Archive for the ‘América Latina’ Category

Apuntes sobre la liberación de rehenes en Colombia

Friday, July 4th, 2008

Ayer leí por la mañana len El País una crónica sobre la liberación de los rehenes en manos de la FARC:

Dos helicópteros rusos M-I pintados de blanco y rojo se internaron en las selvas de Tomachipán (Guaviare), a 72 kilómetros de San José. Uno de ellos aterrizó en medio de una patrulla guerrillera. El desasosiego invadió a cada uno de los 15 rehenes cuando vieron los aparatos entre los árboles. Pensaban que podía tratarse de un helicóptero de la Cruz Roja, de una misión humanitaria internacional bajo supervisión suiza o francesa, pero se sumieron en lo peor.

Enseguida envié un aviso de correción. “M-I” es un error. Pero como siempre pasa con ElPaís.es ni dieron señales de vida ni corrigieron el error. No sé para qué existe la opción “Corrección” en cada noticia cuando jamás hacen caso a los lectores que les avisamos de las pifias. Cualquiera que dedicara unos segundos a buscar en Internet sabría que los helicópteros rusos que poseen las fuerzas armadas colombianas son del modelo Mil Mi-17. La mención a que los helicópteros usados en la operación habían sido pintados de rojo y blanco me recordó al culebrón informativo en la televisión venezolana durante la pasada Navidad sobre la liberación de rehenes en manos de la FARC. En aquel entonces el gobierno de Venezuela realizó labores de intermediación y envió a Colombia helicópteros pintados de esta guisa.

Puede que a alguno le haya extrañado encontrar entre la lista de liberados a tres ciudadanos estadounidenses: Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves. Los tres eran empleados de California Microwave Systems, una subsidiaria de la corporación Northrop Grumman y llevaban cinco años en poder de las FARC. En Colombia trabajaban en misiones de vigilancia aérea bajo contrato del Departamento de Defensa estadounidense. La privatización del Plan Colombia llegó mucho antes que el revuelo mediático sobre el papel de las empresas militares privadas en la ocupación de Saddam. Como contaba Mark Bowden, el autor de Blackhawk Down, allá por el verano de 2001. Antes del 11-S, cuando sólo unos pocos frikis estábamos pendientes de cosas así.

Concluyo recomendándoles la serie de artículos sobre el conflicto colombiano elaborados por David Bierain para ADN. David es de los que cuando aborda un asunto se mete en la cocina. Y en este caso estuvo en la selva con las FARC.

Iberoamérica: Coopera o paga las consecuencias

Sunday, May 25th, 2008

En GuerrasPosmodernas.com hemos dedicado muy poco espacio a Iberoamérica. Un repaso a los países de los que más hemos hablado nos permite trazar en un mapa una región imaginaria que abarca desde el Cuerno de África a Afganistán, pasando por los Territorios Ocupados, Líbano, Iraq e Irán. Casualidad o no, la región del planeta que Zbigniew Brzezinski denominaba en su libro “El gran tablero mundial” los “Balcanes Euroasiáticos” y que hasta la creación del mando regional africano de las fuerzas armadas estadounidenses (AFRICOM) coincidía con el Mando Central (CENTCOM).

Mientras tanto, ¿realmente no ha pasado nada interesante en Iberoamérica? Los mapas temáticos que muestran con colores diferentes o símbolos los países en guerra muestran un África en crisis, un Asia convulsa y una tranquila Iberoamérica. El fin de la Guerra Fría supuso el fin de un ciclo de conflictos abiertos tras la desmovilización de las guerrillas de inspiración comunista y el fin del régimen sandinista en Nicaragua. Surgió entonces una nueva generación de movimientos políticos que decían aspiraban a alterar el status quo pero que pretendían alcanzar el poder mediante las urnas. Colombia quedó en los años noventa como el único país iberoamericano con un conflicto armado de gran envergadura, sin olvidar episodios puntuales de México y Perú.

El marco teórico de las guerras posmodernas plantea que por un lado surgen actores subestateles (como por ejemplo las “maras” centroamericanas) mientras el estado pierde protagonismo frente a la aparición de actores internacionales supraestateles. Esto es, la integración regional lleva a la creación de estructuras políticas supraestatales que generan mecanismos de resolución de conflictos y disminuye el riesgo de guerras entre estados. Además la colaboración entre países lleva a la creación de fuerzas militares multinacionales que se convierten en instrumento de la política común de la organización regional.

En el caso de Iberoamérica la intervención en Haití bajo bandera de la ONU fue un primer paso de trabajo conjunto entre los países iberoamericanos que ha dado sus frutos. Tenemos el caso de Chile y Argentina. Del conflicto por el canal Beagle en los años setenta y la ayuda clandestina de Chile al Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas a los ejercicios conjuntos “Araucaria” en la Patagonia y finalmente a la creación de la brigada argentino-chilena “Cruz del Sur”. Este viernes en Brasilia se ha dado un paso más con la creación de la Unión Suramericana de Naciones del que saldrá un Consejo Suramericano de Defensa y un tratado de seguridad que los países miembros se han comprometido a suscribir en seis meses.

Sin embargo una amenaza se cierne sobre la cooperación interestatal en materia de seguridad y defensa en el continente: La aparición de una política de bloques y la consiguiente carrera armamentística. Todo el continente americano es un entramado de viejas rivalidades: Venezuela vs. Colombia, Ecuador vs. Perú, Chile vs. Argentina, etc. La ruptura del equilibrio en alguna de las partes de esta red provocaría un efecto de bola de nieve. Y hay riesgo de que ello pudiera suceder. Tras los grandes programas de compra de armamento a Rusia por parte de Venezuela las fuerzas armadas colombianas han decidido lanzar un programa para reforzar sus capacidades convencionales. En Brasil se mira también con desconfianza el rearme venezolano y no se olvida el sueño de convertirse en potencial militar regional con la cooperación tecnológica francesa. Chile ha aprovechado los recortes de las fuerzas armadas europeas para comprar con las divisas que genera el cobre fragatas, cazas y vehiculos acorazados. Aparte de dar un salto con la compra a EE.UU. de una versión avanzada del F-16. Cómo no, en Chile se aspira a igualar la puja chilena.

La creación de la Unión de Naciones Suramericanas no es desde luego la primera iniciativa de integración regional. En su seno conviven Mercosur y la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe. Que los países de la región se lanzaran en tromba a por costosos programas de armamento justificados ante los respectivos electorados con una retórica nacionalista y demagógica sólo podría hacerse hipotecando el futuro económico. Sería catastrófico en lo político y lo económico. Mientras la atención estadounidense se mantiene lejos de su histórico “patrio trasero” Iberoamérica disfruta una oportunidad histórica.

De Sierra Nevada a los Andes

Monday, January 22nd, 2007

En este año que comienza tendrá lugar el 25º aniversario de la guerra de las Malvinas. Una de esas guerras absurdas provocada por una dictadura en horas bajas con el objetivo de galvanizar a la sociedad frente a un enemigo externo. Las posibilidades argentinas de obtener una victoria militar, que las hubo, fueron dilapidadas por la una Junta Militar que demostró ser incopetente hasta en aquello para lo que supuestamente estaba preparada profesionalmente.

Una de las cosas que sorprende al leer sobre el conflicto es la naturaleza de las tropas desplegadas por Argentina en el archipiélago malvinense. Frente a los Royal Marines y paras británicos se encontraban jóvenes reclutas con muy poco tiempo en la mili, sin el material y la preparación adecuada para combatir en el inhóspito clima del lugar. ¿Dónde estaban las mejores unidades argentinas? En la frontera con Chile.

La guerra de las Malvinas tuvo lugar sólo cuatro años después del episodio más álgido del conflicto entre ambos país por el Canal del Beagle. Sólo con el paso del tiempo fueron aflorando historias fragmentadas y sueltas del papel de Chile en aquella guerra. De ahí que Margaret Thatcher tuviera a bien ir a tomar el té con un Pinochet bajo arresto.

Olvidando el islote Perejil los conflictos por un islote o unos kilómetros de frontera tienen una carga añeja de guerra decimonónica que en el actual siglo nos resultan ajenos. Si uno mira las estadísticas de conflictos armados entre estados soberanos tras el fin de la Guerra Fría se encontrará tan solo un puñado de ellos. Fueron guerras limitadas (Alto Cenepa, glaciar de Kargil) u olvidadas por la prensa (Etiopía vs. Eritrea). Cuesta imaginar en este momento un conflicto militar entre Argentina y alguno de sus vecinos del Cono Sur. ¿Qué ha cambiado en estos 25 años? Los países de la zona tienen gobiernos democráticos y se ha puesto en marcha un proceso de integración regional. Fuera de Europa, Mercosur es uno de las experiencias más interesantes e importantes de integración regional. No hay que pasar por alto las dificultades y desafíos de la empresa. Pero de alcanzarse los objetivos soñados América del Sur daría un salto de gigante. Sólo hay que observar la situación fuera de la tríada América del Norte-Unión-Europea-Japón para comprender la posible excepcionalidad sudamericana.

Pero los objetivos de paz y estabilidad regional no llegarán como fruto de un proceso futuro. Se están construyendo ya. Argentina y Chile realizan ejercicios conjuntos donde antes estuvieron a punto de entrar en guerra. Y es interesante analizar los supuestos sobre los que se basan esos y otros ejercicios: Lucha contra el narcotráfico, apoyo a la población en caso de catástrofe, misiones de paz internacional… Pura lógica posmoderna, donde las fuerzas armadas no intervienen en guerras abiertas entre dos estados.

El resultado de este proceso lo hemos visto en Haití, donde el grueso de las fuerzas de paz de la ONU lo han formado países de América del Sur: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. Los resultados los veremos también en otros ámbitos y lugares. Como la preparación para la lucha conjunta contra el narcotráfico de Perú y Colombia. La preparación no es en vano. Puede que la amenaza de guerras interestatales se haya disipado. Pero surge a la vez otra generación de amenazas: Allí donde la acción del Estado no llega y surgen vacíos de poder, redes transnacionales de todo tipo pueden establecer un nodo por el que fluyan toda clase de tráficos ilícitos. Como en la Triple Frontera. Y América Latina sufre además la aparición de una nuevo tipo de violencia juvenil y urbana organizada, además de las endémicas redes de narcotráfico. Ver a las fuerzas armadas desplegadas en las calles, como hace poco en México, será cada vez más habitual. Como muestra, el gobernador de Puerto Rico se planteaba estos días movilizar a la Guardia Nacional para hacer frente a una ola de violencia en las calles. Mientras la policía portorriqueña patrulla fusil en mano.

policía de Puerto Rico

Desde luego que seguiremos atentamente lo que en esa zona del planeta suceda.