Los libros de mayo

The New Great Game. Blood and oil in Central Asia de Lutz Kleveman. Pendiente todavía de leer en la estantería porque estoy en la fase de acumulación de materiales.

The Ends Of Earth de Robert D. Kaplan. El libro que escribió después de publicar “The Comingy Anarchy” y en el que trató de indagar desde África Occidental al Sudeste Asiático, pasando por Asia Central, la aplicación de su marco teórico con resultados inconcluyentes .

The Siege of Mecca de Yaroslav Trofimov. Un recuento de uno de los episodios de mayor impacto en el mundo musulmán y muy poco recordado que sucedió en 1979, el auténtico “año cero” del Oriente Medio moderno.

Faith At War de Yaroslav Trofimov. Uno de esos libros escritos al calor del post-11S tratando de entender el estado de ánimo y la realidad del mundo musulmán a ras de suelo. Muy interesante su perspectiva de Egipto, Kuwait y Arabia Saudita. La de Malí resulta soprendente con la perspectiva del tiempo.

A través de los muros de Eyal Weizman. Extrañamente se ha editado en España un capítulo suelto del libro Hollow Land: Israel’s Architecture of Occupation. El libro cuenta como los miltares israelíes estudiaron de todo (urbanismo, arquitectura, teoría posmoderna) para pensar de forma diferente el combate urbano y lo aplicaron con éxito en la batalla de Yenín.

En el País Vasco o yo gano o tú pierdes

Dije un casi un mes antes de las elecciones del 20-N que tan pronto el Partido Popular se viera en el poder abandonaría su discurso duro sobre ETA para capitalizar el rédito político del fin del grupo terrorismo. Pero que también con el terrorismo fuera de la ecuación política del País Vasco subiría el voto nacionalista. Así fue. El Partido Popular rectificó y las encuentas auguraban que dos tercios de los escaños del parlamento vasco serían ocupados por los nacionalistas. Pero en aquella entrada de octubre añadí algo más que a algún lector no hizo gracia. La idea de que muchos nacionalistas españoles iban a lamentar el transcurso de los acontecimientos hasta echar de menos la situación anterior.

Han pasado unos meses y todo el aparato mediático afín al Partido Popular está a otra cosa. No hay editoriales pidiendo mano dura contra ETA y llamando al gobierno de Mariano Rajoy traidor o cualquier otra barbaridad por tomar medidas que son “señales” al entorno de ETA. Pero tenemos Internet y algunos nacionalistas españoles se han manifestado. Cayetano González, que tuvo un cargo en el Ministerio de Interior con Jaime Mayor Oreja, contaba sus vivencias del angustioso fin de semana en que asesinaron a Miguel Ángel Blanco y concluía con un balance de la situación actual. Sentencia que “ETA ha ganado” y que “en el campo político, sería de necios no reconocer que ETA va ganando la batalla: sin pegar un solo tiro desde hace ya varios meses han conseguido ser legalizados” por lo que “ETA puede conseguir muy pronto el poder en el País Vasco y desde el mismo, trabajar por llevar a cabo aquello por lo que han asesinado a 858 personas: la independencia de Euskadi y por lo tanto, la ruptura con España”.

El sofisma me parece profundamente revelador. Se trata de, una vez desaparecida ETA de la ecuación política vasca, convertir a la izquierda abertzale en ETA para reciclar el mismo discurso desligitimador. Durante años se les conminó a renunciar a la violencia para entrar en la vida política y ahora que ETA va camino de la disolución se pretende dejarles fuera porque la política resulta ser el terrorismo por otros medios.

Standard & Poor’s ha valorado la deuda pública vasca dos notas por encima de la española. Me pregunto qué cálculos estará haciendo la clase empresarial vasca. Seguro que alguno le salen las cuentas si “sueltan lastre”. Después del inevitable castañazo de España en lo que queda de 2012 y tras las próximas elecciones autonómicas vascas vamos a presenciar un “test de stress” de los ideales democráticos de unos cuantos.

Por qué India y China se disputan la hegemonía del Océano Índico

El Océano Índico es el tercero en extensión del planeta. Históricamente fue atravesado por rutas comerciales de largo alcance mucho antes de la era de las grandes exploraciones gracias a la regularidad de los vientos monzónicos que permitieron el establecimiento de una Ruta de la Seda por mar. Está documentado el intercambio de mercancías ya entre los imperios de Roma y China. Mediante rutas marinas el Islam llegó a la isla de Zanzíbar a finales del siglo X y al sur de Filipinas a finales del siglo XI. Hoy las rutas comerciales que lo atraviesan conectan los países productores de hidrocarburos y materias primas de África y el Golfo Pérsico con las zonas industrializadas del Sudeste Asiático y los mercados de Europa. Como gran vía de comunicación entre Europa, África Oriental, el Golfo Pérsico y la región de Asia-Pacífico el comercio marítimo en el Océano Índico supone la la mitad del tráfico mundial de contenedores.

India, que le da nombre al océano, ocupa una posición central en su parte septentrional. Es el segundo país más poblado del planeta y es el cuarto mayor consumidor de energía del mundo. Las proyecciones estiman que el volumen de su población superará a la de China y ascenderá al puesto del tercer mayor consumidor de energía a mediados de la próxima década. Es bien conocido el interés que genera al ascenso de China como gran potencia asiática, a la modernización de su armada y cómo todo ello afectará a la hegemonía naval de de Estados Unidos en el Pacífico. Pero el ascenso de China e India plantea igualmente desafíos estratégicos. Las proyecciones estadísticas para las próximas décadas del siglo XXI de cualquier variable de estos dos países alcanzan cotas superlativas. El desarrollo económico de China e India se sustenta sobre un creciente consumo de materias primas y recursos energéticos que se acelerá según se expandan las clases medias de ambos países con patrones de consumo cercanos a los occidentales.

China se convirtió en un importador neto de hidrocarburos en 1993 y en el transcurso de una década multiplicó por dos su consumo. En 2003 era el tercer mayor importador del mundo de petróleo y el segundo mayor consumidor. El origen del 40% de las importaciones chinas es el Golfo Pérsico y en su transporte por mar hasta aguas del Pacífico han de cruzar el Estrecho de Malaca, por donde atraviesa el 80% de todas las importaciones chinas de hidrocarburos. En el caso de la India, el país es de la misma forma dependiente de una forma creciente de las importaciones de recursos energéticos. India cubre con importaciones el 80% de sus necesidades de petróleo de las que dos terceras partes proceden de Oriente Medio. India importa además carbón de varios países ribereños del Océano Índico: Sudáfrica, Mozambique, Indonesia y Australia.

El Océano Índico se ha convertido en la gran vía de comunicación por la que fluyen las vitales importaciones de recursos energéticos de India y China. Garantizar la libre navegación por sus aguas se ha convertido en una necesidad de primer orden para ambos países. Por ello ambos país están lanzados en una carrera de toma de posiciones y han lanzado ambiciosos planes de construcción naval que convertirán el Océano Índico en un importante tablero geopolítico en las próximas décadas.

[Esta es la introducción a uno de dos artículos que estoy preparando sobre la rivalidad geopolítica de India y China en el Océano Índico]

Notas sobre el Océano Índico

No es que esté de acuerdo necesariamente con las ideas de Robert D. Kaplan pero ya me gustaría poder combinar su método de trabajo de viajes+lecturas. En mis estanterías tengo ya media docena de libros suyos y estos días he podido echar un vistazo al primer capítulo de Monsoon: The Indian Ocean and the Future of American Power, que he encargado hoy mismo.

He tomado una buena cantidad de notas de los datos que dispara Kaplan:

-El 90% del comercio mundial tiene lugar por mar.
-2/3 del petróleo mundial se transporta por mar.
-El 40% de todo el petróleo mundial que viaja por mar cada día pasa por el Estrecho de Ormuz.
-La mitad del tráfico de contenedores del mundo viaja por el Océano Índico.
-El transporte de petróleo desde Oriente Medio al Pacífico supone el 70% de todo el mundo.

-India es el 4º consumidor de energía del mundo tras EE.UU., China y Japón.
-Se calcula que para 2025 India superará a Japón como consumidor de energía.
-La India depende en un 90% del petróleo para sus necesidades energéticas.
-El 90% del petróleo consumido por la India procede del Golfo Pérsico.
-La India importa carbón de Sudáfrica, Mozambique, Indonesia y Australia.
-La India importa gas natural licuado desde Qatar, Malasia e Indonesia.

-El consumo de petróleo de China se dobló entre 1995 y 2005.
-El consumo conjunto de China, Japón y Corea del Sur hacen del Estrecho de Malaca lugar de paso de la mitad del comercio mundial de petróleo del mundo.

Una lección sobre Estados Unidos por el ministro de exteriores turco

Ahmet Davutoğlu fue académico y diplomático antes de llegar a ministro de asuntos exteriores turcos. En 2001 se publicó su libro Profundidad Estratégica: La posición internacional de Turquía en la que proponía que Turquía debía buscar un espacio propio en la arena internacional, algo que el país ha hecho con su influencia diplomática y sus empresas abriéndose camino desde Libia a Kazajistán en los territorios del antiguo Imperio Otomano y en países con lenguas emparentadas con el turco. Algo que cuento en mi artículo para la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad de este mes.

Andrew Exum, autor del blog Abu Muqawama entre otras cosas, tuvo oportunidad de escuchar una conferencia de Ahmet Davutoğlu organizada por el Institut Françeis des Relations Internationales. Exum cuenta que el ministro turco transmitía una confianza que en estos días no se ve en los políticos europeos y dio a entender que hoy Europa necesita a Turquía más que lo que Turquía necesita Europa. Alguien del público se mostró escéptico sobre la aportación de Turquía a Europa y la comparó con el medio oeste estadounidense: “nacionalista y religiosa”. La respuesta de Davutoğlu fue contundente.

He began by remarking, “I don’t know if there are any Americans in the room, but your question is a little Euro-centric.”

He then bluntly stated that the American identity is more inclusive than French identity or German identity. He referenced the fact that the American president is the son of a Kenyan man and that the very name “United States of America” references a geographical location whereas the names of European states often reference a specific people or culture. He concluded by saying that when the Germans elect a man or woman of Turkish descent as its president then Europe could begin lecturing Turkey on matters of inclusivity.

I am not doing justice to how epic a smack-down this was. He must have spoken for five minutes, at least, about the virtues of American identity and inclusivity, and it warmed my heart.

Hay algo en la integración de los inmigrantes en Estados Unidos que en Europa falla o es inexistente y que todavía no se ha resuelto para la población de origen magrebí.

El Gran Oriente Medio


1979 es el año cero de las transformaciones en Oriente Medio: La Revolución Iraní, el asalto a la Gran Mezquita de la Meca y la invasión soviética de Afganistán. Fue el año en que una turba de estudiantes arrasó la embajada estadounidense en Islamabad y el año posterior a la decisiva intervención cubana en la Guerra del Ogadén. La idea de que una extensa franja desde el Cuerno de África a Asia Central se había convertido en un foco de desestabilización mundial bajo influencia soviética llevó a Zbigniew Brzezinski, Consejero de Seguridad Nacional en la Administración Carter, a acuñar el término “arco de crisis”.

“An arc of crisis stretches along the shores of the Indian Ocean, with fragile social and political structures in a region of vital importance to us threatened with fragmentation. The resulting political chaos could well be filled by elements hostile to our values and sympathetic to our adversaries.”

El mismo Zbigniew Brzezinski es el que al término de la Guerra Fría planteó los retos geopolíticos de Estados Unidos en El Gran Tablero Mundial donde acuñó un nuevo término: La “zona global de infiltración de la violencia” o también los “Balcanes Euroasiáticos”, que englobaban desde Somalia (un estado en descomposición) a Asia Central, donde tras la desaparición de la URSS había estallado una guerra civil en Tayikistán. No por casualidad, coincidía con el área de responsabilidad del mando militar regional CENTCOM. Brzenzinski rescataba la vieja geopolítica clásica de Halford Mackinder para apuntar que esa región era la “tierra corazón” (heartland) del mundo.

Tras el 11-S la idea de que la solución militar y policial al terrorismo yihadista debía ser acompañada de medidas políticas y económicas llevó a la administración Bush a tratar en 2004 de lanzar una iniciativa en el seno del G-8 que abarcara los países del Norte de África, Oriente Medio y Asia Central en lo que se denominó el Gran Oriente Medio. Llovieron palos sobre la iniciativa, especialmente porque al ampliar los límites de la región perdía todo sentido. Pero la idea era interesante: Mirar a Oriente Medio entendiendo que según el fenómeno que estudiemos hemos de incluir los países del Norte de África, el Cáucaso, Asia Central y el Cuerno de África. Sólo así podemos entender el papel que juega Turquía en el mundo musulmán, con sus empresas asentadas desde Libia a Kazajistán. O entender por qué Emiratos Árabes Unidos y Qatar buscaban protagonismo en la crisis Libia.

Podrán encontrar mi artículo “El Gran Oriente Medio tras la Primavera Árabe” en el número 411/412 correspondiente a los meses de julio-agosto de la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad que ya están en los kioskos de España. Explico la evolución de la “mirada geopolítica” estadounidense desde el “arco de crisis” al “Gran Oriente Medio”, por qué Turquía ha emergido como modelo en la Primavera Árabe, expongo las que considero claves de la nueva “Guerra Fría” con Irán y cómo Qatar junto con Emiratos Árabes Unidos se han convertido en países tremendamente activos en la arena internacional a pesar de que Arabia Saudita era el país destinado a liderar el Consejo de Cooperación del Golfo como país hegemónico en el Golfo Pérsico..

Los libros de abril

libros comprados en abril

Tras este largo paréntesis tengo que ponerme al día con las listas de los libros que entran en mi biblioteca. En febrero me llegaron tantos que en marzo me propuse leer y no comprar. En abril ya no pude resistir la tentación.

Deadly Waters de Jay Bahadur.
Un aprendiz de periodista se lía la manta a la cabeza y se planta en Puntland para escribir sobre los piratas somalíes desde la orilla. Bastante desmitificador e interesante porque apunta hacia dónde podrían ir las soluciones en tierra al problema.

A swamp of dollars de Michael Peel.
El libro se anuncia como una indagación sobre el grupo guerrillero MEND del delta del Níger y resulta más una radiografía de la sociedad nigeriana donde el enorme constraste de la riqueza petrolera y la absoluta miseria ha instituido la corrupción y delincuencia como mecanismos sociales por los que todo el mundo quiere un trozo del pastel.

Doctrina de Seguridad Nacional y regímenes militares en Iberoamérica de Pedro Rivas Nieto.
Libro que tengo pendiente de leer. La Doctrina de Seguridad Nacional fue la respuesta a las insurgencias comunistas durante la Guerra Fría. Ahora que se plantea el uso de las fuerzas armadas para combatir la delincuencia resulta interesante leer los antecedentes.

Apuntes para una geopolítica del siglo XXI

Como saben, mi interés por la Geopolítica surgió ante mi asombro por su arraigo en muchas cabezas pensantes españolas después de mi paso por el XIX Curso Internacional de Defensa celebrado en septiembre de 2011 en Jaca.

La semana pasada, por fin, la página web de la Armada Española hizo disponible gratuitamente el número de mayo de 2012 de la Revista General de Marina. En ella encontrarán mi artículo “Apuntes para una geopolítica del siglo XXI”, donde hago una crítica a la geopolítica clásica desde el punto de vista de las guerras posmodernas.

Volviendo al origen

Hace poco leí Viaje a los confines de la tierra de Robert D. Kaplan en su edición original en inglés. Había leído la edición española a mi paso por la Universidad Complutense de Madrid y no sé por qué se me había en la cabeza que fue un libro previo y preparatorio de La anarquía que viene. En realidad Kaplan escribió primero “La anarquía que viene” como un artículo que fue publicado en 1994 y sólo años más tarde fue publicado en una recopilación de artículos a la que dio nombre y que en España apareció en 2000. Yo lo leí en la primavera de 2001 y despertó en mi el interés por la transformación de los conflictos armados. Estoy aquí por Robert D. Kaplan.

Así que Viaje a los confines de la tierra es una obra posterior. Se trata de la crónica de un viaje por África Occidental, Oriente Medio, Asia Central y Camboya en el que Kaplan va armado con el marco teórico que había creado en 1994 en aquel artículo seminal. Kaplan tomó las ideas de Thomas Homer-Dixon sobre cómo la escasez de recursos naturales (tierras de cultivo, agua, bosques…) auguraba conflictos armados y las ideas de Georgie Anne Geyer sobre estados fallidos. Kaplan sostiene que ciertas culturas, formas de religión y un pasado histórico como unidad política llegan a constituir una urdimbre que mantiene cohesionada las sociedades y que su ausencia explica el colapso de otras. Pero al final de su viaje, cuando llega a Camboya y recorre los lugares del horror de los Jemeres Rojos se pregunta cómo pudo pasar algo así en un país budista con lo que deja en suspenso sus conclusiones y concluye que el caso de cada país debe ser explicado por sí mismo.

No comparto el neomalthusianismo de Kaplan y creo que se han escrito demasiadas tonterías ahí fuera sobre “las futuras guerras por el agua” pero creo que sus ideas sobre el papel de la desforestación en África Occidental en las guerras civiles de la región apunta en la dirección correcta. Creo que la desertización del Sahel es la causa última de los acontecimientos recientes en el norte de Malí y es una línea de investigación que merece la pena ser seguida. Oirán más de mí sobre ello en el futuro.