Tiempos Bárbaros

Con un hombro roto no estoy ahora para muchos trotes y el tiempo que me veo obligado a pasar sin hacer mucho lo he empleado en ir rescatando una larga lista de películas pendientes de ver. Una de las primeras ha sido “Der Baader Meinhof Komplex”. La película narra la historia del grupo terrorista de ultraizquierda alemán “Fracción del Ejército Rojo” al que la policía bautizó como “Banda Baader-Meinhof” por el apellido de dos de sus principales miembros. Conté su historia aquí hace ya bastante tiempo porque me pareció interesante reflexionar cómo a pesar de la conmoción social que provocaron jamás lograron objetivo alguno de provocar revuelta o revolución alguna. Algo que debería hacernos pensar en estos tiempos inquietantes.

En alguna parte leí que la película con su pretendida asepsia presentaba al grupo terrorista bajo una luz excesivamente positiva. No sé si algún estudiante perroflauta simpatizará con el terrorismo de ultraizquierda tras ver la película. Yo no pude evitar pensar que si era esa intención del director flaco favor hizo a la causa porque es difícil no pensar en los personajes como una pandilla de cretinos. Andreas Baader es representado como un egocéntrico vanidoso y Ulrike Meinhof como una histérica maníaco-depresiva. Ambos resultan en pantalla igual de insoportables. Como sucede en muchas películas el discurso político que los guionistas ponen en boca de los personajes resulta más bien verborrea infantil. Aunque algo me dice que los discursos originales de Rudi Dutschke o los artículos de Ulrike Meinhof me parecerían igual de aburridos.

El terrorismo de ultraizquierda resulta tan de otro tiempo como una máquina de escribir Olivetti o una casette de música. Cuesta creer que hubiera gente dispuesta a matar y morir por aquellas ideas. Que hubiera gente que aplaudiera a las dictaduras comunistas. Suena a que aquellos fueron tiempos bárbaros. Supongo que llegará el día en que miraremos atrás y nos horrorizaremos ante el ensimismamiento tan español y la complacencia de tantos ante tantos verdugos de nuestro días.

Fitna

No querría entrar en discusiones virulentas innecesarias con algunos ilustres lectores ocasionales de este blog pero me sorprende lo burdo del discurso islamofóbico que puebla el mundo de los estudios de seguridad y defensa. Cosas de la perspectiva que da no ser creyente y haber tenido una formación formal e informal en ciencias sociales. Nos faltan buenos “yihadologistas”.

Ya apunté hace tiempo como lo que se esconde en ese discurso es simple conservadurismo cristiano que se siente amenazado en su pérdida de relevancia social. Y creo que cuando pase el suficiente tiempo la perspectiva nos permitirá ver que el gran conflicto de nuestro tiempo es una “guera civil” en el Dar al-Islam. Los muertos de la gran “yihad global” los están poniendo los musulmanes. Hagan las cuentas y verán.

He revisado y descontando a la Harka el pasado día 16 de noviembre no veo que nadia esté prestando mucha atención a lo que está sucediendo en la frontera entre Arabia Saudita y Yemen.

Llama la atención viendo fotos y vídeos el aspecto panchovillesco de los soldados del país con las fuerzas armadas más importantes de la Península Arábiga que acuden al combate en la plataforma de carga de camiones y todoterrenos. Para colmo no parece que haya dos unidades que empleen el mismo fusil de asalto. Menudo lío la lista: AK-47, AKMS rumanos, HK G3, Sig 550, Steyr AUG y HK G36. Nada menos que tres calibres diferentes. Preocupa pensar que esas son las fuerzas armadas que aseguran un buen porcentaje del petróleo del “mundo libre”.

De lo que digan las autoridades saudíes y los rebeldes yemeníes habrá que creerse la mitad. Pero los últimos días ya se ven en combate helicópteros AH-64 “Apache”, carros de combate M-60 y vehículos de combate de infantería M2 “Bradley” así que la cosa tiene que estar subiendo de intensidad. Ya las malas lenguas decían el 4 de diciembre que los saudíes habían entrado en “pánico” y habían pedido ayuda a los jordanos que llevan un tiempo empeñados en tener unas fuerzas armadas creíblles. Quedaría confirmar la participación iraní para estar seguros de presenciar una delicada guerra por delegación.

Hoja de ruta

Si llevo una larga temporada poco prolífica no sólo es por falta de tiempo sino porque encuentro que la actualidad me depara pocas sorpresas. Sea la actividad de los piratas frente a las cosas de Somalia o a la actividad de Al Qaeda en el Magreb Islámico en Mauritania hay pocas de las que no haya hablado por aquí mucho antes de que ocuparan los titulares. Y tengo además esa sensación de haber contado casi todo lo que tenía que decir al respecto en el libro.

Tengo asignaturas pendientes, como hablar largo y tendido sobre México o Afganistán. Y en el tintero tengo pendiente de rematar o elaborar varios artículos para revistas. Pero la cuestión principal es que ya tengo la vista puesta en el segundo libro.

Tiro al blanco

Tengo aparcado el blog Flanco Sur pero eso no quita que siga la actualidad de la zona (y que en un futuro lo retome).

Vi en su momento con esperanza el proceso democrático en Mauritania cortado en seco con la excusa de la crisis económica y el deterioro de la seguridad. Cualquiera que haya estado de vez en cuando al tanto de lo sucedido en ese país no tan lejos de Canarias habrá constatado el creciente peligro para los occidentales. No hay que olvidar a los cuatro turistas franceses asesinados en diciembre de 2007, la cancelación del Rally París-Dakar en 2008 por las amenazas de Al Qaeda en el Magreb Islámico o el asesinato de un cooperante estadounidense en enero de este año.

Me encuentro con que llegan las “primeras críticas” que “enojan a la dirección de la caravana solidaria.

Conozco esa reacción. La sorpresa de los progres al constatar que los guerrilleros/terroristas/piratas/rebeldes de turno matan, secuestran y roban. Y la incredulidad de que ellos sean sus víctimas. Estamos en el meollo del asunto que incapacita a cierta izquierda para entender las guerras posmodernas y que hace que a estas alturas sean más interesantes las aportaciones sobre el asunto de realistas políticos o conservadores.

Cierta bastardización del pensamiento marxista basándose en la idea de que “el ser social determina la conciencia” quiere ver en cada movimiento armado el reflejo de una condición objetiva material de pobreza y opresión. Una visión bien condimentada con el mito del buen salvaje pero que salta pedazos cuando nos entran en la ecuación millonarios y niños de papá. Pero especialmente cuando de lo que se trata es de analizar los movimientos identitarios, los conflictos crecientemente anómicos o simplemente la violencia como medio instrumental para el lucro. Y si de algo están llenas las guerras posmodernas son de todos estos casos donde la figura del “pobre campesino que toma las armas por desesperación” no cuadra. Quizás a esa misma izquierda habría que recordarle el concepto marxista de lumpenproletariado.

Puede que el conflicto comience con un campesino o un pescador desesperado. Pero una vez se pone en marcha el ciclo del conflicto el genio de la violencia no vuelve tan fácilmente al interior de la botella. Cuando alguien prueba el status social que emana de la punta del fusil y se le abren las puertas del enriquecimiento robando, secuestrando o saqueando la llegada de bien intencionados cooperantes a su entorno no proporciona una sola razón para volver a casa. Aunque algún ministro haya soltado los desatinos de que en Afganistán sobraban militares y faltaban cooperantes.

Otro problema es la sorpresa creciente de periodistas y cooperantes al encontrar que su condición de tal no les proporciona automáticamente estatus neutral. Sería largo e interesante discutir el grado de neutralidad desde un punto de vista jurídico y bélico de una organización humanitaria occidental que trabaje en Afganistán. A veces el típico etnocentrismo occidental impide ver cuánto hay de precisamente occidental en la agenda solidaria buenrollista del desarrollo integral con sus proyectos sostenibles y sus escuelas para niñas tan en las antípodas del “I love the smell of napalm in the morning”. Algo que sin haber pasado por una facultad de antropología o estudios culturales resulta evidente a un talibán.

Pero lo más importante e inquietante es que en el colapsado panorma informativo internacional otro reportaje más sobre una olvidada guerra en el África subsahariana u otra escaramuza en los valles de Afganistán apenas logrará colarse en las noticias. El reportero que llegue a un valle perdido tiene poco que ofrecer al grupo armado local. Ya no hace falta que nadie vaya a Afganistán a entrevistarse con Bin Laden. Él ya hace llegar los vídeos a los medios de comunicación. Quien tiene un cámara que grabe vídeo y un acceso a Internet puede difundir los comunicados que quiera. Sin embargo hay una forma rápida de captar la atención mundial: Montar un bonito show con un demacrado periodista occidental llorando ante la cámara pidiendo por su vida. La democratización de las tecnologías de comunicación ha reducido el valor del periodista para los grupos armados con objetivos políticos. Cuando ni siquiera hay un transfondo político, sólo anomia, el pellejo de cooperantes y periodistas no vale un duro.

Voces que claman en el desierto

Hace ya más de cuatro años de la publicación del informe del International Crisis Group “Islamist Terrorism in the Sahel: Fact or Fiction?”. En aquel entonces la amenaza terrorista se percibía como un espejismo más del desierto creado por la maquinaria de propaganda estadounidense necesitada de justificar su presencia en lugares recónditos del planeta. Pero los acontecimientos son tozudos.

Al año siguiente Ayman al-Zawahiri anunciaría la conversión del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate en la franquicia local de Al Qaeda. Una de las fuentes de financiación resultó ser el robo de chalets en España. ¿Alguien recuerda ahora aquellas tontería sobre los “moritos de Lavapiés” y el 11-M? Aquellas de que Al Qaeda no se mezclaba con delincuentes comunes. Por lo que el atentado tuvo que ser obra de un contubernio del PSOE con ETA.

Siento que hoy no tenga mucho que aportar a lo que venimos diciendo en estos cuatro años. Siempre resulta algo divertido ver a otros llegar tarde (¿“nuevo” escenario?).

Quizás señalar los apuntes de dos blogs bastantes diferentes a este sobre los recientes acontecimientos de Mauritania. El Baluarte hacía algunas aclaraciones sobre Al Qaeda en el Magreb Islámico el pasado jueves 3 de diciembre. Y la mala leche irreverente que refleja “Tú coopera que yo te secuestro” en “ma sha allah!”, un blog que no es para tomarse a broma considerando el tiempo que su autor ha pasado en Dar al-Islam.

Pero no quería quedarme sin las ganas de comentar una noticia que arranqué la semana pasada de un ejemplar arrugado de 20 Minutos que cayó en mis manos. La noticia se titulaba “España, sin medios para buscar a los voluntarios secuestrados en Mauritania”.

Enseguida me vino el recuerdo de una de las primeras entradas del blog El Tirador Solitario. Me acuerdo porque fue de las primeras y porque me hizo pensar “este tío sabe de lo que habla”. La he buscado y fue escrita en diciembre de 2006: “La modernización de los P-3 del E[jército] D[el] A[ire]: Peor Imposible”.

Los P-3 “Orión” son una avión de patrulla marítima diseñado a partir de un viejo modelo de pasajeros a hélice. No es la clase de avión en el que la gente querría ir a Cancún hoy en día. Pero el P-3 es un avión excelente en su cometido: Es lo suficientemente grande para llevar bastantes sistemas y armas a bordo además de tener una gran autonomía. Es la clase de avión que puede pasarse horas y horas rastreando con su radar la inmensidad del océano y si es preciso hacer una pasada lenta sobre un punto para echarle un vistazo. Algo que se parece mucho a patrullar un desierto desde el aire. Los franceses lo hicieron allá en los 80 en Chad con sus aviones de patrulla marítima “Atlantique”. Y es algo que los P-3 “Orión” estadounidenses hoy en día hacen en Afganistán al igual que los “Nimord” británicos en lo que ahora se llama ISTAR (Intelligence, Surveillance, Target Acquisition, and Reconnaissance).

Así que la cuestión es que esos viejos cuatrimotores por su características pueden resultar los más útiles hoy en día vigilando barcos piratas en el Índico, nodrizas de cayucos en el Atlántico o yihadistas en el Sahel. Y sin embargo los tenemos para el arrastre. Tiene su gracia porque cuando uno piensa en las Guerras Posmodernas se encuentra que las prioridades pasan de los llamativos cazabombarderos con armamento inteligente que cuestan una fortuna a un avión de patrulla basado en un modelo civil cuyo primer vuelo tuvo lugar en 1957. Las Guerras Posmodernas no requieren de grandes tecnologías desarrolladas por grandes corporaciones industriales con su red de lobbies. No tienen a nadie que las defienda. Más que cuatro gatos que clamamos en el desierto. Nunca mejor dicho.

Un Flanco Sur Profundo

Allá en el lejano 2005 acuñé el término “Flanco Sur Profundo” para referirme a todo aquello que pasaba más allá de la ribera sur del Mediterráneo occidental, que nos terminaría afectando y que por lo general pasaba desapercibido en España.

En noviembre de aquel año descubrí que la Infantería de Marina española había entendido también la importancia del “Flanco Sur Profundo” y rescaté el concepto de aquel efímero blog titulado precisamente “Flanco Sur”.

En 2007 me resultó interesante cómo en Australia se manejaba el concepto de “Arco de Inestabilidad” y cómo tenía su equivalente en África Occidental. Ese arco ascendía por la costa atlántica y se adentraba en el Sahel, nuestro particular “desierto lejano”.

Animado por el desinterés hacia la zona presenté una comunicación en el III Congreso Internacional de Seguridad organizado en noviembre de 2008 por la Universidad de Granada y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra.

Mi presencia en el congreso fue posible gracias a la empresa UC Global. Con los recientes acontecimientos de Mauritania, y los que vendrán, es hora de compartir gracias a ellos también aquel trabajo:

http://www.ucglobal.es/articulos/unflancosurprofundo.pdf“>“Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental”.

Un eterno retorno

Terminé de leer hace poco “León el Africano” de Amin Maalouf y sintiendo curiosidad por la historia del Mediterráneo en el siglo XVI cogí de la estantería “Cervantes y la Berbería: Cervantes, mundo turco-berberisco y servicios secretos en la época de Felipe II” que había comprado hace poco por recomendación de “La Harka”.

Quien quiera buscar en el libro las raíces de un centenario choque de civilizaciones se llevará un chasco. Entre piratas y corsarios abundaron los renegados, conversos, “turcos de profesión” que no de nacimiento y demás supervivientes y buscavidas que pudieron ascender socialmente de una forma que no hubiera sido posible en las sociedades estamentales europeas. A su vez los más notables corsarios fueron tentados de cambiar de bando con oro, títulos y honores. Y las propuestas bien fueron escuchadas.

Y cuento la batallita porque el topónimo que figura en el título del libro, Berbería, aunque tenga resonancias de los tiempos que relata fue empleado hasta el siglo XIX dando nombre a las Guerras de Berbería. Alguien las recordó en los comentarios de una entrada reciente del blog “Materias Grises” sobre el secuestro del “Alakrana”. El papel del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU., los marines, en aquellos conflictos inspiraron que en la primera estrofa de su himno se diga “Desde los salones de Moctezuma hasta las costas de Trípoli”. Aunque tenga su gracia que quien recordaba las Guerras de Berbería yla estrofa del himno desconocía a qué se refería lo de los salones de Moctezuma.

Si México es una vieja asignatura pendiente de este blog, me apunto abordar el futuro de Afganistán. Me llamó la atención encontrarme hace poco que allí quieran reinventar las harkas y se reabran viejos debates sobre modernización, estado y su monopolio de la violencia. Es todo cosa vieja. Está todo ya inventado y dicho.

¿Me preguntan por Mauritania? A costa de resultar pesado rescataré lo dicho en aquel efímero blog “Flanco Sur” allá por marzo de 2005. En diciembre de 2007 “El Tirador Solitario” sentenciaba: “España pasa de África”. No creo que merezca la pena añadir mucho más.