Lo que tenía que decir sobre Afganistán lo dije en su momento, octubre de 2007. En enero de 2008 reiteré que España debía incrementar su misión en el país, cosa que en noviembre de aquel año conté que Obama pediría a Zapatero. Incluso David Beriain, que publicó una excelente serie de reportajes sobre Afganistán en aquel mes está de nuevo en Afganistán. El que ha querido enterarse, tiempo ha tenido.
Llaman de forma jocosa “repartir magdalenas” a las misiones de estabilización y reparto de ayuda humanitaria. Tareas despreciables que los políticos imponen a los militares, se entiende, que distraen de la fundamental tarea de salvar a la Patria. Se olvidan que la primera línea de defensa de los estado-nación empiezan hoy muy lejos de sus fronteras. Y que no hay misión sencilla. Que se lo digan a los que estaban en An Nayaf el 4 de abril de 2004. Pero en Afganistán ni siquiera hay margen para confundirse. Es un país en guerra. Y ahora parece que nos damos cuenta,