Buscando el swarming desesperadamente

En la primavera de 2009 aún no había terminado de escribir “Guerras Posmodernas” cuando me llegó la “visión” de lo que sería mi segundo libro. Había dicho poco tiempo atrás que no quería volver a saber nada de proyectos de libro en mi vida pero pronto sentí la necesidad de completar los huecos que dejaba “Guerras Posmodernas”. Puse tanto énfasis en criticar la lógica tecnológica de “las guerras del futuro será cosa de hackers y robots” que la ciberguerra está tratada de forma bastante chapucera. Sentí que dejaba sin tratar la aparición de organizaciones de estructura mucho más horizontal que las tradicionales pirámides jerárquicas de ejércitos y grupos terroristas marxistas-leninistas. Era cuestión de comprender las redes distribuidas que parecían surgir en el mundo del activismo social, las algaradas callejeras, la ciberguerra, el terrorismo y el crimen organizado. Encontré un nombre: Guerras Distribuidas: Guerra, conflicto y activismo en la sociedad red”.

Pronto empezaron las dudas. ¿Era conveniente agrupar en un mismo libro las protestas del 13-M en España con el ataque en red del Primeiro Comando da Capital que colpasó São Paulo en mayo de 2006? Alguien podría decir que trataba de “criminalizar las protestas”, aunque no estuviera yo muy pendiente de lo que pudieran comentar Kaosenlared.net, aporrea.org o rebelion.org El principal problema era que encontraba ejemplos de swarming (enjambres que operaban puntualmente de forma coordinada) pero no redes distribuidas.

El crimen organizado fue el primer campo donde parecía difícil discernir verdaderas redes distribuidas. El caso brasileño era sintomático: Una red fuertemente jerarquizada lanzó puntualmente un ataque en enjambre. Quizás era más interesante estudiar Iberoamérica por separado y hacer énfasis en la aparición allí de actores no estatales en la posguerra fría. Ya había tratado el tema de las maras centroamericanas. Me había interesado por el auge del crimen organizado como amenaza al Estado, lo que podía definirse como un ejemplo de guerra posmoderna (véase I y II). México es un caso interesante a estudiar. Y hay mucho más que contar. Como por ejemplo, hablar de los grupos armados y teorías de guerra asimétrica en Venezuela. Tantas cosas. ¿Material para un futuro libro sobre actores no estatales en Iberoamérica? El resultado es que el crimen organizado se cayó del esquema de mi libro.

El siguiente problema lo presentaron los movimientos sociales y el activismo en red. Más de una década de las protestas antiglobalización en Seattle el 30-N de 1999 y la popularización de Internet pero no habían aparecido las grandes corrientes transformadoras que esperábamos.

[E]l activismo de redes distribuidas apenas ha servido para poner las calles de París y Atenas patas arriba. Sólo han tumbado gobiernos cuando se han cruzado poderes fácticos o gobiernos extranjeros. Ni siquiera la presión de gobiernos no democráticos ha estimulado la popularización de herramientas abiertas y seguras que supongan una alternativa a Facebook y Twitter.

Había un problema de fondo con las herramientas (las mal llamadas “redes sociales” de Facebook y Twitter). Y el triste balance era que el único movimiento que podía considerar una verdadera red distribuida, al menos en una de sus partes, era el reaccionario Tea Party estadounidense. Tras mucho darle vueltas tratando de encajar las piezas sólo pude llegar a la conclusión de que el activismo social debía también caerse del esquema general de mi segundo libro. Me quedó algo así como un árbol podado a fondo, esquelético y feo sin sus hojas.

Pasó el tiempo, hablamos ya de finales de 2010 y principios de 2011, cuando me fui encontrando casos curiosos de swarming. Leí a Lawrence de Arabia. Me entusiasmé con las Toyota Wars en Chad y Sudán. Seguí trabajando sobre los ataques DDOS contra Estonia en mayo de 2007. Y surgió la idea. ¿Y si aparco el ladrillo sobre “Guerra Distribuida” y elaboro algo más ágil sobre swarming? Eso es. El segundo libro va a ir sobre swarming.

4 pensamientos en “Buscando el swarming desesperadamente

  1. A principios de años mandé un artículo titulado “Irán y la guerra naval asimétrica” a la Revista General de Marina. Todavía sigo esperando noticias. El asunto quedará reflejado en mi minilibro sobre swarming.

    Por cierto, el blog de Galrahn es una de mis referencias desde hace ya unos años.

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