Ahora que ando enredando con el apartado 3.1 de Netwar y escribiendo otras cosas se me ha planteado de nuevo la cuestión de si podríamos segmentar las distintas dinámicas de las Guerras Posmodernas por áreas regionales. La implosión del Congo y Somalia pueden distinguirse de las guerras en los países post-comunistas de los Balcanes, Cáucaso y Asia Central. Y así llegaríamos a señalar que Iberoamérica guarda rasgos únicos que merecen ser estudiados.
El fin de la Guerra Fría supuso el agotamiento del ciclo de guerras civiles e insurgencias izquierdistas que dejaron sin argumentos a las dictaduras militares y su Doctrina de la Seguridad Nacional. Iberoamérica entró en los años 90 sin dictaduras y sin nuevos conflictos armados. Sólo la aparición pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional el 1 de enero de 1994 supuso una excepción notable pero que terminó desinflándose hasta sufrir el olvido en su intranscendencia política. Desde aquel entonces sólo cabe señalar la aparición de nebulosas insurgencias armadas, como el Ejército Revolucionario Popular en México o el Ejército del Pueblo Paraguayo. La cuestión es que la izquierda ha abandonado el camino de las armas para llegar al poder y los militares se han abstenido de romper la continuidad democrática. Si grupos como las FARC o Sendero Luminoso sobreviven como residuos de una época pasada es porque pasaron del marxismo-leninismo al negocio del narcotráfico ahora que Moscú, Pekín, La Habana o Trípoli no financian aventuras revolucionarias.
Pero con todo esto Iberoamérica no se ha librado de una persistente violencia social vinculada directamente en México con el narcotráfico, en Centroamérica con las bandas juveniles (“maras”) y en Brasil con el narcotráfico y el crimen organizado. La desestabilización e impotencia de las fuerzas policiales es tal que en los tres casos el gobierno ha recurrido al uso de las fuerzas armadas y distintos autores hablan de una insurgencia criminal. Los identificación, motivación y estrategias de los actores ha cambiado respecto a los conflictos de la Guerra Fría. Ahí está la “netwar social” de los zapatistas, los ataques a oleoductos del EPR o el swarmming urbano del Primeiro Comando da Capital. Hablamos de un tipo de conflicto armado de nuevo cuño en el que habrá que profundizar y del que ya tengo un esquema para lo que será un futuro libro.
