“Tribus, armas y petróleo”

El pasado octubre de 2011 salió publicado “Tribus, Armas y Petróleo” de Jesús Gil Fuensanta, Alejandro Lorca y Ariel José James.

Frente al puñado de libros escritos sobre la “Primavera Árabe” centrados en Egipto o que tratan el mundo árabe de forma general, es el primero que conozco publicado sobre Libia. La verdad es que quitando Marruecos representado como vecino o amenaza y la larga lista de libros que tocan el Sáhara Occidental desde una vena más o menos romántica, el Magreb suele ser objeto de poco interés en el panorama editorial español.

El libro, de 122 páginas “reales” de texto tiene tres partes bien diferenciadas. En la primera se hace una introducción a la tribu como institución, sus antecedentes históricos en el desierto libo-egipcio y su papel en la Libia del coronel Gadafi. En la segunda se hace un análisis de la guerra civil libia que es la parte más floja del libro porque Trípoli aún no había caído en el momento de la redacción y las especulaciones sobre la supervivencia del régimen quedan ahora fuera de lugar. En la tercera parte se abre el foco Oriente Medio y se especula sobre el devenir de la “Primavera Árabe”. En el momento de escribirse esa parte ya había caído Trípoli y las reflexiones sobre el futuro del país son mucho más pertinentes que las hechas en la segunda parte. Desde luego que el libro hubiera ganado si los autores hubieran esperado a la finalización del conflicto para rematar el libro, pero supongo que se impusieron criterios de oportunidad editorial.

El libro es interesante por los apuntes que hace de la realidad tribal de Libia:

Libia no es una nación-Estado tal como la interpreta Occidente, en los términos estrictamente weberianos, sino una federación de comunidades tribales de costumbres y leyes consuetudinarias, articuladas en la actualidad alrededor de un interés común por el petróleo y el gas. Cuando se rompa un pacto sobre el reparto de las rentas de estas comunidades habrá guerra civil, hasta que vuelva a existir un nuevo pacto.
pág. 54

Se apunta que el discurso exterior del Consejo Nacional de Transición “sigue un modelo demasiado occidental para una sociedad con otra mentalidad, como la libia, es decir suena a lo que los occidentales quieren oir” (pág. 66). Libia ha desaparecido de las noticias y su transición hacia la democracia no está exenta de dificultades, con grupos rebeldes enfrentados y epsiodios esporádicos de violencia. Uno de los retos del 2012 será volver a seguir con atención el Flanco Sur.

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