La tentación estadounidense de la guerra industrial

El entonces secretario de defensa Robert Gates advertió en contra de la nextwaritis, el síndrome de estar siempre dándole vueltas a las “guerras del futuro” y desatender las del presente. Se refería a la obsesión con armas tecnológicas avanzadas y la “amenaza china” cuando seguía en curso la guerra en Afganistán y seguía sin pacificarse Iraq. Pero las razones dadas por el secretario Gates para no mirar el futuro empiezan a dejar de tener sentido.

En el reciente discurso del estado de la Unión anunció la retirada de 34.000 tropas adicionales de Afganistán. 2014 se ha puesto como fecha de la entrega de responsabilidades al gobierno de Kabul. Y da la sensación de que estén como estén las cosas se proclamará “misión cumplida” y la atención se pondrá en otra parte. Aunque detrás, queden fuerzas especiales, contrastistas privados y drones. Veremos cómo los think-tanks estadounidenses inundarán el mercado de las ideas con ejercicios de prospectiva sobre los conflictos del futuro. Pero ya tenemos un ganador sin haberse dado la salida: Asia-Pacífico.

El 12 de noviembre de 2011, durante una cumbre del foro Asia-Pacific Economic Cooperation, el presidente Obama anunció “hemos vuelto nuestra atención de nuevo a la región Asia-Pacífico”. Y explicó que ese nuevo interés por la región tendría dos vertientes. Uno, un acuerdo de libre comercio, y el otro, el Giro hacia Asia (pivot to Asia), un redespliegue de fuerzas militares desde Europa y Oriente Medio.

¿Qué significa dejar atrás Afganistán e Iraq para pensar en Asia-Pacífico? Significa dejar de pensar en campañas de contrainsurgencia contra fuerzas irregulares en las que es fundamental ganarse el apoyo de la población local. Significa dejar de pensar en los femónenos interrelacionados con los conflictos armados que se dan en las guerras posmodernas, como el narcotráfico en Afganistán y la piratería en Somalia. Durante los diez años de la primera fase de la Global War on Terror (2001-2011), la fuerza aérea estadounidense no derribó ni un sólo avión enemigo y la armada estadounidense no disparó ni un sólo misil antibuque o torpedo. En cambio, se dedicaron a misiones de transporte, recolección de inteligencia y reparto de ayuda humanitaria. Ahora nadie esconde que hablar de Asia-Pacífico es un eufemismo para hablar de una hipotética guerra de alta tecnología con China. El modelo ya está diseñado. Se llama Air-Sea Battle y es la obra intelectual de quienes acuñaron el concepto de Revolución en los Asuntos Militares.

Las actuales fuerzas armadas de Estados Unidos no están preparadas para desarrollar la Air-Sea Battle y hacerlo tendrá una factura mareante. Es fácil imaginar los intereses creados para sacarla adelante, por lo que Thomas Barnett la ha llamado la fantasía autocomplaciente del complejo militar industrial. Los problemas con Air-Sea Battle son evidentes. Detrás no hay un estudio sobre la evolución del panorama internacional y los conflictos armados. Es una simple hipótesis de guerra que no se plantea cómo evolucionará China, sus fuerzas armadas y sus relaciones con Estados Unidos. Para colmo, corre el riesgo de ser una profecía autocumplida porque en China no ha pasado en absoluto desapercibida. Air-Sea Battle es producto de la misma escuela de pensamiento que durante los años 90 pensó en la próxima gran guerra tecnológica y que llevó a la administración Bush a impulsar un escudo de defensa antimisiles en 2001, pensando en la inexistente amenaza para Estados Unidos de los misiles nucleares iraníes o norcoreanos, meses antes del 11-S.

7 pensamientos en “La tentación estadounidense de la guerra industrial

  1. Las grandes industrias militares yankees ya debe estar hartas de guerritas jajajjaja Ellas pagan los doctorados. El Pentágono se nutre de las tesis de los doctorados. Y por tanto acaba comprando lo que le interesa a las industrias. Luego llega la realidad y les da un sopapo. Menos mal que son yankees y acaban reaccionando. Y no diciendo que el BMR es tan bueno como el que más o mejor.

  2. Personalmente creo que los USA piesan en un enfrentamieto high-tech en la llanura oriental persa más que en Oriente lejano. Y creo que saben además que ambos envites, por medios puramente militares, los iban a perder (sin entrar en otras consideraciones mucho más graves para todos y de largo recorrido y alcance).

  3. ¿Llanura persa-oriental? ¿Y en que hipótesis de conflicto piensas para decir eso? En esa zona está Irán y los postsovieticos. A China le puede interesar entrar ahí por los recursos naturales. Pero USA no lo puede evitar. Otra cosa sería un enfrentamiento entre Rusia y China, pero por ahora colaboran amigablemente.

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