La verdadera alianza de civilizaciones

En “Mi mapa del mundo para el siglo XXI” definí cinco regiones que requieren atención de la forma en que mi blog FlancoSur.com cubre el Magreb y África Occideental de forma aperiódica (la actualidad está pidiendo a gritos una buena actualización). Esas cinco regiones podían a su vez reducirse a grandes áreas:

-El espacio a ambas orillas del Océano Atlántico que ha entrado en una dinámica posmoderna de actores no estatales violentos.

-El conjunto formado por Rusia, las repúblicas exsoviéticas del Cáucaso y Asia Central, China y los países ribereños de los mares de la China Oriental y Meridional. En ese área tiene un nuevo Gran Juego de Asia protagonizado por estados-nación.

-En medio queda el Gran Oriente Medio como una región con una enorme capacidad de desestabilización del resto del mundo en el que conviven las pugnas por la supremacía de estados-nación con actores no estatales.

Como se irá viendo en los próximos meses trataré de centrar la atención de GuerrasPosmodernas.com hacia el gran espacio atlántico con referencias puntuales al Gran Oriente Medio. Por el camino toca una labor de demolición de los paradigmas caducos en los que están atrapados los estudios de seguridad y defensa en español.

Asia es un lugar interesa para estudiar las “fracturas irreconciliables” entre civilizaciones. Indonesia y Corea del Sur firmaron el pasado mes de noviembre un acuerdo para “profundizar la cooperación en industria de defensa”. Mientras que el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Malasia y Singapur realizaron unos ejercicios militares conjuntos (“BERSAMA LIMA 2011″) que marcan el 40º aniversario del “Five Power Defence Arrangements”.

Desde luego que alguien debería molestarse en trazar el verdadero mapa de las alianzas en esa región del planeta.

Introducción a la crítica de la razón geopolítica

En la segunda mitad del siglo XX la explotación de los recursos naturales y su transformación en factorías industriales dejaron de ser las actividades que más riqueza generaban y más mano de obra empleaban en los países avanzados. Las actividades del sector servicios, como el comercio al por menor, las comunicaciones, el transporte, las finanzas, etc. se convirtieron en las mayoritarias en lo que se vino en llamar “sociedad postindustrial” por sociólogos como Alain Touraine (1969) y Daniel Bell (1973). El término «post» se empleó porque ante la novedad se carecía de la perspectiva suficiente para darle nombre a lo que hoy conocemos como “sociedad de la información”. Al fin y al cabo, el primer microprocesador de silicio encapsulado en una pastilla («chip»), el Intel 4004, no fue comercializado hasta el año 1971, mientras que los fundamentos teóricos del protocolo de transmisión TCP/IP, en el que se sustenta Internet, fueron presentados en un artículo académico por Vinton Cerf y Robert Kahn en 1974.

Hoy la generación de riqueza se encuentra en intangibles como la innovación tecnológica, las finanzas, el software, etc. mientras que el valor de las materias primas y la mano de obra necesarias para manufacturar un microprocesador de varios núcleos o una pantalla táctil es despreciable. El poderío de los países no dependen ya de su base demográfica y su entorno geográfico, como demuestran los casos de Singapur e Israel. Ambos países se convirtieron en menos de medio siglo en potencias militares regionales con una escasa base demográfica, careciendo de materias primas y un entorno geográfico poco productivo. Sin embargo, forman parte del reducido número de países que dedican más de un dos por ciento de su P.I.B. anualmente a investigación y desarrollo.

El avance de la “sociedad de la información” ha supuesto un abaratamiento de la tecnología, las comunicaciones y el transporte permitiendo el funcionamiento síncrono de organizaciones a lo largo del mundo. Esto no sólo ha permitido la aparición de empresas globales, sino una verdadera democratización tecnológica que ha permitido el acceso a amplias capas de la población a tecnologías que antes sólo estaban en manos del Estado: Internet, sistemas de posicionamiento global por satélite, fotografías desde el espacio, telefonía por satélite, etc. El resultado es que, junto con aparición de empresas globales cuyos intereses ya no tienen patria, asistimos a la emergencia de actores no estatales transnacionales como la coalición internacional para la prohibición de minas antipersona o la organización terrorista Al Qaeda. La segunda fue capaz de organizar desde Afganistán un atentado en Estados Unidos moviendo personas y dinero por Alemania y España.

[Este texto es un adelanto de mi próximo artículo que sigue la línea de trabajo de cuestionamiento de la geopolítica clásica que arranqué a mi vuelta del XIX Curso Internacional de Defensa]

Montevideo en primavera

Llegué a Montevideo en una primavera extraña de días de calor bochornoso que finalmente reventaron por sorpresa en lluvia y viento anunciados por relámpagos que iluminaban el cielo en los cuatro puntos cardinales. Hoy por fin hacía un día primaveral.

Pisé por fin a Uruguay por segunda vez en mi vida hace más de una semana invitado por el Grupo Cooperativo de Las Indias. Guardaba buenos recuerdos del país pero en su momento sólo pasé fugazmente por Montevideo.

Yerba mate "Canarias"

Uruguay es el país pequeño y tranquilo del Cono Sur donde tras apellidos vascos, italianos y judíos uno adivina la sangre canaria de los primeros colonos de Montevideo y Colonia del Sacramento. Para el recién aterrizado desde Canarias los uruguayos son unos canarios que hablan raro. Aunque en mi caso lo de recién aterrizado es un decir. El viaje Madrid-Dallas/Fort Worth-Buenos Aire se vio interrumpido por las cenizas de un volcán que nos llevó a Santiago de Chile y allí tocó esperar 24 horas para aprovechar a toda prisa la tregua dada por el Puyehue.

El viernes de la semana pasada estuvimos en el edificio anexo del Palacio Legislativo para asistir a varias conferencias sobre cooperativismo en el Foro Nacional de Desarrollo y Estructura Productiva. Terminamos en El Cerro, tras visitar el monumento a los Desaparecidos, con un grupo de jóvenes que quieren impulsar una cooperativa. Fue una noche de lluvias de ideas y muchas risas.

Esta semana nos encontramos con el director de La Diaria, un periódico que tiene un local abierto al público que actúa de centro cultural y que te sorprende lo mismo con un artículo sobre criptografía como organiza las jornadas “El Día del Futuro”. Futuro. Una palabra que aquí en Uruguay no han dejado de pronunciar con ilusión.

Las fotos del viaje aquí.