¿Qué le preocupa al CESEDEN?

El Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) es “el centro docente militar del más alto nivel de las Fuerzas Armadas españolas”. Entre otras muchas otras cosas, se imparten en él los cursos de Diploma de Estado Mayor y de capacitación para General de Brigada. Publica un buen número de documentos: El Boletín de Información, que ejerce de revista académica, las Monografías y los Documentos de Seguridad y Defensa. Todos ellos están disponibles de forma gratuita en formato PDF su página web, aparte de ser publicados en papel.

He hecho un experimento. He tomado el título de todos los artículos publicados en el Boletín de Información del CESEDEN entre los números 283 (año 2004) y el número 317 (el último publicado), que son los que aparecen actualmente en la página web. He eliminado del texto resultante los determinantes, artículos, conjunciones y preposiciones (“el”, “la”, “de”, “para”, “por”, etc.). Luego he volcado el resultado en TagCrowd para componer una nube con los 25 términos más repetidos. El resultado es este.

Las diez palabras más repetidas son: Estrategia, seguridad, defensa, militar, fuerzas, armadas, OTAN, Unión, Europea y terrorismo. En el resultado no aparece ciberguerra, Mediterráneo, Asia, China, Rusia, África, Hispanoamérica, Iberoamérica… Sólo consiguen colarse Afganistán y “Unidos” (sin que aparezca “Estados”.

Pero no hay ninguna sorpresa. La seguridad y defensa pasa hoy para España por entidades supranacionales como la OTAN y la Unión Europea. Y también tenemos la principal amenaza percibida: El terrorismo (islamista). Buscando, se encuentran varios artículos sobre el papel de las fuerzas armadas en la lucha contra el terrorsimo. Habrá que recordar cuál fue su papel en la derrota de ETA: Ninguno.

Irán, entre la contradicción y la paradoja

Irán es de esos temas de los que he acumulado libros y sólo había leído unos pocos. Ahora, ya con una publicación a mis espaldas, me he animado a profundizar en el tema Y he empezado por dos reportajes periodísticos hechos a ras de tierra en el país.

“Irán. Entre la amenaza nuclear y el sueño occidental”
Claire Tréan
Península, 2006.

Claire Tréan es una periodista francesa y realizó varios reportajes y entrevistas en Irán entre mayo y diciembre de 2005, justo al comienzo de la primera legislatura de Mahmud Ahmadineyad. Se nota que los distintos capítulos se escribieron en diferentes momentos, porque en algunos se mencionan a Ahmadineyad como el recién elegido presidente del gobierno y como una incógnita o una esperanza. Y en otros se menciona como un presidente que ya lleva tiempo en el cargo y ha dejado ver sus cartas en el juego de poder iraní. Siendo un libro de 2006 se nota ya en él el paso de los años. Al fin y al cabo, es un libro previo a la Revolución Verde de 2009.

La autora mezcla el análisis de la realidad política, económica y social de Irán con las perspectiva de los iraníes corrientes que encuentra y entrevista. Aunque sólo el testimonio de un iraní aparece en el libro en formato de entrevista (capítulo 7, pp. 104-115). Se trata de un basiyi, un partidario del régimen, que cuenta como las bases impusieron a los líderes el apoyo a Ahmadineyad en las elecciones de 2005. Un segundo iraní confirma en el testimonio del primero, por cierto.

“Puedes pisar mis ojos. Un retrato del Irán actual”.
Serge Michel y fotos de Paolo Woods.
Alianza Editorial, 2011.

Serge Michel es un periodista suizo francófono. Residió como corresponsal free-lance en el país durante un tiempo y se le ocurrió la idea de un reportaje sobre la “felicidad” en el país. Había llegado a la conclusión de que los iraníes, detrás del descontento con la política y la marcha de la econonomía del país, eran un pueblo que ha aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Así que decidió recorrer Irán acompañdo del fotógrafo Paolo Woods para entrevistar a iraníes de toda clase y condición. Desde un cirujano de éxito de Teherán a un proxeneta de provincias. En el libro el autor presenta el testimonio de los iraníes sin intercalar preguntas o comentarios. Sólo un hecho aparentemente fortuito se cruza en su camino y le mueve a tomar partido: La Revolución Verde.

Ambos libros se complementan y superponen en el tiempo. Con perspectivas y matices diferentes presentan un país tremendamente contradictorio y lleno de paradojas. Irán es una teocracia conservadora profundamente hostil a la cultura occidental donde sus ciudadanos tienen total libertad para entrar y salir al país, a la vez que mediante Internet y la televisión por satélite están totalmente conectados con el mundo. El país se compone así de dos caras opuestas: El Irán oficial y el real, el público y el privado, lo político y lo personal… Todos los años se celebra el Día de Jerusalén y uno de los lemas revolucionarios acuñado por el ayatolá Jomeini fue “la destrucción de Israel”. Sin embargo los iraníes se sienten ajenos a la causa palestina, un asunto árabe que implica a un pueblo que apoyó a Saddam Hussein en el conflicto de Kuwait (1990-1991). El pueblo iraní mira con simpatía a Estados Unidos, aunque sólo sea por llevar la contraria al régimen. Y aspiran a que su país tenga relaciones buenas y abiertas con Washington pero de tú a tú.

Ambos autores relatan una y otra vez cómo en Irán todo tiene dos caras: La estricta moral oficial y la revolución sexual encubierta de las nuevas generaciones; las discriminaciones legales hacia la mujer y su predominio entre el alumnado universitario; el rechazo al régimen y su profundo orgullo nacional… Ambos se recrean en esa continua dualidad que adquiere a veces tonos cómicos y que da título al libro de Claire Tréan en su versión original francesa: “La paradoxe iranien”. Y ambos componen un análisis de la situación política de Irán que nunca había visto antes y que me obligan a cambiar mi análisis sobre el país.

Irán es un país rico en hidrocarburos con una economía esclerotizada y corrupta donde se han enriquecido unos pocos sin que se vean beneficiado el grueso de la población. La Revolución Islámica sirvió para el ascenso de los mulás como una nueva clase social cuyo prestigio ha quedado en el camino totalmente erosionado. Ocho años de gobierno del moderado presidente Jatami (1997-2005) demostraron las limitaciones del régimen. El complejo sistema de equilibrios y contrapoderes le impidieron llevar a cabo su agenda política y dejó desencantada con el régimen a toda una generación de jóvenes que le apoyaron. Se perdió además una ventana de oportunidad que se cerró con la declaración de Irán como parte del “Eje del Mal” en 2002.

En las elecciones de 2005 los bastiones conservadores del poder estaban desconcertados, incapaces de seleccionar un candidato a la presidencia. Emergió entonces la fuerza de los basiyi, la milicia que forma la reserva para los Guardianes de la Revolución (pasdarán) y cumple funciones auxiliares de orden público. Impulsaron a Mahmud Ahmadineyad como candidato, convirtiéndolo en la segunda vuelta de las presidenciales en el “candidato del régimen”. Tréan presenta dos testimonios pero ambos autores coinciden en señalar a los pasdarán y basiyi como un bloque de poder dentro del régimen que forma el núcleo duro ideológico y forma un estado dentro del estado al contar con poder militar y económico. El discurso populista de Ahmadineyad sobre su intención de repartir la riqueza del país y luchar contra la corrupción caló entre las masas pero el tiempo demostró sus pocas intensiones de llevar a la práctica su propio programa político. Comenzó entonces su búsqueda de la confrontación exterior.

El mismo bloque emergente de poder impuso su fuerza en las elecciones de 2009. El líder de la Revolución, Alí Jamenei, abandonó su posición de árbitro entre los distintos poderes del país y ratificó la victoria fraudulenta de Ahmadineyad.

Las implicaciones de esto son profundas. El régimen es irreformable desde dentro. El sistema de equilibrios y contrapoderes se ha visto afectado por por el ascenso del bloque conservador laico formado por los Guardianes de la Revolución. Los intereses de ese bloque de poder no es sólo ideológico sino también empresarial en un país rico en hidrocarburos. Sólo cabe imaginar que nunca renunciará al poder por las buenas…

¿Fue el terrorismo yihadista sólo un momento?

En el artículo que acabo de terminar cuento muy someramente cómo el entusiasmo por los avances tecnológicos en el campo militar estrenados en la Operación “Tormenta del Desierto”, la primera guerra de la era de la información, llevó a pasar por alto la verdadera naturaleza de la transformación de la guerra tras el fin de la Guerra Fría. Y entonces, claro, llegó el 11-S. Es una historia que expliqué en mi charla grabada para la Jornada sobre la Sociedad Red en Montenvideo el 16 de agosto pasado. Y que compondrá el primer capítulo de mi segundo libro.

Me he quedado con la sensación de que en mi artículo falta algo. Que hay un salto entre esa historia sobre el fallo colectivo en Estados Unidos en entender la transformación de la guerra durante la primera década de la Posguerra Fría y mi explicación de las guerras posmodernas. Y es lo sucedido en la segunda década de Posguerra Fría. Entre el 11-S y el debate actual sobre la retirada estadounidense de Iraq y Afganistán. La idea me vino de una forma curiosa. Estaba ordenando mis estanterías de libros por enésima vez, teniendo que tomar la dolorsa decisión de condenar libros a una caja al trastero para dejar espacio a libros más útiles y relevantes. Y entonces tuve un mi mano “Osama de cerca” de Peter Bergen, un libro gordo y pesado. Y miré el espacio que ocupan los libros sobre la guerra de Iraq: Los dos tochos de Tom Ricks, la versión de bolsillo de Cobra II o el libro de Scott Ritter sobre la inexistencia de las armas de destrucción masiva en Iraq publicado en 2002. Sí, puedo restregarle a cualquier neocón que yo sabía cosas que Aznar y el CNI no. ¿Pero eso importa ahora?

Bin Laden está en el fondo del mar. Y la retirada definitiva de Iraq está prevista. ¿Importa ahora todos aquellos debates sobre el éxito del “Surge”, el Despertar de al-Anbar y las verdaderas razones de la pacificación del país? Un día miraremos la guerra de Afganistán con lejanía y extrañeza. Con la misma indiferencia con la que los medios de comunicación ignoran actualmente todo lo que está pasando en Iraq.

He añadido a mi biblioteca dos libros escritos recientemente por militares españoles sobre la transformación de los conflictos armados y me ha sorprendido la gran importancia dada al islamismo. Para ellos el orden internacional del siglo XXI se reduce a una pugna global contra el salafismo yihadista. ¿Dónde están los hackers rusos y chinos, los diamantes de la guerra de África Occidental, las maras centroamericanas, los estados fallidos o las empresas militares privadas? En la revista académica del CESEDEN no aparecen. Están atrapados en la narrativa de la “Global World On Terror” porque necesitan dotarle de épica a la profesión militar que ya no gira en torno a la defensa de la Patria y la lucha contra el Comunismo, sino a las nada glamourosas misiones de paz en países perdidos.

Una vez hice el experimento de mirar en la base de datos del ISBN que mantiene el Ministerio de Cultura con datos de los libros publicados en España desde 1972. Y lo voy a repetir. Estos son los datos:

-Libros con la palabra “islamismo” en su título.

Antes del 11-S: 11. Después del 11-S: 29

-Libros con la palabra “yihad” en su título.

Antes del 11-S: 2. Después del 11-S: 25

Evidentemente hay más libros sobre ambos temas con otros títulos. “Qaeda” genera 26 resultados y “Laden” genera 32, todos posteriores al 11-S.

El mundo se llenó de expertos en terrorismo, yihad y Bin Laden. Las masas musulmanes, oprimidas por dictadores apoyadas por Occidente, eran una olla a presión por el profundo sentimiento de humillación por el postergamiento de sus sociedades y las frustaciones económicas y sexuales de los varones jóvenes. ¿Se acuerdan? El mundo musulmán iba a estallar. Islam significa “sumisión a Alá”. Y la voluntad de Alá expresada en el Corán, que no admite interpretación, es que todo musulmán debe participar en la yihad para que el Islam se expanda. Se reinstauraría el Califato desde Marruecos al Sur de Filipinas y entonces vendrían a por nosotros. La Revolución Verde. La Primavera Árabe. ¿Quién lo podría haber anticipado? ¡Nadie!

No sé qué va a pasar con la Primavera Árabe. Pero una cosa es segura, el futuro no va a ser lo que nos contaron.

La infantería de marina y las guerras posmodernas

El 4 de junio de 2010 elementos de la I Marine Expeditionary Force llevaron a cabo en la costa de California el ejercicio “Dawn Blitz”, las mayores maniobras anfibias del U.S. Marine Corps desde el 11-S. El objetivo era retomar las capacidades anfibias perdidas tras casi una década de combates en Afganistán e Iraq. Para muchos marines que participaron en aquellas maniobras, bastantes de ellos veteranos de ambas guerras, era la primera vez que pisaban un barco. Ese mismo mes de junio, el U.S. Marine Corps publicó la tercera versión del documento “Marine Corps Operating Concepts”, donde se hacía hincapié en la flexibilidad y adaptabilidad de la Infantería de Marina como fuerza expedicionaria anfibia preparada para luchar en guerras irregulares. El documento, de índole institucional, lleva un prólogo del teniente general George J. Flynn como segundo comandante de la oficina Combat Development and Integration que recientemente había declarado “Tras ocho años de guerra terrestre, donde el Cuerpo ha estado actuando como si fuera un segundo ejército de tierra, necesitamos volver a nuestras raíces expedicionarias anfibias”.

Ambos hechos no fueron casuales. Los gobiernos de los países occidentales viven tiempos de recortes presupuestarios y cada rama de las fuerzas armadas se ve obligada a justificar la existencia de unidades, la continuidad de programas y la necesidad de proyectos. Para el U.S. Marine Corps las alarmas habían saltado en el mes de mayo de 2010. El día 3 de ese mes, el Secretario de Defensa Robert M. Gates dio una conferencia durante unas jornadas de la Navy League. Refiriéndose al recurrente debate sobre la “brecha” entre las capacidades deseadas y las existentes, apuntó que la más importante que se corría el riesgo de crear era entre las capacidades que se aspiran a obtener y las que realmente serán necesarias en el futuro. Puso como ejemplo al Expeditionary Fighting Vehicle, uno de tantos casos de proyectos cuyo desarrollo se había retrasado notablemente y cuyo coste se había disparado. Mostró su duda sobre si sería “necesario o sensato lanzar otro gran desembarco anfibio de nuevo, especialmente según los avances en sistemas anti-buque van llevando el punto de lanzamiento potencial cada vez más lejos de la orilla”. Cuatro días más tarde, el secretario Gates dio una nueva conferencia, esta vez ante los alumnos del Command and General Staff College del U.S. Army. Algunos de ellos pudieron hacer preguntas a su término. Una de ellas fue sobre el futuro del U.S. Marine Corps y el secretario Gates contestó, reconociendo que no tenía las respuestas, que el papel de “segundo ejército de tierra” ejercido en Afganistán e Iraq llevaba a cuestionarse qué le diferencia entonces del U.S. Army y hacia dónde evolucionarían las misiones tras la experiencia de esas dos guerras.

El debate al otro lado del Atlántico fue recogido en España por la prensa. El 14 de agosto de 2010 el diario madrileño ABC titulaba “;El mítico Cuerpo de Marines puede tener los días contados”. Más de un año después tan funesto augurio no se ha cumplido pero sí es cierto que la Infantería de Marina estadounidense ha entrado en una era de debate interno, recortes y reformas. El debate allí es transladable, con sus matices, a España. La Infantería de Marina española ha participado en misiones internacionales que sin duda escapan al perfil de misiones características de una unidad expedicionaria anfibia, lejos del mar como en Bosnia Herzegovina, Chad, Líbano y Afganistán. También aquí, como toda rama de la Administración del Estado se enfrenta a presupuestarios menguantes en el actual contexto de crisis económica mientras han de tomarse decisiones sobre los medios realmente necesarios para las misiones a cumplir. Merece entonces recoger la pregunta que el secretario Gates se hacía el 3 de mayo de 2010 ante la Navy League: “En el siglo XXI, ¿qué clase de capacidades anfibias realmente necesitamos para encarar los escenarios más probables y en qué cantidad?”. Para ello hace falta primero entender cuál es la naturaleza de los conflictos armados de la Postguerra Fría.

[Así comienza mi último artículo que a la espera de respuesta de los beta-testers irá destinado al Boletín de Infantería de Marina]