “China compra el 5% de Ucrania”. Estoy seguro que el titular no sentó nada bien en Ucrania.

No sé si se trató de una empresa china que anunció demasiado pronto un acuerdo que estaba negociando o un intento desde Ucrania de aplacar a la opinión pública. La cuestión de fondo es que China está arrendando terrenos en otros países para asegurar su suministro alimentario. No está solo en esta tendencia global. Aquí una gráfica:

foreign-land-grabsLlama la atención los acuerdos de Egipto, cuya población casi se dobló entre 1990 y 2010, lo que significa que las tierras regadas por el Nilo no son ya suficientes para alimentar a su población. Y claro está, China, con acuerdos firmados en Sudán y Tayikistán.

El mes pasado leíamos en el Eurasia Daily Monitor de la imprescindible Jamestown Foundation:

During the past decade, China made remarkable progress building pipelines and creating a principally new pattern of transportation infrastructure with other Central Asia countries. In a relatively short timeframe, China has launched the construction of the Kazakhstan-China three-stage oil pipeline, built the Central Asia–China gas pipeline, opened new highway routes in Tajikistan and just recently launched a “Silk Road” railway that proceeds from China to Europe through Kazakhstan. In fact, the new regional pipelines not only carry gas and oil to China, but also grant oil and gas access to local energy-deficient areas and thus change the energy balance in Central Asia, while simultaneously enforcing Chinese and Central Asian economic inter-dependencies.

China está afianzando su posición en Asia Central, lo que le permite contrarrestar su dependencia de los recursos energéticos transportados por el Océano Índico, que le lleva a una pugna geoestratégica con la India. Donde para algunos “la geografía es el destino” y ven un choque inevitable, resulta que los chinos están adoptando estrategias que le impidan depender de los proveedores de una sola aérea geográfica. En definitiva, hay que leer más geoeconomía y menos geopolítica.

 

Consideraciones finales sobre la crisis coreana

Corea del Norte queda lejos del área de temas que sigo de cerca. Pero siempre he leído con interés las crónicas de los periodistas y viajeros que visitan el “Reino Hermético”. Leí incluso el cómic Pyongyang de Guy Delisle, que vivió en la capital de Corea del Norte una temporada. Y creo que todos los occidentales que han pasado por el país coinciden en que no hay manera de saber si los ciudadanos del país, que muestran una inquiebrantable adhesión al régimen, lo hacen por sincera convicción o disimulado miedo. No habría así forma de poder calibrar la moral y la voluntad del pueblo norcoreano en caso de un conflicto armado.

En lo que coinciden los visitantes de Corea del Norte es el profundo grado de aislamiento del país. El ciudadano norcoreano medio no tiene ni idea de cómo es el mundo exterior y lo que en él ocurre. Corea del Norte sería el experimento de lavado de cerebro más inhumano, colosal e inquietante del mundo. La versión oficial de Pyongyang sobre la Guerra de Corea es que el país se tuvo que defender de una “agresión imperialista” de Estados Unidos (fue justo al contrario) y desde entonces el país permanece permanentemente en guardia ante la posibilidad de una nueva invasión. No hay nada parecido a una “opinión pública” en Corea del Norte, así que cuestiones como “la moral de la población” podrían no ser relevantes en un conflicto de corta duración que no afectase profundamente a la vida diaria (la escasez de productos de primera necesidad se sentiría a partir de varios días). Además, los norcoreanos podrían prestarse de buena gana a participar en una guerra que creyeran defensiva frente a una agresión exterior.

Milicias norcoreanas. Nótese los AK-47 de primera generación, RPD, DP y RPG-2:

No cuesta mucho comprender que ni a Estados Unidos ni a Corea del Sur les interesa ahora mismo una guerra abierta con Corea del Norte, por mucho que alguno insista. Pero la cuestión es qué hipótesis de conflicto podemos manejar y atendiendo las amenazas norcoreanas el asunto se reduce a un inicio de hostilidades norcoreano. Hablaba aquí el otro día de que la principal amenaza serían los ataques de la artillería, los cohetes y misiles balísticos norcoreanos sobre el área metropolitana de Seúl, relativamente cercana a la frontera. Me olvidé añadir la inserción de fuerzas especiales, saboteadores y espías, considerando los antecedentes en tiempos de paz. La misión evidente sería crear el caos detrás de las líneas surcoreanas.

Debemos recordar el caso de un submarino norcoreano de la clase Sang-O apareció encallado en 1996 la costa de Corea del Sur en lo que se supone era una misión de infiltración de una patrulla de reconocimiento cerca de una base naval. En Japón se dieron varios casos de barcos espía identificados. En 2001 un barco norcoreano presuntamente implicado en misiones de espionaje fue identificado y perseguido por la guardia costera de Japón, finalizando la persecución con la explosión y hundimiento del barco. Corea del Norte cuenta con submarinos enanos, embarcaciones semisumergibles y hasta helicópteros MD500 como los de su vecino del sur comprados de forma indirecta al fabricante estadounidense.

Gracias a los vídeos de propaganda norcoreana podemos ver que medios, como la artillería, se mantienen en refugios con posiciones de tiro preparadas. No cuesta imaginar una orden desde Pyongyang para desatar un infierno de cohetes y proyectiles de artillería sobre Corea del Sur. Pero, a partir de ahí, ¿qué? En los vídeos de propaganda norcoreana vemos que los ejercicios militares consisten en disparar a un islote cerca de la costa. El mismo islote año tras años, si prestamos atención a vídeos de diferentes fechas. Y en todos ellos se ven muy ufanos a los líderes y generales norcoreanos. Pero todos sabemos que disparar a un blanco fijo año tras años no es entrenamiento, es pura exhibición.

North Korea's artillery sub-units, whose mission is to strike Daeyeonpyeong island and Baengnyeong island of South Korea, conduct a live shell firing drill in the western sector of the front line

¿Cómo se desempeñaría el ejército norcoreano a la ofensiva? Posiblemente todas esas unidades situadas cerca de la frontera con Corea del Sur tengan líneas de comunicación protegidas con la capital, como cables telefónicos enterrados. Las instrucciones de atacar podrían transmitirse sin ninguna emisión electromagnética a la atmósfera. Pero más allá de atacar con artillería y cohetes Corea del Sur, si el ejército de Corea del Norte se pusiera en marcha sería interesante ver qué capacidades de mando y control reales podría ejercer Pyongyang. Sospecho que esas capacidades se degradarían rápidamente ante los medios de guerra electrónica de EE.UU. y Corea del Sur. No sólo por la capacidad de interferir su funcionamiento, sino por la capacidad de localizar puestos de mando superior, sobre los que caería una lluvia de bombas. Por no hablar cómo las antenas de comunicación en Pyongyang saltarían por los aires la primera noche por acción de los B-2 y misiles de crucero. Añadamos las limitaciones en el combate nocturno de las fuerzas acorazadas norcoreanas y la geografía de la Península de Corea, que con su relieve crea vías predecibles de aproximación. Por ejemplo, el corredor de Uijeongbu, equivalente coreano de la Brecha de Fulda. En Corea, las fuerzas a la defensiva tienen ventajas por el terreno.

¿Y si el ejército de Corea del Norte no avanzara más allá de la frontera? Nos encontraríamos en una situación parecida a la de Israel en el verano de 2006. La opinión pública surcoreana exigiría, como aquel entonces la israelí, a su gobierno que eliminara la amenaza norcoreana. Es un buen precedente de lo difícil que es ganar una guerra sólo desde el aire por muy avanzados medios tecnológicos y completa superioridad aérea con la que se cuente. Hay un sólo precedente de guerra ganada exclusivamente desde el aire, sin “boots on the ground”. Fue la campaña de la OTAN en Kosovo en 1999. En aquel entonces las fuerzas serbias jugaban en las colinas kosovares al gato y al ratón con la aviación aliada. La OTAN ganó la guerra cuando tras semanas y semanas empezó a atacar no sólo objetivos militares, sino infraestructura civil para hacer la vida imposible a los serbios y que el gobierno de Belgrado se sintiera presionado por su población.

Ahora que Corea del Norte ha anunciado que ha autorizado a sus fuerzas armadas a usar “armas nucleares pequeñas, ligeras y diversificadas” y que la guera podría empezar, sólo queda esperar. Para mí la gran incógnita es qué papel juega China en esta crisis. Lejos están los tiempos de solidaridad anti-imperialista entre Pekín y Pyongyang. Seguro que estos días se está produciendo un intenso cruce de llamadas entre Pekín, Seúl y Washington.

Stephan Haggard contesta al dilema que yo planteaba el otro día: Kim Jong Un no está loco.

Corea del Norte o el museo de la guerra

He dedicado estos días a ver vídeos de propaganda militar norocoreana. Uno cree estar viendo viejas películas de los años 60 por la calidad de las imágenes, además de por ver volar cazas J-6 o a lanchas torpederas en acción. Entonces, aparece en plano Kim Jong Un y descubres que son imágenes recientes. Hay una enorme brecha entra la retórica norcorena y las capacidades militares públicas del país.

Para empezar, la fuerza aérea norcoreana es un museo volante de anticuallas. Los únicos aparatos avanzados en uso son 40 MiG-29, la mayoría de la versión de exportación con capacidades degradadas que la Unión Soviética vendía a países fuera del Pacto de Varsovia en los años 80 (izdeliye 9.12B). Corea del Norte creó una cadena de montaje pero tras la disolución de la Unión Soviética se encontró con que los rusos sólo aceptaban divisas y a partir de entonces sólo pudo comprar repuestos.

Podríamos añadir los 36 aviones de ataque a tierra Su-25, especializados en misiones de apoyo aéreo cercano. El resto de aviones de combate lo componen los MiG-23, MiG-21, Su-7, copias chinas del MiG-21, copias chinas del MiG-19, copias chinas del MiG-17 y copias chinas del Il-28. Todo este grueso de aviones es una mezcla de tecnologías de los años 50, 60 y 70 con pocas probabilidades de superviviencia en un campo de batalla moderno. Téngase en cuenta que el MiG-17 es un avión mejorada de un avión de la Guerra de Corea y el MiG-19 ya estaba superado durante la Guerra de Vietnam. Frente a aviones modernos con equipos de guerra electrónica y misiles que disparan más allá del alcance visual, sería un auténtico tiro al pato como el sucedido en el Valle de la Bekaa en 1982. En aquel entonces la fuerza aérea israelí derribó más de 80 aviones sirios sin una sola perdida propia. Además podríamos cuestionar la operatividad real de la fuerza aérea norcoreana. Posiblemente los modelos más viejos hayan sido dados de bajas pero aparecen en los listados occidentales por falta de información actualizada.

El panorama de las defensas antiaéreas norcoreanas no es mejor. Los principales sistemas antiaéreos son los S-75, S-125 y S-200 conocidos en Occidente por sus códigos OTAN como SA-2 “GUIDELINE”, SA-3 “GOA” y S-200 “GAMMON”. Corea del Norte tiene una red de radares bastante densa pero compuesta por sistemas más que superados. China y Rusia ofrecen paquetes de modernización para los sistemas en uso en Corea del Norte y con toda probabilidad el país se haya dotado de alguno de ellos. Pero tenemos que considerar la experiencia estadounidense enfrentándose a los sistemas de defensa antiaérea de diseño soviético (Iraq 1991, Bosnia 1996, Yugoslavia 1999, Iraq 2003 y Libia 2011) junto con las capacidades de los aviones invisibles al radar. Las capacidades occidentales no han parado de crecer y evolucionar, mientras que Corea del Norte cuenta con sistemas estancados tecnológicamente. Serían cegados o destruidos en los primeros días de una guerra abierta.

Analizar las fuerzar navales norcoreanas no requiere mucho esfuerzo. El país carece de unidades de combate modernas. El grueso de la flota norcorana lo compone una docena de corbetas sin verdaderas capacidades oceánicas. El resto lo componen embarcaciones rápidas de todo tipo, algunas con misiles antibuque y otras con torpedos. Capítulo aparte lo componen las embarcaciones semisumergibles y los submarinos enanos. Se trata de una armada orientada a la defensa costera que por el tipo de embarcaciones debe emplear como principal táctica los ataques de saturación en enjambre. No por casualidad, Corea del Norte ha exportado tecnología marina a Irán.

En el ámbito terrestre, suma y sigue. Podemos tomar los carros de combate norcoreanos como medida de las capacidades del ejército. Corea del Norte cuenta con T-55 de origen soviético, su copia china, T-62 y variantes locales evolucionadas de este último conocidas por Chonma-ho y Pokpung-ho. Como indica la cifra de su nombre, son carros de combate diseñados en los años 50 y 60.

Las cifras norcoreanas son mareantes, con casi un millar de unidades de este y otro modelo. Como en el caso de la aviación, es discutible que todos esas cifras concuerden con el de medios en servicio. Además sólo encontramos sistemas modernos de control de tiro, telémetros láser, blindaje reactivo y sistemas de visión nocturna moderno en algunas variantes de los dos modelos evolucionados de T-62 producidos localmente. Todos esos sistemas más avanzados han sido importados de Rusia y China, por lo que habrán tenido que ser pagados en divisas y es posible que no hayan sido adquiridos en grande números. Aún así, se aprecian proyectores infrarrojos activos en la mayoría de los carros de combate norcoreanos. Eso significa que para ver en la noche los carros de combate norcoreanos utilizan una fuente de luz no visible al ojo humano pero sí para los sistemas de visión nocturna disponible en los carros de combate modernos que son totalmente pasivos. Un enfrentamiento nocturno con carros de combate estadounidenses y surcoreanos sería otro ejemplo de cacería de patos.

¿Dónde está entonces la amenaza norcoreana? En su artillería y cohetes. Corea del Norte cuenta con un buen número de sistemas de artillería de largo alcance, como el autóctono Koksan y sistemas balísticos, como la copia local del cohete ruso Tochka. La capital de Corea del Sur, Seúl, se encuentra a unos 50 kilómetros de la frontera. Se trata de una megaciudad (la tercera del mundo) que engloba a un buen número de núcleos urbanos que suman un total de 25 millones de habitantes. Corea del Norte concentra en gran número de fuerzas cerca de la frontera, la Zona Desmilitarizada.

Un primer ataque norcoreano desde las bases cercanas a la frontera podría causar un enorme caos en la capital del país y una ola de desplazamientos de población hacia el sur del país. Habría que contar además con los misiles balísticos de Corea del Norte
y su capacidad para golpear en toda la extensión de Corea del Sur. La gran cuestión es el alcance y capacidad reales de los modelos más avanzados. Superado ese primer impacto inicial y en una situación de guerra abierta el resultado es bastante predecible si consideramos una intervención militar estadounidense y una no intervención china. Sería interesante especular qué haría la OTAN, la Unión Europea, Japón o Australia. Posiblemente más de un país no tendría no reparos en hacer leña del árbol caído y contribuiría al esfuerzo militar contra Corea del Norte, un paria internacional, a cambio de una mejor disposición surcoreana para negocios futuros. La cuestión fundamental sería, ¿qué papel para las armas atómicas norcoreanas?

[Corregido un error: El Shenyang J-5 es la copia china del MiG-17 y no del MiG-15]

Tres hipótesis sobre Corea del Norte

Cuando uno trata casos como la actual crisis entre las dos Coreas lo primero que se ha de preguntar es, ¿estamos ante un “actor racional“? Hasta ahora el régimen de Corea del Norte había empleado las periódicas tensiones con su vecino del sur para obtener recursos (alimentos y combustibles) de Estados Unidos a cambio de aliviar las tensiones. Así que podemos decir que las crisis generadas hasta entonces se habían convertido en una herramienta de la política exterior norcoreana. Esta vez es diferente, con la declaración del “estado de guerra”. ¿Qué puede estar pasando?


Hipótesis 1. Locos como cabras.
Supongamos que nos equivocamos al juzgar el “Reino Hermético”. Supongamos que el sistema absolutamente piramidal sin contrapesos internos de un país con pocas interdependencias con el resto del mundo lo convierte en un elemento totalmente inestable en el sistema internacional. Kim Jong-un podría ser un niñato sin experiencia al que el cargo de jefe de estado le queda demasiado grande y esta crisis podría ser el resultado de su soberbia, inexperiencia y total falta de contacto con la realidad.

Kim Jong Un y su plan de ataque

Hipótesis 2. El juego de la gallina.
El 11 de abril de 2012 Kim Jong Un asumió el cargo de Primer Secretario del Partido de los Trabajadores de Corea y el 13 de abril de ese mismo año asumió el cargo de Presidente de la Comisión de Defensa Nacional. El primero se trataba de un cargo de nueva creación a medida de él. Finalmente el 18 de julio de 2012 recibía el cargo de mariscal del Ejército Popular Coreano, con lo que consolidaba su posición al frente de las fuerzas armadas del régimen. Se cerraba así el proceso de transición en el liderato del régimen norcoreano, que convertía a Kim Jong Un en el jefe de estado más joven del mundo. Podríamos pensar que el régimen norcoreano esté preocupado por la percepción de debilidad del país durante un proceso de transición en el que asume el poder un líder joven e inexperto. La actual crisis podría ser una forma de lanzar un mensaje de fuerza desde la debilidad. Kim Jong Un estaría entonces llevando la tensión con su vecino del sur y Estados Unidos al máximo para establecer un nuevo período de negociaciones desde una posición de fuerza extrema. Sería un ruidoso puñetazo en la mesa con el que anunciar la entrada de un nuevo jugador.

La tensión creciente se correspondería con el dilema clásico del “juego de la gallina” en teoría de juegos. El régimen de Corea del Norte aumenta la tensión en un rumbo de colisión esperando que Estados Unidos haga un gesto de concesión que evite el choque. El problema de esta estrategia es que si ninguno cede, el resultado es un choque frontal.

Hipótesis 3. La lucha interna.
Corea del Norte es un ejemplo recurrente en textos sobre inteligencia de fuentes abiertas (OSINT). Es un régimen cerrado pero, aún así, sus pocos medios de comunicación oficiales son analizables si se sabe leer entre líneas, haciendo además el debido seguimiento en el tiempo. Pero la verdad es que es escasa la información que se puede obtener sobre lo que pasa en Corea del Norte. Podría ser que la primera hipótesis fuera totalmente errónea. Y donde nosotros vemos un régimen monolítico y piramidal, tengamos un complejo entramado de grupos de poder en pugna durante un período de transición. En la Wikipedia en inglés se menciona un intento de asesinato hace pocas semanas, que derivó en un tiroteo en plena capital.

The attempt was made by “disgruntled people inside the North” in response to the demotion of Reconnaissance General Bureau director Kim Yong-chol in November of 2012. According to the unnamed intelligence source the attempt was made in downtown Pyongyang and resulted in a firefight. The demotion was due to an internal power struggle between government factions.

Alejandro Cao de Benós de Les y Pérez, el singular representante del régimen norcoreano en el exterior, llegó a mandar una carta al director del diario español El Mundo protestando porque se hablara de Kim Jong Un como heredero.

Kim Jong Un es un total desconocido tanto para la población como las autoridades de la RPD de Corea. En 18 años de trabajo, jamás he visto su foto o leído un libro sobre él. Si existiera, nunca sería aceptado por el pueblo o el ejército.

Podría ser que Alejandro Cao no estuviera un acceso tan profundo a Corea del Norte como repetidamente ha hecho creer y ser ciertamente “el farsante español de Pyongyang”. Pero podría ser también que la sucesión dentro del régimen no fue tan automática como podamos haber creído. Al fin y al cabo, Kim Jong Un no es el primogénito. Podemos haber asistido sin saberlo a un brutal “juego de tronos” norcoreano en el que un nuevo líder ha emergido y su medida para consolidar internamente su poder haya sido lanzar un gran desafío externo, situar al país en estado de guerra y poder realizar así de forma más cómoda las maniobras internas necesarias.

¿Abandonó Asia el mundo de las guerras posmodernas?

Una de las tendencia claras en las dos décadas de postguerra fría (1991-2011) fue el descenso de conflicto interestatales. Si consideramos como un caso aparte las intervenciones de EE.UU. y sus aliados en Bosnia Herzegovina (1996), Kosovo (1999), Afganistán (2001), Iraq (2003) y Libia (2011), encontramos un número anecdótico de casos. Como en el caso del glaciar de Kargil entre Pakistán e India o el Alto Cenepa entre Ecuador y Perú, los conflictos armados tuvieron como motivo una estrecha porción de frontera mal delimitada y los países contendientes limitaron el alcance del enfrentamiento no empleando todo el potencial de sus fuerzas armadas.

Se puede atribuir esa caída en los conflictos armados entre estados a la mayor interdependencia económica entre países debido a la globalización, al aumento de las democracias en el mundo, a los procesos de integración regional que generan mecanismos de confianza y resolución de conflictos, etc. Si hiciéramos un desglose geográfico de fenómenos encontraríamos que el tipo de conflictos que podemos caracterizar como “guerras posmodernas” son una absoluta mayoría en Iberoamérica y África Subsahariana. En el extremo opuesto tenemos la subregión Asia-Pacífico, donde en torno a los mares de la China meridional y la China oriental existen una serie de conflictos netamente modernos, rivalidad entre estados por la posesión de territorio (islotes) en los que se pone en juego el “orgullo nacional”, que son el contexto de una carrera de armamento naval bastante interesante. Véase por ejemplo el desarrollo de la clase Dokdo de la armada surcoreana o la clase Hyûga de la armada japonesa. Personalmente creo que lo que allí sucede es una “crisis adolescente” según los países de la zona van adquiriendo autoconciencia de su lugar en el mundo y han alcanzado una riqueza que ahora les permite gastar más en sus fuerzas armadas. No en vano, la mayoría de los países en torno a esos dos mares encajan en alguno de los acrónimos que designan los “países emergentes” (BRIC, MIST, CIVETS, países 3G…)

Destructor coreano

Mirando con la perspectiva del tiempo no creo que las rivalidades en Asia-Pacífico invaliden el modelo de las Guerras Posmodernas. Creo, más bien, que de reescribir el libro como tengo intención de hacer, señalaría esa región del planeta como una zona de conflictos netamente modernos, léase del siglo XIX, pero que en el fondo no dejan de estar sometidos a dinámicas actuales, como los procesos de integración regional y la interdepedencia económica. Pero entonces, llegamos al caso de Corea del Norte.

Relevo y continuidad en la cúpula china

Hoy, dentro de lo previsto, la Asamblea Popular Nacional aprobó los nombramientos de Xi Jinping como nuevo presidente del país y de Li Keqiang como nuevo jefe de gobierno. Con tal motivo, hablé ayer con Helen Aguirre en su programa “Zona Política” de Univisión Radio.

Con La llegada de los líderes de la 5ª Generación se produce un ejercicio de continuidad. El cambio llegó precisamente con la generación de líderes que ahora abandona el poder, los primeros nacidos después de la Revolución China y cuya legitimidad emana de ser hijos de destacados revolucionarios. Conocidos como los “príncipes”, esta nueva generación de líderes son tecnócratas con una educación de élite pero en ningún caso unos advenedizos. Han ido escalando pacientemente posiciones de poder dentro del Partido Comunista y en la administración, dejando por el camino unos cuantos rivales y tejiendo alianzas con cabezas destacadas de los aparatos de seguridad del estado.

Peking el pasado 13 de enero.

Pekín el pasado 13 de enero.

El Partido Comunista chino ha mantenido su legitimidad en un sistema político cerrado liderando el país con un crecimiento y desarrollo explosivo. Pero el reto de esta nueva generación de líderes es solucionar los problemas sociales que empiezan a ser evidentes dentro del actual modelo, como los costes medioambientales o las condiciones laborales infrahumanas, pero sobre todo evitar que el “milagro chino” termine demasiados perdedores aparte de grandes ganadores.

Helen Aguirre me preguntó por el último caso de ciberespionaje chino. Recordé que es el último de una larga serie de casos. Por ejemplo, recordemos el caso “Titan Rain” en 2003 o “GhostNet” en 2009. En este caso, la noticia es que el ciberataque ha sido descubierto. Señalé dos causas de fondo. Una es la brecha tecnológica militar entre China y Occidente, por lo que China recurre al espionaje de la misma forma que ha recurrido a la copia sin licencia (véase el caso del caza J-11). Y la segunda es la preocupación china por compensar su debilidad militar con vías alternativas, como la ciberguerra.

Cerramos el segmento hablando de la dependencia financiera de Estados Unidos y la Unión Europea hacia China, dada las reservas chinas en dólares y la compra de deuda pública de países como España. Será curioso en un futuro ver el margen de negociación que tenga Occidente con China dada esas circunstancias.

La U.S. Navy intenta entrar a trompicones en el siglo XXI

El pasado día 1 de marzo comenzó su despliegue a Asia del buque USS Freedom de la U.S Navy. Se trata de uno de los nuevos Littoral Combat Ship (LCS), una nueva generación polivalente de barcos de guerra que nació pensada para operaciones especiales, lucha contra la piratería y otras misiones que encajan bien con las guerras posmodernas. Pero lo que surgió como una idea que me resultó de lo más interesante en su inicio, se convirtió en un pequeño gran desastre que revela el estado de cosas en el complejo militar-industrial estadounidense.y la incomodidad del Pentágono con todo aquello que no sean grandes guerras convencionales.

La idea de desarrollar el Littoral Combat Ship surgió del entonces secretario de la marina Gordon R. England, que estableció el objetivo en crear “una familia de barcos pequeños, rápidos, maniobrables y relativamente económicos”. La cuesión es que en los últimos veinte años la U.S. Navy ha ido retirando sus buques de combate más ligeros, las fragatas de la clase “Oliver Hazard Perry” (4.200 toneladas), para quedarse únicamente con los cruceros de la clase “Ticonderoga” (9.800 toneladas) y los destructores de la clase Arleigh Burke (8.315 toneladas inicialmente). De hecho, la U.S. Navy ha ido introduciendo sucesivas variantes de destructores de la clase “Arleigh Burke” cada vez más pesados. La última, denominada Flight III, tiene un desplazamiento de 10.000 toneladas. Y la próxima generación de destructores de la U.S. Navy, la clase “Zumwalt”, desplaza más de 14.000 toneladas y ha resultado tan cara que sólo se construirán tres. Así, mientras la U.S. Navy iba requiriendo buques cada vez más grandes, se encontró con un papel poco relevante en los conflictos post-11S porque ya no había flotas soviéticas contra las que luchar en el Océano Atlántico.

LCS 1

El proyecto de Littoral Combat Ship era un intento de adaptarse a una nueva era de insurgencias, terrorismo, piratería y narcotráfico en un mundo cada vez más complejo donde era necesario la infiltración puntual de pequeñas unidades de operaciones especiales en costas hostiles. Construir un barco “pequeño” para ello no parecía tarea difícil. Al contrario que la U.S Navy, la mayoría de marinas combinan grandes unidades con barcos más pequeños del tipo patrullera de altura (off-shore patrol vessel) o patrullera lanzamisiles (fast attack craft). Por ejemplo, Francia cuenta con un portaaviones y submarinos nucleares pero también cuenta con barcos más ligeros y baratos pero bien armados para patrullar sus territorios de ultramar. Pero es como si en Estados Unidos sólo pudieran “pensar a lo grande”.

LCS 2

Los LCS nacieron grandes, con más de 2.000 toneladas de desplazamiento. Se requirió que fueran extremadamente rápidos. Y ahí empezó a dispararse el coste previsto. Se les dotó de un armamento muy escaso: Un cañón no muy potente y un lanzador de misiles antiaéreos de corto alcance. La idea era que tuviera un diseño modular. Según la misión se le añadirían “paquetes” con equipos y armamento. Además, el LCS estaría altamente conectado con el resto de la flota mediante enlaces de datos, por lo que podría sacar provecho de los sensores de otros buques y aeronaves. Pero lograr una perfecta integración de todos esos sistemas adicionales resultó complicado. Los costos siguieron disparándose. El programa del misil NLOS-LS con el que iba a ser dotado los LCS se canceló en 2011, dejando como alternativa un misil ligero de corto alcance. Al LCS le faltaba “pegada” para ser tan caro y tan grande. Se convirtió en un chiste. El blog New Wars le pidió a sus lectores que propusieran significados alternativos para las siglas LCS. Propusieron cosas como “Little Crappy Ship” (pequeño barco de mierda) o “Lack of Common Sense” (falta de sentido común). Es como si demasiadas personas hubieran influido en el diseño exigiendo al barco que hiciera demasiadas cosas diferentes dando como resultado un barco mediocre en todas sus facetas. Encima, los astilleros que competían con dos prototipos diferentes no dejaron de tener problemas con la propia construcción del barco y los prototipos resultaron tener muchos fallos cuando se probaron en el mar. Al final, el gobierno de los Estados Unidos tomó una decisión salomónica. En vez de elegir un ganador, decidió comprar unos cuantos de uno y otro diseño. Así que ni siquiera la U.S. Navy podrá tratar de aprovechar la economía de escalas con una serie larga.

Estoy seguro que en alguna parte del Pentágono alguien habrá dicho “¡te lo dije!”. Y seguro que se usarán todos los problemas del programa LCS como argumento de que los barcos pequeños preparados para guerras no convencionales no tienen cabida en la U.S. Navy. Casi me atrevo a especular si el programa LCS tuvo enemigos internos demasiado poderosos. Al fin y al cabo, el secretario de marina England, padre del proyecto, abandonó su cargo antes de que arrancara.

El USS Freedom“>USS Freedom entró en servicio en 2008 y ha comenzado por fin su primer despliegue lejos de casa. Se le envía varios meses a Singapur como prueba de un posterior despliegue de cuatro LCS a ese puerto. Singapur está en la boca del Estrecho de Malaca, uno de los focos de piratería más importantes del mundo. Hace poco, hubo un enfrentamiento entre militares malayos y rebeldes filipinos. Quizás la elección del puerto sea una pista de que aquellos que dentro de la U.S. Navy piensan en las guerras no convencionales tienen todavía la última palabra frente aquellos que “piensan a lo grande” y sueñan con una guerra contra China.

La tentación estadounidense de la guerra industrial

El entonces secretario de defensa Robert Gates advertió en contra de la nextwaritis, el síndrome de estar siempre dándole vueltas a las “guerras del futuro” y desatender las del presente. Se refería a la obsesión con armas tecnológicas avanzadas y la “amenaza china” cuando seguía en curso la guerra en Afganistán y seguía sin pacificarse Iraq. Pero las razones dadas por el secretario Gates para no mirar el futuro empiezan a dejar de tener sentido.

En el reciente discurso del estado de la Unión anunció la retirada de 34.000 tropas adicionales de Afganistán. 2014 se ha puesto como fecha de la entrega de responsabilidades al gobierno de Kabul. Y da la sensación de que estén como estén las cosas se proclamará “misión cumplida” y la atención se pondrá en otra parte. Aunque detrás, queden fuerzas especiales, contrastistas privados y drones. Veremos cómo los think-tanks estadounidenses inundarán el mercado de las ideas con ejercicios de prospectiva sobre los conflictos del futuro. Pero ya tenemos un ganador sin haberse dado la salida: Asia-Pacífico.

El 12 de noviembre de 2011, durante una cumbre del foro Asia-Pacific Economic Cooperation, el presidente Obama anunció “hemos vuelto nuestra atención de nuevo a la región Asia-Pacífico”. Y explicó que ese nuevo interés por la región tendría dos vertientes. Uno, un acuerdo de libre comercio, y el otro, el Giro hacia Asia (pivot to Asia), un redespliegue de fuerzas militares desde Europa y Oriente Medio.

¿Qué significa dejar atrás Afganistán e Iraq para pensar en Asia-Pacífico? Significa dejar de pensar en campañas de contrainsurgencia contra fuerzas irregulares en las que es fundamental ganarse el apoyo de la población local. Significa dejar de pensar en los femónenos interrelacionados con los conflictos armados que se dan en las guerras posmodernas, como el narcotráfico en Afganistán y la piratería en Somalia. Durante los diez años de la primera fase de la Global War on Terror (2001-2011), la fuerza aérea estadounidense no derribó ni un sólo avión enemigo y la armada estadounidense no disparó ni un sólo misil antibuque o torpedo. En cambio, se dedicaron a misiones de transporte, recolección de inteligencia y reparto de ayuda humanitaria. Ahora nadie esconde que hablar de Asia-Pacífico es un eufemismo para hablar de una hipotética guerra de alta tecnología con China. El modelo ya está diseñado. Se llama Air-Sea Battle y es la obra intelectual de quienes acuñaron el concepto de Revolución en los Asuntos Militares.

Las actuales fuerzas armadas de Estados Unidos no están preparadas para desarrollar la Air-Sea Battle y hacerlo tendrá una factura mareante. Es fácil imaginar los intereses creados para sacarla adelante, por lo que Thomas Barnett la ha llamado la fantasía autocomplaciente del complejo militar industrial. Los problemas con Air-Sea Battle son evidentes. Detrás no hay un estudio sobre la evolución del panorama internacional y los conflictos armados. Es una simple hipótesis de guerra que no se plantea cómo evolucionará China, sus fuerzas armadas y sus relaciones con Estados Unidos. Para colmo, corre el riesgo de ser una profecía autocumplida porque en China no ha pasado en absoluto desapercibida. Air-Sea Battle es producto de la misma escuela de pensamiento que durante los años 90 pensó en la próxima gran guerra tecnológica y que llevó a la administración Bush a impulsar un escudo de defensa antimisiles en 2001, pensando en la inexistente amenaza para Estados Unidos de los misiles nucleares iraníes o norcoreanos, meses antes del 11-S.