Una de las primeras cosas que hice al llegar a Argentina fue visitar las librerías, tanto las que venden novedades como las que venden libros de segunda mano. Y aunque uno encuentra que aquí un porcentaje importante de títulos corresponden a los mismos que encuentra en España cayeron en la bolsa un buen número de libros sobre temas que allá no llegan. Desde la Guerra de las Malvinas a la geopolítica de los recursos hídricos en el Cono Sur.
Uno de esos libros es “Narcos, banqueros & criminales”, subitutlado “Armas, drogas y política a partir del Irangate”, cuyo autor es Juan Salinas. Me llamó la atención porque cité el caso de la financiación de la Contra nicaragüense en mi libro como un precedente de lo que vino a suceder con las guerrillas de medio mundo al final de la Guerra Fría: Cuando no tienes a una superpotencia que te financie abiertamente tienes que buscar la forma de que la guerra se financie a sí misma con la explotación de recursos o los tráficos ilícitos.
El libro de Salinas es peculiar porque mezcla investigaciones periodísticas realizadas por él con la narración de otros casos usando fuentes secundarias. Al resultado desigual contribuye que el libro es un recorrido por temas dispares. Empieza con el caso Irán-Contra y termina con la Marbella en tiempos de Jesús Gil. Aunque los personajes de las tramas se cruzan. Veremos luego por qué.
Uno de los tema que toca, que ocupó todo un libro previo (“AMIA, El Atentado, Quienes son los autores y por qué no están presos”, Planeta, Buenos Aires, 1997), es el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina. El atentado tuvo lugar el día 18 de julio de 1994 y en él murieron 85 personas. A día de hoy no se sabe a ciencia cierta qué estalló frente al edificio y no hay nadie condenado.
En su momento se apuntó a que Irán ordenó el atentado y Hizbolá lo ejecutó. Dos años antes la embajada de Israel en Argentina sufrió un atentado con 29 muertos y cuya responsabilidad se apuntó en la misma dirección.
Si embargo Juan Salinas señala en el caso pendiente de la AMIA hacia Siria, país de origen de Carlos Menem, y con cuyo régimen el ex-presidente argentino habría mantenido negociaciones que al parecer terminaron mal. El atentado habría sido una represalia siria. Habría que recordar los negocios durante el gobierno de Menem con la venta de armamento a Ecuador y Croacia y la muerte en accidente de helicóptero de un hijo de Menem donde otros ven un asesinato.
A todo esto habría que sumar las posibles negligencias en la investigación del atentado por parte de la policía argentina debido a un latente antisemitismo en las fuerzas de seguridad.
Lo apuntado por Juan Salinas parece que ha sido retomado por otros periodistas y hasta por las víctimas. Lo curioso es que buceando por Internet uno encuentra mierda volando en todas las direcciones, con acusaciones contra Juan Salinas aquí y allá y alegaciones del abogado de uno de los acusados por el atentado de la AMIA. Quien crea que la política en España está crispada debería pasarse por aquí donde el pasado reciente es un arma arrojadiza con acusaciones de “terrorista” hacia un lado y “colaborador de la dictadura hacia otro”.
Me queda apuntar que en la trama del escándalo Irán-Contra aparece un sirio cuya familia procede de la misma localidad que la de Menem: Monzer Al Kassar, el “príncipe de Marbella”. Durante años vivió en España a salvo por sus servicios al Estado. Al parecer fue él quien vendió a ETA los misiles tierra-aire SA-7 con un localizador que permitieron llegar a la fábrica de muebles Sokoa en noviembre de 1986. En junio de 2008 fue detenido en España. A finales de ese mes seis soldados españoles murieron en un ataque contra una patrulla en en el Líbano. Sólo fuera de España se atrevió Moratinos hablar de la pista siria. A día de hoy oficialmente aquel ataque no tiene responsables.
Un día de estos paseando sin mapa llegué de pura casualidad a la antigua sede de la AMIA en la calle Pasteur. El viernes se celebra el 16º aniversario y a las 9:30 de la mañana se celebrará un acto en memoria de las víctimas. Espero estar allí. Veo en la prensa que no seré el único español presente.