México es un experimento descontrolado

“Como un perverso experimento de darwinismo social, ideado por un investigador aburrido que mantuviese el dedo permanentemente apretado en el botón de avance rápido”.

México va demasiado rápido. Pestañeas y te has perdido. Requeriría un blog entero atender qué pasa en ese país. Cuando crees que lo has visto todo, aparecen las redes de comunicación vía radio y la contraofensiva en Internet de las organizaciones narcotraficantes. Tan fascinante como terrible.

El Cono Sur y la crisis europea

He leído y oído comparaciones entre la crisis argentina de 1999-2002 y la actual crisis española. Supongo que la paridad peso-dólar provocó rigidices en Argentina equivalentes a las sufridas por Grecia al entrar en el euro, privadas ambas de su propia política monetaria al no poder fijar sus propios tipos de interés ni contar con la baza de las devaluaciones. Y de romperse el euro alguno de los PIIGS amanecería con un corralito y colas frente a los bancos. Pero creo que las comparaciones se realizan porque suponen una metáfora potente sobre la “decadencia de Europa” y por ende, de Occidente.

Mientras las economías del Cono Sur crecen, en Europa se ven sometidos a una disciplina parecida a los Planes de Ajuste Estructural impuestos por el Banco Mundial en los 90. Hay algo de revanchismo y ganas prematuras de impartir lecciones. ¿Pero cuáles podrían ser las enseñanzas a aplicar ¿Plantar soja para venderla a China? No manejo cifras pero tengo las sospechas de que las bases del crecimiento en lugares como Argentina son bastante endebles y conyunturales. ¿Estarán aprovechando esta bonanza para sentar las bases de un verdadero desarrollo?

Son todo temas que quedan lejos de este blog. Pero me llaman la atención esos pequeños síntomas de cómo Mercosur adopta medidas comunes en política exterior que de rebote afectan a España. De pronto alguien empieza a decir que promover la integración regional fuera de Europa es una mala idea. ¿Demasiado tarde para empezar a plantear alianzas estratégicas?

Vuelve FlancoSur.com, vuelve por Navidad

No paran de pasar cosas al otro lado del Mediterráneo. Siguen los programas de armamento de los países del Magreb, está pendiente ver las consecuencias en el Sahel tras la caída del régimen de Gaddafi, a Al Qaeda en el Magreb Islámico le ha salido un grupo disidente…

Es hora de retomar FlancoSur.com y contar qué está pasando.

Irán y la guerra que no viene

En las últimas semanas Irán es el tema del que más explicaciones he dado en conversaciones informales. “¿Pero no va a haber guerra con Irán?” me preguntan extrañados ante las señales que llegan de Washington y Jerusalén.

Después de Afganistán (2001), Iraq (2003) y Libia (2011) podría parecer que invadir otro país musulmán es la cosa más sencilla del mundo. Pero hay que recordar que:

-Afganistán era un país atrasado que había sufrido más de 20 años de guerra. A los pocos días de la invasión en 2001 la aviación estadounidense se quedó sin objetivos que bombardear. No había bases aéreas o radares. Las fuerzas talibán eran principalmente infantería ligera montada en Toyota Hilux con puñados de vehículos acorazados aquí y allá. Existía una oposición armada, la Alianza del Norte, que sirvió de punta de lanza a la invasión del país.

-Iraq era un país con una tecnología militar cerca de la obsolescencia a finales de la Guerra Fría y cuyas instalaciones, infraestructuras y fuerzas armadas fueron machadas en la Operación “Tormenta del Desierto” en 1991. Tras más de veinte años de embargo internacional la situación de sus fuerzas armadas era aún peor. La invasión de Iraq en 2003 se llevó a cabo con menos tropas y en menos tiempo que la liberación de Kuwait en 1991. La ruta de invasión de Iraq, desde Kuwait a Bagdad, es un terreno desértico y llano con grandes autopistas donde los Estados Unidos pudieron llevar a cabo una blitzkrieg sin apenas oposición.

-Libia es un país con menos de 6 millones de habitantes donde más de tres cuartas partas de la población viven en ciudades al borde del Mediterráneo. Al igual que Iraq, el régimen había sido sometido a un embargo internacional que afectaba a la importación de armamento. Tras su levantamiento el régimen realizó varias negociaciones con Francia y Rusia sin que se lanzara a la esperada modernización multillonaria de sus fuerzas armadas. En vísperas de la guerra civil sus fuerzas armadas contaban principalmente con tecnología soviética de los años 70 y 80 de segunda fila. Cuando la población de la región de Cirenaica asaltó los cuarteles se encontraron con que las unidades fuera de Trípoli contaban con material militar en muy mal estado. Sólo las unidades de la Guardia Revolucionaria contaban con lo mejor de un armamento que ya era de por sí viejo.

Irán es un país montañoso de unos 75 millones de habitantes cuya invasión tendría poco que ver con la cabalgada por el desierto que fue la invasión de Iraq en 2003 (véase la serie “Generation Kill”). La pregunta es ¿qué sentido tendría invadir Irán? ¿Destruir su programa nuclear? ¿Cambiar el régimen? Ya hemos visto cómo han evolucionado los experimentos de Afganistán e Iraq y ahora mismo hay en Estados Unidos una fuerte resistencia a repetir la experiencia.

Una invasión de Irán generaría tal inestabilidad en los mercados del petróleo y bursátiles que tendría consecuencia catastróficas en la presente crisis. Una escalada en los precios del petróleo podría ser la puntilla a la crisis europea porque tendría repercusiones en el transporte de pasajeros y mercancías, afectando al turismo y a los precios de los productos básicos (la carne y verdura no llegan mágicamente a los supermercados de Madrid, París y Berlín).

Cabría esperar una respuesta del régimen de Irán tan pronto comenzaran las operaciones militares. Irán tiene frontera con Afganistán, un país donde hay tropas occidentales. Precisamente las españolas están desplegadas en una región fronteriza con Irán. Sería relativamente fácil para Irán dotar de armamento, suministros y dinero a la insurgencia talibán para que intensificara sus ataques contra las fuerzas occidentales. Además, Irán podría tratar de cortar la navegación por el Estrecho de Ormuz y afectar el flujo marítimo de hidrocarburos procedentes de Arabia Saudita, Kuwait, Bahrein y Qatar en el Golfo Pérsico. Basta recordar cómo Irán se ha preparado para esa contingencia desarrollando una estrategia naval de guerra asimétrica. Por último, contamos con los precedentes de los atentados terroristas en suelo argentino o los asesinatos de disidentes en suelo alemán detrás de los que estuvo el régimen iraní.

¿Es, por tanto Irán invulnerable? El régimen iraní y su programa nuclear se ha demostrado vulnerable a la ciberguerra, el sabotaje y las presiones económicas internacionales, entre otros terrenos. Ese es el campo de batalla donde se juega la actual Guerra Fría con Irán.

Por qué da tanto miedo Corea del Norte

Las estadísticas de conflictos armados reflejan la cada vez menor relevancia de los conflictos interestatales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Podemos señalar varias razones. La primera es el progresivo aumento de los gobiernos democráticos en el mundo. Recordemos “La Tercera Ola” de Samuel P Hungtinton.

Se supone que la obligación de rendir cuentas ante los parlamentos y la opinión pública hacen más cautelosos a los gobiernos democráticos a la hora de ir a la guerra. Es lo que se llama la teoría de la “paz democrática”. La práctica demuestra que no es igual para países como Estados Unidos que para países como España. Y que cuando una democracia sufre la agresión de una dictadura la ciudadanía no tiene ningún reparo en que su gobierno que reparta hostias como panes. Véase los casos del Reino Unido y las Malvinas en 1982 e Israel en repetidas ocasiones.

En segundo lugar podemos apuntar a la proliferación de organizaciones supranacionales que median en conflictos, como la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya (conocido por el Tribunal de la Haya, aunque haya varios) o el Dispute Settlement Body de la Organización Mundial de Comercio, junto con organizaciones regionales que tienen sus propios órganos de intermediación de conflictos y que articulan medidas de confianza entre países.

Por último, el aumento de los flujos económicos entre países (eso que forma parte de lo que llamamos globalización) genera relaciones de interdependencia entre los países que intercambian Inversión Extranjera Directa y son mercados y proveedores del otro. En caso de conflicto vemos actuar a los mercados financieros y organizaciones empresariales pidiendo a los gobiernos que bajen la tensión. Thomas L. Friedman menciona en su libro “The World Is Flat” el caso de los inversores y clientes de empresas estadounidenses en India cuyo pánico durante la crisis nuclear de 2001-2002 entre India y Pakistán movió a los empresarios indios a presionar a su gobierno para que bajaran la tensión ante la amenaza de que los estadounidenses retiraran inversiones y cancelaran contratos. Sería un interesante caso de estudio la relación China-Taiwán y China-Estados Unidos.

¿Qué tiene que ver esto con Corea del Norte? El régimen de Pionyang desde luego que no tiene que rendir cuentas alguna a un parlamento o la opinión pública. Es un país cerrado en grado extremo a los flujos de ideas, personas, mercancías y capitales del exterior. Y sólo mantiene relaciones cercanas con China. Su política exterior es impredecible y poco vulnerable a presiones externas. Lo mismo hunde una corbeta de Corea del Sur que lanza una andanada de cohetes a una isla habitada. Corea del Norte es una excepción en el panorama de las Guerras Posmodernas.

El futuro de las relaciones internacionales en la Universidad Europea de Madrid

Para quien siga este blog desde hace mucho tiempo me habrá visto quejarme varias veces sobre la ausencia en España de expertos en asuntos internacionales y expertos en áreas regionales. Aquí una y aquí otra, por ejemplo.

Relaciones Internacionales era un perfil de especialización en Ciencia Política, con lo que su visión estatocéntrica ha llenado el campo de la seguridad y defensa de expertos en temas tan aburridos como el Eje Euroatlántico o la Política Europea de Seguridad y Defensa, además de quedar intelectualmente cegados para los fenómenos protagonizados por actores no estatales transnacionales. Quedó en España un enorme espacio abierto en el que aterrizaron especialistas procedentes de Filología, Historia Contemporánea o Ciencias de la Comunicación, montando los estropicios que aquí he disecccionado una y otra vez.

Pues se acabó el quejarse. El lunes 14 acudí al campus de la Universidad Europea de Madrid en Villaviciosa de Odón para dar una charla a los alumnos de la asignatura de Diferencias Culturales e Interculturalidad del Grado de Relaciones Internacionales. Y es que por fin existe Relaciones Internacionales como una carrera universitaria donde los alumnos, entre otras muchas cosas, oyen hablar de Diplomacia Pública, grupos de presión, procesos de integración regional y crimen organizado. ¡Hasta les hablan de la perspectiva etic y emic o de las comunidades imaginadas y reales!

La prueba de que estamos ante una nueva generación que promete fue la receptividad a las ideas de la charla, en la que hice una introducción al modelo de Guerras Posmodernas y adelanté ideas sobre redes distribuidas en conflictos. Los estudiantes hicieron luego preguntas bastantes interesantes. En muchos casos no pude dar respuestas cerradas y precisas porque la cuestión planteada era bastante compleja. Sé que no haría justicia si mencionara unas cuantas preguntas aquí y diera la impresión de que el resto no merecieron ser recordadas. Pero basta saber que terminé hablando al contestar preguntas de las diferentes lógicas posmoderna (África, Iberoamérica) y moderna (Asia Pacífico), de si tienen sentido los ejércitos convencionales en la era de las guerras posmodernas, de la carrera tecnológica en Internet entre Estados y actores no estatales, de fuentes de información, etc. Algunas preguntas tocaron temas de los que tengo pensado escribir artículos académicos y otras me dieron ideas para escribir en un futuro una entrada en este blog. Espero que ellos disfrutaran tanto como lo hice yo.

La invitación a dar la charla partió del profesor Jorge Jiménez, que es una personal malvada y sin corazón, me llevó de visita por el campus para que viera la instalaciones de la Universidad Europea de Madrid. Precisamente a mí, alguien que estudió en una facultad albergada en un lóbrego edificio de estilo brutalista. Acompañándole en aquellas instalaciones con medios de ensueño me entró la congoja existencial de pensar qué otra vida pudo ser posible si hubiera dispuesto tras la secundaria de los recursos, conocimientos y horizontes que los alumnos a los que hablé se les ofrece. La vida no dispone de opción Ctrl+Z. Y me he quedado pensando qué les diría a todos ellos con esas ganas mías de siempre de que al menos alguien aproveche las lecciones sacadas de todos mis errores. ¡Corred, insensatos!

El 34º oriental

En la madrugada del miércoles 14 sentí una punzada en el estómago al irme a la cama. Horas más tarde empezaba mi viaje de vuelta a Canarias y sentí próximo el estallido de la burbuja en que había vivido aislado en Uruguay durante semanas.

Había conservado desde 2009 buenos recuerdos de Uruguay porque, a pesar de la necesidad de soltar lastre, arrancar páginas de tu propia historia sólo consigue vaciar el libro de tu vida. Corría el riesgo de volver a Uruguay para encontrarme la cara real de un país que mitifiqué tras aquellas primeras impresiones y encuentros con gente sencilla y amable que me llevaron de vuelta a casa y la infancia.

Esta vez he pasado varias semanas en Uruguay gracias al Grupo Cooperativa de Las Indias y he descubierto un país con síndrome de Peter Pan que se niega a crecer por miedo a perder la inocencia y bondad por el camino. Un país donde es difícil sentirme un extraño, las barreras caen pronto y en donde el calor de los amigos, que se hacen enseguida, se siente próximo.

Palacio Legislativo

Uno percibe en Uruguay que hay mucho por hacer mientras el país busca su lugar en el mundo. Y allí, imaginándome un futuro que incluya visitas a la librería Puro Verso en la peatonal Sarandí, paseos al atardecer por la Rambla y risas con los amigos en torno a unas cervezas, pensé en lo que supone la experiencia del emigrante desde el otro lado del espejo. ¿Aceptaría el funcionario detrás de la ventanilla como pruebas de mi arraigo en el país mi adicción a los alfajores, el número de ejemplares de La Diaria leídos y mi conocimiento de los medios acorazados del Ejército Nacional Uruguayo? ¿Habrá lugar en los formularios para precisar los abrazos, las risas y los afectos compartidos? Las fronteras se vuelven entonces ajenas y arbitrarias.

Al final, el Río de la Plata

Ahora estoy de vuelta en casa tras pasar por Madrid, que de pronto vuelve a ser la tierra de las oportunidades (crucemos los dedos). Queda mucho por hacer y contar.

India en el centro del Gran Juego de Asia

Mientras voy adelantando materiales de lo que serán capítulos de mi segundo libro y próximos artículos para el Boletín de Infantería de Marina sobre la transformación de la guerra o la Revista General de Marina sobre la necesidad de una nueva geopolítica para el siglo XXI, estoy tratando de dibujar sobre el mapa las grandes dinámicas que creo merecen la pena estudiar. Mi sueño es encontrar, o al menos animar a otros para que los hagan, blogs en español de temática regional al estilo de Flanco Sur, al que pronto tendré que poner al día. Como no paro de insistir, echo en falta cierta mirada sobre el mundo en español.

Regiones geopolíticas

Si repasamos de nuevo el mundo dividido en regiones que propuse estoy seguro que alguno habrá notado un hueco en el nuevo Gran Juego de Asia. Según el mapa, la India no es un lugar donde pasen cosas interesantes. No es así. Simplemente sucede que India, un país continente, es un mundo en sí mismo y requiere atención aparte.

Ciertamente la rivalidad con Pakistán implica una carrera de armamento y hay de por medio armas nucleares. Pero no es un proceso dinámico y fluido, como ha sido en los últimos cinco años la evolución de la piratería en el Cuerno de África o la violencia de los narcotraficantes en México. India es un actor también en Asia Central, pero un actor externo. El asunto central aquí es la evolución de la India misma como potencia emergente y el desarrollo de sus fuerzas armadas y su industria de armamento. Mi referencia es el blog Broadsword del periodista Ajai Shukla después de que Manu Sood dejara de publicar 8ak. Otro descubrimiento es el blog del periodista Shiv Aroor que acudió como reportero de guerra a Libia y que escribe el blog “Livefist”.

Creo que son muy poco conocidas en España las insurgencias comunistas conocidas en la India como Naxalitas. Shlok Vaidya escribió durante cuatro años el blog Naxalite Rage. Interrumpido quedó también, por otra parte, el blog de Michael Spacek “India’s Forgotten War”. Quien ha cogido la antorcha y con brío es Eric Randolph con su blog “Subcontinental”.

Y hay un asunto transcendental en el que India forma parte. India es el país que da nombre a todo un océano y por donde sus ciudadanos se expandieron en el pasado. India tiene relaciones especiales con las Seychelles, Isla Mauricio, las Maldivas y posee las islas Nicobar y Andabán. Si superponemos las grandes rutas comerciales marítimas que desde Europa pasan frente al Cuerno de África y desde el Golfo Pérsico atraviesan el Estrecho de Ormuz para llegar al Sudeste Asiático a través del Estrecho de Malaca encontraremos una colisión entre los intereses marítimos indios y chinos en el Océano Pacífico. China ha buscado alianzas con los países de la zona y dispone de bases de apoyo en Gwadar (Pakistán), Hambantota (Sri Lanka) y Sittwe (Birmania). Es lo que se conoce como el Collar de Perlas.

Océano Índico

Al menos puedo decir que de este último tema hay dos interesantes referencias en español. El Instituto Español de Estudios Estratégicos publicó el 1 de junio de 2011 el documento “La transformación del escenario marítimo del Océano Índico” del que es autor el capitán de navío Alejandro Mackinlay Ferreirós y el 16 de agosto de 2011 publicó el documento “Las Marinas India y China en la Geopolítica del Océano Índico” del que son autores el teniente coronel Ángel Gómez de Agreda y el capitán de corbeta Francisco Martínez Vázquez. Dejaré para otro día lanzar el debate sobre por qué las aportaciones desde la geopolítica naval son más interesantes y pertinentes que las hechas desde la vieja geopolítica clásica de Mackinder. “Geopolitics”, es por cierto el título de un revista india que si buscan por ahí en Internet podrán leer.

No he tenido reparos en compartir fuentes porque he renunciado a seguir de cerca el Gran Juego de Asia para centrarme en las orillas del Atlátntico como gran espacio de las guerras posmodernas. Ya me gustaría a mí que brotaran blogs en español con una mirada profunda sobre el mundo. Pero resulta que la semana pasada era el cumpleaños del desaparecido Jorge Aspizua Turrión, autor de La Harka, amigo y maestro. Él fue el que me animó a prestarle atención a la India y fui así reuniendo fuentes a la espera de aventuras futuras. Algún día las viviremos y brindaremos por él.

La cuestión urbana

Hace poco, según estimaciones nunca precisas, la población urbana alcanzó el 50% del total de planeta. A comienzos del siglo XX era tan sólo el 13% del total.

Sin duda uno de los fenómenos demográficos más importantes del siglo XX fue el rápido crecimiento de la población urbana, que se cuadruplicó entre 1950 y 2000. A principios del siglo apenas 16 ciudades, todas en el mundo industrializado, superaban el millón de habitantes. En 1950 eran 34. Hoy son más de 400 ciudades las que superan esa cantidad de habitantes y un 70% de ellas se encuentra en el mundo no desarrollado. Uno de los aspectos del fenómeno es que el crecimiento de la población urbana se concentra en el mundo en desarrollo. En países como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y Venezuela más de un 80% de la población vive en áreas urbanas.

En 1950 sólo 8 ciudades tenían una población mayor de 5 millones de habitante. Nueva York, Tokio y Londres eran las ciudades más pobladas del planeta, mientras que Buenos Aires y ShangHai eran las dos únicas ciudades del mundo no desarrollado que entraban en aquella lista. Hoy son 43 las ciudades del planeta que superan los 5 millones de habtantes y 30 están en el mundo en desarrollo. Hoy se habla de “megaciudad” para referirse a áreas urbanas de más de 10 millones de habitantes. Por su población y economía se han convertido en actores globales, algo que tendré que profundizar en la segunda edición de Guerras Posmodernas.

Hay muchas maneras de definir el territorio que constituye una ciudad: El que queda dentro del término municipal, el que constituye una única entidad económica (sumando las ciudades dormitorio y los cinturones industriales) y considerando la extensión del conglomerado urbano hasta allí donde los edificios y la población bajan de un cierto umbral de densidad. Con esos diferentes criterios se puede elaborar diferentes listas de “las ciudades más grandes del mundo”.

En la Wikipedia han tomado las listas que resultan de tomar esos criterios y han hecho una lista de todas las ciudades que aparecen hasta la posición 20ª en alguna de ellas. El resultado es una lista de 32 ciudades donde es más fácil contabilizar las que NO están en un país en desarrollo: Londres, Los Angeles, Moscú, Nueva York, Osaka, París, Seúl y Tokio. El resto se reparten entre: China (6), India (3), Brasil (2), Argentina, Perú, México, Pakistán, Indonesia, Filipinas, Egipto, Turquía, Irán, Nigeria y Rep. Dem. del Congo.

Con frecuencia el crecimiento de las áreas urbanas se produce de forma incontrolada por la extensión de asentamientos improvisados que desborda la capacidad de las autoridades de proveer los servicios básicos. Se produce una combinación de viviendas precarias, carencia de servicios públicos, economía informal y ausencia de la autoridad pública que configuran lo que conocemos por “favelas”, “villas”, “ranchos” o “slums”. Muchos se convierton en esa clase de lugares en los que “la policía no entra”.

Con una mayor cantidad de población habitando en ciudades, grandes o pequeñas, es preciso abordar cuántos de los fenómenos propios de las Guerras Posmodernas tienen lugar en el ámbito urbano. Las ciudades con sus edificios públicos y sedes empresariales son centros de poder con altas densidades de población y nodos de transporte potencialmente interrumpibles (aeropuertos, estaciones, nudos de carreteras). Así el terrorismo se ha convertido en un fenómeno esencialmente urbano. Y la misma dinámica de espacios no gobernados y ocupados por actores no estatales que sirve para explicar lo que pasa en el Sahel o el Triángulo de Oro sirve para explicar lo que pasa en las favelas brasileñas.

[Continuará]

Pisando las calles de Montevideo

Esta mañana acudí al Museo Pedagógico “José Pedro Varela”, que debe su nombre al reformador pedagógico y padre de la escuela pública uruguaya libre, gratuita y obligatoria. Allí tuvo lugar un Encuentro Interinstitucional organizado por la Policía Comunitaria de la Seccional 3ª de la Jefatura de Policía de Montevideo. La Policía Comunitaria fue introducida en 2009 en Uruguay como una policía de barrio con carácter preventivo en el que unos pocos agentes especialmente escogidos en cada comisaría se encargan de tener una relación estrecha con los vecinos.

Las jornadas comenzaron con dos charlas sobre lo que en Uruguay se llama personas en “situación de calle”, personas sin hogar que viven en las calles. Habló primero el psiquiatra Esteban Acosta, del Ministerio de Desarrollo Social y Jorge Cuello, de la Intendencia Municipal de Montevideo. Tras la pausa hubo una presentación de la cooperativa de ahorroy crédito COSSAC, que colaboraba en la organización del evento, a cargo de Martín Piovano. A continuación hablaron dos funcionarias del Poder Judicial que trabajan en los Centros de Mediación, que sirven como instancia para la resolución de conflictos antes de llegar a la vía penal. El sociólogo y activista social que hay en mí siguió las charlas con interés. Me trajo a la memoria mis tiempos de voluntario en cooperación internacional donde personas cercanas en la misma ONG trabajaban con los “sin techo”. Y evidentemente estar en unas jornada de formación para más de medio centener de policías y poder escuchar sus preguntas, incluyo aquellas sobre protocolos de actuación, se convirtió una situación privilegiada para conocer mejor los entresijos de la sociedad uruguaya.

Para los temas que en este blog abordo la charla más relevante fue la última. La dio el policía Mario Vásquez (siento no haber apuntado su rango) que, teniendo una audiencia formada por agentes de policía que no necesariamente estaban vinculados con la Policía Comunitaria, explicó el método y sistema policial que la inspiró, los de Robert Peel y no los de Rudolph Gulliani o William Braton. Habló de las Escuelas de Seguridad Ciudadana, donde se forman a los Promotores de Seguridad Ciudadana escogidos primeros entre líderes vecinales. Y lanzó un discurso motivacional a los Policías Comunitarios presentes.

Los principios de la Policía Comunitaria me recordaron la filosofía de trabajo sobre el terreno presente en el “Surge” de Iraq de 2007. En términos militares, diríamos que la labor en las calles de creación de vínculos de confianza con los vecinos que termina generando canales de información se puede equiparar a las tareas militares CIMIC y HUMINT. Tuve oportunidad de comentárselo al conferenciante a la salida y estoy seguro que la doctrina militar de contrainsurgencia tiene mucho que aprender de la labor policial en los barrios.

Cerró la jornada el comisario inspector José Luis Rondán, portavoz de la Jefatura de Policía de Montevideo. Me quedé con la impresión de que la Policía Comuitaria es una línea de trabajo reciente pero que sin duda ha sido el resultado de un reflexión previa bastante seria y que supone un serio avance en la modernización de los sistemas policiales del país.

Tuve ocasión de charlar tras las jornada con Martín Piovano, que me atendió amablemente en su despacho de la sede de COSSAC. Y me vi entonces en el centro de Montevideo en un día de primavera estupendo que aproveché para caminar mucho bajo el sol, comprar otras vez libros en Puro Verso en la peatonal Sarandí, visitar librerías de segunda mano y hacer unas cuantas fotos, donde se aprecia mi fascinación por el Palacio Legislativo y la Torre Salvo.

Artigas y Torre Salvo

Voy a echar Uruguay de menos.