¿Y si la llama se apaga?

El pasado sábado El País recogía las declaraciones del jefe de la CIA en las que afirmaba que Al Qaeda estaba siendo “esencialmente derrotada en Iraq y en Arabia Saudí”. El País recogía con días de retraso un debate lanzado entre los expertos desde distintas tribunas sobre los indicios de que Al Qaeda está siendo derrotada a nivel global: La campaña de atentados indiscriminados lanzados por Al Zarqawi en Iraq que redujo la simpatía en el mundo musulmán hacia los yihadistas, la creciente irrelevancia de Bin Laden, la incapacidad de Al Qaeda (“núcleo central”) de organizar un gran atentado espectacular en Occidente, etc… No faltan voces que opinan que todo optimismo al respecto es ilusorio. Yo mismo he ido dejando pendiente el escribir sobre la transformación de Al Qaeda en algo diferente a lo que era antes del 11-S. Comprender las diferencias podría quizás llevarnos a entender que nuestros análisis sobre las victorias y derrotas de Al Qaeda ha de ser necesariamente a la fuerza diferentes.

Pero por un momento pensemos. ¿Y si Al Qaeda es derrotada? ¿Y si la actual ola de terrorismo yihadista se desvaneciera como lo hizo el terrorismo ultraizquierdista surgido en Europa tras mayo del 68? (Cosa que planteábamos en este blog en el verano de 2005) Sería curioso imaginar el rumbo de la política exterior estadounidense. ¿Tendríamos nuevas Ruandas y Bosnias en una nueva etapa aislacionista? Sería curioso pensar en el tiempo y recursos dedicados a una amenaza que dejara de existir. ¿Qué sería de todos esos alqaedólogos de última hora? Pero sobre todo, ¿qué serían de nuestras libertades y derechos perdidos?

Este blog seguiría teniendo sentido. Iraq, Afganistán y el movimiento yihadista son sólo los árboles que no dejan ver el bosque: Sinaloa, Darfur, las costas de Somalia…

Nota: He eliminado la moderación a priori de comentarios. Por el camino algún comentario se ha perdido por ser yo un manazas. Pido disculpas a los damnificados. Tras el retorno quedan muchas cosas por mejorar.

4 pensamientos en “¿Y si la llama se apaga?

  1. Bueno, yo de entendido en ésta materia no tengo ni lo que se dice una pizca, pero a mí me parece que el arma más poderosa que tienen los extremistas islámicos es la ideología, y los fundamentos para una ideología de descrédito a Occidente así como de defección respecto los regímenes republicanos (laicos) del mundo árabe (Egipto, Siria, Iraq,…), siguen estando más que firmente anclados que nunca.

    No sé si Al Qaeda sólo era un actor más dentro de ésa corriente ideológica. Y no su principal protagonista.

    Creo que ésto último es realmente el síntoma de que el extremismo encuentra dificultades en el mundo musulmán. Más que hacer grandes atentados en suelo occidental, es notable el hecho de que no ha conseguido aún la más mínima inestabilidad en sus propios feudos.

    Por otro lado, parece cierto que la “amenaza global terrorista” era un asunto un poco “inflado” para justificar determinadas actuaciones y ciertos puntos de vista neoimperialistas.

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