Líbano, hace cinco años

El 25 de junio de 2006 un comando del grupo palestino Hamás cruzó la frontera con Israel desde la Franja de Gaza mediante un túnel. Dentro de territorio israelí atacaron un puesto militar donde mataron a dos soldados y capturaron al cabo Gilad Shalit. Tres días más tarde las fuerzas armadas israelíes lanzaron una operación militar en la Franja de Gaza que recibió el nombre de “Lluvias de Verano”. Los objetivos declarados de la operación fueron la liberación de Gilad Shalit e impedir el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza, que había dejado de estar bajo ocupación israelí.

En 2005 el gobierno de Ariel Sharon había llevado a cabo el desmantelamiento de las comunidades israelíes en la Franja de Gaza, unas 10.000 personas, y la retirada de las fuerzas militares. La Autoridad Palestina tomó el control de la zona pero en medio de un creciente conflicto entre Hamás y al-Fatah. En las elecciones legislativas de enero de 2006 habían ganado los islamistas de Hamás, pero la presidencia de la Autoridad Palestina anuló el resultado. El conflicto estallaría finalmente de forma violenta en 2007 con la toma de poder de Hamás en Gaza y de al-Fatah en Cisjordania, convirtiendo al territorio palestino en dos entidades diferentes en la práctica: Hamastán y Fatahland.

Las operaciones militares israelíes del verano de 2006 no obtuvieron resultado. Finalmente se impuso un alto el fuego informal en noviembre de 2006 que dura hasta hoy (véase mi artículo en el número de febrero de 2011 de la revista “Fuerzas de Defensa y Seguridad”). Pero a los pocos días del comienzo de la Operación “Lluvias de Verano” el grupo libanés Hezbolá trató de liberar presión sobre Gaza creando un segundo foco de atención para Israel.

En la maañna del 12 de julio de 2006 una patrulla israelí formada por dos vehíulos “Humvee” blindados viajaba entre las poblaciones de Zar’it y Shtula cuando fue emboscada por una fuerza de Hezbolá que había cruzado la frontera con Israel. En la madrugada había saltado una alarma que alertaba de una intrusión en la valla que separa Israel y Líbano pero no se mandó a ninguna fuerza a investigar precisamente por el miedo a intentos de secuestro. Los dos vehículos formaba parte de una de tantas patrullas aleatorias que se envíaba a recorrer la frontera. Los soldados que la integraban pertenecían a una unidad reservista a punto de terminar su período de servicio anual y sus estándares de servicio eran un tanto bajos.

El segundo vehículo de la patrulla recibió el impacto de varias granadas anticarro RPG y empezó a arder. Los soldados que sobrevivieron abandonaron el vehículo sólo para ser abatidos por ráfagas de ametralladora pesada. El primer vehículo inexplicablemente se detuvo sólo para quedar aún más expuesto a los disparos de lanzagranadas anticarro RPG. Dos de los soldados que ocupaban el vehículo resultaron heridos. La fuerza incursora de Hezbolá los capturó y llevó al interior del Líbano. Murieron en aquel momento o poco después de sus heridas.

El ejército israelí lanzó una incursión al interior del Líbano. Un carro de combate siguió las huellas de los vehículos con los que los miembros de Hezbolá huyeron del lugar sólo para encontrarse una carga explosiva de entre 200 y 300 kilos que mató a los cuatro ocupantes del Merkava Mk.II. Hezbolá respondió con lanzamiento de cohetes contra instalaciones militares y poblaciones civiles en el norte de Israel. El gobierno de Israel de Ehud Olmert replicó con ataques aéreos.

Lo que comenzó como una maniobra de distracción secundaria al conflicto en Gaza se convirtió en la segunda Guerra del Líbano para Israel y duró más de un mes.

El jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas fue durante la guerra un general de la fuerza aérea que dio prioridad al poder aéreo y a las estrategias estadounidenses de “Operaciones Orientadas a Efectos”. En las tres primeras semanas de la guerra la fuerza aérea israelí arrojó tantas bombas como en toda la Guerra del Yom Kippur sin lograr sus objetivos. Los cohetes de Hezbolá siguieron cayendo hasta el último día de la guerra. La campaña terrestre se lanzó más por la presión de la opinión pública que porque formara parte de una plan bien establecido.

He acumulado decenas y decenas de informes y artículos sobre aquella guerra. Y creo, tengo que confirmarlo, que no se ha escrito casi nada serio en español. Guillem Colom, en su artículo “Los límites del paradigma estratégico israelí” la menciona como un fracaso israelí. ¿Fue así? ¿Qué lecciones se pueden sacar de aquella guerra? Hezbolá es uno de esos actores no estatales altamente empoderados y aquella guerra un ejemplo de libro de “guerra híbrida”. Me parece que es materia para un trabajo académico.

[Cinco años después Gilad Shalit sigue en manos de Hamás]

2 pensamientos en “Líbano, hace cinco años

  1. Pues nada, animate a escribir que aquí tendrás un lector. La bibliografía en español es escasa en cualquier campo que se escape de lo local/nacional.

  2. Acabao de comprar en Amazon.co.uk dos libros. Uno se titula “La guerra de los 33 días” y el otro “34 días”. Ni en la duración del conflicto hay consenso.

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