La rivalidad de China e India después de la geopolítica

Hay dos hitos que señalar en estas últimas semanas. La India probó con éxito su misil balístico Agni V con 5.000 kilómetros de alcance. Y entró en servicio el submarino INS “Chakra”, un submarino nuclear ruso de la clase Akula II en leasing por 10 años.

Ya adelanté por aquí una y otra vez la rivalidad entre India y China en el Océano Índico bajo la que hay que entender los movimientos indios. Uno de esos fenómenos geopolíticos que bien merecerían la atención de un blog en español pero que yo aquí sólo me animo a recordar.

Robert D. Kaplan, que va a sacar un libro sobre geopolítica, le ha dedicado un artículo a la rivalidad entre India y China. Plantea algo interesante. Las nuevas tecnologías en el plano militar y el comercio marítimo acaban con las distancias y con las áreas de influencia geográfica en el sentido clásico. Una idea en consonancia con mis argumentos de crítica a la geopolítica clásica que saldrá pronto como artículo de revista.

Terrorismo en el Sahel, ¿no estaremos abusando del término?

El martes pasado fui al campus en Villaviciosa de Odón de la Universidad Europea de Madrid y casi por casualidad terminé teniendo una brevísima participación en un programa de radio con el profesor Bienvenido Gazapo y cinco alumnas del grado de Relaciones Internacionales. El tema era el Sahel. Se pueden imaginar las razones por las que no rechacé la oferta para participar. El tema. Claro.

Se tocaron casi todos los temas: La crisis libia, la revuelta tuareg en Malí, la Primavera Árabe y el ascenso de los partidos islamistas, el papel de EE.UU. y Europa en la zona, la sequías y hambrunas… Yo que siempre decía que mi interés por el Flanco Sur Profundo era un acto de predicar en el desierto, me encuentro que ahora está en todas partes. En 2010 el ministro Moratinos llamó la atención sobre el “Flanco Sur”. Un reciente documento del Instituto Español de Estudios Estratégicos hablaba del “arco de inestabilidad” de África, término que acuñé como subtítulo de mi comunicación académica sobre el tema en 2008. Ahí están varios documentos del IEEE sobre el Sahel. Incluso he encontrado que en el último número de la revista Atenea, dedicado a la Estrategia Nacional de Seguridad española, aparece un brevísimo apunte sobre el Sahel, cosa que no se hace para ninguna otra aérea geográfica.

Si uno busca, encontrará decenas de textos sobre “terrorismo en el Sahel”. Y ahora que está popularizado el concepto me pregunto si lo que sucede allí, bandas nómadas en Toyota Land Cruiser serie 70, se puede etiquetar como terrorismo. Ataques a puestos militares en campo abierto y secuestros de occidentales no difieren de acciones guerrilleras. Evidentemente Al Qaeda en el Magreb Islámico ha operado en las ciudades argelinas y mauritanas como un grupo terrorista “clásico” con atentados contra personas y edificios civiles. Pero me pregunto si hablar de terrorismo, como si fueran grupos clandestinos cuando en realidad corren a sus anchas por el Sahel, no es limitar la perspectiva que tenemos sobre el tema.

El gobierno del PP cumple el guión previsto sobre ETA

Dije allá por noviembre de 2011 que tras las elecciones el Partido Popular aparcaría su discurso populista sobre la derrota de ETA únicamente por la vía policial y una vez en el poder haría gestos hacia ETA. Y así ha sido. Interior dará más facilidades para acercar a Euskadi presos de ETA.

Para entrar en el programa los presos tendrán que rechazar la violencia de forma expresa y desvincularse de la organización terrorista, pero no pedir perdón a las víctimas, algo que hasta ahora sí era necesario (no porque lo establezca la ley, sino porque esta ha sido la práctica del Ministerio del Interior del Gobierno socialista) para entrar en los itinerarios de reinserción.

Lo siguiente que sucedería, dije, es que sin terrorismo el nacionalismo vasco despegaría electoralmente. Y así parece que va a ser. Un encuesta le da a la suma de Amaiur y PNV cai 50 de los 75 diputados en juego en las elecciones regionales vascas del próximo año.

El contexto de crisis económico y apabullante mayoría soberanista nos va a llevar a una situación política interesante en el País Vasco.

Volvió El Alijar

Desde que se fueron Jorge Aspizua y Pedro Lucio para siempre, la blogsfera española de temas de seguridad y defensa quedó bastante huérfana. Antes habían cerrado Blimdablog por razones no muy difíciles de imaginar y El Alijar, tras el revuelo provocado por ciertos comentarios hechos allí.

Pues hoy tras pasarme un lector el chivatazo me he encontrado que El Alijar ha vuelto, recuperando además (¡olé!) su histórico de publicaciones. Podría limitarme a contar que El Alijar contaba a Pedro y a Jorge entre sus amigos para señalar que luchaba en el bando de los buenos. Pero ahí están esas entradas sobre las ideas dal ex-secretario de defensa Robert Gates o aquella propuesta sobre África para demostrar que además sabía de lo que hablaba.

Hoy me siento un poco menos solo.

Un nuevo giro de tuerca en México

No quería dejar pasar el tiempo sin comentar el bloqueo de carreteras en la ciudad de Guadalajara el pasado mes de marzo en México. Me recordó el ataque en swarming del Primeiro Comando da Capital en São Paulo en 2006.

Allá por 2008 llamé la atención sobre cómo los narcos habían cruzado una línea más con un atentado terrorista en Morelia el 15 de septiembre. Pensé que era un gran salto que inaguraba una nueva era en México. Pero la experiencia de estos años es que en México los cambios son graduales y constantes, paso a paso. Mientras se divaga sobre una futura Guerra Fría en Asia-Pacífico lo real y tangible es una “guerra contra las drogas” en el eje Colombia-Centroamérica-Mexico que se está perdiendo.

A vueltas con India y China en el Océano Índico

El pasado 5 de marzo hice un apunte breve sobre el posicionamiento de China e India en el Océano Índico. Cinco días después Eurasian Hub publicó una entrada sobre el mismo tema. Serendipias, que diría Íker Jiménez, o bien síntoma de que Asia se ha convertido en una señal bien grande y evidente en el radar por lo que el mismo tema se nos cruzara a la vez. Precisamente vía Eurasian Hub he llegado a “Collar de perlas frente a telón de acero en el pulso estratégico del Índico” de Diego Agúndez desde Nueva Delhi.

La India y China han iniciado una lucha estratégica no declarada por el control del océano Índico, nudo del transporte petrolero y, según mantienen buena parte de los analistas, políticos y diplomáticos indios, posible foco de futuras tensiones.

Para la India, el Índico -al que da nombre- ha sido siempre y casi de un modo sentimental “su” mar, pero esa concepción se ve desafiada por la creciente presencia de China y su intento por garantizarse el suministro de combustibles y materias primas.

¿Volvemos otra vez a los años 90?

Tengo la sensación de que el interés general está volviendo a las guerras convencionales. En su momento la idea de que el yihadismo global estaba condenado al fracaso sonaba herética. Pero tras la retirada de Iraq y mientras sigue el juego de fechas sobre la retirada de Afganistán, veo que las publicaciones y debates en think-tanks y blogs estadounidenses empieza a mirar hacia la próxima gran guerra convencional que todo el mundo sitúa en el Pacífico. De pronto parece que los diez años posteriores al 11-S fueron un equívoco paréntesis que felizmente se está superando. Ahora quedan muy lejos aquellos debates sobre Contrainsurgencia y el Surge en Iraq.

En noviembre de 2011 Obama declaró que Asia Pacífico era ahora la prioridad más alta en la política de seguridad estadounidense. Ello no significa que vaya a cambiar la situación en Iberoamérica o el Sahel. Simplemente que quedará relegada a titulares secundarios. Frederick W. Kagan apenas le dedicaba un párrafo en Finding the Target y Thomas P. Barnett hilvanaba capítulo tras capítulo en The New Pentagon’s Map explicando cómo la obsesión por encontrar un enemigo convencional no se trata de una actividad movida por el rigor sino por pereza intelectual. En las guerras de Afganistán e Iraq se gastaron fortunas en infraestructuras y servicios logísticos, por ejemplo, pero se dejaron de comprar grandes y caros juguetes tecnológicos. El complejo militar industrial quiere recuperar terreno y quiere su tajada. No hay nada como agitar el peligro del caza furtivo de 5ª Generación chino o su nuevo portaviones para justificar los buenos viejos tiempos de la Guerra Fría.

Gringo guns

Vía Guerra Eterna, el blog de Íñigo Sáenz de Ugarte, he descubierto este vídeo de Mark Fiore:

Justo esta semana fueron interceptadas 268.000 balas provenientes de Estados Unidos en la frontera mexicana. Y en la pasada cumbre en Washington de los líderes de Estados Unidos, Canadá y México el presidente Calderón advirtió “si no se frena el tráfico de armas a México, si no se restablecen los mecanismos para prohibir las armas de asalto o al menos para registrar plenamente la venta de armas de asalto, no sólo será imposible que la violencia termine en México, sino que incluso puede amenazar en el futuro a la propia sociedad americana”. La ironía es que una operación encubierta de la ATF, Operación “Fast and Furious”, resultó un completo desastre y las armas ofrecidas a los traficantes como gancho terminaron en México.

Tengo la sensación de que hay mucho de mala conciencia en todo ello porque buena parte de las armas “de guerra” que se usan en las calles de México provienen de Centroamérica, el eslabón entre México y Colombia, tan afectado como ambos países por la corrupción y la violencia que provocan el narcotráfico.

Maras: Una amenaza transnacional emergente en Iberoamérica

En abril de 2007 presenté en el III Congreso Nacional “Información, Seguridad y Defensa” celebrado en Segovia una comunicación titulada “Maras: Una amenaza transnacional emergente en Iberoamérica”. Estaba dando mis primeros pasos en el mundo académico y los actores no estatales transnacionales como amenaza a la seguridad era un tema poco explorado en España.

He recuperado aquel texto, he limpiado las erratas y lo he hecho accesible al público en mi perfil de academia.edu.

“Los próximos cien años” de George Friedman


Los próximos cien años.
George Friedman.
Ediciones Destino, 2010.

Destripar libros malos es divertidísimo. Pero uno, a estas alturas, debe empezar a medir su tiempo libre y valorar si merece la pena dedicar tiempo a tales divertimentos cuando hay tanto por leer. Así que esta vez he hecho trampa. Me he leído el prólogo y los cuatro primeros capítulos para simplemente hojear por el aire el resto.

El libro es un intento de hacer un pronóstico de los próximos 100 años. Ahí es nada. Se trata de un libro escrito por George Friedman, director de la empresa de análisis estratégico “Stratfor”. Esa cuyo emails internos fueron aireados en público no hace mucho. Friedman fue coautor en 1992 de The Coming War With Japan”. Con esos antecedentes se pueden imaginar lo fino que demuestra ser el autor en su nuevo libro.

“Los próximos cien años” es uno de esos análisis geopolíticos que con toneladas de determinismo nos cuenta que Alemania declinará por el envejecimiento de su población, Rusia colapsará como estado para fragmentarse y China es un tigre de papel que nunca despegará. El siglo XXI será esplendorosamente un siglo estadounidense pero con desafíos como la crisis de 2030 y una guerra mundial en 2050 que enfrentará a los dos grandes poderes entre el Atlántico y los Urales: Turquía y Polonia. Según el autor dos países emegentes jamás podrán vivir pacíficamente, así que la guerra es inevitable. Será una guerra convencional con grandes movimientos de tropas por la Europa del Este. Alemania y Japón, los malos de la Segunda Guerra Mundial, tendrán su papel. Alemania apuñalará a Polonia por la espalda y Japón volverá a atacar a Estados Unidos por sorpresa como en 1941. Esta visto que un siglo no será suficiente para borrar la maldad intríseca de ambos países. Pero según leemos en el libro alemanes y turcos se llevarán una sorpresa cuando Estados Unidos ponga en juego sus armas espaciales que… En fin. ¿De verdad hace falta que siga y cuente que México será la otra gran potencia emergente que querrá recuperar los territorios perdidos en el siglo XIX por lo que invadirá Estados Unidos?

Llevo tiempo dedicado a leer sobre Geopolítica, una disciplina que había mirado siempre desde el hombro pero que está llena de analistas fatuos que invocan leyes inescrutables de la historia, el alma eterna de los pueblos y los obstáculos insalvables de la geografía para entender el presente. Creo que hay que hacer una seria labor de demolición.