¿Es relevante la geopolítica en el siglo XXI?

Durante el cuarto día del XIX Curso Internacional de Defensa en Jaca intervino el general de brigada Miguel Ángel Ballesteros Martín, actual director del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Su conferencia versó sobre los países BRIC y comenzó explicando el paradigma “clásico” de la geopolítica hablando de Mackinder (1861-1947), Spykman (1893-1943) y Brzezinski (1928-…)

La geopolítica es según la RAE el “estudio de los condicionamientos geográficos de la política”. Y cabe preguntarse si en la era de los flujos inmateriales, los actores transnacionales desterritorializados y la economía postindustrial es pertinente estudiar la disposición de penínsulas, ríos y cordilleras para comprender ell actual panorama internacional.

La geopolítica nació con la Segunda Revolución Industrial, en pleno apogeo de los imperios coloniales, cuando la riqueza de las naciones se medía por su producción de trigo, carbón y acero. Ayudó a entender las ambiciones de la Alemania nazi sobre el carbón de Silesia y los trigales de Ucrania. ¿Ayudaría hoy a entender el poderío militar de Israel, Singapur y Japón si meramente estudiamos la superficie y recursos naturales de esos tres países?

Mackinder, tal como expuso el general Ballesteros, consideraba Eurasia la masa terrestre más importante del mundo. “Quien domina Eurasia domina el mundo” y para dominar Eurasia es preciso el control del “área pivote”, formado por la extensión de los Urales a Siberia, el Cáucaso y Asia Central. La Unión Soviética estaba entonces en la mejor de las condiciones para ser una potencia hegemónica global. Sin embargo se colapsó al término de la Guerra Fría, cuyos episodios “calientes” tuvieron lugar en América, África y el Sudeste Asiático. Tampoco hemos visto que Rusia haya ocupado un puesto destacado como potencia emergente en el siglo XXI.

Sería injusto reclamarle a Mackinder, fallecido en 1946, un marco teórico para comprender el siglo XXI. Y es preferible estudiar a sus continuadores. En Jaca se nombró a Zbigniew Brzezinski y su libro “El Gran Tablero Mundial” de 1997. Partiendo de la idea de que la geografía es el destino, Brzezinski augura un inverosímil eje Francia-Alemania-Polonia-Ucrania como “núcleo fundamental de la seguridad europea” (pág. 92) que sospecho le debe más a su condición de nativo polaco que a un análisis sosegado.

La verdadera aportación de Brzezinski es el concepto de Balcanes euroasiáticos para referirse al conjunto formado por las repúblicas ex-soviéticas caucásicasy centroasiáticas junto con los “candidatos potenciales” Irán y Turquía. La idea, aunque no expresada con estas palabras, es que el proceso de descolonización rusa tras la caída de la Unión Soviética dejó un legado de estados frágiles que se han convertido en generadores de inestabilidad. Brzezinski habla además de la “zona global de infiltración de la violencia” (pág. 61) o “zona de inestabilidad” (pág. 130) para referirse a un área que desborda los “Balcanes euroasiáticos” y llega desde Asia Central a prácticamente a las aguas del Cuerno de África, casi reproduciendo el antiguo área de responsabilidad del mando regional estadounidense CENTCOM. El análisis de Brzezinski sobre Asia Central es bastante pobre y se limita a apuntar al complejo puzzle étnico de la zona como fundamental elemento belígeno sin entrar en consideraciones económicas, históricas, sociales y políticas que podemos encontrar en cualquier estudio al respecto. Tal es el caso de “La nueva Asia Central o la fabricación de naciones” de Oliver Roy o Asia Central: Conflictos étnicos, nuevo nacionalismo e Islam de Luis-Tomás Zapater Espí.

Brzezinski hace además un análisis de la geopolítica de los hidrocarburos del Mar Caspio y señala las rivalidades entre Rusia, Irán y Turquía en la zona. La ubicación geográfica de los yacimientos de hidrocarburos y la instalación de los ductos (oleo- y gaso-) condicionan la política internacional en torno al Mar Caspio y el Golfo Pérsico. Pero algo tan obvio no necesitaba de las teorías universales de Mackinder para el que Oriente Medio y Asia-Pacífico eran regiones periféricas.

Me resulta preocupante que nada menos que el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, laboratorio de ideas del Ministerio de Defensa, usara como marco teórico para hablar del auge de los países BRIC en el siglo XXI ideas tan viejunas. ¿Habrán oído hablar de Thomas P.M. Barnett y su “The Pentagon’s New Map” de 2004? Mejor no preguntar por otros nombres.

P.S.: Es mi sino. Llevaba semanas rumiando lo que vi en Jaca y me encuentro esto: El retorno de Eurasia, 1991-2011, un libro editado por Francisco Veiga y Andrés Mourenza.

13 pensamientos en “¿Es relevante la geopolítica en el siglo XXI?

  1. Entiendo que quizá no sea en base a la geografía pura que ahora se enmarca la guerra para intentar ganarla, pero cuando Alemania mira a Asia central, ¿no lo hace buscando tener una posición fuerte ahí de cara a unos recursos, éstos sí, anclados al territorio? Yo siempre entendí la geopolítica como un arte muy diplomático para influir en una región y tener acceso preferente a lo que sea que se ande buscando (nuevos mercados, materias primas, etc.). Cuando Merkel (doctora en química física, como un servidor xD) entró al poder, dedicó sus primeros dos años a intentar que compañías alemanas entraran en el accionariado de todas las compañías energéticas europeas. No le bastaba con que todo lo que llega desde Ucrania (esto es, Moscú) pase por territorio deutsche. Quizá para eso haya otro concepto.

    Y lo de Israel, claramente no se explica en base a la geografía, pero me pareció interesante un informe de Stratfor de hace unos meses en que explicaban un poco la situación geográfica del país (fronteras naturales por todas partes, el mar, las montañas, el desierto) que lo hacía muy difícil de invadir por tierra. Y es que para invadir no hay otra vía… bombardear, claro, es otra cosa. Imagino que lo leíste, a mí me pareció una buena lectura, ¿quizá debería ponderarla a la baja? :)

    Y claro, huelga decir que este post me ha gustado mucho. Muy bueno.

  2. No es mi intención negar por completo la utilidad de la geopolítica. Creo que los hidrocarburos y su distribución (por mar y tierra) sigue siendo un área donde el estudio de los imperativos geográficos sigue siendo necesario.

    Lo que rechazo son esas ideas decimonónicas de Eurasia como espacio de juego fundamental con los Urales como centro neurálgico del mundo, cuando en realidad hay que prestar atención a Asia Pacífico.

    En Israel han desarrollado mucha tecnología para la desalinización y mejor aprovechamiento del agua. Lo que me contaron allí es que para ellos el agua no es un factor a tener en cuenta.

  3. Realmente creo que la mayor parte de nuestros “expertos” a los que se les presupone capacidad investigadora y legalmente se les atribuye la exclusiva de la actividad docente estos temas demostraron en Jaca una vez mas, por lo general, no conocer de ellos mas que el común de los mortales, tal y como estuvimos comentando.

    Desgraciadamente cada vez se sienten mas seguros en sus “tenures” dadas las peculiaridades de nuestro sistema de acceso a la docencia pública, completamente apartado de los principios legales generales de igualdad, mérito, capacidad y publicidad que rigen el acceso al empleo público.

    En todo caso en Jaca se demostró una vez mas el mayor entusiasmo, interés y conocimiento de los comunicantes “privados” frente a los que cuentan con privilegiados puestos docentes.

    Lo peor de todo ello es que con tan baja capacidad de conocimiento, si la política exterior se rige por los informes de dichos “expertos”, toda acción exterior (así como la lucha contra el terrorismo en general) estará condenada al fracaso.

  4. En Jaca se vio la diferencia entre los que tienen una silla asegurada y los que tienen el “hambre” de quien no ha encontrado su sitio en el mundo. No sabría decir si esa pasión que se me manifiesta en el afán por conocer y entender se disipará el día que también calienten una silla.

  5. O muchos que no tienen la silla asegurada, el día que la tengan se dedicarán a hacer cosas relevantes sin ataduras “normativas” o irse de este país para hacerlas :-)

  6. Muy buenas las últimas aportaciones. Yo ahora me estoy dedicando a algo tan prosaico como la logística del ET. Ya te contaré. Te escribo desde la OFAP.

  7. Yo creo que sí que la geografia juega un rol muy importante todavía, creo que en esto estamos todos de acuerdo. Un ejemplo es la importancia de las rutas marítimas. Lo de Veiga no me sorprende, su libro “El desequilibrio como orden” es infumable. Tiene gracia que ahora estén obsesionados con asia central, Kaplan por ejemplo, apunta en dirección opuesta. ;-) Que el mundo sea esférico tiene su gracia, uno puede poner el centro en Denver, Krasyonarsk o Honolulu según su delirio literario transformado en “sólida teoría”.

    Sobre Israel, recientemente descubrí que han descubierto bastante gas en el mar, frente a las costas (como ves, no estoy muy al día), esto les permite ignorar el tema del agua, porqué tienen energía por desalinizar. Si no tuvieran energía, estarían desesperados por energía (siempre lo han estado) y agua.

  8. Llevo días descargando PDFs como loco. He descubierto la Geopolítica, la Geopolítica Crítica y hasta la Geopolítica de la Guerra-Red (netwar). He descubierto una revista de la Universidad Complutense dedicada a la Geopolítica.

    Voy a empezar a leer con calma, porque creo que hay todo un campo académico por descubrir. Y ya tengo varias cosas preparadas para el blog.

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