Boca a boca

Es fácil adivinar la hora de la marcha: sólo hay que contar treinta minutos después de que la red de telefonía móvil se quede sin cobertura. En cuanto al lugar, toda la ciudad lo sabe. No gracias a Tweeter (sic), Facebook ni otras tecnologías californianas cuyos fundadores presumen de ser capaces de provocar la caída de una dictadura, sino por el más antiguo y oriental de los métodos: el boca a boca. La historia lo juzgará, pero quizás al cortar las líneas telefónicas el régimen ha conseguido que sus enemigos se unan, obligando a los iraníes a hablarse, mientras que hasta entonces se habían refugiado en la búsqueda de la felicidad personal. En los taxis colectivos o en las tiendas de barrio, en la manifestación del día anterior o gritando esa noche de un tejado a otro, la población se pone de acuerdo, se anima y descubre la magnitud de su fuerza.

Serge Michel en “Puedes pisar mis ojos” pp. 67-68

Alianza Editorial, Madrid 2011.

2 pensamientos en “Boca a boca

  1. Lamentablemente occidente y los demás países democráticos han elegido abandonar al puebo iraní (y al sirio) a la merced de la dictadura islámica.

    Lo pagaremos caro: esto nos costará el odio de los islámicos y el resentimiento del resto de la población. Es una situación aún pero que la causada por no deponer a la dictadura baassista iraquí en el 91.

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